Otro capítulo. Gracias por sus Review.

Me encanta leer sus comentarios, me dan muchos ánimos de seguir escribiendo.

Herkyo, gracias por seguirme desde un inicio.

Hannah Reeven: Hermione no es vecina de Harry. Harry vive en el Valle de Godric aún.

Bueno, hasta aquí. Mil gracias.


Marzo, 20. 1993

-¡Lo que pasa es que tu cara espanta al hipogrifo! -grito Blaise, para ser secundado por las risas de los demás alumnos que habían tomado Cuidado de Criaturas Mágicas como materia opcional.

El resto de las vacaciones navideñas, los Granger, los Potter, los Malfoy, los Zabini y Theo habían pasado de una casa de seguridad a otra. Todos bajo protección de la Orden.

Ese día aprenderían sobre los hipogrifos, animales mágicos provenientes de una cruza entre un caballo con un grifo. Tenían alas y garras delanteras de un águila, al igual que su pico y el cuerpo de un caballo. Son muy sensibles pero Buckbeak, el hipogrifo de ese día, se había encariñado con Harry.

Cuando Goyle dijo que no era la gran cosa, intento acercarse al hipogrifo, pero este rápido bufo e intento atacarlo. Si no fuera por Hagrid y Harry, que se le encimo en el lomo, Goyle ahora mismo estaría en la enfermería.

-¡Nadie pidió tu opinión, traidor de la sangre! -grito encolerizado Goyle, con la cara casi tan roja como el cabello de Ron.

-Por Salazar, Goyle. Busca un mejor apodo, ese ya me lo sé de memoria -con una sonrisa ladina, Blaise camino hacía el hipogrifo. Era su turno de intentarlo.

Se inclinó, haciendo una reverencia al igual que lo hizo Harry y Buckbeak se inclinó de la misma forma, dándole permiso.

Miro burlonamente a Goyle y subió al lomo del hipogrifo, ayudado por Hagrid. Buckbeak tomó velocidad para volar hacía la misma dirección que había tomado con Harry. Seguido de cerca por un Auror, por si acaso.

-¿No puede simplemente dejar de provocar a los demás? -preguntó Theo. Se encontraba sentado sobre una gran roca, al lado de Hermione, en lo que ambos esperaban su turno para "domar" al hipogrifo.

-Ya lo conoces -Ron desenvolvía uno de sus dulces obtenidos en Honeydukes. Una varita de regaliz, para ser exactos.

-Algún día nos causará problemas a todos -Theo frunció el ceño, abriendo nuevamente su libro de "Los tres mosqueteros" por Alejandro Dumas. Otro escritor Muggle.

-Siempre nos causa problemas -se burló Draco mientras revisaba "El mapa del Mereodador" con Neville y Harry, que se había acercado una vez terminado de admirar las nuevas criaturas que Hagrid quería mostrar más adelante.

-¿Podrían guardar eso? Alguien podría verlos -susurró enojada Hermione. Estaba harta de ese "maldito mapa" como solía llamarlo.

-Nadie nos presta atención. Tranquila, Granger -se mofó Draco. Hermione lo fulmino con la mirada mientras se levantaba y cerraba su libro con un golpe seco.

-Hagan lo que quieran -dándose la vuelta dignamente. Hermione se dirigió hacía Lavander Brown y Padma Patil. Draco la miró irse con una sonrisa en la cara. Negando con la cabeza, regresó su mirada al mapa.

Habían descubierto un pasadizo hacía Honeydukes, uno hacía la casa de los gritos y unos cuantos atajos en la escuela. El mapa era realmente extenso y abarcaba todo de Hogwarts.

Después de que Blaise regresará y otros cuatro estudiantes pudieran subir al hipogrifo, la clase se dio por terminada. Se dispusieron regresar a Hogwarts, Hermione caminaba delante de ellos, sin mirarlos.

-Draco -ante la voz de Harry, Draco volteo a mirarlo.

-¿Qué pasa? ¿Encontraste otra cosa? -Harry estaba tan obsesionado con el mapa que había faltado a dos entrenamientos de Quidditch. Draco había intentado quitárselo varias veces, pero Harry dormía con el mapa.

Por donde fuera que estuviera, el mendigo mapa lo acompañaba. A pesar de lo que pensará Hermione, Draco sólo supervisaba que Harry no se olvidara de las cosas básicas de la supervivencia. El maldito mapa ya casi lo sacaba de quicio.

El principio había sonado divertido, salían por las noches hacia Hogsmeade. Se escapaban de Filch y de su mendiga mapa muchísimo más fácil. Pero Harry quería averiguar más sobre el mapa.

Cuando Draco en vacaciones de Navidad, después de enterarse que su padre había estado en la mansión Malfoy, le había dicho a Harry que se deshiciera del mapa. En manos equivocadas, podría ser peligroso. Pero Harry se había negado rotundamente y Draco no era tan chivato como para decirle a Lily Potter lo malo que podría resultar todo, ya que suponía que James no haría nada. Es más, hasta felicitaría a Harry si encontrara algo nuevo en Hogwarts.

-No... esto es... raro -Harry tenía el ceño fruncido, rascandose la frente, le enseñó el mapa a Draco- El mapa nunca se equivoca.

Draco miró el mapa, donde el dedo de Harry señalaba. En uno de los terrenos de Hogwarts, cerca del Sauce Boxeador, unos pies con una mota con nombre se movía en círculos.

Peter Pettigrew.

-¿Esta en Hogwarts? -preguntó Draco, a pesar de que sabía la respuesta- Eso es imposible, hay demasiado Dementores y Aurores para poder entrar en los terrenos. Ni acercarse podría -frunció el ceño, pensando- A menos...

-¿A menos que qué? -Harry lo veía nervioso. Draco sabía el rencor que su amigo le tenía a Pettigrew. Si no fuera por su madre ese día los Potter hubieran muerto y Harry hubiera quedado huérfano, quien sabe en donde hubiera terminado.

No estaba seguro sobre decirle, pero conociéndolo. Él mismo iría hacia donde se encontraba el mortífago.

Miró directamente a Harry y dio un largo suspiro.

-A menos que ahora mismo se encuentre como animago.

Draco podría jurar haber escuchado los engranes del cerebro de Harry encajar para apuntar con su varita que había sacado de la túnica al mapa.

-Travesura realizada.

El mapa empezó a perder color, Harry lo dobló y guardo en su túnica, para salir corriendo hacía el Sauce Boxeador.

-¿A dónde va? -Blaise miraba extrañado hacía donde Harry.

-A buscar que lo maten -sacando su varita, corrió detrás de Harry.

-¿A donde va? -Theo, que no había escuchado nada, se acercó a Blaise con Ron y Neville.

-A buscar diversión -dijo con una sonrisa macabra para sacar su varita y seguir a Draco.

Theo, Neville y Ron se miraron, estos dos últimos se encogieron de hombros y salieron detrás de Blaise.

-¡Theo! -Theo miró hacia donde Hermione, que miraba extrañada el comportamiento de sus amigos. Había decidido que Lavander y Padma eran muy ruidosas así que iba a regresar con Draco y Harry cuando los vio salir corriendo. Seguidos por Neville, Ron y Blaise. Caminó hacía Theo- ¿A donde van?

-A meterse en problemas. Como siempre -refunfuñó para seguirlos junto a Hermione.


-¡Harry espera! -Draco corría lo más rápido que podía, pero tomando en cuenta que Harry era un buscador. Lo hacía más ágil y audaz.

Estaban a pocos metros del Sauce Boxeador que estaba tan tieso como si lo hubieran petrificado. Pero a pesar de sus gritos tratando de detenerlo, Harry se rehusaba a hacerle caso.

De un momento otro, Harry se quedo quieto, parando su caminata de golpe. Draco logró alcanzarlo.

-No esta.

-¡Claro que no esta! ¡Es una maldita rata! -grito jalándose su cabello. Harry rebusco en su túnica el mapa, sacándolo.

-Juro solemnemente que mis...

Antes de poder terminar el hechizo, una rata subió a una gran velocidad por las piernas de Harry para después tomar con sus dientes delanteros el mapa y saltar hacía la yerba. En dirección al Sauce Boxeador.

-¡Eh! -Harry corrió detrás del animal, con Draco siguiéndolo de cerca.

Lograron ver como la rata entraba por una pequeña entrada debajo de una de las ramas del Sauce. Harry entro primero por la abertura, seguido por Draco.

Era como un pequeño tobogán, se deslizaron hasta caer en la tierra. Harry primero con Draco encima.

-Quítate ...

-Espera... -tratando de levantarse. Un cuerpo cayó encima de él, derribandolo otra vez encima de Harry. Con un golpe seco- Creo que acabo de romperme algo.

-¡Por Morgana! ¿Por que no se quitaron? -se quejó Blaise.

-¡No nos diste tiempo! -se removió desde abajo Harry. Tratando de quitárselos de encima- ¡Muévete, idiota! -se escucho el sonido de alguien más deslizándose- ¡Quítate! ¡Quítate!

-¡Por merlín! El suelo no es tan duro -la característica voz de Ron llegó a los oídos de Draco. Que ya no podía moverse.

-¡NO ES EL MALDITO SUELO! ¡QUÍTATE WEASLEY! -grito desesperado Draco. Podría jurar que escucho romperse algo.

-Lo siento, un momento -rodó encima de Blaise para caer al lado de Harry. El cual tenía el rostro rojo por intentar respirar. Blaise fue el siguiente en bajarse de encima de los dos.

Entre Ron y Blaise ayudaron a Draco a levantarse. Y Harry soló rodó al otro lado, tratando de respirar.

-¡Ag! -Neville cayo de sentón en el suelo de tierra, al lado de Harry. Se levantó en seguida, sobándose el trasero- Eso dolió.

-¡Tú no los tuviste encima de ti todo el rato! -se quejó Harry. Hasta ese momento, nadie se había dado cuenta que sus lentes estaban rotos.

-Con que fue eso lo que sonó -afirmó Draco. Segundos después se alcanzaron a ver los pies de Theo, que bajaba con cuidado por el tobogán.

-¿Aún están todos vivos? -preguntó mientras se sacudía la túnica. Detrás de él salió Hermione.

-¿Qué es todo esto? -pregunto mientras Draco la ayudaba a salir del tobogán.

-Un pasadizo. Venía en el mapa -aclaró Harry.

Hermione y Theo lo miraron con enojo.

-¿Para eso venimos aquí? ¿Otro de tus malditos pasadizos? -Theo lo fulmino con la mirada.

-No -intervino Draco- Vimos algo... más bien a alguien.

-¿A quien? -Blaise se llevo las manos al cabello. tratando de arreglarse su cabello.

-Peter Pettigrew.

Todos se quedaron callados, mirándose entre ellos.

El pequeño cuarto tenía paredes de tierra y rocas que se iban cerrando en un túnel con escaleras.

-Lumos máxima

La punta de la varita de Draco alumbró todo el cuarto. En hilera, con Draco por delante, caminaron hacia las escaleras. Subieron durante un rato hasta que llegaron a otro pasillo, que terminaba en una puerta de madera vieja y podrida.

-Esto no me da buena intuición -dijo Blaise.

-Que gran descubrimiento, Sherlock -Theo rodó los ojos.

-¿Quien es Sherlock? -preguntó Neville.

-Cállense -susurró Draco una vez se acerco a la puerta.

La empujo con cuidado, se abrió por completo.

Un cuarto un poco más grande que el de abajo, estaba lleno de muebles.

Un sillón, un piano, dos closets. Todo estaba polvoriento, como si nadie hubiera entrado ahí en mucho tiempo.

Una vez entraron todos, la puerta se cerró de golpe.

-Vaya, vaya. Pensé que los únicos curiosos eran los Gryffindor.

La voz arrastrada y creída les puso los pelos de punta. Ese pequeño segundo de descuido les salió muy caro.

-¡Accio varitas de estudiantes!

Todas las varitas volaron hacía el Mortífago que estaba parado al lado de Lucius. Un hombre regordete, bajito y con voz chillona les regresaba la mirada, asustadizo.

-¡Tú! -grito Harry. Pero no le dió tiempo de hacer nada, ya que Blaise y Neville lo agarraron por los brazos. Deteniendo su ataque- ¡Suéltenme!

-¡No seas estúpido, Harry! ¡No tenemos varitas! Estamos en desventaja -Theo miraba a todos lados, sospesando una salida. Al mirar en otro rincón, reconoció al mortífago de la ultima vez.

Ahora se veía mucho más "saludable", su cabello negro era más brilloso y sus ojos azules más resplandecientes.

-No hay salida, niño -se mofó el mortífago.

Hermione miró a los mortífagos. Theo tenía razón, no había salida.

Estaban perdidos.

-A menos que... -Lucius les dirigió una sonrisa petulante- Los dejaremos ir, a cambio de su vida -señalando a Harry para después mirar a Hermione- Y la de ella. No queremos más impuros en nuestro mundo.

-Sigue soñando -se burló Draco mientras se colocaba en frente de Hermione- Deberías aprender que no todos somos tan cobardes como para ofrecer la vida de nuestros amigos a cambio de la nuestra -soltó con veneno.

Peter intentaba hacerse más invisible en su lugar.

-Debes aprender cuando es necesario hacer sacrificios -le contestó Lucius.

-Al único al que deberían sacrificar aquí, es a ti.

-¡Cuida tus palabras, niño! -grito enojado Luicus. A puntando con su varita a Draco, que no se inmuto- No somos esos despreciables muggles con los que se pelearon. Esta vez no vendrá nadie a salvarlos -sus ojos eran tan fríos como el hielo- Black, trae al niño.

-¿Black? -Hermione miró confundida el tercer mortífago- Regulus Black...

El mortífago rió ante la estupefacción de Hermione.

-Sí, soy el hermano de ese traidor de la sangre. Como ya te habrás dado cuenta, impura.

Regulus camino con parsimonia hacia Blaise, Neville y Harry. Estos dos trataban de defender a Harry con sus cuerpos.

-¡A-aléjate! -grito sin convicción Neville.

-¿Quien va a impedírmelo? -rió- ¿Tú?

-Si es necesario -Blaise mostró sus puños- No necesito magia para romperte la cara.

-Deja de intentar hacerte el héroe -sentenció Lucius- Y apúrate Black, no tenemos todo el maldito tiempo.

Hermione miró a su alrededor por segunda vez. Había solo una salida, que era custodiada por los mortífagos y luego estaba la ventana. Si se acercaban lo suficiente alguien podría salir y pedir ayuda.

Pero no le daría tiempo de regresar y salvar a los demás.

Aunque tomando todo en cuenta solo había una prioridad. Sacar a Harry de ahí, si los mortífagos llegaban a poner sus manos en Harry podrían tratar de hacer algo para "revivir" a su Lord.

Ella estaba decidida. Mirando a Blaise y Neville, asustados, pero tratando de proteger a Harry al igual que Draco la protegía a ella. Lo entendió, Harry debía salir.

Tomando la túnica de Draco, llamó su atención.

-Hay que sacar a Harry de aquí -susurró lo suficiente alto para que sólo Draco la escuchara. El asintió y miró a su padre, que tenía la vista fija en los otros tres y Pettigrew que estaba temblando en un rincón.

-¡Eh! ¡Mortífago de pacotilla! -grito Draco, llamando la atención de los tres mortífagos y sus amigos- Y una vez teniendo a Harry, ¿qué harán? Matarnos y huir, supongo -miró a Neville y Blaise- La puerta suena bien, pero huyendo por la ventana -recalcó la palabra al pronunciarla. Blaise asintió y se apartó del camino del mortífago para posicionarse detrás de Harry. Sosteniéndolo por la túnica- darían una salida más dramática. Si lo de ustedes es llamar la atención-se mofo Draco. Para después mirar a Theo y Ron- ¿Después de todo les seguirá funcionando "Colagusano"? -el susodicho se encogió aún más en su lugar- No es más que un estorbo para ustedes. ¿Romperán nuestras varitas? -Theo pareció entender de que iba Draco para avanzar imperceptiblemente tres pasos en dirección a Pettigrew y las varitas.

-Tienes una mente muy aguda, hijo -Lucius lo miró con orgullo- Tal vez puedas servirnos en nuestras filas.

-Gracias, pero no. ¿Siempre obedeciendo a un idiota que se cree un líder de sangre pura cuando no es más que un simple mestizo?

-¡Tú! ¡Insolente!

Regulus apuntó con su varita a Draco, pero Hermione lo interrumpió. Señalando detrás de ellos, a pesar de que no había puerta o ventana alguna.

-¡DEMENTORES!

Los tres mortífagos giraron hacía atrás, asustados.

Blaise jaló de la túnica de Harry y lo empujo hacía la vetana. Rompió la ventana con el codo en el momento en que Theo se lanzaba a Pettigrew.

-¡Alto! -pero Harry no pudo replicar más ya que Blaise lo tiró por la ventana. Un segundo piso no sería más que un brazo roto, si caí en la tierra y no en rocas.

-¡Corre a Hogwarts y no pares! -gritó Blaise.

Los mortífagos voltearon en el momento justo en que Harry era empujado por la ventana. Theo se encontró frente a frente en el momento en que Pettigrew estiraba la mano hacía las varitas.

"Demasiado tarde" pensó.

Tomando la primera varita que alcanzó.

Ataco.

-¡Expulso!

Pero fue demasiado tarde, Pettigrew se transformo en rata, dejando su ropa atrás y huyendo por la apertura en una esquina. Sin distraerse para seguirlo, Theo intentó atacar a los otros dos.

-¡Expelliarmus!

-¡Protego!

Los otros dos estaban demasiado atentos en Theo, olvidándose de los otros cinco chicos.

Draco corrió hacia Theo y tirándose a su lado tomó una varita.

-¡Bombarda máxima!

Pero Draco no apunto a los mortífagos, si no al techo del lugar. Haciendo que explotara y cayeran cimientos de piedra y madera encima de los mortíagos.

Tomando a una velocidad exagerada las varitas restantes, empujo a Theo mientras se levantaba.

-¡Vamonos!

Corrió hacia Hermione, entregándole una varita abrió la puerta.

Neville fue el primero en salir, seguido por Ron.

-¡Iré por Harry! -gritó Blaise a punto de lanzarse por la ventana.

-¡Blaise! -Blaise se detuvo ante el grito de Draco, que le lanzo una varita- Protegelo.

-¡Claro! ¡No queremos que ese ser feo y raro reviva porque Harry se rompió algo como para correr perfectamente!

-¡Ya!

-¡A la orden! -y se lanzó por la ventana.

Salieron corriendo por el pasillo, sin detenerse. Tenían muy poca ventaja, la posibilidad de que Lucius y Regulus los atraparan era enorme.

La tensión se palpaba en el aire, varias veces Theo se cayo en el camino. El saber que estabas a pocos pasos de la muerte podría ser una carga enorme, cuando llegaron al cuarto de tierra hubo un gran problema.

-¿Cómo subiremos? -pregunto Ron nervioso. Miraba cada pocos segundos atrás, esperando ver algún destello de un hechizo- ¡Por Merlín! ¡Estamos muertos! -grito mientras boqueaba, en busca de aire.

-Que alguien lo ayude antes de que se desmaye -soltó Theo acercándose al tobogán mientras pensaba e un hechizo.

Hermione volteo a las escaleras, apuntando con su varita.

-¡Repello inimicum ¡Cave inimicum! ¡Fianto Duri!

-¡Protego maxima! -Draco lanzaba y repetía los hechizos de Hermione.

-Bien, eso nos dará tiempo -Theo jaló de la túnica a un Ron a punto de desmayarse- Vamos, sube tú primero. Cuando llegues arriba no pares, posiblemente el hechizo que mantenía al Sauce quieto habrá terminado. Sólo grita cuando llegues, así podrá subir Neville.

Ron asintió mientras soltaba todo el aire de golpe.

Sosteniéndose con ambas manos a las paredes del tobogán, empezó su acenso. Pocos segundos después dejaron de ver a Ron.

No había ruido alguno, ni siquiera del otro lado de la barrera mágica.

-¡Ya!

El grito de Ron sonó junto a su eco.

-Vas Neville. Ya sabes lo que tienes que hacer cuando llegues y no pares hasta llegar a Hogwarts...

-¡Crucio!

El hechizo impacto contra la barrera mágica, haciendo que se moviera levemente.

Todos se quedaron tiesos en su lugar.

-¿¡Que esperas!? -Draco empujo a Neville por la espalda hacia la entrada del tobogán.

-¡Expulso!

-¡Bombarda!

La barrera volvió a tambalearse. Ya habían perdido a Neville de vista.

-¡Fianto duri! -Hermione volvía a apuntar a la barrera- ¡Protego máxima!

-¡Avada Kedavra!

Hermione se tiró al suelo al mismo tiempo que Theo y Draco.

Podía sentir la tierra en la boca, sus lágrimas cayendo por su cara. Estaba tan asustada.

-¡Ya!

-Vas Hermione.

Había escuchado la voz de Draco, pero no podía pararse. Estaba entumida y pegada el piso, todo su cuerpo temblaba por los sollozos.

-Hermione.

-No puedo -sollozó- No puedo levantarme.

-¡Avada Kedavra!

La barrera volvió a tambalearse.

Draco se arrastró hacía Hermione, tomándola del brazo para intentar pararla. No pudo más que sentarla.

-Hermione, escúchame -Draco tomó las mejillas de Hermione que tenía los ojos cerrados- Hermione veme -Ella negó- ¡Hermione! -Hermione abrió los ojos por el grito- Tienes que subir, no hay otra salida. Si nos quedamos, van a matarnos -Draco la miraba intensamente, tratando que entendiera. Hermione asintió entre sollozos- Bien, esa es la valentía Gryffindor.

Hermione rió mientras se levantaba ayudada por Draco. Cuando se acerco a la entrada del tobogán se quedo quieta por un segundo.

-¿Oyen eso? -cuestiono.

-¿Qué cosa? -Theo aún estaba tirado en el suelo, mirando hacía la barrera.

-Nada. No hay nada.

Todos se quedaron quietos hasta que escucharon pasos bajando por la escalera.

-¡Y un Escarbato! -Theo se levantó en un brincó, corriendo hacía Hermione y Draco, que trataban de subir lo más rápido posible por el tobogán.

-¡Draco! ¡Theo! ¡Hermione!

Volvieron a quedarse quietos.

-¿Ese era Sirius?

Volteando al mismo tiempo hacía la barrera, vieron a Sirius bajar corriendo por las escaleras. Siendo detenido rápidamente por James antes de que se impactara en la barrera.

Se miraron todos directamente a los ojos.

-Bajen la barrera -ordenó James.

-¡No! -Theo alzó su varita al mismo tiempo que Hermione y Draco.

-¿Chicos?

Alastor Moody bajó raqueando hasta colocarse al lado de Sirius y James.

-Podría ser una trampa -agregó Draco, que apesar de ver a Alastor no bajo su varita.

-Cuando tenías seis años te transforme en hurón debido a que colocaste a Harry dentro de un armario con un bogart.

Miró Draco desconfiado al Auror.

-A los siete años aún seguías durmiendo junto a tu dragón de peluche -dijo Sirius mirando con una sonrisa paternal a Draco, que se sonrojo mientras bajaba la varita.

-Son ellos.

Theo y Hermione suspiraron aliviados.

-Finite incantatem.

Las barreras empezaron a bajarse, una vez que desaparecieron por completo Sirius entró en el pequeño cuarto en grandes zancadas para abrazar a Draco.

-¿Estan bien? -James los veía desconfiado.

Theo asintió.

-¿Y los demás? ¿Donde están los mortífagos? -preguntó Hermione.

-Ya tendremos tiempo para explicar, señorita Granger -dijo Alastor- Vamos a Hogwarts, aún no es seguro.


-¡Por Merlín! -Lily Potter se abalanzó hacía los niños a penas y entraron en la enfermería.

-Lily, los estas ahorcando -se burló James.

Después de otra ronda de besos y abrazos a los recién llegados, todos se acercaron a la camilla donde reposaba Harry.

Ron y Neville estaban en otra camilla y Blaise estaba sentado a los pies de Harry. Todos sucios y con las ropas hechos jirones, de seguro ellos se verían igual o peor que sus amigos.

-Muchachos -Hermione pego un brinco al escuchar la tranquila voz de Dumbledore. No lo había visto hasta el momento. El director estaba al lado de la Profesora McGonagall y Severus Snape.

Remus Lupin estaba recargado en una camilla.

-¿Donde están los mortífagos? -preguntó Theo sin miramientos.

-Escaparon -Alastor Moody se recargo en la camilla, al lado de Remus y empezó a sobar su pierna buena.

-¿Cómo?

-No estamos seguros -James miraba a todos los chicos, en especial a su hijo- Cuando Harry llego cojeando al Gran Comedor y gritando sobre el ataque que tenía lugar en la casa de los gritos, los mortífagos ya nos llevaban veinte minutos de ventaja.

-¿Tanto? -pregunto incrédulo Draco. Hermione lo entendía, ella pensó que no habían pasado ni cinco minutos cuando llegaron a salvarlos.

James asintió.

-Nos separamos. Remus y Lily llegaron del lado del Sauce boxeador -prosiguió Sirius- Alastor, James y yo fuimos directo a la casa de los gritos. De camino nos encontramos a Blaise.

-Y nosotros nos encontramos con que a Neville lo había atrapado el Sauce boxeador -dijo Remus con una sonrisa tierna ante la cara roja de Neville.

-Nosotros solo alcanzamos a ver el rastro que dejaron tras de si al irse -James miró a los niños- Lo más importante era encontrarlos a ustedes, así que decidimos dejarlos escapar.

-¿Cómo empezó todo? -cuestiono Dumbledore.

Los chicos se miraron entre ellos, pero al final fue Draco el que contó todo con lujo de detalles, desde como habían visto a Peter en el mapa del merodeador hasta como los encontraron James, Sirius y Alastor.

-¡Ese mapa en manos equivocadas podría ser muy peligroso! -regaño McGonagall.

-Tranquila, Minerva. Es imposible que alguien pueda revelar los secretos del mapa -dijo Sirius. Para después ser golpeado en la cabeza por James y Remus.

-¿!Ustedes sabían del mapa!? -chilló Lily.

-Amor...

-¡No me digas "amor", Potter! -le reprendió- ¿Como es que conocen sobre el mapa?

-Bueno, pelirroja. Es obvio, nosotros lo creamos -un segundo golpe impacto en la cabeza de Sirius.

-¿¡Ustedes!?

-Por Salazar, necesito unas palomitas -se burló Blaise- Esto se pondrá bueno.

-Sí, Canuto, Lunatico y yo lo creamos... junto a Peter.

Todos callaron ante la nueva información que propino el patriarca de los Potter.

-¿Desde cuando lo tienen?

-Desde inicio de año -Harry miraba avergonzado a su mamá.

-¿Quien te lo dio? ¿Tu padre? -Harry negó- ¿Quien? -Harry se negó a contestar. Lily miró severamente al chico de al lado, Blaise Zabini.

-¡Eh! ¡No soy un chivato! -se quejó Blaise para después cruzarse de brazos- Los Slytherin somos leales a nuestros amigos.

-¡Le diré a tu madre!

-¡Ni aunque le digas a mi madre te diré! ¡No soy un bocanazas! -sentenció el moreno.

Lily poso sus ojos verdes en cada uno de los niños.

-Si me permite discernir -interrumpió el arrebato de la pelirroja. Todos giraron a mirar al director- Estoy seguro de que los gemelos Weasley tienen algo que ver.

-¡Chivato!

-¡SEÑOR ZABINI! -gritó indignada McGonagall.

-Esta bien, Minerva. Han aprendido a ser fieles a sus amigos, eso es excelente. En tiempos oscuros, será un gran beneficio saber en quien confiar -Dumbledore miro amablemente al moreno que lo miraba con reproche.

-Bueno, eso explica muchas cosas -dijo McGonagall, recordando todos los problemas que habían cauado los gemelos.

-¡Harry James Potter! Quiero ese mapa -grito Lily para jalar a James de su túnica y sacarlo de la enfermería.

-¿¡Pero que es este ajetreo!? -Madame Pomfrey salía de su oficina. Mirando severamente a todos en la enfermería- ¡Fuera! ¡Los niños necesitan descansar! -les urgió para después caminar hacía Theo, Hermione y Draco. Después de darles un vistazo superficial, asintió- Bien, no parece haber huesos rotos, solo unas cuantas magulladuras -Miró a los adultos que aún no salían de la enfermería-¡Fuera! ¡Si no quieren que los maldiga!


Expreso de Hogwarts.

12:00 P.M.

-¡Otro año en que Slytherin se lleva la Copa de las Casas! -gritó Blaise mientras hacía un baile ridículo en el compartimento.

-¡Eso fue porque Dumbledore siempre los favorece! -se quejó Ginny.

-Da igual, mini comadreja. Ganamos.

-Hicieron trampa.

-Ganar es lo único importante, pelirroja.

-Pero...

-¡Basta! -se quejó Ron- ¡Dan dolor de cabeza!

Todos rieron ante el regaño de Ron.

Después de haber "enfrentado" a los mortífagos aquel día. El resto del año escolar fue bastante tranquilo, Slytherin perdió el partido final de Quidditch contra Gryffindor, Harry había atrapado la Snitch dorada, pero aún así Gryffindor les gano por 20 puntos. Casi nada.

La época de exámenes fue amena, a pesar de que Hermione se había retirado un mes antes de acabar Adivinación, pero debido a que llevaba una materia extra, había salido bien en el año.

El profesor Lupin había renunciado, parecía que algún alumno mandó una carta a sus padres diciendo el secreto del profesor. Dado que era bastante obvio que el maestro siempre se ausentaba en luna llena.

El mapa hacía sido "confiscado" por McGonagall pero devuelto por Dumbledore, con la condición de que nadie se enterara sobre ellos.

-¡De plano ese viejo esta loco!

Se había burlado Draco cuando el mapa fue devuelto.

Y el año escolar terminó, con diez arrestos de mortífagos, cortecía, de la orden del Fénix.

-¿Qué haremos estas vacaciones?

-Podrían venir a mi casa -dijo Hermione- La orden por fin nos dejó regresar. Colocaron hechizos de protección en nuestra casa.

-En la mía, tío Sirius puso la protección del guardián -dijo Harry- Así que es segura.

-Yo viviré con la tía Andromeda. Mi mansión no es segura.

-¿Cómo esta Dobby? -preguntó Theo.

-Bien, le sienta bien ser libre. Ahora cobra por mes y tiene vacaciones -rió Draco.

-Eso es bueno, todos deberían tener derecho a recibir por sus servicios -dijo Hermione.

-Eres idéntica a mi madre. Defendiendo a los elfos -dijo Draco, poniendo los ojos en blanco.

-Bueno, yo quiero ir a casa de Hermione -todos miraron a Blaise, que les sonrió maliciosamente- Quiero ver la fea cara de Duddley, los caramelos aún deben tener efecto.

-¡Blaise! -le reprendió Hermione para después empezar a reír junto a sus amigos.

Vaya que ella también quería ver la fea cara de Duddley.