¡Hola a todos! Perdón por el retraso pero es que he estado de vacaciones fuera de España y bueno… como que no he podido escribir mucho jejejejeje. Espero que os lo estéis pasando muy bien en las vacaciones y si ya se os han terminado no os preocupéis… ¡enseguida vienen más!
¡Ah! Ahora mismo no puedo responder a todos los reviews… es que voy a salir otra vez y claro… tengo el tiempo justo para escribir un pequeño capítulo que espero os guste ¿vale? Pero la semana que viene contesto los del capítulo anterior y, si tengo suerte, los de este. ¡Espero que os guste en serio!
Todos los personajes son propiedad de JK Rowling, La Warner y cualquiera que haya pagado los derechos…
¡Nos vemos!
Aio!
Tenía que encontrar una buena excusa. En realidad tenía que encontrar la mejor excusa que se le hubiese ocurrido en la vida. ¡Por Merlín! ¿Qué le hubiese costado controlarse un poco? No hacía nada más que meter la pata. Primero con el libro y después siguiéndola como un perrito faldero. Desde luego… no le extrañaba nada que cuando se levantase la ignorase totalmente. Después de mucho pensar llegó a la conclusión de que tenía dos posibles excusas. La primera era que se trata de una costumbre francesa y claro, cuando ella se había separado, se había asustado pensando que había hecho algo mal. Cosa que era cierta… ¿a quién se le ocurre? Bueno, dejando tonterías a parte, esa excusa es bastante válida. Sobre todo si ella no se había dado cuenta de que si llega a tener los labios separados no hubiese dudado ni un momento en usar la lengua… en realidad, juraría haber intentado profundizar el beso. ¿Se habrá dado cuenta? Se puso boca abajo. ¡Seguro que sí! Si no… ¿de qué se iba a poner tan histérica? Podría apostar su cuello a que ella sabía sobre las costumbres francesas… Pero es que la segunda explicación era… más… arriesgada. Siempre podía decir que en la oscuridad y por la confusión de la pesadilla pensó que estaba con su mejor amigo, al que quería como más que a un amigo. Tal vez le sonase familiar la situación y no dejaría de hablarla. Aunque eso significase decirle que en la oscuridad se parecía a un hombre y esa no era la mejor forma de piropear a una mujer… ¡qué iba a hacer!
Mierda – masculló al ver cómo los rayos del sol se colaban por las ventanas – Ya me puedo ir despidiendo de mi personalidad masculina. Ya puedo ir acostumbrándome a no volver a ver a mi amiguito…
¡Buenos días! – Lavander se había levantado e intentaba despertar a todas sus amigas con ese encantador grito matutino.
No grites… - masculló Parvati contra la almohada - ¿qué hora es?
Son las siete – respondió contenta su compañera.
Esto es inhumano… es sábado y no me puedo levantar tan temprano… - se puso la almohada en la cabeza - ¡eres una sádica!
Exagerada… - se dirigió cantando al cuarto de baño.
Desde que Seamus le ha dicho que le encanta estar con ella se pasa todo el día silbando y canturreando… si no fuese mi mejor amiga le daba un coscorrón… Oye Hermione… - la aludida ya estaba sentada - ¿Lavander no es tu mejor amiga no? – sonrió con inocencia.
No pienso darle ningún coscorrón – respondió cortante – si tienes algún problema con ella será mejor que lo arregléis entre vosotras y no me metáis en medio.
Creo que alguien se ha levantado con el pie izquierdo… - canturreó – ¿no tendrá nada que ver con la misteriosa desaparición de cierto amiguito moreno verdad?
No tientes a tu suerte Parvati… - la cortó la castaña.
Está bien, está bien… nota mental, no fastidiar hoy a Hermione ¡entendido señor! – se cuadró haciendo un saludo militar. Su compañera lo único que pudo hacer fue suspirar de hastío - ¡Lavander! ¿vas a salir o no? – aporreó la puerta - ¡Las demás también necesitamos entrar!
¡Sólo llevo cinco minutos aquí dentro!
¡Pero es que hay dos duchas!
¡Está bien! ¡Entra!
¡Gracias! – respondió con ironía – Chicas, vosotras sois las siguientes… si consigues que Chris se despierte claro – justo en el momento en que ella entraba al baño, Hermione se fijó en que su compañera morena aún seguía en la cama tapada hasta la cabeza. Podía oír incluso su respiración acompasada denotando que estaba durmiendo. Claro que ella no se lo creía.
¿Chris? – aprovechando que sus otras dos compañeras estaban en el cuarto de baño se acercó a la cuarta cama con toda la intención de hablar con ella - ¿estás despierta? – la aludida se hundía cada vez más en la almohada esperando que pasase de ella – Sé que lo estás… sólo quiero hablar un momento contigo… sobre lo de esta noche…
Está bien… - susurró. Era una buena señal que quisiese hablar con ella ¿Verdad? ¡Pero todavía no sabía qué iba a decirle! ¿Qué explicación era mejor? ¿La primera o la segunda? Por favor que no crea que soy lesbiana… - Te escucho – se incorporó totalmente intentando aparentar total indiferencia.
Esto… es un poco difícil para mí pero… quería pedirte perdón por lo de anoche…
… - ¿Quería pedirle perdón? ¿Ella? Pero si había sido él quién se había pasado de la raya ¡pero si ha estado a punto de besarla profundamente! Y a saber qué más… - ¿Perdón?
Sí… yo… supongo que confundí tu muestra de aprecio – comenzó a explicarse – sé que es costumbre vuestra dar un beso en los labios… pero es que nosotros sólo lo damos en la mejilla y bueno… pensé… pensé… que tal vez… yo… bueno… yo te gustaba – añadió totalmente colorada. Pero curiosamente no desvió su mirada ni un milímetro.
Qué tontería ¿verdad? – contestó con una risa nerviosa - ¿Pensabas que tú me gustabas? – al repetir la pregunta sin querer rompió la conexión visual durante un par de segundos – Es que es… bueno… una costumbre francesa y claro, cuando te separaste pues… pensé que había hecho algo mal y que ahora tú me odiabas – se rió como una histérica.
Nunca podría odiarte – se sentó en su cama sin decir ni una palabra más.
¡Listas! – justo antes de que Chris se levantase para seguir hablando con Hermione aparecieron sus otras dos compañeras de habitación en ropa interior - ¡Os toca!
¿Qué? – Harry sentía que unas cosquillas muy raras le atravesaban el vientre.
A ver – Lavander se le acercó aún más haciendo que al pobre chico le quedasen vivas unas pocas neuronas – Me refiero a que Hermione y tú os podéis ir a duchar – ahora sí que no le quedaba ni una sana. Si antes tenía unas cosquillinas ahora parecía que tenía una manada de ñus correteando libremente ¿Pero qué estaba diciendo esa chica? ¿estaba en su sano juicio? ¿Hermione y él compartiendo el jabón? ¿frotándose la espalda? ¡Merlín! Eso era demasiado….
Yo voy a usar el baño de perfectos – interrumpió la castaña – Dumbledore ha insistido tanto que no he podido decirle que no. Además quiere saber si la nueva bañera que hay instalada es mejor que la anterior. Así que lo siento mucho… tendré que sacrificarme y probarla – sonrió mientras cogía una pequeña mochila y se dirigía a la puerta – Nos vemos en el comedor ¿vale Chris?
Claro - ¡mierda! Adiós a la experiencia de ver cómo ella se desnudaba, de saber qué champú o que gel utiliza, de frotarle la espalda…
Bueno, pues te toca ducharte sola – exclamó Parvati - ¡Nos vemos abajo! Vamos tardona que a este paso se van a cansar de esperar.
¡Voy! – en menos de cinco segundos Lavander salía junto a su amiga de la habitación.
¿Qué ha pasado aquí? – Harry estaba hecho un lío. Por la forma que actuó ayer Hermione apartándole como si tuviese la sarna lo normal hubiese sido que hoy le soltase un discurso y que no se acercase a ella hasta que las ranas criasen pelo. Pero… la expresión de su cara después de que le empujase… no sabía exactamente lo que estaba pensando… y hoy… le miró directamente cuando le dijo que es cómo si ella le gustase. Se sonrojó pero no apartó la mirada… ¿y cuándo él la apartó sin querer al contestar? Habría jurado que tenía una sonrisa en su cara. No entendía a las mujeres. Ni aún siendo una de ellas. En fin, sólo quedaba ducharse e ir al Gran Comedor para seguir observando las siguientes reacciones de su amiga.
¡Por fin! Pensé que tendría que ir solito con Hermione! – exclamó Ron escapando inmediatamente del campo de acción de su amiga.
Perdón – se disculpó – es que se me ha hecho tarde – sonrió.
Hoy son las pruebas de Quiddicht – soltó de repente Ron - ¿Vas a venir verdad?
¡Por supuesto! – respondió en seguida.
Seguro que te eligen – le sonrió Hermione.
Gracias… - no sabía por qué pero le resultaba extraña esa sonrisa.
Son a las diez así que será mejor que desayunes fuerte ¡como yo! – el pelirrojo se sentó y comenzó a comer de todo un poco.
Sí ya veo… ¡el desayuno de los campeones! – respondió Chris – lo único es que no sé cómo la escoba sostiene tu peso – rió.
Mira tú que ya tengo dos chicas que se meten con mi apetito… - comentó fastidiado Ron.
No te enfades hombre… sólo era una broma – le sonrió.
Bueno, vale… - se acercó a ella un poco más – pero sólo porque eres preciosa…
Eh… gracias - ¿estaba soñando otra vez? Sin que nadie lo notase se pellizcó en una pierna - ¡Au!
¿Te pasa algo? – preguntó Ron preocupado al oír semejante gritito de parte de su amiga.
No – sonrió nerviosa – es que me he golpeado con la pata de la mesa.
¿La pata de la mesa? – Hermione extrañada miró debajo de la mesa para estar completamente segura de que no había ninguna pata en su sitio.
Ah… bueno, pues, entonces vienes a la prueba ¿no? – Ron retomó la conversación.
Por supuesto. Me encantaría pertenecer al equipo – sonrió – nuevamente – susurró para que nadie le oyese.
Las pruebas son a las once y media ¿Vale? Esto… ¿tienes uniforme?
¡Claro! – no recordaba que el uniforme masculino no le va muy bien a las chicas… ¡ahora iba a tener que aprender a coser! ¿Y dónde lo había metido? ¿En la habitación de su profesora? Merlín… tendría que ir al pueblo a comprarse uno…
¿Ya es hora del correo? – preguntó extrañada Hermione al ver a una lechuza negra dirigirse a la mesa.
Que yo sepa no – contestó Ron al tiempo que la lechuza se paraba delante de Chris - ¡Vaya! Es un paquete para ti.
¿Para mí? - ¿Quién podía enviarle nada a él? En el sobre ponía directamente el nombre de "Christine Smith" pero no ponía nada más. Es más… ni siquiera conocía esa letra.
Ábrelo a ver qué es – dijo totalmente emocionado el pelirrojo – Seguro que es un regalo.
Vamos a ver – deshizo el paquete y lo que encontró le dejó sin palabras; había un uniforme de Quidditch totalmente doblado y perfectamente empaquetado – un uniforme – informó por si quedaba alguna duda.
¡Vaya! Es muy bonito… - pertenecía a una escuela francesa prácticamente desconocida. Menos mal… hasta ahora no se había dado cuenta de que no debía de tener el uniforme del colegio porque ¿quién iba a creer que se lo había comprado porque era aficionada al equipo? Nadie en su sano juicio. Mentalmente agradeció a la persona que pensó en ese pequeño detalle y le mandó ese uniforme. Seguro que había sido Dumbledore.
Ahora sólo falta que te cambies y que traigas tu escoba – dijo alegremente Ron mientras se levantaba de la mesa – tengo que irme pero te espero allí ¿eh?
¿Tienes escoba propia no? – preguntó Hermione. Claro que tenía una pero… todos sus compañeros la conocían a la perfección, sobre todo después de tener la brillante idea de grabar su nombre en ella, y no podía aparecer con ella sin arriesgarse a recibir varias acusaciones de robo…
Está en el colegio – improvisó – Aún no me han traído todas las cosas…
No te preocupes hay un montón en el campo. No serán tan buenas como la tuya pero… mejor eso que nada ¿no?
Claro.
¿Has terminado? Te acompaño a la habitación para que te cambies si quieres… - interesante oferta; ver cómo la chica que más te gusta se queda quietecita viendo cómo te cambias…
Creo que será mejor que lo haga en los vestuarios… así me voy acostumbrando por si acaso ¿no?
Bueno es cierto. Así podrás ver a todas las demás aspirantes.
Pensándolo mejor iré a la habitación… así no me agobio – y tanto… aunque no en la forma que podía pensar la castaña.
Bien, pues te acompaño – se levantó de la mesa con toda la intención de ir al dormitorio con su compañera - ¡Espera! – se detuvo en medio del pasillo – Si tenía que escribir una carta ¡seré despistada! – se dirigió a su amiga – lo siento pero tendrás que ir tú sola… te alcanzaré después en el campo ¿vale?
Claro no te preocupes – en cuanto desapareció detrás de una esquina suspiró de alivio – Menos mal… - llegó a su cuarto y se cambió lo más rápido que pudo… no vaya a ser que Hermione cambiase de opinión y fuese directamente allí antes de pasar por el campo.
¡Muy bien aspirantes! – la voz de Ron resonaba por todo el campo - ¡acercaos! – unos diez chicos y siete chicas se reunieron en el lugar que señalaba el pelirrojo – Si queréis ocupar el lugar de Harry como buscador vais a tener que atrapar la snitch antes de cinco minutos ¿de acuerdo? – todos afirmaron con movimientos de cabeza – montad en vuestras escobas – ya estaban en posición - ¿preparados? ¿listos? ¡ya! – soltó la pelotita dorada y en seguida le siguieron los aspirantes.
¿Crees que Chris lo conseguirá? – preguntó Hermione que ya había llegado a la altura de su amigo pelirrojo.
Estoy completamente seguro – sonrió - ¿sabes? En cuanto acabe la prueba pienso pedirle que salga conmigo ¡deséame suerte! – se alejó de ella sin dejar que contestase nada. Mientras tanto los diecisiete aspirantes peleaban por lograr un lugar aventajado para localizar a esa escurridiza pelota dorada.
¿Dónde puede estar? Antes la he visto por aquí – susurró Harry mientras miraba a ambos lados. Medio desesperado por no poder concentrarse en el juego se pasó la mano por el cabello – Tengo que concentrarme… normalmente ya la hubiese cogido pero… este estrés me está matando – de repente vio un pequeño reflejo en el suelo, justo al lado derecho de uno de los aros – ¡ahí está! – y se tiró en picado. Cada vez aumentaba más y más la velocidad para que su trofeo no se moviese en ningún momento. En menos de un segundo la traidora subió obligando a Harry a realizar el Amago de Wronski… ese que sabía hacer tan bien. Estiró el brazo y… ¡ahí estaba su premio! - ¡La tengo! – gritó a pleno pulmón.
¿Cómo lo has conseguido? – preguntó Ron una vez bajó Chris – Me lo he perdido…
¿En serio? – vaya… era una suerte… ¿cómo vas a explicar que sabes hacer ese complicado movimiento si se tardan años en aprenderlo? Además que él había puesto parte de su propia cosecha. Desde luego, si seguía así le iban a pillar seguro - ¿Y eso? – aunque agradecía que nadie le hubiese visto no le gustaba la idea de ser totalmente ignorado… ¿a quién le iba a gustar?
Estábamos mirando ese reflejo de allí… pensábamos que era la snitch – se avergonzó el capitán suplente.
¿En serio? – agudizó la mirada hasta ver totalmente el mencionado brillo - ¡Pero si eso es el reflejo del sol! ¿cómo lo habéis confundido?
No tengo ni la más mínima idea – murmuró desconcertado el pelirrojo – De todas formas ¡enhorabuena! – le estrechó la mano - ¡Doy por finalizada la prueba! – los demás bajaron de su escoba – Nuestro nuevo miembro del equipo es ¡Christine Smith! – todos aplaudieron la decisión – Y ahora… ¡a las duchas!
¡Enhorabuena Chris! – Hermione había atravesado el campo entero – Espero que no dejes mal al equipo ¿eh? – sonrió mientras le daba un par de golpes en el hombro.
Venga Hermione… deja que la chica vaya a darse una ducha – sonrió Ron al tiempo que se ponía colorado.
No me importa… seguro que ya están todas las duchas ocupadas… esperaré fuera – realmente era una suerte que sólo hubiesen seis duchas y ellas fuesen siete…
Me quedaré contigo – se ofreció Ron.
No me importa quedarme sola… tal vez tengas algo que hacer ¿no?
Por supuesto que no – sonrió – Me quedo contigo – reafirmó.
Bueno chicos os veo en la sala común ¿Vale? – Hermione se retiró al castillo sonriendo.
Y ahora que estamos solos – comenzó a decir el pelirrojo al tiempo que la llevaba debajo de las gradas.
¿Pasa algo malo? – sabía perfectamente lo que iba a pasar… ¡lo sabía! Ese tono, alejarla de los demás, encontrar un lugar íntimo, el piropo de esta mañana… ¡estaba claro! Ron iba a declararse ahora mismo ¡Merlín! ¿qué iba a hacer?
No, por ahora no – sonrió – Es que… verás… quería… yo quería… - inspiró hondo antes de realizar su tan arduamente ensayada declaración – Veamos, lo que quiero decir es que… - se acercó más a ella casi arrinconándola contra uno de los pilares que sostenían las gradas – aunque sólo te conozco por unos pocos días, tengo que decirte que me gustas – como Ron estaba mirando a un punto por encima de la cabeza de Chris no pudo notar cómo la cara de ésta se volvía blanca tiza – no sé cómo ha podido pasar pero… es cómo si mi mejor amigo de repente se hubiese vuelto una chica – sonrió y la miró a los ojos – una chica preciosa por supuesto. Y… bueno… yo… quería preguntarte si… si… ¿te gustaría ser mi novia?
… - ¿Qué podía responder a esa pregunta? ¿Cómo decirle a tu mejor amigo que no puedes ser tu novia porque precisamente eres un chico? Su mejor amigo para ser más precisos. ¿Debería contárselo o inventarse una mentira? ¿Qué sería más adecuado? – Yo… no soy tu tipo Ron
Claro que lo eres… te lo acabo de decir – sonrió seductoramente.
Yo… a mi no me gusta tanto la comida como a ti… precisamente creo que me voy a poner a dieta – cómo si eso lograse que él dejase de arrinconarle contra la grada…
Nadie es perfecto – casi ronroneó – yo te acompañaré ¿vale?
Casi no tengo sentido del humor… soy muy seria – una vez él le dijo que jamás saldría con una chica que no supiese gastar bromas.
Nadie es perfecto – intentó acercarse aún más – yo te enseñaré a divertirte… - ¿eso lo había dicho con doble sentido?
¡Soy alérgica a las lechuzas! – Merlín… ya empezaban las excusas sin sentido…
Nadie es perfecto – y otra vez esa dichosa frase – compraremos un gato…
No me gustan los animales… Además ¡no me gustan tus amigos! – nadie dirigía la vida de Ronald Billius Weasly ¿Verdad?
Cambiaré de amigos… - susurró cerca de su boca. Al menos no había dicho esa estúpida frase… - Nadie es perfecto…
Tengo una pierna más larga que la otra y pelos… ¡un montón! Y la dentadura no es mía… - casi se llama adefesio a la cara.
Nadie es perfecto – si volvía a decirlo una vez más le retorcía el cuello – además a mi me gusta lo que hay en el interior… aunque por mucho que digas el exterior es mucho más que agradable - ¡pero bueno! ¿es que tenía respuestas para todo? En qué lío se estaba metiendo… la única solución era decirle la verdad; así por lo menos tendría a alguien con quién hablar…
¡Soy Harry! – así directamente… ni explicaciones ni nada – y espero que eso que siento sea la varita que guardas en el pantalón…
¿Harry? – menudo salto hacia atrás había pegado… ni los acróbatas de circo…
Exacto… ¡soy yo!
Esta broma no tiene ninguna gracia – frunció el ceño – seguro que ha sido mi hermana la que te ha convencido… ahora mismo voy a matarla… si me permites…
¡Espera! No le cuentes nada. Te estoy diciendo la verdad ¡soy Harry!
Claro y yo soy Hagrid… lo que pasa es que he encogido después del baño mensual…
No es una broma… ¡puedo demostrártelo!
¿Ah sí? ¿y cómo piensas hacerlo?
Pregúntame lo que quieras… cosas que sólo Harry sabría… es decir ¡cosas que sólo yo sabría!
Está bien, está bien – no se lo creía del todo pero el empeño que estaba poniendo la chica era espectacular… ya que le iba a rechazar por lo menos se reiría un poco – ¿Qué me envió mi madre la semana pasada? – durante la entrega del correo una lechuza se acercó a él con un paquete bastante grande. Menos mal que no habían enviado a Pig… no habría podido ni siquiera salir por la ventana.
Un pijama azul con dibujitos de escobas y escudos de los Chudley… algo un poco… - reprimió una carcajada – infantil.
… - ¡era cierto! Nada más recoger el paquete se fue a su habitación intuyendo que sería algo que no podría enseñar a nadie. Cuando lo abrió casi se cae del disgusto ¡menos mal que no lo había abierto en frente de nadie! Las carcajadas iban a resonar durante trienios… exactamente como las que estaba oyendo en el momento de sacar su "super pijama". No se había dado cuenta y Harry, al ver su cara preocupada, le había seguido corriendo desde el comedor. Ahora sólo le quedaba una solución… rogarle que se callara o tirarle sin escoba desde la torre. Pero como él es quien va a derrotar a quien-no-debe-ser-nombrado… - ¡Harry! – se separó de él como si hubiese caído un rayo en medio de los dos.
Te lo he dicho…
¿Cómo?
Es una larga historia… - se sentó cruzando las piernas en el suelo.
¿Te gusta algún chico? – tentaría a la suerte.
¡No! – casi se levanta de la energía de la respuesta – Es muy complicado.
Cuéntamelo compañero – se sentó en frente – si me pongo a tu lado no respondo – sonrió de medio lado.
Si te pones a mi lado soy yo el que no respondo – no hacía falta explicar de qué modo iba a responder ¿no? - ¿Tienes tiempo?
¡Claro! Pero sólo hasta la comida ¿eh? – le guiñó un ojo.
A ver cómo te lo explico…
