AVISO: En este capítulo aparecen situaciones de carácter erótico. Por tanto, si este tipo de escenas pueden resultarte ofensivas y aún así decides leer el capítulo, es siempre bajo tu propia responsabilidad.
Sin Nombre
Capítulo Noveno : 'Sentimiento'.
Entre (cursiva)pensamientos
En cursiva cambio de Idioma
Escena en Gris (Escena del Pasado)
Akane conducía su BMW por una de las grandes calles centrales de la Ciudad. Era bastante temprano así que había poca circulación a esas horas de la mañana. Llevaba las ventanillas del coche bajadas, hacía extrañamente demasiado calor para estar a finales del mes de Noviembre, así que antes de encender el aire acondicionado, con el cual en pocos minutos estaría helada, optó por esa opción.
Al cambiar de carril, observó por el espejo retrovisor que un Porsche negro cambiaba su situación al carril por donde ella anteriormente circulaba. Sonrió. Solo una persona en toda la ciudad, y se atrevía casi a afirmar que en todo el país, tenía ESE Porsche. Continuó unos metros más, hasta que topó con un semáforo cerrado. Y siguió la ruta que llevaba el coche negro, y efectivamente, como había imaginado, él había identificado su BMW, y venía directo a colocarse al lado de ella. Hora de jugar… Pensó animadamente y con enérgica excitación...
- ¿A dónde vas con tanta prisa? Ibas a 110… - dijo Ranma mientras terminaba de parar el coche a su lado, suavemente.
- ¿Perdone? – dijo ella, girándose a observarle – Creo que se ha confundido de persona… Yo no le conozco… - a continuación volvió la vista hacia delante.
- Oh… - se quitó las gafas de sol y continuó el juego, de manera provocativa - Vaya… Sí, he debido confundirla con una de mis chicas… Lo siento…
Aquello no era precisamente lo que esperó que él dijese y no pudo evitar sentirse, de alguna forma, celosa y desconfiada… Apretó tenuemente los dedos sobre el volante.
- Seguramente… - dijo más que molesta. Con lo que Ranma notó el cambio.
- Y… ¿Dónde iba con tanta prisa? Le recomiendo que tenga cuidado…
- Se cuidarme sola… - le dijo sonriéndole - … pero gracias por el consejo, mi novio siempre me dice lo mismo…
- ¿Tiene novio? Vaya… y yo que pensaba invitarla a tomar algo… - hizo un inciso, observándola. Akane intentaba disimular en parte la sonrisa y en parte el pequeño enfado - … ¿Conoce el Nekohanten?
Y clavó la pregunta. Akane giró la cabeza rápidamente y apretó un poco más los dedos sobre el volante. Observó como el sonreía de esa forma tan sexy… ¡El imbécil era demasiado bueno coqueteando! Pero no dijo nada, se limitó a observarle seria.
Ranma también se percató de la situación, y remató diciendo.
- Hay una camarera que está… Uf… - cogió el cuello de su camisa y lo abanicó ligeramente – Ahora mismo iba para allá ¿Quiere acompañarme? – y Akane estalló en celos… entre otras muchas sensaciones que explotaron en su interior.
- ¡NI SE TE OCURRA IR ALLÍ! – gritó colérica
- ¿Perdone? – dijo él, imitando una ofensa – Creía que no nos conocíamos…
- Ranma… ¡NI SE TE OCURRA IR DONDE ESA PUTITA¿Me oyes¡HABLO EN SERIO!
El chico rió con ganas.
- Esa no es forma de hablarle a un extraño… - le guiñó un ojo. Observó el semáforo, después la miró a ella, puso el freno de mano del coche e hizo rugir el motor, mientras con un rápido gesto de cabeza señaló hacia delante, a la carretera.
Akane, captando la indirecta, le miró ardientemente. En un segundo, el enfado desapareció, volviendo a ella la enérgica excitación que sintió al ver, hacía unos segundos, el coche de él en el espejo retrovisor. Dejó que sus dientes escurrieran sobre sus labios, de forma provocativa, mientras se formaba en ellos una sonrisa. Afirmó con la cabeza y se preparó para lo que venía.
Cuando el semáforo marcó el verde, Akane aceleró, cambió a segunda y pisó a fondo… El motor rugió y las revoluciones subían, un cambio a tercera… Miró a Ranma, que iba a su lado… Cambio a cuarta…Evidentemente, ella sabía perfectamente que su BMW no tenía nada que hacer contra ese Porsche… Una aceleración a Fondo, y en un segundo la rebasaría unos 300 metros… Pero, de todos modos, a veces Ranma le proponía algo así y ella aceptaba encantadísima…
El chico hizo un gesto con la mano; señaló un dos, una pausa y un uno. La 2A pensó Akane.
Ranma aceleró, la adelantó y giró en la primera calle a la izquierda. La chica le siguió.
Se dirigían a una carretera de las afueras de la ciudad, en muy buenas condiciones pero que extrañamente apenas era usada, y menos a esas horas de la mañana.
Cuando entraron en ella, Ranma dejó de acelerar, moderando la velocidad y adecuándola aproximadamente a la de Akane. Ella venía detrás, de momento no parecía muy alterada. Sabía que la velocidad era una de sus pasiones, no había otra cosa en el mundo que la excitara de sobre manera. Cuando terminaban alguna de esas carreras, salía del coche saltando, abrazándole, diciéndole que aquello había sido genial, lo más divertido que había hecho nunca, acosándole a preguntarle Cúando volverían a repetirlo… Era una adicción… Pero el chico, era plenamente consciente de que aquello era demasiado peligroso, así que, por lo general, planeaba dónde la llevaría a correr… Buscaba carreteras en buen estado y con poca circulación, no podía ponerla en un mínimo riesgo…
Cuando observó que ella estaba lo suficientemente cerca para adelantarle, aceleró, evitando que invadiese el carril contrario… Akane frunció el ceño, indicando que aquello no le había gustado… Siempre le recriminaba el hecho de que nunca le daba el gusto de ganarle, aún sabiendo que era prácticamente imposible por la diferencia de cavallaje de los vehículos… Pero solo para darla ese pequeño capricho…
Ranma sonrió y volvió a dejarla acercarse, observó como Akane sonreía… (Al menos va a dejarme adelantarle…) pensó la chica… Aceleró e invadió el carril contrario, poniéndose a la par de él. El chico sonrió y movió la cabeza indicando un ''estás completamente loca… pero por esta vez te dejaré'' Ella le miró sonriéndole pícara. No podía negar que con aquel chico jamás se aburría, se divertía y se compenetraba a la perfección. Era prácticamente igual a ella, hecho a medida…
Y así condujeron unos segundos, al parejo.
Una curva a la derecha, una larga recta, otra curva a la derecha, reducción a quinta, cuarta, aceleración y nuevamente quinta, suben las revoluciones, sexta…
La adrenalina de Akane estaba totalmente disparada, más allá de las nubes… Sentía que sus venas ardían de satisfacción… Agarró más fuertemente el volante, tensó todo su cuerpo y una sonrisa seguía clavada en su rostro…
Pero de repente, todo se congeló al tomar la siguiente curva… Apareció un coche verde en sentido contrario al de ella, intentó encontrar el pedal de freno pero el cuerpo no le respondía… Escuchó el sonido de unas ruedas derrapando en el asfalto, escuchó un chirrido, un confuso sonido de motor, el aire se agitó… Y el coche verde venía al encuentro con el suyo… Consiguió reaccionar y presionar el freno bruscamente, pero el coche se deslizaba sobre la carretera como si las ruedas estuviesen impregnadas en mantequilla, a causa de la elevada velocidad… Y cerró los ojos, esperando así y preparándose para el brutal choque frontal que se le avecinaba… Toda su vida, pasó fugazmente en su mente, recreando imágenes desde su niñez hasta hacía unos segundos…
Y lo que Akane esperaba, no llegaba… El coche estaba detenido. Sus ojos estaban cerrados… Los párpados le pesaban y de alguna forma el temor a lo que podía estar verdaderamente ocurriendo le incapacitaba para persistir en abrirlos… (No has chocado, no has chocado…) se repetía una y otra vez…
Todo transcurrió en unos pocos segundos, que para ella se hicieron eternos… Finalmente consiguió abrir los ojos y lo que vió la sorprendió y una sensación similar a la incomodidad se apoderó de ella a través de sus venas…
El coche de Ranma estaba atravesado en la carretera, entre su BMW y el verde, con el que supuestamente debería haber colisionado… La parte delantera de su vehículo estaba a escasos centímetros del Porsche…
Y rápidamente desvió su vista en busca del rostro del chico encontrándose con la mirada de él, provocándola casi pánico… Una mirada distante y fría, demasiado vacía, un gesto tosco e inexpresivo, calculado…
Ranma apreció el ligero cambio en los ojos de ella y le brindó una conciliadora sonrisa. Sobre el asiento del co-piloto yacía su arma que rozaba con los dedos de su mano derecha. Desvió su mirada hacia el conductor del coche verde, ensombreciendo nuevamente su rostro, observó detenidamente al hombre que salía del vehículo, gritando colérico…
- ¿PERO QUE COÑO HACEN¿ESTÁN LOCOS! – el hombre llevaba su manos hacia arriba, mirando si su coche había sufrido algún daño - ¡JODER!
Ranma ocultó el arma en la parte trasera del pantalón, cubriéndola por su camisa. Salió del coche, miró nuevamente a Akane asegurándose así de que aparentemente se encontraba bien, le hizo una seña indicándola que se quedase dentro y caminó al encuentro con el hombre, preparado para lo que podía ocurrir…
- ¡Maldita sea…! – mumuró el conductor del coche verde - ¡Eh¿Se encuentran bien¡Joder!… ¿Cómo coño ha hecho eso? – preguntó asombrado al ver que Ranma se acercaba a él, pareciendo ileso.
- Estoy bien, gracias. ¿Su vehículo ha sufrido algún daño? – dijo inspeccionando por encima el coche
- No, parece que todo está bien. ¿Pero cómo coño ha hecho eso sin volcar? Ni que fuera conductor de rallyes…– Ranma hizo un gesto con los hombros, indicando silenciosamente y haciendo creer al hombre que había sido fruto de la suerte, más que de cualquier otra cosa. Terminó de revisar el coche verde.
El hombre dirigió su vista hacia el BMW – Por culpa de esa loca podríamos habernos matado… - dijo con un tono despreciativo. Imaginó que el chico le seguiría la broma con una sonrisa, pero nunca esperó encontrar una mirada tan fría y amenazante.
- La loca es mi novia… - dijo sin más, dándose la vuelta y yendo hacia el coche de Akane.
-------------------------------------------------------------------
Akane buscaba nerviosamente sus apuntes de química; en la carpeta, en su mesa, en la mochila, en los cajones, rebuscó entre sus libros, las estanterías, bajó al salón y miró también en la mesa y estanterías. Nada. No había forma de encontrarlos.
- ¡Ukyo! – gritó levantando unas revistas de la mesita de centro - ¿Has visto mis apuntes de química!
- ¿Tus qué? – devolvió el grito su amiga, que estaba haciendo la comida - ¿Qué dices? – llegó al salón, con una cuchara de palo en la mano que empezó a mover distraídamente de lado a lado.
- Qué si has visto… - decía la chica, ahora de rodillas mirando en la parte baja de la mesita - … mis apuntes de química – se levantó y se llevó el pelo hacia atrás con la mano derecha – Llevo veinte minutos buscándolos y no hay manera…
- ¿Has buscado en tu mochila?
- Evidentemente – dijo Akane dándose la vuelta y mirando a la chica. Apoyó sus manos en las caderas
- ¿Tu archivador? – Akane afirmó con la cabeza - ¿Tu carpeta¿Entre tus libros¿Tu bolso¿Tus revistas¿Debajo de tu mesa de estudio¿Tu bolsa de deporte? – recibió a todas sus preguntas, afirmación con la cabeza de parte de ella – Mmm… Pues no sé… - miró a su alrededor - ¡Ah¿Y en el cajón de la ropa interior? – Akane abrió los ojos de forma sorpresiva
- Pero... ¿Cómo los voy a poner ahí?
- Ni te imaginas la de cosas que se encuentran en ese cajón… - Akane salió hacia las escaleras, sonriendo, mientras Ukyo volvía hacia la cocina… Antes de entrar gritó - ¡Oye¿Y le has preguntado a Ranma? A lo mejor los tiene él… Como esta mañana fuiste a la biblioteca y luego fuisteis a desayunar…
- ¡CLARO! – gritó Akane volando escaleras abajo y hacia la puerta - ¡GRACIAS! – salió dando un portazo
- No hay de qué… - levantó los hombros de forma indiferente y volvió a la cocina, a terminar sus quehaceres.
Dos golpes presurosos sobre la puerta. Akane daba como pequeños saltitos y jugueteaba con sus dedos, estaba nerviosa. Su examen era mañana y necesitaba urgentemente esos apuntes… Sólo imaginar que Ranma no los tenía le hacía volverse loca… Tendría que empezar a llamar a gente que tuviese ese mismo exámen, y depender de otras personas, sobre todo 'extrañas' la desquiciaba…
- Vamos, vamos… - murmuraba. Dos golpes más.
- ¡YA VOY! – se escuchó del otro lado de la puerta - ¡QUÉ IMPACIENTE! - la puerta se abrió, dando paso a Ryouga – Joder, Akane… Que prisas… Ni que se quemase tu casa… - le dijo de forma vacilona
- ¿Quieres que te dé una patada donde no brilla el sol? – contestó ella a su vacile pasando dentro y dejando a Ryouga cerrando la puerta tras de sí.
- Que va… - agitó la mano, en señal de no tener interés en ello - El 'sado' se lo dejo a Ranma, a mi no me va eso…
- ¿Si? Pues le tengo preparada una sesión de lo mejorcito… - la chica se giró, apoyando las manos en las caderas, mirando ahora a Ryouga - ¿Está arriba?
- Pues ahora está en la ducha, me parece … – afirmó encendiéndose un cigarro. Aspiró y lo saboreó - ¿Por qué? De todas formas, oye… si no me pegas muy fuerte dejo que me domines… - le guiñó un ojo a la chica
- ¡Já! Va a ser que no… - respondió. - Creo que tiene unos apuntes míos… Y los necesito, tengo el exámen mañana…
- Pues sube y mira si está en su carpeta, si no están ahí, los has perdido… Desastre…
- Mira quién habla… - comenzó a subir las escaleras mientras gritaba un - ¡Gracias!
Ryouga observó detenidamente a la chica, especialmente una parte predominante, en donde su espalda perdía el nombre... Después se dirigió nuevamente hasta el PC portátil que estaba sobre la mesa y volvió al trabajo.
La puerta del dormitorio estaba cerrada, dio un par de toques en ella sin recibir contestación. Así que decidió entrar y buscar los apuntes sin perder más tiempo. Sonrió, la habitación estaba inmaculada, como si nunca hubiese estado utilizada ''(Y que no me creía que fuese ordenado)'' pensó. Miró hacia las estanterías sobre la cama, y la cantidad de libros que había en ellas. Dio un vistazo general antes de ponerse a buscar la carpeta y llamó su atención la mesa de arquitecto que había al final de la habitación, a la izquierda, que parecía recién dejada de usar por los utensilios que había sobre ella.
(¿Qué tendrá ahí?) Se acercó a la mesa, carcomida por la curiosidad y observó el papel cuidadosa y lentamente, sin tocar ninguno de los materiales. Se agachó ligeramente y miró más detenidamente (Esto…esto es… un plano del distrito) Se sorprendió, levantó el papel hacia un lado, con sumo cuidado, y vió el siguiente (¿Pero qué demonios…?) Un plano por demás meticuloso de la ciudad…
Akane comenzó a ponerse nerviosa¿Qué hacía él con eso? Lo que más le estaba impactando era que había líneas marcadas sobre los planos rojas, algunas letras y números apuntadas por él y anotaciones a los laterales 'Ruta 1', '1A y 2C', '1º/ A-9, G-6'…
Levantó el siguiente de la misma forma…
- ¡Akane…! – susurró Ranma parado en el umbral de la puerta, ligeramente asombrado e inmediatamente echando un vistazo a toda la habitación, clavando después la vista en ella - ¿Qué haces aquí? – dijo sin moverse
- Ahm… yo… - la chica estaba ruborizada, primero por ser descubierta fisgoneando y segundo por que la toalla que Ranma tenía anudada algo más debajo de la cintura parecía hacerse más pequeña por segundos… Optó por darse la vuelta haciendo que le interesaba lo que había más allá de la ventana y continuó – Es que… verás… resulta que esta mañana… - la puerta se cerró y sus 'nervios' aumentaron - …pues que debiste coger mis apuntes de química… o yo me confundí al cogerlos… por que.. los he buscado por toda la casa y no hay forma de encontrarlos…
- Miraré en la carpeta… - Pasó por el lado de ella, poniéndose de cuclillas justo en frente, donde estaba esa mesa de arquitecto.
Akane tragó saliva… Ese hombre acabaría con su salud mental. Pensó en varias ocasiones que un cuerpo así debería estar prohibido por el bien de todas las mujeres… Y sobre todo prohibido para el disfrute del RESTO de mujeres, que lo miraban como si quisieran comérselo, sin importarles dónde, cuándo y cómo… Eso hacía que sus celos se revolvieran en su estómago… Pero ahora no era precisamente eso lo que se le estaba revolviendo… Volvió a tragar saliva y mordió su labio inferior con pasión y lujuria contenidas…
- Por aquí no los veo… ¿Son de química dices? – preguntó él, volviendo a repasar los apartados de la carpeta
- Aham… - deslizó su vista por su espalda… por sus anchos y bien formados hombros… sus torneados y potentes brazos… - Tengo el exámen mañana…
- Te dejo los míos… - dijo él levantándose y mirándola - … si quieres, claro… - sonrió amablemente
- Ah…vale… - atinó a decir ella, devolviéndole la sonrisa
Ranma fue hacia una de las estanterías, cogió una carpeta, la abrió y la inspeccionó, sentándose a la vez en la cama.
- De que temas…
- Del 4 al 9… - interrumpió ella, sonriente…
- Vale… - continuó rebuscando
- Oye… ¿Puedo hacerte una pregunta? – dijo dubitativa
- Sí, claro… - pasó varios folios
- ¿Por qué… - Ranma dirigió su mirada a ella, sin mover la cabeza - …tienes esos planos ahí? – Akane hizo un gesto con las cejas, señalando la mesa de arquitecto.
- Me gustan los planos…
- Ah – dijo secamente, no quedando muy convencida. Sacó la silla que había bajo la mesa y se sentó, observando nuevamente los grandes papeles…
Ranma la miraba disimuladamente, mientras seguía pasando folios… Sería mejor que dijese algo más y rápidamente, si no quería tener problemas…
- Hace un tiempo… - comenzó, Akane se distrajo contemplándole - …no sabía que carrera escoger… Y bueno, una de mis opciones era la arquitectura, me encanta la arquitectura… Ya sabes que soy un poco…'raro' – Sacó unos cuantos folios y los dejó sobre la cama. Continuó buscando - …y me dedicaba a estudiar la estructura de distritos y ciudades… Era un pasatiempo… Reconozco qué es bastante extraño… Pero me resulta bastante curioso… - dejó otras cuantas hojas - … y aún lo sigo haciendo…
Akane se sintió sorprendida… Cada día con él era vivir una sorpresa tras otra nuevas… A la vez se sintió afortunada, Ranma era un chico con muchas inquietudes y eso le encantaba… Saber que él era curioso y que era innata en él las ganas de saber le provocaban cosquillas de satisfacción en el estómago…
- Vaya… No lo sabía…
- Ya lo se… - dijo terminando de sacar unos folios y cerrando la carpeta, apoyándola sobre la cama - …aquí están, espero que te sirvan… - alargó el brazo, ofreciéndoselos, Akane los cogió y sonrió pícara…
- Gracias… ¿Sabes?... Estás demasiado…provocativo así – agregó levantándose despacio
- Ya lo se… - contestó, repitiendo adrede, apoyando las manos sobre el colchón
- Pues no deberías estarlo… - intentó molestarle
- ¿Por qué¿No te gusta?
- Ese es el problema, que me gusta demasiado…
- Podemos… - se levantó y se acerco a ella - … cerrar la… - susurró sensual - …puerta… - ahora acarició con sus labios el cuello de ella
- Uuhmm .… - gimió – No es…un… buen momento…
- ¿Por qué? – dijo sobre sus apetecibles y rosados labios
- Porque… - los humedeció, después su mirada se posó en los profundos ojos de él - … tengo que… estudiar…
Ranma sonrió y se alejó, yendo hacia la puerta y abriéndola.
- Ya sabes el camino… - dijo juguetón - … no pienso ponerte una mano encima, por que si lo hago no sales de aquí en toda la tarde… y tienes que estudiar… - sabía a la perfección que esos tira y afloja relacionados con 'ese tema' a ella le encantaban. Sólo tenía que observar su preciosa carita para averiguarlo…
- Vale, vale… - su tono imitaba falsamente el ofendido - … no te pongas así… Ya me voy…
Llegó al umbral de la puerta, Ranma continuaba mirándola fijamente…
- ¿Me das un beso? – susurró ella
- ¿Qué acabo de decirte?
- Has dicho 'si te pongo la mano encima' no 'si te doy un beso…' – agregó triunfadora
- Lo uno lleva a lo otro…
- ¡Anda! No seas tonto… - se acercó sonriente y le dio un fugaz beso, al cual, él parecía haberle desagradado la pérdida de contacto - … te quiero… - susurró sensual
- Y yo… - cuando se disponía a salir de la habitación le dio un pequeño y suave azote en el trasero.
- ¡HEY! – dijo desde el pasillo
- Dije 'una mano encima' no 'un azote en el trasero' – agregó en tono burlesco y pícaro cerrando la puerta
- Ranma… ¡Tramposo! – exclamó sonriendo… Movió la cabeza en señal de resignación y se dirigió escaleras abajo
(Joder… Espera que baje, Ryouga… espera que baje…) agregó mentalmente amenazante…
-------------------------------------------------------------------
- ¿Cómo va todo? – dijo Nobu sonriente, quién permanecía sentado en uno de los sofás rinconera del lujoso y ambientado café en el que habían concertado la cita.
- Muy mal… - agregó Kuno, sentándose de mala gana frente a su socio - … Tzen me la ha vuelto a jugar, pero ahora doble, no me proporcionará más mercancía… No me fía…
- Lógico, Tzen no quiere pérdidas… Y tú eres una de las grandes…
- No me toques los cojones… - lanzó una mirada asesina - … yo no soy una de sus pérdidas… Sólo le pedí un plazo una vez… Que él sea un gilipollas, no quiere decir que los demás lo seamos…
- Ay… creo que esto va a terminar contigo… Lo estas convirtiendo en una competición, y recuerda para qué estamos aquí…
- Ya, ya… deja de repetirlo ¡Maldita Sea! – miró hacia atrás y a ambos lados - ¡Nadie sirve aquí! Necesito un Whiskey…
- Pero con urgencia… - murmuró para sí mismo Nobu
- Bien, a lo que vamos, tengo prisa… ¿Cómo van los códigos¿Los tienes?
- Como te dije en nuestra última cita… Tzen tiene al menos para cada una, unos 20 códigos… Que cambian cada dos semanas… Hay que localizar desde donde los cambian, infiltrarse y probar a sacarlos directamente… Pero son demasiados números… - dio un trago a la cerveza - … localizar todas las cuentas negras, coger los 20 códigos de cada una y además averiguar el que nos brinda a la gallina de los huevos de oro en bandeja nos lleva tiempo…
- ¿Tiene un código fijo? – preguntó sorprendido
- Un código fijo para cada una, sí, el problema es que ese código deriva de los 20 anteriores…
- Qué cabrón… - dio un trago ansioso a la cerveza de Nobu - … sabía que era listo, pero no tanto
- Te lo advertí, es un tío difícil de pillar y además, más te vale que no nos descubra o nos eliminará de la faz de la tierra, sería capaz de hacer borrar de la memoria de nuestros conocidos que alguna vez existimos…
- Lo se… he visto lo que hace… - hubo una pausa, Kuno jugueteó con un mechero entre sus manos - Ya te dije quién podía tener los códigos… - agregó serio
- Sí, pero quiero que sea mi último recurso…No te preocupes, hay vigilancia… Lo lograremos, pero necesitamos más tiempo…
- De acuerdo… - el semblante de su cara cambió, volvió a mirar a los alrededores y gritó - ¡Nadie atiende en este sitio!
Nobu movió la cabeza en señal de resignación completa… Ese hombre estaba loco…
-------------------------------------------------------------------
- ¿Pero no decías que sabías esquiar? – preguntó Ranma divertido mientras abría la puerta de la habitación a una Akane casi congelada y que no paraba de tiritar – Eres de lo que no hay…
- Ca…ca…cállate… - dijo entrando inmediatamente en la habitación, mientras el temblor seguía permaneciendo en ella – Y… te dije bien… - Ranma cerró la puerta - …sabía…eso…sabía…
Ranma dejó la llave sobre una pequeña mesita que había a la entrada del lujoso dormitorio, se acercó a Akane con un semblante ligeramente ensombrecido y comenzó a desabrochar su gran abrigo.
- Oye… - dijo Akane, que empezaba a ponerse nerviosa, mientras el chico bajaba la cremallera – E…este…no es el mejor…momento¿no crees? – balbuceó sin dejar de mirarle. Ranma clavó su vista en ella.
- Solo quiero que te quites esta ropa empapada y te des un baño de agua casi hirviendo, necesitas entrar en calor… - repentinamente su mano derecha se posó sobre el cuello de ella y comenzó a tantear la parte delantera, después puso ambas manos a cada lado de la cabeza de ella y observó sus ojos.
- ¡Qué haces…? – preguntó ella divertida - ¿También eres médico? – él sonrió
- Puede decirse que sí… - le sacó a lengua - Abre la boca…
- ¿Qué? – preguntó sorprendida, no por el hecho de que abriera la boca, si no por la seriedad con la que había dicho que 'puede decirse que sí…' faltando el '…que soy médico'
- Que abras la boca… - repitió
- No, si no lo decía por eso… ¿Cómo es eso de que podría decirse que eres médico¿Eres una clase de genio con varias carreras y yo no me he enterado? – un escalofrío la recorrió.
Ranma casi la obligó a abrir la boca, tirando de su barbilla hacia abajo, algo brusco - ¡Heey! – consiguió exclamar con la boca abierta sintiéndose indefensa de alguna forma.
- A eso se podría decir que también… - revisó la parte baja de la garganta - … ¿Tu abuela nunca te miró la garganta para saber si habías cogido frío o qué? – dijo él, una vez terminó – No hay ningún secreto… Simplemente quería saber si tus ganglios estaban bien y si tu garganta estaba irritada… - elevó los hombros dando a entender 'es así de simple Akane'. Continuó desvistiéndola – Venga, quítate todo… Voy a prepararte el baño, enana… - susurró pasando a su lado con dirección al cuarto de baño
Akane sonrió. A veces tenía una mente tan desconfiada… Comenzó a quitarse las prendas superiores, el jersey de montaña marrón oscuro, después desabrochó sus botas y las tiro con un puntapié sobre el suelo de la habitación. Seguía tiritando. La siguiente prenda que cayó al suelo fue un segundo jersey, este mucho más fino y menos mojado… Todas las prendas iban dejando un camino sobre la moqueta de la habitación, cayendo una tras otra mientras caminaba hacia el cuarto de baño. Lo único que le quedaba puesto cuando llegó al umbral de la puerta era la camiseta de manga corta y el ajustado pantalón deportivo que puso debajo del impermeable para la nieve.
Ranma acababa de comprobar que el agua era lo suficientemente caliente. El grifo seguía llenando la bañera mientras una ligera neblina a causa del contraste de temperaturas empañaba el espejo y se esparcía en la habitación. Cogió una pequeña toalla y se secó las manos. Después cogió un par más, blancas y grandes de la estantería de cristal que había en la gran pared de la derecha, y las dejó sobre el pequeño asiento que había al lado de los escalones que daban acceso a la enorme bañera rinconera en la que Akane se introduciría.
Ella solo pudo observarle feliz y tierna… Esos detalles, le demostraban lo mucho que la cuidaba y mimaba. Sonrió.
La parte de arriba de la vestimenta de Ranma había desaparecido de su torso y yacía en un rincón. Sólo vestía una camiseta negra ajustada y un pantalón del mismo color que había cogido antes de entrar a preparar el agua.
Akane se adentró en el baño, observando como el chico iba hacia la puerta para salir y dejarla el cuarto libre.
- Ahí tiene su baño, señorita… - dijo sonriéndola y empleando un sumiso tono de voz
- ¿Por qué no te bañas conmigo? – Susurró sensual – Voy a tener frío en esa bañera tan grande yo sola… - agregó ahora, además juguetona
- Anda venga… - pasó un brazo por su cintura y le guió hacia adentro - …Te aseguro que no vas a tener frío… Si después del baño continúas con el… - agarró la parte baja de la camiseta y tiró de ella hacia arriba. La chica se estremeció al contacto con las manos calientes de él rozando su espalda - Buscaremos… - susurró acariciando a la vez el cuello con sus labios y pegando su torso y caderas sobre el cuerpo femenino – alguna forma de… - besó su cuello, ascendiendo hasta su mejilla - …contrarrestarlo…
Akane había llevado su cabeza hacia atrás facilitándole el trabajo, así que ahora solo tuvo que girarla escasamente para poder besarse apasionada y profundamente… El chico enrolló sus dedos en la cinturilla del pantalón de lycra negra que ella llevaba aún puesto, deslizándolo ligeramente hacia abajo, unos milímetros, que para Akane supusieron el despertar de todos sus sentidos… Sintió como la yema de los fuertes dedos de él, acariciaron la piel de sus caderas y que, ligeramente, recorrieron la dirección que guiaba hacia sus íngles, pero sin llegar a rozar ningún punto más allá de 'lo no debido'. Que personalmente para ella, en aquel momento, hubiese sido DEBIDO el tocarlo…
Ranma rompió el beso, suavemente, de la misma forma que lo había atacado en un principio…
- El agua se enfría… - susurró con tibieza
- Aham… - gimió ella, con la respiración pasionalmente agitada. Continuando en un estado de energética embriaguez
El cálido y suave aliento de él, chocó contra la tersa y ligeramente sonrosada mejilla de ella. Convirtiéndose en un acto sumamente provocativo y sensual a la vez que contenido de algo más que deseaban que ocurriese… Ranma despegó sus manos con delicadeza de Akane, acariciando su suave y deseada piel, al igual que su cuerpo… y salió del baño sin agregar nada más, de espaldas a ella.
La chica observó de reojo como se marchaba, mientras eran ahora sus dedos los que se enrollaban en la cinturilla del pantalón para despojárselos. En su mente, imaginaba que era él quién lo hacía…
Por unos instantes, pensó que ya no necesitaba un baño de agua caliente, si no el fornido y cálido cuerpo de él, sobre el suyo… Proporcionándose ambos el excitante… el más placentero y puro calor natural…
Un escalofrío la recorrió. Se adelantó hacia la bañera, subió los tres pequeños escalones y bajó los otros tres interiores, introduciendo poco a poco el pie en la cálida agua, la cual al contacto hizo que las ondas se expandiesen. El clásico sonido al removerse y la calidez que emanaba la hacían reconfortarse, sin ni siquiera introducirse por completo en la bañera…
Una vez dentro, suspiró enormemente complacida y cerró sus ojos. Jugueteó con las manos sobre la superficie; la sensación del suave choque contra el transparente líquido le resultaba fascinante, relajante y sensual… Se escurrió y apoyó la cabeza en el borde de la bañera y ligeramente en la pared. Dejo que un leve gemido se intentase escapar de entre sus labios… Dobló ligeramente las piernas, y acunó sus manos lujuriosamente por sobre su cuerpo, acariciando sus caderas, su cintura, escurriéndolas hacia su vientre y siguiendo el camino hacia sus pechos, los cuales rozó con cuidado, para terminar de entrelazarse los dedos en su cuello… Un murmullo se esparció en el habitáculo… Y una sonora inspiración lo siguió. Pasaron unos minutos, en los cuales solo apreciaba el gratificante sonido de algunas gotas de agua que ocasionalmente caían del grifo plateado y se precipitaban al interior de la bañera.
El control sobre su cuerpo, cuando él estaba cerca, se hacía cada vez más complicado… Sus instintos y la necesidad de rozar su piel contra la suya se hacía irrefrenable e insoportable. Le imaginó en la bañera con ella, degustando sus labios con ternura y pasión… Sus poderosas manos acariciando sus piernas, mientras delineaba con sus labios el camino hacia su garganta desde su ombligo… Deseó que estuviese ahí, deseó abrazarle, y deseó que la poseyera… De repente Akane sintió un exceso de calor… Pensó que pasaría de ser, hacía unos instantes, un estimulante hielo, a ser ahora un cuerpo consumido por el fuego…
Ranma había puesto música en el dormitorio...
Ella abrió los ojos y miró hacia la puerta… Se levantó, haciendo que el agua escurriera de su cuerpo dejando a su paso la piel brillante como si se tratase de cristal… Enrolló la toalla blanca sobre sus pechos. Hundió su mano en el agua y 'abrió' el tapón dejando que el se escapase. Se escurrió el pelo dentro de la bañera, agitó la cabeza haciendo que los restos de agua sobrante se esparciesen en el suelo… Cogió la otra toalla más pequeña y la enrolló en su, ahora, húmedo cabello. Se dirigió hacia la salida con las mejillas sonrosadas a causa del excesivo calor que sentía, y sabía que no era solo el agua lo que le había provocado esa subida de calorías, principalmente por que al introducir el brazo para abrir el tapón, ésta se encontraba tibia.
Nada más abrir la puerta y encontrarse en el umbral divisó a Ranma, quién ya se dirigía hacia ella.
- ¿Mejor? – una pequeña sonrisa en sus labios
- Sí… el baño me ha sentado genial, gracias…
- No hay de qué… - le guiñó un ojo - Voy a darme una ducha… ¿Te apetece que cenemos fuera? – preguntó ya en frente suya. Al tenerle tan cerca Akane contrajo la mayor parte de sus músculos, especialmente sus piernas. Se irguió casi inapreciablemente.
- Mmm… No tengo muchas ganas, estoy un poco cansada… - respondió remolona a la vez que mimosa
- Como quieras… - el chico la observó de arriba abajo… Apretó sus labios y los humedeció al contemplarla solamente con una toalla enrollada al cuerpo, era la primera vez que la veía así, y en efecto se veía increíblemente sexy… prácticamente comestible… - …tú mandas… - susurró gravemente
Akane exhaló casi dolorosamente… Lo único que pudo responder, a la vez que se apartaba de la puerta fue un sumiso y por demás contradictorio 'Vale…' que terminó con el resto de escaso aire que quedaba en sus pulmones.
Cuando Ranma se perdió tras la puerta, Akane corrió literalmente a la cama. Se sentó y recuperó el control, empezando por sus respiraciones y continuando por los malditos 'bajos' músculos que se negaban a relajarse… Miró a la puerta del cuarto de baño cuando escuchó el grifo de la ducha abrirse… Pensó en preguntarle algo, tratar de que mantener una conversación aunque fuese a través de la puerta… Pero necesitaba dejar de sentirse tan…tan… terriblemente excitada… Al menos mientras él estuviese dentro…
Se levantó y se acerco con cautela…
- ¡Ranma! – habló un poco más alto
- ¡Qué? – se escuchó algo lejano del otro lado
- ¿Pido algo de cenar al servicio de habitaciones? – reajustó su toalla que peligraba con desenrollarse. La respuesta tardó algunos segundos en ser dada
- ¡Por mi vale!
- De acuerdo… - se dirigió hacia la cama otra vez.
Se sentó al lado de la mesita y marcó el número del servicio de habitaciones. Esperó unos segundos hasta que la voz de una mujer respondió del otro lado:
- Servicio de habitaciones…
- Hola, - dijo algo tímida - Soy Tendo Akane de la habitación 4562, querría encargar una cena…
- Sí, un momento que le tomo nota… - se escuchó el teclear de un ordenador – Perdone, dígame¿qué desea encargar?
- Mmm… Veamos… Una ensalada para dos y dos platos de…mmm… - miró a la puerta y volvió hacia el teléfono – Sí, dos platos de pasta… Spaghetti a la carbonara…
- Muy bien señorita¿Qué desea como bebida?…
Akane miró nuevamente a la puerta, una pequeña y maliciosa sonrisa se esbozó en sus rosados labios.
- Una botella de su mejor vino… - casi susurró
- ¿Algún postre?
(Eso es cosa nuestra) pensó Akane
- Sí… Mmm... ¿Tienen Trufas heladas?
- Sí señorita…
- Pues eso entonces… Ah, si fuese posible con nata… - Imaginó una suculenta escena con nata…
- De acuerdo… ¿Algo más?
- No, eso es todo…
- Gracias señorita Tendo, se le entregará en cuando esté todo preparado
- Gracias – colgó.
Un cosquilleo se estableció en su estómago y no era por hambre…
Akane cogió un cepillo que había en su neceser, el cual estaba sobre una coqueta que se encontraba a un lado de la habitación, relativamente cerca de la puerta del baño y la puerta que daba al gran balcón. Agitó primero y desenrolló la toalla que cubría su pelo y la dejó caer sobre la silla que había al lado… Comenzó a cepillárselo, desenredado algunos nudos… El grifo de la ducha paró. En ese mismo momento alguien llamó a la puerta.
- ¡Un momento! – gritó Akane, arreglándose nuevamente la toalla y con intención de dirigirse a abrir. Pero justo cuando iba a la altura de la puerta del baño, ésta se abrió y un poderoso brazo la sujetó por el suyo tirando de ella hacia atrás… - ¡Eh, Ranma¿Qué haces? – preguntó un poco molesta. Pudo observar que solo vestía una toalla alrededor de su cintura, y su cabello húmedo y ligeramente ondulado caía sobre sus hombros…Sin tiempo para agregar nada más, Ranma se apoderó de sus labios con entusiasmada ansia.
Ella sonrió por dentro, mientras se deleitaba en saborear los labios de él. El chico rodeó la estrecha cintura de ella con un brazo, mientras su otra mano se deslizaba sobre la toalla por su espalda, hasta tocar su piel y posarse en el cuello de la chica. Akane sintió un escalofrío, muy diferente al que sentía cuando estaba destemplada… El calor comenzó a esparcirse por su estómago y sus músculos volvieron a contraerse…
- Ra… – decía cuando podía liberarse segundos de los voraces y lujuriosos labios de él – Ra…mm..Ra-Ranma… - consiguió separase. Él la observó con una mirada indescifrable que la hizo sentirse desnuda - …Están… - la boca de él volvió a apoderarse de la de ella, mientras ahora sus dos manos agarraban su cintura y la guiaban hacia la cama.
Seguían llamando insistentemente a la puerta…
Los latidos de Akane se desbordaron y como consecuencia igualmente sus respiraciones. Ambos devoraban la boca del otro, como si se tratase de una competición… Sus lenguas se encontraban, se saboreaban y en breves espacios eran mordidas… Ella abordó sus bíceps de camino a sus hombros, acariciándolos con sus manos, apreciando su fuerza… Y pudo sentir la necesidad de él… Era recíproca en plenitud…
Ella acabó tumbada sobre la cama. Él apoyó la mano izquierda y la rodilla derecha sobre el colchón, mientras su lengua saboreó externamente, en un acto terriblemente provocativo y excitante, los labios de Akane… La cuál sonrió y después, consiguiendo que sus oídos reclamaran su atención hacia los constantes golpes en la puerta, reaccionara con una preciosa sonrisa, unas mejillas sonrosadas y una aterciopelada voz que chocó contra la boca de él:
- Están llamando a la puerta… - observando, con sus párpados ligeramente caídos, sus turbios ojos azules…
- Ya lo se… - dijo desganado y con un deje de cansancio
- Tenemos que abrir….están insistiendo… A lo mejor es el servicio de habitaciones con la cena…
- Que le den al servicio de habitaciones… - dijo plenamente sincero y besando el cuello de ella
- Ranma… - rió suavemente - … hay que abrir…
Le escuchó reclamar y protestar gravemente contra su cuello, él se levantó y se perdió por el pasillo que daba a la puerta de entrada a la habitación… Ella quedó tumbada en la misma posición.
Ranma se dirigió a la puerta, solo que antes de abrir, rápidamente abrió un maletín que había colocado, previamente, en el armario que estaba tras la puerta de entrada. Para evitar que Akane pudiese escuchar el sonido de la puerta corrediza y del maletín abierto exclamó algunas cosas en alto
- ¡Ya voy¡Un momento! Joder… ¡Qué prisas…! – rápidamente sacó el arma y la colocó de tal forma que quedase oculta tras la puerta, pero aferrada a su mano.
Al abrirla se encontró con Ukyo, quién no perdió oportunidad en echarle una buena ojeada que él percibió con ligero desagrado. Ella mantenía una mueca divertida que daba a entender un '¿Interrumpo algo?'. Contraponiéndose Ranma arqueó una ceja y la miró dando a entender un 'Por supuesto que interrumpes algo…'
- ¿Y Akane? – preguntó extrañamente nerviosa
- Dentro… Pasa, anda… - dijo haciendo un gesto con la cabeza indicando al interior.
Ranma dejó que ella entrara, prácticamente corriendo, mientras volvía a dejar el arma en el maletín y deslizó y cerró la puerta del armario. Respiró aliviado, por el momento parecía no haber sido descubierto…
- ¡Akane, Akane! – gritaba Ukyo llegando hasta el final del pasillo y ver a Akane sobre la cama, la cual saltó casi de la cama al escuchar la voz de su amiga. La situación era, delicada a su juicio, especialmente por que era Ukyo 'mente excesivamente calenturienta' la que estaba delante de ella.
- ¡Ukyo! – se incorporó sentándose y ajustando fuertemente la toalla sobre su cuerpo - ¿Qué pasa?
- ¡Tienes que salvarme¡SÁLVAME, Sálvame!
Ranma llegó y vio a Ukyo de cuclillas frente a Akane y ésta observándola un poco asustada. Se interesó por que estaba ocurriendo en el momento en que Ukyo gritó 'Sálvame'
- ¿Pero que pasa?
- Ay, Akane…esto es terrible, en serio… Lo he buscado por todas partes, pero no soy capaz de encontrarlo… - Ukyo parecía agitada
- ¿Hablas de Ryouga? – agregó Ranma, que estaba apoyado contra la pared de enfrente, a unos metros de ellas, cruzado de brazos.
Ukyo se giró. Le miró otra vez de arriba abajo y le sonrió pícaramente.
- Tenía que haberte ligado a ti… - dijo divertida
- ¡UKYO JODER! – exclamó Akane
- Perdona, Perdona… Digo que… ¿Tienes Píldoras?
- ¿QUÉ? – Akane quedó con cara de poker
- Sí mujer, ya sabes… La Píldora, eso que te viene en una cajita redonda con los días marcados…
- Sé lo que es la píldora – agregó seria - ¿Para eso has venido? – se molestó, tenía que admitirlo, por primera vez estaba realmente molesta con Ukyo… No era la primera ocasión en la que los interrumpía… Y esta vez, por el contrario, ambos escaseaban en ropa…
- Sí, sálvame Akane… Bueno ya sabes que Ryouga pues… y a mi pues… bueno ya sabes, es que está Ranma delante y no me apetece contarte esto…
- Cómo si no lo supiera… - agregó él, sentándose en una silla
Akane le miró. Quería corroborar que él también estaba molesto con la interrupción. Y no le quedó la mínima duda. Después miro a Ukyo, que seguía de cuclillas.
- Anda, ven… - se levantó y se dirigió al neceser, siendo seguida por Ukyo. Sacando una caja de píldoras le susurró a su amiga – Toma, llévatela, yo tengo aquí otra… Y que sepas que me debes una…
- Lo se, gracias... Ya me voy… ¿Os he interrumpido? – preguntó con vergüenza apreciable en su voz.
Akane lo notó y decidió que sería mejor mentirla…
- No, no lo has hecho… - la guió hacia la salida
- Hasta mañana, Ranma…
- Hasta mañana Ukyo… - lo acompañó con un exasperado gesto de mano
- ¿Te lo vas a tirar o no? – preguntó Ukyo ya en la puerta
- No, Ukyo… Vamos a cenar y a dormir… ha sido un día duro… - agregó dándole un toque de extremo cansancio
- Vaya… menuda oportunidad pierdes entonces…
- ¡Lárgate! – la empujó ligera pero amigablemente fuera de la habitación – Ryouga te estará esperando…
- Que descanses…
Akane cerró la puerta. Maldijo unas cientos de veces antes de girarse y caminar hacia la cama. El ritmo del asunto se había perdido y después de esa interrupción sería muy difícil recuperarlo. Pero ella estaba dispuesta a entregarse esa noche… Cuando terminó de recorrer el pasillo y llegó hacia la cama, Ranma estaba sentado cerca de la mesa de noche, donde estaba su portátil. Ahora lo tenía sobre sus muslos. Estaba tecleando y parecía bastante inmerso en lo que hacía… Akane se desilusionó un poco, aquello podía significar que se había perdido verdaderamente la oportunidad… Pero aún así, no iba a dejar de intentarlo… Se reajustó la toalla y se acercó hasta quedar frente a él. Ranma elevó la vista sin mover la cabeza y la sonrió tiernamente.
- Tengo que hacer una transferencia urgente… - volvió a dirigirla al portátil
Akane apoyó las manos en las caderas y se acercó un poco más. Sus muslos desnudos rozaron la parte trasera de la pantalla del portátil, moviéndolo ligeramente. Ranma apreció el gesto, sonrió y resopló, pareciendo ante los ojos de ella que la idea no le agradaba.
- Pero creo… que puede esperar… - cerró el portátil y lo dejó nuevamente sobre la mesa. Akane posaba una bonita sonrisa, mordió su labio inferior mientras él rodeaba su cintura con ambas manos, separaba las piernas y la atraía hacia sí, hasta que las rodillas de ella chocaron contra el borde del colchón. Ella amoldó sus manos y entrelazó sus dedos tras el cuello de él, enredándolos a su vez en su cabello húmedo. Agachó ligeramente la cabeza mientras comenzaron a besarse, almizclando deseo, pasión, ternura y amor…
Ranma deslizó sus manos sobre la toalla, que en algunas zonas estaba más mojada que en otras… Acarició sobre el tejido el contorno de ella, recorrió su cintura y caderas varias veces, antes de acoplar sus manos sobre sus nalgas y mover sus dedos sobre ellas… Después recorrió su espalda y se deleitó acariciando la porción de suave piel que quedaba al descubierto…
Akane se arqueaba ligeramente, intentando rozar su cuerpo contra el suyo… De la forma en la que estaba le era sumamente complicado, así que movida por la intolerable necesidad y pasión, apoyó sus piernas, cada una a ambos lados de las de él, sentándose sobre sus muslos… Ranma mordió el labio inferior de Akane al percibir su movimiento, quién ahogó un gemido en su garganta… Ella se aferró más, rodeándolo esta vez con sus brazos, por el cuello. Apretando sus pechos cubiertos por la toalla con los pectorales desnudos de él… Estaba plenamente convencida de que él podía, incluso a través de la toalla, notar la excitación que había de cintura para arriba…
Ranma se dejó finalmente dominar por la pasión reprimida… Sus manos bajaron hasta los muslos de ella, acariciando primero la parte cubierta, para seguidamente deslizarlas sobre la parte no cubierta… tan tersa….tan suave… tan pura… Aventuró sus manos, siguiendo el trazado del músculo… colándose bajo la toalla, acariciando la inmaculada piel, sin invitación… Mientras, su boca decidió comenzar a devorar el lóbulo derecho de Akane, quién no paraba de estrecharse contra él mientras disfrutaba de las caricias, ardía internamente y dejaba escapar sonoras respiraciones, incontrolables y delatadoras de su plena excitación…
Ranma continuó subiendo, percibiendo el calor interior de ella… En las puertas del pecaminoso y glorioso infierno particular de Akane, se detuvo; gracias al hilo de cordura que lo seguía manteniendo atado a la realidad…
Ella agachó la cabeza, dirigiendo su boca hasta su oído, mientras su cadera se desplazó ligeramente hacia delante y después hacia atrás:
- No pares… - susurró sumisa - … no te pares… - gimió
Pasó el brazo izquierdo bajo sus nalgas y la deslizó ligeramente hacia el mismo lado. Ahora tenía facilitado el camino, en varios sentidos… Su mano derecha se deslizó nuevamente bajo la toalla… Acarició la por demás suave y húmeda parte exterior… Y observó su reacción… Ella se tensó. Mordió su labio y gimió levemente… Suficiente… Un dedo se introdujo en su interior… saboreando lo más íntimo… Volvió a gemir, esta vez más fuerte… Ranma se lanzó casi con desesperación a su boca incitado por el deseo, lamiendo sus labios con temerosa lujuria, mordiéndolos, introduciendo su lengua en su boca siendo recibida con entusiasta cortesía… Mientras, moviendo el dedo dentro de ella, descubría algo exquisitamente nuevo y delicioso… Profundizó en su exploración, provocando que, casi con brusquedad, Akane se arquease hacia atrás cerrando los ojos y ahogase un nuevo gemido… Entonces paró. Podría interpretarlo de dos formas, y esperaba la confirmación de ella… Akane se irguió nuevamente sobre él, acercándose y mirando directamente a sus ojos con una sonrisa… A la que él, gustoso y disfrutando plenamente, correspondiera… Ella le besó ardientemente, después sin separar su perlada frente de la suya…
- Otro Ranma… - susurró sobre sus labios infinitamente sensual - … Dos…
- Tú mandas… - retirando del interior de ella el anterior, suavemente… observó sus gestos… y penetraron dos…
Volvió a arquearse sobre él, rozando ciertas partes de cuerpo con el suyo… mientras Ranma, realizaba e imitaba los movimientos de una penetración… Su excitación era muy apreciable para ambos… Ranma no pudo más, y tiró del borde de la toalla que se sujetaba a sus pechos, haciéndola caer sobre las caderas de ella… Apreció la blancura y tersedad de ambos, y las rosadas aureolas excitadas como todo su cuerpo… Por primera vez, Akane se le adelantó… Presionó sobre su cuello con sus finas manos, guiándole directamente hacia uno de sus pechos… Que saboreó con incitada 'perversión'…
Akane ardía, un arranque repentino de excitación y pasión la obligaron a presionar su cuerpo contra el de él haciéndole caer sobre el colchón y que los dos dedos dejaran de realizar su exquisito y satisfactorio trabajo. Se posicionó sobre el miembro excitado de él… Realmente la estaba deseando… y mucho… Movió un par de veces su cadera, mientras le besaba con fervor y escurría sus manos hacia el borde de la toalla que cubría la mejor parte de todas las de su cuerpo… Ranma deslizó sus manos hacia las suaves y torneadas nalgas, haciendo desaparecer la toalla y tirándola al suelo…
- No sabes cuanto he deseado esto… - susurró ella en su oído mientras elevaba las caderas y la toalla volaba hacia el suelo…
- Ni tu puedes imaginar lo que… - mordió su lóbulo - … lo he deseado yo, mi vida…
Cuando ambos sexos se rozaron fue como que un cúmulo de sensaciones ocultas explotaron en el interior de Ranma… Como si hubiese descubierto la vida… Y ni siquiera había llegado la mejor parte… La empujó, haciéndola darse la vuelta y quedar ella abajo… Comenzó a besar su cuello, con extremada ternura y esta vez delicadeza… Sus mano derecha resbaló hacia el pecho de ella, estimulándolo y degustándolo… Mientras su boca viajaba hacia el mismo proceso con el otro…
Akane se revolvía de placer… nuevas caricias, nuevos estímulos, nuevas sensaciones… otorgados por la persona que más amaba en el mundo… Los gemidos involuntarios se escapaban sin control de su garganta… Y su cuerpo a punto estuvo de no resistir más…
- Ranma… - llamó ahogadamente - … para…para… - suplicó…
- ¿Qué pasa? – susurró sobre sus labios con un deje de preocupación y otro que indicaba su estado semi-delirante
Ella sonrió y le besó…
- Espera… - tragó pesadamente… sus labios estaban secos… - espera…un poco… - sonrió mientras los humedeció
Ranma sonrió también, descubriéndose así mismo como, por ahora, un buen amante… Besó tiernamente su cuello, dejando que sus labios saborearan sensualmente su piel… Akane se estremeció en sus brazos ante la tímida caricia, lo que para él fue una de las sensaciones más fascinantes que había experimentado; aún así, su mente sabía cuál sería el momento más extraordinario que viviría con ella, verla extenuarse y estremecerse entre sus brazos con el máximo placer que su cuerpo podría recrear, y los más satisfactorio es que él sería el que provocaría todo aquello… La amaba…
- Te quiero… - susurró en su oído, deslizando su mano hacia el interior de sus muslos
- Y…yoo… - dejó escapar un suspiro, a la vez que avanzó en busca de los labios de él, con desmesurada necesidad… Se separó unos milímetros tras unos segundos, y susurró sobre su boca entre-abierta - … quiero ser tuya…
Ranma creía que nada podría hacerle perder la estabilidad… estaba preparado para eso; pero no para esas tres palabras susurradas y pronunciadas por ella. Su mente dejó de tener el control sobre su cuerpo y sus actos, los impulsos y el instinto le guiaron en esa nueva aventura. La estrechó entre su cuerpo y el colchón, la llevó más adentro de la cama, colocando su frágil cuerpo bajo el suyo, incluso temiendo lastimarla… ella le observaba con una mirada atenta y de completa enamorada…
Acarició la parte interior de sus muslos, haciendo que Akane se arqueara ligeramente al contacto… Besó sus labios y sus mejillas, y bajó a saborear su cuello lujuriosamente, mientras se adentraba en ella con delicadeza; conociendo su interior tan cálido y suave…
Ella gimió sonoramente, mientras él profundizaba, con un movimiento más intenso pero sin ninguna brusquedad. Ranma observaba su rostro, memorizando sus gestos… Cada mordida de labio, cada parpadeo, cada mirada, cada bocanada de aire… el movimiento de cada uno de sus músculos… Sus entregadas sonrisas, sus amorosas miradas únicamente para él… Lo que le provocaban una mayor excitación entremezclada con miles de sensaciones. Sensaciones que estaba conociendo con ella y que jamás debería haber descubierto…
Akane dejaba escapar el aire a través de sus labios, gemía e intentaba acallar los más sonoros contra la boca de él… Mientras, los impulsos en su interior se hacían más fogosos y se introducían más en ella… Las caricias, los ligeros muerdos… Todo hacía que su piel se erizara, que experimentara oleadas de calor mientras una suave capa de sudor frío recubría todo su cuerpo… Él continuaba haciéndola suya deseosa y ardientemente, con infinita ternura; con cómplices miradas, compartiendo sonrisas y susurros… Involucrando mucho más de lo que ella jamás imaginaría…
Y repentinamente, el cúmulo de sensaciones se liberó, haciéndose latente fuera y dentro de su cuerpo, rasgando parte de su alma, derritiéndola, evaporándola como una gota de agua en el desierto… Haciéndola girar y caer al vacío… Revivir y renacer… Akane se estremeció entre sus brazos, la sintió delirar por su causa, durante los segundos más fascinantes que jamás había vivido… Y esa misma emoción se transmitió a él, haciéndole casi desfallecer sobre el pequeño cuerpo que yacía bajo el suyo.
-------------------------------------------------------------------
La luz ambarina del amanecer, se reflejaba a través del cristal sobre la suave sábana blanca de raso y el edredón nórdico, que envolvía al curvilíneo cuerpo de mujer. Akane descansaba sola en la amplia cama, con los brazos bajo la esponjosa almohada. Se removió, sinuosa y lentamente, dejando que su brazo escurriese sobre el colchón, buscando la calidez del cuerpo de su compañero. No lo encontró y despertó poco a poco, con desgana y breve pesadez.
- ¿Ranma? – murmuró levantando la cabeza, con su corta cabellera revuelta – ¿Ranma? Uhhm… - volvió a cabecear, dejando que su rostro se hundiese en la almohada.
Se levantó, deslizándose sobre la cama, hasta quedar en el borde; se sentó, bostezó y enredo sus manos en el cabello, removiéndolo y aunque contradictorio, colocándolo. Su vista se dirigió hacia la ventana, observando las montañas nevadas y el amanecer entre ellas… Aspiró profundo.
La puerta de entrada se abrió, Akane en un acto reflejo se cubrió enrollándose el edredón nórdico y poniéndose de pie. Ranma apareció por el pasillo.
- Eh… Buenos días enana – dijo sonriente, dejando unos periódicos sobre una mesa y acerándose a ella, besándola en la frente.
- Buenos días… - murmuró mientras abría los ojos.
- He bajado a por el periódico, quería esperarte para ir los dos a desayunar… - abrió el periódico - … pero como no sabía a que hora ibas a despertarte y sabes que no me gusta hacerlo por si me estampas contra la pared… - miró a la chica, que permanecía atenta escuchándole, con el edredón enrollado e irresistiblemente sexy - … pues bajé a por el periódico, para hacer un poco de tiempo… - su tono de voz fue más bajo - … que conste que no he desayunado…
- Vale… No importa… - susurró
Como si de, una visión se tratase, los dos miraron a la puerta del cuarto de baño. Después se miraron entre ellos, volvieron a la puerta y echaron a correr a ella.
- ¡No, Ranma déjame a mi!
- ¡De eso nada, que tardas una hora y media!
- ¡Espera!
Akane iba a entrar, pero Ranma engancho el edredón y tiró de ella, colocándola entre sus brazos, comenzando a hacerla cosquillas.
- Jajaja… No, no… jaja¡espera, espera!
- ¿Cómo se dice?
- Jajaja¡Déjame, Andaaaa!
- Nah, respuesta incorrecta ¡Inténtelo de nuevo!
Akane iba cayendo hacia el suelo, mientras él la sujetaba y continuaba haciéndola cosquillas. Cuando ya estaba sentada y aún más enrollada en la sábana, Ranma corrió dentro del cuarto de baño cerrando la puerta, dejando a una Akane llorosa, sonriente al máximo y recuperando su ritmo de respiración normal.
- ¡Tramposo!
- ¡Mentira! – se escuchó a través de la puerta, mientras el grifo de la ducha se abría
Ella meneó la cabeza, advirtiendo que no tenía remedio. Se levantó, con un ligero dolor de estómago por las risas, y fue hacia el balcón. Abrió la puerta, y salió despacio. Sintió un escalofrío y se envolvió mejor en la sábana.
- Eh¿Qué haces así?
Giró la cabeza hacia la voz, y vió a Ukyo sentada en el balcón de al lado con las piernas cruzadas y fumándose un cigarro.
- Hola Ukyo… - se miró así misma – Tenía frío… Por eso estoy arropada con la sábana… ¿Y tú¿Cómo es que estás despierta tan temprano?
- Bah, ha sido por el imbécil de Ryouga…
- ¿El imbécil? – recolocó el edredón nórdico
- Sí… hemos discutido esta mañana. Estaba tecleando como un poseso en el Portátil, y le he tirado una almohada para que hiciera menos ruido, y el muy gilipollas va y me grita que me calle y que no volviese a hacer eso nunca más. ¡Já! Será cretino… Como que él va a darme órdenes a estas alturas… ¿Qué coño se ha creído? – Dio una profunda calada al cigarro – Y ha cogido y se ha largado… Ojalá se pierda en las montañas y se congele.
- Anda Ukyo, no exageres… tampoco habrá sido para tanto…
- Sí claro… - dijo despreciativamente y con un tono cansino y aburrido en la voz – Como los gritos que dabas tú anoche, que parecía que te estaban asesi… - Ukyo se incorporó – Un momento – se giró bruscamente hacia Akane, mirándola cara a cara y apoyándose en la barandilla. Vió el rubor en las mejillas de su amiga, abrió los ojos como platos y gritó - ¡TE LO HAS TIRADO!
- ¡Shshshshhshs!
- ¡TE LO HAS TIRADO, POR FIN! – Llevó las manos hacia el cielo - ¡ALELUYA!
- ¡No grites! – dijo moviendo las manos en señal de calma – No necesito que se enteré todo el pueblo¡Joder!
- ¡Já! A ver si crees que no lo deben saber ya, era una cosa exagerada… Los gritos que diste seguro que se oyeron hasta en China… ¡DÓNDE ESTÁ EL FIERA, TENGO QUE FELICITARLE!
- ¡Deja de exagerar! Y está en la ducha…
- Bueno, cuando salga le felicitaré… Uojojo, menudo polvo nena
- Ukyo ¡Cállate ya!
- Vale, vale… Pero oye, ya un poco más en serio, se de sobra que una de dos, o te estabas muriendo de dolor o de placer, y creo más bien que lo segundo así que… La experiencia en general fue bien ¿No¿Qué sentías¡Cuéntamelo todo!
- Ukyo…
- Por favor… - bajó el volumen de su voz - … ha sido tu primera vez, cuéntame que te ha parecido, por que el hecho de que te haya oído no implica que sepa todo lo que sentiste… No te pido que me especifiques que hicisteis exactamente, aunque no me importaría saber los detalles, pero… - miró a Akane, quién tenía una mirada de pocos amigos - … Vale, vale… Solo quiero que me lo cuentes, lo que sentiste por ser tu primera vez, si te trató bien… todo eso… Ya... sabes…
- Sí, claro que me trató bien… Fue muy tierno y mm… ¡Ah, fue genial! No esperaba que fuese así, hubo mucho amor pero… ¡también mucha lujuria¿Sabes como te digo? Me encantó, fue una sensación… no se… como un cosquilleo que te recorre todo el cuerpo, que te derrites y al segundo estás congelado…
- Oh dios, que empalagoso… Jajaja, es broma, es broma…
- Eres lo peor…
- Anda, cuéntame más ¿Qué hicisteis?
- ¡Ukyo!
- No mujer, si a ver, yo es para aconsejarte y enseñarte un poco si quieres… Para que le caldees bien la próxima vez…
- Lo estás arreglando guapa…. Ya le caldeo yo a mi manera, gracias.
- No te lo tomes a mal, pero habla la voz de la experiencia – empleaba un tono superior, coqueto, pero divertido…
- Ya, pero la voz de la experiencia con otros hombres, no con el mío
- ¡UA! – Ukyo abrió los ojos como platos – Que profundo chica, 'Tu hombre' que bien suena…
- Deja de hacer el tonto anda, no te burles de mí…
- Mira, mejor hacemos una cosa, quedamos dentro de una hora para desayunar en el restaurante del hotel. Y ahí hablamos tranquilamente y me lo cuentas todo…
- No voy a contarte nada…
- Si lo estás deseando, solo tengo que ver tu mirada… Lo que pasa que ahora te da vergüenza por si te oye Ranma ¿verdad? – Akane calló - ¡Já! Lo sabía. Escucha, voy a ver si localizo al gilipollas de Ryouga, así que me meto dentro. En una hora abajo ¿Vale?
- Pero Ukyo, es que… había quedado con Ranma…
- Ná, ná… Nada de gilipolleces varias de Ranma, ya te hartarás de desayunar con él y él se hartará de desayunar contigo… Además, podéis desayunar juntos mañana, por que está claro que esta noche repetís el menú… Así que, nada de excusas…
- Ukyo ¿qué más te da quedar por la tarde?
- No, no me da igual. Mis neuronas por la tarde andan ya en sexolandia, así que no te haría ni puñetero caso… A la que le da igual es a ti, así que le dices a 'tu hombre' que desayunáis juntos mañana, pero hoy tú desayunas conmigo…
- A ver, como te lo explico para que lo entiendas… He quedado con Ranma para desayunar, de hecho él no ha desayunado antes por que quería esperarme…
- Joder, hay que ver lo pesada que te pones… - Akane la miraba con cara de póker – Vale, pues comemos juntas ¿Le parece bien a su majestad?
- Eso me parece perfecto…
- Menos mal… - Ukyo se iba adentrando hacia la habitación - … algo que le parece bien a la niña… Hay que joderse… - la voz se perdió dentro del dormitorio
- Esta Ukyo… - susurró Akane continuando con la vista puesta en donde antes estaba su amiga - … cada día anda peor de la cabeza… - en ese momento, su mirada se enfocó hacia el fondo. Desde allí podía ver las terrazas de otro lujoso hotel. Y le llamó la atención un hombre vestido de negro, que la observaba fijamente desde detrás de unas cortinas. No pudo distinguir su cara, pero si vió como él, al percatarse de que ella se había dado cuenta de su presencia, se escondió extrañamente despacio tras las telas. – Que raro… - susurró nuevamente. - (Bah, seguramente que era un mirón) - pensó mientras dio media vuelta y entró en el dormitorio, cerrando la puerta a continuación.
-------------------------------------------------------------------
- Tendríamos que tenerlo ya…
- Escucha Kuno, no podemos. Es preferible seguir intentando descodificar los códigos
- ¡Maldita sea! – golpeó la mesa con su puño, su mirada ardía – Por qué no hacerlo rápido, Joder. Por que esperar tanto.
- Por que las cosas llevan su tiempo amigo mío. Si tu paciencia es nula no es asunto mío, pero seguiremos con lo previsto.
- Joder… a este ritmo no lo tendremos nunca, mierda.
- Te dije que podría llevar un año al menos, y que posiblemente por nuestros medios no lo conseguiríamos. Si nos era imposible, entonces utilizaríamos nuestro último recurso. Así que… - bebió de su copa - … tranquilo, relájate.
- Una mierda… - agregó mirándole con una meda sonrisa – Pero por ser tú, me tragaré mis ganas de hacer lo que insisto deberíamos hacer.
- Muy buena elección… sí, señor. Muy buena…
Hubo una pausa en la que ambos bebieron de sus copas. Kuno acabó con la suya.
- ¿Vigilancia?
- 24 horas constantes. No hay ni un solo minuto que falte vigilancia.
- De acuerdo – suspiró frustrado – Como siempre dejo todo en tus manos. Me voy ya, es malo que pasemos tanto tiempo juntos, esa paciencia tuya se contagia. – Nobu sonrió – Además, me esperan. – se levantó de la silla
- Disfruta… - agregó él levantando la copa, imitando el movimiento de un brindis
- Lo haré, sin duda…
-------------------------------------------------------------------
Ukyo y Akane, estaban sentadas en la lujosa y refinada cafetería del Hotel; En una de las mesas cercanas a las cristaleras, desde donde podían ver las grandes pistas de esquí. Akane con una taza de té entre sus manos, y Ukyo con una de café.
- Entonces¿Qué ha pasado con Ryouga esta mañana?
- Pues una estupidez, la verdad… - bebió café y continuó – Si en realidad… No entiendo su reacción, otras veces le he hecho algo parecido y no se ha puesto de esa forma…
- Quizá le has pillado en un mal día, o está harto de que le hagas eso…
- Qué le den. Si está harto que me lo diga, pero a mi que no me conteste como lo ha hecho. – Ukyo se cruzó de brazos, se reclinó en el respaldo de la silla y observó a Akane unos instantes en silencio, con una sonrisa pícara en los labios.
Akane bebió de su té y observó a la chica.
- ¿Qué? – dijo como si no supiese por qué la estaba mirando de esa forma
- ¿Cómo que qué? – sonó prácticamente indignada
- ¿Sabes que yo echo de menos mis discusiones con Ranma?
Ukyo abrió los ojos ligeramente más de lo normal. No esperaba esa ¿respuesta?
- ¿Cómo?
- Sí, ya sabes… Todo nos va tan bien que hasta me parece irreal
- Algunas darían lo que fuese por el tipo de relación que Ranma y tú tenéis… - dijo sonando agotada
- Todas las que tú digas, pero no se… Tanta perfección, de alguna forma me incomoda
- ¿Has hablado esto con él? – Akane la miró sorprendida
- ¡NO! Claro que no
- Pues no lo entiendo. Si no hablas con él, no lo sabrá.
- Pero él en realidad no tiene la culpa, es decir, aquí nadie tiene la culpa es solo que… complementamos tan bien que… nunca surge un motivo para pelear…
- Pero vamos a ver Akane. Cuando estamos en el campus es casi a diario que tenéis una de vuestras discusiones, si se le puede llamar así… ¿Te refieres a esas?
- Sí y no. Esas peleas están genial, pero tienen su complicidad, es como un juego que le dá emoción a la relación. Pero si me paro a pensar, solo discutí con él una vez… Y me parece muy extraño…
- Chica, no se qué decirte. Si quieres cambiamos de pareja, te pasarías el día discutiendo y reconciliándote con Ryouga.
- Ni lo sueñes. – su mirada se tornó agresiva, para apaciguarse paulatinamente – Si no es una queja en realidad, es que… me resulta extraño. Pero estoy muy a gusto…
- Me alegro, así es como debes estar. – Ukyo levantó la mirada y la dirigió hacia la puerta – Hablando del Rey de Roma… que ahora por la puerta asoma…
Ranma caminaba hacia las dos chicas. Su mirada, fría, se había posado repentinamente sobre el camarero que servía en la barra, apreciando sus gestos. El hombre le devolvió una mirada, que parecía no implicar más allá de lo que aparentaba. Siguió caminando y llegó hasta la mesa. Ofreció un cariñoso abrazo por la espalda de Akane, quién correspondió acariciando con sus manos sus antebrazos.
- Hola… - susurró
- Hola… - contestó ella con una sonrisa y una tierna mirada
- Hola… - contestó Ukyo con voz sensual y restregando su lengua sobre sus labios en un acto plenamente lascivo. Una servilleta voló hasta estrellarse en su cara.
- Vaya tenemos a una Ukyo juguetona hoy…
- Yo siempre soy juguetona cariño… - guiñó un ojo al chico, quién solo pudo mover la cabeza resignado y con una sonrisa afectada.
- Te voy a quitar yo a ti las ganas de jugar… - dijo Akane, algo molesta.
- Ranma, amánsala como lo hiciste anoche… - fue asesinada visualmente por su amiga.
- ¿Quieres que te amanse a ti? – sugirió él
- ¿Quieres caerte por la terraza accidentalmente esta noche? – agregó Akane con una mirada que desprendía fuego.
- No gracias, cariño… - dijo él rodeándola por los hombros con su brazo y dándola un beso en la mejilla al cuál ella puso ligera resistencia - … pero me apetece un cigarro, anda Ukyo… sé buena…
- ¡Claro…! - la chica removió en su bolso sacando una cajetilla de cigarrillos
- ¿Qué¿Tú estás loco?
- No, pero me apetece – se defendió
- Déjale Akane, es solo uno… Que no se muere por eso…
- He dicho que no, - dijo mirando a su amiga. Volvió la vista a esos ojos azules que la cautivaban - ni se te ocurra Ranma – agregó dejando ver que la idea no le agradaba en absoluto y que no había ni un ápice de diversión en su tono.
- Mira Akane, dos opciones A- Me da Ukyo un cigarro y contentos. B- Voy allí – señalo hacia la barra del bar, concretando en la máquina de venta de tabaco – y me compro un paquete. Elige.
La chica se quedó callada unos instantes, mirándole furiosa. Ukyo les observaba con el cigarro entre los dedos y a medio camino de llegar a Ranma.
- No le dés el cigarro Ukyo…
- Vale… - se volvió a guardar el cigarrillo
- Vale, voy a ver La Bolsa y a por un café. – el chico se dirigió hacia la barra del bar, con dirección hacia la maquina expendedora de tabaco.
- ¿Será imbécil?
- Akane, es un cigarro, no pasa nada. Ranma no fuma por norma general, no pasa nada por que una vez fume. Estará nervioso.
- Pues que se tire de los pelos… Pero no soporto que fume…
- ¡Eh! – gritó Ukyo, haciendo que varias personas en la cafetería girasen la cabeza en ese momento - ¿No querías pelea con él? Ahí la tienes… Ni que alguien o algo – miró hacia el cielo – te hubiese escuchado. Si tienes algún enano de esos que concede deseos déjamelo un par de días…
- No digas tonterías anda…
Ranma acababa de sacar un cigarro del recién comprado paquete y encendiéndoselo, abrió el periódico. El camarero se acercó de inmediato.
- Buenos Días, Señor. ¿Qué desea?
- Un café solo, por favor… - Ranma continuó, aparentemente, leyendo el periódico.
- En Seguida… - el hombre se giró, para preparar el pedido.
(.75. 75 Kilos. Fuerza aparente 15/20) El chico escuadriñaba al camarero con impetuosidad disimulada. Sus ojos observaban de la cabeza a los pies, una y otra vez. El hombre cogió la jarra de porcelana blanca donde serviría el café y Ranma encontró la prueba. (Hijo de puta…)
El camarero apareció con una sonrisa, apoyó la taza y sirvió el café.
- Gracias… - dijo Ranma continuando con el poco interesante periódico.
- No hay de qué, señor…
En cuanto el hombre dejó la jarra, recorrió toda la barra hasta adentrarse por una puerta que daba hacia la cocina. Ranma sacó el móvil y marcó cuatro números.
- Aquí, ya. – pronunció secamente, volviéndolo a guardar rápidamente.
A los dos minutos Ryouga apareció a su lado. Akane y Ukyo se quedaron estupefactas, especialmente la última quién no había podido localizar en todo el día a su pareja.
- ¿Dónde? – preguntó frío al llegar, aparentando una sonrisa forzada y dándole una palmada en la espalda al joven de trenza.
Ranma señaló la cocina con un movimiento inapreciable de sus ojos. Ryouga observó la puerta y visualizó el plano del hotel. Ranma había trazado cálculos mientras esperaba la aparición de su compañero.
- Toma – le dio la cajetilla de cigarros
- Apaga esa mierda – agregó Ryouga mientras el chico de trenza se levantaba
- ¿Te interesa que tengan mi ADN? – la mirada descifraba que las bromas estaban fuera de lugar y que en un momento había desconfiado de él. Aquello había sido un error por parte de su compañero.
- Dámelo – el cigarro fue a parar a los labios del joven castaño, al igual que cogió el periódico que instantes antes había tenido Ranma en sus manos.
El chico salió rápidamente de allí, con dirección fuera del edificio. Llegó corriendo a la única salida que había a través de la cocina de la cafetería del Hotel, mientras colocaba unos guantes de látex negro en sus manos. Esperó al lado de la puerta, hasta que ésta se abrió de golpe y halló saliendo al camarero, con una ropa que aparentaba lo que realmente era.
Dió tres pasos que permitieron alcanzar la distancia necesaria. Sus manos se presionaron sobre la cabeza del hombre, para posteriormente girarla bruscamente.
El ruido de algunos huesos rompiéndose y el cuerpo inerte cayendo sobre la fría nieve, fué lo único que escuchó en cinco segundos.
Su mirada, sin remordimientos, estaba clavada sobre el cuerpo; al cual golpeó con el pie haciéndolo rodar y dejándolo boca-arriba. Se puso de cuclillas al lado del hombre, y buscó dentro de su chaqueta. Sacó una pequeña tarjeta, similar a una de crédito, y leyendo la numerología que había en ella se levantó y volvió con dirección a la entrada de la cafetería. Antes de entrar, guardó la tarjeta en el bolsillo interno de su abrigo.
Ukyo y Akane estaban al lado de Ryouga, sentados tomando algo en la barra, charlando animadamente. Las risas se hicieron oír entre los tres. Ranma cambió su gesto, relajándolo a medida que se acercaba a ellos.
- ¿Qué es tan gracioso? – dijo agarrando a Akane por la cintura, brindándola una tierna mirada y una cómplice sonrisa.
- Nos metíamos contigo… - respondió ella - … Ryouga nos contaba algo comprometido
- ¡Eh! Yo no he hecho nada ¿Qué dices? – agregó divertido mirando a Ranma, excepto que sus ojos contenían un mensaje oculto que solo el chico de ojos azules podía descifrar. Comenzaron una secreta conversación, basada en gestos.
- ¡Claro que sí¡No lo niegues! – continuó Ukyo – Es como todos los hombres, un cobarde
- ¡No somos cobardes! – tanto Ranma como Ryouga hablaron a la vez
- Adoro meterme con el ego masculino… Se pican por nada…
- Al menos nosotros no tenemos esos días en los que no se os puede ni tocar – Dijo el chico de ojos azules, cogiendo una servilleta de papel y arrugándola, empleándola como clave para Ryouga - … A saber qué os pensaríais y haríais vosotras si os negáramos el roce una sola vez…
- Pero Cariño¿Tú no sabes que en esos días es cuando más mimosas estamos? – dijo Ukyo, abrazándose a Ryouga
- Ahora estás mintiendo tú… - agregó el abrazado, recibiendo a continuación un codazo de la chica - ¡Eh¡Quería beber!
- Confirmo lo que dice Ryouga – siguió Ranma, acurrucándose en Akane – y además añado: Es unos días antes cuando estáis mimosas… ¿Verdad? – dijo dirigiéndose a la mujer que abrazaba
- ¿Tú lo que quieres es que deje de ser mimosa, verdad cariño? Lo estás pidiendo a gritos…
- No… - susurró en su oído - … yo quiero que nos vayamos de aquí… y nos pongamos mimosos los dos…
- Me gustan esos planes… - sonrió
- ¿Qué planes? – preguntó Ukyo
- ¡Los nuestros! – dijeron los ambos
- Me pierdo con vosotros – disimuló Ryouga – Hace un momento nos estábamos metiendo con Ranma, luego os metíais con el ego masculino, luego con el femenino y acabamos hablando de los planes de esos dos. La velocidad de las conversaciones entre nosotros son vertiginosas ¿Tú Entiendes Algo?
- Yo no entiendo nada de nada… - dijo Ukyo dando un trago al café que había en la barra – Y créeme con estos dos, es mejor…
- Seguimos aquí, Ukyo – dijo Akane fingiendo molestarse – Aunque por poco tiempo… - miró sensualmente a Ranma y después agregó – Bueno, os veremos… Esta noche o… mañana… quién sabe…
- Nos están ganando a pervertidos ¿Lo vas a permitir? – se dirigió al chico de cabello castaño, haciéndose la ofendida
- ¿Qué es esto, una maratón?
- Pasarlo bien – dijo Ranma yéndose con Akane y consiguiendo precisamente, lo que quería. Marcharse de ese recinto lo antes posible y llegar a un sitio más seguro.
Muchísimas gracias a todos los que leéis la historia, pero especialmente a los que habéis dejado una review opinando sobre ella. (Maria T, Shakka, Sandy 0329, alison500, Yara-chan, emaltea, Mi queridísima amiga Cassio, silvia yCamila) Es siempre importante conocer las observaciones de los lectores :) Además, me parece interesante ver a las conclusiones que algunos habéis llegado sobre cada personaje, por que eso me hace ver que estoy consiguiendo precisamente lo que pretendía y es teneros totalmente despistados
Gracias de Nuevo, Un abrazo a todos.
AnDrAiA
