In The Silent Night... A Thought
Disclaimer: Kingdom Hearts no me pertenece. Es propiedad de Tetsuya Nomura, Disney, etc... Este fanfic está escrito sin ánimo de lucro, su única finalidad es entretener a los fans.
Drabble 10º - Marquis de Sade
"Smiling, the God of dreams elegantly impart death,
while the chains of karma, which dictates time and space, are becoming tangled."
Kuusou Mesorogiwi (Mirai Nikki Opening)
La llamaban "La Ninfa Salvaje".
Y ella era violenta, ruda, de lengua ácida y maneras crueles.
A pesar de su apariencia hermosa (y en cuya misma hermosura había algo inequívocamente "salvaje" que acreditaba su sobrenombre), a pesar de su condición de mujer (la única en una Organización compuesta por doce hombres) que debería otorgarle al menos un hálito de sensibilidad... A pesar de todo cuanto pudiera enumerarse cómo una clase de súplica...
No había en la Organización miembro más duro, rayano en la pura perversidad, que Larxene.
Siendo una incorpórea, parecía imposible que pudiera sentir tanto placer dañando con sus juegos cruentos.
Miembros curtidos cómo Saix, cómo Zexion, cómo Xigbar... cerebrales y sin escrúpulos, capaces de cualquier cosa del mundo, por terrible que fuera... tenían sentido al menos. Siendo conchas vacías, no podían experimentar ningún tipo de duda moral o remordimiento alguno.
Pero Larxene rebasaba esa línea, con creces.
No solamente carecía de piedad, de compasión... Sino que gozaba casi voluptuosamente con el sufrimiento ajeno; lo disfrutaba, deleitosa, cómo si paladease una exótica exquisitez.
Escalofríos agridulces recorrían su cuerpo cuando sentía el miedo de su víctima, su dolor y confusión... Y algo en el interior de Larxene se encendía entonces, y ella ya sólo ansiaba destrozar y relamerse, y reír salpicada de la sangre de sus enemigos.
No. Ciertamente, este no era un comportamiento típicamente incorpóreo. No tenía nada que ver con la frialdad, la corrección metódica, la indiferencia absoluta que caracterizaba a las conchas vacías, a "Los Que Nunca Existieron".
A su manera, Larxene era tan desconcertante cómo Axel y Roxas, y cómo Demyx. Porque ninguno de éstos se ajustaban al estándar de la Inexistencia.
Sin embargo, el amor y la amistad que podían entreverse cuando "La Ráfaga de Llamas Danzantes" y "La Llave del Destino" comían helados juntos después de las misiones, y la juguetona diversión del "Nocturno Melodioso" siempre alegre y dispuesto a tocar con pasión su Sitar, parecían buenas excepciones. Sanas, milagrosas singularidades que desafiaban la carencia de corazón, que parecían triunfar sobre ella.
En el caso lastimoso de la Ninfa Salvaje, esa clase de maníaca lascivia en que se sumía cuando electrocutaba, amputaba y destruía, hacía desear que fuera absolutamente indiferente cómo la gran mayoría de sus compañeros.
Ni siquiera en sus escasos ratos de ocio, cuando no había ocasión de pelear en una misión a vida o muerte (cómo a ella le gustaban), abandonaba la brutalidad y la truculencia.
La lectura, una afición que de ordinario contribuía a serenar las almas, a elevarlas con sus ideales, o a librarlas de la monotonía y la angustia, cobraba un significado totalmente opuesto para Larxene.
¿Y cómo no?.
En la sala común del Castillo, ella se dedicaba a estudiar las obras del atroz Marqués de Sade. Sin ningún tipo de pudor, recreándose en la espantosa sensualidad plagada de aberraciones, en la ferocidad y la salvaje inhumanidad sin precedentes que destilaban esas páginas malditas.
Si la palabra "sadismo", "sádico", había sido acuñada debido al Marqués de Sade, esto ofrecía ya una imagen clara de la forma en que Larxene concebía la "diversión" y el "esparcimiento". La forma en que se relajaba leyendo... cosas de índole innombrable.
Y cómo sus ojos se dilataban ante las páginas, y sus labios parecían retraerse en un gruñido de satisfacción casi animal, y el pulso se aceleraba y el calor inundaba su cuerpo comenzando por el estómago, y entonces llegaban los suspiros que casi parecían guturales gemidos...
A todos incomodaba semejante espectáculo. Casi les asqueaba... pero nadie hacía comentarios. Ni siquiera la gélida ironía de Saix ponía en solfa la excitación deforme de la Ninfa Salvaje.
Y esto se debía a que nadie deseaba buscarse problemas con ella. Ni siquiera los miembros más poderosos y veteranos.
Larxene era una formidable guerrera, inapreciable para los objetivos de la Organización. Si estaba loca, si su cerebro era una cosa abyecta y retorcida, era su problema. Mientras continuara rindiendo en las misiones...
Sólo Marluxia, "El Asesino Virtuoso", parecía observar algo fascinante en la incorpórea. Había algo en él que le impulsaba a estar cerca de Larxene, incluso cuando ella languidecía ante la morbosidad de Sade en una actitud nauseabundamente salaz.
Y, sin embargo... ¿Podía ocultarse algo tras esta imagen repelente que ofrecía la Ninfa Salvaje?.
Algo cómo... un decaimiento en el fondo de sus ojos. Una pesadumbre extraña... oculta bajo la capa de horror y perversidad que tanto gustaba a la incorpórea.
La primera vez que Larxene puso los pies en el Castillo, acabada de descubrir su nueva condición de concha vacía... sus primeras palabras ante el hecho de que ya no poseía un corazón latente en el pecho... ¿no fueron: "Sin corazón... al menos ya no sufriré. Estará... mejor así"?.
Eso es algo curioso...
Y, siendo una muchacha tan joven... Casi una niña... La gran cantidad de lo que parecía una ácida desilusión que albergaba en su interior, su pétrea severidad e inclemencia... ¿No podían ser fruto de una desgracia, de un infortunio anterior, de un dolor apaciguado por la Inexistencia... pero nunca olvidado?.
Jamás olvidado.
Esto no puede justificar la arbitrariedad, la monstruosidad, la perfidia de la Ninfa Salvaje...
Pero el dolor fabrica monstruos. Corrompe a las personas.
Máxime cuando se pierde el corazón, y ya sólo quedan los espantosos recuerdos, a la deriva cómo los restos de un naufragio, de una vida arruinada.
A veces parece cómo si el hecho de provocar el mismo daño que nos han causado a nosotros, fuera a hacer desaparecer nuestro dolor... Pero no es cierto, la angustia no desaparece nunca.
Quizás algo había desequilibrado, enajenado, a Larxene. Y así, todo lo que la muchacha había procesado, ya incorpórea, era causar asimismo terror y locura.
Pero... todo son conjeturas. Conjeturas cómo palabras que se lleva el viento...
Todo lo que sabemos ciertamente sobre Larxene es lo mucho que la excitaba el sufrimiento, la muerte, la sangre. Y lo muy identificada que se sentía con el Marqués de Sade. El padre del sadismo, de la violencia lúbrica.
La dejamos así... casi relamiéndose ante las páginas llenas de vileza. O riendo sin alegría y sin alma, preparada para acuchillar con sus Kunai al enemigo.
La muchacha que pudo haber sido, si las cosas hubieran sido distintas...
Ya no la conoceremos nunca.
N/A: Bueno, ¡hola de nuevo!. Ya sé que llevo una eternidad sin actualizar... Pero es que han ocurrido muchas cosas... Y no he tenido tiempo en absoluto para ocuparme de esta historia, ¡lo lamento mucho!.
Quizá a partir de ahora sí pueda dedicarme más a esta colección de drabbles, por fin.
Bueno, todo se verá.
Lo verdaderamente importante es agradeceros la espera, agradeceros que me sigáis leyendo a pesar de todo.
Gracias, gracias, gracias y gracias. No sabéis lo que significa para mí que os toméis la molestia de interesaros por mi historia.
Así, un fuerte abrazo a The Grey Thunder, quien me dejó maravillosos reviews que me animaban siempre a continuar esforzándome, y me divertían cuando muchas veces yo me sentía desanimada con la historia (no estoy contenta con la calidad de varios drabbles, y en su momento pensé en borrarlos).
Muchísimas gracias, The Grey Thunder. Tus comentarios han sido inapreciables para mí. ^-^
Bueno... Espero que os haya gustado este drabble, dedicado a Larxene esta vez.
Ya comenté en el chapter: "The Man Who Had The Moon" , que hay un drabble al menos para cada miembro de la Organización. Ya podemos tachar a Saix y a Larxene de la lista. xDDD
Quise ahondar en el manifiesto sadismo de Larxene, y así mencionar también su costumbre de leer al Marqués de Sade.
Larxene siempre me ha parecido un personaje muy... loco, enfermizo. ¡Aunque me gusta!, pero ella es demasiado insana... Y quise reflejar eso en la historia. Así cómo la posibilidad de que toda su vileza sea debida al dolor, a que ella esté "malograda" por un pasado horrible, más que a una propia y natal inclinación por la perversidad.
En la wiki "The Keyhole", sobre el personaje de Larxene se dice algo que me hizo pensar:
"In what may be a connection, written in one of the many Kingdom Hearts novels that correlate with the series, she meets Marluxia for the first time and has just joined the Organization as the sole female. The topic of the Organization's goal is spoken of. Being that she was the newest recruit and was asking questions, complaining that there was nothing to do around the castle, and that it was "boring" all the more, Marluxia repeated to her what Xemnas once told him; which was that they were here to regain back their hearts. She had gone silent in thought at the answer, before saying that a heart was not really necessary. She felt having one was painful, and she was fine with the way things are now, perhaps implying that she was hurt emotionally for most of her original self's life, and that lacking a heart keeps the pain at bay."
Esto me dio la idea de mostrar la cara oculta de Larxene. Y cómo ella no añora tener un corazón que la haga sufrir tanto...
Ella realmente disfruta con el dolor ajeno, es una sádica. Pero da la impresión de que también ha sufrido mucho... Y que eso la ha transformado en lo que es, una persona inmisericorde y cruel (además de una fangirl de Sade y su pornografía xDDD).
Bueno, espero que os haya gustado "Marquis de Sade". ¡Muchas gracias por leer hasta aquí!.
A ver si puedo actualizar pronto... ¡deseadme suerte!.
{*Irma Lair*}
