-¿Dónde estoy?- miro en todas direcciones en búsqueda de una salida sin tener ningún éxito, todo el lugar era exactamente igual.
-Oh mi querido Judai…- una voz resonó por todo el lugar, su voz era seductora, aterciopelada y a la vez metálica y fría- No tienes por qué temer…
- ¿Quién eres tú?
De pronto una imagen se reflejó en todos los espejos, era aquella imagen que lo había estado atormentando todo el día, ese beso…Judai trato de ignorarlo, pero le fue imposible, en la dirección que volteara se encontraba con esa imagen.
-Míralo bien- de nuevo aquella voz- ¿Te parece real?
-¿A qué te refieres?- pregunto Judai mirando a todas direcciones en búsqueda de la dueña de dicha voz
-Yo puedo ayudarte a ver la verdad…-una pequeña risa sonó por todo el recinto
-¿Y cómo puedes hacerlo?- su voz ya no era nerviosa, ahora era curiosa. De pronto todos los espejos cayeron a lo que parecía ser la nada y una sombra apareció frente a él materializando un espejo enorme que reflejaba el rostro de Judai, el castaño sin saber porque, acerco lentamente su mano temblorosa al espejo al hacer contacto se revelo una nueva imagen ante él, era su mismo rostro, pero desfigurado con una sonrisa torcida y siniestra acompañado de unos ojos color rojo y verde
-Libérame…
Judai salto de su cama despertando agitadamente, con una gota de sudor frio recorriendo su frente
-¿Qué fue eso…?
En otro lado de la mansión se encontraban Jehu, Haou, Fubuki y Azuka sentado en lo que parecía ser una sala de juntas. Todos escuchaban atentos el relato del peli azul sobre lo acontecido ese día
-Johan esta…¿vivo?- Fubuki se encontraba con la boca abierta debido a la impresión. Aunque siempre trataba de darles una esperanza a los demás sobre el paradero de Johan, él la había perdido, y escuchar esto era realmente sorprendente para el castaño.
-Si…-la voz de Jehuera fría y serena, sabía que debía mantenerse ecuánime en esa situación tan tensa- Estaba siendo torturado por…Edo- apretaba fuertemente sus puños en un intento de controlar su ira y no insultar al peli plata.
-Y ¿Judai vio todo eso? - la rubia tenía una mirada de preocupación evidente en sus ojos, aquella historia era difícil de digerir para ella.
-Si…-fue lo único que dijo antes de bajar la mirada, descansando su cabeza en la palma de su mano.
-Pobre Judai…- La joven llevo por instinto sus manos a su pecho, estaba realmente afligida y preocupada por el castaño, lo que Judai acababa de vivir había sido un golpe muy fuerte, y era su culpa por no haberlo cuidado como era debido. Pero si hablamos de culpabilidad Haou se lleva el premio mayor, estaba frustrado consigo mismo por todo lo que le había dicho a su hermano. Instintivamente llevo su mano a su mejilla hinchada, se lo merecía, el golpe, la amenaza, todo.
-Maldición…-su voz era un susurro inaudible para el resto
-No es momento para lamentarse- de pronto la voz del castaño mayor resonó por toda la sala- ahora que sabemos el movimiento del castillo es momento de preparar el plan de acción- su semblante era severo, tomando a toso los presentes por sorpresa, en especial a Azuka que estaba acostumbrada a verlo sonriente, ante todo- Debido a todo lo que no has contado Jehu, el plan A queda descartado, no se pueden infiltrarse tantas personas sin ser detectados por el enemigo.
-Exacto- ahora era el peli azul el que tomaba la palabra- pero el Plan B es casi un suicidio, somos muy pocas personas a comparación del ejercito de Edo, si entramos ahí por fuerza bruta nos van a acabar matando a todos, aun no tenemos idea de qué clase de criaturas tenga Edo bajo la manga
-Sabemos que su bestia más poderosa es ese gigante que nos atacó hace cinco años- Haou decidió involucrarse en la conversación retomando su calma y frialdad habitual.
- ¿Y eso que? - Jehu miraba a su pareja con ironía en su rostro
-Que, si derrotamos a esa bestia, prácticamente la victoria es nuestra
- ¿Tienes algún plan para derrotarle? - Azuka miraba al castaño con mucho interés, sabía que tramaba algo.
-Podría decirse que si…todos los presentes miraron Haou con mucha atención- Hace miles de años estallo una guerra, muy parecida a la que estamos viviendo, los integrantes de la familia real estaban cayendo uno a uno, hasta dejar al que sería el próximo rey. Los sabios en su afán de protegerlo designaron a un caballero para que pudiera fusionarse con un demonio y cuidara al heredero…
-¿Y eso en que nos beneficiaria?- el mayor de los Tenjouin no captaba muy bien a donde quería llegar Haou con todo ese relato
-La fusión del caballero con el demonio dejo como fruto a una criatura con grandes poderes, disponible para ayudarnos
-¡Eso es fantástico!- la chica sonreía ampliamente- ¿Dónde se encuentra esa criatura?
-Tengo entendido que, a las afueras del castillo, en el subterráneo…
-Perfecto, entonces solo debemos ir a ese lugar y pedirle que nos ayude- Fubuki parecía entusiasmado con la idea, y ¿Cómo no estarlo? Por fin le daban una buena noticia para que toda esta pesadilla se termine
-No te emociones Fubuki…- la voz de Jehu captó la atención de los hermanos que instintivamente dejaron se sonreír- Aun no escuchas el resto de la historia- el peli azul se cruzó de brazos mientras que los hermanos volvían su vista a Haou que suspiro cansado.
-El demonio solo le prestara su poder a un descendiente de la familia real…
-Ese no parece ningún problema, tanto Judai como tú lo son- Fubuki aún no comprendía que les impedía ir por ese poder
-No solo es eso, también debe ser elegido por la criatura "Aquel que tenga las cualidades necesarias para prestarle su poder"- Todos permanecieron en silencio, ese sí que era un problema- Mi padre paso gran parte de mi infancia preparándome. Él decía que "ella" se le había aparecido en un sueño antes de que naciéramos, informándole que su hijo era la encarnación de su joven príncipe. Yo al ser el primogénito supusieron que era el elegido…
-¿Y no es así?- la joven de cabellos dorados miraba al castaño con curiosidad
-Siempre pensé que era así, pero ahora no lo sé…- Haou suspiro frustrado. Paso años aprendiendo el control de las artes sombrías listo para asumir el poder de aquel demonio, siempre estuvo entusiasmado con eso, el pensar que él podía controlar aquella criatura le emocionaba, pero ahora las cosas habían cambiado; su pequeño hermanito, tan débil, tan torpe, tan inocente le estaba haciendo dudar sobre quién era el elegido.
-Bien, solo hay una manera de averiguarlo…-todos giraron sus rostros para ver a Azuka que les dedicaba una sonrisa genuina llena de determinación.
Al día siguiente Judai estaba dispuesto a pedirle una disculpa a su hermano, pero no pudo tener contacto ninguno con él, Haou se el paso encerrado con Jehu y Fubuki todo el día, espero pacientemente a que el castaño saliera en algún momento, pero no fue así. Judai quería hacer las paces con él y sin embargo parecía que el mayor de los Yuki estuviera esquivándole o algo.
Pasaron un par de días y Judai seguía sin tener éxito al acercarse a su hermano, se sentía frustrado y no solo era por el simple hecho de que su hermano no quería verlo si no que también estaba ese "extraño sueño" que se había hecho recurrente, siempre que cerraba los ojos se le venía la misma imagen, solo que estaba vez ya no aparecía Johan ni Edo en su sueño, simplemente se escuchaba una voz en aquel lugar que decía "Libérame…" constantemente, no tenía sentido alguno, y no quiso hablarlo con los demás, no quería preocuparlos por un simple sueño, sobretodo no quería preocupar a Jun..
-Jun…-suspiraba mientras se recostaba en el húmedo césped listo para contemplar el cielo nocturno. Aun no podía creer que el chico de ojos grises haya presenciado aquel momento de debilidad que tuvo, le avergonzaba ¿Qué tal y pensaba que era un cobarde? - Tal vez sea cierto…- de nuevo suspiro, dibujando una sonrisa melancólica en sus labios. Había pasado años encerrando sus sentimientos, creía que si se mostraba frio y serenos los demás no se preocuparían por él, aunque por dentro estuviera en una batalla constante con su sentir.
Por inercia tomo el rosario que Johan le había entregado, seguramente para protegerlo.
-Parece que tú lo necesitas más que yo…- dijo al aire recordando lo mal que se veía su amado.
-¿Judai?- el castaño se incorporó rápidamente solo para observar como cierto chico de ojos grises lo miraba mientras se recargaba en el tronco de un árbol
-Jun…-¿Qué haces aquí?- Judai se puso de pie, acercándose lentamente a su compañero.
-Solo tomaba aire fresco- decía con una sonrisa tranquila en el rostro. Cuando el castaño estuvo lo suficientemente cerca por fin pudo observar lo que tenía en su mano segundos atrás- Bonito rosario…
-Gracias, fue un…obsequio- Judai observo el rosario, tomándolo entre sus dedos, sonriendo con melancolía.
-De Johan…-Jun suspiro frustrado, ya comenzaba a hartarse.
-¿Estas bien?- el castaño miró como su compañero fruncía el ceño, en sus ojos se poda observar la rabia que sentía.
-No entiendo cómo puedes seguir enamorado de él- su voz era grave y sombría, tomando por sorpresa a Judai que por instinto dio un paso hacia atrás.
-¿Cómo?
-¿¡NO TE DAS CUENTA QUE ÉL YA NO TE AMA!?- sus palabras eran como dagas que atravesaban el corazón de Judai, haciendo que este se colocara una mano en el pecho.
-¡Eso no es cierto!- sus ojos se encontraba con los grises de Jun que irradiaban coraje
-¡CLARO QUE ES CIERTO!, NO SE COMO TE EMPEÑAS EN NO VER LA VERDAD
"Yo te mostrare la verdad…" Esas palabras resonaron en su cabeza, ¿Cuál era esa verdad de la que todo el mundo le habla?
-No puedes avanzar si sigues estancado en el pasado- Jun ya estaba a pocos centímetros del castaño, mirándole con desesperación- ¡Deja de cegarte y mira al frente! ¡Hay alguien más que podría darte todo lo que Johan no pudo!
-¿Que…?- Judai estaba en estado de shock, su mente estaba en blanco, ¿Qué debía decir ante esa situación? ¿Qué debía hacer?
-Déjame acercarme a tu corazón…
-Jun…-el castaño estaba petrificado en su lugar, le costaba trabajo sacar cada una de las palabras que tenía en la garganta- …¿Qué…quieres decir?
-¿No te das cuenta Judai?, ¿no te das cuenta de que me muero por ti?, de que…-El peli negro tomo las manos de Judai con suma delicadeza, como si temiera que al tocarlas estas se fueran a romper en mil pedazos- Estoy enamorado de ti…
Los ojos de Judai se ensancharon, su cara ardiendo ante unos suaves y cálidos labios tomando posesión de los suyos…¿Qué demonios estaba pasando?...¡JUN LO ESTABA BESANDO! Y él estaba ahí, inerte, quería moverlo, quería alejarlo y sin embargo no lo hizo, su cuerpo no quería reaccionar, solo estaba ahí, en silencio, sintiendo los cálidos labios del muchacho frente a él, ¿Por qué no lo alejaba?
Paso, lo que para Judai fue una eternidad, cuando Jun se separó, miro al castaño que se mantenía inmóvil, esperaba que el castaño lo abofeteara y le gritara, pero no fue así, eso le dio una esperanza de que tal vez Judai pudiera sentir lo mismo que él algún día, y no se iba a detener hasta conseguirlo, hasta conseguir el amor del castaño. Se acercó lentamente al oído de Judai y en un susurro declaro su sentencia.
-Te mostrare que soy mejor que Johan…-su voz suave, llena de confianza, retumbo en la mente del castaño, escuchando con alivio como se alejaba lentamente del lugar, esperando a que ya no se escucharan pasos, dejándose caer de rodillas, recargando su peso en sus brazos, respirando agitadamente, su cuerpo temblando, sus ojos traicionándole una vez más, dejando caer lagrimas camufladas con el césped mojado.
-¿Qué está pasando?- cerro sus ojos dejando que sus lágrimas resbalaran por sus mejillas, ahí se quedó varios minutos, sollozando en silencio, dejando que la luna tratara de curar su malestar, siendo inútil, su malestar seguía ahí y no iba a quitarse.
Unos ojos color miel, desde una ventana en lo alto, miraron toda la escena con tristeza.
-¿Cuánto dolor y angustia guarda tu alma?- sentía un nudo en la garganta al ver al chico derrumbado en el suelo- Ni con mi hechizo más poderoso puedo aliviar tu dolor- la joven se llevó ambas manos al pecho, cerrando sus ojos- Solo una persona puede curarte…- su mente se llenó de un chico peli azul con una sonrisa en el rostro.
Una larga noche paso, sobre todo para Judai que su mente no lo dejaba conciliar bien el sueño, sobre todo por aquel "sueño" que estaba teniendo regularmente, solo que esta vez era un poco diferente.
-Judai…
-No otra vez…-el chico suspiro, se encontraba nuevamente en aquel lugar, ya ni siquiera se asustaba, ni mortificaba, ya se sentía harto de estar ahí sin entender cuál era la razón.
-Judai…- y ahí estaba nuevamente esa voz misteriosa
-¿¡Que es lo que quieres?!- gritaba a la aparente nada, viendo su reflejo molesto en aquellos espejos- ¡Deja de estar jugando al escondite y muéstrate!- silencio, era un silencio sepulcral que irritaba aún más al castaño- ¿Cómo quieres que te "libere" si no sé nada de ti?- de nuevo aquel silencio, Judai suspiro cansado, dejándose caer a lo que parecía la nada, sin embargo parecía como si hubiera un suelo invisible bajos sus pies evitando así caerse. Cerro sus ojos, dejándose llevar por los recuerdos de su mente, aterrizando en aquel beso que Jun le había dado- ¿Por qué Jun?
-No debería afectarte…-ahí estaba de nuevo esa voz de mujer, el castaño se incorporó rápidamente en búsqueda de la dueña de aquella voz, sin tener éxito decidió recostarte nuevamente colocando sus manos atrás de su nuca.
-No sabía que Jun sentía algo por mi…
-Y tu ¿que sientes por él? - su tono de voz era diferente, ya no se sentía tan fría, sino más bien compresiva, lo cual sorprendió al chico
-Sinceramente no lo sé…-suspiro- No sé qué pensar, estoy tan confundido…- se cubrió el rostro con ambas manos en una señal de frustración y cansancio, ¿Por qué su vida se volvió tan complicada? ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué Jun dio todo eso tan de repente? ¿Por qué dudaba del amor que Johan le había prometido? La misteriosa voz guardaba silencio, haciendo que Judai se inquietara aún más, necesitaba a alguien con quien desahogarse, alguien que le dijera que hacer, alguien en quien confiar- ¿Qué debo hacer?
-Eso solo tú lo puedes saber…- Judai rodo los ojos, realmente nadie le ayudaba a aclarar sus dudas, al contrario, le generaban aún más, y él estaba perdido, sin saber en qué creer, que era verdadero y que era falso.
"Yo puedo ayudarte a ver la verdad"
-Dijiste que me ayudarías a ver la verdad...-hablo recordando aquellas palabras que la voz le había otorgado
-Así es…
-¿Cómo?- el castaño se re incorporo, miraba a todos lados, era extraño pero comenzaba a sentirse cómodo en aquel lugar, y esa voz le ayudaba a no perder la cordura, si no es que ya la había perdido por escucharla.
-Debes liberarme…
-¿Pero cómo puedo hacerlo?- la voz de Judai era casi una suplica
-Pronto el destino te guiara hacia mi…
-No me ayudas con eso- el castaño dio nuevamente un suspiro, pero no quería terminar ahí la conversación, quería saber más, quería respuestas y las quería ahora -¿Por qué debería confiar en ti?
-Porque tú y yo éramos amigos hace muchos años…
Era de mañana cuando nuestro grupo de amigos, conformado por Jehu, Asuka y Haou, se encontraban listos para partir en busca del lugar de reposo de aquella criatura. Habían pasado días investigando unos escritos que Haou había tomado de su padre antes de marcharse del castillo, donde relataban la localización de una cueva donde yacía aquella criatura.
-Parece que está todo listo- comentaba la rubia ya lista con su traje de excursión que consistía en un pantalón a la cintura color rosa, una blusa purpura y altas botas cafés.
-Debemos partir ahora si queremos regresar antes del anochecer- ahora era Haou el que tomaba la palabra. Su vestimenta consistía de unos vaqueros, botas altas ambas de color negro, una túnica sin mangas griseasea con un cinturón a la cintura de este, guantes sin dedos y capa negra. Por otra parte, Jehu vestia igual que siempre, pantalón ajustado negro, body ajustado del mismo color, un chaleco largo ajustado con varios cinturones en el pecho color azul rey, guantes sin dedos y botas altas negras, además de llevar su típica capa café.
-¿No vas a despedir a Judai?- la pregunta del peli azul hizo que el castaño gruñera, sabía perfectamente que su novio solo intentaba molestarlo y acaba de funcionar.
-No hay tiempo, vámonos- Haou fue el primero en dar marcha arriba de su corcel, con su capa ondeándose al compás del viento.
-¿Por qué hiciste eso?- la rubia miraba con reproche al chico que solo se encogió de hombros
-Me gusta cabrearlo- dio una sonrisa burlona antes de subir a sus respectivos caballos y darle alcance a Haou.
Los jóvenes salieron sin contratiempos de la ciudad, encontrándose a medio día en los parajes del bosque, cabalgaron a trote suave, siguiendo las indicaciones de Haou; si sus cálculos eran correctos, y siempre lo eran, debían estar frente a la cueva aproximadamente a las 3:00 pm. Asi pasaron las horas sin que ninguno se dirigiera la palabra, el trio se encontraba en silencio, cada uno ensimismad en sus pensamientos, sobretodo Asuka que aun recordaba la escena de anoche que protagonizaron Jun y Judai. Le preocupaba el bienestar del castaño, cuando eran niños siempre cuidaba de que no se hiciera daño cuando intentaba hacer alguna de sus travesuras, eran muy buenos amigos, sabían todo acerca de Judai, cuando crecieron él le confeso lo que sentía por Johan, le daba ternura ver como el castaño babeaba cada vez que veía a su amante pasar. Suspiro al recordar al peli azul, también era su amigo, y ella sabía perfectamente el amor que Johan sentía por Judai, sabía que el ex caballero era el único que podía ayudar a Judai a ser feliz nuevamente. Ambos de complementaban, estaban hechos el uno para el otro, eran como una máquina que trabajaba a la perfección, y sin embargo ocurrió aquel desafortunado incidente que hizo que una pareja de amantes se separara trayendo solo drama y tragedia, ¿Cómo un amor tan puro termino destruyéndolos?
"Johan…" pensó la rubia cerrando sus ojos "No sabes lo mucho que Judai te necesita"
-Llegamos- la voz de Haou hizo reaccionar a la chica. Se encontraban justo frente a una especie de cueva que parecía más bien un hoyo en la tierra. Descendieron de sus caballos acercándose al agujero.
-¿Estás seguro que este es el lugar?- Pregunto Jehu a su novio tirando una piedra dentro escuchando el eco de este rebotando por el lugar.
-Según los escritos de mi padre este debe ser la entrada- La mirada de Haou se mantenía serena ocultando perfectamente los nervios que sentía en esos momentos. Según su padre la entrada se revelaría a aquel que fuera el elegido, realmente esperaba que él lo fuera, no quería involucrar a Judai en todo esto.
-Sera mejor que entremos de una vez- la joven dijo con una sonrisa entrando rápidamente de un salto en el agujero, descendiendo con saltando ágilmente de roca a roca.
-Cuanto entusiasmo- decía el peli azul con una sonrisa mientras se rascaba por detrás de la nuca.
-Debemos seguirla antes de que nos deje atrás- ambos chicos asintieron imitando las acciones de la chica.
Mientras tanto en la mansión Tenjouin, se encontraba a un Jun muy nervioso caminando de un lado a otro dando vueltas por toda la sala de estar, siendo observado por Fubuki que se encontraba sentado en el sofá bebiendo un poco de té.
-¿Por qué no contesta?-preguntaba un alterado chico peli negro aun dando vueltas por la habitación.
-Debe estar durmiendo- la voz del castaño era tranquila, más sin embargo se divertía al ver lo alterado que se encontraba su invitado.
-¿Y si se escapó?
-Imposible, tengo a varias personas vigilando la puerta y ventana de Judai
-Pero…ya sabes cómo es Judai- Jun se detuvo para mirar al castaño con una cara de tonto mientras que Fubuki enarcaba una ceja.
-¿Qué te traes entre manos?
-¿Yo?- Jun se señaló dramáticamente- Me ofendes
-Aja…- El castaño se puso de pie, dejando su taza en la mesita, se colocó frente al peli negro con una sonrisa mientras se cruzaba de brazos- ¿Qué hiciste Jun?
-¿Qué te hice pensar que hice algo?- el chico desvió la mirada con una sonrisa nerviosa en sus labios, rascándose la mejilla con su dedo índice.
-Tienes cara de tonto y estas sudando como un cerdo por los nervios- Fubuki sonreía, realmente le divertía ver al chico así, mientras tanto Jun lo fulminaba con la mirada- Ya dime ¿Qué hiciste?
-Esta bien- el chico di un largo suspiro- te lo contare…
Judai se encontraba aun en aquel extraño lugar.
-¿De que estas hablando?, ni siquiera sé cómo eres- el castaño seguía hablándole a la aparente nada- ¿Cómo es que dices que nos conocemos?
-Nos conocimos hace mucho, no en esta vida…
-¿Qué?- un silencio se formó en el recinto, un silencio que duro poco gracias a las enormes carcajadas de Judai rebotando por todo el lugar- ¡Por favor!, seguían las risas- ¡Estoy más loco de lo que creí!, como puedo siquiera tomarme enserio lo que dices, si solo eres un producto de mi imaginación enferma, ¡Solo es un sueño!- más risas se escucharon por parte del castaño, una risa que fue callada por una voz llena de verdad.
-Esto no es un sueño…yo te traje a este lugar
-¿Por qué?- Judai se puso de pie, alterado,, cerrando sus manos en forma de puños- ¡¿Por qué me trajiste a este lugar?! ¡Quiero respuestas!
-¿Qué quieres saber?- eso tomo por sorpresa al castaño, realmente no esperaba que le contestara
-Bueno…- ¿por dónde debía empezar? - ¿Por qué yo?
-Tu eres el alma que he estado buscando…
-¿El alma?- el chico estaba aún más confundido que antes.
-Si…tu eres el único que puede liberarme de esta prisión…
-Primero debes recordar quien eres, o más bien, quien eras…
-¿Y cómo puedo hacer eso?- Judai se acercó lentamente a un espejo que tenía a uno metros frente a él
-Debes ver dentro de tu interior- el joven ya estaba frente al espejo- cierra tus ojos y recuerda mi príncipe…
Judai cerró los ojos dejándose llevar, el silencio era relajante, pronto su mente comenzó a despejarse hasta quedarse en blanco, de pronto una extraña sensación lo invadió por todo el cuerpo, sentía como si fuera envuelto en alguna especie de nube, sentía frio, pero aun así esa sensación no era desagradable, desde hace mucho tiempo que no sentía la tranquilidad que estaba experimentando.
-Recuerda…
Nuevamente aquella voz, ¿Qué misterioso pasado lo entrelazaba con esa voz?
-Recuerda…
Su cabeza comenzaba a punzarle, era una punzada constante y dolorosa, ¿Qué era eso?
-Recuerda…
Su voz rebotaba en cada lugar de su mente, y entre as la escuchaba más se le hacía familiar… ¿Por qué?
-Recuerda…
Abrió los ojos encontrándose con varias sombras juntándose rápidamente, hasta formar lo que parecía una figura humana.
-¿Hola?- pregunto el castaño sin obtener respuesta, comenzó a acercarse poco a poco observando aquella figura que se acababa de formar frente a él, entre más cerca estaba más nítida se volvía la figura. Era una chica con un vestido corto y ajustado color purpura, parecía una especie de guerrera con esas largas botas y armaduras en sus hombros y pecho hechos de lo que parecía ser acero, tenía unos guantes de cuero y una larga capa color negro. Tenía cabello corto, hasta los hombros, color azul oscuro, tenía la cabeza gacha por lo cual no podía observar su rostro. Judai se encontraba a escasos centímetros de ella, y pudo notar que ella era un poco más baja que él. Sin saber por qué, llevo su mano al rostro de la joven misteriosa tomando su mentón, obligándola a subir su cabeza, sus facciones eran delicadas, con unos labios delgados y pequeños color rosado, una nariz pequeña y respingada y unos ojos…Judai frunció el ceño, los ojos de la joven seguían cerrados.
-Tranquila…- el castaño sonrió, acariciando la mejilla de la muchacha- Puedes confiar en mi- la chica comenzó a abrir lentamente sus ojos, Judai tenía la mirada fija en ellos, presa de la expectación, sus ojos se abrieron poco a poco rebelando unos bellos ojos verdes como el jade- Tu….- el castaño retiro su mano dando un paso hacia atrás, su respiración se había vuelto a agitar, sus manos le temblaba, su cuerpo estaba tenso, su cabeza nuevamente le punzaba, su corazón se aceleraba- Tu eres…- Judai abrió rápidamente lo ojos con un grito, incorporándose rápidamente de su cama, respiraba pesadamente, miraba a todas partes, estaba en su habitación, un dolor cruzo su cabeza, se llevó una mano a está, parecía que su cabeza iba a estallarle en cualquier momento.
-Yubel…- de pronto sintió un nudo en la garganta junto con un malestar en su estómago ¿conocía a esa chica? - necesito tranquilizarme – como pudo se puso de pie, mirando por la ventana, parecía ser las 4:00 o 5:00 de la tarde- Creo que me he perdido el día- suspiro pensando en aquella joven hermosa ¿Quién sería?, ¿Por qué parece como si la conociera?, y si fuera así ¿Dónde la conocía? Y ¿Por qué sabia su nombre?, su cabeza estaba llena de aún más preguntas que fueron calladas por un fuerte gruñido proveniente de su estómago- Sera mejor que baje a buscar algo de comida.
En otra parte del reino, se encontraban nuestro trio en una húmeda y obscura cueva dando vueltas sin haber encontrado absolutamente nada.
-Estoy cansada…-decía Asuka mientras se dejaba caer en una roca para descansar- No puede ser que aún no hayamos encontrado nada, estoy agotada…
-Yo también estoy exhausto- de pronto el estómago de Jehu comenzó a gruñir- y hambriento
-Dejen de quejarse par de llorones- Haou los fulminaba con la mirada- yo también estoy cansado y con hambre, y no me ando quejando.
-¿Estás seguro que este es el lugar Hoau sama?- pregunto la rubia un poco más tranquila
-Debe ser este, eso es lo que escribió mi padre
-¡Bah!- ahora era Jehu el que tomaba la palabra- seguro no es aquí y hemos estado perdiendo el tiempo
-Puede que Jehu tenga razón- la rubia miraba al castaño que se mantenía pensativo
-¡Por supuesto que tengo razón!- grito mientras se cruzaba de brazos- yo se lo que les digo, esta cueva no tiene absolutamente na…- de pronto se escuchó un estruendo dentro de la cueva, el piso comenzó a temblar abriéndose lentamente, revelando unas escaleras de piedra que descendían aún más.
-¿Decías?- el castaño miro a su novio con una sonrisa burlona en el rostro, mientras que Jehu rodaba sus ojos con expresión molesta
-Pero esto es extraño…- ambos chicos miraron a la rubia con curiosidad- Hemos pasado horas aquí dentro y no había pasado nada, y no hemos hecho algo que hiciera reaccionar algún mecanismo que revelará esto- la chica se llevo una mano al mentón- ¿será que le están revelando el camino al elegido? - miro al castaño con curiosidad
-No lo sé- decía Haou acercándose a las escaleras- solo hay una forma de averiguarlo
Descendieron por las escaleras, en cuanto bajaron se revelo una especie de túnel conformado por varios arco y pilares. Jehu encendió una lámpara de aceite para iluminar la estancia y se percataron que parecía una especie de entrada a algún templo, todo bajo tierra. Continuaron su andar hasta topar con una enorme puerta de piedra que les impedía el paso. Asuka observaba la puerta con detenimiento, sintiendo una gran fuerza emanando de ella, una fuerza que era indescriptible, si su corazonada era correcta, algo muy poderoso aguardaba tras esa puerta como Haou había dicho. El peli azul, sin detenerse, iba directo a empujar la puerta para poder abrirla.
-¡JEHU NO!- grito la rubia demasiado tarde, el chico salió disparado hacia tras por una especie de choque eléctrico al hacer contacto con la puerta. El grito de Jehu se escuchó por todo el pasillo hasta que su espalda golpeo con uno de los pilares.
-¿¡QUE DEMONIOS FUE ESO?!- el peli azul grito histérico mientras trataba de ponerse de pie.
-¿No se los dije? La puerta solo se le abrirá al elegido- la voz tranquila y sarcástica de Haou hizo que Jehu sacara un gruñido de sus labios, viéndolo con ira. La rubia rápidamente corrió a auxiliar al guerrero para que este pudiera ponerse en pie
-Esas cosas son importantes ¿sabes? ¡Puede haber muerto!
-No tengo tanta suerte- el castaño dio una sonrisa burlona volvió su mirada a la puerta frente a él, esperaba que esta reaccionara ante su presencia, pero no fue así, acerco lentamente su mano esperando que esta se abriera con su contacto, pero lo que obtuvo fue un choque eléctrico al rozar apenas la puerta. Asuka observaba las acciones del castaño con detenimiento, esto no se veía bien- Tzzzz…- el joven príncipe chasqueo con su lengua retirando rápidamente la mano, mirándola con frialdad- Tenías que ser tu…- susurro para sí mismo, cerrando su mano en un puño- No vamos- dijo pasando por un lado de los chicos sin detenerse.
-¿Cómo? Jehu no entendía muy bien el por qué la repentina marcha de su novio- Aun no hemos abierto esa puerta
-No podemos hacerlo- la voz del castaño era fría, demasiado
-¿Por qué? Jehu miraba a Haou con preocupación.
-Por qué se trata de Judai…
Judai se encontraba caminando por los pasillos de la mansión de regreso a su habitación, necesitaba descansar enserio, su mente estaba hecha un lio y quería despejarla por lo menos un rato para que pudiera dormir. Camino hasta toparse con Fubuki en uno de los pasillos.
-Fubuki-el aludido lo miro con una sonrisa ¿picara? -…¿Pasa algo?- el menor de los castaños enarco una ceja al ver como el chico mayor lo observaba
-No…nada- la voz Fubuki sonaba muy casual, demasiado- y tu…¿no tienes nada que decirme?- el chico tomo a Judai por los hombros mientras este miraba desconfiado a su anfitrión
-No…- contesto secamente, dudando de la actitud del castaño
-¡Oh vamos Judai! ¡Ya me enteré! - la sonrisa de Fubuki era amplia y burlona, mientras que la mirada de Judai ocultaba cierto recelo
-¿De qué estás hablando?
-¡Señor Tenjouin!- apareció un mayordomo rápidamente, notablemente agitado por la corrida, alarmando a los jóvenes
-¿Qué ocurre Seth?- Fubuki miraba a su sirviente con preocupación mientras se acercaba a él
-Los guardias… del señor Phoenix- trataba de articular las palabras tan rápido como podía debido a su respiración- atacaron en la plaza...el señor Jun…está herido…
-¡¿Qué?!- Fubuki de pronto sintió un aire a su costado, era Judai que al escuchar aquello corría rápidamente hacia la salida- ¡Judai espera!- pero no fue así, el castaño salió de su vista antes de que pudiera hacer algo- Maldita sea
Judai corría frenético, no le importaba nada, solo quería llegar hasta donde estuviera Jun para poder ayudarlo, corría por entre las personas que lo miraban atónito, así hasta que llego a la plaza donde se encontraba Jun, se detuvo al verlo tumbado de rodillas en el suelo, tomándose el costado derecho, con su espada aun en mano con varios guardias a su alrededor, los lugareños se encontraban escondidos, evitando tener que enfrentar a esas bestias, si se atrevían a interferir se ganarían un pase directo a la tumba, así que solo se limitaban a ver el triste final del valiente joven.
-Ríndete niño, no eres rival para nosotros- uno de ellos hablo mientras se reía burlonamente
-Nunca lo hare, no dejare que ustedes sucias ratas se salgan con la suya- la voz del chico sonaba baja pero aún era firme, el comentario hizo cabrear a uno de los guardias que le dio un golpe justo en el rostro haciendo que este volara unos cuantos metros de distancia.
-Mocoso insolente, morirás por esa misma insolencia- se acercó al peli negro para darle la estocada final, el chico yacía en el piso sin tener las energías suficientes para moverse, había fracasado, ya no volvería a ver a Judai jamás.
-Lo siento mi amor…-susurraba para sí mismo con una lagrima saliendo de sus bellos ojos grisáceos- No pude demostraste lo mucho que te amo…
-¡Calla mocoso!- la criatura alzo su mano listo para darle el estoque final, Jun cerro los ojos esperando su final, los aldeanos no podían creer que todo acabara de esa forma, pero una voz que parecía caída del cielo detuvo todo aquello
-¡Detente ahí asquerosa rata!- todos los presentes giraron en dirección al joven que se había atrevido a insultar a los guardias reales, sin creer lo que sus ojos acababan de ver.
-No puede ser…murmuro el guardia dando un paso hacia atrás
-Ni se te ocurra completar lo que pensabas hacer, porque no sabes de lo que soy capaz- los ojos marrones del joven tintineaban llenos de ira y rabia, mientras señalaba al causante de su de toda esa escena- pagaran por lo que has hecho
-¿Príncipe… Judai?
