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9- "Voy casarme"

Fleur entro por las puertas de Gringotts con una mueca muy parecida a una sonrisa, educadamente ella saludo a algunos duendes. Dos meses habían pasado desde que Hermione se había marchado, su físico era mejor que antes y ningún rastro de la enfermedad desconocida quedaba.

La ansiedad crecía conforme pasaban los días, sus padres la apoyaron para regresar a su trabajo en Gringotts y por supuesto, su ex pareja Bill Weasley se mantenía a su lado protectoramente. Ella era consciente de los rumores que existían ante su repentina cercanía con William, pero Fleur los ignoraba simplemente. Una segunda oportunidad para ellos no existía, ella no podía ser su pareja de nuevo.

-Ha sido un día agotador no crees? –pregunto el pelirrojo desde el marco de la puerta.

-Un poco –respondió con una pequeña sonrisa-Me alegra tu visita pero…¿A qué debo el honor?

El pelirrojo rio en voz baja mientras se enderezaba y acercaba a su escritorio. Fleur intento no tensarse cuando el chico se coloco detrás de ella y se inclino a la altura de su oído, la respiración rozaba su cuello con incomodidad.

-Bill –espeto con cierta molestia

-Lo siento, yo solo…-El hombre se alejo de la rubia con sus mejillas sonrojadas- He venido a invitarte a desayunar

La francesa exhalo lentamente mientras observaba su rostro, el trabajo atrasado estaba por encima de lo que ella había imaginado. Sin embargo, por su condición los duendes esperaban pacientemente. Fleur no podía quejarse, al contrario.

- Bien, sé que no aceptaras un no como respuesta

William sonrió y espero a que terminara lo que estaba haciendo, era la oportunidad perfecta para dejarle en claro que solo podía ofrecerle su amistad.

-A donde te gustaría ir a desayunar? –pregunto abriendo la puerta caballerosamente.

Inevitablemente los nervios aparecieron en la rubia, quien solo atino a encogerse de hombros y sonreír con timidez.

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Tan pronto como el sol había aparecido, los rayos iluminaron el rostro de cierta Gryffindor. La joven se oculto bajo las sabanas inconscientemente, sus ojos se encontraban hinchados de tanto que había llorado la noche anterior. Para Hermione no importaba mucho su aspecto, tal vez podría ausentarse por un día.

Además, las ojeras bajo sus ojos se encontraban muy marcadas y el aspecto de su cabello parecía incontrolable.

Sus compañeras hicieron caso omiso de ella, Lavender solo le dirigió una mirada desconcertada antes de poner los ojos en blanco. El desayuno dio inicio y no había ninguna señal de la castaña. Tanto Harry como Ginny la esperaban pero nunca llego, así mismo fue en la primera clase y en la segunda.

-Has visto a Hermione? –pregunto Harry al toparse con Ginny en su camino

-No, creí que la verías en clase

Ronald aclaro su garganta para llamar la atención de ambos.

-Es preocupante, no creen? –Espeto confundido- Ella nunca falta, es la segunda cosa que mas odia. Además de intentar copiar sus ensayos

-Que genio eres Ron –dijo con ironía la pelirroja- A penas tenga un periodo libre iré a su habitación para cerciorarme de que está bien.

-No creo que eso sea necesario, Señorita Weasley –hablo una voz muy conocida con tranquilidad- La señorita Granger se encuentra en la enfermería, pero descuiden Madame Pomfrey ya se hizo cargo –explico al notar la tensión de los tres Gryffindor

-Profesor…

-Señor Potter, ella está en buenas manos –interrumpió con una pequeña sonrisa- Ahora vayan a sus clases

Con una inclinación de cabeza los tres jóvenes se marcharon, Ginny se despidió de ellos prometiendo que visitaría a Hermione tan pronto como pudiera. Harry se limito a asentir con preocupación, el sabia que algo malo estaba ocurriendo con su amiga desde que regreso de Francia, simplemente cada vez que mencionaba la ciudad se iba con alguna excusa poco creíble.

Sin olvidar el incidente de la noche anterior. La mención de la carta que Bill envió también la había incomodado, o tal vez fue cuando Fleur ocupo espacio en la conversación.

-Que crees que le haya sucedido a Hermione?

-No lo sé, pero yo no voy a dejar pasar más tiempo para verla –respondió Harry deteniéndose

- Planeas saltarte la clase

-Hermione ha roto las reglas infinidades de veces por mí, así que ahora me toca apoyarla

Ron asintió y le siguió en silencio.

Mientras tanto, cierto hombre de barba blanca escribía un pergamino con destinatario a Francia.

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Fleur entro al restaurante muggle seguida por William. Como era de esperarse, las miradas de los hombres siguieron cada paso que daba, eligieron una mesa del fondo donde podrían tener privacidad. Una vez que el mesero tomo su orden y se marcho, la rubia alejo todo el nerviosismo que sentía.

-Bill, tenemos que hablar seriamente…

-Lo se, es por eso que te invite. –Interrumpió el pelirrojo- Fleur, yo se que ha pasado casi un año desde que terminamos pero aun…

-Detente, por favor William

La tensión inmediatamente se hizo presente entre ambos. La rubia tomo un sorbo de agua para poder hablar con claridad, sin duda las palabras del hombre hicieron más difícil su tarea de dejar en claro que nada podría pasar entre ellos nuevamente.

-Lo siento, yo…

-Escucha Bill, eres un buen hombre con excelentes sentimientos pero… yo no estoy enamorada de ti –explico en voz baja- Lo que sucedió entre nosotros fue muy especial

-Hay alguien más, verdad? –pregunto

Fleur desvió su mirada y justo en ese momento su comida llego, el mesero se marcho con rapidez dejando una vez más a la pareja sola.

-Si –

-Conozco a esa persona? –cuestiono confundido

Las mejillas de la francesa se tiñeron color rosa, la sensación extraña en su estomago se sentía con más intensidad. Bill observaba con atención cada gesto que la joven hacia, aunque quisiera convencerse de lo contrario, Fleur jamás había sentido amor verdadero por él.

-Tomare tu silencio por un sí –dijo con tranquilidad. La rubia se limito a mirarle con incredulidad- Es Harry?

-Qué? –espeto palideciendo con rapidez

-O acaso es mi hermano?... Si es así Fleur, debes saber que Ron

-William, para –interrumpió con pánico evidente- No es nadie de tu familia, al menos no por sangre

-No entiendo –confeso el hombre arqueando una de sus cejas- Tu…

-Estoy enamorada de Hermione Granger y voy casarme con ella

El pelirrojo se atraganto con su propia saliva al escuchar sus palabras, algunas personas les miraron por el ruido pero Bill asintió en señal de que estaba bien. Fleur se removió en su asiento con cierta incomodidad, tal vez había sido demasiado rápido para confesarle la verdad a su ex pareja.

-Estas enamorada de Hermione y van a casarse –repitió para sí mismo– Tal vez estoy confundiéndome, quizás no te refieres a la mejor amiga de mi hermano, que está en su último año de Hogwarts y que también, es la mejor amiga de Harry, verdad?

-Es ella, Bill. –respondió lentamente como si se tratara de una persona retrasada.

-Como es que ustedes…

-Recuerdas cuando participe en torneo de los tres magos? –pregunto. El hombre asintió desconcertado- Sentí cierta atracción hacia ella pero nunca tuve la oportunidad de hacer algo, así que cuando yo regrese intente olvidarla…

-Saliendo conmigo –completo con indignación

-No, por supuesto que no –contradijo Fleur rápidamente colocando sus manos sobre las de Bill- Lo nuestro fue algo bonito que siempre recordare, aprendí a quererte, pero Hermione…

-Robo tu corazón

La bruja no contesto, solo se limito a juguetear con la comida frente a ella. Era incomodo admitir lo que por tanto tiempo había callado, sin embargo, tenía que acostumbrarse a escuchar lo que había pasado entre ella y Hermione.

-Solo dame un poco de tiempo para asimilar las cosas Fleur –pidió el hombre con sencillez

Con un ligero movimiento Fleur asintió en comprensión.

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La enfermería se encontraba vacía y el ardor en los ojos de Hermione se incremento, ella poco a poco se fue enderezando hasta que finalmente pudo sentarse. La Gryffindor no recordaba nada de lo que había sucedido, sabía que los últimos meses el estrés y la presión se habían vuelto muy agotadores. El solo pensar en el matrimonio con Fleur hacia que sus nudillos se pusieran blancos.

El sonido de unos pasos llamo su atención, la puerta se abrió revelando a un Harry y Ron jadeantes por aire. Ella sonrió al verlos pero inmediatamente se dio cuenta que sus amigos se habían saltado una clase.

-Mione', como te sientes? –Pregunto el joven de cabello negro –Dumbledore nos dijo que estabas aquí

-Me siento muy bien, Harry. –contesto en voz baja

-Que fue lo que te paso? –interrogo Ronald sentándose en la orilla de su cama

Hermione desvió su mirada con vergüenza evitando ver el rostro preocupados de sus amigos.

-Nada –mintió

-Tú sabes que no es así 'Mione –espeto Harry con preocupación- Ten la confianza de decirnos que sucede, somos tus amigos

-Acaso no confías en nosotros? –cuestiono el pelirrojo inmediatamente

-Chicos, confió plenamente en ustedes pero…-la castaña se detuvo. No había escapatoria y ella no era capaz de decir más mentiras - Espero que esto no cambie nada entre nosotros

Ron y Harry asintieron un poco desconcertados.

-Yo… durante las vacaciones en Francia me reencontré con Fleur Delacour –Empezó a contar apretando sus manos

-Fleur, Fleur Delacour? –interrumpió Ronald

-Si Ron, esa Fleur. –Respondió Hermione con cierta molestia al notar su mirada soñadora- El punto es que… voy a casarme con ella

Tal vez no era como Hermione esperaba que supieran pero sin rodeos era la mejor manera. Ella estaba cansada de mentirles y aunque surgirían muchas preguntas simplemente respondería con la verdad.

Harry aclaro su garganta mientras la joven les veía con nerviosismo esperando una reacción. Ron se puso de pie inmediatamente y comenzó a murmurar cosas rápidamente, la tensión en el lugar era casi palpable.

-¿Cuando planeabas decirnos? –Pregunto el pelirrojo un poco alterado- ¿Hasta que ya estuvieras casada? O Querías seguir escuchado como mi hermano es humillado por esa francesa

-Ron –espeto Harry

El pelirrojo hizo caso omiso y continuo lanzando palabras venenosas a Hermione. Para la castaña no era una sorpresa que Ron actuara de esa manera, ella sabía que sus actos tendrían consecuencias. Lo que no esperaba es que el chico la acusara de ser cómplice de Fleur para verle la cara a Bill.

-No te permito que te refieras a Fleur de esa manera –advirtió con frialdad

-Esajugara contigo al igual que lo hizo con mi hermano, y ni tu ni nadie va a decirme como referirme a una…

-Creo que eso es suficiente, Ronald Weasley –Grito Ginevra detrás de él. – Si mamá te escuchara seguramente…

-Pero mamá no está aquí así que puedo decir lo que pienso de esa traidora –señalo con enojo- y su noviecita la francesa

-A que te refieres? –pregunto Ginny confundida

Las lágrimas de desesperación inundaban los ojos de la castaña mientras veía a sus amigos.

-Es mejor que te marches Ron, lo último que Hermione necesita son más problemas –aconsejo Harry colocándose frente al pelirrojo

-Bien, quédate con esa traidora –dijo antes de marcharse furiosamente

Ginny se cruzo de brazos mientras esperaba a que alguien le explicara. En un Weasley era normal actuar de esa manera cuando escuchaba algo que no le gustaba, sobre todo Ronald que era impulsivo y terco. La pelirroja se coloco al lado de su amiga y suspiro en voz baja.

-Que sucede, 'Mi? –Pregunto con preocupación- No entiendo porque Ron se fue de así… Ni tampoco entiendo que fue lo que te paso

-Es algo complicado, Ginny –intercedió el joven de anteojos- Hermione tiene descansar ahora

-Pero…

-Está bien, Harry. Ella tiene también el derecho de saber porque su hermano está enojado conmigo –Ginny se limito a observar a ambos Gryffindor, todo era muy sospechoso, por no mencionar lo grave que al parecer era- La razón por la cual Ron se fue así, es porque; Voy a casarme… con Fleur Delacour.

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El silencio inundo los oídos de Fleur al entrar a la casa de sus padres. Su madre por lo general siempre le recibía para cerciorarse que todo seguía perfectamente, la rubia era consciente que desde que Hermione acepto casarse con ella, la maldición estaba en proceso de ruptura. Se acabaría por completo cuando ambas firmaran el convenio.

Faltaban 4 meses para que ella finalmente fuera esposa de la castaña. Una parte de ella estaba ansiosa por estar de nuevo frente a la joven, aunque esta seguramente la odiara ya por completo. Con ese pensamiento se dirigió a la sala donde su madre estaba sentada frente a Louis, ambos adultos estaban en silencio con preocupación evidente en su rostro.

Apolline se puso de pie al escuchar el sonido de sus tacones contra el mármol, la mirada profunda de la mujer se clavo en ella con intensidad. Fleur se detuvo tratando de alejar todos los malos pensamientos de su cabeza. Al igual que su madre, Louis se puso de pie y apretó un papel entre sus manos. Ese movimiento de desesperación no paso desapercibido por la rubia quien se encontraba desconcertada.

-Buenas noches, Fleur –saludo el hombre extendiendo su mano

Ella se acerco y respondió al saludo tomando asiento junto a su madre.

-Pasa algo? –pregunto al sentir la tensión que irradiaban los dos adultos

-Fleur… Louis recibió esta tarde una carta de Hogwarts –contesto su madre con incertidumbre

Las palabras de su madre enviaron escalofríos por todo su cuerpo, seguramente la carta era de Hermione. Esa idea hizo palidecer a la chica en cuestión de segundos, tal vez la castaña se estaba arrepintiendo y quería cancelar su boda. Con ese pensamiento sus ojos se llenaron de lagrimas, la última vez que había visto a Hermione se encontraba enojada y sabia que en contra de su voluntad iba a casarse con ella.

-Mi hija va casarse contigo, esta carta no es para cancelar su boda –aseguro Louis al notar el semblante deprimido de la joven

Fleur se repuso un poco ante las palabras de su futuro suegro. Si esa carta no era para cancelar el convenio y su matrimonio, entonces para que era.

-Ella está bien? –pregunto en voz baja con cierta dificultad

Louis intercambio una mirada preocupada con Apolline mientras que la tensión iba en aumento al pasar los segundos.

-Hermione… está internada en la enfermería de su escuela –respondió el hombre apretando el pergamino

Al escuchar esas palabras, una de las lágrimas de Fleur resbalo por su mejilla sin poder evitarlo. Su pecho se contrajo de manera dolorosa imaginando la situación de su prometida. Apolline coloco una de sus manos sobre el hombro de su hija para que se tranquilizara, la rubia se relajo bajo el contacto pero las lagrimas aun inundaban sus ojos.

Louis sabia que la joven frente a el sentía algo profundo por su hija, lo había notado a través de su mirada cuando fue a buscarla con cierta desesperación hace dos meses. Quizás esta era la oportunidad que ambas necesitaban para aclarar las cosas antes de la boda, la carta lo decía; "Un persona puede venir a verla, ella tal vez lo necesita".

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