La joven de Gryffindor, tenía examen ese día. Con una sonrisa, seguía ensayando lo que había estado estudiando para Transformaciones. Minerva, esperaba mientras los estudiantes se sentaban en sus respectivos asientos.

Hermione no tuvo muchas dificultades en su prueba. Sabía todas las respuestas y no tomó mucho de su tiempo. Sólo el indispensable.

Al salir, Ron se rascaba la cabeza y repasaba lo que había copiado. Harry, no tenía muchos problemas con esa asignaruta y lograba sacar las calificaciones justas. Sonriente, Hermione caminó con sus amigos hacia los pasillos. Descansarían, ya que tenían la tarde libre.

Pero Hermione, se equivocó. No iba a tener descanso. Mientras caminaban, Snape les cortaba el paso. ¿Cuánto le iba a durar esa terrible obsesión? ¿Ya Amortentia no debió perder su efecto?

- ¡Hermione!- estalló y sus amigos le observaron con asombro- ¡Por fin te encuentro!

- ¡Profe...profesor Snape!- estalló ella, halándole de una manga- ¡Eh, hay algo que quiero que vea!

- ¿Pero.. por qué?- dijo, sin dejarse guiar- ¡Si sólo quería saludarte!

Harry y Ron, miraron a Hermione sin entender mientras ella intentaba sacar a Snape, del medio. Sonrojada, ella trataba de sacárselo de encima. Sólo que Snape, estaba decidido a quedarse en ese lugar.

- ¡Veo que estás cuidando de mi corazón! ¡Supongo, que ya no está tan herido!

Hermione se quedó pasmada, mientras Ron escondía una risa con una mano en su boca. Harry seguía observándola, mientras Hermione sólo se sonrojaba cada vez más. ¡Quería llorar, quería patearlo!

- ¿Dónde están los pendientes?- preguntó y ella le observó con tedio. ¿Qué iba a hacer? Sus amigos estaban allí.

- Los dejé en la habitación.

- ¡Oh, entonces no te gustaron!

- Sí me gustaron- masculló ella y Ron no pudo evitar carcajearse. Harry iba a preguntar, un "¿Qué sucede?" pero Snape, se le adelantaba.

- Cállate Potter, que no estoy hablando con alguno de ustedes dos- dijo y continuó su animada charla con Hermione.

- Profesor Snape, por favor. ¡Venga conmigo!

Hermione logró distraerlo y sacarlo de ese pasillo. Severus sonreía, mientras Hermione lo guiaba a través del mismo. Al final, ella se detuvo e inspiró. El hombre, le observó con sumo detalle. Ella le observó con enojo y él, no entendía su gesto.

- ¿Qué significó todo eso, allá afuera?

- ¡Quería saludarte!

- ¡Pudo ahorrarse el trabajo!

- ¿Estás enojada conmigo?

- ¡Sí y le sugiero que me deje en paz o juro que no sé, qué es lo que haré!

Hermione se cubrió la boca, recordando el fatídico momento en el cual Snape se había ido de Hogwarts. El hombre la observó con cierta tristeza y negó con la cabeza. Hermione se lo imaginaba y cuando, empezó a hablar ella, comenzó a imitarlo sin que él lo notara.

- Lo siento Hermione, ¡no sabía que estabas con tus amigos!

- ¡Me vio estar con ellos! ¡No sabe la vergüenza que me hizo pasar!

- ¿Te avergüenzo?- dijo, sin dejar de mirarla- Ella odiaba esa expresión, así que alzó la mano y le pidió que dejara de mirarla.

- ¡Sí!

Severus permaneció en silencio mientras Hermione, le observaba con resentimiento. Snape se mantuvo, con la vista fija sobre ella. Hermione, se disponía a irse pero Severus no la dejó. Nuevamente, estaba apoyada a una pared.

- Es que tú.. ¡tú me fascina Hermione!

- ¿Cuánto, le puede durar a alguien la amortentia?- espetó ella y Severus retrocedió un poco. Hermione estaba harta y no soportaba más- ¡Déjeme en paz por favor, ya no quiero saber algo de usted! ¡Y odio ese estúpido collar!

Lo supo, se había sobrepasado pero ya estaba exhausta. Su pecho subía y bajaba mientras intentaba respirar. Por un momento creyó que Snape se echaría a llorar o se iría, pero permaneció allí. Seguía contemplándola ¿Por qué?

- Hermione, ¿sabes una cosa?

- ¿¡Qué!?

- Me gusta cuando te enojas...- dijo y le había robado otro beso. Hermione se separó de él y sin disimular, se pasó una manga por la boca.

- ¡Ay dios!- dijo, dándose un golpe en la frente con su mano- ¡Es que hay no hay algo, que deteste de mí!

- Sí, una cosa- musitó, con una sonrisa suave. Hermione, se giró sorprendida.

- ¡Qué seas tan tonta!- dijo y con una sonrisa, comenzó a caminar. Hermione le observó sin entender y pasmada como si fuera una piedra. ¿Qué significaba eso?

Echó a correr hacia la sala común y en cuanto Ginny la vio, quiso conocer los detalles de la "velada". Ella le contó cómo la había besado, la había invitado a beber y pretendía acostarse con ella. Ginny rió, al oír que había llenado el despacho de pétalos de rosas. Cuando le comentó que Snape reía, Ginny le observó con extrañesa.

- Hoy me llamó tonta y se fue..

- ¡No será que...!- meditó Ginny, cubriéndose la boca con las manos- Hermione ¡Creo que tendremos que hacer un trabajo de espionaje!

- ¿De qué demonios hablas?

- Hay algo sospechoso y lo vamos a descubrir. Así sea, lo último que hagamos...

- Ginny, me estás asustando...

- ¡Lo descubriremos!- dijo la joven con decisión.

- ¡Pero ya Harry y Ron están al tanto! ¡Me hizo pasar vergüenza frente a ellos!

Ginny meditó. Sin duda, necesitarían muchas estrategias y un plan conciso. Hermione le observó sin parpadear, llena de miedo. ¿Qué iban a descubrir según Ginny? Bueno, quizás el orígen de todo el problema. O quizás, que Snape había llenado su despacho con fotos de ella. Eso, sería deprimente.

- Andando Hermione, tenemos mucho que hacer.

En su despacho, Severus meditaba mientras observaba por una ventana. Sonreía, mientras sostenía un regalo entre sus manos y se lo ataba a una lechuza. Tenía, que dárselo a su amada Hermione.

- Ginny, tengo miedo- decía Hermione, bajo la capa de invisibilidad de Harry. Ginny se la había quitado a él.

- Todo va a estar bien. Y si no, pues ¿qué hacemos?

- Es fácil para ti, por que el profesor no está enamorado/obsesionado, contigo.

- Cállate y muévete..

Hermione continuó su camino hasta llegar a las mazmorras. Ambas se mantuvieron en silencio. Si Snape tenía un truco o alguna solución, lo iban a descubrir. Sin duda alguna, la pócima debía de perder su efecto alguna vez. O eso, esperaba Hermione con fervor.

- Ahora, ¿Qué hacemos?

- Aguardamos.