DISCLAIMER: Inuyasha (a) Takahashi Rumiko
N/A: "Colibrí" se encuentra dentro del cuerpo y de los pensamientos de Isis. Cada vez que él le comente algo a Isis esto irá en "negritas entrecomillado" para diferenciarlo de los pensamientos propios de Isis, los cuales van "entrecomillado" simple.
Stage 10
DESAFIO Y VICTORIA
Al caer la tarde, decidimos descansar para comer, ante el disgusto de Inuyasha.
Nos detuvimos cerca de una caverna para almorzar. Las chicas y yo preparamos los alimentos y los chicos fueron por leña. Abrimos varios paquetes de comida instantánea, pues todos nos moríamos de hambre. El único imprevisto durante la comida fue la usual pelea entre Inuyasha y Shippo, peleándose las últimas salchichas. Discusión que Kagome terminó, enviando a Inuyasha a investigar el sabor de la tierra.
Después de comer, las chicas decidieron descansar un poco, junto a Kirara y Shippo. Inuyasha se alejó para explorar un poco y yo llamé aparte a Miroku. Necesitaba hablar con él. Estaba muy preocupada… No podría volver a mi casa con un espíritu en mi interior. Sentía algo especial por Colibrí, pero no estaba bien lo que había pasado.
- A ver… ¿Entonces debo encontrar la forma de sacar a Colibrí de mi interior, purificarlo y hacer que se fusione con la Esfera de Jade?
- Así es, señorita Isis. De lo contrario, el espíritu podría tomar posesión de su cuerpo y volverla "su reencarnación".
- Pero, se supone que soy la reencarnación de la sacerdotisa encargada de la Esfera, no de un solo "espíritu"- Le dije.
- Por eso mismo. Ése espíritu está decidido a quedarse con su cuerpo. No permitirá que invoque a los otros tres ni se someterá al poder de la esfera. Es usted quien debe controlarlo, no él a usted.- Me confirmó.
- Pero… quisiera hablar con él, para explicarle la situación y que no me lo tome a mal.
- ¿Acaso ya no puede comunicarse con él?
- Ya no. Desde anoche todo es silencio en mi cabeza.
- Mmm… Creo que debe meditar y concentrarse. Visualícese en un campo frente a él y charle. Tal vez pueda convencerlo y salga de su cuerpo por las buenas.
- ¿Y si no logro convencerlo?
- Pues aunque sea por las malas, pero debe sacarlo. Tendré listos los sellos para que una vez que lo saque, ya no pueda volver a entrar a su cuerpo. Su única opción será la Esfera.
- ¿Y ésa cómo la consigo?
- Deberá reunir a sus cuatro espíritus y con su energía ellos la sacarán de su cuerpo. Se fusionarán en ella al mismo tiempo y regresará a usted. Entonces, podrá usted dominar los cuatro elementos de la naturaleza, invocando el poder de la esfera y a su espíritu guardián.
- Aaahhh.- Concluí, embobada con la explicación... "Y es que cuando Miroku se pone en plan serio… se ve taan sexy". Por un lado me sentí feliz de tener sólo mis pensamientos en mi cabeza, pero extrañaba al chico. Así que me alejé un poco, hacia el remanso del río para concentrarme escuchando el sonido del agua entre las piedras. Cerré los ojos y me relajé, sentada apoyando mi espalda contra un árbol.
Me ví dentro de una caverna "Segurito se trata de mi mente cochambrosa" y empecé a buscar su cuerpo. Recordaba el color de su piel, su estatura, el color de su cabello y de sus ojos, su vestimenta y lo ví.
Parecía sentado en un rincón de la caverna, como un niño triste. Me acerqué a él.
- Colibrí… debemos hablar.
- Ya no me quieres contigo ¿Verdad?... Siempre sucede así.
- No es eso… es que debí… - Pero no me dejó concluir.
- ¡Te advierto que nunca saldré de tu cuerpo! - Me dijo, retador.
- ¡Oye! ¡No tienes derecho! – Le reclamé.
- Sí lo tengo… fuiste tú quien me abrazó.- Obviamente ése era un golpe bajo.
- Pero es que yo no sabía… - Traté de disculparme, pero él fue implacable.
-Si no sabías ése es TU problema. De tu cuerpo no me sacas ni a patadas. – Sentenció.
Mis ojos se llenaron de lágrimas:- ¿Acaso eres malo… Colibrí?
Se acercó a mí, con dulzura y me abrazó. Sentí su calor y un hormigueo muy agradable me recorrió la espina:- No Isis… sólo soy conchudo…- Lo miré, sorprendida:- Es cierto. Es la primera vez que estoy dentro de un cuerpo y es muy agradable. Tu corazón bombea tu sangre y eso te llena de vida. Cuando me ofrendaban sacrificios, apenas y latían un poco antes de deshacerse en las manos del sacerdote. Eso era cruel, porque luego tenían que victimar a otra persona. La verdad… era un poco desagradable. Pero lo aceptaba porque era lo único que me mantenía vivo.
- ¿Y no puedes aceptar otra cosa que no sean corazones sangrantes y bombeadores?- Le pregunté, esperanzada.
- Pues… a menos que me consiguieras corazones de animales jóvenes y me los dieras como alimento… - Hice una mueca de asco, ante la cual sonrió:- También podrías ofrendarme una joven virgen en cuyo cuerpo podría vivir, aunque eso significaría… despojarla de su alma.
- Ese será mi destino… si te mantengo dentro de mí… ¿Verdad? – Le pregunté separándome un poco de él.
Su mirada me lo confirmó y lentamente se acercó a mi "Ay Dios… va a besarme" pero sólo me abrazó, rozando sus labios en mi mejilla, estremeciéndome.
- Sólo quiero seguir vivo, Isis.
- Entonces sal de mi cuerpo… - Rogué, volviendo hacia él mis ojos aún húmedos:- Seguirás vivo dentro de la Esfera de Jade.
- No - Me respondió, determinante:- … No saldré de aquí.
- ¿Es tu última palabra? - Le pregunté.
- Sí…- Y me vió con tristeza. Realmente me gustaba el chico, pero no podría permitir que me despojara de mi cuerpo "¡No señor!" Pero debía planear muy bien las cosas. Salí de la caverna y lentamente se empezó a aclarar mi visión.
Un fuerte estremecimiento me hizo abrirlos de golpe. Mis ojos tardaron en darle forma a lo que veían. Esa mata plateada no podía ser otro que…
- ¿Inuyasha?...- Pregunté, dirigiendo mis manos al frente, tratando se asirlo, pero se levantó y me dio la espalda. Entonces lo ví con claridad: ¡Sesshoumaru!
Me levanté rápidamente y al girarme con rapidez para sacudirme la falda perdí el equilibrio. Casi sentí el golpe contra el suelo, pero un brazo me sujetó de la cintura, por detrás. Reaccioné y retiré sus manos de mi cintura y me alejé de él. Me volví, molesta.
- ¿Qué buscas Sesshoumar…? - Iba a completar "marica" pero él me había salvado de un doloroso sentón, así que me contuve:- Sesshoumaru-sama.
- Aún tienes ese olor, humana. ¿Aún no te has apareado? - Inquirió, indiferente y majestuoso. Me molesté de sobremanera.
- ¡¿Y a usté qué chingaos le importa…?! ¡¿Acaso viene por su turno?! Tome un número y fórmese atrás de la raya. - Le dije, dándole la espalda.
- No deberías andar sola… Podría atacarte algún demonio hambriento. – Dijo, muy serio sin verme.
- No creo que eso le importe.- Le respondí, tratando de sonar tan grosera como él.
-No me importa lo que te pase… Quiero la Esfera de Jade que está en tu interior.
Me asusté en serio. El sabía de la Esfera de Jade y me la pedía abiertamente. Me imagine siendo desgarrada en dos partes por ése miserable. Según me dijo Kagome, sacaba una tripita de sus dedos, como sable laser, que cortaba de todo. Mi corazón empezó a latir con fuerza. Sentí la voz de Colibrí en mi cabeza.
- No temas… si intenta algo… te protegeré.
- "¿En serio?... ¿Entonces me quieres aunque sea un poquito?" – Le pregunté, esperanzada de que si me quería aunque fuera un poquito, podría rogarle para que se saliera de mí.
- ¡Claro que te quiero! Si te pierdo dónde voy a vivir… Y si me resisto a someterme a ti, si me somete él me va peor… No chiquita, no permitiré que nada te pase, protegeré mi hogar.
- "¡Gracias!" - Le dije, molesta por su cinismo. De pronto se me ocurrió. Recordé que cuando los otros demonios me atacaron, Colibrí se materializó saliendo de mi cuerpo. Si me sentía atacada…tal vez…
- Ni lo pienses. En cuanto ese tipo te corte en dos yo le entro al primer bicho que se atraviese… Mira, por ejemplo… ¡Ése conejo que está ahí!
Me enfurecí y volví mi mirada hacia Sesshoumaru. Me observaba muy atento, sin pestañear. Su actitud era muy tranquila y majestuosa. Me relajé.
- Perdone… - Le dije, tranquilizándome:- ¿Para qué quiere la Esfera de Jade?
- Es asunto mío. - Me dijo, cortante.
Suspiré. Kagome ya me había advertido de lo cortante que era éste Sesshoumaru… Así que mejor me di la vuelta y me dirigí hacia donde quedaba la caverna donde nos quedamos a acampar… Ya se hacía de noche y no quería sentir frío.
De pronto me di cuenta que ya estaba oscuro. Sin saber cuánto tiempo estuve meditando, interiorizando con Colibrí… hasta que sentí la cálida presencia del demonio frente a mí.
Traté de reconocer dónde estaba y de dónde había venido. No pude. " ¡Rayos… estoy perdida!" "¡A mi ni me veas… tampoco conozco el lugar!" di varias vueltas alrededor del árbol tratando de orientarme, pero sólo estábamos Sesshoumaru y yo. El silencio y la oscuridad eran pesados
"¿Cómo rayos se me ocurrió alejarme tanto?" De pronto noté que él se dirigía hacia un lugar, como si alguien lo llamara. Sin saber porqué lo seguí, en silencio, dejando dos pasos tras él. "A ver si no me conduce derechito al infierno".
Después de unos 20 minutos de caminar en silencio tras él, noté la luz de la caverna, que se iluminaba con la fogata y el agradable aroma a café me llegó. Me adelanté y sonreí, feliz. Rápidamente me di vuelta y me vió. Sin darle tiempo a reaccionar, me lancé a su cuello y le planté un beso en la mejilla. ¡Smack! Húmedo y bien tronado.
- ¡Gracias mi amor! – Le dije emocionada. Sobra decir que por mi entusiasmo no supe lo que hacía y lo acababa de tratar como el mejor de mis amigos, pues suelo llamar así a mis amigos más queridos. Era tanta mi felicidad que me di la vuelta y corrí hacia la caverna, por lo que no pude ver su rostro después del beso.
Casi llegaba cuando reaccioné: "¡¡ ¿Pero qué demonios hice?!!"
Y me dí la vuelta. Había desaparecido.
Decidí guardarlo para mí, después de todo había sido un impulso y como soy muy amigable y apapachadora por eso no me importó que se tratara del tipo más payaso del Sengoku. Suspiré y me dirigí a la entrada.
Las chicas se preparaban para ir a las termas y me invitaron. Había yo escuchado que en Japón se bañan las familias completas y pregunté si Inu y Miroku nos acompañarían.
- No. Sólo Shippo… Y Kirara nos avisará si uno de los muchachos se asoma a espiarnos… Ya sabes… Miroku.
Asentí. Aunque fuera muy guapo, tampoco me gustaba que fuera tan pervertido.
Las termas eran deliciosas. El agua caliente nos relajó y empezamos charlar. De pronto les pregunté si alguna de ellas cantaba.
- A mí me gusta mucho cantar. - Me dijo Kagome.
- A mí, Kagome-chan me enseñó una canción muy linda de su época. – Dijo Sango.
- Pues yo también canto. - Les dije. Invité a Kagome a ser la primera y su voz salió cristalina y maravillosa:
Hagimari no kaze yo
Todokemessegi…
"Hermoso"… - Pensé "Que voz tan chula" dijo Colibrí. Luego fue el turno de Sango.
Zankokunatenshi no youni
Shounen yo shinwa ni nare…
"Excelente" pensé "Prrrrrrrrrrrr" fue la respuesta de Colibrí. Entonces, sin darme tiempo a razonarlo, empecé a… ¿Cantar?
Yoooo se bieeeen que estooooy afueraaaaa
Peroooo el díiiia en que yoooo me mueraaaaa
Seeeeé que tendraaaás que lloraaaaaaaar…
Lloraaaaaaaar y lloraaaaaaaar… Llooooraaaaaar y lloraaaaaaaar
Diraaaás que no meeeee quisisteeeee
Peeeeero vaaaas a estaaaar muuuuy triiiisteeeeee y asíiiii te vaaaaaas a queeeedaaaaar…
Apenas pude darme cuenta de las miradas horrorizadas y de asombro de Sango, Kagome y Shippo, tapándose los oídos, apenados por escuchar semejante barbaridad.
Mi cuerpo era alzado con violencia y rápidamente, volví a caer al agua, sumergiéndome, ante el susto de Kagome, al ver que el agua se teñía de sangre.
Otro cuerpo cayó casi al mismo tiempo que el mío, provocando los gritos escandalosos de las chicas al descubrir un hombre con ellas en el agua.
Miroku llegó oportunamente y gracias a Dios no se distrajo en ese momento con los cuerpos desnudos de las chicas... Y selló a Colibrí. De pronto las chicas se dieron cuenta de Miroku y volvieron a gritar y Sango le arrojó una gran roca. Afortunadamente Inuyasha se dio cuenta a tiempo y lo jaló para evitar que lo aplastara la roca. Mientras, Kagome y Sango me atendían. Me dolía horrores la cabeza, pues estaba herida, pero no me importó… Estaba feliz. Me sentía débil… pero había logrado sacar a Colibrí de mi cuerpo… y esa, era una victoria personal…
CONTINUARA…
N/A: La canción que canta Kagome es "Hagimari no kaze", opening de Saiunkoku Monogatari. La que canta Sango es "Zankoku na tenshi no thesis", opening de Evangelion. La que canta Isis es "El Rey", del compositor mexicano José A. Jiménez y que es emblemática de los mariachis mexicanos. (Si no la reconocen y vieron "El pingüino" (Happy feet) es la canción que canta Mumble en español)
