N.A. Hola chicos. Como siempre quería agradecer a todos los que semana tras semana dejáis siempre comentarios y seguís el fic. Gracias a todos. Quería también agradecer especialmente a darckel, que me avisó de que Alexander McQueen falleció hace un par de años, aunque la firma de moda continúa. Por eso he hecho un cambio en mi anterior capítulo y cuando hablaba de la reunión con Alexander McQueen, lo he cambiado por Marc Jacobs. Lo siento mucho. Como veis, mis conocimientos sobre moda son muy limitados XD Para este capítulo he intentado hacer lo que tiene que hacer un escritor y documentarme un poco más en algunas referencias, no de moda, en este caso, sino en otras cuestiones.
Y ahora os dejo con el siguiente capítulo. espero que os guste y espero comentarios!
K&S
El viaje en avión hacia Nueva York, dio tiempo a Sebastian para pensar en lo que haría una vez que estuviera allí. No había querido decirle nada a Kurt sobre su viaje, esperando darle una sorpresa. Pero ahora, sentado en su asiento, empezó a tener dudas acerca de si había sido una buena idea. ¿Y si Kurt no se emocionaba al verle? ¿Y si le incomodaba su presencia? Su idea original había sido tomar un hotel en Nueva York (después de todo, solo podía quedarse la noche del sábado) y presentarse directamente en el concierto. Pero ahora, mientras sostenía su teléfono móvil entre sus manos, empezó a barajar la idea de enviarle a Kurt un mensaje advirtiéndole de su viaje a Nueva York. Tras unos momentos de cavilación se dijo a sí mismo: "No. Ahora no debes ponerte nervioso. Seguro que a Kurt le gustará la sorpresa" y decidió guardar su móvil para evitar cualquier posible tentación.
Cuando aterrizaron en el aeropuerto JFK, se apresuró a tomar su mochila de mano –no se había molestado en facturar equipaje para una sola noche- y se dirigió a la salida para tomar un taxi que le llevara a Manhattan, donde se encontraba su hotel. En el trayecto en el taxi, empezó a pensar que en menos de cuatro horas vería a Kurt por fin y no pudo evitar sentir un hormigueo nervioso en su estómago de anticipación.
Su hotel estaba céntrico, situado en el Midtown, cerca de Times Square. Sebastian había estado un par de veces en Nueva York, como turista, pero no conocía Brooklyn, por eso había decidido alojarse en una zona más turística y conocida para él. No es que no hubiera pensado en algún momento en decirle a Kurt que iba a visitarlo y así, alojarse en casa de Kurt –una idea que sin duda le parecía muy atractiva-, pero eso habría chafado la sorpresa y eso era algo que se negaba a hacer. También pensó que si iba sin alojamiento, Kurt seguramente le ofrecería quedarse en su casa, pero no quería parecer presuntuoso o atrevido, al presentarse sin alojamiento seguro.
Cuando entró a su habitación, dio un vistazo a la misma, dejando su mochila sobre su cama tamaño King. No era una suite ni nada demasiado lujoso, era una habitación sencilla, pero con unas vistas bastante atractivas, desde la gran ventana de la misma. El cuarto de baño era bastante grande, con una bañera de hidromasaje incluida. Por un momento, una breve imagen de él abrazando a Kurt en la bañera, con sus piernas rodeando la preciosa figura de Kurt, pasó por su cabeza. No pudo evitar que un suspiro saliera de sus labios, pero rápidamente se sacudió la cabeza, desechando esa imagen y se dispuso a alistar las cosas para darse una ducha y arreglarse. Tenía el tiempo justo para hacerlo, tomar un taxi y llegar al local en Brooklyn donde Kurt y su banda tocarían.
En el viaje hacia Brooklyn, Sebastian empezó a pensar en todas las cosas que Kurt le había contado a través de Skype. Parece ser que Rachel y Santana se habían peleado debido al papel de Fanny en Funny Girl, lo que había provocado, no sólo la salida de Rachel del loft que compartían, sino que su enfrentamiento, había provocado que las echaran de Pamela Lansbury –según Kurt le contó- hasta que ambas entraran en razón. Kurt había estado muy angustiado, debido a que ya habían firmado el contrato para actuar el sábado y durante un par de días no sabía muy bien que iba a pasar. Sebastian intentó serenarlo y apoyarlo tanto como pudo, pero él mismo podía reconocer que la situación era muy jodida. Finalmente, sin embargo, todo había parecido llegar a buen puerto, cuando Elliot, Dani y Kurt decidieron actuar como trío, aunque eso les llevó a tener que hacer un montón de ensayos para adaptar el repertorio a sus tres voces. Sebastian mentiría si dijera que en algún momento durante esa semana no había visto peligrar seriamente la actuación de la banda de Kurt. De todas formas, estaba decidido a ir a Nueva York, hubiera habido o no concierto. Si se cancelaba finalmente, estaría allí para Kurt, pero deseaba con todas sus fuerzas que eso no pasara. Sebastian pensó que Kurt no se merecía eso por la pelea de dos divas estúpidas, que no podían mantener su ego a raya. Gracias a dios, todo salió finalmente bien e incluso Sebastian estaba más que contento de que Kurt hubiera decidido actuar sin Rachel y Santana, con personas que había conocido en Nueva York, con nuevos amigos. Eso significaba que Kurt estaba adaptándose a Nueva York y edificando una nueva vida, -de la que Sebastian esperaba formar parte en un futuro cercano- y que esperaba que cortara de forma definitiva los lazos más dolorosos con Lima –sobre todo, con Blaine-.
Cuando el taxi se detuvo frente al local de música en vivo, Sebastian pagó al taxista y salió, deteniéndose un momento antes de entrar y suspirando profundamente un par de veces. Se jugaba mucho esta noche. Se jugaba la oportunidad real de estar con Kurt. Con ese pensamiento, entró dentro. Era un bonito local, con bastante estilo y no parecía un sitio sucio o descuidado. No se parecía en nada a los locales que solía visitar como Scandals. La barra estaba a un lado y enfrente había un escenario donde los instrumentos ya estaban colocados, pero no había ni rastro aún de los músicos o cantantes. Se dirigió a la barra y pidió una cerveza. Cuando obtuvo su bebida se giró para mirar las pequeñas mesas que estaban dispuestas por el local, que iba llenándose a medida que pasaban los minutos. Divisó una mesa vacía ni demasiado cerca ni demasiado lejos del escenario y se encaminó hacia ella, sentándose en un taburete y consumiendo su bebida mientras se acercaba la hora del concierto. Mientras daba un último sorbo a su cerveza, divisó por el rabillo del ojo a Rachel y Santana caminando entre las mesas, a unos metros de distancia, sentándose ambas un poco más delante de donde él estaba, con lo cual le daban la espalda y gracias a dios, no le habían visto. Sabía que iba a tener que lidiar con ellas, tarde o temprano, pero cuanto más pudiera retrasar el fatídico encuentro, mucho mejor.
Su tren de pensamientos fue interrumpido por la voz de un tipo que desde el escenario, micro en mano, empezó a hablar presentando la actuación de la noche. Sebastian notó que los nervios volvían a apoderarse de él y su corazón empezaba a latir más fuerte.
De repente, el tipo acabó su presentación, a la que Sebastian hacía ya algunos segundos que no estaba prestando ninguna atención, y abandonó el escenario. Las luces del local disminuyeron y salieron de detrás del escenario, Kurt seguido de un chico y una chica, los tres vestidos con trajes negros y pajaritas. Kurt tomó el micro y empezó a dirigirse a la audiencia, pero sinceramente, Sebastian no escuchó ni una palabra de lo que Kurt dijo. Su corazón retumbaba tan fuerte ahora dentro de su cavidad torácica, que se preguntó si la gente a su alrededor no podría oír los latidos de su corazón que retumbaban en sus oídos. Le costaba respirar, se dio cuenta Sebastian, y no podía apartar sus ojos de Kurt, que todavía no se había dado cuenta de la presencia de Sebastian entre el público.
La música comenzó a sonar y cuando Kurt empezó a cantar, Sebastian se dio cuenta que era una versión de "The Happening" de The Supremes. Era tan maravilloso escuchar la voz de Kurt en directo, que Sebastian se dejó arrastrar por su hermoso sonido. Nunca había podido escuchar la voz en directo de Kurt de esta manera. Era incluso más hermosa que a través de los vídeos que había visto por internet y Sebastian estaba seguro de que jamás se cansaría de escucharla.
Le tomó el relevo en la canción la chica con el pelo azul y después tomó la voz principal el otro chico. Sus voces sonaban muy bien juntas, en perfecta armonía, Sebastian tenía que admitir, y sus voces tenían algo especial, una fuerza poco común, y a pesar de que las tres eran muy diferentes se conjuntaban de forma muy hermosa. De nuevo, retomó la voz principal Kurt, con su voz dulce y única. Hubo un momento, durante la actuación, en la que Kurt y el otro chico, Elliott, bajaron del escenario y avanzaron unos pasos por delante de las primeras mesas, pero Sebastian estaba sentado al otro lado y Kurt tampoco lo vio. Cuando la canción terminó, todo el público aplaudió con vítores y Sebastian no fue menos. En ese momento, Kurt levantó la vista sonriendo hacia donde estaba Sebastian y éste último pudo decir el momento exacto en que Kurt le vio.
Sus miradas se encontraron entre el gentío y la sonrisa de Kurt descendió de su rostro, abriendo los ojos a la par que su boca en una expresión de asombro. Sebastian dejó de aplaudir y sólo pudo quedarse mirando a Kurt, sin poder apartar la mirada de él. Era como si el mundo se hubiera detenido por completo, las voces, murmullos y aplausos de la gente desaparecieron por entero, como si no hubiera nadie más a su alrededor y lo único que Sebastian podía escuchar eran los latidos de su corazón, cada vez más fuertes y rápidos en su pecho. Sebastian, entonces sintió un pequeño instante de pánico, ¿y si a Kurt no le hacía gracia que se hubiera presentado en su concierto sin avisar? Pero entonces, aún sin apartar su mirada de la de Kurt, pudo vislumbrar una tímida sonrisa en el rostro de Kurt y Sebastian dejó escapar un suspiro que ni si quiera se había dado cuenta que estuviera conteniendo. Después, Kurt rompió la mirada, dirigiéndose de nuevo junto a sus compañeros, la música sonando de nuevo y empezando a moverse al son de los acordes de una nueva canción.
Al principio, Kurt tuvo que hacer un par de respiraciones profundas para obligarse a relajarse y concentrarse de nuevo en la siguiente canción que debía cantar. Pero era tan tremendamente difícil apartar sus pensamientos de cierto chico sentado entre el público. ¿Qué hacía aquí Sebastian? Sin embargo, su confusión fue aplastada por la oleada de alegría y sentimiento de calidez que inundaba su corazón. Sebastian estaba aquí. Después de una semana tan difícil para Kurt, con su carrera como modelo despegando gracias a un nuevo contrato para ser la imagen de Marc Jacobs, viendo peligrar la continuidad de su grupo debido al enfrentamiento entre Rachel y Santana, Sebastian estaba aquí para apoyarle. Notó sus ojos llenarse de lágrimas, pero se forzó a serenarse. Debía concentrarse en la canción ahora mismo.
Durante la hora que duró la actuación, Kurt no pudo evitar mirar de vez en cuando hacia donde sabía que Sebastian estaba sentado y todas y cada una de las veces que dirigió su mirada hacia él, se encontró con Sebastian mirándole intensamente y devolviéndole la mirada con una pequeña sonrisa en sus labios.
Cuando la actuación llegó a su fin, los tres saludaron y dieron las gracias a los asistentes. Fue entonces cuando Kurt bajó del escenario y se dirigió directamente hacia donde estaba Sebastian, que al verlo acercarse se puso de pie de inmediato. Kurt ignoró en su camino a Rachel y Santana, que parecían creer que iba a detenerse a hablar con ellas y ya empezaban a decirle algo con aspavientos, luchando por ver quién conseguía hablar antes que la otra. Ambas siguieron con la mirada el camino de Kurt cuando éste las ignoró, girándose sobre sí mismas para ver estupefactas hacia donde se encaminaba su amigo.
Cuando Kurt llegó a la mesa de Sebastian, ambos se quedaron mirándose, casi sin creer que estuvieran uno frente al otro, sin pantalla ni distancia que les separara. Sebastian se encontró a sí mismo sin palabras, no pudiendo dejar de mirar a Kurt aunque dentro, en su cabeza, una voz le decía que dijera algo. Finalmente, logró sacar una sonrisa tímida de sus labios, todavía sin apartar sus ojos de los de Kurt.
"Hola", dijo Sebastian, su voz sonando un poco más inestable de lo que le hubiera gustado.
"Hola" respondió Kurt, devolviéndole la sonrisa y, oh dios mio, si no era la sonrisa más hermosa del mundo, pensó Sebastian, notando como su corazón latía cada vez más rápido.
"Hola", volvió a decir Sebastian, y en ese momento, se dio cuenta de lo que había dicho y se sintió como un absoluto idiota.
La risa de Kurt rompió definitivamente la intensa mirada entre ambos, y la sonrisa de Sebastian se hizo aún más amplia, acompañando a Kurt en su risa y dejándose a sí mismo relajarse un poco en la misma.
"¿Qué demonios haces aquí?" preguntó Kurt, su cara evidenciando su alegría.
"¡Sorpresa!" gritó Sebastian, encogiéndose de hombros. "Como ya había terminado los exámenes, me dije…¡qué diablos!", dijo con un par de risas ahogadas por los nervios, al final. Después se puso un poco más serio y añadió, "¿No te alegras de verme?" casi en un susurro, mirando a Kurt bajo sus pestañas.
"¡Por supuesto que me alegro!" chilló Kurt, "¡Es la mejor sorpresa que podías haberme dado!"
Sebastian se relajó ante las palabras de Kurt y envalentonándose, añadió en tono coqueto, "Pues no lo parece. Todavía no me has saludado como dios manda"
Kurt frunció el ceño en confusión y Sebastian se apresuró a añadir, "¿No me das un abrazo?"
"Oh, sí, claro" dijo Kurt un poco azorado, mientras asentía con la cabeza y se acercó, elevando sus brazos y envolviendo a Sebastian un poco torpemente y sin profundizar el abrazo.
"Me alegro de verte" le dijo Kurt mientras le abrazaba.
Sebastian intensificó el abrazo, apretando sus brazos entre los de Kurt. Su rostro estaba cerca del cuello de Kurt y Sebastian aprovechó para inhalar su aroma, perdiéndose por un instante en el olor de Kurt. Dios, huele tan bien, pensó. Pero demasiado pronto, Kurt rompió el abrazo, separándose de Sebastian, con la cabeza un poco agachada y sin atreverse a mirarle directamente a los ojos. Sebastian pudo ver, aún en la sala poco iluminada, como el rubor pintaba tenuemente sus mejillas.
"¿Y hasta cuando te quedas?", preguntó Kurt tímidamente, tratando de desviar la atención de Sebastian, que empezaba a sonreír con picardía al ver las mejillas de Kurt coloradas.
Sebastian hizo una mueca antes de responder, "Desgraciadamente, mi vuelo de vuelta a Ohio sale mañana a primera hora de la tarde."
"¿Tan pronto te vas?" Kurt preguntó con el pesar manifestándose en sus rasgos.
"Sí", Sebastian dio un suspiro, y sin dejar de mirar a Kurt añadió con un guiño, "pero soy todo tuyo esta noche"
El rubor de Kurt se hizo aún más profundo, mientras la sonrisa de Sebastian se volvía más divertida.
"Bueno, bueno, ¿quién está aquí? ¿Pero si no es la ardilla criminal en persona?" la voz de Santana rompió el momento entre ambos, y Sebastian se dio cuenta, que Santana y Rachel se habían acercado a donde ellos estaban.
"Santana, por favor…" Kurt empezó a decir con malestar en su voz, cuando se giró para enfrentarse a Santana. "Sebastian es amigo mío y ha venido a vernos actuar. ¿Podrías ser un poco amable?"
"Kurt, sé que nos dijiste que Sebastian y tú ahora sois amigos-" añadió Rachel, dirigiendo una mirada de reojo a Sebastian, "pero yo no puedo olvidar tan fácilmente como tú, todo lo que este tipo nos hizo el año pasado. Es mala gente"
"Bueno, ¿sabéis qué?" elevó la voz Kurt con sus manos sobre sus caderas, "No me importa lo que ninguna de las dos tiene que decir. Esta semana habéis demostrado ser no sólo infantiles, sino también rencorosas y egoístas y no acepto consejos de gente así", hizo una pausa y les señaló con el dedo. "Cuando empecéis a comportaros como personas maduras, entonces podremos hablar" Y con eso, Kurt se dio la vuelta, volviendo a mirar a Sebastian, quién le miró con su típica sonrisa condescendiente.
"¿Quieres tomar algo? Porque yo estoy sediento…" dijo Kurt y con eso, tomó de la mano a Sebastian y lo arrastró hasta la barra para pedir un par de copas.
K&S
Llevaban una hora en el local y Kurt observaba con una sonrisa divertida a Sebastian, quién le estaba contando entre risas como esta semana, Trent pilló sin querer a Nick y Jeff enrollándose -muy desnudos- en la habitación que Nick comparte con Trent, y cómo desde entonces sólo hacía sonrojarse cuando Nick y Jeff se mostraban afectuosos en su presencia. Puede que Sebastian contribuyera con algunos comentarios sobre Niff subidos de tono dirigidos a Trent cada vez que tenía la oportunidad.
Kurt no dejaba de reírse ante la historia y Sebastian no podía estar más complacido de que fuera él el responsable de sacar esa maravillosa risa de sus labios. Estaba seguro que nunca se cansaría de escucharla.
"Entonces, ¿te fueron bien los exámenes?", preguntó Kurt, cuando pudo detener su risa lo suficiente para hablar.
"Sip. No me preocupan. Y ya tengo mi aceptación en la NYU" dijo Sebastian mientras tomaba un sorbo a su tercera cerveza.
"Me sorprende que no vayas a ir a una universidad tipo Harvard, Yale o Columbia. Sin desprestigiar a la NYU. Me parece que es una buenísima universidad." Kurt se quedó pensando, "si no me hubieran cogido al final en NYADA habría intentado en el programa de artes escénicas de la NYU"
Sebastian asintió con la cabeza y suspiró mientras miraba a Kurt. Todavía no se lo había contado a nadie, pero sentía que podía confiar en Kurt, más que en nadie.
"Mi padre se ha negado a pagarme la universidad" dijo en voz baja. Los ojos de Kurt se abrieron de sorpresa.
"¿Qué ha pasado?" gritó Kurt, después bajando el tono, añadió con preocupación en el rostro, "¿Acaso te has peleado con él?"
Sebastian asintió antes de responder, "Él quería que estudiara Derecho para ser abogado como él, pero yo quiero estudiar Literatura Inglesa. Tuvimos una pelea muy grande y él me dijo que no va a costearme esos estudios."
"Bas…" Kurt dijo entre suspiros, apoyando su mano sobre la Sebastian.
Sebastian se quedó mirando la mano de Kurt sobre la suya y giró su mano para entrelazar sus dedos con los de Kurt. Sebastian sintió mariposas en su estómago ante la sensación del contacto de su piel contra la de Kurt.
Levantó su mirada para mirar a Kurt a los ojos, que le miraba intensamente, con una expresión de entendimiento, apoyo y otra cosa que a Sebastian le pareció como compasión. Y si había algo que Sebastian odiaba es que alguien sintiera compasión o pena por él. Así que, en un gesto casi automático, apartó bruscamente la mano de la de Kurt, que le miró con una mezcla de asombro y confusión en su rostro.
"Perdona-" dijo Kurt con voz temblorosa. "No quería incomodarte", añadió mordiéndose el labio inferior.
Sebastian en seguida se maldijo a sí mismo internamente por haber sido tan brusco con Kurt. Era un instinto tan aprendido, que no podía evitar levantar sus murallas siempre que notaba que alguien percibía que algún atisbo de debilidad o fragilidad estaba a punto de mostrase en él. Pero la persona que estaba sentada delante de él, no era un cualquiera, sino que era Kurt, se repitió a sí mismo. Y de repente, Sebastian sintió que tenía casi la necesidad de confiar en Kurt y expresar todas sus dudas y frustraciones, que viera sus debilidades y su verdadero ser. Quería que alguien como Kurt le comprendiera y estuviera a su lado, en lo bueno y en lo malo. Necesitaba alguien en quién apoyarse y confiar cuando todo en su vida parecía desmoronarse.
Con un gesto rápido, alcanzó la mano de Kurt con la suya y la apretó con fuerza.
"Lo siento" dijo Sebastian casi en un sollozo. "No quise-" Sus palabras se cortaron, encontrándose perdido, sin saber qué decir.
"Esto es difícil para mí, Kurt", añadió, mirándole intensamente a los ojos. Quería transmitirle a través de su mirada todas sus dudas y miedos, si es que eso era posible.
Kurt, quién se había asustado pensando que se había sobrepasado al agarrar la mano de Sebastian, observó sus ojos por un instante. Su intensa mirada mostraba miedo, arrepentimiento, pero también anhelo y esperanza. Kurt respondió al toque de Sebastian, apretando su mano también y le ofreció una pequeña sonrisa.
"¿Qué es lo que es tan difícil, Bastian?"
Sebastian ni siquiera se había dado cuenta cuando Kurt empezó a llamarle Bastian o Bas, pero sin duda, le gustaba. Estaba impregnado de afecto y cariño.
"Abrirme a la gente. Mostrar mis sentimientos" dijo sin apartar la mirada de la de Kurt.
"¿Sabes que puedes confiar en mí, verdad? Somos amigos" dijo Kurt con una sonrisa esperanzadora. Sebastian suspiró.
"Lo sé" dijo Sebastian, mientras deslizó su pulgar sobre la piel de Kurt, quién sintió toda su piel erizándose al tacto. "Ten paciencia conmigo, ¿vale?", añadió Sebastian con una sonrisa.
Kurt solo asintió. Tras tragar saliva, Sebastian empezó a hablar. Le contó a Kurt que su madre le había apoyado en su deseo de estudiar literatura pero que sin el dinero de su padre, no podía costearse una universidad de la Ivy League y había optado por la NYU, que era también muy buena. Su madre había llamado a su padre y exigido que le comprara el apartamento como habían acordado, y de hecho, Sebastian iba a poder elegir el apartamento que quisiera en Nueva York, así que no era tan malo.
"Me dejó bien claro que me compraría el apartamento y lo pagaría en su totalidad, pero eso sería lo último que haría por mi" terminó Sebastian con una mueca. "Yo voy a tener que pagar todos los gastos mensuales, manutención y todo eso. Mi madre me ha dicho que ella puede ayudarme, pero ella ya va a pagarme la universidad así que no quiero pedirle más." Sebastian miró a Kurt y frunció el ceño. "Supongo que piensas que soy un quejica, cuando hay muchos chicos que no consiguen un apartamento en Manhattan ni tienen a su madre pagando por sus estudios." Luego soltó la mano de Kurt y se pasó las manos por el rostro. "Dios, debes pensar que soy patético"
"Ei", le cortó Kurt, mientras apartaba una mano del rostro de Sebastian con las suyas para obligarle a mirarle. "Que tu padre no te apoye y no quiera saber de ti, no es ninguna tontería. El dinero no es lo más importante. Yo sé que te duele lo de tu padre"
Sebastian se quedó mirando a Kurt con detenimiento. Apenas podía creer que existiera en el mundo alguien tan bueno como Kurt. Cualquier otra persona se habría burlado de él o llamado "niño mimado", pero Kurt sabía ver lo que realmente molestaba a Sebastian, aunque él ni siquiera lo hubiera expresado. Nunca, en toda su vida, había tenido a nadie que le comprendiera tan bien. De repente, Sebastian fue consciente de la intensidad con que estaba mirando a Kurt y rompió la mirada, mientras añadía para quitar hierro al asunto, "Bueno, mi padre también ha dicho que en el momento en que decida estudiar derecho, volverá a costearme todos mis gastos, así que si las cosas se ponen muy mal…" no acabó de decirlo, mientras forzaba una risa falsa.
Kurt se dio cuenta en seguida de lo que Sebastian intentaba, pero no iba a dejarle. Sin retirar su mano de la de él, dijo, "Sabes que cuentas conmigo para lo que sea. Tienes gente que se preocupa por ti y eres fuerte, saldrás adelante" Sebastian le miró en silencio con intensidad y tras un instante en que ambos estuvieron callados sin decirse nada, solo mirándose a los ojos, Kurt carraspeó y apartó la mirada, soltando la mano de Sebastian.
"Gracias" añadió Sebastian con voz cálida.
"De nada" respondió Kurt con una sonrisa. "Bienvenido al mundo del trabajador asalariado"
Eso provocó que Sebastian sonriera abiertamente.
Tras unos minutos en los que la charla volvió a los cauces seguros de Dalton, NYADA o Vogue, Santana y Rachel se aproximaron a su mesa.
Santana carraspeó para llamar la atención de ambos y con los brazos cruzados empezó a hablar.
"Hummel, Rachel y yo queremos disculparnos contigo", después miró a Sebastian de reojo, "Y con Sebastian. No es que ella y yo hayamos solucionado nuestros problemas-" dijo, mirando de soslayo a Rachel, de pie a su lado, "pero no es justo que lo paguemos contigo y te metamos en todo esto"
Kurt resopló de alivio, "Bueno, me alegra ver que empezáis a entrar en razón"
Santana y Rachel asintieron al mismo tiempo.
"Bueno, Dani y yo nos vamos a bailar a Pulse con Elliott. ¿Queréis venir?" preguntó Santana.
Sebastian miró a Kurt en cuestionamiento.
"Es una discoteca a la que solemos ir. Está muy cerca. ¿Te apetece ir?", preguntó Kurt.
Sebastian se encogió de hombros, "¿Por qué no? Por mi está bien. Después puedo tomar un taxi al hotel"
"¡Oh dios mio! ¿No dirás en serio que te estás quedando en un hotel?", chilló Kurt.
"Sí, tengo una habitación en un hotel en Manhattan", contestó Sebastian.
"¡Ah, no! ¡Ni hablar! No vas a irte solo a un hotel. Te quedas esta noche en nuestro piso" dijo Kurt muy decidido. Kurt vio como Rachel abrió la boca para protestar pero le dirigió una mirada de las que matan y Rachel cerró la boca de forma bastante cómica, frunciendo el ceño.
"Pero tengo mis cosas ya en el hotel", protestó Sebastian, aunque en el fondo se sintió muy contento de que Kurt le invitara a pasar la noche en su casa. No es que pensara que fuera a pasar nada por quedarse allí, se dijo a sí mismo. Era sólo lo que cualquier amigo haría, y Kurt y él eran amigos.
"Bah, yo te prestaré algo para dormir, y mañana tienes tiempo de pasar por el hotel antes de ir al aeropuerto, si tu avión sale a primera hora de la tarde" contestó Kurt con firmeza.
"Está bien" suspiró Sebastian con resignación, aunque Kurt no dejó de observar que Sebastian fue incapaz de ocultar su sonrisa de satisfacción.
"¿Vienes Rachel?", preguntó Kurt dirigiéndose a su amiga.
Rachel parecía un poco indecisa, pero finalmente asintió.
Cuando todos salieron del bar, Kurt agarró del brazo a Sebastian, quién le miró con una sonrisa y empezaron a hacer su camino hacia Pulse. Kurt pensó en lo fácil que se sentía caminar de esta forma con Sebastian, lo cual le hizo sentir mariposas en su estómago, una sensación que empezaba a volverse habitual últimamente en presencia de Sebastian. Caminaron en silencio durante unos minutos, con Elliott y Rachel encabezando el grupo delante, hablando animadamente, mientras que Santana y Dani caminaban delante de ellos dos, agarradas de las manos.
"¿Cómo es esta discoteca?", de repente preguntó Sebastian, "¿es una discoteca gay?"
"No es gay, pero es gay-friendly", respondió Kurt.
Santana se giró por encima de su hombro, y añadió, "Seguro que está muy por encima de tus estándares"
"Santana…", Kurt la riñó.
"¿Qué? No he dicho más que la verdad. Todos sabemos que aquí Sebastian era habitual de Scandals. Y ese antro era lo más bajo de lo bajo", Santana guiño un ojo con malicia, "Aunque quizás para lo que busca Sebastian, Scandals es más adecuado que Pulse"
Sebastian pudo notar como Kurt se tensaba a su lado. Maldita Santana.
"Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que fui a Scandals", dijo Sebastian mirando a Kurt de reojo y con voz suave.
Kurt no pudo evitar pensar en las palabras de Sebastian. Él sabía que Sebastian era del tipo de ganchos al azar y "relaciones de veinte minutos". Él mismo había presumido de ello cuando se conocieron. Pero ahora, tenía problemas para pensar en Sebastian de esa manera. Era un pensamiento que le apesadumbraba. Y el que Sebastian dijera que hacía tiempo que no había visitado Scandals, le hacía albergar una pequeña esperanza en su corazón de que quizás, ya no hacía eso. O también podía significar que había encontrado otro garito más afín a sus gustos, por el local y por los visitantes, pensó con pesar.
Kurt se obligó a sí mismo a sacudir esos pensamientos amargos de su cabeza y se giró para mirar a Sebastian, que se había detenido y le observaba con una mirada indescifrable en sus ojos.
"No hagas caso a Santana. Estoy seguro que te gustará Pulse. No está mal", Kurt sonrió, pero Sebastian se dio cuenta que su sonrisa no llegaba a sus ojos. Y eso le produjo un malestar que no podía explicar. Quería volver a ver esa sonrisa sincera y despreocupada que iluminaba el rostro de Kurt, cada vez que le sonreía. Quería escuchar su risa de nuevo. Para intentar relajar el momento tenso que acababan de vivir, Sebastian sonrió condescendientemente y dijo, "Si está a tu altura, princesa, entonces seguro que estará bien para mí"
Kurt sabía que no estaba destinado a ser un insulto, sino que a estas alturas, esas burlas eran dichas desde el cariño y no pudo evitar sonreír al pensar en lo mucho que su relación había cambiado desde que se conocieron aquel día en el Lima Bean. Sebastian viendo a Kurt sonreír aunque fuera mínimamente, no pudo evitar responder con una sonrisa mientras seguían caminando, cogidos del brazo hacia la discoteca.
