DISCLAIMER: NARUTO Y SUS PERSONAJES © MASASHI KISHIMOTO
"Ventanas al alma" © SAKURA_TRC, 2013
~ VENTANAS DEL ALMA
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Capítulo 10 "SIN INTENCIONES"
- Súbanlo a la camioneta, por favor –ordenó Ino quitándose los guantes de látex.
Kiba, que veía como la rubia se frotaba el cuello, cansada, se acercó con una sonrisa– ¿De qué crees que murió?
- Tengo que hacerle la autopsia primero –se negó Ino a contestar y luego miró a todos lados, como si estuviera buscando a alguien– ¿Por qué vinieron ustedes?
- ¿Qué? ¿No te alegra verme? –Ino se cruzó de brazos y empezó a golpear el suelo impaciente– Naruto estaba ocupado y Sasuke no pudimos localizarlo.
- ¿No pudieron localizarlo?
Shino apareció detrás de Kiba, como una sombra que se extiendo desde la oscuridad, provocando un susto en la rubia–Sasuke dijo ayer, que ya que Naruto estaría fuera, él también quería descansar por un rato.
- ¡No hagas esoShino! ¡Pareces un fantasma! –se quejó Ino tomándose el corazón con una mano y sosteniéndose de la chaqueta de Kiba con la otra para no caer desmayada.
- Ja. ¿Trabajas con muertos y les tienes miedo a los fantasmas?
- Una cosa es trabajar con muertos y otra es encontrarte con almas en pena.
- No todas las almas están en pena –señaló Shinorazonando con Ino y con Kiba– Y no todos los muertos se vuelven fantasmas.
- Pues tal vez no estén en pena, pero los fantasmas me aterran –dijo Ino abrazándose para no temblar del miedo.
…
- ¿Qué haces aquí? ¿Qué no tienes un fin de semana que disfrutar? –preguntó Sakuracon una manguera en la mano.
- Es tarde para que riegues el jardín, ¿no? –Sasuke estaba sentado a la orilla de la casa disfrutando de la brisa nocturna.
- El mejor momento para regar un jardín es por la noche –explicó Sakura rociando el agua sobre las flores y el pasto– Si lo haces durante el día, el agua solo se evaporaría y quemaría las plantas.
- ¿Te gusta la jardinería? –Sasuke miraba atentamente lo que Sakura hacía.
- Sí –contestó Sakura mirando a Sasuke de reojo– Pero a ti no te interesa lo que me gusta. Viniste aquí por otra cosa…
Sasuke sonrió de lado– Eres más perceptiva de lo que pensé.
- ¿Qué es lo que quieres?
- Saber más de ti –contestó Sasuke tan natural que Sakura sintió que estaba bromeando. Hecho raro en Sasuke.
- ¿Por qué?
- Me intrigas –Sakura entrecerró la mirada y con la manguera en la mano se atrevió a hacer lo impensable. Sasuke recibió un chorro de agua directo al rostro. El detective se quedó atónito ante la acción de Sakura– ¿Qué te sucede?
- No soy un delincuente al cual tengas que analizar, estúpido detective.
Sasuke sacudía la cabeza tratando de secarse– Jamás te he visto de esa manera.
- Ni de ninguna otra –aseguró Sakura– Tu solo crees que soy una herramienta más. Pues déjame decirte que no es así.
- Por supuesto que no. Aunque tú no lo creas te… –la conversación se interrumpió cuando el móvil de Sasuke comenzó a sonar. El detective le hizo una seña a Sakura para que aguardara y en contestación, Sakura rodó los ojos– Detective Uchiha.
- Sasuke… tienes que venir –la voz al otro lado de la línea era de Shino y aunque sonara extraño, se oía alterado.
- ¿Qué sucede Shino? –el tono de voz asombrado de Sasuke alertó a Sakura.
Tras un breve silencio, que alteró más a Sasuke, Shino pudo darle la noticia– Secuestraron a Ino.
- ¿Cuándo? –con la inquietud de Sasuke, Sakura supo que algo andaba mal.
- Fuimos a recoger un cadáver al estacionamiento del aeropuerto y un tipo se la llevó –narró Shino preocupado.
- ¿Por qué no lo detuvieron?
- No supimos lo que sucedió hasta que los ayudantes de Ino nos lo dijeron.
Sasuke olvidó la discusión con Sakura y salió corriendo de la casa con Sakura siguiéndole los pasos lo más rápido que pudo.
- Espera un momento –pidió Sasuke conectando su móvil al sistema del auto para poder hablar y manejar al mismo tiempo– ¿Dónde están?
- A tres cuadras al sur del aeropuerto.
- Dime que fue lo que los ayudantes les dijeron.
- Un tipo los interceptó en la calle con un arma de alto poder. Les dijo a ellos que se bajaran, pero se llevó a Ino y la camioneta.
Sasuke frunció el ceño molesto– ¿Por qué no intentaron detenerlo? Ellos son dos y el tipo solo era uno.
Sakura negó con la cabeza– ¿Qué no oíste que llevaba un arma?
- ¿Sakura está contigo? –preguntó extrañado Shino.
- Eso no es importante ahora. ¿Ya tienen al equipo de escenas de crimen investigando?
- Si, dejaron lo que estaban haciendo y se enfocaron en lo de Ino.
- Llama a Hinata y dile lo que sucedió. No creo que a Naruto le importe interrumpir su noche por una amiga en problemas –advirtió Sasuke claramente irritado– No tardo en llegar. Y espero que tengan mejores noticias para mí.
Sasuke ni siquiera esperó la contestación de Shino y cortó la llamada.
- No es su culpa –dijo Sakura abogando por Shino y los demás implicados– ¿Cómo iban a saber que un loco secuestraría a Ino?
- Debieron estar ahí –gruñó Sasuke– Debí estar ahí.
- No sabías que esto pasaría.
- Si pudiera dejar de pensar en ti –se quejó Sasuke con amargura.
Sakura frunció el ceño en una extraña mezcla de enojo y desconcierto– ¿Ahora yo tengo la culpa? Yo no te pedí que fueras a mi casa, tampoco me entrometí en tu vida para que me arrastraras a trabajar en la policía y mucho menos te obligue a obsesionarte conmigo por mis habilidades. Si fuera por mí jamás te habría dicho mi secreto –gritó exasperada Sakura tapándose el rostro con ambas manos para contener la ira creciente en su interior.
- Tampoco es como si te hubiera apuntado con un arma y obligado a decírmelo.
- No, tienes razón, pero Suki insistió tanto y yo no sabía cómo alejarte de mí –Sakura nuevamente se fue de la lengua y se golpeó la frente al darse cuenta.
- Otra vez ese nombre. ¿Quién es ella?
- Nadie, olvídalo. El punto es que yo no quería estar metida en nada de esto.
- ¿Y qué haces viniendo conmigo?
- Ino ha sido agradable conmigo. Si puedo ayudarla lo haré.
Sasuke frunció el ceño– Yo también he sido agradable contigo y lo único que he recibido son ataques e insultos.
- ¡Eso es porque tú solo quieres que te hable de los muertos! –se quejó Sakura alzando las manos buscando un poco de comprensión– Yo no te estoy preguntando sobre el aura de la gente, ¿o sí?
- Ahora entiendo porque tu aura es como una bruma oscura.
Sakura frunció el ceño, por enésima vez en la noche– ¿Oscura?
- Sí. Nunca antes había visto algo igual y me parece muy extraño, pero ahora que te conozco mejor entiendo porque es así.
Sakura se quedó callada pensando en las palabras de Sasuke– No puedo creerlo. ¿Será cierto?
…
El resto del viaje fue en medio de un incómodo silencio. Nunca antes habían peleado de esa manera. Considerando que apenas se conocían hacía dos meses.
- ¡Shino! –gritó Sasuke en cuanto llegó. Sakura lo seguía de cerca mirando a todos lados.
- Estamos averiguando la identidad del cadáver que recogimos hoy. Creemos que el secuestro está relacionado con él.
- ¿Dónde está Kiba? –preguntó Sasuke cortante.
- Fue al aeropuerto a revisar las cámaras de vigilancia.
Sakura se acercó a Shino– ¿Tienen fotos del cadáver?
- Si, los criminalistas las tienen. Están por allá…
- Olviden al maldito muerto y ocúpense de buscar información de Ino –gritó Sasuke exasperado.
Shino decidió que lo mejor era alejarse y dejar que el moreno se calmara un poco.
- ¿No lo entiendes? Si Shino tiene razón y, el secuestro y el muerto están relacionados tenemos que encontrar al espíritu…
- ¿Por qué no te vas a casa? –preguntó mordaz Sasuke– Te estabas quejando que solo te uso para atrapar a los asesinos ¿no? Pues ahora lo que necesito es enfocarme en los vivos, no en los muertos. No te necesito.
- Pero Sasuke…
- No entiendes que ahora solo eres una molestia.
Sakura nunca había imaginado que una persona y unas cuantas palabras fueran a lastimarla tanto.
- ¡Vete al infierno, estúpido detective! –gritó Sakura tan fuerte como a su garganta le fue posible y se alejó de Sasuke corriendo.
Los oficiales y los criminalistas presentes se quedaron estáticos ante los insultos de Sakura. Pero nadie se atrevió a acercarse a Sasuke y preguntarle.
…
Sakura pasó por debajo del listón de la policía, dio la vuelta en la esquina y se encontró con Suki recargada en la pared.
- ¿Qué piensas hacer? –preguntó Suki dándole alcance a Sakura que caminaba a grandes zancadas, furiosa.
- Voy a arreglármelas yo sola –gruñó la pelirrosa– Antes no necesité de un policía para ayudarme con los muertos y ahora no es la excepción.
- Estas hecha una furia –aunque el calificativo de Suki no era el más correcto, porque se quedaba pequeño a comparación de cómo se sentía Sakura.
- Voy a necesitar de tu ayuda como nunca antes –pidió Sakura seriamente– Tenemos que encontrar al tipo que murió en el estacionamiento del aeropuerto.
- ¿Cómo vamos a saber quién era?
- Reuniremos a todos los espíritus de la zona y preguntaremos quien sabe algo.
Suki se tornó pensativa– ¿Será como una redada fantasmagórica?
- Solo ayúdame a reunirlos –dijo Sakura brincando a las escaleras de emergencia de un edificio. Necesitaba un lugar alto para tener espacio para la "reunión" que iban a convocar.
…
- Tenemos la identidad del cadáver –avisó Kiba regresando del aeropuerto.
- Saber su identidad no es importante ahora –se quejó inmediatamente Sasuke.
- Claro que lo es –rebatió Kiba con el ceño fruncido– Hablé a la oficina y pedí que corrieran sus datos. El cadáver tiene historial con las drogas. Fue arrestado por vender estupefacientes en las calles, se le relacionó con un famoso traficante, pero nunca se pudo demostrar su conexión. ¿Y adivina qué?
- No estoy para bromitas Kiba –gruñó Sasuke.
- El narcotraficante es nada más y nada menos que Murakami Gorou.
- ¿Al que los de narcóticos han tratado de atrapar hace meses?
Sasuke recordó lo que hacía semanas había escuchado– El traficante de mulas…
- ¿Qué dijiste? –preguntó Shino, ya que Sasuke solo había murmurado.
- Murakami está en el ojo de los federales porque trafica droga con mulas –explicó Sasuke más calmado– Es decir, que trae la droga dentro de personas para que no pueda ser detectada por los perros en el aeropuerto. El tipo que encontraron, ¿saben cómo murió?
- Ino dijo que no estaba segura, pero que era posible que fuera por una sobredosis –los detectives comprendieron la conexión.
Sasuke golpeó el cofre del auto– El cadáver era una mula a quien se le reventó una capsula de cocaína en el estómago. Murakami quiere recuperar el producto.
- ¿Porque llevarse a Ino y no solo el cadáver? –preguntó rápidamente Shino.
- Porque Yosano Hotaka, nuestro cadáver, no llegó solo –Kiba sacó un tanto de fotografías que extendió sobre el auto– Trajo tres chicas con él.
- Más mulas –dijo Shino.
- Exacto –Kiba estaba muy suspicaz esa noche, tenían que estarlo si querían recuperar a la rubia con vida– Si Murakami quiere la droga va a necesitar a alguien que la saque de los cuerpos de las chicas.
- Sería más fácil matarlas y ya.
- No es para las chicas para quien necesita el doctor –señaló Sasuke mirando atentamente las fotos y señalando una en particular– Yosano hirió a Murakami.
En la fotografía, aunque un tanto borrosa, podía apreciarse que Murakami estaba de rodillas y Yosano tenía un arma de fuego en la mano.
…
En la azotea del edificio, Sakura y Suki veían el resultado de su esfuerzo. Al menos dos docenas de espíritus se habían puesto a su disposición.
- Gracias por venir –dijo Sakura con actitud seria– Tengo un gran favor que pedirles –la atención de los espíritus se centró en Sakura– Una chica, una de los vivos, fue secuestrada por un hombre que se atrevió –Sakura levantaba cada vez más la voz, con indignación y frustración mezcladas– no solo a llevarse a una mujer inocente, sino a profanar el trabajo de un policía que llevaba el cadáver de un hombre para investigar la causa de su muerte. No sé porque se la llevaron…
- ¿Qué tiene que ver eso con nosotros? –preguntó un espíritu entre la multitud creando un murmullo entre los demás.
- Nada –contestó Sakura naturalmente– Es cierto, el secuestro de esta chica no tiene que ver con ustedes, pero si conmigo –Sakura se puso la mano en el pecho a la altura de su corazón– Ino es su nombre y es médico forense, se encarga de investigar la causa de muerte de las personas en las calles. Ella es una mujer dedicada a su trabajo, lo único que busca es llevar justicia a las familias de las víctimas. Sin ella, habría más de ustedes en las calles. Y yo estaría encerrada en un psiquiátrico –lo último lo dijo más para ella que para los "asistentes" a su reunión– Lo único que les pido es que me ayuden a encontrarla.
- Yo no vi nada –dijo otro.
Sakura aspiró hondo y dejó salir lentamente el aire por su boca– Tal vez no son conscientes de haberlos visto, pero si me permiten acceder a sus recuerdos yo podría buscar la información.
- ¿Qué ganamos con esto?
- A mí nadie me ayudó cuando un carro me arroyó.
- Mi padrastro me golpeaba y la policía nunca lo arrestó.
- ¿Qué pierden con ayudarnos? –gritó exasperada Suki– ¿Quieren que la vida de Ino manche sus… espectrales manos? –señaló Suki con un gesto un tanto gracioso.
- Calma Suki. Ellos tienen razón, nadie los ayudó y no tienen por qué ayudar a una mujer que es tan inocente como ellos –Sakura se dio la vuelta y caminó rumbo a la escalera de emergencia por la que había subido.
Los murmullos se intensificaron, pero una voz sobresalió de entre todos– Yo vi lo que pasó en el estacionamiento del aeropuerto –Sakura detuvo su paso y giró para ver el rostro de un niño que se abría paso entre los espíritus– Un chico hirió a un hombre y luego cayó al suelo. Vi como su espíritu se desprendía del cuerpo.
- ¿El hombre o el chico murió? –Suki se agachó hasta la altura del niño y tomó su mano cariñosamente.
- El chico.
- Eres un joven muy valiente. ¿Viste lo que pasó después?
El niño apretó los labios y miró a Suki a los ojos. Los ojos turquesa de la chica brillaban dándole confianza para continuar– La policía llegó y una mujer rubia revisó el cuerpo. Luego lo subieron dos hombres a una camioneta blanca.
- Yo vi que un hombre con un arma detuvo la camioneta y obligó a los hombres a bajar. Luego recogió a tres chicas unas cuadras más adelante.
- Pero no estaban solas –dijo otra voz.
- No estoy seguro, pero… creo que se fueron al norte.
Sakura sonrió satisfecha– Les voy a pedir que todos se acerquen y que uno por uno, me permitan ver sus recuerdos.
- ¿Cómo vas a hacer eso?
- Voy a unir su alma con la mía. Solo será por un breve momento.
Suki se levantó y jaló a Sakura para alejarla de los demás– ¡¿Estás loca?! Si haces eso te pondrás en peligro… otra vez.
- ¡Es Ino, Suki!
- ¿Y por quien será la próxima vez? Además esto no lo haces por ella, lo haces para demostrarle a Sasuke-kun que no eres una molestia.
- No me importa lo que él piense de mí.
- No, no te importa lo que nadie piense de ti. Tu solo quieres demostrar que eres fuerte y que puedes hacer las cosas a tu manera.
- En algo teníamos que parecernos –dijo Sakura con una arrogante sonrisa.
- No es divertido.
Sakura sonrió divertida– No créeme no lo será… para mí.
- ¡Espera Sakura!
En cuanto Sakura se giró tomó la mano del niño y absorbió el alma por unos breves momentos. Por los ojos de Sakura pasaron los recuerdos del pequeño desde que nació, su breve vida y lo que atestiguó desde su muerte. Y lo que había sucedido esa noche y que los tenía ahí reunidos.
Sakura liberó al chico y el pequeño sonrió divertido– ¡Eso fue increíble!
- Por favor concéntrense en lo que vieron ésta noche –pidió Sakura tomándose la cabeza. Sentía que todo le daba vueltas.
Y así uno por uno tomaron su turno, llevados por la curiosidad y las ganas de ayudar, unieron su alma a la de la pelirrosa. Sakura tomaba los pedazos de los recuerdos y trataba de formar una película surrealista en su mente para encontrar a la rubia.
- ¿Qué vas a hacer ahora que terminaste con nosotros? –preguntó uno de ellos.
- Seguiré con lo que ustedes me han dado y trataré de buscar a otros espíritus que hayan visto la camioneta –explicó Sakura sentándose un momento.
- Dime la zona –se ofreció el pequeño entusiasmado– Yo los puedo traer aquí.
- No puedo pedirte más –dijo Sakura con una débil sonrisa.
El pequeño negó fervientemente con la cabeza– No te ves bien, nee-chan. De hecho, te empiezas a parecer a nosotros. Tu cara parece una hoja de papel, blanca y maltratada.
- Gracias por el cumplido –Sakura rio levemente.
- Él tiene razón Sakura. Espera aquí y nosotros seguiremos.
- Será más rápido si voy con ustedes e interrogamos a los espíritus mientras avanzamos –Sakura se levantó y bajó por las escaleras de emergencia seguida de Suki y el fantasma del pequeño.
…
…
- ¡Apresúrate! –exigió el hombre con el arma en la mano.
- No puedo apresurarme si me estas apuntando con un arma –la mano de Ino era temblorosa y descuidada.
- ¡Fíjate estúpida!
Ino cortó el hilo con los dientes y terminó la primera parte de su trabajo. El hombre que secuestró la camioneta se había llevado a la forense para que le sanara la herida producida por su cómplice muerto.
- ¿Ahora vas a matarme? –preguntó la rubia cruzándose de brazos.
- No sería una mala idea –el tipo apuntó el arma justo entre los ojos de la rubia. Por un momento Ino creyó que moriría. Pero el hombre colocó el seguro de nuevo al arma y la guardó en su pantalón– Pero ahora quiero que le saques mi producto a ese costal de gusanos –dijo señalando con la cabeza el cadáver que la policía había recogido.
- ¿Por qué no lo haces tú? De todos modos ya está muerto, no creo que puedas hacerle más daño.
- No me importaría hacerlo, si el bastardo no me hubiera herido, yo mismo le habría abierto la barriga –dijo simulando cortarse el abdomen.
Ino tragó duro, el hombre que había curado era un desgraciado sin corazón. Al razonar de lo que sería capaz de hacerle a un conocido, no quiso ni pensar en lo que le podría hacer a ella. Respiro hondo y se acercó a la bolsa de cadáveres dispuesta a hacer lo que fuera por salir viva de ahí– ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Sasuke, encuéntrame!
- En cuanto termines, hay más pacientes esperándote –el hombre sonrió burlón– doctora. Así que si no quieres operar más cadáveres, será mejor que te apresures.
Ino recordó a las chicas que habían subido a la camioneta con el otro tipo. La mano le tembló preocupada. Hacía mucho tiempo que no "abría" a un… vivo.
…
- Contactamos a los de narcóticos y nos dijeron cuál es la zona de distribución de Murakami –dijo Shino extendiendo un mapa sobre el cofre del auto–Aunque es muy amplia, los de narcóticos van a ayudarnos con la mitad de la zona.
- Que la jefatura del distrito 7 ayude con el resto –ordenó Sasuke– Que todos los oficiales uniformados y no uniformados estén en las calles para la búsqueda.
- Espera Sasuke –Naruto llegó junto con Hinata. Ambos iban vestidos de gala– Eso solo lo puede ordenar el alto mando.
Sasuke sacó su móvil y marcó un número rápido– Secuestraron a una criminalista … Bien, le diré a mi equipo que ya habías dado la aprobación.
- No puedo creer que llamaras al jefe de la policía –dijo el rubio golpeándose la frente con la mano.
- Tiempos desesperados requieren medidas desesperadas.
- Si, pero llamarlo a él a esta hora de la noche.
- Sasuke-kun tiene razón. Ino es nuestra amiga y no podemos desperdiciar ni un minuto sin aprovechar todos los recursos que tenemos –Hinata le hizo la seña a uno de los criminalistas pidiéndole un cambio de ropa para ayudar.
- Kakashi ya está coordinando con las patrullas los sitios en los que se van a realizar las redadas –informó Kiba terminando su llamada.
Sasuke se detuvo a pensar un momento– Dudo mucho que la haya llevado a la zona que domina. Sería muy arriesgado si sabe que los de narcóticos lo tienen vigilado. Necesita un lugar donde nadie lo moleste mientras Ino lo cura.
- ¿Estamos seguros que por eso se la llevo? –Naruto no se veía convencido de las acciones del traficante.
- No, creemos que también se llevó la camioneta para sacarle la droga al cadáver –explicó rápidamente Sasuke.
- Entonces Sasuke tiene razón. Murakami necesita un lugar donde Ino pueda trabajar sin llamar la atención, donde nadie la escuche si intenta gritar o escapar.
- Hay muchos lugares donde esconderse en Tokyo.
…
- Los encontramos –dijo triunfante Sakura al recibir la confirmación de que la camioneta de los forenses estaba escondida en una bodega cerca del pequeño puerto comercial.
- ¿Qué vamos a hacer ahora?
- Sacaremos a Ino de ahí.
- Tanta conexión con las almas de los muertos te ha matado las neuronas.
El pequeño, que estaba con Suki y Sakura desde el principio, veía a las dos chicas discutir. No habían parado desde que las conoció y le parecía tan gracioso que nunca pudieran estar de acuerdo.
- ¿Podrías hacernos un último favor? –preguntó Sakura sonriéndole al pequeño. Una sonrisa que hizo al pequeño sonrojarse.
- Claro –contestó entre tartamudeos.
- Necesito que entres y me digas cuantas personas hay –explicó calmadamente la pelirrosa– Pero especialmente donde está la mujer rubia de grandes ojos azules.
- Y si los hombres tienen armas –añadió Suki preocupada.
- Lo haré –el pequeño las saludo al puro estilo militar y se adentró en la bodega.
Suki se sobaba las manos preocupada mientras esperaba– Debí haber ido con él.
- Te necesito conmigo –dijo Sakura tomando la mano de Suki y mirándola a los ojos.
…
- Gracias por la ayuda –el pequeño había regresado con Sakura.
El espíritu le contó a Sakura la situación dentro del almacén, pero esta vez fue solo con palabras, lo que extrañó al pequeño, al igual que la ausencia de Suki– ¿Dónde está la otra nee-chan?
Sakura sonrió confiada– Ella tiene su propia misión.
- Espera –pidió el pequeño tomando de la mano a Sakura– ¿Vas a entrar tu sola?
- Nunca estoy sola.
El pequeño, nada convencido de dejarla sola, le mostró a Sakura una entrada a través de una ventana en lo alto de la construcción. Aunque el pequeño dudaba que Sakura pudiera, lo sorprendió trepando como gato hasta el tejado.
- ¡Debes ser una súper heroína! –halagó el pequeño fascinado con la agilidad de la pelirrosa.
- Solo es cuestión de práctica.
- ¿Y ahora qué vas a hacer?
- Esperar la señal de Suki para entrar y buscar a Ino.
- ¿Cómo va a saber ella que estamos aquí arriba?
Sakura se asomó por un pequeño pedazo de ventana rota– Ella lo sabrá, no te preocupes. ¡Mira! –señaló la pelirrosa más allá del cristal, en una viga que cruzaba el techo, Suki agitaba la mano.
- ¡Ustedes sí que son un súper equipo!
- Vamos –dijo Sakura para que el pequeño le mostrara el camino de entrada.
…
Ya dentro del almacén, Sakura y Suki se reunieron en el piso más alto del almacén.
- ¿Qué podremos usar?
- Solo hay una manta vieja y un par de cajas.
Sakura se tornó pensativa– Tal vez tú puedas usar la manta, Suki.
- ¿Para qué? –preguntó curioso el pequeño.
Sakura y Suki intercambiaron sonrisa maliciosas y la pelirrosa se agachó para susurrar en un tono lúgubre– En lugares como estos siempre hay fantasmas.
…
- El sistema de emergencias recibió una llamada… –advirtió Shino jalando a Sasuke dentro del auto.
- ¿Y eso qué?
- Era una mujer que avisaba de una camioneta blanca cerca del pequeño muelle de comercio y una mujer rubia que era llevada a la fuerza.
Sasuke entendió inmediatamente de quien se trataba.
…
La luz era intensa en la pequeña habitación. Debía ser perfecta para que nada escapara a los brillantes ojos azules de la doctora. Una mesa con navajas perfectamente afilados. Una mesa de operaciones improvisada con un escritorio polvoriento. Ino tomó una de las cuchillas con la mano temblándole sin parar. Sabía cómo hacer una cirugía, pero si cometía el más mínimo error la chica moriría en aquel lugar.
- ¿Por qué demonios te metiste en esto? –maldecía internamente a la chica por ponerla en ese situación.
- ¿Prefieres que sea un cadáver? –el hombre al que había curado le apuntaba a la cabeza a la chica anestesiada.
- No –gritó Ino empuñando la navaja contra el hombre que sonrió divertido.
- ¿Qué piensas hacerme doctora? Hiciste un juramente ¿no? Sanar a los enfermos y no herir a los demás.
Pero Ino no se intimidó y apretó fuertemente la navaja– Si, pero también juré como oficial de la ley que no permitiría las injusticias.
- Sabe doctora, creo que será mejor que yo haga las operaciones –el hombre alzó el arma lentamente, amenazando a Ino. La rubia dio un paso hacia atrás con el bisturí aun en la mano.
Y antes de que el hombre alcanzara una cercanía peligrosa para Ino, un lamento se escuchó en el lugar.
- ¡Buuuuuh!
El hombre giró levemente la cabeza y se encontró con una vieja manta. El trozo de tela cubría el cuerpo de lo que parecía un niño. La "aparición" movía las manos de arriba abajo mientras aullaba con pesar.
- ¿Qué es esto? ¿Día de brujas? –el hombre caminó a la puerta donde el fantasma seguía haciendo su espeluznante aparición.
- ¡Buuuuh! –la aparición chillaba y subía el volumen de sus lamentos a cada paso que daba el secuestrador, pero también daba un paso atrás alejándose de él.
- Deja de gritar niño idiota –el fantasma se había alejado de la habitación unos cuantos pasos y se detuvo cuando topó con pared. Estaban frente a frente, bajo la manta se pudo notar que el "fantasma" levantó la cara para ver a su contrario– ¿Crees que esto va a asustarme? –el hombre tomó el trozo de tela y la removió de un tirón.
Cual fue la sorpresa del delincuente, cuando se dio cuenta que bajo la manta no había nadie. Absolutamente nadie. Y en ese momento la luz se apagó por completo. Al levantar la mirada buscando la razón, algo le golpeó la cara dejándolo inconsciente.
- ¡Lo noqueaste! –dijo Suki admirando al hombre en el suelo.
- Esa era la intención –Sakura había caído desde un piso más alto con una caja metálica en las manos.
- Si, pero… le rompiste la cara –Suki le enseñó a Sakura la cara desfigurada del hombre, pero a Sakura no le importó y solo sacó la lengua en una forma infantil.
Sakura buscó dentro de la habitación y encontró a Ino escondida bajó la mesa aún con la navaja en la mano. Estaba oscuro y la rubia parecía no verla– Ahora es tu turno Suki, sácanos de aquí.
Suki asintió con una sonrisa y tomó la mano de Sakura.
- Vine a ayudarte Ino –la voz de una chica llegó a los oídos de la rubia y una mano tomó su muñeca.
De un jalón, la pelirrosa sacó a Ino de su escondite y la arrastró fuera de la habitación sin detenerse a darle explicaciones.
Ino corría sin saber quién la llevaba de la mano. Había estado operando con intensa luz y sus ojos aún no se acostumbraban a la oscuridad. Solo podía escuchar una voz que le resultaba familiar, pero tenía algo que la hacía diferente.
- ¿Quién eres?
- ¡Apresúrate Ino! –la pelirrosa dio una vuelta tan rápido que Ino le soltó la mano y se quedó unos pasos atrás de ella.
- ¿Dónde estás? –preguntó Ino tratando de sentir algo con las manos, pero unos pasos adelante el piso se esfumó cayendo unos metros– ¡Ay! –fue el grito aterrado que escuchó la pelirrosa al regresar sobre sus pasos.
- ¿Te encuentras bien? –la pelirrosa se agachó para ver a la rubia en un hoyo en el suelo– ¿Por quéno lo vi antes? ¿Será porque…?
- No, me rompí una pierna.
La pelirrosa cerró los ojos imaginando el dolor que debía estar sintiendo Ino– Dame la mano.
- No puedo levantarme –pero por más que se agachara, Ino no podía levantarse y alcanzar la mano que le tendía.
La pelirrosa miró para todos lados, nadie los seguía. Aún. Suspiró hondo y bajó hasta el agujero donde estaba Ino, pero las manos le sudaban, su respiración se aceleró casi tanto como su desbocado corazón y las piernas apenas si podían mantenerla en pie. Apretó los ojos y trató de tranquilizarse– Vamos te sacaré de aquí.
Pasó un brazo por la cintura de Ino y con el otro la ayudó a que Ino pasara el suyo por sus hombros. Cuando la pelirrosa levantó la mirada para buscar la salida del agujero, Ino pudo distinguir sus ojos. Jade y turquesa, cada uno de sus ojos estaba coloreado en un matiz diferente. Turquesa y jade, brillaban con la poca luz que se colaba en el hoyo al que habían caído.
- Tus ojos son… hermosos –señaló Ino y por acto reflejo la pelirrosa miró directo a los ojos de Ino. Al hacerlo cerró sus parpados rápidamente soltando a la rubia como si su simple contacto la hubiera quemado– ¡Ay! –volvió a gritar Ino al caer de sentón al suelo– ¿Por qué lo hiciste?
La pelirrosa se tapaba los ojos mareada– Vas a estar bien. Solo… solo quédate aquí. ¿Ok?
- ¿Qué? –preguntó Ino alarmada al ver a la chica misteriosa subirse– No, espera, no te vayas.
- La policía ya viene. Pronto Sasuke te sacara de aquí –la pelirrosa desapareció dejando a Ino sumida en la oscuridad.
Ino se quedó pensando en lo que la chica le dijo– ¿Sasuke? –se preguntó confundida por la aseveración.
…
- ¡Rodeen el lugar! –ordenó Sasuke bajando junto con otros 50 oficiales de las patrullas.
- ¡Si, señor!
Todos desenfundaron sus armas dispuestos a usarlas. Shino y Kiba tomaron la parte posterior del almacén. Kakashi, que los había alcanzado en cuanto recibieron la llamada de emergencia, se aseguró de que los demás oficiales cubrieran el resto de las posibles rutas de escape con los autos y personal armado.
Naruto y Sasuke entraron por la puerta principal con lámparas y pistolas en mano.
- ¡Policía de Tokyo! –gritó Sasuke en cuanto entraron.
El maldito almacén era muy grande, tenía anchos pasillos sumidos en la oscuridad con un techo de más de diez metros de alto. Perfecto para almacenar pequeños contenedores de carga.
Naruto les hizo una señal con la mano a los oficiales que inmediatamente interpretaron. Se separarían en 4 grupos para caminar entre los pasillos y cubrir la mayor área posible.
Sasuke se aventuró a gritar nuevamente– ¡Policía de Tokyo! ¡Los tenemos rodeados! ¡Salgan con las manos en alto! –su voz resonaba por el lugar, pero el lugar parecía estar vacío.
Afortunadamente el eco llevó hasta sus oídos el grito de una voz femenina. Naruto y Sasuke intercambiaron miradas en la oscuridad y ambos susurraron al mismo tiempo– ¡Ino!
Aun con las armas en las manos y las linternas como su apoyo, buscaron entre los pasillos. En una vuelta más, Naruto estuvo a punto de caer, pero Sasuke lo detuvo a tiempo.
- ¡Cuidado! –dijo Sasuke con un deje de preocupación que Naruto dejó pasar.
- ¡Naruto! ¡Sasuke! –Ino, apoyada en la pared y parada en un solo pie miraba aliviada a sus compañeros.
Sin pensarlo dos veces, Sasuke bajó al agujero para ayudar a sacar a Ino lo más pronto posible. La rubia se abrazó al cuello del detective y dejó salir todo el miedo que había sentido. Ino no paraba de llorar y Sasuke la abrazaba y acariciaba su cabello tratando de calmarla.
…
- En el sótano había dos mujeres provenientes de China, al parecer eran las mulas del narcotraficante –avisó Shino mientras miraba a un hombre que metían en el asiento trasero de una patrulla.
- Encontramos a Murakami inconsciente –avisó Kiba con una enrome sonrisa– Tenía la cara destrozada. ¡Buen trabajo Ino! –la felicitó con el pulgar levantado.
Ino reposaba en una camilla donde los paramédicos revisaban su condición– No fui yo –sus compañeros miraban expectantes a la rubia en espera de una explicación– Una chica me ayudó.
- ¿Una… chica? –preguntó Sasuke de manera suspicaz.
- Si –Ino buscaba con la mirada a su alrededor, sin encontrar lo que buscaba– No pude ver su rostro bien, pero tenía unos ojoshermosos.
- ¿No viste su cara –Shino escuchaba atento, pero no podía creer lo que su amiga decía– pero viste sus ojos?
- Si, por un segundo pensé que estaba loca –Ino comenzaba a dudar de sus recuerdos– Pensé que tenía heterocromia iridum –los hombres a su alrededor no entendieron su definición médica, por lo que Ino fue más específica– Cada ojo es de un color distinto, pero luego me di cuenta que eran turquesa. Un color que jamás había visto antes.
- ¿Podemos llevarla ya? –pidió el paramédico.
Sasuke asintió, pero Ino lo tomó de la mano– ¿Vas a ir conmigo?
- Si –contestó vagamente Sasuke. Sus pensamientos se encontraban en otro lado.
Los paramédicos subieron a Ino a la ambulancia y Sasuke subió atrás de ellos cerrando la puerta tras de sí.
Abandonaron el lugar aún rodeado de patrullas y policías que se aseguraban de que nada, ni nadie fuera a escapar. El lugar estaba oscuro y desierto.
Pero algo en la oscuridad atrajo la atención de Sasuke. La silueta de una persona parada junto a un poste seguía la marcha de la ambulancia. Muy lejos y oscuro, para distinguir el rostro, Sasuke usó sus habilidades para ver el aura de la persona en la calle. Lo que vio lo sorprendió de sobremanera.
Una figura profundamente negra, rodeada de un halo blanco. Era como ver dos auras en una sola persona. Algo imposible, porque un cuerpo solo podía albergar un alma.
Más no pudo confirmar lo que vio, la ambulancia se alejó del lugar rápidamente dejando atrás la extraña visión.
…
Sakura observó como la ambulancia la dejaba atrás y un profundo suspiro escapó de sus labios.
- ¿Por qué nos escondimos? –preguntó Suki parada al lado de Sakura.
- Vayamos a casa –Sakura se dio la vuelta y camino a paso lento.
Suki miró por donde se había ido la ambulancia y luego a Sakura, que iba al lado contrario. Negó con la cabeza y corrió para alcanzar a la pelirrosa.
…
- Con esto será todo Yamanaka-san –la doctora que atendía a Ino terminaba de entablillar la pierna de la rubia– Tendrá que usarlo por un par de semanas.
- Gracias –agradeció Ino con una leve sonrisa.
- Le traeré unos analgésicos y unas muletas para que pueda irse –Ino asintió y la doctora la dejó por un momento.
- ¿Cómo te sientes? –Sasuke entró a la habitación en cuanto la doctora salió.
- Me duele un poco, pero con lo que la doctora me inyectó dentro de poco no sentiré nada.
Sasuke se acercó a la cama y miró vagamente los aparatos que suministraban suero a la rubia– Bien.
Ino no podía decir si Sasuke estaba contento de verla o si los nervios no le permitían expresarlo.
- Me darán de alta esta noche –dijo Ino al sentir que se formaba un silencio incomodo en la habitación– ¿Puedes llevarme a casa?
- Claro –contestó Sasuke indiferente.
Sasuke llevó a Ino a su casa y por petición de ella, se quedó a hacerle compañía Ino un par de horas. Ella aún estaba muy nerviosa por lo acontecido y temía quedarse sola. Sasuke no pudo negarse y se acomodó en el sofá de la sala contemplando, nada más que el techo.
En su mente seguía dando vueltas la imagen que vio en la calle oscura. Una figura negra de silueta blanca.
…
Ya había amanecido cuando Sakura se coló a su cuarto por la ventana.
- Estoy muerta… –murmuró Sakura tirándose como tronco sobre su cama. Aun con la ropa puesta y sobre las mantas, abrazó su almohada fuertemente.
- No lo dudo, hiciste un gran esfuerzo anoche –Suki se sentó a la orilla de la cama y miró hacia la ventana– Además trajiste a un miembro más a la familia.
El pequeño que los había ayudado estaba con ellas y miraba tímidamente la habitación de Sakura.
- No podía dejarlo. Es solo un niño.
- Un alma más que se alimentará de la tuya –se quejó Suki, pero Sakura no la escuchó, se había quedado completamente dormida. Suki suspiró derrotada y se levantó de la cama– Ven, te presentaré con los otros.
- ¿Otros? –preguntó el pequeño tomando la mano que Suki le ofrecía.
Suki asintió con una sonrisa tierna y llevó al pequeño a recorrer la casa para que Sakura pudiera descansar de su aventura nocturna.
…
Pasaba del medio día y la rubia seguía durmiendo profundamente en su cama. Sasuke la veía desde la puerta de la habitación, pero había algo dentro de él que le decía que tenía que estar en otro lado. Su preocupación por Ino había sido solo pasajera.
Decidido a buscar apagar el sentimiento que lo atormentaba desde hacía horas, dejó la casa de la rubia.
El camino de Sasuke lo condujo hasta la puerta de los baños públicos de la abuela Chiyo. Estacionó el auto, pero algo le impedía bajarse. Unos momentos después los golpes en la ventanilla del vehículo lo sacaron de sus pensamientos.
- Buenas tardes Sasuke-san –Chiyo, la abuela de Sakura, llevaba una bolsa llena de víveres. Inmediatamente Sasuke bajó del auto.
- Buenas tardes. Permítame –saludó tomando la bolsa de las manos de la anciana.
- Oh, qué joven tan gentil. Gracias –sin rehusarse la mujer entrego su carga en las fuertes manos de Sasuke– Que agradable sorpresa. ¿Viene a ver a Sakura-chan?
Sasuke dudó un poco en contestar. ¿Por qué estaba ahí? Ni siquiera él estaba seguro– Sí.
Chiyo invitó a Sasuke a entrar a la casa y sentarse en la sala mientras preparaba un poco de té– Permítame un momento, veré si Sakura-chan despertó.
Sasuke miró su reloj. Eran las dos de la tarde– ¿Aún duerme?
- Sí, el trabajo que le dio anoche la dejó exhausta. Al principio me preocupé porque no regresaba a casa, pero esta mañana cuando llegó se coló por la ventana –Chiyo rio enternecida– Pensó que no me daría cuenta –Sasuke escondió la sorpresa producto de lo que le habían revelado las palabras de la mujer– Le agradecería mucho que no forzara tanto a mi nieta, pero si ella se quedó fuera hasta tan tarde quiere decir que era muy importante lo que estaba haciendo.
- Prometo que no volverá a suceder –se disculpó Sasuke y se levantó del asiento– Ahora que sé que está bien, me retiraré para que siga descansando.
- Le diré que vino a verla.
Sasuke sonrió con un deje de tristeza– Me gustaría que ésta visita solo quede entre nosotros. Si le dice a Sakura, seguramente se burlara de que estuve preocupado por ella.
Chiyo le regresó la sonrisa, llena de comprensión asintió – Claro detective, no debe preocuparse. Quedará como un secreto entre nosotros.
- Gracias Chiyo-san el té estaba delicioso.
- Vuelva cuando quiera.
Chiyo despidió a Sasuke desde la puerta a la calle y mientras él se iba en su auto, murmuró amenazante– Quedará como un secreto entre nosotros. Si Sakura se entera, morirán por segunda vez. ¿Entendieron?
…
El lunes por la mañana, Chiyo fue a despertar a Sakura para que se alistara para ir a la escuela, pero la pelirrosa no despertaba. Su rostro se veía cansado y molesto, aun estando dormida. La mujer decidió dejarla dormir otro día. Por un día que no asistiera a la escuela no le afectaría.
Y así llegó el martes, Sakura seguía durmiendo, pero ya llevaba dos días prácticamente inconsciente y sin comer. Esto preocupó a Chiyo y decidida a que Sakura probara alimento, la despertó a la fuerza.
- ¿Por qué no me despertaste antes obaasan? –se quejaba Sakura metiéndose en el uniforme escolar mientras bajaba las escaleras corriendo.
- Te veías tan… cansada.
- Si, pero no es pretexto para faltar a la escuela. ¿Qué hubiera sucedido si tengo examen?
- ¿Falsificaríamos una receta médica? –Chiyo parecía tener las soluciones más prácticas– Diríamos que estabas enferma y ya.
Sakura bufó incrédula– Me voy a la escuela. Te veo por la tarde –se despidió la pelirrosa corriendo con un onigiri en la boca.
…
A mitad de la segunda hora, Sakura no sabía cuánto tiempo había pasado escuchando a la maestra de literatura hablar de la literatura inglesa. Shakespeare, Romeo y Julieta, El mercader de Venecia y Sakura sentía que los ojos se le cerraban más y más a cada palabra que oía. No fue hasta que su cabeza chocó contra el escritorio que se dio cuenta de donde estaba y las risas burlonas de sus compañeros confirmaron su pesadilla.
- Lamento que Shakespeare sea tan aburrido para usted, Haruno-san –dijo la maestra parada junto a su pupitre.
- Lo siento, no he podido dormir lo suficiente estos días –se disculpó Sakura arrastrando las palabras.
Ese hecho preocupó a la maestra que toco la frente de Sakura con la palma de la mano– Estas helada Sakura. ¿Desayunaste esta mañana?
- Si, cuando venía para la escuela… comí –pero Sakura no podía ordenar sus ideas y balbuceaba las palabras.
- Será mejor que vayas a la enfermería, estas muy pálida,creo que se te ha bajado el azúcar –miró a su alrededor para buscar un voluntario, pero todos desviaban la mirada en cuanto la mujer la fijaba en alguno.
- Estoy bien sola –Sakura se puso de pie y salió del aula a paso lento.
En cuanto estuvo en el pasillo, se recargó en la pared y respiró se veía tan borroso, como si estuviera dentro de un sueño.
- ¿Te encuentras bien? –un chico se acercó a ella y le inspeccionó el rostro.
- Si, solo necesito –pero Sakura arrastraba cada vez más las palabras y el chico pudo darse cuenta que mentía.
- Vamos a la enfermería –el chico pasó el brazo de Sakura por su cuello y con delicadeza pasó el suyo por la cintura de ella– ¿Cómo te llamas? –preguntó tímidamente, pero luego se dio cuenta que no era correcto preguntar sin haberse presentado antes– Mi nombre es Sarutobi Konohamaru, tercer año de secundaria, salón 3.
- Sakura –contestó secamente la pelirrosa, pero el chico lo atribuyó a que estaba enferma– Primer año de preparatoria.
- Lo imaginé, por tu uniforme –siguió la conversación Konohamaru– Aunque si me lo preguntaras, juraría que eres de tercero de secundaria, te ves más joven.
Sakura sonrió ligeramente divertida y el chico se ruborizó– ¿Debo tomarlo como un cumplido?
- Si, bueno… es que… tu estatura… tu rostro… tu cabello –Konohamaru tartamudeaba sin saber que responder– El color de tu cabello te hace ver muy… linda.
- Gracias, eres el primero que me lo dice –la sonrisa en los labios de Sakura se agrando unos pocos centímetros. Lo suficiente para que el rojo en las mejillas de Konohamaru se intensificara. Afortunadamente para él, Sakura estaba tan cansada que no se dio cuenta.
- Llegamos –avisó el chico tocando a la puerta de la enfermería.
- ¡Adelante! –se escuchó al otro lado de la puerta.
- Con permiso –pidió Konohamaru entrando con Sakura medio inconsciente– Doctora… l –el chico llevaba casi cargando a la pelirrosa.
Inmediatamente la doctora se levantó– Ponla aquí –señaló la primera cama en la pequeña habitación– ¿Qué pasó?
- No lo sé, la encontré en el pasillo –Konohamaru recostó delicadamente a Sakura en la cama y la doctora se hizo cargo de cubrirla.
- Está muy fría –señaló la doctora poniendo otra manta sobre el cuerpo de Sakura.
- ¿Va a mandarla al hospital? –el chico no abandonó la enfermería hasta estar seguro de que Sakura estaría bien.
- Solo necesito dormir un poco –dijo Sakura removiéndose bajo las mantas.
La doctora frunció la boca no muy convencida– ¿Has dormido bien? ¿Qué desayunaste esta mañana?
- Onigiri –balbuceó Sakura.
- ¿Solo eso? –Sakura asintió ante la pregunta de la doctora– Es por eso que estas así. El desayuno es el alimento más importante y un onigiri no es suficiente. Duerme un rato, luego te traeré algo para comer.
- Gracias –Sakura mantenía los ojos cerrados– Konohamaru.
El chico sonrió aliviado– Te veré después, Sakura.
…
- Sakura –escuchó la pelirrosa una voz y una mano que la movía– Sakura.
Sakura abrió los ojos, lenta y pesadamente– Hmmm.
- ¿Quieres que llame a alguien para que venga a recogerte?
- ¿Qué hora es?
- La escuela ya terminó –advirtió la doctora. Sakura se levantó de golpe, provocándose un mareo– Con cuidado.
- Gracias doctora, pero me siento mejor –Sakura se puso de pie e hizo unos pocos de estiramientos para convencer a la doctora.
La mujer estaba del todo de acuerdo, pero al ver la seguridad en el rostro de Sakura acordó con dejarla ir. No sin antes hacerla prometer que no iría a la escuela con el estómago vacío. Sakura juró que no se repetiría lo de aquella mañana y que a diario haría un desayuno como era debido.
A la salida de la escuela, Sakura suspiró cansada, pero decidió seguir caminando para llegar rápido a su casa para seguir durmiendo.
…
Sasuke esperaba a la salida de la preparatoria de Sakura, esperanzado a poder ver a la pelirrosa y cerciorarse de que estaba bien. Pero la chica no salió con el resto de los alumnos.
No fue hasta entrada la tarde que vio a la pelirrosa al pie de la reja de la escuela. Se veía cansada y con un semblante enfermizo. Por un momento Sasuke quiso bajar y obligarla a subir al auto para llevarla al médico para que la revisaran. Pero no pudo, sencillamente no tuvo el valor para bajar del auto. La vio alejarse con paso lento. Y él solo se quedó sentado dentro de la seguridad de su auto.
La culpa le había impedido bajarse.
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Las palabras son grandes herramientas, pero también son grandes armas que pueden herir dependiendo de la forma en las que las usemos. Debemos tener mucho cuidado de lo que decimos, porque podemos lastimar sin darnos cuenta.
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