A/N : Gracias por los comentarios y me he demorado mucho en actualizar, pero ustedes ya saben como es esto de las fiestas de fin de año :D
CAPÍTULO 10: Huracán del futuro
Bailar era la pasión de Brittany, pero bailar en un club nocturno ante las morbosas miradas de los espectadores, no era en lo absoluto el sueño de la rubia.
La vida no era barata, mucho menos lo era Juilliard y mucho menos aún, lo era un divorcio; pero ahí se hallaba Brittany, lidiando diariamente con todos los gastos y penurias, dándole la mejor de las sonrisas a los problemas.
Aparte de todos los sentimientos e ilusiones que la rubia desarrolló mientras estuvo casada, una de las cosas que también extrañaba el apoyo financiero de su esposa, mejor dicho, el apoyo mutuo ya que Brittany no era totalmente dependiente de su esposa, pero sí que era mucho más sencillo llegar a fin de mes cuando existían dos salarios.
Fue por eso que la bailarina tuvo que conseguir un empleo nocturno para solventar sus gastos, ya que el dinero que recibía por medio de su familia mensualmente ya no llenaba los pagos de la universidad, más sus necesidades básicas y estos que incrementaron con todo el papeleo del divorcio.
Al conseguir aquel empleo, Brittany tuvo una pequeña esperanza de adquirir una experiencia valiosa ya que a fin de cuentas hacía lo que le gustaba, bailar, pero aquella idea se desvaneció totalmente con el pasar de la primera semana. Ser bailarina exótica, no tenía nada de maravilloso, es más, aquel oficio podía llegar a ser un tanto desastroso, especialmente por los horarios que no le daban mucho tiempo a la rubia para descansar y reponerse para el siguiente día, y también por la paga no muy justa que recibía.
Si vivir, mantenerse y sobrevivir sola era algo sumamente pesado para Brittany, el día en el que tuvo que empezar a buscar abogados para tramitar el divorcio, todo dejó de ser pesado para volverse simplemente insoportable.
Pero ahí seguía Brittany, tratando de darle una buena cara a los días, pensando siempre que tal vez algún día le llegaría una agradable sorpresa.
Y la sorpresa a la vida de la bailarina parecía haber llegado, aunque el adjetivo de "agradable"era muy… subjetivo.
Esa sorpresa vestía trajes muy formales, poseía una par de hermosos, profundos y –lamentablemente-tristes ojos marrones e irónicamente era la encargada de darle un fin al matrimonio por el cual la rubia había luchado tanto tiempo. Santana López, así se llamaba la sorpresa de Brittany Pierce.
La ojiazul mujer sabía que su relación con Santana había empezado muy mal para luego transformarse en algo que parecía ser irreversiblemente profesional.
Pero la rubia no estaba satisfecha con ese "avance".
Desde la primera vez que la vio en el club nocturno, la mujer captó totalmente su atención por su indiferencia y frialdad, y toda esa atención se multiplicó la primera vez que la morena discutió con ella por el incidente de su teléfono celular, para luego elevarse a la enésima potencia al descubrir que aquella extraña morena sería la abogada que manejaría su caso.
Cualquier persona con sentido común podría concluir que lo único que Santana sentía por Brittany era un gran desagrado después de todos los sucesos ocurridos entre ellas. Pero para la rubia, Santana solamente estaba mostrando su lado rudo con ella, su lado inseguro desde una perspectiva más analizada de la rubia.
Cada vez que Brittany miraba a Santana, no podía evitar sonreír a pesar de que la otra mujer se limitara a gritar por cualquier motivo. Tal vez ese constante rechazo era lo que más le atraía a la rubia; cada vez que recibía una mala respuesta de Santana, la bailarina tenía tendencia a deprimirse un poco para luego darse muchos más ánimos de acercarse a la abogada.
Tal vez eso sonaba a obsesión, pero la rubia no estaba dispuesta a detenerse hasta conocer a la verdadera Licenciada López.
"¡Oh! ¡Dios! ¡Mío!" El pequeño grito emocionado e incrédulo de la rubia había resonado en todo el living de su apartamento"Esto es increíble"La voz de la bailarina sonaba divertido mientas levantaba el volumen a los parlantes de su computadora.
Desde el día en el que tomó sin permiso aquel disco de la casa de Santana, la rubia había tenido un ir y venir de remordimientos mezclados con miedo ya que en primer lugar, lo que ella había cometido era un robo y segundo porque sabía que si la morena llegaba a enterarse de eso, lo poco conseguido con ella se perdería; además que no tenía idea de lo que aquel disco podía contener, podrían ser cosas buenas tanto como malas, y si Brittany le temía más a algo que desatar la furia de la morena, era a decepcionarse de ella.
Otro de los motivos por lo que la rubia se sentía tan atraída a Santana, era por su aparentemente intachable forma de ser. La morena siempre irradiaba un halo de perfección. Parecía que no tuviera ningún defecto por reprochar, y por el momento, la rubia prefería seguir con esa idea en la cabeza.
"Wow… suenas como un ángel"Susurró perpleja la bailarina mientras miraba y escuchaba con atención la pantalla de su computador.
Afortunadamente, aquel disco no tenía nada que pusiera en tela de juicio la concepción que Brittany tenía sobre Santana, inclusive, ese disco solamente hacía que la morena fuera más perfecta ante los ojos de la rubia.
El disco contenía un video de la morena con un vestido negro, ceñido a su cuerpo, totalmente elegante sobre un gran escenario rodeado por una conmovida muchedumbre que la miraba con emoción mientras interpretaba "Don't you remember"de galardona cantante británica Adele.
Santana se veía totalmente entregada al escenario, el micrófono y el público, como si de ese momento dependiera toda su vida, sus ojos se presionaban mientras interiorizaba cada frase de la canción. Su voz, su cuerpo, su pasión, todo eso, hacían lucir a la latina en la plena gloria. Era algo mágico.
"Damas y caballeros, New Directions" Decía la morena en el video con lágrimas en los ojos luego de haber sido ovacionada de pie por los asistentes.
Inmediatamente después de esa frase, el video concluyó abruptamente con una pantalla negra que indicaba"Nacionales 2012".
La rubia no tenía palabras, solo tenía lágrimas al escuchar la apasionada interpretación de la morena. ¿Acaso había algo que la licenciada López no supiera hacer?
"Eres perfecta"susurró Brittany mientras pasaba sus delgados dedos por la pantalla de su computador que tenía una imagen congelada de Santana en la presentación.
Cierta morena se encontraba tratando de leer una serie de contratos que tenía que revisar por un cliente, pero sin ningún éxito ya que por algún motivo se encontraba desconcentrada, aburrida, fastidiada; aunque lo único nuevo en su actitud era la desconcentración, ya que los otros dos eran cosa de todos los días.
La latina frotó sus ojos con el envés de sus manos para volver a los papeles que tenía regados por su escritorio, nuevamente fue en vano, Santana seguía sin concentrarse en lo que leía, es más, solamente estaba viendo letritas negras.
"¿Qué diablos…?"Maldijo la morena mientras lanzaba a su mesa los contratos para luego estirar ligeramente su cuello a la izquierda intentando relajarse, lo que obviamente no consiguió.
Con algo de fuerza se empujó en su silla giratoria terminando por dar casualmente una vuelta que le arrancó una pequeña risa, nuevamente giró su silla y se sintió bien, giró de nuevo y una carcajada inocente provino de sus labios así que volvió a girar una vez más, y una más y otra y otra y otra más sin poder controlarse ni a ella ni a sus risas.
-Como puede ver la abogada López está trabajando arduamente en su caso, Sra. Pierce-Dijo irónicamente Ralph al abrir la puerta y atrapar a su jefa girando en su silla de trabajo como si se tratara de una niña.
-¿Acaso no sabes tocar la puerta? –Preguntó una molesta y avergonzada Santana.
–Según mis conocimientos, girar en una silla no es un curso válido en la escuela de leyes –Dijo con veneno el secretario de la morena quien levantó su dedo índice en forma amenazante –Bueno Sra. Pierce la dejo con su abogada –Se despidió mientas soltaba una carcajada burlona.
-¿Te estabas divirtiendo? –Preguntó divertida Brittany mientras la puerta de la oficina se cerraba.
–No me podía concentrar, solo me estaba tomando descanso –Se defendió la morena avergonzada.
–Claro, si yo tuviera una silla giratoria también me tomaría muchos descansos –Reía la rubia mientras tomaba asiento –Pero ¿para qué me llamaste? Dijiste que era importante.
–Por supuesto, estuve trabajando en tu caso y me alegro decirte estás a punto de ser soltera –La morena vio como la rubia se sorprendía, tal vez nuevamente había vuelto la nostalgia del divorcio.
–Quieres decir que ¿te alegra que yo esté soltera? –Preguntó la rubia sonrojada, haciendo que la abogada se sorprendiera también.
–No, quiero decir que… que me alegra haberte divorciado –Aclaró la morena con nerviosismo por la pregunta.
–Entonces lo que quieres decir es ¿Que te alegra que yo esté divorciada? –Preguntó la bailarina con una pícara sonrisa.
-¡No! me refiero a que … -La morena pausó para pensar en un grupo de palabras que no se puedan malentender por la rubia –Bueno eso no importa, lo que te quería decir es que aún faltan las firmas de tu esposa, tienes que hablar con ella para que firme los papeles inmediatamente –Anunció la morena borrando todas las risas de Brittany.
-¿Tengo que buscar Claire? –Preguntó la rubia con preocupación, la morena asintió –Llevo meses sin hablar con ella, apenas he tenido contacto con su abogado, ¿No hay otra forma?.
–¿Cómo piensas divorciarte sin que ella firme los papeles? –Se mofó la abogada –Tienes que buscarla o por lo menos busca a su abogado, yo que sé –Dijo la latina mientras la rubia mordía su labio inferior con nerviosismo.
–Licenciada, como mi abogada ¿podría usted encargarse de eso? –Preguntó Brittany tratando de sonar lo más elegante posible.
-¿Quieres que yo hable con tu esposa? –Preguntó la morena con confusión, la rubia asintió –Eso es algo que te compete a ti … ¡Vamos! Es tu esposa, no te va a comer ni nada por el estilo –Dijo Santana algo frustrada por el miedo de Brittany.
-¿Sabes lo que es hablar con alguien a quién quisiste tanto después de tantos meses sin cruzar ni una sola palabra? –La morena se irguió con fastidio ante la pregunta –Es horrible, por favor haz la llamada y lo que falte por mí.
–Debes hacerlo tú, además tarde o temprano se tendrán que ver- Decía la abogada mientras se ponía de pie para buscar un fólder en su estante.
Una gran pasó por la cabeza de Brittany.
-Lo haré, siempre y cuando… -Brittany susurró a milímetros del oído de la morena quien estaba de espaldas y totalmente estremecida por la sensación del aliento de la rubia –Tú aceptes salir conmigo –Susurró para luego atreverse a posar sus manos en la cintura de la atónita abogada.
Las manos de Brittany habían encajado a la perfección en ambos lados de la cintura de Santana, era una sensación agradable y más aún porque la morena no había puesto ninguna resistencia.
Con delicadeza Santana giró para quedar frente a frente a la rubia quien aprovechó para rodear totalmente la cintura de la abogada, se miraron por un par de segundos y Brittany no pudo resistirse a mirar con deseo los labios de la morena quien seguía en silencio y una pequeña sonrisa.
La rubia lo sentía y no quería evadirlo, quería besarla en ese momento, inclinó ligeramente su rostro y empezó a acercarse inconscientemente al rostro de Santana quien al ver la intención, estiró inmediatamente sus brazos hacia los hombros de la rubia para poner distancia y separarse de ella totalmente.
Nuevamente Brittany se sentía desorientada por lo que acababa de ocurrir, ella había sentido los mismos deseos de Santana por besarla, su sexto sentido nunca había fallado.
-Si esa es la condición para que llames a tu esposa –Dijo la morena mientras se alejaba a su silla dejando a la rubia con la boca abierta –Entonces es mejor que me vayas dando su número porque seré yo quien hable con ella –Anunció la latina soltando una pequeña risa.
La rubia no era tonta y había entendido a la perfección lo que la morena había querido decir: No saldría con ella.
-¿Por qué no quieres salir conmigo? –Preguntó la bailarina con fastidio por lo ocurrido.
–Eres mi clienta y te recuerdo que aún sigues casada –Aclaró la abogada mientras volvía a su tono de seriedad.
–En unas semanas dejaré de ser tu clienta y dejaré de estar casada , ¿entonces ahí saldrías conmigo? –Preguntó la rubia relajando su rostro para acercarse a la latina quien solo soltó una ligera carcajada –Dímelo ¿Saldrías conmigo?.
Santana no pudo evitar ruborizarse por el atrevimiento y determinación de Brittany. Hace mucho no veía a alguien tan interesada en ella,
-No lo sé – Susurró la morena sin poder mirarla de frente, Brittany sonrió.
–Tomaré ese nolosé, el rubor de tus mejillas y todo el tiempo que te tomaste para decirme eso como un sí –Dijo la rubia con emoción –Me tengo que ir –Brittany dejó un beso en la mejilla de Santana para luego dirigirse a la puerta –Buscaré un lugar para nuestra cita y luego te doy el número de mi ex – esposa , te veo luego -Dijo la bailarina con una sonrisa de oreja a oreja mientras salía por la puerta.
Santana no podía creer todo lo que había sucedido en pocos minutos, realmente no estaba segura de lo que acababa de pasar, ¿había arreglado una cita con Brittany?.
Sea como sea, Santana ya no se sentía desconcentrada, ni aburrida, ni fastidiada.
Definitivamente Brittany era un huracán en su vida.
Flashback 3er año de preparatoria:
Desde que Rachel conoció a Finn Hudson, sintió que él era el chico indicado para ella, así que el día en el que oficializaron su relación, la castaña había sentido que parte de su vida futura empezaba a formarse.
Amaba al quarterback pero había algo que desde hacía unas semanas le preocupaba, su sexualidad.
Habiendo crecido con dos padres homosexuales, la pequeña diva nunca había tenido algún tipo de homofobia pero tampoco se había imaginado que algún ella iba a empezar a sentirse atraída por una chica, y mucho menos por una de las chicas que se había encargado de hacer miserable su estadía en la escuela, Santana López.
Desde aquel beso, Rachel no había podido dejar de pensar en ella, ¿Acaso era normal ver fuegos artificiales cuando besas a alguien que no es tu novio? .
La judía sentía la extraña necesidad de estar cerca de Santana, a pesar de que esta rechazara algún tipo de contacto con ella, de todas formas sabía que estaba mal ya que ella amaba a su novio, pero entonces ¿Qué diablos le sucedía?
Todo se había complicado con Finn desde el día en el que ella le contó lo sucedido, el quarterback se había vuelto en alguien sumamente celoso lo que solo contribuía a que la judía se sintiera aún más culpable por no haberle dicho toda la verdad y haber culpado a Santana de todo.
También desde ese día, la castaña había intentado hablar con la morena de cualquier manera, quería disculparse por su cobardía pero la latina había construido una especie de barrera contra ella.
El corazón de la castaña dolía, no quería perder a Finn, pero tampoco quería ni podía dejar de pensar en Santana.
-"Te veo bajo las escaleras del campo de football hoy en la noche, llega temprano" –Santana.
Una nota en el casillero de la diva decía eso, Santana lo había escrito e incluso llevaba impregnada su perfume, el mismo que usó el día que se besaron.
La latina quería hablar con Rachel.
"Debe ser una señal"Susurró la castaña mientras guardaba la pequeña nota en su bolsillo y dibujaba en su rostro una sonrisa de ilusión.
Fin de flashback.
Bueno, como siempre les invito cordialmente a dejar un review :D , siempre son muy recibidas, las críticas, los insultos, hasta los tomates son recibidos jajaja.
De antemano gracias por leer , nos leemos pronto (:
