Capítulo 10
El joven Jake caminó de vuelta a la casa del carpintero aliviado de haberse salvado de la situación incómoda con Balto, esquivaba de vez en vez a la gente que, ocupada, de vez en cuando pisaba accidentalmente a los perros que andaban por la calle.
-¡Oye!- escuchó una voz conocida al otro lado de la acera, se detuvo un instante y saltó a la banqueta antes de que una carreta que transportaba decoraciones lo arrollara – ¡JA!-
-"Maldito Romo"- pensó al ver que el perro que lo llamaba era el Husky más insoportable de Alaska, era alto, de rostro negro, ojos negros y penetrantes, mirada confiada y con un aire de superioridad sobre los demás
-Oye maderero, ¿a dónde te diriges?-
-Déjame, estoy ocupado ahora- dijo dando media vuelta y retomando su camino rezando que lo dejase en paz los más pronto posible
-Vamos- insistió – ¿no estás molesto verdad?
-"no tarado, estoy feliz"- siguió caminando un poco más a prisa, Romo solía ser insistente, como si quisiera ser su amigo a la mala.
-Bueno, te quería invitar a la junta de cazadores esta tarde…-
-"¿Por qué me dirá eso?, yo ni cazador soy"- Jake dio media vuelta encarándose a su insistente perseguidor, pero Romo ya había dado media vuelta.
-Parece que estaré solo yo con Saba – le dijo y volteó alzando una ceja y haciendo contacto visual con Jake
-"Infeliz"- gruñó para sí mismo
Dicho esto, Romo se fue saltando de un lado al otro burlándose de Jake, sabía que a él le gustaba Saba y no podía perder la oportunidad de restregarle que él era cazador y pasaba más tiempo con ella.
-Jake-
-¿Y ahora que quie?… Dingo hola- miró a su amigo que se acercaba por detrás, rio un poco nervioso, un poco más y se hubiera desquitado con él.
-¿Pasa algo?-
-No, solo Romo que no para de molestarme-
-Ese tarado, si pudiera me olvidaría que soy policía y le arrancaría la cola-
-Si no fueras policía yo lo haría personalmente, ya no lo soporto, ¿Tienes idea de cuándo se irá de Nome?-
-No, solo sé que te molestará más mientras más cerca esté la competencia, para los perros como él, las competencias son su momento de lucirse frente a todos… pero eso no importa, te quería invitar a la junta de cazadores que se hará al rato, yo estoy invitado y quería que me acompañaras, el señor Cornwall y los demás cazadores elegirán a sus equipos, y Saba estará ahí; se dice que el señor Cornwall elegirá novatos y es la oportunidad que Saba necesita-
-Pero, porque no invitas a Kody, ¿no es importante para el que Saba sea elegida?, creo que sería mejor que lo llevaras a el que a mí-
-No seas ridículo, Kody salió esta mañana a entregar un paquete urgente y regresará a Nome en un par de días, además, no me dejarás mentir, he visto como miras a mi hermana…– se hizo un nudo en el estómago de Jake –y creo que harían una gran pareja; y aquí entre nosotros dos, prefiero mil y una veces que tú seas el novio de Saba y no Romo, que desde hace algún tiempo no deja de invitarla a salir como loco… ¿ese tipo no tiene nada que hacer?-
El joven Husky de pronto estuvo feliz, Dingo prácticamente le había confesado que no le importaba que el anduviera con Saba, pero el mundo se le vino abajo cuando Dingo mencionó que Romo había invitado a salir a Saba varias veces.
-Piénsalo, si quieres asistir, te veré diez minutos antes de que empiece la reunión por la tarde para tener un buen lugar donde sentarnos- y sin dar tiempo de que su amigo le contestara, Dingo se fue a trote ligero a lo largo de la ancha calle dejando a Jake estupefacto y pensativo detrás de él.
La mañana transcurrió normal, Jake hizo sus entregas y después se dirigió al aserradero donde trabajó pasando el mediodía. Todos los días en el aserradero tiraba de los tablones de madera cortado y ayudaba a los trabajadores a acomodarlo, a veces lo llevaban al interior del bosque cercano de Nome a transportar pedazos de madera de pino talado, otras veces ayudaba a tirar los pinos que los leñadores habían cortado para poder aprovechar de la materia prima que estos ofrecen. A medio día daban un descanso para almorzar que Jake aprovechaba para regresar al pueblo con el carpintero o dar una vuelta con algún amigo que estuviera libre. De vez en cuando encontraba a Kody que regresaba de una entrega o a Dingo que daba una vuelta en Nome.
Aquel día decidió tomarse la tarde libre, al haber terminado la mayoría de sus tareas los leñadores no lo necesitaban más. Caminó por entre las calles esperando encontrar a Saba antes de la reunión y desearle suerte, pero no tuvo suerte y tuvo que caminar solo. La reunión se llevó a cabo en la sala de calderas, llegó temprano para encontrarse con Dingo que iba llegando en dirección contraria a él.
-¡Qué bien!, llegaste temprano-
-Sí, me tomé el día libre- llegó al lado de su amigo que abría la puerta con su pata. Se sonrieron y entró seguido por Dingo. Dentro no había casi nadie, un par de perros que pertenecían a los cazadores de Nome, dos perros veteranos a punto del retiro los cuales los saludaron amablemente.
Después de saludar caminaron a una esquina cercana al claro de la habitación de donde podían ver la entrada y toda la habitación.
-Oye Dingo- dijo uno de los veteranos acercándose a los jóvenes que comenzaban a ponerse cómodos en su lugar.-Olvidamos felicitarte por haber logrado graduarte como policía de la academia.-
-¿Qué, lo dudaron?- dijo bromeando Dingo
-Vamos Dingo, te conocemos desde que eras un cachorro y eras el más problemático de los hijos de Balto- dijo el otro veterano –nunca imaginamos que serías el que más se rectificara de los cuatro-
-cinco- rectificó Jake
-claro- le contestó secamente uno de los veteranos, pero presintiendo que había sido algo duro decidió cambiar de tema. -Por cierto, tú jovencito, ¿Cuánto tiempo más tardarás en dar tu siguiente paso?-
-¿Perdón?- dijo nervioso Jake
-No finjas jovencito, sabemos de qué estamos hablando y aquí en confianza…- volteó a todos lados cerciorándose de que fueran ellos cuatro solos en la habitación dijo en voz baja –Saba es el mejor partido que pudiste haber elegido, no seas tonto y díselo antes de que te la ganen… sí o no compañero- miró a su compañero que seguía atentamente la conversación el cual se limitó a asentir y guiñó un ojo a ambos jóvenes.
Jake se puso rojo como un tomate del mismo tono que el pelaje de Dingo, el cual tardó medio segundo en entender lo que se acababa de decir frente a él.
-¡Te gusta mi hermana!- gritó descontrolado
-Cállate- dijo entre dientes nervioso y se lanzó para callarle el hocico con su pata, pero Dingo se la mordió y de un salto se apartó de la esquina de la habitación. –Espera Dingo, escúchame…- pero Dingo saltó fuera de la sala de calderas a la calle.
Los dos perros veteranos se miraron entre ellos y miraron al Jake que asustado y nervioso salió detrás de su amigo.
-¡Espera!-
Por suerte, apenas salió a la calle, vio que Dingo iba de regreso seguido por una multitud de perros y humanos, cruzó una mirada con su amigo, con un gesto le dio a entender que debían hablar; Jake dio un gran suspiro aliviado momentáneamente y regresó a su esquina donde Dingo tomó lugar a su lado.
-Dingo, escúchame, no quiero que te molestes y si me vas a arrancar la cabeza, que por lo menos no sea en público- pero al voltear a ver a su pelirrojo amigo, este lo miró con una sonrisa socarrona en su rostro.
Todos tomaron sus lugares, por suerte para ellos, sus lugares eran los mejores, eran las ventajas de tener un amigo que siempre era puntual. Mientras que sonaba la algarabía, Dingo aprovechó el momento.
-¿Molesto?, si es la mejor noticia que me pudieron haber dado hoy-
-¿Lo dices en serio?- preguntó confundido
-Sí, Romo lleva detrás de mi hermana desde que llegó a Nome, es un tarado y yo te conozco desde antes-
Entonces la preocupación de Jake desapareció de su rostro, tenía a Dingo de su lado y podía además ahorrarse las explicaciones con uno de sus amigos más cercanos; por otra parte, era bien sabido que Dingo era más cercano a Saba, como Kody lo era con Aleu lo cual era una ventaja aún más grande a su favor si quería conquistar a Saba.
-Gracias- dijo antes de que una voz de entre los cazadores callara a toda la multitud.
-¡Atención!- era el generoso señor Cornwall, que llamó la atención de todos dentro de la sala desde el centro de la habitación, a su alrededor, hombres con sus canes guardaron silencio respetuosamente.
Jake identificó a Saba a uno de los costados detrás del señor Cornwall la cual estaba sentada al lado de la mujer del cazador, pero justo a la derecha de la hija de Balto, Romo estaba sentado el cual, al sentir la mirada de Jake, le guiño un ojo burlándose de él.
-Mira a ese idiota…- masculló Dingo entre dientes- …se cree muy importante- y sonrió a Romo cuando este lo miró directamente a los ojos, el cual cuando vio la sonrisa de Dingo la devolvió sin percatarse que este hablaba mal de él – míralo… tarado- se burló de Romo.
Jake se aguantaba la risa de lo divertido de la situación, mientras tanto el señor Cornwall hablaba de lo importante de que Nome fuera elegido como sede del torneo de cacería de Alaska.
-… como sabrán ustedes, humildemente mencionaré que he ganado el premio dos veces – todos en la habitación rieron al unísono –… pero ha sido gracias al apoyo de Nome y de todos ustedes, este año, entraremos tres equipos de caza a la competencia, por lo que les deseo la mejor de la suerte a nuestro compañeros-
Después de unos aplausos, tomó la palabra otro cazador que entraría a la competencia ese año agradeciendo la oportunidad, después presentó su equipo de seis perros que usaría durante la competencia, seguido de él, habló el tercer cazador que realizó lo mismo que el anterior y por último el señor Cornwall volvió a tomar la palabra.
Durante todo ese tiempo, Saba no volteó a ver hacia donde se encontraban Dingo y su amigo, el cual estaba expectante de sus movimientos, pero el que sí volteaba era Romo, que cada vez que notaba la mirada celosa de Jake aprovechaba para replegarse un poco al costado de Saba.
-Mira a ese payaso- dijo Dingo el cual le sacaba una leve sonrisa a Jake al saber lo incómodo de la situación.
-…y por último quiero dar una sorpresa... no integraré a un miembro joven a mi equipo este año… sino que integraré a dos jóvenes que han demostrado tener grandes habilidades, las más grandes que he visto en muchos años, y apartándose dejó que los ahí presentes pudieran ver a Romo y a Saba los cuales estaban juntos uno con el otro.
-Qué bonita pareja- mencionaron algunos de los ahí presentes y varios comenzaron a vitorear a los dos jóvenes por la gran oportunidad que les brindaban a ambos. –Se ven muy felices juntos- dijo otro entre voces.
Entonces Romo aprovechó y dio un cariñoso lengüetazo a Saba la cual no esperaba la muestra de afecto, pero al estar entre público, no reaccionó.
El Husky negro buscó a Jake entre la multitud y al encontrarlo levantó una ceja y se burló en silencio de él; con el corazón roto, se abrió paso entre los presentes y salió de la sala de calderas, Dingo intentó seguirlo pero no pudo, solo se abrió paso entre todos para ir junto a su hermana.
-Felicidades Saba- dijo Dingo colocándose entre ella y Romo aprovechando para pegarle con la cola en el rostro.
-Oye, ¿Dónde dejaste a tu amigo el maderero?- Romo rodeó a Dingo para que no fuera ignorado por este –creí que nos felicitaría a Saba y a mí-
-¿Jake?- preguntó Saba buscándolo a su alrededor
-Se acaba de ir, tenía que regresar temprano, pero me pidió que te felicitara-
Saba se sintió mal de no haber visto a su amigo, pero los ánimos de Dingo ayudaron a que se le pasara rápido.
-Vamos Saba, te invito a cenar para celebrar- dijo Romo aprovechando la oportunidad – ¿Vienes con nosotros Dingo?-
-No gracias, tengo que ir con papá para…-
-Hola chicos- Balto llegó emocionado que su hija fuera seleccionada para formar parte del equipo del señor Cornwall
-¡Papá!- dijo Saba emocionada
-Yo me tengo que ir papá- dijo Dingo
-Creí que ibas a ir con él- contestó Romo
Dingo dio media vuelta- solo iba a darle las buena nuevas-
-Papá, me voy, descansa… adiós Saba… y tú- y dio media vuelta y se fue en busca de su amigo dejando atrás la sala de calderas
Buscó el rastro de Jake, el cual conocía a la perfección, notó que este se dirigía al aserradero así que no perdió tiempo y lo siguió. Ya en la entrada, vio a su amigo acostado entre de unos maderos, los cuales habían sido cortados aquella mañana y estaban apilados uno sobre de otro.
-déjame solo- tapó sus ojos con su pata y se ovilló intentando ignorar a Dingo que preocupado se acercó -¿no entendiste?, déjame en paz-
-si te sirve de consuelo, Saba preguntó por ti y se veía triste de no haberte visto- El joven alzó una oreja esperando escuchar más pero Dingo ya había dado media vuelta y había partido de vuelta a su casa.
Por la mañana un leñador encontró a Jake acostado entre los maderos y lo condujo directo a la casa del carpintero. Pasó la mañana recostado en la alfombra de su sala, por la tarde salió a comer, vio a Saba a lo lejos, pero acompañada por Romo, decidió seguirlos por algunos minutos esperando que se despegaran para saludar a Saba, pero al ver que esto no ocurría decidió regresar a casa. El carpintero al ver a su perro triste decidió llevarlo con la veterinaria, pensó que estaría enfermo así que llevó a Jake a ver a Katy la cual tomaba un descanso a la puerta de la veterinaria. Cuando vio al carpintero junto a su cabizbajo perro los hizo pasar al consultorio.
-Hola Katy-
-Hola, ¿Qué sucede?-
-Es Jake, parece un poco triste, no quiere comer y creo que está enfermo-
-Déjeme revisar a este muchacho- entre los dos levantaron al Husky sobre la mesa de revisión, mientras que el carpintero esperaba, Katy dio una revisión completa al perro, miró sus dientes, sus ojos, su estómago, sus extremidades, su corazón, en fin, todo lo que un veterinario revisa en las mascotas. No había nadie en el pueblo que pudiera asegurar que Katy era mala en su trabajo.
-Todo listo; parece que este muchacho no tiene nada malo, tal vez se le bajaron las defensas, pero con un poco de reposo quedará como nuevo- Acarició suavemente a Jake en la cabeza y un poco en el lomo, parecía que este no se quería ir, estaba disfrutando de las caricias que le daban.
-Si su perro sigue así, tráigalo mañana y lo revisaré de nuevo-
-Muchas gracias-
-Hasta luego- y los dos regresaron de vuelta a su casa.
En otro lado del pueblo, Balto pasaba tiempo con Saba.
-No puedo creerlo papá, no creí que el señor Cornwall me elegiría-
-Pero, ¿por qué lo dudaste Saba?, eres la mejor cazadora que yo conozco-
-Bueno, creí que elegiría a Romo, él es mucho mejor que yo-
-Nunca dudes de tus capacidades hija-
- ¿Y mamá?, no la vi en la junta-
-Tu madre salió pero regresará un par de días antes de la competencia, pero quería que te dijera que cuantas con todo su apoyo-
-Gracias papá-
-Y cuando ella regrese le puedes dar la buena noticia-
-¿De qué hablas?-
-Bueno, te he visto los últimos días muy cercana a Romo-
-¡Papá!, Romo no… es algo cariñoso- Saba intentó apartar la mirada de su padre – por ahora estoy concentrada en la competencia-
-Hija, ¿te gusta Romo?-
-Hablamos mañana papá-
-Como tú quieras-
Balto regresó al bote a descansar, su piernas le temblaban, tenía que admitir que su pequeña hija no era tan pequeña y que Romo a pesar de ser un gran partido, le recordaba un poco a un viejo enemigo del pasado, como fuere, iba a apoyar a su hija.
A la mañana siguiente Dingo se levantó muy temprano a dar una vuelta por el pueblo, como los participantes de la competencia llegaban al pueblo debía asegurarse que todo estuviera en orden, que no se iniciaran peleas o cosas por el estilo.
-Hola Dingo- frente a él llegó su hermana la cual estaba acompañada nuevamente de Romo; Dingo hizo una mueca de desagrado al ver que el perro negro era como un chicle que se pega al pelaje y solo se puede quitar con tijeras.
-Saba hola…- ignoró a Romo por completo –…te estaba buscando…- mintió-…papá quería vernos esta mañana y me ha mandado a buscarte-
-vamos…, Romo, nos vemos al rato-
-Claro preciosa- dijo Romo y dio un lengüetazo a Saba la cual no puso una cara de desagrado y Dingo notó esto, tal vez la idea de que Jake fuere la pareja de Saba era cada vez más distante, debían actuar pronto y él tenía un plan
Después de esto los dos hermanos se dirigieron al Bote donde vivía su padre, en el camino Dingo no sabía cómo iniciar la conversación. Su hermana parecía muy emocionada y concentrada por lo que sería difícil.
-Así que…- dijo Dingo mirando al cielo el cual estaba despejado mientras que los dos salían del pueblo y veían a lo lejos el bote encallado -… Romo y tú-
Su hermana se detuvo en seco y miró al suelo, Dingo tramaba algo, ya conocía a su hermano.
-¿Qué quieres decir?-
-Solo que… ¿paseos?, ¿lengüetazos?, ustedes dos van con todo-
-Cállate Dingo, mejor dime, para qué nos quiere mi papá-
-Para nada- Dingo saltó frente a su hermana moviendo la cola y sonriendo como cuando un perro quiere jugar con otro.
-¿Me trajiste hasta aquí para nada?-
-Yo creo que te libré de Romo por un rato, deberías agradecérmelo-
-Tal vez no quiero que me libren de él-
-¿De verdad hermana, que ves en él?, digo, es algo…. ¡no!, es muy molesto-
-Tú eres muy molesto-
A Dingo se le salía de las manos la conversación, si no lo reparaba podía hacer que su hermana se molestara con él y entonces todo estaría perdido.
-Perdóname, no era mi intención incomodarte, solo que como te conozco, no creí que Romo sería alguien de tu gusto-
-¿A si?, y según tú,¿ quién sería alguien de mi gusto?-
-No lo sé, creí que te gustaba Jake antes de que Romo se pegara a ti como un chicle-
-¿Jake?, si me gustaba…- y la mirada de Saba se perdió y una leve sonrisa se dibujó en su rostro, pero lo suficiente para que Dingo notara un poco de esperanza para su amigo -… pero últimamente no lo he visto y no creo que yo le interese-
-Romo es algo pesado y últimamente has estado mucho con él, por eso prefirió guardar su distancia… además de que ha tenido mucho trabajo- Dingo aligeró la conversación para no inmiscuirse tanto.-Me dijo que si te encontraba te preguntara si te gustaría salir pasado mañana..., como lo hacían antes, para que te relajes antes de la competencia que es en casi una semana-
-¿De verdad?- dijo emocionada
-Sí, ustedes ya saben cómo es- Dingo le guiño el ojo a su hermana
Pasó la tarde, Dingo buscó a Jake por el pueblo pero no lo encontró, tal vez debía estar en su casa, caminó y caminó hasta llegar frente a la puerta y entró por la entrada para perros la cual estaba aún abierta.
Encontró a su amigo en la alfombra durmiendo.
-¡Oye despierta!- saltó sobre de él
-¿Qué pasa?- saltó asustado.
-Nada, traigo buenas noticias-
-Qué bueno- y Jake se ovilló nuevamente.
-Entonces tal vez no quieras escuchar que Saba aceptó salir contigo pasado mañana- dio media vuelta y salió al pueblo donde ya era de noche y las estrellas brillaban.
Detrás salió su amigo con una cara tan brillante que hubiera alumbrado aquella noche solo con su presencia.
-No me lo agradezcas, solo no lo arruines, parece que ella está dudando un poco- detrás el Husky escuchaba atentamente con las orejas bien paradas –Recuerda, pasado mañana- y regresó de vuelta a su casa a descansar.
-¡Qué bien!- pensó para sí mismo y entro a soñar de vuelta a su casa
Desde las sombras Romo espió la conversación del par de amigos, con el ceño fruncido y molesto; Jake era una amenaza para él y debía arruinar aquella cita como diera lugar.
