A Eider cada paso que daba le estaba resultando cada vez más complicado. Notaba las heridas de los pies palpitar con cada paso que daba, pero aquel dolor no era el peor de todos, había soportado cosas mucho más molestas. No, lo que más la estaba desquiciando era la sensación de sequedad que desde aquella mañana estaba sintiendo en la boca. Se esforzaba en seguir caminando y en ayudar a Karim en cada paso que daba, pues confiaba en su resistencia física, pero no era tonta, sabía que estaba llegando a un cierto límite. Avna, que no se encontraba mucho mejor que ella, le había pedido no hacía mucho que la relevara ayudando a la chica, pues necesitaba descansar y Eider no había podido negarse.
La botella de agua que portaba en su mochila era en esos momentos una tentación de proporciones épicas. Casi notaba la presión del recipiente contra su espalda con cada paso que daba, pero intentaba no pensar en ella, alejarla de su cabeza del modo que fuera. Había sido de las personas que menos había bebido (y eso teniendo en cuenta que casi todo el mundo había bebido más bien poco) pero no había podido evitar pensar en que, si la cosa seguía como hasta aquel momento, el agua iba a ser un bien muy escaso y quizás sería mucho más conveniente dosificar su botella. Por eso sólo había bebido un pequeño sorbo durante el "desayuno", si es que se podía llamar desayuno a las tristes galletas medio deshechas que habían comido entre todos.
Si al menos no hiciera tanto calor... las nubes que aún permanecían tapando el cielo se encargaban de que los rayos del sol no cayeran directamente sobre ellos, pero aumentaban la sensación de bochorno. No sabía a cuánta temperatura podían estar, pero teniendo en cuenta que se encontraban en el ecuador del verano era de esperar que hiciera bastante calor. Y eso que las horas centrales del día no habían llegado; entonces iba a ser verdaderamente infernal.
Miró hacia Karim, que caminaba con los labios apretados y una expresión obstinada en el rostro. Entre ellas dos parecía haberse establecido una competición en la que luchaban por ver quien de ellas era capaz de soportar más tiempo en aquellas condiciones.
—¿Vas bien? —le costó trabajo hablar, pues su lengua parecía haberse inflamado. Además apenas tenía saliva y el roce de la misma con sus dientes no hacía más que acrecentar su sensación de bochorno. Cielo santo, mataría por un té con hielo, o un granizado de limón bien fresquito...
—Sí —murmuró Karim —Me duele pero puedo soportarlo.
—Avisa si se te desata la venda para avisar a Ella o a Nathaniel; creo que de todos nosotros son ellos los que mejor entienden de vendar y atender.
Volvió a guardar silencio, pues cada palabra que pronunciaba no hacía más que aumentar la sensación de sed que notaba. ¿Y si le daba un traguito a la botella? Seguro que no pasaría nada por beber un sorbo, la ayudaría a continuar caminando. Si tan sólo supiera hacia dónde se estaban dirigiendo, pues la sed también la estaba comenzando a poner algo irascible y el hecho de caminar sin rumbo estaba convirtiéndose en algo que la molestaba cada vez más. ¿Por qué meterse en un camino que ni siquiera parecía tener un final? La idea de la radiación que tanto la había preocupado en un principio ahora estaba comenzando a pasar a un segundo plano. Sólo quería dejarse caer en algún lugar fresco y beber hasta hartarse.
Sintiéndose algo mal consigo misma, sacó la botella de su mochila. El agua no estaba fresca ni por asomo, pero a Eider le supo a gloria aquel pequeño traguito que le propinó. El líquido humedeció su boca durante una fracción de segundo, pero cuando lo hubo tragado volvió a notar esa sensación de sequedad. Iba a volverse loca si la cosa seguía así.
Se intentó concentrar en cada paso que daba, en poner un pie delante del otro. Pero su cuerpo estaba notando los primeros síntomas de un golpe de calor y, aunque ella misma era consciente, su cerebro estaba tan aletargado que ni siquiera pudo hilar un pensamiento con otro. Armin, que también parecía algo cansado por el calor, hacía rato que había dejado de alborotar de un lado a otro y se limitaba a caminar en silencio, con aspecto algo ido. Eider no se atrevía a mirar a los demás, pues cada movimiento le costaba, pero se imaginaba que no distarían mucho de su situación. ¿Era cosa suya o los pasos de Weasel y Lysandro, los que iban delante del todo, sonaban algo más erráticos? No podía menos que desconfiar un poco de que esos dos estuvieran abriendo la marcha; por un lado tenían a una chica que estaba como una regadera (o mejor como una cabra, porque cielos, la palabra regadera le daba aún más sed) y por otro a un chico que no se acordaba absolutamente de nada. Capaces eran de ponerse a andar en círculos...
Notó cómo su tobillo falló al apoyar el pie para dar el siguiente paso, mientras que unos puntos negros inundaron su visión. Lo último que vio antes de perder el conocimiento fueron unas manos que intentaron sostenerla.
A Eider nunca le gustó el verano. Le traía recuerdos de las mayores borracheras de su madre, que se tiraba en el porche de la casa y ahogaba sus penas en alcohol. Nunca había sabido por qué lloraba exactamente, sólo que en la bebida había encontrado su mayor consuelo. Durante el estío, cuando los campos que rodeaban su casa se volvían amarillos y el aire se ondulaba bajo el azote del sol, su madre salía al porche y pasaba horas y horas allí, abrazada a su botella, mientras que Eider hacía lo posible por mantener la casa ordenada. Trabajar en las tareas domésticas en una casa que más que casa parecía un horno era duro, pero así, a base de tenacidad y de tareas casi impuestas, había desarrollado una buena resistencia a las altas temperaturas. Si bebía algo de vez en cuando era capaz de pasar el día entero sudando como un pollo.
El verano tampoco le gustaba porque era cuando su tío se marchaba a un pueblo costero a pasar aquellos meses lejos del calor sofocante de su pueblo natal. Eider quería mucho a su tío, era la única persona que medianamente se había preocupado por ella a lo largo de sus años de vida. Desde pequeña había fantaseado con casarse con él, unos pensamientos que no se habían marchado de su mente con el paso de los años y que se encargaba de ocultar lo mejor posible.
—¿Eider? —una voz masculina la hizo sonreír a pesar del calor que sentía; seguro que era su tío —¿Eider, me oyes?
—Sí —murmuró ella, notando como el calor incluso parecía darle bofetadas mientras salía de la casa hacía los ardientes campos —Sí...
Pero las bofetadas siguieron hasta que Eider abrió los ojos. Hacía calor y era verano, pero no era el verano de sus recuerdos, sino aquella maldita mañana de estío rodeada de un bosque cuyos árboles seguramente ya estarían enfermos por la radiactividad. Se encontraba apoyada en uno de estos, mientras que Armin le daba pequeñas bofetadas en las mejillas. A su alrededor se encontraba todo el grupo a excepción de Kentin, al que pudo ver por el rabillo del ojos subiendo un poco más de la cuesta que habían emprendido desde que salieron de la ciudad, tal vez para ver si encontraba algo de interés.
—¡Ya vuelve en si! —exclamó Armin, pero al instante fue apartado por Ella, que se acercó a la joven y comenzó a tomarle el pulso con aire preocupado.
—Creo que todo esto es innecesario —murmuró Eider, algo molesta. Lo que menos deseaba era sentirse agobiada, más que nada porque la sensación de bochorno se multiplicaba de ese modo.
—Pues yo creo que sí —sentenció Ella con rotundidad —Has sufrido un golpe de calor y tienes aspecto de estar empezando a deshidratarte. Este calor no perdona y si mal no recuerdo creo que apenas habías bebido...
—Eso eso, haz caso a la healer —apostilló Armin, ganándose de paso una serie de miradas de desconcierto ante aquella palabra —En los RPG es cómo se llaman a los personajes que se encargan de curar a los demás jugadores —añadió con cierto tono molesto, como si el hecho de que los demás no estuvieran tan versados en ese peculiar mundillo lo irritase. A Eider, sin embargo, le hizo cierta gracia. Le caía bien aquel chico, sobre todo cuando empezaba a hacer alguna de sus bromas. Le daba la impresión de que en el mundo tan descompuesto en el que se encontraban, Armin era como un soplo de vivacidad que daba cierto contrapunto alegre a aquella realidad pútrida.
No muy lejos de aquella montaña, en el límite de aquella ciudad de escombros y podredumbre, un vehículo volcado sobre la calzada comenzaba a moverse. Era uno de esos furgones donde trasladaban a personas especialmente peligrosas y aquel en concreto se dirigía a Bird's Cage cuando la bomba explotó. Curiosamente, aquel revestimiento tan fuerte de la parte posterior, donde viajaba el futuro interno, había sido la salvación de este último, pues si bien los encargados de trasladarle al psiquiátrico yacían muertos en la cabina, él no dejaba de golpear con su hombro la puerta. Se había despertado completamente magullado, y había podido ver a través de la pequeña ventana con barrotes el estado en el que se encontraba la ciudad.
Con un último golpe, la puerta por fin cedió. Era una suerte que, por un lado, el metal se hubiera derretido parcialmente de tal modo que forzar la puerta había sido sencillo; y por otro, que él tuviera tanta fuerza. Habría sido una verdadera putada el hecho de sobrevivir para luego palmarla allí dentro.
Salió casi a rastras, mientras que olfateaba el aire. Sus tripas rugían, la verdad es que se encontraba hambriento... y su manjar favorito en aquella ciudad parecían trozos de carbón deshecho. Tendría que apañárselas hasta toparse con alguien medianamente comestible...
No iba a ponérselo tan fácil al grupito, obvio que no. De hecho he elegido que fuese verano porque aquí donde yo vivo los veranos son verdaderamente infernales (de hecho es la estación que más odio) e incluso más jodidos que los inviernos (si queréis leer algo sobre sobrevivir en un ambiente invernal os invito a que paséis por el fic Los Segundos Juegos del Hambre, por si os pica la curiosidad de cómo escribiría esa situación (?)).
He de decir que, si bien quería actualizar antes, me he viciado terriblemente a Fire Emblem Fates y de hecho puede que dentro de poco me anime a subir un oneshot de ese juego (no me quiero meter en fics largos cuando ya mantengo dos). Si queréis algo de ese juego, comentádmelo y lo subiré dentro de muy poco.
Así que ya sabéis, si queréis ese oneshot dejadme un review, y si este cap os ha gustado, dejadme un review también, que son gratis XD.
