CAPÍTULO EDITADO & REVISADO

Sumario: ¿Cómo sería la historia si Hinata hubiera sido la hermana gemela de Shisui Uchiha, hija de un Uchiha y una Uzumaki? ¿Qué pasaría si Naruto e Hinata fueran primos y si Sasuke no fuera el último Uchiha? ¿Qué habría pasado si Hinata, Shisui e Itachi fueran los tres prodigios? El resultado, la Hinata fuerte que la mayoría deseamos.

Disclaimer: Naruto no me pertenece.


Capítulo 10 - Los años han pasado.

Itachi se despertó sin prisas, tenía un par de días para estar lejos de Akatsuki. Miró la habitación de la posada en la que estaba residiendo y pensó que las paredes color amarillo pastel era justo lo que necesitaba para calmar su dolor de cabeza. Habían pasado casi 4 años desde que mató a su clan por órdenes del consejo, y a veces necesitaba desconectar de todo.

Dejar de lado a su compañero, Kisame, que era el Akatsuki con quien mejor se llevaba, y acordarse de los buenos viejos tiempos. Pensaba en cómo había crecido Sasuke, solo y amargado, y supo que querría vengarse, desatar esa ira que le carcomía. Itachi lo sabía bien y por eso no había decidido perseguir el Mangekyou Eterno. Quizá antes se plantease un plan distinto pero desde que empezó a encontrarse mal y a sentirse débil tuvo que ir, irremediablemente, a ver a Hinata para que le diagnosticara su enfermedad.

Con el paso de los años, Hinata, que había sido transferida a Kumo sin que nadie se diera cuenta que otro Uchiha había sobrevivido, había estudiado sin descanso la medicina, puesto que en su escuadrón estaban algo verdes en ese aspecto; y eso que ella, aunque no era una experta, había recibido menos entrenamiento que ellos pero de mejor calidad. Así fue como el Hokage le envió, en secreto, las enseñanzas de Tsunade.

Así pues Itachi supo que estaría en buenas manos y que podría fiarse de Hinata. No fue una sorpresa que Hinata le dijera que había sido envenenado. Sabía que los únicos sospechosos eran sus compañeros de Akatsuki, uno de ellos, Orochimaru, lo había intentado nada más unirse Itachi a la organización pero éste rápidamente le enseñó por qué no era divertido enfrentarse a un Uchiha. Fue la primera vez que usó el Tsukuyomi con intenciones no tan benignas, al contrario de lo que hizo con Sasuke.

Después de eso Orochimaru, quien había intentado robarle el cuerpo para sus experimentos, dejó Akatsuki llevándose su anillo. A raíz de ahí Itachi fue enviado a buscar a Deidara de Iwagakure. Le fue tan fácil atrapar al rubio que Itachi descartó que fuera él quien le había envenenado. Le divertía ver como Sasori, la antigua pareja de Orochimaru y, ahora, el compañero de Deidara, se enfurecía debido a las tardanzas continuas de Deidara; que siempre resultaban ser culpa de Itachi, que practicaba genjutsu en Deidara sin que se diera cuenta que era él quien le retenía.

Sasori tenía experiencia con venenos pero Itachi ya había cogido muestras de éstos y los había enviado a Hinata, quien tenía los recursos para hacer los antídotos. Así pues, a no ser que Sasori fuera extremadamente paranoico, contando que sus venenos ya estaban bien guardados, Itachi podía descartar que tuviera escondido un veneno secreto con el que envenenarle. Kisame era demasiado poco sutil para eso, al igual que Hidan y Kakuzu, que si tuviera su cabeza ganaría una suculenta recompensa, no se habría molestado con tal discreción si quisiera matarle.

Eso dejaba a Itachi con Pein y Konan, pero solo había visto una vez a la pareja y fue al entrar en Akatsuki y, para ese entonces, estaba totalmente sano. Simplemente algo se le escapaba pero lo dejó pasar por el momento ya que Hinata rápidamente le extrajo el veneno, guardando una muestra para analizarlo, y creó un antídoto para que remitiera totalmente. De eso había pasado un año e Itachi no se había dado cuenta del acercamiento entre ambos hasta que una noche fueron de bar en bar y terminaron borrachos, intentando enterrar sus horribles recuerdos.

A la mañana siguiente se despertaron en la misma cama, desnudos, y abrazados. Era obvio lo que había pasado. Itachi no estaba especialmente traumatizado, ¿con quién mejor para perder su virginidad que con alguien de confianza? Claro está, él había tenido novia pero eso había sido solamente a los 13 años, no había sido un romance apasionado. Por otro lado debería horrorizarse de haber tenido sexo con su prima, quien hacía años había sido como una hermana para él, pero sus padres ambos eran Uchiha, incluso antes de casarse, así que no le había dado muchas vueltas al tema del incesto.

Sin embargo era obvio que desde su separación en anbu y, después de la masacre, sus diferentes estados; él siendo un criminal y ella una renegada, les había sido imposible enmendar su relación de hermandad y pronto se habían convertido en confidentes, mejores amigos. Así fue como ambos se quedaron mirándose fijamente y él supo enseguida, por el tic en su labio, que no sabía si reírse o aterrorizarse. Itachi, no obstante, no hizo ninguna de ambas cosas. Se agachó hasta Hinata, que todavía estaba tumbada cogiendo la sábana, y la besó.

Recordando la primera mañana juntos, pues no se acordaban de casi nada de la noche anterior salvo de romper sus ropas y empujarse mutuamente contra las paredes, sonrió. Era curioso que estuviera pensando en aquella mañana justamente porque así estaban de nuevo, en otra posada en la aldea del Té, donde acostumbraban a encontrarse en sus reuniones de Agosto.

Se recostó de lado y aguantó su cabeza con su mano, alzándose para mirar a su Hinata, que dormía. Habían pasado toda la noche haciendo el amor y todavía les quedaban un par de días para estar juntos. Llevaban casi un año siguiendo con sus encuentros en el dormitorio, además de sus reuniones profesionales, y sabía que él no era el hombre definitivo para Hinata. Seguramente nunca dejaría de ser visto como un criminal y, aunque ocurriera un milagro, Hinata estaba prometida con alguien del Rayo.

Tenían 17 años ahora y faltaban 4 años para que Hinata encontrara un hombre distinto o para que irremediablemente se casara con su prometido. Dentro de ese periodo de tiempo Sasuke cumpliría los 15 años y buscaría combatir con Itachi, él sabía que uno de los dos moriría puesto que, aunque siguiera escapando la confrontación, Sasuke no escucharía, o creería, la verdad de Itachi. Tarde o temprano la batalla ocurriría y uno de ambos, tarde o temprano, dejaría de existir.

Había sido envenenado una vez, casi sin motivo alguno que él supiera, así que intentarían matarlo de otra forma. De cualquier manera su vida estaba casi condenada. Era por eso que Itachi había dejado de buscar el Mangekyou Eterno para sus ojos aunque, para ayudar a Hinata, había seguido buscando información del Rinnegan, dojutsu que tenía Pein, y del Mangekyou Eterno. Así pues, Sasuke encontraría los pergaminos secretos del clan que Itachi había dejado bajo el tatami del templo Uchiha en Konoha; haría que Sasuke los encontrara.

Se daría cuenta de que podía desarrollar su Sharingan y, en sus ansias de venganza, Sasuke haría todo lo posible para conseguirlo y derrotar a Itachi. Para ese entonces él habría podido recopilar toda la información necesaria de Akatsuki y se la habría dado a Hinata y al Hokage. Sasuke le buscaría para luchar y, cuando su hermano tuviera su propio Mangekyou, dejaría que le matara y le daría sus ojos para que Sasuke tuviera el Mangekyou Eterno. Los ojos que podían usar todas las técnicas secretas del Mangekyou sin deteriorarse, el arma definitiva.

Sasuke regresaría a Konoha y, al haber matado al traidor, restauraría parte del honor Uchiha que había perdido con Itachi. Además, para ese entonces Akatsuki habría decidido moverse finalmente y Sasuke sería clave, así como lo sería Hinata, en la lucha contra la organización. Lo tenía todo planeado, solo hacía falta que saliera a la perfección. En sus planes no estaba seguir con vida así que estar con Hinata era temporal, ella lo sabía, no porque supiera de sus planes, sino por sus circunstancias. Eso no le quitaba que no pudiera seguir viendo Hinata hasta que ella cortara por lo sano.

Alejando todo pensamiento de su mente, se inclinó hacia Hinata, que ahora tenía los ojos medio abiertos y le miraba, y la besó. Así empezaban sus mañanas; la luz de la mañana se filtraba entre las oscuras cortinas cerradas, iluminando débilmente las curvas de ella. Itachi la miró de arriba abajo, con el Sharingan activado como hacia siempre, grabando en su memoria la tentadora silueta de la mujer que tenía tumbada a su lado.

Su cabello negro revuelto, fuera de su habitual moño, cayéndole por las mejillas y esparcido como un halo por la almohada blanca. Su piel, algo más dorada gracias al clima de Kumo, hacía resaltar los ojos violetas y grisáceos de su prima, enmarcado por largas y curvas pestañas negras; le miraban cargados de deseo, brillantes. Sus labios rojos besados y mordidos se encontraban algo hinchados, pidiendo ser devorados de nuevo. Ni siquiera le hizo falta mirar su cuello para ver la marca que había dejado, cogiendo entre sus dientes la fina piel y pasando la lengua hasta el lóbulo de su oreja.

Hinata agarró el cabello suelto de Itachi y acercó su rostro hasta que se alzó besando lánguidamente a su primo. Espalda chocando con el colchón Itachi solo pudo mirar el cuerpo desnudo, la sábana resbalando sobre las curvas de ella, y ver como Hinata se posaba sus caderas. Las masculinas manos recorriéndole el trasero y subiendo despacio por la expansión de su espalda, uñas rasgando ligeramente la piel, haciendo que se curvara, gimiendo. Los ojos rojos mirando el generoso pecho de su amante, alzarse frente su vista como si quisiera hipnotizarlo, los pezones erectos y rojizos.

Volvió a acercar su boca a la de ella y ambos se perdieron en un beso francés, lenguas luchando placenteramente. Después de varios minutos revolcándose encima de las sábanas, éstas atrapadas entre las piernas de ambos, Hinata acabó mirando los ojos de Itachi, a pocos centímetros de sus propios ojos. Deslizó su pierna por la de su primo y rodeó sus caderas, sin mirar como sus cuerpos se unían, perdida en la profunda mirada de Itachi.

Se mordió el labio, dejando su cabeza rodar de placer, una boca volvió a tomar su cuerpo, muy cerca de su oreja. Un jadeo masculino, que acompañaba su voz suplicante, algo que no recordaba haber iniciado, le hizo sentir un escalofrío recorrer su cuerpo. De repente la sensibilidad de su piel se multiplicó y sintió mil cosas a la vez: la mano derecha de Itachi cubriendo acogedoramente su cadera, la otra mano deslizándose por la espalda hasta cogerle el cabello, tirando de él suavemente, sus piernas resbalando sobre la espalda caliente de él, las sábanas rozando contra su rostro ladeado, la lengua de Itachi adentrarse entre su boca abierta a la misma vez que sus embestidas, la fricción enloquecedora entre sus piernas rozando con la pelvis masculina, el latido en el interior de su sexo, el torso firme y musculoso de su amante apretando suavemente su pecho y sus pezones, una de sus manos acunando la mandíbula fuerte de Itachi, su otra mano sujetándose en los poderosos músculos de los hombros de su hombre…

Minutos más tarde echó la cabeza atrás, sufriendo su clímax, pero Itachi cubrió su boca, gimiendo él también, y acabaron en un abrazo, manos rodeando el cuerpo del contrario, sus piernas apretándole contra el femenino cuerpo de ella. Dejándose caer sobre su generoso pecho, Itachi escuchó como sus corazones latían frenéticamente hasta que, junto con sus respiraciones, fueron frenando. Sus ojos empezaron a cerrarse sin poder evitarlo y hundió su rostro en la piel suave de su amante, que olía a flores y a fuego.

Horas más tarde se despertarían cerca del mediodía, exhaustos. Itachi, que se había vestido para ir a recoger la comida, vio que Hinata llevaba puesta su ropa interior, de color negro y de encaje de seda. Quizá fuera una kunoichi pero era obvio que su prima no había olvidado que era una mujer, de un par de antiguos poderosos clanes además. Era extraño ver que no tenía apenas cicatrices, al igual que Itachi, pero eso quizá alertase de su peligrosidad a aquellos que los vieran desnudos; aunque lo dudaba.

"Ya mismo serán los exámenes de chunin", dijo Hinata, con rostro serio, no solamente se reunían para asuntos personales, "Con tu nueva información es obvio que el Kazekage dejará de estar vivo en poco tiempo".

"Sí, aunque Akatsuki no tiene mucho que ver, en este sentido, Sasori sigue trabajando con Orochimaru a pesar de su partida", pensó en voz alta Itachi, separando sus palillos, "Los exámenes de chunin serán un caos, después de éstos visitaré Konoha, el líder nos ha mandado a Kisame y a mí observar la vigilancia de Naruto".

Itachi lanzó una mirada significativa a su prima y vio su expresión preocupada. Akatsuki había localizado y capturado a un par de bijuu, matando a sus jinchuriki en el proceso. Poco tiempo de unirse Itachi la organización ya había atrapado a 2 bijuu: el Gobi y el Nanabi. Con su colas respectivamente. Sabía que había sido una casualidad, Kakuzu había capturado a su camarada de la Cascada Fuu, la jinchuriki del Nanabi mientras que el jinchuriki de la Roca había tenido la mala suerte de toparse en Amegakure con el líder.

Durante 3 días estuvieron sellando al Nanabi con una técnica llamada Sello Completo de Nueve Dragones Ilusorios. Una técnica que no requería que se encontrasen todos en la misma localidad para sellar el alma del bijuu. Akatsuki, hasta el momento, había rastreado la localización de todos los bijuu y pronto decidiría actuar; empezando por el Ichibi, cuyo contenedor Gaara del Desierto, estaba descontrolado.

El sellado que Hinata le hizo hacia años había perdido la fuerza a los 5 años, así que Gaara a los 7 años había empezado a notar la fuerza del bijuu en su consciente; los aldeanos habían empezado a temerle y el Kazekage había usado a su propio tío, Yashamaru, para intentar aniquilarle. Viendo que había sido imposible acabar con él, su propio padre le había mandado a diversas misiones de rango S con tal de que Gaara muriera, pero la defensa del bijuu sobre su arena era total. Gaara necesitaría que Hinata volviera a restringir el acceso del bijuu puesto que éste ahora tenía control casi total sobre él y así no podría luchar contra los Akatsuki cuando fueran a buscarlo quién sabe cuándo.

"Orochimaru planea hacerse con Konoha haciéndose pasar por el Kazekage, que es aliado del País del Fuego", bufó ella, con la mirada perdida, "Usará a Gaara, eso seguro, su poco control significa que el bijuu aparecerá tarde o temprano y eso será una perfecta distracción para deshacerse del Hokage".

"¿Eso quieres decir que irás a los exámenes?", preguntó él, parando de comer para observar su respuesta.

"Debería ir, tú no podrás entrar con tanta seguridad pero sabes que Orochimaru intentará ir tras Sasuke", miró a Itachi fijamente y supo que él también lo había pensado, "Quiso tu cuerpo pero no pudo, tu hermano es más vulnerable, con promesas de poder incluso sería posible que Sasuke fuera con él de forma voluntaria".

Itachi volvió a comer, como si no quisiera contestar. Después suspiró y apartó los palillos, cogiendo su vaso de té, "Eso es inevitable, podría evitar que le matara pero no que se fuera con Orochimaru, si eso es lo que quiere".

"¿Dejarás que Orochimaru obtenga Sasuke?", preguntó con los ojos entrecerrados, Itachi tenía algo planeado pero todavía no sabía con exactitud el qué. Era obvio que Itachi quería que Sasuke se hiciera fuerte mediante la venganza, pero estaba segura que Itachi quería algo más de Sasuke. Quizá sabía el qué, dentro de su ser, pero todavía no se veía con corazón de aceptarlo.

"No intervengas a no ser que sea vida o muerte", ignoró la pregunta sabiendo que Hinata ya sabía que quería él, "¿El Raikage te dejará ir?"

"Él no irá, vista las perspectivas, pero me manda a mí oficialmente", contestó ella, comiendo su postre y apartando los otros platos, "Esperemos que el Hokage esté planeando ya cómo actuar con la pendiente invasión".

Ambos saltaron de árbol en árbol, sin decir palabra, como si fueran fantasmas. Llevaban un día de camino hacia Konoha donde Hinata empezaría su misión oficial mientras Itachi esperaba en una villa cercana a Konoha, debido a la seguridad. Pronto tendrían que separarse hasta la próxima reunión, Itachi se reuniría con su compañero de equipo Kisame y para ese entonces no tendría que haber rastro de su prima. Horas más tarde, en las cuales solo pararon para beber agua, se despidieron quilómetros bosque adentro.

Hinata siguió corriendo hacia la torre del Hokage y allí fue escoltada por un escuadrón anbu, agradeció que no fuera su antiguo escuadrón. Una vez vieron su pergamino del Raikage la dejaron pasar, siempre siguiéndola de cerca, hasta que el Hokage los hizo desaparecer. Después de sellar la habitación del sonido, el Hokage la hizo sentarse en su sofá.

"Bienvenida a Konoha, antiguo operativo Hyö", saludó él, sacándose el sombrero de Hokage y mirándolo fijamente, "Recibí las noticias. Creo que será un buen momento para hacer algo que tuve que hacer bastante tiempo".

"¿Orochimaru?", preguntó ella, después de hacer una leve reverencia a su saludo, "¿Planea matarle?"

"¿No crees que debería hacerlo?", preguntó calmadamente girándose a mirarla, con las manos detrás de su espalda, "Orochimaru ha traído más dolor y pesar a esta aldea que bien, ahora planea derrumbar todo aquello por lo que incontables personas hemos luchado".

"Sin contar que ha estado en contacto con una organización criminal y no sabemos si ha divulgado secretos de Konoha", murmuró Hinata, más para sí que para el Tercero, que asintió igualmente, "¿Cómo están Naruto y Sasuke?"

"Bien, dentro de lo que cabe, sus sellos no han remitido", dijo refiriéndose a las memorias selladas, "Su relación, como ya sabes, es de lo más especial, amigos y adversarios a la vez".

"No esperaba otra cosa, después de verlos jugar juntos".

"Ahora deberían estar haciendo el examen teórico", informó el Hokage, mirando el reloj colgado de la pared, "Después irán a la área 44 de entrenamiento. Me sentiría más seguro si les echaras un ojo, allí Orochimaru tendría campo abierto para llevar a cabo sus planes".

"Pensaba hacerlo, hablé con él de ello y me prohibió interferir a menos que sea vida o muerte", gruñó ella, sin demasiado entusiasmo, "Trama algo. Bah, de cualquier manera, Hokage, me dijo que Akatsuki les mandaría aquí, después de los exámenes, para observar cuán de protegido está Naruto".

El Tercero cogió la pipa y la encendió, pensativo, "Planean aprovechar el caos de una posible invasión".

Hinata no dijo nada pero era obvio cuál era su respuesta. Más le valía que intentara remediarlo, Naruto iba de capa caída a no ser que entrenara con más regularidad. Después de dejarlo solo la aldea había descubierto que él tenía el Kyubi en su estómago y se había vuelto contra él. A pesar de la ira de Hinata, el Hokage estaba atado de manos y pies, no podía acoger a Naruto. Así fue como había creado una nueva ley para que no se pudiera hablar del ataque del bijuu, pero aun así Naruto había sido ignorado e insultado continuamente. Incluso en la academia.

Cuando Hinata se enteró sobre el bastardo de Mizuki había dado una vuelta por el Departamento de Investigación, una vez le interrogaron, y había desatado toda su furia contra el chunin que se atrevía a maltratar a su primo. Ibiki no volvió a ver a Mizuki pero el Hokage, que sospechaba qué había pasado, había desistido en su búsqueda. Ahora no iba a dejar a su primo a su suerte en algo que podía llegar a ser potencialmente desastroso.

Así fue como se transportó hacia el edificio de los exámenes, que justamente era en una parte de la academia. Allí vio a su antiguo sensei dándoles la última pregunta, típica de todos los exámenes de chunin. Observó estoica como algunos equipos se iban, desalentados, mientras que otros se quedaban esperando nerviosamente la décima pregunta. De repente Naruto dio un golpe en la mesa y se levantó, Hinata dudó un segundo pero rápidamente se dio cuenta que su pose era similar a la de tía Kushina cuando Jiraiya la retaba en algo imposible.

"¡Naruto Uzumaki no se retirará de estos exámenes, te digo! ¡Seré el futuro Hokage!"

Hinata se mordió los labios para no echarse a reír. Incluso su tic verbal era igual que el de Kushina, 'te digo'. Vio como Sasuke giraba el rostro, irritado, mientras que la pelirosa, la compañera de sus primos, se daba un golpe en la frente, exasperada. Tenía la impresión que Kakashi tenía las manos ocupadas con el equipo 7. Sintió compasión por su antiguo amigo y sensei.

"¡Naruto!", gritó la pelirosa una vez acabaron los exámenes y Anko les dio las noticias sobre la siguiente parte del examen, "No puedo creer que gritaras eso en mitad del examen".

"Ah, lo siento Sakura", dijo viendo el puño alzado de su compañera, tocándose la nuca.

"idiota".

"¿¡Qué has dicho, Sasuke bastardo!?"

"¡Oh, sois bastantes!", dijo una voz a sus espaldas, era Anko, que llevaba su típica gabardina abierta dejando ver sus shorts y su camisa de rejilla apretada. Su pelo violeta estaba semi cogido en una coleta alta y llevaba el protector en su frente, "A ver, callaos mocosos".

En los siguientes minutos Hinata se escondió en el Bosque de la Muerte y observó a los genin. Sin duda alguno de ellos serían esbirros de Orochimaru, solo tenía saber cuáles. Era obvio que los del Sonido, aldea que había fundado Orochimaru hacía poco, serían genin a vigilar pero no estaba segura que fuera todo tan simple. Como ese ninja freaky de la Hierba, que daba mala espina.

Durante varios minutos observó como el equipo de sus primos se ponía en marcha, con su pergamino azul. Pronto se dieron cuenta que no sería tan fácil, después de ser atacados por alguien haciéndose pasar por Naruto; alguien sin dos dedos de frente, viendo que el porta armas de su primo estaba en la otra pierna. Al escuchar la larga contraseña creada por Sasuke supo en seguida que él no esperaba que Naruto la aprendiera ni aunque se la repitiera 50 veces. Tuvo que volver a morderse el labio para evitar echarse a reír. Se preguntó si le pasaba a menudo a Kakashi, las situaciones tan cómicas en las que ellos mismos parecían meterse sin darse cuenta.

Resultó ser una buena opción, la contraseña, porque la segunda vez en la noche que intentaron imitar a Naruto éste contestó sin dudar, delatándose. Por tercera vez en ese mismo día, tuvo que aguantar su risa cuando vio que el ninja se había quedado asombrado de la lentitud de Naruto como para no acordarse de la contraseña. Hinata sabía que, como tía Kushina, Naruto era más de acción que no de quedarse quieto; cualquier contraseña se le habría olvidado a menos que hubiera sido "Hokage" o "ramen".

Por otro lado, a Hinata no le gustó que Naruto fuera considerado el peor. Si hubiera sido por ella habría hecho de su primo un gran ninja, sobre todo quitándole esas ropas naranjas tan delatadoras. Hasta un ciego tuerto podría encontrar a Naruto en el Bosque de la Muerte. Incluso su estatura era menor que la de sus compañeros y supo en seguida por qué; nadie había educado en la alimentación a Naruto. Era ruidoso, impulsivo, precipitado… Todo lo que un ninja no debía ser.

Esperaba, por el bien del Hokage, viendo a su primo, que éste hiciera algo para ayudarle, sino tomaría el asunto con sus propias manos. Quizá no pudiera mostrare ante él o interactuar de cualquier manera, pero Jiraiya le debía unos cuantos favores a raíz de salvarle el culo varias veces cuando fueron de misión juntos. Pensando en su nuevo plan vio que era bastante bueno, Jiraiya tendría que seguir investigando a Akatsuki a través de los Países así que se podía llevar a Naruto unos cuantos años, para entrenarle.

De esa manera mataría dos pájaros de un tiro; Naruto mejoraría sus capacidades de ninja y Akatsuki no podría encontrarlo tan fácilmente. Si Itachi tenía razón Sasuke debería dejar Konoha para irse con Orochimaru, eso significaba que Naruto estaría parado quién sabe cuánto tiempo hasta que no llenaran el hueco de su equipo; tiempo que no tenían. La pelirosa, Sakura, por otro lado se quedaría sola en la aldea pero eso no era su problema. Suficiente tenía con sus primos desperdigados y su coartada en Kumo.

De repente sintió un chakra maligno, se giró en seguida y vio que no eran los niños del sonido sino el genin de la Hierba, tal y como había pensado, entrecerró los ojos. A raíz de ese momento Sasuke tuvo que batallar contra el instinto asesino del ninja, salvar a sus compañeros y pensar dónde estaba Naruto realmente. Hinata sabía que Itachi no querría que interviniera pero claramente el ninja de la Hierba estaba resultando ser otra persona, Orochimaru.

Después de escuchar la conversación entre el sanin y Sasuke, Hinata pudo ver el resultado de los nuevos experimentos de Orochimaru; un sello maldito. Naruto, que había aparecido para acabar salvando a sus compañeros, rápidamente había sido apartado de la lucha con un golpe bien puesto. Sakura, que era la única en pie, puesto que Sasuke había caído inconsciente, febril, puso unas cuantas trampas de aspecto débil. Hinata sabía que algunos no podrían pasarlas de buenas a primeras pero no soportarían la embestida de equipos como el del Sonido.

Tal y como había predicho, los 3 genin del Sonido habían llegado para luchar contra el equipo 7. Armada con un kunai, Sakura se había puesto en pie y había dejado a sus compañeros desmayados bajo las raíces de un árbol. Sabedora que Sakura no podría con el equipo entero, Hinata buscó el equipo aliado más cercano y les cerró el paso para que se toparan con el equipo 7. Resultaron ser los hijos de sus antiguos sensei, Shikamaru, Ino y Choji.

Esperando a que el equipo 10 reaccionara, Hinata maldijo interiormente. ¿Sería posible que hubiera cogido de ayuda al equipo más egoísta de la historia? Sacudiendo la cabeza, rezó para que Ino ayudara a su amiga, por muy rival en el amor que ésta fuera, a que Choji dejara de ser un cobarde y que Shikamaru pensara en algo más que en dormir. ¿Qué demonios habían hecho sus padres con semejantes niños?

Cuando vio que tuvo que ser Lee quien saltó a ayudar a Sakura, después le dieran una tunda de palos, quiso bajar a abofetear al equipo de Asuma. De tal palo tal astilla, pensó con malicia. Viendo que por fin salían a ayudarla, suspiró imperceptiblemente. Los siguientes días fueron mucho más calmados y por fin llegaron al complejo del recinto. Nada más llegar Sasuke fue llevado con Kakashi para sellar el sello maldito, puesto que Anko también había visto la confrontación, y empezaron los combates preliminares.

Vio con desinterés como luchaban los genin de la Hoja y los de las Nubes. Hasta que llegó Sasuke, quien ganó el combate a otro ninja con su nuevo Sharingan; que le había costado 11 años de activar. Después lucharon Naruto y Kiba, ganando, increíblemente, Naruto debido a haberse tirado un pedo. En serio, ¿quién se tira un pedo en pleno combate? ¡Y siendo un examen de ascenso! Exasperada, Hinata se encontró sacudiéndose de la risa, por quinta vez. Se imaginaba la cara de Itachi cuando se lo contara, no tendría precio.

Otro combate interesante fue el de Neji y Hanabi Hyuga, el primero de la rama secundaria y la otra la heredera del clan. Hanabi tenía un año menos que su primo y era obvio que, por ser más joven y estar al mismo nivel que Neji se sentía superior a él; Hinata en seguida supo quién iba a ganar la lucha: ¿la heredera arrogante o el prodigio iracundo? ¡Hmm, difícil, eh! Rodó los ojos tras su máscara blanca con dibujo de fuego y escuchó como el Hokage anunciaba el día del combate final.

….

Observó como todos caían dormidos bajo el genjutsu; un genjutsu algo pésimo, pensó mirando como Shikamaru Nara se hacía el dormido para no tener que ir tras Sasuke y Gaara. La pasividad tenía un límite, pensó notando su vena carótida hincharse. Suspiró, viendo la barrera que habían levantado para encerrar al Tercero y a Orochimaru, se dijo que lo mejor sería perseguir a sus primos que, en ese mismo momento, iban tras un jinchuriki furioso y con un sello débil.

Escuchando los planes de Shikamaru no pudo evitar pensar que tenía el mismo talento que su padre, en la estrategia, al menos. Después de cerciorarse que los ninjas de la Arena estaban inconscientes, Hinata rápidamente los ató para que no pudieran escapar y unirse de nuevo a la batalla. Los escondió y siguió el claro rastro de los genin; como no aprendieran a confundir al enemigo no se convertirían en chunin nunca.

Viendo como vencían a Temari, la hermana de Gaara, pasó de largo hasta buscar a Sasuke. Allí se encontró a Sakura capturada en una garra de arena mientras que Gaara estaba dejando salir a la luz su bijuu, visto su monstruoso brazo. Sabía que Sasuke solo tenía una oportunidad más para utilizar el Raikiri, técnica que Kakashi también les había enseñado a ellos y que habían desarrollado para poder lograr un ataque a larga distancia.

Miró a todos lados y se dio cuenta que Naruto estaba en el suelo, cubierto por un montón de clones suyos. Segundos después Naruto había hecho que Gaara perdiera los papeles y dejara escapar el Ichibi. Después de invocar a una enorme rana, Hinata supo que Naruto había estado en contacto con Jiraiya. ¿Cuándo habría conocido al pervertido? Pensando en el Hokage supuso que, al recibir noticias de la invasión, había reaccionado llamando a su alumno; que era el único del equipo con algo de sentido común, y eso era un milagro en sí.

Viendo la corta lucha donde Naruto logró despertar a Gaara de un puñetazo y después hacerle entrar en razón al contarle su propia historia, Hinata supo que estaba todo controlado. Rápidamente se dio la vuelta y pasó, sin que se dieran cuenta, a los hermanos de Gaara que iban a recogerle. De camino hasta la barrera de chakra, vio unas serpientes enormes luchar contra la zona anbu y sonrió. Allí estaría Anko, podría encargarse deprisa de eso.

Cuando llegó al estadio, no obstante, donde antes estaban solo ambos ahora había dos personas más. La primera cosa que le vino a la mente fue, ¿cómo habrían pasado la barrera tan rápido? Estaba segura que si Itachi o ella lo intentarán podrían deshacerla en un par de horas pero solo hacía media hora que Hinata había perdido de vista al Tercero. La segunda cosa que pensó, al ver quiénes eran esas dos personas, fue, ¿cómo era posible que un par de muertos estuvieran de pie luchando?

Miró la sonrisa sádica de Orochimaru y supo que había sido él. A Hinata no le venía de nuevo las técnicas de resurrección; mucha gente había intentado algo parecido y los anbu siempre eran lo que limpiaban el desastre. No obstante, no pensaba que Orochimaru hubiera encontrado la forma exacta desde que se fue de Konoha. Al parecer estaba equivocada puesto que los resucitados eran Hashirama y Tobirama Senju. Después de ver el principio de la pelea, Hinata no pudo hacer nada más que esperar. Durante minutos observó cómo los anbu y jonin repelían el ataque de la Arena y como los heridos marchaban al hospital.

Cuando cayó la barrera Hinata tuvo un mal presentimiento al ver los brazos inmóviles de Orochimaru. Viendo el cuerpo tumbado y desangrado del Hokage, supo en seguida que Sarutobi había perdido el combate. Quizá no debería haberse sorprendido, después de todo Orochimaru había sido el alumno del Tercero y conocía sus tácticas y sus técnicas al dedillo. Además, era más joven y tenía menos escrúpulos. Sin duda, el Hokage había dudado poder matar a su propio alumno, horas antes.

Ahora comprendía porqué Jiraiya estaba en Konoha. ¡Demonios! Se había centrado demasiado en sus primos y no había visto lo que podría pasar. Chasqueó la lengua y se transportó fuera de la aldea, en la dirección que había acordado con Itachi; que había estado cambiando de pueblo para no parecer sospechoso. Allí le encontró a las afueras de la calle principal, esperando.

"¿Cómo ha ido?", preguntó con curiosidad, una vez entraron en la habitación de la posada que había pagado.

"Mal", dijo nada más quitarse la máscara. Suspiró y se masajeó la sien, "El Hokage ha muerto".

Durante unos segundos Itachi la miró indescriptiblemente, y después asintió. Supo que no volvería a hablar hasta tener toda la información.

"Orochimaru aprovechó el combate de Gaara para que el bijuu saliera y, mientras todos estaban conmocionados, un genjutsu hizo dormir a toda la población. Naruto y Sasuke fueron tras Gaara acompañados de sus amigos", hizo un sonido de sarcasmo, "y consiguieron reducir al bijuu despertando a Gaara. Cuando volví a ver la batalla del Hokage, que estaba bajo una barrera de chakra, vi que Orochimaru utilizó el Edo Tenseipara resucitar a Hashirama y Tobirama. En vista de las perspectivas, el Hokage ha sellado los brazos de Orochimaru y se ha sacrificado".

"Un contratiempo", murmuró Itachi, frunciendo el ceño.

"Lo sé, pero al parecer el Hokage no las debió tener todas consigo ya que Jiraiya había llegado antes de los combates finales; enseñó a Naruto a invocar las ranas", sonrió imperceptiblemente, "Creo que le pediré que se lleve a Naruto con él".

"Seguro que el Tercero quiso que Jiraiya fuera el siguiente Hokage", miró Itachi a su prima fijamente, entonces cayó en la cuenta, "pero tienes razón, Jiraiya no aceptaría estar atado a la aldea de ninguna manera".

"La única persona de su calibre en quien podría confiar es en Tsunade-sensei", contestó Hinata, con rostro calculador, "y seguro que los viejos del consejo le envían a buscarla".

Itachi asintió pensativamente, martilleando sus dedos contra la mesa.

"Primero habrá los funerales, después las reconstrucciones; mientras tanto el consejo se hará cargo y después pedirá a Jiraiya que acepte el cargo", fue diciendo ella, como si estuviera viendo la escena en su mente.

"Espero que para ese entonces ya estén fuera de Konoha o sería difícil explicarle a Kisame, y a los otros, por qué no aprovechamos la oportunidad para capturarle", replicó Itachi.

….

Mientras Jiraiya buscaba junto con Naruto a Tsunade, enseñándole por el camino la técnica Rasengan, que se había visto obligado a hacer debido a las amenazas de una Uchiha con muy mal genio, Itachi y Kisame se enfrentaban a los jonin de Konoha; Kakashi, Kurenai y Asuma. Mientras tanto, Hinata había puesto rumbo a Suna y llegaría esa misma noche. Quizá no pudiera entrometerse en Konoha pero tenía que ayudar a Gaara; él sería el primero de una corta lista de personas a las que secuestrar y matar.

Debía estar consciente para poder hacerse más fuerte, debía entrenar para poder derrotar a los Akatsuki. Así pues, cuando llegó esa noche, esperó a que todos estuvieran dormidos y fue a encontrarse con Gaara. Sabía que sería incapaz de dormir, puesto que el bijuu podría salir cuando menos lo esperase. Así que Hinata sabía que tendría que revelar su identidad si quería que Gaara le dejara arreglar su sello.

"¿Quién eres?", dijo una voz murmurando monótonamente.

Gaara estaba de pie, detrás de la cortina, y había visto como un anbu desconocido entraba por su terraza. No notó una presencia amenazadora así que había esperado antes de usar su arena. Llevaba el uniforme de Kumo y era, después de un momento de duda, una mujer. De estatura alta con una túnica negra y una máscara de porcelana blanca con una figura roja en forma de fuego.

"Ha pasado mucho tiempo, Gaara", contestó una voz melódica, algo ahogada por la máscara.

Gaara observó cómo unas manos enguantadas bajaban la capucha y después aflojaban el nudo de la máscara, dejándola colgar en su espalda. Unos ojos violetas y grisáceos le miraban con algo que no supo definir, una sonrisa apareció en sus labios rojos. Era la mujer más hermosa que había visto nunca. Entonces tuvo la sensación que se le escapaba algo, ¿una memoria quizá?

"Nos conocimos cuando tú tenías 2 años", contestó ella, como si le leyera el pensamiento, "Para que no me olvidaras te compré algo, un oso de peluche con nuestros nombres".

Gaara, que ahora miraba incrédulo a la mujer, movió su rostro hasta que encontró su posesión más preciada. Un oso, había dicho. Un oso de color beige con un lazo violeta, como el color de sus ojos. Utilizó la arena sin darse cuenta y cogió el oso al vuelo. Giró el lazo, que había sido puesto más de una vez al romperse el nudo, y leyó.

"Gaara & Hinata", miró a la mujer y ella se acercó, alzando los brazos lentamente.

Gaara no supo qué quería así que la miró con expresión desconcertada. Ella sonrió y acabó cogiéndolo entre sus brazos. La sensación era aliena, no recordaba haber sentido nunca algo parecido. Entonces notó un picor en sus ojos y, sin saber qué estaba pasando, algo líquido le recorrió la máscara de arena. Llevándose la mano al rostro, vio que estaba llorando. Algo que pensó que nunca volvería a hacer.

"Gaara, ¿puedes quitarte la armadura?", preguntó ella apartándose para verle los ojos.

Sin decir nada, la arena empezó a caer y meterse en su calabaza. Sintió la brisa fría como si fuera la primera vez en años y, en realidad, así era. Observó como Hinata levantaba la mano y la posaba en una de sus mejillas. Tuvo que cerrar los ojos del placer, una caricia tan humana, algo que había pensado que no era, y que nunca había sentido. Nadie le había tocado con tanto amor; ni su padre, ni su tío y tampoco sus hermanos.

Dejándose llevar por la sensación, Gaara enterró la cara en el duro pecho protegido de ella, haciendo un ruido de molestia. Hinata rio, sabiendo qué le pasaba, y se quitó la túnica y el chaleco, que iba lleno de armas.

"¿Nunca te han abrazado? ¿Nunca te han tocado?", preguntó ella, perdiendo la gracia de golpe.

Incluso un bebé había tocado la piel desnuda de su madre. Con algo de rabia por cómo habían tratado al pobre niño, se apartó un poco de Gaara y se quitó también la pegada camisa negra, quedándose en sujetador. Gaara, que había mirado desconcertada a Hinata viendo su repentino movimiento, no pudo evitar mirar el pecho cubierto por encaje rojo de Hinata. Sintió un calor en sus orejas y se las tocó, sin saber qué le estaba pasando.

"Te estás sonrojando", dijo ella, sonriendo de nuevo. Gaara era como un bebé descubriendo el mundo que le rodea, "ven aquí".

Entonces Gaara notó la diferencia, al poner su cara entre los pechos de Hinata. Nunca había sentido algo parecido. La piel de ella era suave y tersa, olía a fuego y a flores y quizá a metal. Sintió unas manos acariciar su cabello al mismo tiempo que escuchaba el corazón de Hinata latir. Sus brazos alrededor de ella, sus manos abiertas sobre la piel de su espalda. Un escalofrío, que le sorprendió no fue de miedo, le recorrió el cuerpo cuando las manos femeninas bajaron por su nuca y le tocaron sus hombros bajo la ropa.

"¿Sabes quién soy, Gaara?", preguntó ella en un susurro, viendo que él no decía nada, siguió, "¿Sabes qué pasó con los Uchiha?"

"Una masacre", contestó, recordando los ojos de Sasuke cuando éste entrenaba con Kakashi, "Nadie quedó vivo excepto Sasuke Uchiha y el traidor, Itachi".

"Eso no es verdad", dijo ella, con la voz algo tensa, angustiada, Gaara levantó el rostro y vio que tenía la vista perdida, "Yo también estoy viva, ¿no es así?"

Gaara abrió la boca, sin saber qué decir, pero la cerró cuando vio los ojos rojos de ella. Los mismos ojos habían visto en Sasuke, solo que la emoción tras ellos era más negativa; Sasuke estaba sediento de venganza.

"Las cosas no son lo que parecen, Gaara", susurró ella, observando el rostro del niño, grabándolo en su mirada, "Hoy has conocido a dos de mis familiares, ¿sabes quiénes son?"

"Sasuke Uchiha", dijo él, y dejó que ella le llevara hasta la cama, donde se sentaron cogidos de las manos y con las piernas cruzadas.

"Y Naruto, no puedes olvidarte de él", Gaara, que era casi tan inteligente como un prodigio, no supo ver la relación, "Llegará el día que ellos vendrán a por ti. Estoy aquí para ayudarte".

"¿Ellos? ¿Por qué vendrán a por mí? ¿Por Shukaku?", preguntó en voz baja, aunque había notado que ella había sellado el sonido de la habitación.

"Sí, Akatsuki, nubes rojas", dijo Hinata, mirando seriamente al jinchuriki, "¿Estoy en lo cierto pensando que te han sellado temporalmente al bijuu?"

"Sí, de lo contrario Shukaku ya me habría poseído", informó él, algo asqueado, entonces la miró, "¿Puedes ayudarme?"

Hinata sonrió, que chico más listo, "Claro que sí, ¿sabes quiénes eran el clan Uzumaki?"

"No".

"El clan Uzumaki era el clan del cual pertenecía mi madre, Kumida, y también mi tía Kushina, la hermana menor de mi madre y la madre de Naruto", narró ella, sonriendo, "El clan se especializaba en el sellado por eso tu padre nos contactó cuando tenías 2 años para que te selláramos el bijuu pero era imposible sin liberarlo primero, lo único que pudimos hacer fue un sello temporal de 5 años".

"Es por eso que a los 7 años empecé a sentir a Shukaku, ¿no?", preguntó retóricamente él, que empezaba a entender algo de su propia historia.

"Sí, pero ahora puedo volverte a sellar el bijuu durante 5 años, Shukaku no podrá influenciarte pero podréis hablar e incluso intercambiar chakra", dijo Hinata, viendo la mirada escéptica de Gaara, "Similar al sello de Naruto. En estos 5 años quiero que entrenes lo máximo que puedas porque tú serás el primero al que buscarán".

"¿Cómo sabes todo esto?", preguntó él, con interés.

"¿Qué criminal mata a todo su clan exceptuando a su hermano?", preguntó ella sin responder su pregunta.

"¿Estás diciendo que no lo hizo él?", preguntó, su voz monótona adquiriendo un tono de asombro, entonces sus ojos se agrandaron, "¿Alguien le chantajeó?"

"Itachi siguió órdenes del consejo", dijo ella, su expresión tan iracunda que Gaara sabía que incluso Shukaku hubiera sentido miedo, "¿Sabes por qué te cuento esto?"

Viendo el rostro en blanco de Gaara, pensativo, sonrió cuando él no supo que contestar.

"El Kage siempre es el ninja más fuerte de la aldea, tú lo eres en la Arena; tarde o temprano serás el Kazekage y deberás saber qué pasa en el mundo exterior", dijo ella, viendo el rostro fruncido de él, como si el mero hecho de pensar en los ancianos de su propio consejo le irritara, "Cuando eso pase, envía un pergamino al Raikage para concertar una cita conmigo. Ahora es momento de sellarte a Shukaku".

….

Hinata volvía a ver Kumo después de 3 años viajando sin parar. Pocas veces había vuelto a dicha aldea mientras investigaba Akatsuki pero ahora volvía para residir durante un largo tiempo. Sabiendo que su rostro solo lo reconocerían como Uchiha 9 personas, se cambió rápidamente a un kimono corto negro con un obi rojo, bajo el cual llevaba unos shorts elásticos, por si se levantase su falda, y echó a andar calle abajo. Darui y los otros tendrían ahora 15 años, si no recordaba mal.

Según el Raikage, Darui había conseguido, junto con sus camaradas de equipo, ser jonin después de bastante esfuerzo. Había estado entrenando personalmente con el Raikage durante 3 años en los que recibió el llamado Trueno Negro y aprendió de la mano del mejor ninja de Kumo. No obstante, para ser escolta del Raikage hacía falta ser anbu, aunque antes se necesitaba ser jonin y tener un número mínimo de misiones que todavía no tenían.

Decidida a buscarlos en su lugar de entrenamiento, siguió las instrucciones de A y los encontró peleando 2 contra 1. Shi contra Darui y Killer Bee, éste último que, al parecer, había aprendido a controlar algo más su bijuu. Viendo de antemano el ataque de Shi, que pensaba utilizar genjutsu para dejar inconsciente al menos uno de los dos, se sentó en una rama sin que la notaran; sacudió la cabeza al ver que todavía no estaban a la altura de un anbu. Les daría una lección a todos.

"El genjutsu se debe siempre preparar antes de la batalla, ¿sabéis?", dijo una voz femenina, seductora, desde lo alto de una rama, "Así no sabrán cuando caen en él".

En el claro cesó la batalla y se giraron a mirarla, ni siquiera se habían dado cuenta que en ese preciso momento, al sorprenderse, habían bajado su guardia y caído en su ilusión. La mejor ilusión es aquella que aparenta ser real. Sonrió. Miró con interés a Shi, alzando una ceja, y se dio cuenta del gran parecido a Shima y Shin con Shi.

"¿Eres familia de Shima y Shin?", preguntó de repente, cortando lo que iban a decir.

"¿Hm?", abrió los ojos el adolescente, sin ni siquiera preguntarse por su aparición, "Oh, sí, son mis hermanos mayores, los medianos en realidad, tengo una hermana mayor llamada Nii".

Las memorias copiadas por el Sharingan vinieron al frente y supo al instante por qué le sonaba Nii. Nii Yugito, la jinchuriki del Nibi. Estaba en el informe de Itachi, ella también sería capturada si Akatsuki lograba derrotarla en un combate.

Abajo, no obstante, las reacciones fueron varias. Killer Bee se encontraba divertido y anticipaba los momentos entre Darui y la anbu, sabedor que Darui se había sentido atraído por ella desde hacía años, cuando solo tenía 6 años. Shi, por otro lado, era la primera vez que veía a Hinata y tuvo que reconocer que era la mujer más hermosa, o una de su ranking, que había visto.

Al contrario que los habitantes de Kumo, que eran todos rubios o, como mucho, de un rubio pelirrojo, la mujer delante de sí tenía el cabello negro azabache y la piel suavemente dorada, resaltando sus ojos de un gris violeta y sus labios rojos; contrario a la piel color leche, o morena, de los de Kumo, los ojos claros u oscuros y labios rosados o de un rojo discreto. Tenía el cabello suelto, cayendo en brillantes ondulaciones de vez en cuando; largo hasta la baja espalda. Su rostro se mostraba ligeramente divertido.

Darui, que era el que más callado estaba, sentía un nudo en la garganta que le impedía hablar. Después de tanto tiempo, dudando sobre las palabras del Raikage, tenía delante de sí a Hinata, la mujer que no había olvidado. De repente fue como si la viera por primera vez y se quedó embobado viéndola. Sintió sus mejillas calentarse y dio gracias por ser moreno de piel.

"¿Tanto tiempo sin vernos y no me dices nada?", preguntó ella bajando de la rama y cayendo sigilosamente, como si no le costara el menor esfuerzo no hacer ruido, delante suyo, sonrió.

"Perdón", dijo, llevándose la mano a la nuca y sonriendo, estaba seguro, de forma bastante patética.

Hinata, que había visto la mirada de Darui, no pudo evitar devolvérsela. Como todos los jonin en Kumo llevaba unos pantalones largos, una camisa de cuello alto sin mangas con una fina cremallera plateada, que le caía suelta por debajo del chaleco blanco, que solo se sujetaba en un hombro y, por último, unas sandalias que dejaban asomar sus dedos; todo en un azul marino, casi negro. La camisa la tenía abierta algo más debajo de su clavícula y dejaba ver su cuello. En sus brazos unas vendas que no llegaban al codo cubrían sus musculosos brazos desde las muñecas. Su cabello rubio blanco, no platino, estaba despeinado, rebelde, cubría su ojo izquierdo.

Darui había crecido, siendo casi de la altura del Raikage, que era un hombre enorme, y había desarrollado músculos. Sabía que dentro de unos años, cuando cumpliera su mayoría de edad, sería aún más musculoso y más hombre que ahora. Se mordió el labio de solo pensar en su espalda, sus hombros… Al contrario que Itachi, que tenía el cuerpo más esbelto, ágil, Darui tiraba hacia el poder, la fuerza.

"No te disculpes", dijo ella, alzando una ceja con una media sonrisa.

Miró los ojos gris oscuro de Darui y ambos se perdieron unos segundos en la mirada del otro. Observó, al mismo tiempo, que Darui le sacaba una cabeza ya y tenía 3 años menos. Se encogió mentalmente de hombros, después de todo, le gustaban los hombres más altos. Saludó a Killer Bee que había extendido su puño, dándole con el suyo, y después se giró a mirar a Shi que la observaba pensativo y confuso a la vez. Alzó otra ceja.

"¿Qué quieres decir con lo del genjutsu?", dijo despacio.

"Básicamente que estáis muy verdes en ese aspecto", contestó con una carcajada, Killer Bee y Darui sacudieron la cabeza divertidos.

"¿¡Cómo que verdes!?", exclamó Shi algo horrorizado.

Hinata posó sus manos en el hombro de Killer Bee y Shi e hizo un exagerado gesto de mirar al suelo. Todo el equipo bajó la vista y se sorprendieron al ver que tenían las piernas enredadas con zarzas que ni siquiera habían sentido trepar por su cuerpo.

"¿No he dicho que el genjutsu es mejor hacerlo antes de la batalla?", rio ella, viendo sus rostros estresados.


¡El último capítulo editado! Mañana, sin falta, pondré el capítulo 16. El antepenúltimo capítulo de esta historia.

R & R.