Capítulo 10:
Un cóctel explosivo.
La excursión de Noviembre del instituto Central de Villa Crepúsculo estaba siendo mucho más divertida de lo que le había parecido en un principio. O, al menos, aquello era lo que pensaba Naminé Omishi en ese momento.
Con las atracciones del parque de las Islas del Destino girando sobre ella y sus amigos charlando a su lado¿quién podía no hacerlo?
-¿Habéis visto la montaña rusa¿Y la atracción de caída libre?- comentaba Kairi- ¡Son impresionantes!
-Buf, pues yo prefiero quedarme abajo- hizo saber Sora, suspirando con las manos dentro de los bolsillos de su sudadera.
La chica pelirroja se giró, sonriendo con sorna.
-¿Tienes miedo?- se burló.
-¡Claro que no!- replicó Sora- No me subo porque… me da tan poca impresión que me decepciono.
-¡Eso suena a cuento chino!
-Di lo que quieras, Kai.
-¡No me llames…!
Por una vez, Naminé estaba tan contenta que se echó a reír ante las expresiones de sus amigos, con tantas ganas que ambos se giraron para mirarla.
-Te gustan los parques de atracciones¿eh?- bromeó Roxas, a su lado.
-Me encantan- asintió la chica, sonriendo- La música que suena, la ambientación, las tiendas, las atracciones. Es… todo.
La alegría de Naminé era contagiosa, sobre todo teniendo en cuenta que, normalmente, la muchacha actuaba con tranquilidad y timidez, sin abrirse por completo. Sin embargo, en aquel ambiente, parecía otra persona totalmente diferente, sin dejar de ser la misma. Y al verla contenta, Roxas no podía dejar de sonreír con ella.
-¡Eh, mira!- le indicó, haciéndola volverse hacia donde el profesor Kunisaki trataba de llamar la atención de sus alumnos y encender un altavoz portátil al mismo tiempo- Van a leer los nombres de los grupos.
-Pues a ver si me ponen con alguien que conozca- suspiró Naminé, perdiendo por un instante el brillo de lo ojos- No sería tan divertido si me ponen con un grupo de amigos de tercer curso…
-Tranquila¿vale?- trató de calmarla Roxas- Si pasa eso, ya haremos algo para arreglarlo.
Naminé abrió la boca para contestar, pero el pitido del altavoz al ser finalmente conectado la hizo guardar silencio, tapándose los oídos con gesto de desagrado.
En cuanto el aparato se hubo estabilizado, el profesor Kunisaki tomó la palabra.
-Está bien, alumnos, callaos- dijo en voz alta para que todos pudieran llegar a oírlo con la ayuda del aparato- Como se os ha informado antes, vamos a dividiros a todos en grupos de cuatro personas, organizados por sorteo- haciendo caso omiso al abucheo general, el profesor continuó- No podréis separaros de los compañeros que os toquen hasta el final de la excursión, y debéis preocuparos de que el grupo al completo esté en las puertas del parque, es decir, las que están a vuestra derecha ahora mismo, a las diez de la noche, hora de cierre del complejo. No se cambiará a nadie de grupo a no ser que se deba a una razón de peso. Y ahora, cuando lea vuestros nombres, venís hacia aquí para que os de vuestro brazalete de entrada, y…
Aún ajeno a los murmullos de desaprobación de los estudiantes, el señor Kunisaki comenzó a leer nombres en su lista.
-Creo que tendrás suerte- susurró Roxas cuando se hubieron formado unos cuantos grupos- La mayoría de estudiantes de tercer curso ya tienen grupo.
Naminé sonrió, un gesto nervioso, jugueteando con un asa de la pequeña mochila que llevaba a la espalda.
-Omishi Naminé- leyó en aquel momento el profesor Kunisaki. Los dos amigos pararon de hablar para fijar toda su atención en el maestro- Tilmitt Selphie, Enomoto Tidus…
Naminé emitió un quedo grito de alegría y clavó los ojos en Roxas, que le devolvió la mirada con una sonrisa forzada.
Genial, sencillamente genial. Ya podía decir con seguridad que se le había arruinado el…
-e Igarashi Roxas.
La expresión del chico cambió cuando oyó al señor Kunisaki pronunciar su nombre.
-¿Acaba de decir que estoy en tu grupo?- le preguntó a Naminé.
-Ajá- asintió ella, sonriendo de nuevo.
-¡Toma ya¡Toma, toma, toma!- susurró el chico para sí- ¿Vamos yendo?
-Falta Selphie- observó Naminé.
Pocos metros más allá, la chica de ojos verdes parecía aún más activa de lo normal, pegando saltitos junto a Kairi y Olette, y susurrándoles algo mientras gesticulaba sin parar. Por fin, y al darse cuenta de que la miraban, se despidió de sus amigas y corrió hacia ellos.
-¡Venga, vamos!- exclamó, empujándolos- Si no nos damos prisa, Kunisaki-sensei se enfadará. ¡Fijaos, Tidus ya está ahí!
-Vale, vale, ya vamos.
Mirándolos entre enfadado y divertido, el profesor les entregó los brazaletes de plástico y les indicó la entrada del recinto, a la que se encaminaron con alegría.
Naminé no podía dejar de sonreír: no sólo no le había tocado compartir el día con una panda de amigos de tercero, sino que estaba agrupada con dos de sus mejores amigos y el chico que le gustaba. ¿Qué más podía pedir?
Tan contenta estaba que apenas llegó a sentir lástima por Kairi cuando oyó que el profesor Kunisaki la agrupaba con su enemigo del alma, Sora Igarashi.
-Oh, oh, Naminé. ¿Te he dicho que esta es la atracción más alta del mundo si hablamos de caída libre?
-Ajá…
-¿Y te he dicho que tengo vértigo?
-Pues, bueno, no…- la voz de Naminé quedó ahogada por el chasquido de la plataforma elevadora al llegar a la cúspide y fijarse en ella- Pero esto cae a la de tres desde ya, así que siempre podemos contar…
-De acuerdo…- Roxas tomó aire- Uno…
-Dos.
-Tres.
Los ojos de Roxas, abiertos como platos, se volvieron hacia Naminé.
-Esto no ca…- comenzó a decir. Instantáneamente, oyó a la plataforma soltarse y notó un fuerte cosquilleo en el estómago.
Antes de que pudiera evitarlo, o siquiera darse cuenta, la atracción se detenía y él se encontraba ya a salvo, con los ojos cerrados y los dientes apretados para no gritar, pero en tierra firme.
-¿Estás bien?- preguntó una voz divertida frente a él.
Al abrir los ojos, Roxas se encontró con el rostro sonriente de Naminé a pocos centímetros del suyo, con el cabello rubio desparramándose sobre sus hombros y los ojos azules brillando.
-¡Uah!- exclamó el chico, pasando de un sobresalto a otro, y tratando de apartarse, golpeándose la cabeza con la barra metálica del arnés en el proceso- ¡Ouch!
-Pero¿qué haces?- preguntó Naminé, preocupada al principio, pero echándose a reír al comprender que no había pasado nada serio- Anda, levántate antes de que acabes por abrirte la cabeza- pidió, tendiéndole una mano para ayudarlo.
Con un suspiro, y demasiado atontado como para buscar una buena excusa para no aceptar la mano que le tendían, Roxas enlazó sus dedos con los de su amiga, sintiendo que el rostro le ardía.
-Tienes los dedos fríos- observó, sorprendido.
-Ya lo sé- repuso Naminé, sonriendo- Siempre es así. Normalmente tengo frío en las manos. ¿No lo sabías?
-No voy por ahí cogiendo la mano a la gente- bromeó Roxas, deslizando las suyas propias en los bolsillos- Al menos, no normalmente.
La sonrisa de Naminé se hizo más amplia.
-¿Y qué tal tu golpe?- quiso saber- ¿Duele?
Roxas se pasó la mano por la cabeza. Estaba seguro de que para el día siguiente tendría un chichón.
-Bastante- admitió, no pudiendo evitar sonreír también.
Pocos metros más allá, Selphie dejó de anotar en su libreta de detective para observar a sus dos amigos salir de la atracción de caída libre.
A su lado, y también mirándolos, Tidus daba cuenta de un gofre.
Selphie lo observó por el rabillo del ojo, esperando encontrar algún rastro de celos o enfado, pero el muchacho parecía más bien curioso, y hasta contento.
-¿No te molesta?- le preguntó en voz baja- ¿Ni un poquito?
Tidus la miró arqueando una ceja.
-¿A mí¿El qué iba a molestarme?
-La salsa de caramelo del gofre- respondió Selphie, suspirando- Tiene una pinta horrible.
Bajando la cabeza, la chica volvió a sus apuntes, escribiendo una nueva frase con desgana.
Hubiera sido más divertido que los dos chicos se peleasen por Naminé, pero, al parecer, Tidus no parecía muy por la labor: llevaba fijándose en el trío- y manipulando su orden de subida a las atracciones, dicho sea de paso- y el joven no parecía demasiado preocupado por si era él el que acompañaba a Naminé en las atracciones.
Ni siquiera ponía la cara de circunstancias que lucía Roxas cada vez que veía a Tidus con la muchacha rubia.
Es decir, que o bien no tenía el más mínimo interés romántico por Naminé, o disimulaba como un actor consagrado.
"Pero bueno" pensó, recuperando la sonrisa "Sigue siendo algo parecido a un triángulo amoroso¡y aún me queda la prueba de fuego!"
Guardando su libreta en la mochila, se levantó de un salto y corrió a recibir a sus amigos con los ojos brillándole de excitación. Había dejado aquella atracción para el final, sería la última prueba, a última hora de la tarde. O, bueno, la penúltima prueba y atracción.
-¿Qué tal ha ido, chicos¿Muy alto?- preguntó.
-Sí, pero se veía la puesta de sol- aclaró Naminé- Era bonito.
Roxas, a su lado, puso los ojos en blanco.
-Bueno- continuó Selphie- Pues yo tengo una buena noticia para vosotros¡Sólo nos quedan dos atracciones por visitar! Y como una de ellas es la noria… pues toca ir a la otra.
Los ojos de Naminé se entrecerraron, comprendiendo a dónde quería llegar su amiga.
-Selphie, no pienso subir a…
-¡Oh, vamos! El mínimo para grupos es de cuatro personas, y sabes que no nos podemos separar- protestó su compañera, interrumpiéndola.
-¡Que no!- masculló Naminé, negando insistentemente con la cabeza.
-¿Subir¿Subir a dónde?- preguntaron dos voces al unísono.
Junto a Roxas, que observaba la escena con la cabeza levemente ladeada, apareció Tidus, relamiéndose los dedos pringados de caramelo. La mirada en sus ojos azules era de profunda curiosidad.
-¡A la casa del terror!- explicó Selphie, soltando un gritito ahogado- ¡Tiene fama mundial¡Es una novedad!
Naminé cerró los ojos, suspirando. ¿Por qué había tenido que tocarle en el grupo con Selphie? Llevaba todo el día sospechando que, tarde o temprano, acabaría proponiéndoles algo así. Por suerte, confiaba en que Tidus y Roxas poseyeran un poco más de…
-¡Pues suena guay¿Por qué no vamos?
…sentido común.
Los ojos de la chica se abrieron de espanto.
-Pe-pero Tidus…- comenzó a protestar en voz tan baja que el chico no la oyó.
-He oído que es una de las atracciones más buenas del parque- continuó diciendo- Venga¿vamos?
Naminé agachó la cabeza, no dispuesta a protestar ni a arruinarles la dirección, pero tampoco muy convencida de entrar a la atracción, cuando sintió una mano en su hombro.
-Pues yo creo que no deberíamos subir si Naminé no quiere- replicó Roxas con voz firme- No a todo el mundo le gustan las cosas de terror, chicos.
Selphie lo miró, entre satisfecha, expectante, y, en el fondo de su mente, algo arrepentida por haber metido a Naminé en aquello. Sin embargo, pronto se volvió hacia Tidus.
-Pues vaya- murmuraba el chico casi para sí- Muy asustadizo hay que ser para que te de miedo algo así… Y yo que quería entrar…
-¡Yo-yo quiero subirme¡Me encantaría!
Roxas y Selphie se giraron hacia Naminé, mirándola con la boca abierta.
-¿Estás… segura?- murmuró la joven de ojos verdes.
Su amiga asintió con expresión asustada y el rostro pálido.
-Vamos yendo- propuso, echando a andar, seguida por un alegre pero ignorante Tidus.
Selphie la observó marcharse, con la preocupación sustituyendo por un momento a la diversión que le estaba trayendo todo aquel asunto.
Naminé estaba asustada, y aquel caserón del horror era uno de los más terroríficos del país. Dudosa, se mordió el labio y se giró hacia Roxas, que miraba a la pareja alejarse con inexpresividad.
-¿No vas a decirle algo a Naminé?- preguntó.
Los ojos del chico se entrecerraron para clavarse en el suelo después.
-No- susurró con un tono de voz completamente neutro- Diga lo que diga, no podría convencerla.
-¡Vaya! Somos el próximo grupo- anunció Tidus, alegre- ¿Preparados?
Un plantel de rostros desanimados le dio la respuesta, aunque el despreocupado chaval ni pareció enterarse.
Por su parte, Naminé tragó saliva, observando el destartalado exterior del caserón. "Hotel Pánico" rezaba un gran cartel colgado en el balcón del primer piso.
Sí, había leído sobre aquella atracción en Internet, y, si quería ser sincera, no le gustaba nada.
"Gran novedad mundial, el Hotel Pánico combina el esquema de la ya clásica mansión del terror con laberintos, pasadizos secretos, salas de espejos y expertos actores en el papel de los más terribles asesinos. Tu misión: intentar encontrar una de las cinco salidas… antes de quedar atrapado para siempre. ¡No te lo pierdas!"
Para sus compañeros, podía resultar interesante; para ella, una completa locura. Aún podía echarse atrás con cualquier excusa, inventarse un dolor de cabeza o de tripa y…
-Siguiente grupo, vuestro turno.
Uno de los encargados de la atracción abrió la puerta principal de la gran casa, donde, en el vestíbulo tenuemente iluminado, los esperaba una joven vestida con un uniforme de botones.
-Venid por aquí- indicó, inclinándose en una pequeña reverencia- Os llevaré a vuestras habitaciones.
Tanto Tidus como una algo menos excitada Selphie entraron, seguidos de Roxas. Naminé, en la puerta, echó a correr hacia ellos, pasando también al hall. Instantáneamente, las puertas se cerraron tras ella, haciéndola dar un respingo.
Tan asustada como si aquello fuera más que real, Naminé miró a su alrededor. Estaba sola.
-Por aquí- indicó una voz, haciéndola ahogar un gemido- Te estamos esperando.
Roxas, doblando una esquina, la miró entre sorprendido y malhumorado, pero, al llegar la chica a su lado, le sonrió.
-Venga, que hay que tomar un ascensor- añadió en tono jovial.
-¿Un… ascensor?
-Ajá.
En seguida, Naminé vio a lo que su amigo se refería: un ascensor de estilo antiguo, de suelo, paredes y techo extrañamente acolchados. En el interior de éste, Tidus y Selphie esperaban, mientras que la encargada lo hacía junto a la puerta.
-Muy bien, señores, su habitación es la 666, en la sexta planta. ¡Disfruten de su estancia!
Naminé suspiró, entrando al elevador delante de Roxas.
-Claro que voy a disfrutar- susurró para sí con ironía- Ya veréis, me lo voy a pasar de miedo.
-¡Por supuesto que sí, Naminé-chan!- la animó Tidus mientras las puertas se cerraban y el ascensor comenzaba a subir- ¡Ya sabía yo que no era tan fácil asus…!- se interrumpió cuando dos pares de ojos azules se clavaron en él. Retrocediendo, se apoyó contra la pared- ¿Qué he hecho?
-Meter la pata. Hasta el fondo- masculló Roxas para sí mismo.
Naminé, por su parte, se hundió aún más en la acolchada pared, todavía mirando a Tidus acusadoramente.
-Yo-yo no estoy asustada, pero¿y tú?- preguntó.
-¿Yo?- respondió el joven, sonriendo- ¿Cómo voy a tener yo miedo¡Qué va, mujer, qué va! Yo nunca… ¡Uah!
Tidus guardó silencio cuando la bombilla del ascensor titiló y se apagó, sumiendo al cuarteto en la oscuridad.
-¿Y… esto?- quiso saber Selphie, con voz ligeramente temblorosa.
-No sé…- respondió la voz de Naminé desde lastra esquina.
-Esto es muy típico- replicó Tidus a su vez, intentando parecer seguro de sí, pero fallando estrepitosamente- Ahora se abrirán las puertas, y… ¡Socorro!
Ante la sorpresa de Roxas, el ascensor empezó a caer a una velocidad de vértigo, tirándolo al suelo acolchado en el proceso.
-¡Que tengo miedo a las alturas, maldita sea!- exclamó.
Sin embargo, su grito fue ahogado por otras voces.
-¡Ay, ay, ay, ay, ay!
-¡Yo no quería subir aquí!
-¡Vamos a quedar hechos migas contra el suelo!
Después, el ascensor se detuvo y las puertas se abrieron de golpe. Selphie, apoyada contra una de ellas, salió despedida hacia atrás, dando con sus huesos en un húmedo y tétricamente decorado sótano.
Palpándose los riñones con una mueca de dolor, la muchacha se incorporó, girándose después con inquietud hacia el ascensor.
-Pero… ¿qué hacéis así?- preguntó, sin saber si reír o llorar.
La expresión de Roxas era un auténtico cuadro, una fusión perfecta del mal humor más claro y el rubor más absoluto.
Prácticamente encima de él, con los dedos crispados en torno al cuello de su camisa y la cara enterrada en su pecho, se hallaba Naminé. Y, aferrado a su brazo derecho y oculto tras su espalda como un niño asustado, estaba Tidus.
-¡Que no tienen miedo, dicen!- bromeó Selphie- ¡Vaya dos!
"O mejor dicho" añadió sólo para ella "Vaya tres… ¡Me lo voy a pasar de lo lindo!"
No tenía el cuaderno para apuntar sus pesquisas, pero sí que poseía un par de ojos y, cómo no, un renovado espíritu de detective.
Notas de la autora:
Ais, increible!!! He subido dos capitulos en menos de dos semanas xD Cool, eh?
La pena es que este capitulo 10 ha sido corto. Por que? Pues porque, al principio, el 10 y el 11 iban a ser solo uno, pero como me quedo todo demasiado largo, y, ademas, me voy de vacaciones de Semana Santa hoy mismo, pense en dejaros esto aqui de regalito para que tengais algo que leer (y con lo que dejaros con la intriga) hasta que vuelva xD
La verdad, esta parte del capi es un tanto aburrida, no pasan demasiadas cosas, pero lo que sera el capi 11 me encanta. Es una de las cosas que llevaba queriendo escribir desde que empece la historia
En fin, os dejo con dos intrigas: lo que ocurrira despues y la identidad de los cuatro personajes nuevos
Y recordad que leo todas las reviews aunque no pueda contestarlas aqui mas.
Felices fiestas!!
