Diclaimer: los personaje son de S.M, sólo la trama es mía (:

Capítulo 10:La Verdad.

Y empezó a besarme otra vez y bueno…

Esta noche ha sido la mejor noche de toda mi vida. Edward, todo el hacía que esto fuera perfecto. Sus caricias, sus besos, sus palabras, todo. Hace que todo sea especial. Esto no tenía nada que ver, con lo me hizo Jacob. Esto era mucho, pero que mucho mejor. No sé cómo pude tener miedo de esto o de Edward. Yo y mis estúpidas inseguridades, pensé.

La luz que se filtraba por la ventana contra mi espalda desnuda, hizo que me despertara. Palpé a cama y no había rastro de Edward. Me levanté y me puse una de sus camisetas y mi ropa interior. Llegué a la cocina y Edward no se había percatado de mi presencia. Antes de lo que iba a hacer, me percaté de que no tuviese nada en las manos. Sólo estaba esperando a las tostadas. Fui hacia él y salté encima de él. Al colgarme de su espalda, pegó un brinco, pero nada más.

-Por fin despiertas, dormilona.- Me dijo mi novio.

-Hola a ti también, Edward.- Le dije con falso enojo.

-Ven, cariño.- Me bajó de su espalda y me puso en frente de él. Me dio un beso de buenos días, y me sentó en una silla. Me puso el desayuno, como el de la otra vez y empecé a comer.

Después de terminar de desayunar, nos pusimos a ver la tele. Como no estaban echando nada bueno, decidimos poner una película llamada: Posdata: Te quiero.

La vimos, mientras eso, comentábamos la película. Yo acurrucada en su pecho, estaba llorando, por el final. Siempre ha sido una de mis películas favoritas y siempre lloro, da igual que la haya visto unas siete veces.

-Bella, tenemos que arreglarnos. Mi casa está un poco lejos y como mínimo hay una hora de aquí hasta allí.

Nos levantamos y nos duchamos. Yo me vestí con un simple pantalón corto vaquero y una camiseta azul que tenía una muchacha y abajo ponía: Like a model.(N/A: Significa: como una modelo ) y unas victorias blancas.

Edward llevaba unas bermudas de cuadrados pequeños y negros con una camiseta básica negra y unas victorias como las mía pero en negras. En fin, perfecto. No sé cómo puede estar enamorado de mí.

Alice, esta vez se iba a ir con Emmett en el Jeep. Lo que no sé es si va a ir Rose y Jasper. Supongo que sí.

Nos metimos en el coche, Edward, naturalmente, me abrió la puerta. Cuando se metió él en el coche, Edward puso un disco de varias canciones de Paramore, Muse, Green Day y Linkin Park. La primera canción era de Paramore llamada Where The Lines Overlap. ¡Me encanta! En realidad me encantan todas las de este disco, según Edward. Empecé a cantar.

No one is as lucky as us (Nadie es tan afortunado como nosotros)

We're not at the end but (No estamos al final, pero)

Oh! We already won (¡Oh! Que ya ganó)

No, no, no one (No, no, nadie)

Is as lucky as us (es tan afortunado como nosotros)

Is as lucky as us. (Es tan afortunado como nosotros)

Call me over (Llámame más)

Tell me how (Dime cómo)

You got so far (tienes como el momento)

Never making (Nunca haces)

a single sound.(Un único sonido)

I'm not used to it (No estoy acostumbrada a hacerlo)

But i can learn (Pero puedo aprender)

Nothing to it (Nada de eso)

I've never been happier (Nunca he sido más feliz)

(never been happier) (Nunca he sido tan feliz)

Eso es, yo nunca he sido más feliz. Estando con Edward, estaba completa y todo me daba igual. La siguiente canción es de Muse llamada Supermasive Black Hole.

-¡Aaaaah! Mi preferida de Muse. ¡Me encanta!

Cuando terminó empezó una de Green Day llamada Last of the American Girls. Esta canción no me la sabía mucho, pero sabía cómo era el ritmo. Muy pegadizo, por cierto.

-Esta canción ¿Es del disco 21st century breakdown?- Le pregunté a Edward.

-Sí, del último disco que han sacado.- Me respondió.

La siguiente canción era de Linkin Park llamada In the End. En realidad, parece que Edward ha puesto en este CD, todas mis favoritas.

-Edward, ¿Has puesto todas las canciones que me gustan en este CD? Porque todas que han sonado son mis favoritas.

-Qué va. Este CD lo tengo yo, desde antes de conocerte. Así que, es una coincidencia.- Dijo con una gran sonrisa.

Después de muchas canciones más y charlas sin sentido, Edward estacionó el coche en frente de una gran casa. Bueno, mejor dicho, mansión. Era blanca y de tres plantas. Alrededor de la puerta, había muchas jardineras, con flores de todos los colores. Supongo que son de Esme. Si por afuera era alucinante, no me quería imaginar cómo debería ser por dentro. Edward se bajó del coche y abrió la mina. Me tendió la mano y yo la cogí. Tocó el timbre y a los pocos segundos, Esme abría la puerta, feliz de que estuviésemos allí.

-¡Edward, Bella! –Dijo Esme.

-Hola, mamá. – Dijo Edward abrazando a su madre.

-Hola, Esme.- Le dije, y, a continuación me abrazó a mí.

-Pasad, no os quedéis ahí.- Se apartó de la puerta y Edward me arrastró hacia el interior de la casa.

Todo era muy bonito, con los colores de Esme, por todas partes. Esme, seguramente, habrá decorado su casa. Es una gran diseñadora. Simplemente, la casa me encantaba. Todo estaba estupendo, pero lo que me llamó la atención, fue un gran piano de cola, negro brillante. Edward me vio y rió.

-¿De quién es?- Me atreví a preguntar.

-Mío.- Dijo Edward. Así que era suyo.- Estoy intentando llevarlo a mí casa. Pero el trabajo y pasar tiempo contigo no me deja tiempo para traerlo. Algún día, tocaré algo para ti.

Cuando dijo que algún día iba tocar para mí, se me hinchó el corazón de felicidad. Le abracé con ternura, y él me devolvió el abrazo.

-No te preocupes, tonto. El fin de semana que viene, alquilaremos un camión y lo llevaremos a tu casa.-Le dije con una sonrisa. Al decir esto, a Edward se le iluminó los ojos.

Nos sentamos juntos en el sofá a esperar a los demás. Un cuarto de hora más tarde, ya estábamos todos reunidos, incluso mi padre que había venido en el Porsche de Alice con ella, Jasper, Renée y Phil.

Me levanté y fui a abrazar a mi padre. Hace mucho tiempo que no sabía nada de él y lo extrañaba.

-Papá.- Le dije a modo de saludo.

-Hija. –Dijo Charlie. Un carraspeo sonó detrás de nosotros y provenía de Edward. ¡Es verdad! Charlie no sabe nada de que tengo novio.

-Edward, este es mi padre, Charlie. Papá, este es Edward, mi novio. – Dije colorada.

-Un gusto conocerle al fin, señor Swan. – Dijo Edward con formalidad, extendiendo su mano. Charlie estrechó su mano y habló.

-El gusto es mío, y por favor llámame Charlie. –Dijo con una sonrisa, y efectivamente, le salieron los hoyuelos que le dije a Edward, los mismo que le salían a Emmett.

Edward abrió la boca sorprendido y dejó salir el aire que estaba conteniendo.

-Bueno, la comida ya está lista.- Dijo Esme.

La comida pasó divertida entre bromas y chiste de, naturalmente, de Emmett. Y casi todas iban hacia Edward y hacia mí.

-Bueno, Bella, Edward. ¿Qué queréis decirnos?- Preguntó Carlisle.

-Bueno, esto es algo difícil de decir y no sé si lo voy a poder decir…- Dije.

-No os preocupéis, yo os lo diré por ella. Bella, como sabéis, es muy intuitiva y se fija en todo. Ella piensa, bueno yo también lo pienso.- Vale, esto me ha sorprendido.- Pensamos que es muy raro la forma de actuar que tenéis vosotros.- Señaló a Esme y Carlisle.- Con Renée.- y señaló a mi madre.-Cómo si os conocieseis de toda la vida. Después está el trato que tiene Renée con Emmett. Es muy maternal con él y casi siempre está con él. No sé cómo explicarlo. Es como si Renée quisiera recuperar el tiempo perdido. Bella dice que Emmett tiene los dedos índices de los pies más grande que el pulgar. Por favor, si sois tan amables de quitaros los zapatos, todos los Swan.- Me quité las victorias y ahí estaba. Todos teníamos el dedo índice más grande que el dedo gordo. Menos mamá, ella no tiene los genes de papá.- Ahí lo tenéis. Emmett lo tiene como el de los Swan. Después están los hoyuelos de Emmett. Dice que son los mismos que su padre, y naturalmente, es verdad. Los ojos de Emmett, son del mismo color que los de Alice y según Bella, a los de su abuelo. En fin, ¿Dónde nos lleva eso? – Preguntó Edward.

Todo el mundo tenía la cara desencajada. Alice estaba con los ojos y la boca abiertos a más no poder. Esme y Renée estaban llorando juntas. Carlisle y Charlie parecían que estaban buscando las palabras correctas. Y, por último, Emmett que su cara era todo un poema. En menos de un minuto, su cara pasó de felicidad a curiosidad, de curiosidad a desconcierto, de desconcierto a confusión, así hasta que llegó el sentimiento de rabia y decepción.

-¿Todo lo que ha dicho Edward es verdad? ¿Por qué nunca me dijisteis que era adoptado? ¿Ni que era de la familia Swan, en vez de los Cullen? Siempre he vivido en una gran mentira. ¿Qué pasa, que porque me gusta hacer bromas todo el tiempo ya soy tonto y no tengo derecho a saber la verdad? –Dijo un Emmett serio y a punto de llorar.

-No te pongas así. Os contaré toda la historia. – Dijo Carlisle.- Charlie y yo éramos como hermanos, y Esme y Renée como hermanas. Un día llego Charlie contentísimo diciendo que él y Renée iban a tener un bebé. Pero esa felicidad no duró mucho. A la semana, Charlie vino llorando diciendo que le iban a quitar al bebé o que lo iban a matar. Los padres de Renée no querían que tuviese ese bebé, porque decían que eran muy jóvenes y tenían una vida por delante, Universidad, fiestas, alcohol, borracheras, en fin, lo propio de unos jóvenes. Renée sólo tenía 18 años y Charlie 19. Ni Renée ni Charlie querían que el bebé muriese o que lo entregaran en adopción y vinieron a nuestra casa para pedirnos ayuda. Yo tenía 23 años y Esme tenía 21. También éramos jóvenes. Total, vinieron pidiendo ayuda para que no le quitasen al bebé. Nosotros no nos pudimos negar. Por lo que cuando Renée tuviese el bebé, nosotros nos lo quedaríamos, y lo cuidaríamos como si fuésemos sus verdaderos padres. El bebé nació y nosotros lo arreglamos todo con los padres de Renée. Pero ellos no estaban por la labor de ayudarnos. Por lo que nos dijeron que si queríamos al bebé, nos tendríamos que ir muy lejos de ellos, para que el bebé no supiera nada de él. El nombre lo puso Charlie, ya que le hacía ilusión poner nombre a su pequeño bebé. Los años fueron pasando y Emmett fue creciendo. Todos los meses les enviábamos cartas a escondidas para que nadie lo supiese. Siempre le enviaban algo y nosotros para que nadie sospechara, le decíamos que era nuestro. Emmett, de bebé era muy listo, creo que algo sospechaba, pero nunca dijo nada. Un día, Renée nos contó que iba a ser mamá de dos estupendas mellizas, Isabella y Alice. Nosotros nos alegramos por ellos. Porque, por fin, iban a poder a poder hacer su sueño realidad, ser padres, verdaderos padres. Nosotros, por ese entonces, ya teníamos a un pequeño Edward de un año. Emmett le trataba con adoración. Aunque Emmett dijese que lo odiaba por quitarle el puesto de príncipe de la casa. Pero en el fondo lo quería. Nosotros discutíamos siempre, sobre si darles a Emmett o no. Esme tenía miedo a que el padre de Renée volviese y lo quitase de en medio. Por eso, todos estos años has vivido en una mentira, como tú dices. Lo siento, de verdad. Cuando Esme me dijo que, por casualidad, había conocido a una tal Isabella Swan, supo enseguida que era una de las mellizas de Renée. Y decidimos que tendríamos que decíroslo, pero os habéis adelantado. Lo siento, por no habértelo contado antes, pero temíamos por tu vida, Emmett.

¡Oh! Emmett era mi hermano. Yo tenía razón y nadie me creía. Yo todavía estaba en estado de shock por la historia. Igual que todo el mundo. Lágrimas empezaron a bajar por mis mejillas al igual que en las de Alice y Emmett. Edward, al darse cuenta, me abrazó y apoyé mi cabeza en su cuello. Emmett se levantó y fue a abrazar a Esme que lloraba. Le dijo unas palabras y fue hacia Carlisle, solo escuché un "gracias, por todo, Carlisle". Se alejó y fue hacia mi madre, que también lloraba. La soltó y fue hacia mi padre. Lo soltó y nos abrió los brazos, a Alice y a mí. Nos abrazamos fuertemente. Yo lloraba, sin poder parar. Emmett nos soltó y fue a abrazar a Edward, que también lloraba, y a Ángela, que al igual que yo, estaba llorando.

-Gracias por todo. Esme, Carlisle, siempre seréis mis segundos padres, no lo dudéis. Ángela, pequeña, no llores, seguiré aquí para todo. Edward, quiero que sepas que siempre serás mi hermano. Alice, Bella, ahora tendré el pretexto adecuado para espantar a todos los babosos que os miren. – Dijo con una sonrisa. Ahora lo entendía todo. La razón por la cual quería a Emmett como si fuese mi hermano, porque lo es.

-Bueno, esto hay que festejarlo.- Como no, Alice siempre con lo suyo.

-Estoy contigo, Alice. –Dijo Emmett.- Iré a por refrescos.

Edward me abrazó por detrás y descansó su barbilla en mi hombro.

-¿Cómo estás? – Preguntó en mi oído.

-Estoy feliz por tener un nuevo hermano, pero estoy triste por ti… - dije con la cabeza gacha.

-¡Oh! No te preocupes por mí. Aunque Emmett y yo no seamos hermanos de sangre, siempre lo seremos de corazón. Aunque ahora, tendré que tener mucho más cuidado, por lo que pueda hacerme tu hermano.

-¡Edward! ¿Cómo puedes pensar eso? – le pregunté con una sonrisa.

-Pensándolo, Bella.- me dijo.

-Bueno, bueno, bueno. Espero, Eddie, que tengas mucho cuidadito con mi hermanita. Y te digo lo mismo Jasper.- A Jasper y a Edward se les descompuso la cara.- ¡Es una broma, hombre! – Dijo Emmett riéndose a carcajadas. Todos nos unimos a él. Repartió las bebidas y brindamos.- ¡Por mis amigos y familia!

-¡Salud! – Dijimos todos.

Rosalie carraspeó. Todos la miramos en seguía.

-Esto, tenemos algo que deciros. Es sobre Emmett y yo. La primera cosa es que, hemos decidido que nos mudaremos juntos. –Tras esto todos los felicitamos por el paso que iban a dar.- Bueno, si os ponéis así por una cosa insignificante comparada con lo que viene ahora… La segunda cosa es que estoy esperando un bebé de Emmett.

-¿¡VOY A SER TÍA! –dijimos Alice y yo a la vez. Mientras que Esme y Renée decían.

-¿¡VOY A SER ABUELA!

-¿¡VOY A SER ABUELO!- estos por otra parte.

Edward y Jasper estaban con la mandíbula desencajada por la sorpresa. Cuando se recuperaron fueron a felicitar a los nuevos papás.

Cómo ya era muy tarde, decidimos quedarnos a cenar. Alice, se había pasado toda la tarde hablando con Esme y Ángela sobre la decoración de la nueva casa, el nombre del bebé, su cuarto, en fin. Si se pone así por un bebé que no es suyo, cuando tenga el suyo, no veas como se pondrá.

-¡La lasaña está lista! - ¿he escuchado lasaña? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿A qué hora, minuto, segundo? Y la más importante… ¿De qué y cuánto? Miré a Edward que me miraba divertido. Cogí su mano y, prácticamente, corrí hacia el comedor de los Cullen. Me senté la primera con Edward a mi lado. Esme me puso un gran plato de lasaña delante de mí, que empecé a comerlo, por una vez en mi vida, me daba igual si la gente me miraba o no. Cuando terminé, pedí otra ración.

-Ahora entiendo por qué como cómo Emmett. Gracias, Esme.- Le dije cuando me pasó el segundo plato. Cené y cené.

-¡Esme! ¡Esto está delicioso, de verdad! ¡Nunca he probado una mejor! –Le dije sinceramente a Esme.

-Te lo dije.- Susurró Edward, cerca de mi oreja.

-Gracias, Bella. No hay de qué.

Comimos con una agradable atmosfera de bromas y chistes por parte de Emmett y Charlie.

Terminamos de comer y nos pusimos a ver una película de miedo: The Messengers. (N/A: Ahíi sale Kristeeeeeeeeeen! xDD)

-Bella, ¿Por qué hiciste una película y no nos lo contaste? ¿Eh? ¿Por qué? Me siento herido, hermanita.- Dijo Emmett.

-¡Emmett! A ver cuando te enteras de que yo no he hecho ninguna película. A ver si se te mete eso en la cabeza.- Le dije riéndome.

La mayor parte de la película la pasé escondida en el pecho de Edward. Él solo me acariciaba el pelo, intentando y consiguiendo tranquilizarme.

Cuando terminó la película, todos nos fuimos hacia nuestras casas. Yo le dije a Edward que quería irme a mi casa, porque últimamente, no había hablado ni con Alice ni con Rose.

-¡Oh! Vale, vale. Ya me estas cambiando, ¿no? Esta noche, me vas a dejar solito, en mi gran cama… - Hizo un pucherito.

-¡Edward! No seas melodramático, por favor. Sólo es una noche, mañana dormiré contigo.- Y le guiñé un ojo. – Hasta mañana, cariño.

-Adiós, mi amor.- Y me besó de una manera que bebería ser ilegal. Se separó de mí y siguió hablando.- ¿Qué te parece si mañana vamos a dar un paseo por el parque? – Me preguntó.

-Me parece fenomenal.

-Perfecto.- y me volvió a besar de la misma forma.

Salí del coche y fui hacia mi casa. Caminé hasta mi habitación a ponerme un pijama. Me lo puse y fui a hablar con las chicas. Estuvimos un ato hablando de cosas, del bebé, de la nueva noticia de Emmett, de mí y Edward, de todo un poco.

Salí de la habitación de mi hermana y me fui a la mía. Cuando estaba por acostarme, me asomé al balcón y allí, en frente mía, estaba Edward, sonriéndome. Sacó una gran libreta y empezó a escribir. Esta vez no sería tan perra y lo dejaría ahí solo. Terminó de escribir y me lo enseñó.

-Esta noche te extrañaré.- ponía en la libreta. Fui a por una mía y le escribí lo siguiente.

-yo también te extrañaré. Mañana estaré contigo todo el día.- Subraye "todo".

-Vale. Descansa, mi vida. Te amo. Siempre.- ¡Qué mono es!

-Descansa tú también. I Love You. Siempre.- y me metí en mi camita, calentita pero sin Edward. Por lo menos, mañana estaré todo el día con él. Sólo él y yo, nadie más. Y con ese pensamiento, me quedé dormida.


Buenoo! aquii otroo capituloo máaas! :)

Espero que os haya gustadoo!, Espero sus Review! (:

Por fin se sabe toda la verdad sobre Emmett :D

Buenoo, me voii! :)

Robert Ashley Cullen Swan (: