Disclaimer: todo pertenece a J. K. Rowling y la idea viene de varios fics en inglés, los votos matrimoniales pertenecen a la película "Todos los días de mi vida" pero la historia es de mi autoría.
Capítulo 10
Los días para la boda pasaban cada día más rápido ya que entre los preparativos, la vestimenta, elegir la comida y los montones de regalos que llegaban, Hermione y sus maridos apenas tenían tiempo para sí mismos.
Las invitaciones llegaron el día 5 de Agosto por la mañana, ya que Hermione también recibió la suya ya que estaba haciendo un álbum familiar, en donde las primeras páginas eran las fotos que había recibido en las cartas de la Ley de Matrimonio. Lo de hacer un álbum era una tradición familiar en su familia, y ella quería seguir con la tradición. Cogió la invitación que era blanca con pliegues azules y la leyó:
El Ministro de Magia, Kingsley Charles Shacklebotl, Orden de Merlín de Segunda Clase
Rodolphus Alexander Lestrange
Severus Tobías Snape, Orden de Merlín Segunda Clase
William Arthur Weasley
Cormac Avery McLaggen
Draco Lucius Malfoy
Harry James Potter, Orden de Merlín Primera Clase
Tenemos el placer de invitarle cordialmente a nuestra boda que se celebrará en Hogwarts con una ceremonia de unión, el sábado 10 de agosto a las 19:00 h con:
Hermione Jane Granger, Orden de Merlín Primera Clase.
Hermione sonrió al ver la invitación y la puso cuidadosamente en el álbum en donde las palabras brillaban.
El tema de la decoración había sido muy difícil y muchas veces Hermione había funcionado como mediadora. Draco Malfoy había insistido hasta la saciedad de traer al mejor decorador mágico del mundo pero Hermione se había negado rotundamente ya que quería que su boda tuviera su propia firma.
Al final se había dispuesto un gar arco, en donde estaría el mago que oficiaría la ceremonia, blanco con rosas blancas y también en el camino que tendría que hacer la novia. Como debían ir descalzos no habría alfombra solo la propia la naturaleza.
El sitio elegido había sido el terreno que estaba colindante al bosque prohibido ya que era vasto y muy hermoso y habían dispuesto un sinfín de sillas para todos los invitados, unas hermosas sillas blancas con lazos violetas.
La comida se iba a hacer en el comedor de Hogwarts, donde habían dispuesto una mesa principal para los novios y varias mesas pequeñas en donde iban los invitados. Había velas por todas partes, el cielo del comedor estaría más grande que nunca. Las mesas eran todas blancas con decoraciones en rojo.
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Después de poner la invitación en el álbum, puso éste en una caja en donde estaban todos sus enseres personales ya que todas sus cosas iban a ir hacia la mansión Granger. A lo largo de la semana los aurores habían ido y viniendo de la casa para investigar cualquier rincón para que no fuera peligrosa y Lestrange había colaborado de buen modo. Al fin la casa resultó un sitio ideal y Hermione se había enamorado perdidamente de ella en cuanto la vio.
Se había decidido que Hermione tuviera la habitación principal en donde pondría todas sus cosas y los maridos tendrían una sección para cada uno de ellos para cuando durmieran con ella. Lo que más le gustó a ella fue la biblioteca que tenía una bonita chimenea y una alfombra de pelo para poder leer sobre ella.
Durante toda la semana, los chicos habían ido llevando sus cosas poca a poco e instalándose en las diferentes habitaciones; solo faltaba ella y por eso estaba ultimando los detalles y poniéndoles en cajas etiquetadas.
Esa fue la última
Hermione se incorporó y salió de la habitación hacia la cocina en donde se encontró a un Harry con el entrecejo enfurruñado leyendo unos papeles.
— ¿Pasa algo? —preguntó Hermione acercándose a Harry y besándole en la frente.
—No preciosa, solo repaso los últimos detalles de Hogwarts. —dijo Harry sonriéndole.
Harry se sentía feliz y agobiado a la vez; feliz porque se casaba con su mejor amiga y compañera y agobiado por la multitud de personas que iban a ser testigos de su enlace. Kingsley había asegurado que ellos serían esperados por una gran multitud y una docena de aurores estarían tanto en la fiesta como en la ceremonia.
—Acabo de empacar mis libros y mi ropa de la habitación, solo he dejado alguna ropa que apenas me pongo —dijo Hermione mientras se tomaba un zumo de naranja.
—Bien, le pediré a Step que los lleve y lo acomode en tu habitación. —dijo Lestrange apareciendo por la cocina sin camisa y con una pequeña barba.
—Puedo llevar mis propias cosas Rodolphus. —Dijo Hermione sonrojada al ver el cuerpo bien formado del ex -mortífago.
—Ya hemos hablado de ello, Jean, tendremos elfos domésticos, les vamos a pagar, van a tener su propia habitación cerca de las cocinas, librarán un día al mes. Tú mismo discutiste con ellos. —dijo Lestrange con una sonrisa.
El tema de los elfos domésticos había sido muy agotador. Hermione había insistido hasta la saciedad de que no los necesitaba, pero los chicos habían sido contundentes, hasta Harry había insistido que era necesario ya que la casa era enorme y cuando Hermione se quedara embarazada necesitaría más ayuda aún.
Al final entre gritos, sollozos y resignación por parte de Hermione y los demás se llegó al entendimiento de que habría 7 elfos domésticos, tres de ellos para la limpieza y la cocina de la casa y cuatro de ellos para ayudar a Hermione cuando estuviera embaraza, hasta que eso pasara, los siete elfos trabajarían en la mudanza y en la comodidad del hogar.
— ¡Step! —dijo Lestrangea chasqueando los dedos.
Un pequeño elfo con el uniforme de servicio se apareció e hizo una reverencia al ver a tres de sus amos.
—Step, ¿puedes llevar mis cosas que están en mi habitación a la habitación principal de la Mansión Granger? —preguntó Hermione mordiéndose el labio haciendo que el miembro de Lestrange se levantara.
—Step llevará con gustos las cosas de la Ama a su habitación y se las ordenará con cuidado. —dijo el elfo antes de desaparecer.
Hermione suspiró al ver desaparecer al elfo. La boda prácticamente era inminente.
—Malfoy me ha dicho que apenas puede salir a la calle sin que alguna persona lo felicite por la boda. —dijo Lestrange comiéndose una manzana.
Eso les había pasado a todos, desde que Kingsley había mandado las invitaciones, todo el mundo había aceptado de inmediato y había enviado su confirmación. Un sinfín de regalos habían llegado a Hogwarts para los novios, tanto que habían llenado dos aulas enteras.
La prensa se había hecho eco y toda la semana Corazón de Bruja había especulado sobre el vestido de Hermione, la decoración, la casa, y había sido peor cuando Lavender Brown, periodista de esta revista había visto a los 7 magos comprándose juntos los trajes de novios. Había sido una coincidencia ya que habían ido al Londres muggle a la tienda de Armani para los trajes y Lavender había ido allí con su prometido Peter Shaquif, un viejo mago de 50 años que hacia negocios con Malfoy.
Lavender había saltado de la emoción y había acribillado a preguntas a los maridos de Hermione intentado ver los trajes de novios, pero los trajes ya estaban envueltos en sus fundas y cajas.
El artículo había salido al día siguiente en donde Lavender había dado su opinión personal sobre los 7 magos, indicando palabras como guapos, atractivos, con dinero y ardientes.
Hermione se había enfurecido al ver el artículo y se había sentido celosa, aunque pronto apaciguó esos sentimientos cuando Bill sonriendo le dijo una sola frase:
Solo somos tuyos.
Una lechuza llegó a la cocina y le dejó una carta a Hermione. Ésta la abrió y frunció el ceño.
—Es de Draco. —dijo Hermione antes de que le preguntaran. —Dice que mi estilista me esperará en Hogwarts a las 15:00 de la tarde de mañana.
Harry y Lestrange sonrieron mientras que Hermione enfurruñada se encaminó de nuevo a su habitación para preparar las cosas de la boda para llevárselas al día siguiente a Hogwarts.
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El día siguiente amaneció y Hermione se levantó a las 12 de la mañana ya que el día anterior se había tomado una poción para dormir por si sus nervios la traicionaban.
Fue directamente a la cocina en donde encontró un hermoso desayuno. Hermione suspiró con alegría y empezó a comerlo con ahínco ya que ayer apenas había comido algo y eso le pasaba factura ahora.
Después de comerse el delicioso desayuno se vistió, cogió sus cosas, el vestido, los completos y los zapatos y se apareció en los terrenos de Hogwarts. El castillo estaba tan majestuoso como siempre, tan hermoso y los operarios ya estaban trabajando junto con los elfos domésticos en dejar todo listo para la boda.
Hermione se encaminó hacia dentro del castillo y se dirigió hacia su antigua sala común en donde había quedado con la estilista y con Molly Weasley.
Estaba tranquilamente echada en el salón de la sala común con un libro cuando oyó unos golpecitos en la ventana y una gran lechuza le dejó una hermosa caja. Hermione la cogió y vio que en su interior había un ramo de rosas azules y una pequeña bolsa que contenía alfileres para el pelo con diminutas rosas blancas en ellas.
Espero que sean de su agrado y pueda ponérselas en el pelo. Son una reliquia familiar y me gustaría que las llevara.
Nos vemos pronto
Severus Snape.
Hermione se quedó boquiabierta al ver la nota, había sido un gesto precioso. Snape apenas había hablado con ella cuando se habían visto en las diferentes reuniones y ella creía que aún estaba enfadado por la Ley. Por eso, era una bonita sorpresa.
A eso de las 14:00 pm, un almuerzo ligero apareció en la mesa y Hermione se dispuso a comérselo con tranquilidad, escuchando la naturaleza.
A las 15:00 pm, la puerta de la sala común se abrió y la estilista que había encargado Malfoy llegó con 5 ayudantes. Pronto la estilista francesa se puso a dar órdenes y Hermione se encontró en la bañera con cinco mujeres lavándole, depilándole, enjabonándole el cuerpo y el cabello.
A la hora pudo salir del baño para encontrarse tumbada en una camilla en donde le pusieron un sinfín de cremas en el cuerpo y el pelo.
Después de embardunar todo su ser, la estilista la sentó en una silla, aun vestida con su bata y empezó a peinarle el pelo con gracia y naturalidad, mientras las demás le pintaban las uñas de los pies y los zapatos y sacaban todo el maquillaje necesario.
Molly llegó justo cuando la estilista había acabado con el moño. Hermione se miraba boquiabierta en el espejo en donde vio cómo su pelo rizado estaba recogido hermosamente en un moño y algunos de los mechones de su pelo caían por su cara haciéndole ver hermosa y juvenil. Las rosas que le había regalado Snape centelleaban en su cabello.
La estilista empezó pronto con el maquillaje en donde todo era muy natural, un poco de base, sombras tenues blancas y grises con un toque plateado, lápiz de ojos y pintalabios rosa pálido. Hermione estaba hermosa y sencilla.
Molly la ayudó a ponerse la combinación y el vestido junto con los pendientes. Hermione se miró en el gran espejo y sus ojos se humedecieron, pero la estilista corriendo empezó a darle con una esponjita para que el maquillaje quedara impoluto.
Arthur Weasley abrió la puerta de la sala común y se encontró con una hermosa Hermione y una llorosa Molly.
—Estas hermosa Hermione, esos magos no saben la suerte que tienen. —dijo Arthur besándole las mejillas.
—Gracias por hacer esto. —les dijo Hermione a Molly y a Arthur.
—Te queremos Hermione, siempre te hemos considerado una hija más. Cuida de nuestro pequeño Bill. —dijo Molly cogiendo sus manos.
—Es la hora. —dijo Arthur.
Los tres anduvieron por el castillo hasta la salida, al salir al jardín se quitaron los pequeños zapatos que tenían puesto y siguieron el camino dispuesto.
—Creo que todos los magos y brujas de Gran Bretaña están aquí. —dijo Molly quedamente.
—Por favor no digas eso, estoy muy nerviosa. —dijo Hermione sintiendo como su corazón latía con velocidad.
Todo era abrumador y Hermione se esforzaba por tener una pequeña sonrisa en su rostro, rezando para que no quedara como una mueca.
Dieron las 19:00 pm y Hermione cogió aire y Molly y Arthur cada uno a su lado cogiendo cada uno su mano, se dispusieron a ir hacia el lugar de la ceremonia.
Había unos pocos de cientos de personas, todos la miraban, algunos estaban de pie para obtener una mejor visión. Los aurores montaban guardia con túnicas de color rojo brillante y estaban dispersos por el lugar. Los distintos fotógrafos empezaron a tomar fotos en cuanto vieron a Hermione aparecer por el camino.
El lugar estaba perfecto tal y como había soñado Hermione, los rayos del atardecer incidían sobre el lago, iluminando todo el camino y haciendo brillar a las flores.
El pasillo de hierba que pisaba era verde y los invitados estaban a ambos extremos. Sonaba de fondo una hermosa música de violín y piano que combinaba perfectamente con el sonido del agua del lago, el canto de los pájaros y el viento que mecía los árboles.
Hermione se acercaba lentamente mientras todos la miraban, todos sus maridos estaban guapísimos en sus trajes de Armani negro, al acercarse ella les brindó una sonrisa que fue correspondido por todos.
Hermione pronto llegó en donde estaban sus maridos y el mago italiano que oficiaba la ceremonia.
—Yo Arthur Weasley te ofrezco a mi hija Hermione Jean Granger en matrimonio. —dijo el mayor de los Weasley ofreciendo la mano derecha de Hermione al ministro.
—Yo Margaret Weasley te ofrezco a mi hija Hermione Jean Granger en matrimonio. —dijo la señora Weasley ofreciéndole la mano izquierda de Hermione al ministro.
El ministro cogió las manos de Hermione y las besó.
Arthur y Molly hicieron lo mismo con los seis maridos restantes y cada uno de ellos besó las manos ofrecidas por ellos.
Una vez hecho esto, Hermione se dispuso en el centro de sus maridos, un poco más arriba. Antes de dejar a Hermione la señora Weasley le dijo:
—Eres una novia preciosa Hermione. Te queremos.
—Yo también te quiero. —dijo Hermione reprimiendo un sollozo.
—No más lágrimas, es tiempo para ser feliz. —dijo Arthur besando sus mejillas y con Molly en su brazo se sentaron en la primera fila.
El oficiante de la ceremonia empezó, era un señor casi centenario y al hablar se notaba su acento italiano. Los maridos se dispusieron en un semi-circulo dejando a Hermione en el centro.
—Estamos reunidos hoy para presenciar el comienzo de una vida, de una vida en común entre esta bruja y estos siete magos. Hemos pasado muy malos momentos, pero ha merecido la pena. Ahora somos libres. Hoy es un gran día para todos nosotros, un día en donde magos y brujas se unen sin importar su sangre, para darle un futuro a la comunidad mágica, en donde la cooperación y el cariño van de la mano. Las viejas rencillas han de ser olvidadas por el bien de la comunidad. El día de hoy representa la renovación, el renacimiento, el nuevo comienzo y la fertilidad. —dijo el mago ante las risillas nerviosas de algunos de los asistentes. —Por ello, nos reunimos hoy para presenciar la unión de esta bruja con estos siete asistentes. Hagamos un llamamiento a la magia de la vida para que esta mujer y estos hombres sean bendecidos por ella.
El mago levantó la varita y de ella salió un haz de luz blanca que iluminó a Hermione y a sus siete maridos.
—Por favor, levantad las varitas y decid conmigo Beato Unión.
Hermione junto con sus siete maridos cogieron sus varitas, dijeron el hechizo y la luz blanca de cada varita iluminó a cada uno de ellos, formando una cúpula brillante.
—Le pido a las criaturas del aire, del mar, de la tierra y del fuego que bendigan esta unión, que les de energía para solventar los problemas y el cariño suficiente para que el amor ilumine sus vidas. —con cada bendición la varita echaba un haz de color diferente, haciendo que la cúpula tomara otros colores encerrándolos dentro. —Que esta familia tenga la abundancia, la fertilidad, la felicidad y la armonía.
—Hermione Jean Granger, ¿llega a estos magos de forma voluntaria, con un alma pura e inocente sin haber sido tocada por otro hombre?
—Sí, estoy de forma voluntaria, pura e inocente. —dijo Hermione temblando ligeramente por la magia.
—Que el regalo de tu inocencia y de tu pureza bendiga este matrimonio. —dijo el mago haciendo que otro haz de magia rodeara a Hermione.
—Es la hora de intercambiar vuestros votos.
—Yo, Hermione Jean Granger, prometo ayudaros a amar la vida, a abrazaros siempre con ternura y tener la paciencia que el amor exige, a hablar cuando hagan falta las palabras y a compartir el silencio, a disentir sobre el pastel de terciopelo rojo, a vivir al abrigo de vuestro corazón y a llamarlo siempre hogar. —dijo Hermione mirando a cada uno de ellos.
—Nosotros, Kingsley Charles Shacklebotl, Rodolphus Alexander Lestrange, Severus Tobías Snape, William Arthur Weasley, Cormac Avery McLaggen, Draco Lucius Malfoy y Harry James Potter, prometemos amarte apasionadamente, en todas las formas ahora y para siempre, prometemos nunca olvidar que este es un amor para toda la vida y saberlo siempre que en lo profundo de nuestra alma, no importan nuestras diferencias ni lo que nos pueda separar, siempre nos volveremos a encontrar. —dijeron los siete al unísono.
Hermione y los siete maridos sintieron como la magia entraba dentro de ellos y cada uno de ellos vio el anillo correspondiente, mientras que Hermione tenía siete de ellos.
Hermione se sentía muy feliz, quizás como efecto secundario de la magia de la ceremonia, además se sentía arropada, como si una calidez la envolviera.
—Lo que ha unido la magia que no lo separe el hombre, los anillos que ahora poseéis son un recordatorio de vuestros votos, unos votos en donde tienen cabida el honor, la sabiduría, el amor, la paz y la felicidad. —pronunció el oficiante. —Que vuestra vida sea larga y fructífera. Señores testigos de esta boda, es mi placer presentaros a la Familia Granger.
Todos los invitados empezaron a aplaudir, mientras cada uno de los maridos besó a Hermione.
Cada uno de los besos era diferente, igual de diferentes que sus maridos, pero todos fueron cortos y dulces. Los besos fueron fotografiados por la prensa mientras que los periodistas escribían con rapidez sus notas.
Hermione y sus siete maridos se dirigieron hacia el final del camino de hierba mientras los asistentes les aplaudían, vitoreaban, les lanzaban flores y echaban muchas fotos.
—Me gustaría dar las gracias a todos ustedes por ser testigos de nuestra unión. Si bien estos días han sido oscuros y difíciles, pero en momentos como este es cuando veo la esperanza de nuestro mundo. —dijo el ministro mientras los camareros y los elfos llegaban con copas de champán
—Me gustaría proponer un brindis por nuestra hermosa mujer. Somos siete magos muy afortunados y cada uno de nosotros hará todo lo posible para demostrar que somos dignos de ti, Hermione. —dijo Harry Potter levantando la copa.
Hermione enrojeció al ver como la multitud brindaba a su salud, mientras que cada uno de sus maridos la miraba con una pasión desmedida.
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¿Qué os ha aparecido? Espero vuestros comentarios, dudas, ideas, todo lo que me queráis decir es bienvenido. Podéis contactar conmigo por Facebook PrincesLynx o por mi página de Facebook: www. Facebook Parejas No Canon 100 Hermione (todo junto).Las fotos de los vestidos, así como los zapatos y la ropa interior está en dicha página. Las dudas también las respondo por ahí, sobre todo de las chicas sin cuenta.
***PrincesLynx***
