Disclaimer: Los personajes de The rise of the guardians (El origen de los guardianes) pertenece rigurosamente a Dreamworks. Película basada en la serie de libros de William Joyce, 'The Guardians of Childhood' (Los Guardianes de la Infancia). Este fic lo hice sólo y únicamente como diversión.
Personajes: Bunnymund, Jack Frost, Toothiana, North, Sandman.
Aclaraciones y Advertencia: Este fic contiene YAOI, humor, Lemon, fantasía y lo que se me vaya ocurriendo, kesesesese.
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El origen de los guardianes: Las crónicas de la muerte
Capítulo 10.- Por órdenes del destino
Anteros suspiró pesadamente antes de darle un sorbo a su té, se encontraba en los amplios jardines del palacio de corazones, Eros lo había citado tras enterarse de su pequeña conversación con Aster; obviamente que Cupido no estaba contento que su hermano menor ayudara al "enemigo", o al menos eso pensaba el guardián del amor no correspondido.
—Anteros —dijo Cupido tan pronto llegó —, necesitamos ayudar a Bunnymund para que enamore a Jack Frost —al escuchar esto, el menor casi se ahoga con su té, ¿había escuchado mal?, ¿era acaso una de las bromas de Cupido? No, Eros estaba hablando enserio.
—¿Qué pasara con el señor Muerte? —preguntó preocupado por el nombrado, Eros bajó la mirada; si de él dependiera, usaría hasta el último objeto en su arsenal para hacer que Jack se enamorara perdidamente de Muerte pero no podía ser, sí Cosmos llegaba a enterarse sería capaz de destruir todo ese sistema solar con tal de terminar con la existencia del guardián de la diversión y ocasionaría una guerra.
—El señor Destino nos ha ordenado hacer hasta lo imposible para que Jack Frost se mantenga alejado del señor Muerte —dijo Eros con amargura, Anteros asintió con la cabeza; a ninguno de los dos le agradaba la idea de hacer el trabajo sucio pero no tenían alternativa.
…
Peste sonrió, sus pequeñas espías por fin le traían información interesante. Jack Frost, el más joven de los guardianes era la pieza clave para llevar a cabo su plan; ordenó a sus queridos roedores buscar al espíritu del invierno y llamó a Pitch; el rey de las pesadillas no le agradaba en lo más mínimo pero era una herramienta más o menos útil para cumplir con sus propósitos.
No pasó mucho tiempo antes de que las ratas encontraran a Jack; se encontraba en un lugar entre China y Rusia, Peste no pudo evitar regocijarse; muerte la había creado en esas inhóspitas tierras, había usado el alma de una mujer cuyo corazón era tan negro que fue capaz de asesinar de la forma más cruel con tal de obtener lo que deseaba.
Pitch acudió al llamado de su aliada confundido por la urgencia de ésta; Peste lo esperaba cerca del un pequeño poblado en donde caía una ligera nevada; iba montado en una de sus pesadillas y cuando Peste vio al caballo de arena negra inmediatamente se posicionó a su lado para poder acariciarlo con tal ternura que a los ojos de Black parecía perturbadora.
—Pitch, esta adorable criatura fue creada por la arena que originalmente le perteneció a Sandman, ¿no es así? —preguntó Peste con voz cantarina, Coco asintió con la cabeza, él había corrompido el poder de Meme para crear sus pesadillas y sembrar el miedo en los niños. —¿Qué te parecería unir al pequeño Jack Frost a nuestro equipo?
Pitch sonrió, comenzaba a comprender el plan de la Peste, teniendo a Jack de su lado podrían lograr su propósito con mucha mayor rapidez.
Peste comenzó a caminar, Jack estaba por terminar su trabajo y pronto se marcharía. Debían atacar ahora.
…
Bunny no podía creer lo que acababa de escuchar; Eros, el idiota que siempre lo molestaba, de pronto le ofrecía su ayuda.
—Que te quede claro remedo de conejo; te ayudaré sólo porque el señor Destino me lo ordenó —dijo Eros cruzándose de brazos. Bunny gruñó molesto y a punto estuvo de contestar pero Anteros se lo impidió cubriéndole la boca con ambas manos.
El dios del amor no correspondido se había visto obligado a actuar de mediador para evitar que su hermano y Aster se mataran entre sí.
—No entiendo porque se llevan como perros y gatos —dijo con voz cansina, ante esto, ambos contrincantes señalaron al contrario gritando al mismo tiempo: él comenzó.
—Éste conejo de rifa barata tuvo la culpa; siempre con sus aires de superioridad, alardeando que Pascua es mejor que San Valentín, ¡Ja! Como si esconder huevos para un montón de mocosos una vez al año fuera la gran cosa.
—¡Por supuesto que lo es! —replicó Aster molesto. Pascua no era sólo niños buscando huevos coloridos, también era esperanza.
—Sin mí, muchos de esos infantes ni siquiera existirían —atacó Cupido —. A diferencia de ti, yo su trabajo todo el año y no me vanaglorio por eso…
Anteros dio un largo suspiro, comenzaba a sentir una fuerte jaqueca. Realmente dudaba que esos dos fueran capaces de llevarse bien o por lo menos trabajar juntos sin intentar matarse; seguramente Destino lo había obligado a actuar de réferi como castigo por ayudar al conejo a sus espaldas.
—… Y por si fuera poco, mi hermano te ha estado ayudando y tú lo único que has hecho es maltratarlo —finalizó Eros con indignación. Eso fue todo lo que necesitó para que Aster diera por terminada la pelea y se diera cuenta de lo cruel que había sido con el protector del amor no correspondido.
Cupido tenía razón en odiarlo, él y su maldito orgullo no hacían más que causarle problemas a las personas a su alrededor. Sus orejas bajaron al igual que sus hombros y su rostro se mostró arrepentido.
—Lo siento mucho compañero —le dijo Aster a Anteros, el aludido le sonrió con cariño fraternal; la verdad es que no el hermano de Eros no le reprochaba nada y es que, él era como las personas cuyo amor no era correspondido; siempre al lado de esa persona inalcanzable, siempre dispuesto y anhelante (aunque claro que Anteros no sentía nada mas allá de la amistad por Conejo).
Aclarados los malos entendidos, se pusieron a trabajar. Cupido le explicó a Aster que él no podía flechar a Jack sin que éste se diera cuenta.
—Sin mencionar que nosotros somos muy diferentes a los humanos pues mis herramientas de trabajo sólo funcionan a la mitad de su capacidad.
Eso significaba que un dardo de amor pasajero que en un mortal podía durar unos meses, en ellos sólo duraba un par de semanas a lo máximo, las flechas de amor cuya vida era de algunos años (en algunos casos toda la vida), a penas los afectarían por unos cuantos años o meses.
Bunny sintió deseos de gritarle a Eros por su incompetencia, pero no lo hizo, después de todo se estaba tomando la molestia de ayudarlo.
—Por eso debemos hacer que Jack beba esto —continuó Cupido mostrando un frasquito que contenía un líquido rosa claro que emitía un liguero brillo.
—¿El elixir del amor perfecto? —habló Anteros sin poder ocultar su sorpresa. Eros asintió con la cabeza; pocas habían sido las veces que usó aquella sustancia pues no eran muchos los mortales merecedores de tan grande bendición.
—Orejudo, lo siento —conejo lo miró confundido.
—Porque te… ¡auch! —se quejó cuando Eros le arrancó un par de hebras de cabello —¡¿Por qué hiciste eso?!
—Dije que lo sentía —repuso Cupido encogiéndose de hombros (aunque era obvio que no lo lamentaba). Eros colocó, los cabellos dentro del frasco y lo agitó un par de veces —. Listo, dale esto a Jack y se enamorara de ti por completo.
—Pero recuerda que el joven Jack es un inmortal y el efecto durara poco —le advirtió Anteros. —Esto es sólo con el fin de facilitarte las cosas y hacer que el hilo rojo del destino te una a él por completo.
—Así que no metas la pata o te aseguro que te haré llorar —lo amenazó Cupido entregándole el elixir, miró a su hermano y se despidió de él antes de desaparecer, tenía mucho trabajo y ya había perdido demasiado tiempo discutiendo con Aster.
Anteros suspiró pesadamente, su hermano jamás cambiaría.
…
Jack respiraba con dificultad; aquella mujer era imparable, su fuerza era tal que ni siquiera su más poderosa ventisca había logrado detenerla. Tenía miedo, no estaba aterrado, quería escapar pero su cuerpo no le respondía.
Peste observaba a su presa con una sonrisa torcida; tomó al joven guardián por la barbilla y lo besó.
Jack no podía creer lo que estaba pasando, trató de alejarse, el contacto le estaba lastimando; un horrible calor se apoderó de todo su cuerpo. Gritó cuando Peste por fin lo soltó. Era tal la agonía que no se percató que la arena negra de Pitch lo estaba rodeando hasta que ya era demasiado tarde.
Todo se volvió oscuridad.
Continuará…
