Los derechos son de Rowling, la historia es mía.

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"Uno no puede dirigir el viento…

pero si puede ajustar las velas".

IX

Triunfo

Draco estaba feliz ese día de haber acabado la practica temprano. Blaise no había dejado de molestar a Aránzazu y a Simoné, las nuevas cazadoras, claro que ellas no se habían quedado atrás y como dignas Slyterins contestaban a cada uno de sus insultos con otros tantos. Apresuró el paso, no quería llegar tarde. Se metió rápidamente entre el hueco de la estatua de Serdonio el redondo, Filch caminaba por el pasillo de enfrente, alejándose con la señora Norris a su lado. Esperó a que la oscuridad se los tragara y cuando ya no oyó pasos salió de su escondite, pasó frente al pasillo de Filsh y subió las escaleras de dos en dos. Draco no tenía idea de lo que en verdad resultaría asistir a ese grupo de Potter o si le serviría de algo, pero estaba cambiando el orden de su vida, algo que desde semanas atrás lo hacía sentirse verdaderamente dueño del mundo, hipotéticamente hablando, era algo que jamás había experimentado, planteaba en él la más regocijante sensación y el más profundo miedo, una contradicción con la que se estaba acostumbrando a vivir, como buscar a Hermione Granger en vez de a Millei Crow, Griffindor en vez de Slyterin, sangre sucia y no sangre limpia, y no era eso precisamente la contradicción, sino la opinión de su padre y las posibles consecuencias por aquello, eso era el profundo miedo. Quizás era demasiado temprano o tal vez ya todos estuvieran a dentro porque el séptimo piso estaba vacio. Como fuese, Draco presentía que no eran las once en punto, hora que el galeón falso de Hermione marcaba desde siete horas atrás. Comenzó la ronda de ida y venida, sin ningún problema la habitación, en la que había estado hacía casi una semana, se mostró tal y como la recordaba. Entró dubitativo, buscando cualquier indicio de ataque por parte de los demás, no se hacía el tonto, sabía que era un indeseado, un intruso, el enemigo, cosa que no le importaba del todo, siempre lo había sido. Buscaba una manera de estar más cerca de ella, arreglaría las cosas y después los acontecimientos lo dirían. Tiempo, necesitaba tiempo y ése cada día se le iba de las manos. La puerta se abrió, pero sus ojos no pudieron ver a nadie. Volvió a cerrarse, Draco respiró despacio y miró a su alrededor, un segundo después Potter, Weasley y Granger aparecieron como si fueran dibujados en el aire, Potter sostenía una especie de capa invisible y tenía cara de hule caca.

- Hola – dijo Draco tajante.

- Hola – Contestó Harry. Ninguno de los otros dos le habló.

- ¿Y que es lo que haremos Potter?... ¿Sabes? Aún no entiendo bien que es lo que voy a hacer yo.

- ¿Sabes conjurar un patronus? – Draco se sintió profundamente estúpido.

- No.

- Entonces tendré que enseñarte a conjurarlo, pero primero esperaremos a que lleguen los demás. – Inmediatamente la puerta se abrió y pasaron dentro Finnigan y Ginny acompañada de Dean, para mala fortuna de Harry. Diez minutos después todos habían llegado.

- Lo lamento, – Dijo Neville algo tieso – me tope con Filch afuera de la sala común, pero no me vio.

- Eso fue un alivio – Dijo Lavander.

- Bien, creo que es tiempo de comenzar. – Comenzó Harry, llamando la atención de todos - Como supongo que nadie uso su patronus en vacaciones, quiero que practiquen un poco por si tienen dificultades, después veremos si podemos realizar lo que hemos planeado. – los demás se esparcieron por el aula. Harry se acercó a Draco. – Ya sabes lo que es un patronus, pero no sé si sabes la manera en que debe realizarse. – Draco guardo silencio, algunos de los demás los miraban intrigados, estaba incómodo, tantas molestias, ya valdría la pena.

- No.

- Bueno. Debemos usar un recuerdo muy feliz, la fuerza residirá en eso. Ahora concéntrate, piensa intensamente en tu recuerdo y después pronuncia: Especto patronus. – Draco, dándose ánimos interiormente, asintió. ¿En que podía pensar?, algún recuerdo muy feliz. Pensó en el día en que fue seleccionado para Slyterin, - ¡Especto Patronus! – nada sucedió. Harry permanecía inmutado. Draco se frustró. - ¡Especto Patronus! – Volvió a intentarlo. Una y otra vez. Tenía la cabeza caliente del esfuerzo en concentrarse.

- Debe ser realmente feliz y poderoso Malfoy, - intervino Harry después de un rato. – has de tener muchos de esos. Tengo que dar una ronda, volveré en seguida. Sigue intentándolo, es algo difícil, a todos nos costó bastante tiempo. – ¿Has de tener mucho de esos? Pensó Draco mientras lo miraba alejarse. Distintas figurillas animalescas trotaban y cortaban el aire en vuelo llenando el lugar de luz. Miró a lo lejos a Hermione con Ron. Su patronus la rodeaba dando giros alrededor de ella, Draco reconoció en ello lo que le había salvado la vida, era una nutria. Se preguntó qué saldría de su varita, tal vez un Dragón, por eso de su nombre, o una serpiente, cierto desagrado lo llenó, primero debía lograr conjurarlo y ya después vería que salía o en que se convertía. Intentó con algo nuevo, cuando se había convertido en capitán. Nada. Tal vez si trataba con algo que realmente fuera fuerte para él, tal vez algo como Granger. Pensó inmensamente en el recuerdo de la única salida con Hermione. - ¡Especto patronus! – El hechizo salió disparado de su boca y una chispa de luz surgió de la punta de su varita. Se llenó de asombro y todos voltearon a ver el gran logro del Slyterin. Obviamente nadie lo felicitó, pero eso fue lo que menos le preocupó.

- Deberíamos formar las parejas del duelo antes de que tengamos que terminar la clase. – Dijo Harry y un fuerte barullo llenó la habitación, consideraba que cada quien ya tenía planeado contra quien quería combatir. Hermione y Ron hicieron pareja, Harry miró a Draco alejado de los demás. Parecía que eran los únicos que quedaban, pero después de un momento pensó que era lo mejor. – Ya, ok, ahora… he… Ron y Hermione se encargaran de que se organice la competencia. La próxima clase veremos que es lo que podemos hacer con los patronus. – Harry terminó y se aproximó a Draco. – Tú y yo…

- Sí, me parece bien Potter. ¿Qué hay con lo de mi patronus? ¿Yo no participaré en la competencia?

- He… la verdad es que necitas lograr un patronus corpóreo y no sabemos cuanto tiempo te llevará eso. – Draco no estaba nada feliz con eso, Harry esperaba que en cualquier momento estallará en uno de sus berrinches de niño de papi y que él olvidara mantener la cordialidad que se había propuesto para con el Slyterin.

- Bien. ¿Eso es todo? ¿Qué más piensan hacer para la visita del vi… del director? – Corrigió a tiempo.

- Malfoy, no sé que piensas de esto, pero la verdad es que si no quieres participar no tienes por que hacerlo.

- Déjate de preocupaciones Potter. Que sea el director no quiere decir que me van a temblar las piernas. Pienso dar mi cara, ya firme, estoy dentro y no he hablado a nadie de esto. – Harry sintió arder la sangre, estaba dejando a los demás para encargarse de él y todavía así no dejaba de ser un arrogante.

- Sí, claro, sobretodo con Blaise Zabini. Eres un idiota Malfoy, no sé que es lo que pretendes, pero cuando lo averigüe, te las vas a ver conmigo. – Los demás interrumpieron lo que estaban haciendo para escuchar lo que se decían mientras no se daban cuenta.

- Blaise no ha hablado de nada. Y no te tengo miedo Potter, pensé que era un grupo abierto para todos.

- Sí lo es, para los que quieren defenderse de Voldemort y apoyan a Dumbledore.

- ¡Ya te he dicho que no soy un mortifago! – Ambos apretaban con fuerza las varitas. Ron permanecía a la expectativa, por si tenía que salir a salvar la situación, algunos de los presentes estaban en lo mismo. Hermione no dejaba de temblar de arriba a bajo.

- ¡Pues no te creo nada! ¡Nada Malfoy! Eso de tu supuesta promesa es mentira, sólo has engañado a Hermione y si te atreves…

- Ya hemos hablado de eso. – Lo interrumpió - Deja a ella fuera de esto. – Dijo claramente encolerizado y con voz baja, sin embargo fue perceptible para la castaña. – No le he hecho nada y eso no es asunto tuyo. Dilo Potter, habla con la verdad, ¡Anda di que no te gusta tenerme aquí!

- Pues bien, sí, si por mí fuera ¡Te largarías ahora mismo!

- Ya está, - Pero Draco sonreía y cruzaba los brazos, triunfante. – No me voy, ya firme, ya estoy dentro y tendrás que soportarme Potter, tú y el grupo. – Y acto seguido salió furibundo a zancadas hacia la puerta.

- ¡Te lo has buscado Malfoy! ¡Te espero en la próxima clase!

Hermione temblaba inconciente en la clase. Después de lo de anoche las cosas estaban más candentes. Harry había explotado y Draco, para su pesar, no pensaba mover un sólo músculo y largarse del A.D. Ya para ese entonces dudaba sobre el comportamiento del Slyterin, ¿Por qué había gritado abiertamente que no era un mortifago? ¿A caso eso no sería algo que desearía? ¿Ser cómo su padre?, pero Hermione había decido no igualarlo a él. ¿Entonces que buscaba dentro del grupo? ¿Qué ganaba sentándose al lado de los demás? ¿Perdón? ¿Después de tantos años de insultos y humillaciones?, claro que las cosas entre Harry y Draco no habían mejorado mucho, ahora menos, era como un reto, ella presentía que eso era lo que significaba para Harry, ¿Lo sacaría y haría pagar a cualquier precio?, ¿Le haría la vida de cuadros como él se la había hecho durante el año pasado?

- ¿Señorita Granger? ¿Señorita Granger? – La profesa McGonagall estaba frente a su pupitre y la llamaba con voz ronca y preocupada. Hermione soltó la pluma con la que ya no escribía y alzó la mano, un segundo después la bajó ante la mirada curiosa de sus compañeros.

- ¿Si profesora? – Preguntó apenada.

- Será mejor que vaya con Madam Ponfrey y que se tome el resto del día. – Dijo con severidad. – Creo que no estará dispuesta para las clases en esta condición. – Hermione estaba apunto de reprochar cuando la maestra le dio la espalda. Confundida recogió sus cosas y salió del aula. Madam Pomfrey le dio una poción revitalizante y la obligó a recostarse en una camilla. Hermione no quería, había preferido subir a la sala común y dormir en el sofá frente a la chimenea. ¿Por qué se sentía tan mal? ¿Por qué Malfoy le hacía sentir eso? ¿Por qué su corazón no había dejado de latir tan aceleradamente desde que admitió que había algo en él que le gustaba? ¿Por qué se sentía como una chiquilla cada vez que veía su alta figura por algún pasillo? Y es que era sólo un beso, un tonto beso, pero iba a besar al príncipe de Slyterin, a él, a Draco Malfoy, al racista, al verdugo de los sangre sucia. ¿Por qué no podía dejar de pensar en él? No pudo dormir y después de una hora, que sentía cierta hiperactividad, Madam Pomfrey la dejó salir. Aliviada dejó la enfermería para ir a la sala común y olvidarse un poco de lo demás. Mañana sería el sábado, el último día y Zabini la estaría esperando. Estaba a punto de entrar a otro pasillo cuando vio que Draco estaba ahí. Decidió tomar otro camino cuando escuchó a alguien más.

- Draco. – Una voz melosa lo llamó, era Pansy y por la cara de Draco no le resulta buena compañía. Ella se recargó en su pecho y Draco se deshizo de ella, la cara de Pansy, antes sonriente y soñadora, cambió una mueca de disgusto. – Dime la verdad Draco, ¿Me has dejado por ella? ¿Te has olvidado de mí? – Las palabras estaban cargadas de reproche. Draco la miró frustrado, sus labios eran una fina línea. - ¡Contéstame! – Dio un mudo golpe sobre Draco.

- No quiero tener que…

- ¿Qué? ¿Gritarme cómo lo has hecho desde que llegó? Eres de lo peor. Eres un cobarde, ni siquiera parece tu novia. Dime Draco ¿Me extrañas? ¿Por eso no estas con ella?

- Basta Pansy, lo que pasé entre Millei y yo no es de tu incumbencia.

- ¡Entonces sí pasa algo! – Y para Desgracia de Draco, Millei y Goyle se acercaban a ellos. – Mírala, ahí está. ¡¿Por qué no lo admites de una vez?! ¡Deberías de gritárselo a todos! No creo que su sangre sea tan pura como la mía, pero apuesto a que ha de ser mejor que yo, ¿No Draco?, - Millei supo en un instante que la estaba insultando, pero al contrarió de Pansy, que estaba acalorada, se mantuvo seria. - ¿ya le has dicho lo que hubo entre nosotros dos?

- ¡No hubo nada entre nosotros dos! ¿Por qué no entiendes Pansy? Déjame en paz, a mí a Millei.

- Anda, vamos defiéndela, para eso estas, serás un digno esposo Draco, - Hermione se llevó una mano a la boca. – perdón… - dijo Pansy con toda arrogancia. – indigno. Ya verás cuando a ti también te mienta. – continuó dirigiéndose a Millei.

- ¡Ya basta Pansy! – bramó Draco, y la tomó fuertemente del brazo. Pansy emitió una risita burlona. - ¡No voy a permitir que hagas más escándalo, no de mi persona!

- ¿A caso decir que Millei Crow es tu prometida es un escándalo? – Dijo aparentando inocencia. Hermione no podía creer lo que escuchaba.

- Eso…

-No es cierto, - intervino Goyle, Millei parecía sonrojada y nerviosa. – Millei es mi novia… - A Draco se le ensancharon los ojos.

- Sí – confirmó Millei ante la presión y Draco esbozó una sonrisa.

- ¿Y bien Pansy? – Dijo Draco con aire de victoria a la pelinegra. - Ya escuchaste, Millei sólo es mi amiga. – A Pansy le temblaba la quijada y miraba a cada uno cómo si fuera concurrente de una parodia de mal gusto. Se soltó del apretón de Malfoy, con cara de asco y salió tambaleándose lejos de ahí. Hermione decidió tomar otro camino hacia la torre antes de que alguno de los otros la viera. Ya era demasiado para ella.

- ¿Eso es cierto? – Preguntó extasiado Draco. - ¿Sois novios?

- Er… nosotros… - Comenzó Goyle.

- Íbamos a decírtelo, pero queríamos primero...

- ¡Genial! – Gritó Draco. – Eso es fantástico, pero tendrán que decirme desde cuando. – Millei y Goyle exhalaron tranquilos y se dispusieron a contarle todo a Draco.

Por otro lado, Hermione llegaba consternada a la sala común. ¿Draco con prometida? ¿La novia de Goyle era su prometida? Eso tenía que cambiar algunas cosas ¿Cambiaba las cosas? Se soltó a llorar, incapaz de creer poder tomar valor y atreverse ha besarlo, ha tan sólo acercarse a él a un metro de distancia y no flaquear. A sentirse sucia por sentir eso por un Malfoy, por un Slyterin, por el peor de sus enemigos. ¿Qué pensarían Harry y Ron si se enterarán de lo que pasaba? ¿De lo que sentía por él? ¿Le dejarían de hablar? ¿La considerarían una traidora? Ahora su único apoyo era Ginny, esa amiga que no le había reprochado nada. Hermione no entendía eso, quizás veía algo que ella no.

El sábado Hermione se levantó, se vistió, desayunó y vivió automáticamente. Las manos le temblaban en todo. Sus amigos estuvieron serios, era sábado, era el día. Hermione sólo veía arremolinarse a Ron sobre el asiento. Él era su ex-novio, y aunque las cosas estaban bien entre los dos, se habían mostrado incapaces de hablar de aquel tema. Maldijo a Blaise Zabini durante todo el camino al campo. Ginny no se había despegado de su lado, intentaba, sin resultados positivos, sacarle conversación. No podía mentirse a si misma, estaba aterrada, tenía miedo, se sentía flotar, entre el barullo de risas, gritos, de ir y venir, su cabeza desconocía, su mente intentando mantenerse fría, sus nervios tratando de no colapsarse. Entonces lo vio, ya vestía el uniforme, estaba al pie de una torre y la miraba, a ella, recordándole la fecha de expiración, manteniendo la vigencia del contrato. Hermione se sintió en el borde de lo sub-real y subió las escaleras, alejándose de Blaise Zabini.

- ¿Hermione? – Insistió Ginny otra vez. - ¿Lo harás hoy? Quiero decir, Harry dice que no tienes por que hacerlo…

- Yo… eso espero Ginny. – Dijo Hermione con pesar, pero fue lo único que dijo. El partido comenzó, un paso decisivo, con la voz de Coolin Creevey al mando, un nuevo descubrimiento de talento por parte de McGonagall, que narraba los partidos desde mediados del año pasado debido a la salida de Lee Jordan.

- Bienvenidos al inicio de la temporada de Quidditch en Hogwarts. Presentando a los competidores, que para variar no es Griffindor contra Slyerin abriendo, como ha sido costumbre, sino ¡Hufflepuff versus Slyterin! – Las porras y griteríos de los estudiantes apagaron su vos por un momento. - ¡Y ahí viene Slyterin! Con Draco Malfoy como capitán. Este año en especial a incluido a chicas dentro del equipo ¿Habrá logrado formar un equipo realmente competitivo con esos cambios? – Hermione vio a Draco volar, junto a su equipo, alrededor de todo el campo y la casa Slyterin agitó banderines y clamó porras. - Ahora recibamos al equipo de ¡Hufflepuff! – La voz de Coolin volvió a perderse entre los vítores. – Comandados por Ian Orta y su equipo conformado por alumnos de séptimo año. ¿Marcara diferencia alguna un equipo de séptimo contra uno de distintos años? Los capitanes se saludan, mucha fuerza en el apretón y la profesora Hoch lanza las bludgers, ha soltado la snitch dorada. Recuerden 150 puntos al primer equipo que logre cogerla y el final del partido. ¡Y ahí va la Wafle! ¡La ha tomado Blaise Zabini! – El corazón de Hermione bombeaba desmesuradamente, todo dependía del triunfo, de que ganara. Ron y Harry estaban a su izquierda, Ginny a su derecha, sólo rogaba que todo funcionara, que no fuera demasiado estúpido. No podía dejar de mirarlo y se preguntaba si sus amigos lo notaban, pero Draco no daba señales de haber visto la snich, ya habían pasado 15 minutos y el marcador estaba 40 a 20 a favor de las serpientes.

- No están jugando mal. – Dijo Ron totalmente molesto.

- Ya lo sé. – Contestó Harry igual. – tendrán que usar sus jugarretas en cualquier momento. – Y en efecto, si Hermione hubiera puesto más atención al partido, estaría consiente de que no habían hecho sus habituales suciedades y de que todos estaban jugando bien, bueno casi todos…

- ¡¿Qué ha sido eso?! – Gritó Coolin por el megáfono. Un griterío hizo que Hermione dejara de observar a Draco. Una jugadora de Slyeterin iba cayendo de su escoba. La profesora Hoch daba un tiempo y Draco bajaba fuertemente hacia la masa de gente. – Blaise Zabini ha dejado fuera a una de sus compañeras. – Todos esperaban a que el juego se reanudara.

- Señor Malfoy. – Dijo la profesora Hoch después de que Madam Promfrey se llevara a Aránzazu en una camilla. – Me temó que tendrá que poner a alguno de sus respaldos!! Y usted Zabini.

- No fue mi culpa profesora… ella se atravesó, no fue mi intención derribarla. – Dijo Blaise excusándose nerviosamente y con el palo de la escoba en las manos. – Yo no la vi, iba muy rápido.

- Bien, entonces continúen.

- Aránzazu ha sido retirada del campo. – La voz de Coolin volvió a llenar el espacio tras unos minutos. – El capitán del equipo ha puesto a Neal McMaster, de tercer año en su lugar. ¡Ahora el juego se reinicia!, con Slyterin al frente. – Hermione respiró profundo, tenían que ganar, pero diez minutos después Draco aún no veía la snitch dorada, y las manos de Hermione estaban más sudorosas bajo sus guantes. Hufflepuff estaba 30 puntos por debajo de Slyterin, pero con 150 ganaría el partido. Entonces Draco cambió de dirección violentamente, el buscador contrario volaba tras él. – Parece que el capitán de Slyterin ha visto la snitch. – Dijo Coolin. Hermione tenía las manos juntas y suplicaba por que la cogiera él primero. Draco la tenía a pocos metros de sus dedos ahora, pero la snich comenzó a subir y el buscador de Hufflepuff ya estaba pisándole los talones. Estaban tomando demasiada altura que Hermione ya no los podía distinguir. Draco podía sentir la victoria entre sus dedos, casi alcanzaba la snich cuando sintió un tirón, el buscador contrario había jalado su capa y Draco se vio forzado a asirse fuertemente del mango de la escoba y dar un giro tremendo, vio pasar la snitch frente a su ojos de regreso y sonriendo aumentó la velocidad, el buscador lejos de quitarle ventaja le había dado más. Ahora Draco iba velozmente en picada tras la snitch, nunca lo alcanzaría, no después de detenerse. Hermione dio un brinco, Draco bajaba demasiado rápido, si seguía así se estrellaría. Sin embargo la snitch no cambiaba de rumbo, Draco tuvo que seguir así y a casi dos metros del suelo la cogió, se obligó a no perder el equilibrio y levantó el vuelo lo suficiente sólo para que sus botas rozaran. La casa de Slyterin grito al por mayor y Coolin confirmó la victoria 180 a 50. Todos bajaban de las gradas.
Hermione agarró la gorra de su túnica fuertemente y de un tirón la subió a su cabeza, era el momento, antes que nada dio media vuelta y dejó a sus amigos.

- ¿A dónde va? – Preguntó Ron.

- Creo que va a hacerlo – Contestó Ginny. Harry se movió hacia ella, pero Ginny lo detuvo. – No. – dijo y Ron se quedó encogido.

Hermione se abrió paso lo más rápido que pudo entre el gentío, tenía que encontrarlo. No fue muy difícil, era casi el centro de atención. Draco estaba separándose del grupo enardecido, llevaba la snitch en la mano y se la guardaba en el bolsillo. Hermione reunió todo su valor, camino hacía él, pero a menos de un metro su mirada se alzó y la miró. Hermione no se dio más tiempo y se lanzó. Sus labios se unieron, Draco estaba helado, primero pensó en que alguna fanática estaba sobre de él, pero luego olió su perfume y se dio cuenta de que era ella, su castaña. Sus labios cálidos, ella toda cálida, Draco comenzó a profundizar el beso, Hermione se desató en temblores y él la tomó antes de que se fuera. Hermione intentó zafarse de su amarre, sus manos estaban en su cintura, pero Draco abrió su boca lentamente y no pudo resistirse al toque de su lengua, de sus movimientos. ¿Por qué no paraba? ¿Por qué le amaba? Podía creer en ese instante que él podía ser en ella y ella en él, podía imaginar que no eran ellos, que no había nada más que eso, aquel beso, que los demás podían desaparecer y que lo que siempre habían querido y anhelado por sobre muchas cosas estaba siendo; el amor. Hermione rogó, al igual que él, que aquello no terminara nunca, pero se vio obligada a dejarlo cuando Draco acarició su pelo y la capucha comenzó a resbalársele. Interrumpió el beso, se giró pero él la detuvo y la miró fijamente a los ojos, estaba descubierta, no era nadie más que ella. No pudo decirle nada, todo estaba en sus ojos, tantas cosas, tantos sentimientos. La miró alejarse pensando en que Hermione Granger lo había besado, en cuál había sido su verdadera victoria, su mayor triunfo.

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Supongo que este es un momento que se espera en toda historia, digo los besos, jaja. Al menos ya lo admitió, haber ahora que sucede. Por ahora esta es la actualización, espero volver pronto, también espero que me puedan regresar el internet, mmm... lo dudo, pero bueno.

Gracias, espero que si les gusto se tomen la molestia de hacermelo saber, se los agradecería muchisimo, saber sus comentarios, sus dudas o sus demandas.

Ailad.