Mis disculpas por todo lo que he tardado, discúlpenme de verdad :( pero entre universidad, vacaciones, trabajo de medio tiempo y falta de inspiración no había podido actualizar, espero este capítulo les guste, aunque sufrí un infierno escribiéndolo dada mi falta de inspiración, pues… espero les guste
Syaoran Li: ¡Tú no me mereces!
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– Amor –Escuché que me llamaba mi amada al oído, bailábamos una pieza suave y lenta – ¿Qué se trae entre manos Li?
Era la enésima vez que me lo preguntaba, así que suspire algo saturado.
–No lo sé amor – Mentí.
– ¡Claro que lo sabes, Eriol! No me mientas… Esas actitudes raras de Li y esas reuniones que tienes con él en el medio de la noche o a cualquier día a las dos de la tarde no creo que sea por una charla casual – Apuntó, serena como siempre, convencida de todo lo que decía.
– Tomoyo, es imposible engañarte ¿cierto? – Bromeé, lo cual ella también encontró gracioso.
– Si no me quieres decir… entenderé, después de todo es tu amigo – Dijo, recostando su cabeza en mi hombro – Pero quiero que sepas que si en sus planes está dañar más a Sakura, por favor, detenlo… Ella no se merece absolutamente nada de ese sufrimiento.
– En los planes de él nunca estuvo hacer sufrir a Sakura, en lo mas mínimo pero todo se salió de sus manos y resultó siendo peor – Expliqué, intentando no dar mucha información, pronto le diría a Tomoyo todo lo que sabía cuando se diera el momento, y éste no lo era.
– Ella todavía lo ama – Dijo después de un instante de cómodo silencio entre los dos.
– Él también…
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No, esto no podía estar pasándome… No a mí.
¿Por qué Syaoran le decía a Kanawa: Wang? ¿Qué era todo esto? ¿Por qué Syaoran estaba tan furioso? Los nervios empezaron a apoderarse de mí y el miedo me dejó inmóvil en el piso debido a la brusquedad con la que Kanawa me soltó.
Fanren estaba en shock. Syaoran tenía una mirada de ira que jamás en todo el tiempo que llevaba con él vi alguna vez. Kanawa sólo reina con cinismo.
Vi como Syaoran empezó a caminar con rapidez y decisión con los puños apretados y su mandíbula estaba segura de que se rompería debido a la presión con la que la cerraba, estuvo a punto de propiciarle a Kanawa un golpe cuando en cuestión de segundos éste sacó un arma y apunto a Syaoran directo a su cara.
Grité del miedo.
– No te preocupes, Sakurita… A Xiao Lang no le sucederá nada si se queda tranquilo – Dijo mientras volteaba a mirarme, aun sosteniendo el arma, haciendo que Syaoran se detuviera en seco y mas frustrado e impotente que nunca.
Yo comencé a llorar, ¿En qué momento todo se había convertido en esta pesadilla?
– ¿Por qué no le dices cómo te llamas en realidad? – Retó Syaoran. Esto me dejó desconcertada
Fanren se disponía a dar media vuelta, imagino que para buscar ayuda pero el arma de Kanawa la apuntó a ella esta vez.
– No, Fanren, tu no irás a ningún lado.
¿Cómo conocía a Fanren?
Y empezó una discusión en cantonés en la cual no entendí nada, los tres hablaban demasiado rápido para poder entender una palabra y más me desconcerté cuando Kanawa participaba en ella con toda la fluidez del mundo. Kanawa volvió apuntar su arma hacia Syaoran y ahí me asusté como si el arma me la estuvieran apuntando a mí.
– Baja el arma, Kanawa, por favor – Dije al borde de las lagrimas y la voz temblorosa.
Los tres dejaron de discutir y eso le dio a Fanren tiempo para escabullirse de la discusión e irse del sitio, Kanawa y Syaoran me miraban a mí.
– ¿Qué es todo esto? – Pregunté tartamudeando del miedo.
– Esto es una vil artimaña de esta rata asquerosa que se hace llamar Kanawa – Explicó Syaoran casi gritando de la rabia, Kanawa sólo reía – Él es la mente detrás de que tu y yo estemos separados, él es la mente detrás de la extorción de la cual fui víctima ¡Este canalla es un maldito ladrón!
– ¡Ay Xiao Lang! Has sido el más problemático de todos, tengo que admitirlo… Lo único que hacía que mantuviera el plan era tu exquisita novia.
Me levanté con demasiada dificultad, mis extremidades temblaban y me acerqué a ellos dos, en ese momento Kanawa cargó el arma y me apuntó, haciéndome quedar fría del terror, jamás me habían apuntado con un arma.
– No des ni un paso más…– Kanawa iba a terminar su amenaza cuando de repente un golpe en su cara de parte de Syaoran hizo que se derrumbara en el suelo.
El arma rodó unos metros lejos de ellos y Syaoran estaba encima de Kanawa propiciándole golpes a cada centímetro que alcanzara, estaba cegado por la ira.
– ¡Syaoran… Basta ya! – Intente detenerlo, tomándolo por un brazo, este no era el Syaoran que yo conocía, el jamás se ponía así de agresivo.
Pero mi agarre era inútil, su fuerza y cegado por la ira hacia que me ignorara y por más que gritara, no me escuchaba.
Kanawa estaba al borde de la inconsciencia además de que sangraba por la nariz y la boca abundantemente, algunos moretones no tardaron en aparecer.
– ¡Syaoran… Tú no eres un asesino! ¡Detente! – Grité esta vez. Milagrosamente, me escuchó y se detuvo.
Se levantó y se limpio el hilo de sangre que le salía del labio debido al único golpe que Kanawa había logrado propiciarle, yo no sabía qué hacer y mis nervios solo hacían que llorara; me cubrí la cara con mis manos, quería olvidar todo lo que acababa de suceder.
Syaoran se había convertido en mi amuleto de la desgracia, casi un año de nuestra ruptura y aun seguía ocasionándome problemas.
– Saku…– Escuché que me llamaba, pero yo no podía dejar de llorar y escuche sus pasos acercándose hacia mí.
Justo cuando lo escuche más cerca, un sonido estremecedor hizo que me destapara la cara y viera a un Syaoran en el piso sangrando desde su abdomen y una expresión de shock y dolor en su rostro, de nuevo ese sonido hizo que saltara mi mirada hacia el causante de ellos. Era Kanawa sosteniendo el arma hacia Syaoran con una sonrisa triunfal y una mirada de desequilibrada en sus ojos.
– ¡Syaoran! – Grité del miedo.
No, no, no, no. No a él, no aquí, no delante de mí.
Escuche a Kanawa reírse como un lunático, como si hubiera ganado una guerra y yo sólo me abalancé sobre el charco de sangre de un Syaoran mal herido.
En ese momento llegó Fanren con Eriol y Takami, que se abalanzaron sobre Kanawa y lo pusieron contra la pared, haciéndolo soltar el arma.
En ese momento me desconecté y lo único que tenía en mente era la vida de Syaoran peligrando.
Llore silenciosamente, Syaoran estaba de rodillas con la mano en su abdomen y respirando agitadamente, mi vestido se manchó de sangre pero fue lo que menos me importó, sostuve la cara de Syaoran entre mis manos.
– Resiste, por favor – Le supliqué mirándolo a los ojos.
En ese instante eché a un lado todo lo que lloré por él, todo lo que sufrí, todo lo que tuve que soportar por estar lejos de él. En ese momento me importó un comino, porque por más que lo negara, por más que intentara, Syaoran era el hombre de mi vida, no tenia caso negarlo, era él y solo él.
Él me miró y sentí su mano desocupada rozar mi cara.
– Perdóname.
– No, Syaoran… ¡No te vayas! ¡Resiste! – Le supliqué entre lagrimas.
Escuché la sirena cada vez más cerca. ¡Por Dios que se apresurara! Veía ante mis ojos como el cuerpo de Syaoran empezaba a fallar, como luchaba por mantener los ojos abiertos y su respiración mas entrecortada.
– Syao, mírame – Nada, sus ojos cerrados y empecé a sentirlo frio – ¡Mírame! – Grité desesperada, aun con mis manos en su cara, haciendo que sus ojos se encontraran con los míos.
–Syaoran… Prométeme que vas a estar bien ¡Promételo! –Dije mientras escuchaba el llanto de Fanren, los insultos de Takami hacia Kanawa y a Eriol pidiendo orden, no supe en qué momento pero toda la fiesta estaba alrededor de nosotros. Él asintió débilmente.
Y en ese momento, unos hombres vestidos de blanco tomaron a Syaoran y lo subieron a una camilla. Se lo llevaron y Fanren corría detrás de ellos.
Me quedé perdida en mis pensamientos ¿Syaoran moriría? ¡No! Él no podía morir, me lo prometió.
Sentí los brazos de Tomoyo levantarme del suelo.
– Saku, debemos irnos – Levante la mirada y aunque mi mente seguía en la ambulancia que se llevaba al hombre que amo luchar por su vida, no pude evitar notar los ojos cristalinos de Tomoyo – La policía quiere entrevistarte, luego de eso iremos a mi casa y a cambiarnos e ir al hospital.
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Las siguientes dos horas fueron lo más tortuoso que he experimentado jamás.
La entrevista con la policía duro poco, Wang estaba en la cárcel de la comisaria mientras se reunían los papeles para llevarlo a juicio. Luego llegamos a casa de Tomoyo donde tome un baño y cambié mi vestido para que lo botaran a la basura, no quería nada que me recordara lo que acababa de vivir.
Estaba en la habitación que Tomoyo tenía condicionada para mí, acababa de tomar una ducha rápida antes de salir al hospital, me vestí de los más informal con unos jeans y una camisa de cuadros blancos y grises. Me encontraba cepillando mi cabello mojado cuando tocaron a la puerta. Di permiso para entrar y giré para encontrarme con la cabeza de Eriol que se asomaba por la puerta.
– Fanren acaba de llamar – Dijo silenciosamente, él estaba tan agotado como yo – Syaoran aun está en intervención, no han podido localizar una de las balas.
Yo sentía que no tenía mas lágrimas que derramar, mis ojos estaban hinchados y rojos. Sólo baje la cabeza.
– Saku – Habló nuevamente, esta vez entrando a la habitación por completo y noté que también se había duchado y cambiado – ¿Quieres hablar?
En ese momento me corrí hasta los brazos de mi amigo, él me recibió en un abrazo cálido.
– Eriol… No quiero que nada malo le suceda, no quiero sufrir más ¡Quiero que esto acabe de una buena vez! ¿Qué hice para merecer esto? Estoy exhausta… Yo no sabía nada, no sabía que Kanawa era un estafador –Hablaba rápidamente, sin llorar, únicamente descargándome – De haberlo sabido no hubiera estado con él, lo menos que quiero es hacer algo que perjudique a Syaoran porque, a pesar de todo, yo… no le guardo rencor.
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Tres días han pasado desde esa horrible noche y aquí me encuentro en esta habitación de una clínica privada, viendo al hombre que amo en una cama inconsciente.
Desde que llegué aquí, no me he despegado de su lado porque es más que obvio en una situación así todo el pasado no me importa, sencillamente no podría dormir sabiendo que Syaoran tiene tres días inconsciente.
– Tía Saku – Escuché que me llamaban desde la puerta de la habitación, era Qiu.
Con mi mano le hice una seña para que entrara a la habitación y se sentara junto a mí en el sofá en el que llevaba tres noches durmiendo.
Qiu, en un tierno vestido púrpura, se acercó y me abrazó. Yo la recibí con los brazos abiertos y empezó a llorar silenciosamente mientras yo le acariciaba el cabello, el silencio que las dos guardábamos era únicamente interrumpido por el "beep" de la maquina a la que Syaoran estaba conectado.
– Tía – Dijo Qiu, separándose del abrazo y secando sus lágrimas con sus manitas – ¿Tío Syaoran se va a poner bien?
Yo no tenía la respuesta a esa pregunta pero Qiu no tenía por qué sufrir más si le decía eso.
La intervención quirúrgica de Syaoran acababa de terminar, una Fanren aun en vestido lloraba en la sala de espera, junto a mí y unos silenciosos Eriol y Tomoyo.
El doctor se nos había acercado para darnos un veredicto nada tranquilizador.
– El joven Li está estable – Empezó diciendo ese hombre canoso en su bata blanca – Sin embargo no sabremos cómo responderá, si es que responde.
– ¿Cómo que "si es que responde"? – Preguntó una desesperada Fanren, bañada en lagrima y en ese momento sentí mi corazón arrugarse como una pasa.
– Pues… – El doctor suspiro, dándole tiempo a que sus palabras fluyeran – Todo depende de la situación emocional del paciente, también perdió mucha sangre y aun no podemos medir las consecuencias neurológicas de este evento puesto que aun es muy temprano para poder hacer algún tipo de examen pero por lo que sabemos por ahora su actividad cerebral es muy pequeña… Sólo se debe tener fe.
Y sin decir otra cosa se retiró, dejando a una Fanren sollozando y a mí en total shock, con una daga en el corazón.
– Sí, Qiu –Contesté con una sonrisa que me costó la vida mostrarle – Tío Syaoran solamente está muy cansado.
Ella me miró con sus ojos ámbar, tan característicos de esa familia y me sonrió de vuelta.
– Tienes que prometer una cosa Tía Saku.
– ¿Y qué será?
– Que perdonarás Tío Syaoran – Esa propuesta me agarró totalmente fuera de lugar, ni en mil años me hubiera esperado eso de Qiu – Él no tiene la culpa de muchas cosas.
No sabía qué decir y gracias a Dios la conversación se vio interrumpida por la señora Ieran, que había llegado de Hong Kong ayer por la mañana.
La mirada de Ieran le hizo a entender a Qiu que saliera de la habitación, seguidamente yo me puse de pie e hice una reverencia en saludo.
– ¿Puedo hablar contigo, Sakura? – Preguntó, sentándose a mi lado.
– Sí, por supuesto.
Si yo estoy hecha un cadáver en apariencia, la señora Ieran tenía el peor aspecto de todos, porque a pesar de que estaba con un atuendo elegante y su porte de siempre, en el fondo se podía ver que sufría más que ninguna por su hijo.
– Estoy segura que ya estas al tanto de toda la situación por la que tuvo que atravesar Xiao Lang con la tal Xenia Chao.
– Sí – Contesté mirando hacia el piso, primero porque esa mujer me intimidaba demasiado y segundo porque ese tema me resultaba los mas incomodo del mundo –Fui la ultima en enterarme de todo.
– No estoy aquí para defenderlo, porque sé que muchas de sus acciones estuvieron mal, también tengo bien claro que pensó las cosas demasiado mal y quiero, en nombre de él… Pedirte que lo disculpes – Declaró con su penetrante mirada sobre mí – Porque sé que en todo momento estuvo buscando lo mejor para ti, que no sufrieras o que no llegaras a saber nunca… Lo conozco, es mi hijo y sé que a pesar de esa coraza en la que se disfraza es un niño locamente enamorado de ti – Sus palabras hacían que mis ojos se llenaran de lagrimas – Ya me estoy encargando del juicio de Xenia Chao y Hsing Wang, ambos fueron trasladados a Hong Kong anoche y me comuniqué con el señor Yeung, un empresario que al igual que muchos otros, fue víctima de la estafa de estos dos.
Yo sólo suspire, no tenia palabras para lo que me dijo pero de todas formas agradecí la información acerca de que Chao y Wang iban a obtener su merecido.
Se puso de pie y se dirigió hacia la salida – Escuché que una importante firma de abogados está interesada en ti – Comentó, yo me limite a asentir – Deberías ir a tu casa, ya tienes dos noches aquí y alguna de mis hijas les gustaría quedarse, mañana deberías ir a reunirte con esos hombre interesados en ti, así que mejor descansa hoy en tu hogar… Cualquier eventualidad te la haremos saber – Dicho esto, salió de la habitación, dejándome sola con un Syaoran en cama.
Las palabras de Ieran fueron como orden para mí, así que antes de irme a ir a lidiar con mi soledad en mi hogar, me quedaría unos cinco minutos más con él.
Me levanté del sofá y me acerque a su cama.
Ahí estaba él, durmiendo. Su cara no tenía ninguna emoción y aun no sabíamos nada de su actividad cerebral. Tome su mano fría entre las mías y me acerqué a darle un beso en la comisura de sus labios.
Mi Syaoran, ¿A quién engañaba? Siempre fue él y siempre será él. En estos momentos todo lo que quiera era ver esa mirada sobre mí, que me estremecía y al mismo tiempo me hacía sentir la persona más especial en el mundo entero.
Él era, sencillamente, mi todo. Mi felicidad y mis tristezas, mis logros y mis derrotas, él había hecho de mi la mujer que soy hoy, lo único que quería era ver esa mirada otra vez.
Empecé a llorar silenciosamente.
– Me lo prometiste – Susurre, cerrando los ojos con dolor al recordar esa horrible escena de Syaoran en el piso y lleno de sangre – Me prometiste que resistirías… Por favor, vuelve, muchos aquí te necesitamos, tu madre, tus hermanas y… yo, yo más que nadie.
Me quede observándolo, esperando un milagro y nada. El mismo maldito "beep", no había nada.
Sequé mi lagrimas amargamente y salí de ahí con mis cosas que estaban en una mochila. Mas lagrimas se conglomeraban en mis ojos, así que procuré salir rápido de ahí.
En el pasillo me encontré a Meiling, que también había llegado de Hong Kong.
– ¿Ya te irás? – Preguntó un poco triste.
– Sí, por favor cualquier cosa que ocurra llámenme, ¿si?
Ella asintió, nos dimos un abrazo de despedida y cada quien siguió su camino.
Dicen que las cosas pasan por alguna razón, ¿Qué razón tenía esta situación de porquería? ¿Qué se suponía debíamos aprender de todo esto? ¿Qué sentido debía tener esto para mí?
Caminé hasta el sitio de parqueo, abrí mi auto e ingresé en el, lo encendí y me fui de ahí con esas preguntas en mi cabeza.
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Dolor.
¿Dónde?
Dolor en mi abdomen.
¿Por qué?
Abrí mis ojos con un esfuerzo sobrenatural, me pesaban una tonelada cada uno.
¿Dónde estoy?
Era una habitación blanca y a oscuras, no podía moverme mucho así que únicamente podía observar hasta donde mis globos oculares pudieran llegar.
Había un reloj de pared. ¿Qué decía ahí? ¿3:48? ¿De la mañana? Debían ser las tres de la mañana, debido a la oscuridad de la estancia pero ¿Por qué estaba yo aquí?
Y de repente todo me vino como un rayo a la cabeza, imágenes de que lo había pasado: Sakura con Wang, Wang con un arma, una explosión y dolor.
– ¡Sakura! – Exclamé sobresaltado, lo cual hizo que me ardiera la garganta como si hubiera tragado fuego, mi cuerpo intento sentarse pero el dolor fue demasiado para poder siquiera inclinarme y una estúpida maquina empezó a sonar "beep beep beep" de manera muy acelerada.
Mierda, estaba en un clínica.
¿Qué carajos me había pasado?
– ¡Xiao Lang! – Una voz familiar a mi derecha llamó mi atención – ¡Xiao Lang! ¡Despertaste! – Era Meiling, y con lágrimas en los ojos se abalanzó sobre mí.
Como pude, con mis manos señalé mi garganta, tenía demasiada sed, necesitaba agua para poder hablar. Pero la estúpida vía en mi mano no me dejaba moverla demasiado.
A duras penas Meiling entendió y me tendió un vaso con agua en una mesa de noche con unas medicinas junto al sofá con una manta, donde concluí que Meiling había estado durmiendo ahí.
No see por qué, pero una especie de decepción me inundó.
¿Sakura no estaba aquí?
Luego del vaso de agua que me bebí en un sorbo.
– Voy a avisarle a las enfermas y llamaré a Sakura.
– ¡NO!
– ¿"No" qué? ¡Tienen que venir las enfermeras a chequearte!
– No, no es eso… No llames a Sakura.
Meiling me miró extrañada y seguidamente salió de la habitación, luego de unos minutos llegaron las enfermeras y el doctor de turno a hacerme unos exámenes.
Todos parecían absurdamente sorprendidos, yo me conmocioné al saber que habían pasado más de cinco días y yo no era más que un absurdo vegetal en esa cama a pasar directamente a estar completamente bien, con un poco de dolor abdominal.
Luego que me dijeran que al día siguiente me darían de alta, se fueron de aquí dejándome sólo nuevamente con Meiling.
– ¿Por qué no quieres que le diga a Sakura que despertaste? Estuvo tres noches aquí a tu lado.
Esa noticia hizo que sintiera un calor por dentro como tenía demasiado tiempo que no lo sentía, mi Sakura, había estado aquí junto a mí.
– Porque no quiero – Un pequeño plan empezó a maquinarse en mi cabeza – Pero eso no importa ahora… ¿Qué pasó con Wang y Chao?
– Xiao Lang – Meiling dijo con queja – Deberías dormir, mañana te contaremos todo bien.
– ¡NO! Tengo más de cinco días durmiendo.
– Pues tía Ieran se está encargando de eso, reunió toda la evidencia de tu estafa con la de los demás empresarios que sabía un tal Yeung y su juicio se llevó a cabo ayer, ambos obtuvieron cadena perpetua.
– No me estás dando detalles – Exclamé.
– Xiao Lang, nos has tenido insomnes a todos por casi una semana – Meiling bostezó de cansancio, entendí a que se refería, mi condición le había dado dolores de cabeza a todos y ahora por fin podría descansar, así que preferí no insistir más.
– Tía Ieran y mis primas vendrá mañana, les llamé cuando fui a buscar a las enfermeras…. No te preocupes, les dije que no le dijeran nada a Sakura.
Diciendo esto, me dio un beso en la mejilla y un abrazo fuerte.
Se separó y me sonrió.
A la mañana siguiente, mi habitación era un bullicio de mujeres.
Mi madre, mis hermanas, mi prima y mi sobrina.
Todas felices y yo también, aunque en el fondo sólo pensaba en que faltaba una mujer más y todo estaría bien, pero ella no querría verme, estoy seguro.
Por mi mente pasaban una serie de pensamientos de todo tipo.
Seguro se quedó tres noches aquí en la clínica porque se sintió culpable.
A lo mejor me perdonará después de esto, este tipo de situación siempre terminan uniendo a la gente.
Y así se me fue la mañana, aunque estaba contento de verlas a todas y de estar vivo como es obvio, estuve ausente la mayor parte del tiempo, ¿me perdonaría?
Por eso no quería que viniera, ni que supiera nada, la orden era que cuando ella llamara le dijeran que todo seguía igual.
Meiling y mis hermanas estaban molestas conmigo por eso, porque le han tenido que mentir todo el tiempo pero eso no me importa, ellas no saben el tipo de cosas que pasan por mi cabeza ni conocen a Sakura tanto como yo, así que mi estrategia era otra.
Ya llegaba el anochecer y mis hermanas y mi madre se habían ido al hotel donde estaban durmiendo, cerca de mi departamento, Meiling se quedaría esa noche en mi departamento conmigo para ayudarme con cualquier dolor o algo.
Una vez en el auto, saquee mi teléfono celular y realicé una llamada, Meiling me observó extrañada mientras encendía el auto.
– Hola Daidouji – Saludé.
– ¡OH POR DIOS!
Su grito, estoy casi seguro, estuvo a punto de dejarme sordo – Sí, soy yo y estoy bien – Dije entre risas.
– ¿Ya Sakura sabe?
– No – Contesté – Pero me dijo Meiling que estas noches ha estado durmiendo en tu casa ¿Se encuentra ella ahí?
Sentí la mirada interrogante de Meiling sobre mí.
– ¡Sí! – Exclamó una Tomoyo feliz – Acaba de llegar, me llamó hace unos minutos preguntando a qué horas llegaba porque la mansión esta sola y me dirijo para allá.
– ¿Puedo ir para allá? – Pregunté tímido.
Escuche la respuesta afirmativa de Tomoyo – Por favor no le digas que voy.
– No te preocupes… Te espero allá.
Y presioné el botón rojo, terminando la llamada.
Mire a Meiling – Llévame a casa de Daidouji por favor
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No podía evitarlo, mi corazón se agitaba ferozmente contra mi pecho, estaba demasiado nervioso para creerlo.
Estábamos en casa de Daidouji, en el living.
Tomoyo me dio un fuerte abrazo, el cual dolió un poco en mi región abdominal pero preferí no decir nada ni emitir queja alguna.
– ¿Dónde está? – Le pregunté luego de que nos separamos del abrazo.
– Arriba en la tercera habitación a la izquierda, tengo entendido que está tomando una siesta.
–No importa, esto no tomará mucho – Dije. Me decidí a subir, con la leve dificultad para caminar que tenia.
– Esperen aquí – Les dije.
Empecé a subir los escalones lentamente y a cada paso mi corazón parecía querer salirse de mi pecho, me sentía un adolescente enamorado de nuevo.
Y a medida que me acercaba a la puerta, la inseguridad de se apoderó de mi, ¿Qué le diría? ¿Cómo debía saludarla? ¡Oh Dios mío! Esto era demasiado difícil.
Frente a la puerta de la habitación me vi parado casi cinco minutos contados, inseguro.
En un ataque impulsivo, golpeé dos veces la puerta y escuché su voz desde el otro lado dándome permiso para entrar.
Abrí la puerta de la habitación y allí estaba ella acurrucada entre las cobijas.
– Hola… – Fue lo único que pude decir.
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Wooooo… Como se darán cuenta estamos llegando al final de la historia :) espero les haya gustado este cap. y bueno dejen Reviews con críticas, sugerencias, cualquier cosa se les ocurra… No tengo más que darles mis infinitas gracias por la cantidad de apoyo que esta historia ha recibido, son mi inspiración
No olviden opinar y si gustan pasen a leer mi nueva historia, publicada hace poco :) pueden encontrarla mirando mi perfil
Millones de besos
Arien.
