Solo el trama me pertenece. Los personajes a Meyer

Por siempre tuyo

Un helado y dos cucharas.

Angielizz y Clara


- ¿De qué hablas?

- No va a funcionar nuestro plan

- ¿Por qué?

- Es que…. – se quedó callada llorando, yo la abracé aun más fuerte si eso era posible, ella lloró en mi hombro sin poder parar, sentía la mirada de muchos en nosotros pero no me importaba lo mas mínimo, en estos momentos sólo era Irina quien tenía mi atención.

- Disculpe ¿Podría traerme la cuenta y darme el postre para llevar? – le dije al mesero que pasaba, diablos, era el que se había fijado en Irina. Levantó una ceja dedicándome una sonrisa burlona mientras tomaba el postre, se estaba por retirar cuando se me ocurrió una mejor idea. – ¿Le molestaría cambiar el flan por helado de vainilla?

- Tendré que acreditar el flan y el helado. – dijo enfatizando la 'y'.

- No hay problema – me apresuré a decir. – Que sea el chocoflan y el helado – dije copiando su manera de enfatizar la letra Y.

- Bien – dijo mientras se iba.

- Irina tranquila, debes relajarte – le dije depositando un suave beso en su frente.

- No me digas que debo hacer – dijo llorando más, demonios.

- ¿Me dirás que sucede? ¿Por qué lloras tanto? ¿a quién felicitaste? ¿Qué te tiene tan preocupada?

- Edward cierra el pico porque no me quiero enojar contigo.

Dicho esto decidí deshacer el abrazo para darle su espacio, pero mientas lo hacía sujetó mis manos y se acercó más a mí, entonces la volví a abrazar.

- Tome – dijo el mesero, luego de un rato, dándome la cuenta y dejando una bolsa sobre la mesa, tomé mi billetera y deposité el dinero. El mesero lo tomó y se marchó. No esperaría el cambio, así que tomé la bolsa donde estaba nuestro postre y ayudé a Irina a salir de su lugar.

- No quiero pasear – dijo Irina cuando detuve el auto cerca de la carretera, en dirección al bosque.

- No pedí tu opinión. O caminas o te cargo – le dije enfadado, no me estaba poniendo las cosas fáciles, y estaba seguro que no me gustaría la respuesta que me daría, pero no importaba, quería la respuesta de que es lo que la tenia así me gustase a mi o no.

- No soy una niña chiquita y tengo manos – me gritó cuando le abrí la puerta.

- ¡Eso parece porque te estás comportando como una! – le grité de vuelta, ella comenzó a llorar mas, demonios, se había tranquilizado y ahora yo la había hecho llorar, me pegué contra el carro en la cabeza como quien hace una completa idiotez, luego sentí unos brazos en mi espalda y el cuerpo de Irina en mi pecho dándome consuelo y al mismo tiempo a si misma…

- No es justo… yo… tú… ellos… no es justo – dijo llorando sin poder crear ninguna frase.

- Por favor Irina solo dímelo, me matas de nervios.

Miró a la distancia, soltó mi abrazo y cuando estaba cerca de unos árboles comenzó a gritar…

- No sirvo para nada, ¡para nada! soy una mancha, no, mejor dicho, un paracito, una mosca molesta que zumba y zumba y zumba cuando intentas descansar, ¡no!, ¿sabes que soy? soy un extra en una película romántica. Eso soy, una estúpida y miserable extra… o peor soy el remplazo de la extra de una película romántica, no, eso estaría bien pero yo soy el remplazo de la extra de la extra, de la extra.

No podía creer lo que estaba escuchando… me acerqué, le di media vuelta y tomé su cara para que me mirara.

- Irina, no eres nada de eso. No eres un extra de nada ni nadie, mucho menos una mancha o un paracito o lo que sea que dijiste. ¿Entiendes? No quiero volverte a escuchar menospreciándote de ese modo – le dije. – Eres una gran persona, que en este momento está matando de nervios a su "novio", así que… si quieres decirme que sucede, te lo agradecería.

- Eso pasa, justamente hablando de novios, se hicieron Novios, Alice llamó, ¡se hicieron novios!, no puedo creerlo, toda esta farsa, ¡para nada! – me gritó y parecía estar más enojada consigo misma que con alguien más.

- Tranquila – le dije dándole un abrazo, pero yo necesitaba eso, yo me sentía morir, sentía un dolor espantoso en mi pecho, un nudo en mi garganta y unas ganas de vomitar por la noticia que ni yo mismo me podría imaginar. Bella, se había hecho novia de Demetri, todo encajo a la perfección, Irina llorando, un felicidades de su parte triste, un noviazgo nuevo, y eso haría que nuestro plan fallara, resultado, Bella y Demetri de novios y nosotros dos… solos, sólo tendríamos dolor mutuo que ofrecer y sentir.

- ¿Qué vamos a hacer ahora? – me dijo después de unos minutos, tenía que ser fuerte, no iba a llorar, yo me había prometido hacer que la felicidad de Bella floreciera, y si ella amaba a Demetri, o quería ser novia de él, la dejaría que hiciese su vida, y yo sería siempre su mejor amigo.

- No lo sé – dije sinceramente.

- Debemos dejar esta farsa… debemos dejar de actuar así, al final no sirvió… no existe razón para seguir con esto si no existirá la manera de que nos correspondan, yo amo a Demetri y no me pienso retractar cuando dije que si él quería ser feliz con alguien yo me haría a un lado, así será, así sigo pensando y daré todo para que él sea feliz.

- Lo sé… en ese caso… supongo que debemos terminar – dije para hacerla reír y ella sonrió en respuesta.

- Sí… Edward… serás el ser más lindo del instituto pero no te quiero para mí… no me mereces – dijo en broma, yo me reí… si ella quería subir mi ánimo no se lo impediría, ella también necesitaba reír.

- No por favor, no me hagas eso… me tienes loco… desde… el momento en el que me besaste – dije actuando de mas con cara de novio obsesivo.

- Lo sé… pero no me gustó ese beso, nunca aportas nada – dijo riendo a carcajadas al igual que yo.

- ¡¿estás diciendo que soy un mal besador? - dije con una mano en el pecho, fingiendo que me dolía. – Lamentablemente no puedo decir nada de ti, eres la mejor de todas las que conozco.

Abrió la boca y los ojos exagerando sorpresa.

- ¿Hubieron otras antes que yo?

- ¿Me dirás que no hubieron otros antes que yo? – pregunté alzando una ceja. Ella negó. – Volviendo al tema, acepto la derrota… ¿sólo amigos? – propuse riendo.

- Por favor – sonrió encantada y me abrasó, yo le devolví el abrazo… - era… era… olvídalo.

- ¿Qué? Vamos, dime.

- Era… por un momento hace unas horas, cuando estábamos en el restaurant, fue sencillo… imaginarme lo fácil que sería enamorarme de ti, no sentiría dolor, no tendría que intentar gustarte a la fuerza, sentía que por ese momento a alguien le importaba, y aunque se que es mentira y me engaño a mi misma, por un momento… me imagine que en verdad eras mi novio y no estábamos en una cita forzada y falsa – dijo mirando al suelo, obviamente avergonzada. – sé que fue una estupidez… pero sólo digo que era… lindo imaginar todo eso… aunque me engaño a mi misma, porque amo a Demetri y tú a Bella… - dijo con voz rota…

- Yo también me imagine eso… bueno al menos pensé… en lo fácil que sería tomarte un cariño más allá de la amistad… y… eso… pero es verdad… amamos a personas diferentes… eres una gran chica si no es Demetri habrá alguien más, alguien que en verdad llene tu corazón como nadie lo ha hecho – le dije dándole un beso en la frente.

- No Edward, - dijo frunciendo el ceño. – No quiero a otro, no va a haber otro… yo quiero a Demetri, y a Demetri tendré, y esta es mi última palabra.

- Espera, espera, ¿Qué tienes en mente?

- Nada, sólo le diré lo que siento por él y aniquilare a Bella – dijo con una sonrisa, puse los ojos en blanco por lo último, pero su idea me gustó…

- Te felicito, eso es justamente lo que debes hacer, Irina.

- Deberías tomar mi ejemplo.

Hice una mueca, fui por la bolsa del postre, rogando porque hayan colocado cucharas, sonreí al verlas.

- Nada mejor que algo dulce para quitar un mal trago – dije riendo.

- Eso dicen en las películas pero no creo que sirva – dijo dando una probada. – ¿Pediste helados por las películas, verdad?

Asentí avergonzado y ella rompió a reír.

- A decir verdad, estuviste bien… supongo que si fuese cualquier chica te diría que siempre que me siento mal término todo el helado de la casa, pero no es así, yo no cómo helado para quitar un mal trago así que dame mi choco flan, porque no pienso dártelo – me dijo. Le entregué el choco flan, aun algo sorprendido por sus palabras, siempre creí que las chicas preferían el helado y ella resultaba tener cosas únicas.

- Sabes, Bella es como el helado y yo y Demetri como dos cucharas – medité mirando el helado con las dos cucharas clavadas en él. – Hay lugar para dos, pero es mejor no compartir. Un helado y dos cucharas – susurré para mis adentro, luego quite una cuchara y se la di a Irina.

- Es una pésima comparación – dijo Irina entre risas.

Sonreí y nos enfocamos en comer.

- Será una buena idea el helado para sentirse mejor, pero no una buena idea comer con esta temperatura, bueno al menos desde mi punto de vista racional – se quejó mientras se rodeaba el cuerpo con las manos.

- Vamos al auto – ofrecí y ella asintió.

- ¿Crees que nos merecemos sufrir por culpa de ellos dos? – le pregunté dentro del carro.

- Nosotros tuvimos la culpa… no debimos haber actuado así… fue tonto creer que funcionaría.

- Lo sé… - murmuré.

- ¡Estás comiendo todo el helado! – se quejó, me fije y ella había acabado con su choco flan, me reí internamente, a veces podía ser muy infantil.

- ¿Yo? ¡Se supone que por esa razón cada uno se quedo con su postre, yo el mío, tú el tuyo! – le dije mirando donde antes se encontraba su choco flan.

- ¡Vista en la carretera! – dijo, puse los ojos en blanco pero hice caso.– Dame tu helado – dijo y sentí como me lo arrebataba - Necesitas clases de manejo…

- ¿Perdón? ¿Por qué? – pregunté sin encontrarle sentido a sus palabras. – Nunca tuve una multa.

- No tienes el cinturón abrochado, la velocidad, todas los señales de alto que te pasaste, mirar los pechos de tu acompañante en vez de la carretera...

Abrí los ojos sorprendido.

- Edward te vi mirándome.

- ¡¿Qué, qué, qué? ¿Qué yo hice qué? Ahh, recién estaba mirando el plato donde estaba el choco flan.

- No hablo de recién, hablo de todos los días.

- ¡Claro que no!

Resopló.

- ¡Claro que sí!

- Tú no puedes hablar, siempre estás mirándome.

- Eso no es cierto, nunca te mire.

- ¿Ah no? – pregunté arqueando una ceja.

- No – dijo seria.

Estacioné el auto en el garaje de mi casa y corrí para ayudar a Irina.

- ¿Ves? Te haces el caballero pero es para verme los pechos – dijo.

- Soy un caballero porque lo soy, no para verte.

- Admite que tengo razón.

- No tienes razón. Pero si quieres puedes confesar que siempre me estás mirando.

Suspiró derrotada.

- Sí, me pareces lindo y con un muy buen abdomen, uno de los mejores, y a veces me fijo en ti. ¿Contento? Ahora dímelo tú.

No dije nada.

- ¡Edward! Es injusto, ahora confiesa, ¡vamos! Prometo no ofenderme.

Pasamos por la sala y me sorprendió no encontrarme con los chicos.

- Irina tienes los pechos más lindos que he visto en toda mi vida y sí, a veces me distraes cuando manejo – le dije mirándola fijamente a los ojos, intentando no reír. – Pero soy todo un caballero.

- ¿¡Un caballero! ¡Pero si eres todo un pervertido, hermanito! – se burló la voz de Emmett antes de que Irina o yo rompiéramos a reír.

- ¡Estamos viendo una película! – gritó Alice, entonces fuimos al cine.

- Silencio que entra el caballero, - dijo Emmett.

El cuarto como de costumbre estaba con las luces apagadas, estaban viendo una película a través del proyector, gracias a la luz de afuera pude ver que en los sillones estaban Emmett abrazando a Rosalie, Alice sobre el pecho de Jasper, Kate junto a Garrett, Tanya sobre el regazo de Alec y… Demetri pasando una mano por el hombro de Bella.

- Todavía no terminamos – me susurró Irina al oído, sonreí dándole el sí, al parecer ambos estábamos sintiendo la misma horrible enfermedad de los celos.

- Déjense de susurrar acerca de los pechos de Irina y vengan a ver la película – dijo Alec.

- La película ya termina – dijo Alice, unos pocos segundos más tarde aparecieron los títulos.

- ¡Eres una bruja! – dijeron Rosalie y Tanya al unísono.

- Oh sí, soy bruja por haber visto esta película.

Prendí las luces y reí al ver sus expresiones, cegados por la luz.

- ¡Apágala! ¡Apágala! – se quejo Emmett. – y váyanse de mi casa así puedo estar con Rose...

- No sé ustedes pero yo me estoy muriendo de hambre – dijo Jasper ignorando el comentario de Emmett. – Voy a pedir pizza, ¿quién quiere? – todos contestaron que sí menos Irina y yo.

- Nosotros ya comimos – dije.

- Sí, un helado y dos cucharas – se burló Irina de mi comparación anterior.

- ¿Y eso? – preguntó Tanya refiriéndose a las palabras de Irina.

- ¡Nada! – dije antes de que Irina hablara. Me enfoqué en Bella, hermosa como siempre, y en el estúpido de mi mejor amigo Demetri. ¿Podría seguir siendo su amigo sabiendo que está de novio con mi Bella?

- Bella, ¿Puedo hablar contigo? – pregunté rápido cuando Demetri la ayudaba a ponerse de pie.

Ella asintió.

- Bella no me lo robes por mucho tiempo – dijo Irina sujetando mi mano, luego sentí sus cálidos labios danzando sobre los míos.

- ¿De qué quieres hablar? – me preguntó Bella cuando quedamos solos en el cine.

- De… ¿Es cierto que estás con Demetri? – pregunté, necesitaba sacarme esa duda lo antes posible.

- Ohh, las noticias sí que vuelan rápido – murmuró desviando la mirada.

- Entonces es verdad – dije más como una afirmación que pregunta. – Debes estar muy feliz, Demetri es un… gran chico – iba a decir 'gran amigo' pero simplemente no pude, ya no lo consideraba mi amigo…

- Sí lo es.

- Hacen una linda pareja – dije para llenar el silencio incomodo que se estaba formando.

- Aja – dijo. – Tú con Irina igual.

- Lo sé. Entonces… - comencé pero no supe que más decir.

Silencio.

- ¿De qué hablabas con Irina cuando llegaban? – preguntó.

- Nada, en serio, no dije nada – dije. – Bueno, si lo dije pero no de verdad – me corregí. – Pero ella me obligó a confesarlo, fue algo extraño decir eso – dije negando con mi cabeza intentando sacarme esa horrible conversación y la vergüenza que senti

- Oh… entiendo.

- Sí.

Silencio.

- Está haciendo mucho frío – dije, cosa que me maldije por decir semejante estupidez.

- Estamos en Forks, Edward.

- Sí, creo que todavía no me acostumbro.

- Aja.

Silencio.

- Mejor vamos para allá – dijo.

- Oh claro, no querrás que se enfríe o que Emmett devoré tu pizza.

- Por eso.

¿Qué sucedía? ¿Desde cuándo me sentía incomodo con Bella? ¿Desde cuándo no teníamos tema de conversación?

Desde que comenzó este estúpido plan.

Comencé a caminar fuera de aquí para ir a donde estaban todos comiendo pizza.

"Nada de esto hubiese pasado si lo hubiésemos planeado mejor"


Les gusto? Gracias a todo el mundo que comenta. Pocos pero valorados. Los invito a que lean Un dia mas. Si les gusta la ficcion y accion y encima el romance ese viene bien, sino tengo otros one shot y fics en mi perfil