¡Hola a todos! ¡Sigo vivo!
Entiendo que hace mucho que no actualizo, y pido sinceramente unas disculpas a todos los que estuvieron comentando durante todo ese tiempo y también les doy un agradecimiento enorme.
También recuerdo que mencione sobre actualizar más seguido pero la verdad eso se me hace algo imposible por ahora, aunque intentare y lo juro no tardarme tanto, sé que la espera mata (yo lo sé, muchos de las historias que yo sigo también se quedaron estancadas, espero que esta no sea el caso, ¡luchare!)
Bueno les dejo con el capítulo, esta vez lo hice referente a personajes que tendrá mucha importancia en la trama, ojala lo disfruten como yo disfrute escribiéndolo. Y no se preocupen el próximo capítulo será un Kalm x Serena y muchos personajes importantes se juntaran y si aún no se dan cuenta porque…pues es porque comienza el torneo del palacio cenit.
"El chico de la mirada de fuego"
La mañana de un día antes del torneo del Palacio Cenit los preparativos ya se encontraban casi terminados. El gran salón para la bienvenida a los entrenadores estaba más que listo para el gran día, se encontraba en todo si esplendor y aun así el amo del palacio pedía que siguieran arreglándolo más, después de todo su reputación como anfitrión estaba en juego. Lysson pidió separar los inmensos jardines del palacio en cuatro campos de batalla y algunas áreas de descanso para los entrenadores y sus pokémon. Y aunque a ya tan altas horas de la mañana todo el personal del palacio se encontraba en sus deberes, toda vía faltaba la aparición de cierto joven de ojos llameantes y no era para menos, Lysson tenía que encargarle algunas cosas a Aiden antes de que comenzara el torneo y pensar que su pequeño protegido estuviera sin supervisión lo alteraba de tal manera que la primera orden del día fue; "Si encuentran al joven Aiden, háganmelo saber y tráiganlo ante mí". Fueron las órdenes que profirió Lysson a todos los empleados del castillo. Y aun así con todo y más, en todo lo que había transcurrido la mañana el chico nunca había sido visto en el palacio, otra cosa por la cual preocuparse más.
Entre que pensaba en su pupilo e intentaba mantener la cabeza en el torneo, Lysson se encontró con el chef del palacio, un hombre de algunos treinta años de edad de cabello castaño y una barba de escritor muy cerrada. Según había escuchado el chef se llamaba Robb y era muy amigo de Aiden. Se dirigió a él con la intención de verificar que no haya visto a Aiden, aunque poco le importo a Lysson que el hombre estuviera haciendo lo que parecía la tarea más difícil de todas. Cocinar. Y lo era, el banquete de bienvenida, la fiesta en el gran salón y todo el resto de la competencia. Habría muchas bocas que alimentar.
-Señor Lysson, es bueno verlo. Todos los hornos del palacio están ocupados en este momento así que no podre cocinar por ahora para usted pero si me permite…-Lysson hizo un ademán con la mano para que el hombre le prestara atención.
-No vengo por eso Chef, la verdad es que tengo curiosidad de si Aiden no ha paseado por la cocina esta mañana, me está costando mucho trabajo encontrarlo y la verdad es que tengo muchos asuntos de que hablar con él-el cocinero pareció pensar la información por un momento pues rascaba su barbilla intentando profundizar en sus recuerdos de esta mañana.
-Lo siento señor, pero el joven Aiden no ha pasado por aquí hoy, aunque si lo veo le avisare inmediatamente que usted desea hablar con él. Cambiando de tema respecto al desayuno señor…-Lysson lo detuvo de nuevo.
-Déjalo Rodd, saldré con Brandon a desayunar en algún restaurante del pueblo, no quiero que los preparativos se atrasen-Lysson se despidió del hombre con una mirada totalmente natural del él-una cosa más Rodd, asígnale a Aiden una persona que lo vigile durante toda la mañana y el resto del torneo, es una orden.
-¡Pero señor Lysson yo solo soy él Chef, no tengo el poder para hacer eso!-dijo Rodd mientras intentaba salvar su vida.
-Ahora lo tienes, no es necesario que le asignes a alguien importante o fuerte, incluso te pediría que encuentres a la persona más torpe y despistada del lugar. Con eso me quedo satisfecho Rodd-sin decir más o esperar respuestas el hombre se retiró del lugar.
-"Torpe y despistada", tengo a la persona indicada-Rodd miro a todos lados buscando a cierta personita que era conocida como el desastre del palacio-¡¿alguien ha visto a Sophie?!-todos los de alrededor se miraron unos con otros como si el nombre les asustara-vamos solo quiero saber si la han visto.
-Señor ese nombre es de mala suerte, mejor no juegue con malas energías-bromeo uno de los empleados asiendo que todos rieran.
-Sí señor, mejor deje de invocar malos espíritus y ayúdenos con los preparativos, al parecer Gregorio tiene algunos problemas con…-un fuerte golpe se escuchó venir del otro lado de la cocina seguido de algunos más, todos en la habitación quedaron momentánea mente en silencio y tan solo unos segundos después unos gritos se escucharon al otro lado de la puerta.
-¡SOPHIE! ¡TE HE DICHO MIL VECES QUE NUNCA CORRAS EN LOS PASILLOS! ¡¿VES LO QUE HAS HECHO?! ¡ACABAS DE ARRUINAR TODO EL RABAJO DE LOS DEMÁS!
-¡LO-LOSIENTO NO ERA MI INTENCION! ¡E-ES SOLO QUE YO ESTABA…Y LUEGO…DE VERDAD LO LAMENTO SEÑORITA LEANDRA!
-¡ERES UN PROBLEMA ANDANDO NIÑA!
-Pero señorita Leandra, sentí como si me necesitaran en la cocina…-Rodd trago saliva tan fuerte que todos sus subordinados se carcajearon.
-¡CON QUE ESO! ¡VEN NIÑA!-la puerta se abrió súbitamente dejando ver a la ama de llaves del palacio y jefa del personal del mismo con una cara de pocos amigos dirigida a Rodd-¡TU! ¡ERES INCREIBLE!-la señora Leandra es una de las pocas personas con las cuales quieras tener un problema, su comportamiento es de los más estricto y nunca es flexible con nada ni nadie-¡Rodd, pedazo de Chef barato!...-Rodd gruño ante eso.
-¡Hey, para las llamas antorchita!-ofendió el hombre a la mujer que tenía el cabello de un rojo color escarlata-¡Yo no he hecho nada para que vengas a insultarme!
-¡Ya hablamos de eso Rodd! ¡Si quieres molestarme hay otras maneras pero jamás mandes a este demonio a destruir todo mi trabajo!-la joven chica detrás de la señorita Leandra se señaló a sí misma como si dijera; ¡Demonio! ¿Yo?-¡Tus días están contados Chef de pacotilla! ¡Estas despedido!-todos en la cocina abrieron la boca sorprendidos por la declaración.
-¿Según quién antorchita?-la mujer frunció el cejo odiaba ese sobrenombre y más al único ser humano que tenía la valentía o el poco cerebro para decirlo y ese era Robb-Mira me da igual lo que digas tú, pero tengo un trabajo para esta chica y viene del mismísimo señor Lysson así que si no quieres problemas metete en tus asuntos bruja pelos de zanahoria podrida-los más inteligentes salieron de la cocina muertos del miedo, solo los más locos se quedaron a ver el espectáculo.
-Serás sin vergüenza ¿Cómo te atreves a nombrarme así? Tu…tu…tu-el hombre sonrío con burla. Por una vez en mil años había ganado una pelea con esa mujer-Te salvaste esta vez Rodd pero espera a mañana y al día siguientes y el siguiente, será mejor que tengas cuidado con lo que comes-la mujer lo miro con fuerza y autoridad-y tu niña, espero que el trabajo que Lysson te encargara fuera muy importante como para que destruyeras medio salón. No me decepciones-la chica se encogió en su lugar-la mujer salió de un portazo bien dado tirando algunas repisas. Después de todo ahora estaban a mano.
-Dios vi pasar mi vida ante mis ojos-Rodd se sacudió el cuerpo para ver si realmente estaba vivo y despierto o era un sueño.
-Se-señor Rodd, siento causar tantos problemas, pe-pero yo…-el hombre miro a la chica que había llegado con la "bruja"-ahora la Señorita Leandra no le dejara en paz por mucho tiempo o quizás nunca…yo…-el hombre golpeo levemente la cabeza de la chica aunque a ella eso le haya dolido.
-No te preocupes, tarde o temprano tengo que morir de todos modos y ganarle aunque sea una vez en una pelea me da ganas de seguir viviendo-bromeo el hombre-bueno Sophie tengo una misión para ti-la chica se paró derecha y saludo como soldado.
-¡A sus órdenes señor!-toda la cocina se partió en risas al ver a la chica. No era tan mala, simplemente era muy inocente y muy torpe, pero muy buena chica-¡Sophie lista para todo señor!
-¡Bien cadete estoy por darte la misión de tu vida, quizá tu vida misma esté en riesgo, incluso podrías perder una pierna, un brazo o un ojo! ¡¿Aun así quieres saber la misión?!-pregunto Rodd caminando en círculos alrededor de Sophie.
-¡Siempre quise usar un parche de pirata señor!-de nuevo las risas se escucharon en toda la cocina-¡¿Cuál es mi misión señor?!
-¡Tu misión es cuidar, vigilar proteger y ayudar al joven Aiden en todo lo que se le ofrezca! ¡NI MÁS NI MENOS! ¡¿COMPRENDES CADETE?!
-¡SEÑOR SI SEÑOR!
-¿Alguna pregunta señorita?
-¡Si señor!, ¿Quién es Aiden?-la cocina se vendría abajo con todas las risas en pocos minutos.
-Bueno…es un chico, tiene diecisiete años, pelo rubio, ojos de color ambarino carmesí y una piel que parece anémico…pero sobretodo siempre se le ve por ahí tonteando-la chica escribía todas las características-¿puedes encontrarlo tu sola?
-¡Claro señor Rodd! ¡No soy tonta!-dijo la chica un tanto ofendida-bien, entonces busco a un anémico, pelo de trigo y ojos de piedra vieja. Me retiro señor Rodd-la chica corrió fuera de la cocina cerrando de un portazo tirando las repisas que la señorita Leandra no había tirado. Solo pasaron algunos segundos antes de que la chica volviera y corriera asía Rodd, este pensó que algo se le había olvidado pero se llevó una gran sorpresa cuando la chica le abrazo con ternura-gra-gracias señor Rodd, por un momento pensé que la señorita Leandra me despediría-el hombre le revolvió su pelo.
-Leandra ladra mucho y no muerde, ella no es tan mala como deja ver, solo que es muy estricta, despreocúpate-la chica asintió y sin perder más el tiempo salió en busca de su misión.
-Bien señores, pongamos esta cocina a funcionar y arreglen todo. Parece que pasaron un desastre natural, cuatro jinetes pokémon y el apocalipsis de Arceus-todos corrieron a sus puestos a organizar lo antes posible.
Mientras tanto la joven Sophie se encontraba buscando por todos lados al joven que Rodd le había mencionado, lo cual no era una tarea fácil, el palacio contaba por lo menos con más de ciento cincuenta habitaciones sin contar las cocinas, los comedores y desvanes junto a otras cosas. ¿Por dónde comenzaba? ¿Era imposible revisar todas las habitaciones? Quizás el chico se encuentre dentro de las veinte habitaciones más cómodas y lujosas, pero aun así están agrupadas de manera que en cada punto cardinal se encuentran cinco habitaciones. Tendría que atravesar 3 veces todo el palacio para poder ir de habitación a habitación. Para su mala suerte la señorita Leandra estaba en su asecho, no podía dar más de dos pasos sin que ella se enterara y eso que estaba haciendo el mayor esfuerzo en no romper nada.
Entre más tiempo pasaba más se preguntaba si de verdad encontraría al joven. Llevaba cerca de una hora buscando a su objetivo pero nada de nada. Incluso había perdido la hora de la comida con el señor Robb, aunque pensándolo mejor era imposible que el pudiera prepararle algo delicioso en esos momentos y mucho menos si se entera que no ha encontrado al joven Aiden. La chica comenzaba a perder las esperanzas, pero antes de que eso ocurriera alcanzo a divisar a una persona acostada en el césped de uno de los cuatro jardines, era rubio y joven. No cabía duda, él era su misión. Sin importarle que, llegaría hasta donde él, pero algo con lo que no contaba Sophie era con la inesperada y desafortunada aparición de la señorita Leandra.
-Niña, necesito un favor-se dirigió sin rodeos como siempre-quiero que lleves estas cosas al salón de baile del hala norte del palacio, al parecer necesitan ayuda-la mujer le entrego algunas cosas; como arreglos, cajas y otras cosas más.
-Espere señorita Leandra, justo ahora estoy cumpliendo la orden que me dio el Chef Rodd, necesito ir con ese chico, debo de cuidarlo durante su estadía aquí-Sophie señalo con la mirada al rubio recostado sobre el césped, la señorita Leandra por su parte miro con una sonrisa al chico para después mirar fríamente a la chica.
-No te preocupes niña, el joven Aiden es totalmente capas de cuidarse solo pero si te sientes más tranquila puedo asignar a alguien más para que le siga, quizá ¿Miranda?-una chica rubia de ojos castaños se acercó a ambas mujeres.
-¿Me llamo usted señorita?-la chica hizo una leve reverencia ante la mujer.
-Oh Miranda quiero pedirte que cuides a ese chico de allá, ese que esta recostado sobre el césped-la chica miro a Aiden ganándose un sonrojo de muerte y eso que él ni siquiera las veía. Lo único que pudo decir fue; "El joven Aiden" para después soltar un suspiro. Sophie se enojó por el hecho de que la señorita Leandra le despojara de su misión que le había dado el señor Rodd a petición del señor Lysson.
-Lo siento pero eso no será posible señorita Leandra, ese chico es mi trabajo y no puedo dejar que alguien más se haga cargo, lo considere bueno o no yo me responsabilizo de él así que con su permiso-la chica le entrego todo a Miranda mientras caminaba a paso apresurado, podía sentir el aura maligna de la señorita Leandra y eso la asustaba de sobre manera. Y justo cuando pensó que nada podría salir más mal se dio cuenta de que Aiden se había ido del lugar. Maldijo por su mala suerte y para colmo la tonta de Miranda se reía de ella a lo lejos.
-¿Por qué a mí?-dijo en un suspiro. Genial había perdido al chico y con el trabajo que le había costado encontrarle. Sin más se retiró a seguir su búsqueda.
Por otro lado en la cocina, Robb se encontraba hecho un lio. Todas las cocinas del palacio necesitaban de supervisión y para ser más claros la de él, pero era imposible, si arreglaba algo en una cocina en otra algo estaba mal y así sucesivamente.
-¡David ya te dije que eso no se mescla así! ¡Tom si a estos le llamas comida no quiero ni imaginar a lo que le llamas porquería! ¡Jorge no me hagas repetirlo de nuevo si no es rojo y sabroso no está jugoso! ¡Greg si te atreves a servir esa cosa en la recepción de la bienvenida créeme que tendrás que pasar de cocinero a limpia vomito!-un chico bajito corrió a darle un vaso de agua a Rodd mientras corría a perderse entre el tumulto de gente-¡Vamos gente! ¡Somos cocineros! ¡Demuestren que merecen estar aquí chicos!-Rodd paro de gritar cuando vio entrar a cierto rubio a su cocina-¿Aiden?-el chico camino hasta él tan calmado como siempre con su sonrisa burla de siempre.
-Parece que diviertes Rodd, creo que mejor me voy a comer al pueblo. No quiero estorbarte-el chico llego hasta una mesa donde había muchos pastelillos-aunque creo que puedo comer uno de estos pequeñines.
-Aiden…-Rodd miro alrededor del joven, a su lado faltaba cierta albina de nombre Sophie. ¿Dónde estaba Sophie?-¿no te falta una chica?-el chico casi se atraganta con el pastelillo.
-Rodd deja de jugar a casamentero, no estoy de humor amigo. Además el amor no es para mí-menciono el chico bebiendo un poco de jugo de baya.
-No me refiero a eso, acaso no ha estado contigo cierta chica, digamos; bajita, ojos del color del cielo, pelo que parece de nieve y una mirada de despistada-Aiden soltó su pastelito y miro preocupado a Rodd.
-Creo que el condimento te afecto el cerebro Rodd, te doy el día libre, lo necesitas…créeme-Rodd lo miro cansado.
-No necesito el día libre niño, lo verdaderos hombres no descansan, mejor dime porque estas holgazaneando, ¿no deberías de estar entrenando?-ahora el de mirada cansada y enojada era Aiden.
-No, la verdad es que me lo planteé desde que llegue pero la verdad es que no creo que alguien pueda superarme
-Tu actitud no es para nada profesional chico, los verdaderos campeones nunca dejan de entrenar-el hombre saco un chocolate en forma de cigarrillo para comérselo de tres bocados.
-¿Eso crees? Si es así déjame decirte que estas muy lejos de estar en lo correcto-Aiden miro desinteresado todo su panorama-he viajado de región en región, de liga en liga, torneo a torneo y aún no he encontrado a alguien que me haya hecho entender el significado de derrota. No es por alabarme a mí mismo y es que no puedo hacerlo. Tu no entiendes el sentimiento que me corroe por dentro cuando pienso que nadie pueda hacerme sudar en un combate, sentir la sangre recorrer todo mi cuerpo, los nervios a flor de piel, el sudor frío en mi frente y ganarme de forma en que quiera superarme…superarlo. No comprendes eso, es como estar solo y ser intocable, tan intocable que te tienen miedo y no se te acercan, tan intocable, que te evitan por sus propios prejuicios y tan indeseable por todos que tú mismo crees que eres de lo peor. Tan solo imagínatelo Rodd…no es algo que le deseé a nadie-Aiden sintió un fuerte disgusto asía sí mismo.
-Eres solo un pequeño idiota sabes-el chico lo miro con el cejo fruncido-un día encontraras a alguien que te haga temblar con tanta fuerza que desearas regresar a este momento niño.
-¿De verdad? Pues ese día vendré contigo a reírme de eso y tú tendrás que aguantarme de cualquier modo y sobretodo tendrás que decirme lo mismo que me dijiste ahora. Eso Rodd es una orden-Aiden levanto su mirada tan alto e imponente que causaba un efecto anormal en quien lo mirase-aceptare un "te lo dije"
-Con gusto niño, lo que sea por verte herido y perdido-sonrío con burla el hombre mientras golpeaba la espalda del chico con leves palmadas.
-Pero no te hagas muchas esperanzas Rodd aún no nace tal sujeto.
-Puede ser…puede ser-
Ambos se quedaron platicando un tiempo más, era tan temprano que podían darse un tiempo para hablar y decirse algunas cosas, después de todo tenían tres años que no se veían las caras.
-Te has hecho viejo Rodd ¿Leandra ya te dio el sí o sigues teniéndole miedo? No es que me esté metiendo en donde no me llaman, pero no te estás haciendo más joven-Aiden estaba recargado en el borde del mirador de la torre de astronomía.
-Mira quien lo dice, el niño sin sentimientos. Anda a romperle el corazón a una chica y déjame de molestar-Aiden carcajeo logrando su propósito.
-No me hace falta pensar en el amor, me es indiferente y no me sirve en estos momentos-mencionó mirando en dirección a los jardines del palacio.
-"En estos momentos" ¿Qué quieres decir con eso? ¿Y no eras tú el que siempre me decía que leyera novelas románticas?
-Me refiero a que no quito el hecho de que algún día logre un acercamiento sexual con alguien del sexo opuesto, pero tampoco puedo decir que sea mi mayor prioridad tenerlo en estos momentos y sobre las novelas, no necesariamente debes estar enamorado o desesperado para leerlas.
-Si claro…-Rodd saco otro de sus chocolates en forma cigarrillo-aunque si te soy sincero Aiden, espero que un día logres tener una familia, tal vez algunos diablillos de pelo dorado como el tuyo, no sé. Eso me haría sentirme feliz y orgulloso. Aunque creo no ser el único que piensa eso-Aiden de inmediato supo a qué se refería.
-Lysson y yo nunca hablamos de cosas como estas, el solo quiere saber sobre el entrenamiento y mis aventuras por las regiones, además es como yo, siempre deja de lado los asuntos amorosos.
-Querrás decir que tú eres como él. O eso intentas y déjame decirte que eso es una estupidez-Aiden lo miro sin entender-tú eres tú, no debes de ser igual a alguien chico y menos como Lysson.
-¿Qué tiene de malo querer ser como él? Es poderoso y todos le respetan, no le debe nada a nadie y siempre es justo y sincero con las personas, tal vez orgulloso pero es parte de él.
-Por eso mismo lo digo, él es él, ¿y tú Aiden?-Rodd miro directamente a los ojos de Aiden a manera que el chico se preocupó a que se debía todas esas palabras-Lysson puede ser muchas cosas buenas, pero es humano y todos los humanos cometemos errores, él no es la excepción.
-Estas muy equivocado Rodd, Lysson no es solo un humano, él es más que eso y mejor que cualquier hombre, todo lo que él hace tiene una razón yo lo sé-el hombre lo miro con preocupación. Aiden idealizaba al pelirrojo como el ejemplo de vida perfecto, y es que, estaba muy lejos de ser eso.
Ambos se mantuvieron la mirada algunos momentos más, era una de sus formas para retarse, tan simple, pero a la vez tan complejo. Ninguno noto cuando otra persona subió hasta donde estaban ellos.
-Señor Rodd y… !Joven Aiden!-Ambos hombres miraron en dirección a donde venía esa voz. Rodd saludo a la recién llegada mientras que Aiden lo miraba de los pies a la cabeza una y otra vez-es bueno encontrarlo...a los dos-la chica miro al rubio a los ojos-mi nombre es Sophie, hoy estaré a cargo de su cuidado y vigilancia hágame saber todo lo que quiera amo Aiden-Rodd miro a Aiden que no podía salir del asombro.
-Lo siento pero no necesito una niñera, de verdad agradezco tus servicios, pero no me son necesarios y que es eso de amo, yo no soy dueño de nadie-la chica miro con admiración al chico.
-Creo que no me ha entendido bien amo Aiden, esto no es algo que usted pueda decidir, el señor Lysson me eligió para esto-Aiden se sorprendió más ¿Lysson creía que no podía cuidarse solo o qué?
-Si bueno, no fue como que Lysson lo pensara mucho, es solo la describió y supe a quien se refería-dijo Rodd recordando; "torpe y despistada" sin lugar a dudas esa era Sophie.
-Bueno Sophie como tu amo, te ordeno que te tomes el resto del día libre y si no puedes hacer eso vigila a este hombre, necesita más ayuda que yo-Aiden señalo a Rodd que lo miraba con ira-al parecer está holgazaneando cuando debería estar en los preparativos.
-Serás traídos, fuiste tú el que dijo que nadie sabría que tomaría un "descanso"-dijo haciendo comillas con sus dedos, Aiden solo lo miro con gracia.
-Si el señor Rodd dice que solo está en su "descanso" no creo que haiga problema alguno-Sophie también hizo comillas con sus dedos pero con un gesto de puchero-el joven Aiden es quien está holgazaneando y no puedo permitir eso, justo ahora lo llevare a entrenar o si no será derrotado fácilmente-Aiden la miro inexpresivo aunque por dentro estaba hecho una furia.
-Mira niña me da igual si Lysson te envió a cuidarme, pero soy yo si decido si vienes o no conmigo y la última parte de entrenar créeme, no me hace falta-Aiden se acercó a la chica más de lo que ella hubiera querido sus rostros estaba casi tocándose.
-Y-yo jo-joven Aiden e-este-la chica sintió el aliento del rubio haciendo cosquillas en sus mejillas que debían estar rojas como tomates.
-Vamos no seas tan duro, puede ser que te diviertas. Sophie es…como decirlo…el mejor método para hacerse más fuerte-Aiden no entendió nada de eso-solo debes de vivir para contarlo.
-¿Qué quieres decir con eso?-pregunto Aiden, aunque Sophie sabiendo porque lo decía solo pudo enrojecer más si eso era posible.
-Pu-pues el señor Rodd in-intenta decir que yo soy una persona muy despista…-Rodd le cubrió la boca a Sophie.
-Que es una persona muy talentosa como tu Aiden, incluso te puedo asegurar que pasar con ella el resto del día te hará más fuerte.
-No lo necesito…-dijo a secas mientras se estiraba para irse del lugar.
-Y lo más importante…-Sophie miro como el señor Rodd sonreía con triunfo-ella puede enseñarte sobre el amor, citas, cartas, poemas…estas chica es toda una enamorada-el andar del rubio se detuvo de inmediato-tu como eres seguro sacaras provecho de esto y podrás tener más información sobre ese tema y que mejor forma de saberlo que de una "hembra"-Aiden lo pensó por un momento.
-¡Señor Robb! ¡No soy una hembra! ¡Soy una MUJER! y la verdad yo…
-¿Has tenido o tienes un acercamiento de manera sexual con alguien del sexo masculino?-la chica se sintió tan avergonzada. Aiden no era como se lo imaginaba.
-¿Pe-pero qué clase de pregunta es esa? Pensé que era todo un caballero, ahora veo que estaba en un error-Sophie miraba de manera iracunda a Aiden que no entendía el porqué de eso.
-Niña, no es lo que crees, simplemente que Aiden…bueno es difícil de describir la situación.
-La has tenido ¿o no?-finalizo Aiden. Sophie se preguntaba si estaba por cometer un error.
-Si…hace poco tenía un novio, pero él me termino y bueno…
-Con eso me basta-Aiden se giró a donde Rodd-trato hecho viejo, acepto a la niñera rara
-Yo no soy ninguna niñera rara-reclamo Sophie.
-Sí que lo eres niña-bromeo el señor Rodd mientras la chica hacia un puchero de lo más tierno según Aiden.
-No me había dado cuenta, pero eres muy tierna, como un Spurr-el chico apretó las mejillas de la chica de forma que podía jugar con ellas tan solo un poco, Sophie más que reclamar se dejó hacer. Rodd pensó en que parecían más amo y mascota que niñera y niño.
-Por donde comenzamos…-la chica miro un tanto desconfiada a Aiden-¡ya se, tengamos una cita!-los ojos del señor Rodd se iluminaron con tanta fuerza que parecían destellar mientras que Sophie intentaba mantener los suyos en su lugar.
-¡¿U-u-una ci-ci-cita?!-el chico asintió-m-me ho-honra joven A-Aiden, pero no puedo…así como así…salir con alguien-
-¿Por qué no?-el chico ladeo su cabeza de forma que la chica tuvo que evitar mirarlo o si no le diría que sí.
-Acepta Sophie…por mi-Rodd la miro con suplica. No podía creer que de verdad aceptaría salir con su misión.
-Bien…yo…acepto-los ojos de Aiden se encendieron como fuego.
-Bien pues no perdamos el tiempo, necesito saber sobre todos los rituales de amor, sobre las citas, paseos amorosos, caminar tomados de las manos y si tengo suerte quizá pueda hacer "eso" contigo-la mente de la chica se desconectó con esa última palabra.
-¿Cómo que "eso"? Yo no quiero hacer "eso" ¿Qué es "eso"? Y porque debería ser yo quien haga "eso" contigo-Aiden paso de ella olímpicamente mientras tomaba una de sus pokeball y la lanzaba al aire dejando salir un charizard bastante grande.
-No seas tan dura con ella, es frágil y la quiero en una sola pieza al regresar-después Rodd se dirigió asía la chica-y tu trata de mantenerte de una pieza también, mira a ambos lados antes de cruzar la calle y no alimentes pokémon salvajes, ya sabes lo que paso la última vez-la chica volvió a hacer un puchero que dejo encantado a Aiden.
-No soy una niña Rodd…-menciono por lo bajo.
-Suerte en su cita chicos, disfruten cadamomento-Aiden sujeto a Sophie de la muñeca y subiéndose al charizard ambos partieron a quien sabe dónde. Lo último que Rodd escucho fuel el grito de Sophie; "Me dan miedo los pokémon"o algo así, quizá hubiera sido bueno decir ese pequeño detalle. Rodd marco un digito en el holomisor para enviar un mensaje.
-¿Quién es Lysson?-pregunto Brandon dejando su tasa de té a un lado.
-Alguien a quien le gusta hacerme bromas-Lysson le mostro el mensaje a su amigo.
-"Tu chico esta enredado con una chica y están recorriendo el pueblo justo ahora, si no te apresuras Lysson pasaras de ser Señor Lysson a Abuelo Lysson"-termino de leer Brandon-se refiere a Aiden, ese ¿Aiden?
-Por eso digo que eso debe ser una broma, Aiden no es de los que se enredan con las personas tan pronto, recuerda que tan solo ayer regreso a Kalos-Lysson bebió un poco de su café, tenía que ser una broma de eso estaba seguro, pero en el caso de que no fuera así, educo muy bien a Aiden como para no ceder tan fácil ante actos del tipo carnal y sentimental.
-Pues yo no estaría tan seguro amigo-Brando señalo la entrada del restaurante donde justamente un chico de cabellera dorada y una jovencita de cabello blanco como la nieve hacían acto de presencia. Lysson los miro por el filo de sus ojos.
-Recordare implementar más autocontrol y disciplina a ese chico antes de que se tuerza, ya me imagino quien habrá sido el que causo esto-Lysson dejo de prestarles atención a ambos jóvenes, después de todo recibiría un castigo, lo dejaría disfrutar el momento.
-Lo dices como si nunca hubieras hecho tonterías de joven Lysson o es que mi memoria me falla, pero tú a su edad y cierto chico de cabello negro, ¿no estaban interesados la pequeña Dia?
-Tu memoria te falla porque ya estas anciano y acabado…-algunos recuerdos de tres amigos llegaron a la cabeza de Lysson, fueron rápidos y cortos, pero logran transpórtalo a otra época-Dia y ese chico ya no son unos niños…los tres ahora caminamos por distintos caminos, lo sé porque hace mucho deje de verlos en el horizonte de mis sueños.
Brando y Lysson quedaron expectantes a las acciones de ambos chicos uno más atento que otro.
-¿Entonces como deberíamos que comenzar?-pregunto Aiden mirando fijamente a la chica poniéndola nerviosa.
-Joven Aiden no creo que sea la indicada para esto, además, no me siento del todo cómoda con la situación yo soy una empleada del palacio y solo acepte cuidarlo.
-Y es justo lo que estás haciendo, pero si acepte que me cuidaras fue bajo esta condición así que no tienes derecho a quejarte, después de todo te estoy dando justo lo que querías ¿no?-Sophie se mordió el labio inferior ¿Cómo podía hacerle entender a Aiden lo incomodo de la situación? Se sentía observada por todos en el restaurante.
-Bien, no me quejare pero quiero poner también mis reglas-Aiden acepto sin dudarlo-Regla número uno: nada de besos, es algo que estaría muy mal visto, regla numero dos: nada de cosas que puedan mal interpretarse y por último la regla número tres: tenga más tacto a la hora de hablar sobre las cosas del amor, usted es alguien que trata el amor desde un punto científico cuando no lo es y eso me sorprende puesto que lee muchas novelas románticas, esto también le ayudara a comprender más estas cosas.
-Le quitas lo interesante a todo esto, pero respetare todas esas reglas, solo trata de no sermonearme mucho con respecto a la regla tres, no soy muy meloso o dulce con eso pero lo intentare-el mesero llego con la carta del menú listo para tomar las ordenes de ambos chicos.
-Bien podemos comenzar como lo harían las demás parejas…con una charla casual-opino Sophie de manera indecisa pensando que podía haber algo que fuera antes que eso, la verdad es que ella era todo menos una experta en esto.
-Bien ¿Por qué te termino tu novio?-los colores del rostro de la chica cambiaron radicalmente a tonos rojos. De alguna parte del lugar se escuchó como si alguien se golpeara la frente o algo parecido. Aiden tenía el presentimiento de ser observado-¿Entonces?
-Amo Aiden eso no es justo, no está respetando la regla tres
-Claro que sí, simplemente que fui directo.
-Regla cuatro: No puede preguntarme nada de mi vida personal.
-¡Eso es trampa! No puedes inventar reglas de la nada-se quejó Aiden.
-Puedo retirarme si el joven Aiden lo desea…-la chica intento levantarse de su asiento pero Aiden la detuvo con delicadeza de su muñeca.
-Tú ganas, pero quiero que sepas que después me las pagaras…-juntos volvieron a sentarse sin darse cuenta que habían llamado tan solo un poco la atención de los presentes-bien entonces si no puedo hacer preguntas sin romper tus reglas quiero que me hablas de manera que me expliques todos los puntos sobre el amor.
La comida transcurrió durante un largo tiempo, durante bastantes horas Aiden y Sophie se quedaron conversando sobre el tema del amor, aunque de hecho fue más una conferencia del tema dado por Sophie, debes en cuando Aiden la bombardeaba con muchas preguntas y la verdad es que eran algo difíciles de contestar, hablar con Aiden sobre el amor era como explicarle a un niño los principios de saber lo que está bien y está mal con temor a decirle algo indebido o que quizá no entienda. La tarde llego y con ella más y más preguntas, Aiden intentaba conocer más a Sophie después de todo era algo normal en una cita. Básicamente Sophie le declaro que había comenzado a trabajar hace dos años en el palacio cenit justo el día de su cumpleaños número trece y aunque se plan era trabajar ahí lo suficientes como para poder pagar un boleto de avión a la región de Johto termino encariñándose con el lugar y los demás trabajadores. También hablo sobre su miedo inexplicable hacia los pokémon sobre todo si se trataba de los del tipo dragón o parecidos, algo extraño si se toma encueta que trabaja en una palacio donde el encuentro con pokémon es muy habitual. Sophie tampoco quiso guardarse nada, tenía unas ganas inexplicables de saber sobre los viajes de Aiden a otras regiones, sorprendentemente el chico hablaba de ellas como si fueran simples paseos por el parque. Cuando salieron del restaurante se dieron cuenta que era de noche y el clima era muy frío justo esa noche.
-Joven Aiden me parece que debemos regresar al palacio, el señor Lysson debe estar esperándolo preocupado, hay que apresurarnos-Sophie intento hacer caminar a Aiden pero este simplemente no quería.
-No sin antes hacer "eso"-de nuevo con lo mismo. Pensó Sophie.
-La regla tres amo, recuerde que la regla tres dice…
-Se lo que dice la regla tres, pero lo que quiero hacer no rompe con esa regla.
-Mientras se refiera a "eso" de esa manera no quiero tener nada que ver
-Sophie, algunas veces solo debes que confiar en las personas.
-Lo hago y la verdad termino en situaciones raras así que paso de ello justo ahora.
-Te perderás de algo que seguro disfrutaras…-le hablo en él odio a modo de susurro mientras que ella reaccionaba con un brinquito.
-N-no es ju-justo, so-solo quiere poner-ponerme nerviosa-
-¿Estas funcionando?-
-Si…-reclamo ella inflando las mejillas.
-Entonces no tienes opción, cierras los ojos-pidió él.
-No tardaremos ¿cierto?
-Para nada-Aiden le cubrió los ojos a Sophie de manera que ella no podía ver nada-de hecho tomara unos minutos-el chico condujo a Sophie a siegas durante algunos minutos que fueron horas para la jovencita que no podía ver nada, muchas veces pidió que se detuviera pero Aiden la ignoraba diciéndole que estaba seguro que le gustaría. Ella solo pedía que no fuera lo que estaba pensando-bien…llegamos-Aiden descubrió los ojos de la chica.
El panorama era algo de ensueño. Sophie no lo podía creer, se encontraba justo frente al lago que daba a los canales del palacio cenit, incluso podía verlo a lo lejos, pero lo que más le sorprendió fue lo que se encontraba sobre sus cabezas. Un árbol de extrañas hojas que brillaban en tonos naranjas.
-Lysson me trajo una vez aquí cuando era pequeño, me dijo que este árbol fue plantado por él rey de Kalos y su hermano menor. Me dijo que aquí fue donde se celebraban las bodas de los de la realza y que este lugar era tan secreto que solo los decendientes directos saben de su existencia. Lugar también era usado para las ceremonias de sucesión entre el padre y un hijo…-Sophie miro a Aiden mirar con nostalgia el árbol, se veía tan calmado y feliz que le transfería esos mismos sentimientos-fue aquí donde él me encontró por primera vez, aquí el señor Lysson se convirtió en mi maestro por primera vez…pero siento que fue algo más, él se convirtió en mi padre sin haberlo sido y de alguna manera pienso que el también lo cree así. No sé mucho sobre cómo fue ese momento pues al parecer yo aún era muy joven, pero con saber que aquí fue donde pude conseguir una familia, me basta para pensar que puedo ser importante para alguien-Sophie sintió algo anudarse en su pecho cuando algunas lágrimas recorrieron las mejillas de Aiden-parece tonto que te traiga a un lugar como este en nuestra "cita de practica" pero la verdad es que necesitaba ver este lugar de nuevo…más de tres años fuera de casa, más de tres años lejos de mi familia. De verdad siento si actúo raro-la albina negó con la cabeza sonriéndole de manera maternal.
-No creo que sea tonto, si debo de sincerarme con usted, le diría que yo también atesoro muchos lugares de los cuales he tenido que irme, pero aún conservo los recuerdos de esos lugares y con eso podía sonreír más de una vez, incluso si paso por un mal momento. Son las pequeñas cosas que guardamos con tano fervor las que más nos llenas el corazón-la chica miro el lago, la luna brillaba de tal manera esa noche. Aun con la vista más hermosa de todas, pero el frío no ayudaba mucho, lo que no daría ella por quedarse un poco más en ese lugar, incluso el asunto de regresar al palacio había pasado a segundo plano.
-¿Tienes frío cierto?
-¿Tú no?
-Un poco, pero se cómo podemos arreglarlo-fue tan rápido que no lo vio venir. Aiden la brazo de manera rápida sin que ella pudiese detenerlo y la verdad no quería…no quería. Era tierno y tibio, su presencia le tranquilizaba y sentir sus brazos alrededor de ella de esa forma tan gentil la hacía sentirse como nunca en su vida pensó sentirse. Ella levanto su mirada para verlo pues él era más alto y se encontró con esos ojos tan llamativos que lograban desconcentrarla, ese color tan exótico entre ambarino y rojizos, tan únicos de él, esa mirada cálida y tranquila le iban perfectos. Su corazón latía demasiado rápido sin poder evitarlo ¿Él podría sentirlo? ¿Pensara que era rara por comportarse de esa manera? ¿Por qué piensa sobre lo que Aiden pudiera creer de ella? Las pequeñas manos de la chica subieron hasta las de él, buscándolas para hacer un leve contacto que provoco que incluso él se sintiera extraño. ¿Cómo podrían ambos explicarse lo que estaban sintiendo si uno había ignorado toda su vida ese tema y la otra era una inexperta?
Sophie sintió algo recorrerle su mejilla izquierda y después la derecha para retomar con la izquierda, para cuando se dio cuenta que estaba llorando era demasiado tarde, apenas podía contener las lágrimas intento cubrirse con sus pequeñas manos pero Aiden no la dejaba, él estaba tan cautivado por esa acción que no podía quitarle la vista y tampoco quería que ella se cubriera el rostro. Aiden secaba con sus dedos esas pequeñas gotas salinas que caían de los hermosos ojos de la chica.
-No es justo, quien vino a llorar aquí fui yo y ahora me siento como el malo aquí-la chica no pudo evitar reír, pero fue inevitable, un recuerdo tan melancólico como alegre tenía que haber salido justo en un lugar como este.
-Lo-lo siento amo...es solo que...es solo que yo…
-No necesitas darme explicaciones, solo hazme saber cuándo estés mejor
-Puedo pedirle algo amo…puede sonar raro-Aiden la miro divertido. La situación no podía estar más rara.
-Podríamos permanecer más tiempo de esta manera, honestamente necesito estar un poco más así.
-El tiempo que quieras-la chica cerró los ojos tras lo dicho por Aiden. Se sentía segura, entre sus brazos, acompañada con la fragancia de él y esa mirada que le brindaba. Sin lugar a duda ese se convertiría su lugar favorito, el lugar donde el chico de los ojos fuego pudo abrigar un poco algunos sentimientos que se congelaron hace muchos inviernos del alma.
Debo decirlo, esta pareja me encanta, la estoy trabajando mucho en mi mente aunque parezca que no.
Hagan sus especulaciones, este capítulo es muy revelador en muchos temas.
Si les soy sincero Rodd y Leandra son personajes que salieron mientras escribía pero también los utilizare un poco.
Nos leemos luego bye bye.
