Los personajes son de la imaginación de Stephanie Meyer, para mi desgracia. La trama es toda mia y de mi loca cabeza
LEAN NOTA AL FINAL!
En un café, se vieron por casualidad
cansados en el alma de tanto andar,
ella tenía un clavel en la mano.
El se acercó, le preguntó si andaba bien,
llegaba a la ventana en puntas de pie,
y la llevó a caminar por Corrientes.
11 y 6 - Fito Paez
Bella POV
-Oso
-Puma
-Oso
-Puma
-Te los osos son mucho más grandes que los Pumas
-MAMIIIIIIIIII – chilló mi pequeño
Gracias a Dios era sábado y tenía un poco de tiempo para descansar, claro hasta que cierto tío oso hace enfadar a un pequeño de casi tres años.
-¿qué pasa? – pregunté mientras me asomaba desde la cocina
-Tío oso dice que lo osos son ma rande, ¿verda que no mami? – preguntó con esos ojitos tan expresivos que tiene
-Bells, no porque sea tú hijo tienes que darle la razón. Todos saben que los osos son más grandes y mejores que los pumas.
-Por el amor de Dios Emmett, no puedes estar discutiendo eso con un niño que pesa y mide un octavo de lo que eres tú – dije mientras volvía a la cocina de Esme.
Como se lo prometí a mi bebe, estábamos de visita donde sus abuelos. Ambos ya los extrañábamos, porque a pesar de que ellos no son nada mío, los quiero como si fueran mis padres. Son el apoyo más grande que tengo junto con mis amigos. Cada vez que iban de visita a nuestra casa me reprochaban el hecho de no ir a menudo a visitarlos, por eso por lo menos una vez al mes veníamos de visita a pesar de vivir tan cerca.
El día de hoy solamente estaba en casa Esme junto a Emmett, ya que Rose estaba en una junta extraordinaria del periódico donde comenzaría pronto a trabajar y Carlisle estaba de turno en el hospital.
-No puedo creer que Emmett pelee con Eddie – dije mientras volvía junto a Esme
-Yo sí – dijo riendo – después de un tiempo viviendo con él, puedo imaginar y creer cualquier cosa
-No sé como Rose no se cansa de estar con él.
Esme miró pensativamente unos momento hacía donde estaba los chicos jugando con unos cubos de lego, luego suspiró
-En un principió me pregunté lo mismo – tomó un poco de su té – pero después de un tiempo ví que mi niña era realmente feliz a su lado. Podríamos decir que él saca el lado maternal de Rose además de darle algo de alegría y tolerancia. Emmett ha sido el gran apoyo para ella y Rose lo ha sido para él después de tantos años. Me alegra ver que son felices y que pronto podrán formar su propia familia.
Eso era verdad, después de la partida de Edward y la muerte de Jake, todos estábamos muy mal, pero sobre todo ellos. Nos es fácil perder a un hermano y después a tú mejor amigo, en su momento llegue a pensar que eso los devastaría, pero no fue así. Con mucho esfuerzo y sacrificio lograron salir adelante logrando ser una pareja estable y llena de amor, al igual que Jazz y Alice. Con los años su amor solo ha logrado aumentar sin caer en la monotonía y en la rutina, para mi eso es algo digno de admirar, muchas parejas dejan que el amor y la pasión se esfume. Piensan que siempre estarán allí, que el amor lo puede todo, pero no es así; el amor es la base de todo, pero nunca hay que fiarse de que solo con eso una relación sobrevive.
He visto como parejas de años dejan que el tiempo y la rutina acabé con eso que con tanto esfuerzo crearon, que con comprar un libro de autoayuda o de consejos matrimoniales podrán solucionar todos sus problemas y hacer como que nada ha pasado. Yo no lo creo así, creo que la ilusión si se puede reavivar porque eso nace del interior, un lindo detalle o la simple preocupación pueden hacer que las cosas cambien y mejoren, no todo lo material puede compararse con un simple beso de agradecimiento o con una caricia.
-Estas bien corazón – me preguntó
-Sí, lo siento estaba un poco distraída
-Lo he notado, Eddie te hablo un rato pero lo ignoraste – se encogió de hombros – era para decirte que saldría con Emmett, espero no te molestes por tomarme esa atribución
En realidad estaba en mi propio mundo
-No te preocupes – sonreí – eres su abuela y tienes esa clase de derechos.
La tarde se nos paso hablando de la vida en general, de cómo ha estado mi hijo hasta como va su empresa de decoración. A decir verdad ella era la mejor decoradora que yo conocía y eso que he conocido a mucha gente gracias a la librería y a la loca de Alice.
-… entonces está semana no tenemos mucho trabajo, ya vez que la gente esta con todo el asunto de la navidad y la compra de regalos no deja mucho capital para la decoración – comentó
-Eso es malo – dije – pero por lo menos tienes trabajo el resto del año – bufé
-Eso sí – sonrió – pero ahora que lo dice te he visto algo preocupada estas semanas, Rose y Emmett también lo han notado, así que no me lo niegues jovencita
Así es como me trata mamá Esme cuando estoy en problemas por ocultar información
-Bueno, en realidad no me pasa nada a mi – dije evadiendo un poco el tema – ni a Eddie – dije notando un poco de preocupación – Es el trabajo nada más - Palmetee su mano.
-Bella – me llamó en un tono de advertencia
-Estoy preocupada – suspiré – las ventas de los libros han disminuido considerablemente con los meses. Ya han bajado en un cincuenta por ciento. Si la situación sigue así no podré seguir manteniendo la tienda, ya no tendré como pagarle a los distribuidores, no podré pagarle a Carmen y tendría que cerrar la librería – deje caer mi cabeza entre mis manos – tú sabes que ese es el único ingreso que tengo y no quiero que le falte nada a mi hijo.
A mi lado estaba ella, quien dejo de cocinar para consolarme de alguna forma. Esta situación se me estaba escapando de las manos sumamente rápido, así que debía encontrar una rápida solución.
-No sé que hacer. La gente ya no se interesa por los libros, los jóvenes ya no leen o simplemente descargan los libros por Internet, comprar libros falsos en las calles o yo que sé! – chillé.
-Hija cálmate – dijo suavemente – tienes mucha razón en eso pero lamentablemente no lo puedes cambiar – en eso tenía razón – pero podrías darle un nuevo aire al lugar
-¿Cómo?
-No lo sé, enfocarlo a ciertas áreas, aumentar el espacio del lugar, decorarlo de nuevo con tonalidades mas llamativas yo que se – enumeró las posibilidades
-Tienes razón, se que tengo que buscar una nueva forma de atraer a la clientela, pero no sé como hacerlo.
-y porque no haces un "café literario" por así decirlo – preguntó
-¿qué cosa? – le pregunté al no entender su idea
-Bueno… ¿como te lo explico? – se quedo pensando unos minutos – podrías seguir en el rubro de los libros, pero dándole un agregado, vender café, té, refrescos, pastelillos, esas cosas
Debió ver la confusión en mi rostro, porque suspiró frustrada mientras se sentaba frente a mi para explicármelo de mejor forma.
-Verás, hace unos meses en la empresa comenzamos a remodelar una cafetería en Salem, allí tenían el concepto de la literatura. Ellos tenían una infinidad de libros y al vender café los clientes tenían la posibilidad de leer un poco mientras comían algo. La verdad es que les iba bastante bien. Entonces creo que podrías hacer algo similar. En vez de tener los libros a libre disposición, podrías vender los libros y a su vez tener una mini cafetería para que los clientes puedan encontrar un lugar cómodo y relajado para leer, por lo que sé, en Seattle no existe un lugar así. Sería un buen negocio si sabes como llevarlo.
-Es una brillante idea Esme – estaba tan emocionada que no pude evitar abrazarla
-Lo se – dijo pagada de si misma – y ya tengo varías ideas en mente. Como te dije anteriormente no tengo mucho trabajo últimamente así que este mismo lunes nos ponemos a trabajar para saber con cuanto espacio dispongo y que es lo que necesito cambiar – sonrió extasiada, en sus ojos se podía ver el amor y la pasión que sentía por la decoración.
-Gracias
Después de que se bajara la euforia del momento comencé a pensar en como le pagaría a Esme por su trabajo y con que dinero compraría lo que fuera necesario y tan rápido como llego la ilusión de que mi negocio prosperará se esfumo. No contaba con el dinero necesario para poder sustentar todo lo que tendría que comprar.
Creo que la desilusión se me notaba en el rostro, porque rápidamente ella lo notó.
-¿Qué pasa cariño?
-Lo siento pero no creo que sea posible lo que dices Esme – dije apesadumbrada
-¿Por qué?
-No tengo el dinero suficiente como para pagar todo eso – iba a replicar pero no la deje – y no pienso permitir que gastes dinero en esto, se que lo harías con la mejor de las intenciones pero no es justo que gastes tú dinero en mi negocio.
-Y el dinero que tienes para Eddie – dijo pero la mire completamente horrorizada ¿Quién es ella y que hicieron con la responsable y sensata Esme?
-ESME – grite chillé realmente asombrada - ¿Cómo se te ocurre tomare el dinero de mi hijo?
-No sería tomarlo, sería invertirlo Bella, no es como si no lo fueras a devolver más adelante con intereses. Además Edward esta ahorrando el dinero que no le permites darle a su hijo. No lo vez… problema solucionado.
-No, me rehúso completamente a hacer eso - ¿Cómo pensaba que haría eso? ¿acaso no me conocía?
-Esta bien, sabía que no dirías que sí – dijo mientras volvía a cocinar
La idea era realmente buena, y seguramente nunca más volveré a tener la oportunidad de que ella me ayude en todo este asunto. Tenía que buscar como realizar el proyecto.
-¿Y si pides un préstamo bancario?
-¿Ah?, podría ser pero…
Obviamente tendría que otorgar una garantía y la casa no estaba dentro de aquello
-podrías poner la misma librería como garantía, total no hay tanto riesgo de fracasar con este proyecto – dijo entusiasmada – y ¿qué dices?, yo puedo dar fé de que pagaras con lo que te comprometas
-No lo sé Esme… ¿y si lo pierdo todo? – conteste preocupada
-Quien no arriesga no gana, vamos pequeña yo se que tú puedes con eso
Tenía razón. Este era el tiempo para arriesgar y ganar. Siempre fui una mujer miedosa que no arriesgaba nada con tal de no perder nada y por eso jamás pude vivir mi propia vida. A decir verdad muy pocas veces había hecho algo fuera de mis esquemas y a decir verdad de esas experiencias he obtenido las cosas y las personas que mas amo en esta vida.
Mi decisión ya estaba tomaba, ahora solo tenía que pedirle a Dios que todo resultara lo mejor que se pudiera.
Después de esa conversación Esme estaba realmente feliz de ayudarme. El mismo día lunes a primera hora estábamos viendo que quitar, que poner y que comprar para que la librería tuviera un nuevo aire. A Carmen le fascino la idea y estaba más que dispuesta a ayudarme con todo lo que esto involucrara.
-Bella, este sitio tiene una muy buena ubicación, estratégicamente hablando – dijo Carmen mientras tomábamos un café – es solo que le falta más iluminación. Mira los colores de las paredes, los estantes y los muebles. Son opacos y sin vida, es deprimente llegar aquí.
-Llevas un año trabajando conmigo y recién me lo dices – Jamás me había mostrado su "aversión" a este lugar – Gracias a Dios se nos ocurrió esto de la remodelación
-Los muebles estén bien – dijo Esme – solo que hay que restaurarlos un poco. En cuanto al resto le doy toda la razón a Carmen. Entiendo que esto no hallá cambiado desde que la señora Amelia lo tenía, pero creo que esto tiene solución – Miro todo el lugar – es un poco pequeño este espació, me pregunto donde podremos poner el sector de café.
-Sería necesario ampliar este lugar – busque por que lugar podría ser viable una ampliación – lo ideal sería que todo estuviera en un mismo piso, para que fuera más cómodo.
-Sabes, el seños King ha estado pensando en vender su local – me comentó mi amiga – dijo algo sobre irse a vivir a un lugar más calido para su edad – soltó una risita
-Donde queda eso querida – preguntó Esme
-Justo al lado – señaló – podrías comprarlo y con eso tendríamos el espacio suficiente para incluir mesas y sillones – me dijo – además necesitaríamos mas personal para que no quedáramos tan agotadas.
-Eso lo veremos con el tiempo, Carmen. A medida de cómo se den las cosas veremos que hacemos.
Me hacía una gran ilusión ver como quedaría este sitio.
Cuando recién comencé a trabajar allí, era un lugar mágico que invitaba a leer. Siempre me sentí como en esas librerías de finales del siglo XIX. Grandes estanterías, colores recatados y una amable mujer atendiéndolo todo, dando un toque hogareño al lugar, con los años el sitio fue perdiendo su encanto y más cuando murió la Señora Amelia.
Nunca me di el tiempo para decorar a mi gusto este lugar, pero ahora que tengo toda la ayuda para hacerlo, convertiría a Librería Swan en el mejor lugar en Seattle.
Luego de hacer unas cotizaciones de todo lo que se iba a necesitar, más el precio del local de junto, ya sabíamos cuanto dinero iba a necesitar. En un principio era una suma realmente exorbitante, pero Esme se comprometió – a pesar de mis reclamos – en regalarme la pintura y Carmen en comprar algunos sillones.
Estaba más que clara que debía cerrar el lugar por lo menos un mes, pero gracias a mi madre y su sentido del ahorro que me enseño desde niña, tenía un poco de dinero con el cual podríamos sobrevivir durante ese tiempo.
Las cosas en el banco salieron mejor de lo esperado, en menos de una hora ya tenía un crédito aprobado y una invitación a cenar de parte de el ejecutivo que me ayudo con el papeleo. A decir verdad me sentía completamente alagada de que aún era atractiva para los hombres, aunque en realidad había solo uno al cual yo quería impresionar.
La semana se paso más rápido de lo que esperaba, a pesar de correr de un lado para otro siempre tenía tiempo para estar con mi Eddie, lo llevaba de compras conmigo y con Esme quien estaba fascinada de ver más a su nieto. A decir verdad mi bebe tenía un buen gusto por la decoración, ayudo a escoger algunos colores de la nueva decoración lo que nos dejo completamente asombradas a mi y a mi sue… Esme.
A decir verdad y siendo realmente honesta, extrañaba a Edward, mucho. Sabía que estábamos en un periodo extraño en nuestra "relación", pero con todo lo que surgió de un día para otro solo tuve ocasión de verlo una vez y tan solo unos minutos. Un caso diferente es con Alice.
Cuando se enteró de que estaba remodelando mi librería se apunto de inmediato a las comprar. Con sus casi siete meses de embarazo y su gran habilidad con las ofertas, nos fue de gran ayuda el tiempo que Jasper la dejo estar fuera de casa ya que podría ser peligroso – según él – que estuviera en la calle tanto tiempo sin nadie que pudiera cuidar correctamente de ella. Eso me ofendía, yo soy madre soltera quien cuido de una personita por un buen tiempo sola. Entendía a Alice, nadie te deja en paz cuando estas embarazada, piensan que estas enferma y que solo debes descansar, y aburrirte en casa sin hacer nada. Pues no señores yo iba a cuidar a mi amiga y mi ahijada de ese padre sobre protector!
Ya era viernes por la mañana, estábamos Carmen y yo Empacando los libros para dejar el lugar desocupado. Eddie estaba en una habitación que tenía allí durmiendo placidamente.
La semana había sido completamente de locos, pero hasta que Carmen no lo nombró no me había percatado de ese pequeño gran detalle.
-Bells – me llamó desde un extremo del lugar
-Dime
-¿Has pensado de donde sacaras el café? – preguntó acercándose a mi con una gran caja
-¿Qué dices?
-Eso, que si has pensado de donde sacaras el café para venderlo además de los pasteles y esas cosas. Porque no creo que tú hagas todo eso.
Tenía razón. MALDICIÓN! Tan preocupada estaba de al local que me olvide por completo de buscar un proveedor de café y repostería en general. Ahora debía volver a redistribuir el dinero para poder tener una idea de cuanto podría ofrecer a algún lugar.
-Tienes razón – dije mientras iba por otra caja - ¿no conoces ninguna buena cafetería que estaría dispuesta a proveer café?
-No lo creo, no soy muy amiga de esos lugares, me gusta más el café hecho en casa que en de una maquina
Esas palabras me llevaron a uno de los mejores recuerdos de mi vida, mi mente comenzó a viajar hasta un lugar a media hora desde este lugar. Era el mejor sitio del mundo para tomar un café.
El día paso rápido y me encontraba de camino a casa junto a un feliz Eddie ya que su papá había llamado para avisar que pasaría por casa a verlo. Era la ocasión perfecta para poder ir a un lugar al que hace años no iba, por temor a los recuerdo, pero estaba harta de huir de ellos, sería mejor para mi volver a ese lugar, a ser la Bella de hace nueve años atrás. Quien solo disfrutaba de cosas simples y no estaba angustiada por el dinero que iba a faltar a final de mes.
Edward ya estaba en casa, seguramente estaría hablando un poco con Jane. He de reconocer que me dan celos de pensar que a ella le pueda gustar, ya que él es dulce, atento y muy guapo; además de que yo casi nunca estaba en casa cuando él iba a ver a nuestro hijo.
Apenas había aparcado frente a casa, cuando sentí que cerraban fuertemente la puerta de trasera del auto. Reí para mi mientras veía como mi pequeño corría a los brazos de su padre, quien ya lo esperaba en el umbral de la puerta con una enorme sonrisa. No quise salir del auto aún para no manchar la escena, se veían tan lindos juntos, me daban ganas de gritar un 'Awwww'. Salí mientras veía como mis chicos venían a mi encuentro, escuchaba a una distancia considerable como Eddie le contaba como estuvo su día.
-Fuimo co mami y bubu Es y nina Ali a compa cosa nindas que a mami gustaon muo ¿cieto mami? – me llamó o mejor dicho me grito
-Sí hijo – reí ante su entusiasmo
-Y mami y tía Camen guadaon libo en caja brande braaaaande (1) – gesticulo con sus manos – too lo libo de la libeia de mami y…
Y así siguió contándole cada insignificante detalle de su día, Edward lo veía con una sonrisa enorme sin cansarse de todas las cosas que el niño decía. Estaba sacando algunas cosas del portaequipaje cuando una mano pálida y una pequeña mano más cremosa me impidieron sacar mis cosas. Levante la mirada para ver a Edward demasiado cerca de mi sonriéndome con esa sonrisa que me volvía loca y a mi pequeño haciendo exactamente lo mismo, los mire arqueando una ceja esperando su explicación.
-Un caballero no dejaría jamás que una bella dama cargue sus bolsas – siempre hacía eso cuando vivíamos juntos. Me trataba como una reina, si fuera por el no caminaría con tal de que no me cansara – no es así campeón – preguntó a mi pequeño caballero
-Tip – asintió, pero su ceño estaba levemente fruncido
-¿Qué pasa? – con mis dedos trate de suavizar esa arruguita
-tú no edes dama – dijo mientras Edward lo iba a corregir – tu edes mami ¿cierdto?
Edward se largo a reír mientras lo saque de sus brazos y me lo comía a besos por toda su carita.
Ante los ojos de cualquiera se veía que éramos una familia llena de amor y eso era lo que más quería en el mundo, estar los tres juntos por siempre. Pero debía ser con tiempo y despacio para poder construir algo sólido que durará para siempre.
En fin. Edward cargó mis cosas mientras Eddie corría a casa a no se que hacer. En el camino me encontré a Jane quien me pidió permiso para salir un poco antes ya que tenía una cita, el cual se lo concedí gustosa. Antes me hubiese molestado un poco no contar con ella para cuidar a Eddie, pero con Edward tan cerca de nosotros estaba pensando que no era necesario tener a Jane tanto tiempo en casa.
Después de unos minutos y con Eddie en su habitación, fui a la cocina a beber un poco de agua. Edward iba junto a mi en silencio, como si estuviera pensando en algo.
-¿Cómo estuvo tu día? – preguntó
-Agotador. Supongo que Esme te habrá contado sobre la remodelación de mi librería – asintió – Esta semana he estado corriendo entre el banco, la librería, las tiendas junto a tú mamá y Allie, además de atender la casa y cuidar a cierto pequeño que me quiso acompañar todos los días. Hoy estuvimos embalando los libro que estaban en vitrina, el resto los dejamos en la bodega – me encogí de hombros
-¿y nadie ayudó con eso?
-Nop – cogí una naranja del frutero – no me gusta contratar a nadie para que guarde los libros, ya sabes por si alguno se llegase a perder, no me gustaría pasar un mal rato – asintió – y ¿Qué tal el hospital hoy?
-Nada fuera de lo normal – rió – recuerdas a la mujer de la que te hable hace unos días – lo mire interrogante – Bells, la mujer que llegó con los dedos fracturados – la recordé. Según él era una mujer mayor de unos setenta años que le coqueteó descaradamente a tal punto de mostrar su "escote" – bueno el caso es que hoy volvió pero con uno de sus hijos, quien me contó que había intentado fracturarse el brazo para que "el doctor guapito" la atendiera – Su cara era de completo horror
-Valla – trate de procesarlo – no lo puedo creer
Después de ver su cara de shock, comencé a reírme como una loca al imaginar la situación. Pobre Edward eso le pasaba por ser tan guapo.
Mientras recuperaba la respiración, Edward me observaba con una sonrisa boba en su rostro, pero no me miraba como usualmente lo hacía.
-Me encanta verte y escucharte reír así – susurró mientras mis mejillas se sonrojaban - ¿Te había dicho que el sonrojo de tus mejillas es uno de mis colores favoritos? – murmuró mientras me acariciaba suavemente mis mejilla, ante su tacto no pude mas que cerrar mis ojos y disfrutar de este momento.
-Papi, mami, papii – nos llamaba Eddie interrumpiendo es precioso momento - ¿onde tan?
-En la cocina amor
Me alejé de Edward mientras este estaba esperando que llegara cierto pequeño.
-Papi, mia lo que hice – Llegó con un papel entre sus manitos, mostrándoselo a Edward. Este lo tomo en brazos para luego sentarse con él en su regazo
-¿Qué es?
-Mami, papi y Eddie – señalo con su dedo
Más pudo mi curiosidad, Eddie casi nunca dibujaba. Me puse detrás de Edward y vi solo manchas. La mancha rojiza era Edward, la Mancha café era yo y una pequeña mancha azul era mi pequeño. Fue realmente tierno su dibujo, él nos veía como una familia, podía sentir que quería a su papá con el todo el día, no solo unas horas. Pronto le cumpliría su deseo, pero por ahora tenía cosas más importantes que solucionar.
-Bueno – dije mientras tomaba mis llaves de la mesa – debo salir un rato, no te molesta quedarte con él – pregunté a Edward
-Eh… no – dijo un poco decepcionado
-¿onde va mami?
-Voy a hacer cosas de grandes, pero vuelvo pronto corazón – bese su nariz – diviértete con papi y pórtate bien
-Sip – respondió
-¿Volverás pronto? – preguntó ansioso Edward – es que quería invitarlos a un lugar a comer helado o a cenar
'Awwww' eso fue increíblemente tierno, no me estaba ayudando con eso de tomarnos las cosas con calma cuando hacía cosas como esas. Pero por mucho que quisiera estar con mis principitos, tenía que solucionar lo de la librería antes.
-Trataré de volver pronto – besé su mejilla como despedida.
A quien quiero engañar, bese la comisura de sus labios en un impulso que no pude refrenar. Es que era tan irresistible.
Media hora después y cinco personas a las que consulte la misma dirección pero me dieron indicaciones erróneas, encontré el lugar que buscaba The Paul's Coffee , según mi opinión el lugar donde servían el mejor café de Seattle.
Encontré este lugar una lluviosa tarde de enero hace mas o menos nueve años. Yo apenas iba a salir del instituto ese año y ya estaba buscando un empleo. Mis padres querían que entrara a la universidad pero yo no lo creía importante en esa época y a decir verdad me arrepiento enormemente. En fin, la lluvia arruinó mis planes de búsqueda de trabajo en esta zona – la zona sur de Seattle – y para refugiarme entre al primer sitio que encontré. Para mi fortuna era un lugar cálido y muy hogareño. Desde ese día este lugar se convirtió en mi ritual diario, no podía volver a casa sin antes tomarme un café charlando con Paul el dueño del lugar.
Con paso decidido entre y una ola de recuerdos me inundo, miles de tardes junto al amable Paul o a su esposa Cindy, El sabor amargó del café junto a un pastel de chocolate para pasar las penas, unos hermosos ojos verdes que llamaban mi atención…
-Hey, ¿te puedo ayudar en algo? – preguntó una amable chica desde la barra
Pasee mis ojos por el lugar y estaba tal cual como lo recordaba, exceptuando que habían cambiado los sillones y las mesas del lugar. Me volví hacía la chica y algo en ella se me hacía familiar.
-Hum ¿se encuentra Paul?
-Oh! – dijo – Busca al dueño del lugar – señalo lo obvio – lo siento pero el ya no esta aquí
-¿Mu-murio? – se me hizo un nudo en la garganta, no había venido a este lugar en años, pero le tenía un gran cariño a ese hombre
-¡NO! – gritó – Dios, siento haberte dado esa mala impresión. Paul y Cindy estan viviendo ahora en New Jersey con uno de sus hijos.
-Y no sabes quien esta a cargo – pregunté
-Yo – dijo la chica – Heather Red – me ofreció su mano
-¿Heather? – pregunté, no podía ser la misma persona - ¿Heather, la que fue camarera de este lugar?
-Sí – dijo cuidadosamente - ¿Cómo sabe eso? ¿Quien es usted?
-OH. POR. DIOS! – chillé – no creo que me recuerdes, pero Soy Bella
Algo en sus ojos cambió y al parecer me reconoció
-¿Bella Swan? – asentí – Dios estas cambiadísima mujer
-Tú también
Heather y yo nunca fuimos amigas, pero si nos llevábamos muy bien, hasta que se quiso pasar de lista con mi chico y nuestra buena relación quedo hasta allí.
Comenzamos a hablar de nuestras vidas. Ella actualmente esta separada de su segundo esposo, vive a las afueras de la ciudad con sus dos hijos pequeños, mellizos de cinco años quien los cuida una vecina. Hace unos dos años ella quedo a cargo del lugar y ha sabido conservar la clientela. Yo por mi parte le conté sobre mi bebe y sobre la librería, jamás nombre a Edward en la conversación.
-y ¿Qué es lo que te trae por aquí?
-Oh gracias por recordármelo – dije mientras sacaba el presupuesto - mira, estoy remodelando mi librería y quisiera hacer una especie de cafetería. Entonces necesito un proveedor de café y pastelería, y yo pensé en Paul para todo eso. Sería como una extensión del negocio, claro yo pagaría lo que me pidas por todo.
-Me parece interesante – dijo mientras me servía un café – este va por la casa
-Gracias – café Mocca, mi favorito – Bueno, todo esto sería como para un mes, podríamos conversar las opciones de pago como tú gustes. Y la distribución tendría que ser diaria ya que lo ideal sería vender productos frescos.
-Esto sería bastante conveniente – tomo un sorbo de su café – la librería queda al otro extremo de la ciudad, no sería como quitarnos la clientela, sería ampliar el negocio como dijiste.
-Mira piénsalo y me das una respuesta en una semana, así tengo tiempo para que nos acomodemos en caso de que aceptes o de buscar otro proveedor en caso de que no lleguemos a un acuerdo.
A los pocos segundos, apareció una cocinera y Heather tuvo que volver a la cocina a solucionar unos problemas. Mientras tanto yo me sentí volver en el tiempo, a los primeros días donde fui realmente feliz.
Flash Back
8 años atrás
Eran mediados de octubre y estábamos a pleno otoño. La gente comenzaba a sacar sus abrigos mientras las hojas comenzaban a caer desde los árboles. Yo como todos los días estaba más abrigada de lo usual, siempre pescaba los resfríos y me dejaban completamente hecha polvo.
Hace media hora mi turno de la librería termino y me encaminaba hacía mi lugar favorito en Seattle a tomarme una revitalizante taza de café que me permita aguantar todo el camino a casa. Ya debería buscarme un lugar nuevo para vivir, más cerca del trabajo.
Como todos los días hice mi rutina. Salude a Paul y a Cindy, además de Heather una chica realmente agradable. Ellos siempre me guardaban mi lugar en la barra para platicar conmigo o simplemente disfrutar del silencio.
Antes de abrir la boca para hacer mi pedido, ya tenía frente a mi un mocca grande y un pedazo de pastel de durazno, mi favorito. Siempre pedía lo mismo así que no era necesario pensar como lo hacían.
-¿No me digas que otra vez me lo envía alguien? – pregunté dulcemente a Cindy
-Me ofende la duda pequeña Bells, siempre tan puntual tu admirador te envía este humilde obsequio
-Y por lo que deduzco no me dirás quien es ¿no es así? – pregunte esperanzada
-No es mi labor hacerlo, cuando el chico deje de ser cobarde el mismo te traerá tu orden
Hace más o menos un mes, todos los jueves había alguien que me invitaba en silencio mi café de la tarde, además de sentir unos ojos clavados en mi espalda. En un principio me causo miedo, pero después de dejarme convencer lo encontré como un gesto dulce y amable, solo esperaba que el chico tuviera el valor de conocerme.
A decir verdad podrían ser muchas personas ya que la cafetería siempre estaba llena, pues estaba cerca de la universidad de Washington.
Las semanas pasaron y yo seguía con mi rutina: trabajo, café, casa. No tenía novio ni muchos amigos, por lo que pasaba la mayor parte de mi tiempo libre o en mi auto o leyendo algún libro nuevo que llegó a la librería.
Ya estábamos a finales de diciembre y la gente parecía loca en las calles mientras hacía las compras navideñas. Esta era la mejor época para la librería y por lo mismo tenía más trabajo que nunca. Mi turno se alargó dos horas y por ende mi amado café también.
-Llegas tarde chica – me saludo Paul
-Lo sé, pero con esto de la navidad el trabajo aumenta y los horarios también – sonreí
Paul me miraba extraño, la cafetería estaba media vacía y aún no me servia mi café, estaba apunto de preguntar cuando una mano nívea coloco frente a mi el pedido. Cuando me volví para ver a la camarera, me encontré con el ser más hermoso que había visto en mis cortos 18 años. Su piel pálida con facciones suaves, su cabello desordenado de un extraño color cobrizo y sus ojos verdes penetrantes que me veían con una mezcla de nerviosismo y timidez. Me sonrió de una forma tan arrebatadoramente tierna que creí que en cualquier momento me iba a desmayar de la impresión.
-Hola – me saludo
Su voz esa suave y dulce como el terciopelo, se notaba que estaba nervioso y a decir verdad yo también. A pesar de que estaba sentada, sentía que mis piernas temblaban.
-Hola – susurré
-¿puedo sentarme aquí? – preguntó señalando el banco junto al mio
-Claro, es un país libre… o sea puedes sentarte donde gustes – Muy bien Bella, ahora va a pensar que eres tonta
-Gracias
Se sentó junto con su taza de café. No se cuantos minutos pasaron pero yo creo que fueron muchos donde el silencio fue el reinante entre ambos. Según sus acciones y las palabras de Cindy él tendría que ser el chico que siempre me invita un café los jueves y yo me sentía en la novena nube. El era realmente guapo, se vestía bien pero no podía hacerme una impresión si no hablaba con el ¿no?
-Esto – dije para comenzar – Gracias… supongo
-¿Porqué? – me miró confundido
Se veía muy tierno así
-¿Por el café? – pregunté en ves de afirmar – Dios que boba – me reí de mi misma
-No creo que seas boba – me miró profundamente a los ojos
-Gracias por eso – él rió – Supongo que tú eras quien me invitaba el café y el pastel los jueves ¿o me equivoco?
-Sí – susurró mientras sus mejillas se tornaban de un leve rosa – supones bien, supongo que Cindy se fue de chismosa y dejo algo que me delataría ¿no es así?
-Estas ofendiendo a Cindy – dije falsamente ofendida – bueno, puede que se allá ido un poco de chismosa, pero fue porque yo insistí – suspiré – no tenías porque molestarte en invitarme
-No fue ninguna molestia – sonrío
-y ¿que haces? – pregunté para dar algo de charla
-Ahora tomo café – bromeó – Estoy estudiando, en segundo de medicina aquí en UW ¿y tú?
-Trabajo como ayudante en una librería en el otro extremo de la ciudad
-Y ¿vienes todos los días hasta acá?
-Sip, me demoro un poco pero necesito con buen café para hacer el largo camino a casa – dije mientras comía un trozo de pastel
-¿De donde eres?
-De Forks, un pueblito que esta…
-a cuatro horas de aquí en auto – respondió asombrado
-¿Lo conoces? – no conocía a nadie que viviera allí aparte de mis padres y mis pocos amigos del instituto
-Sí, vivo allí desde niño – dijo - ¿Cómo es que no te he visto nunca?
-Yo he vivido allí desde los diez, pero es poco probable que me hallas visto, pase toda mi adolescencia en la Push y en el instituto era una inadaptada que pasaba en la biblioteca estudiando o leyendo – me encogí de hombro – nada muy distinto a lo que soy ahora – reí
-Debe ser por eso – medito un poco - ¿Cuántos años tienes?
-Hace unos mese cumplí los 18 y también salí del instituto ¿y tú?
-19, por eso no te conocí, ibas un grado menos que yo – con esa explicación solucionaba gran parte de sus problemas
Pasamos otra rato más conversando de cosas triviales como literatura, clima y deporte. Era un chico dulce, atento y caballeroso, pero como todo lo bueno debe acabar. Ya era hora de volver a casa.
-Fue un gusto conocerte, pero he de volver se me hace tarde y mi camioneta no es muy resistente a la noche
-¿quieres que te lleve? – preguntó mientras salíamos del café
-Es muy amable de tú parte peno no gracias – dije mientras le tendía la mano – ojala nos veamos pronto
El en un acto inesperado tomo mi mano y la beso, como los antiguas caballeros lo hacían con las princesas.
-Un placer conocerte – libero mi mano y juro por Dios que mi cara debe tener un rojo navidad.
Comencé a caminar hacía mi auto, pero una mano en mi hombro me impidió seguir mi camino
-Espera – dijo suavemente - ¿Cómo te llamas?
-Soy Bella, Bella Swan un gusto…
-Edward Cullen para servirte
Fin Flash Back
Desde ese día, los jueves era nuestro día, donde nos sentábamos a conversar por horas y de a poco comenzó a crecer mi amor por él. Seguimos así casi un mes cuando me pidió una cita, a finales de diciembre. Me beso y me pidió ser su novia.
En este lugar comenzó mi cuento con mi príncipe que aunque es un idiota es mi príncipe al fin y al cabo.
-Señorita aquí tiene – dijo una amable mesera mientras deslizaba a mi lado una porción de pastel de durazno y un café mocca grande
-Yo no he pedido esto – le aclaré a la mesera mientras una sonrisa comenzaba a formarse en mis labios
-Lo sé, pero el señor de la esquina me ha pedido que se lo traiga
Dirigí mi vista hacía donde me indicaba la mesera y allí estaban mis dos personas favoritas en el mundo, mi Eddie y mi Edward mirándome con una sonrisa enorme en sus caras.
Y no pude más que sonreír, a pesar de todo siempre si pasaríamos un momento en familia.
(1) Palabra que inventa Patricio estrella de Bob esponja
¿Me extrañaron?, bueno yo si las extrañe muchísimo. Se suponía que este capitulo iba a ser para Eddie y para Edward, pero se me ocurrió colocar esté que muestra como nació la relación de Bella y Edward, porque no nació así de la nada. En fín les prometo que el próximo si que será.
Ahora llego el momento de las explicaciones por mi larga ausencia. Bueno como les conté en la actualización anterior, estuve con muchas pruebas en la universidad y Gracias a Dios termine bien en 3 de los 4 ramos que tenía. Cuando por fin pensé que era libre me enteré que tenía que dar un examen (la semana que recién paso). Estudie mucho pero no lo logré y tendré que hacer el ramo de nuevo U.u. Pero en fin hay cosas peores en la vida.
Ahorita me voy fuera de mi ciudad unos días para descansar, así que no me llevaré mi notebook para escribir. Por lo que cuando vuelva respondere los Reviews del cap anterior y el de este.
Este cap lo escribí 5 veces espero que les guste tanto como a mi =)
MIL GRACIAS POR LOS 31 Reviews son simplemente las mejores! y yo las adoro por eso. También Gracias por esperar y tener tanta paciencia con su humilde servidora
Mil besos para todas ustedes!
Rommita
PD: si recibo muchos Reviews Actualizo el viernes 6 de agosto
PD2: a mas tardar el miercoles de la proxima semana actualizo Enamorado de una Fans
