Capítulo 10: En las Montañas del Norte de aquel país, donde la neblina y las nevadas cubrían con su manto blanco aquellos enormes y colosales gigantes de piedra, era allí donde los protagonistas se dirigían para tener su encuentro con esa persona responsable en la reparación de Armaduras y que había estado ausente durante la "Asamblea Dorada" convocada en el Santuario.

- Qué hermoso Atardecer, hace que las Montañas se vean de un tono rojizo.- Dijo Claude asombrado de aquella belleza.

- El Mundo está lleno de lugares hermosos, Claude y nosotros, los Caballeros, debemos defenderlo.- Repuso Aldebaran, mirando hacia el Horizonte junto con el castaño de Liberty City, bajo un tono de inspiración.

- ¿No te sientes inspirado por esta belleza? ¿Por qué no hablas?.- Quiso saber Claude, girándose hacia Aioria, quien estaba tomado de la mano de Lithos y no paraba de lanzarle al brasilero sendas represalias con la mente.

- Pasaste tanto tiempo comprando que está anocheciendo, además de que hay niebla y encima estamos perdidos.- Finalmente el rubio terminó por estallar.- ¡ERES UN IMBÉCIL, ATHENA, DAME FUERZAS!.- El chico estaba por darle un golpe al brasilero, mientras que Claude lo sostenía pero éste era un León indomable.

- ¡Ufff, Aldebaran, dame una mano, por Dios!.- Pidió el castaño.

- Oye, cálmate.- Pidió Aldebaran, calmando a su amigo, viendo el lado cómico a la situación, pero luego se puso serio nuevamente.- Tienes razón, nos perdimos en el camino, pero de todas formas llegamos a nuestro destino.- Señaló el moreno de Tauro.

Aquel sitio dejó helado a Aioria, éste era todo un desfiladero, un sendero lleno de niebla pero lo más aterrador era que estaba lleno de esqueletos, cadáveres que yacían allí desde los inicios de la Historia y que habían encontrado la Muerte al querer meterse en ese sitio prohibido. Inmediatamente, Claude sacó su Pistola 48 MM, le quitó el seguro y miró a sus amigos.

- Se...Señor Aioria...¡Este lugar está repleto de esqueletos con Armaduras!.- Gritó Lithos, asustada.

- ¿Qué es todo esto? La decoración de un mal gusto, qué exagerado.- Apuntó Aioria hacia aquellos cadáveres que yacían allí.

- Estas personas en vida tenían el mismo objetivo que tú: Reparar sus Armaduras en estas Montañas, pero fueron asesinados por las Almas que rondan este horrible lugar y ahora esperan la llegada de alguien más para confinarlo al mismo destino que sufrieron, en este lugar se juntan las Almas Corruptas, debes pasar entre los Esqueletos en Línea Recta hasta que llegues con quien repara las Armaduras.- Les explicó Aldebaran las historias de aquellas personas fallecidas, para luego avanzar hacia el sendero.- A un lado, Aioria, tú estás mal herido, yo me encargaré.- Pidió el brasilero, quien se iba a hacer cargo de despejar el camino.

- No digas patrañas, tú eres el que debe hacerse a un lado, yo soy el que debe solucionar esto: Es después de todo mi problema. No parece muy difícil, basta con avanzar en Línea Recta. Entonces...¡ABRIRÉ UN CAMINO! ¡"PLASMA RELÁMPAGO"!.- Pidió el joven y de ahí lanzó su ofensiva contra los Esqueletos.- Compañeros que fallecieron, vayan a un Mundo mejor atravesando el Rayo de Luz.- Les dedicó su mensaje hacia los caídos, los cuales desaparecieron por aquel bombardeo.

- "¿Cómo puede tener tanta fuerza con tales heridas?". No cabe duda que es tan feroz como un León".- Pensó y reflexionó Aldebaran al respecto.

Pronto comenzaron a cruzar aquel sendero y de ahí terminaron ante un inmenso páramo misterioso, desconocido, totalmente extraño para ellos y en donde observaron una especie de "Puente" y abajo se hallaban los esqueletos de los intrusos, de fuerzas enemigas que en el Pasado quisieron infiltrarse por la región y conquistarla pero fallaron.

- ¡¿Qué es esto?!.- Se preguntó Aioria al ver todo ese páramo desolador. Por esto es que solo se debe caminar en Línea Recta. Parece que no le gusta ser molestado.- Mencionó el joven.

- Estás en lo correcto: No le gusta relacionarse con la gente de este Tiempo. Tiene años que no pone un pie en el Santuario, pero ahora tendrá que recibirnos.- Le contó Aldebaran al Caballero de Leo.

- No puedo oponerme al reto de un Dios. ¿Y esta Torre?. Que estructura tan rara. No veo puerta por ningún lado. En este caso, si no la hay, tendré que abrir una.- Dijo Aioria, listo para atacar, pero en ese momento, alguien se interpuso en el camino.

- ¿Qué estás haciendo?. Si vienen a una Casa Ajena, lo mínimo que pueden hacer es saludar. ¿Te importaría calmar ese Cosmos tan agresivo?. Si no puedes, lárgate.- Pidió un joven de larga y lacia cabellera, llevaba consigo unas prendas tibetanas, dirigiéndose hacia los invitados.

- El único que puede reparar Armaduras: ¡Mu!.- Reconoció Aioria a su amigo, al joven Santo de Oro del Templo del Carnero Blanco: Mu de Aries.

- El deseo de reparar tu Armadura te ha conducido hasta mí.- Dijo el Arriano con una suma tranquilidad en su voz y de ahí hizo un movimiento con su mano izquierda

- Pero...¿Qué es este Cosmos? No hay presión pero es ¡IMPRESIONANTE! ¡¿Acaso eso es...Psicokinesis?!.- Se preguntó Aioria, al ver que la Pandora´s Box de Leo levitaba por los aires hasta abrirse, quitarse todas las partes y que quedara flotando aquella Armadura Dorada en su Forma Object.-

- El daño es peor de lo que creía, no puedo sentir esta Armadura.- Informó Mu al respecto, haciendo aquel "examen".- Ningún rastro de vida.

- ¡Un momento! ¡¿Estás diciendo que no puedes repararla?! ¿Qué no quieres repararla?.- Preguntó el rubio hacia el joven de prendas tibetanas, el cual se retiró del lugar hacia la entrada de la Torre.-

- Si realmente deseas una respuesta, son ambas cosas. No soy un Dios, no puedo revivir algo sin un Sacrificio de por medio.- Fue la respuesta de Mu, quien se volteó y de ahí se redirigió hacia la Torre.- ¡Vete a casa, por favor!.- Fue su orden final, sin dejar atrás su educación y buenos modales.

- ¿Crees que puedes enviarme de vuelta a casa? ¡No soy un niño!.- Le advirtió Aioria, quien no iba a regresar a Atenas con las manos vacías, en aquellos momentos, Claude se quedó mudo al ver que en las manos del joven comenzaban a verse unas centellas, unos rayos que amenazaban con estallar al igual que un bombardeo.- ¡TIENES QUE REPARAR MI ARMADURA! ¡Y SI CREES QUE ES IMPOSIBLE, TE HARÉ CAMBIAR DE OPINIÓN!. Si las palabras...¡ENTONCES USARÉ LA FUERZA!.- Juro Aioria, utilizando su poder y causando que el suelo temblara y se destruyera, volando escombros por doquier, lanzándose al asalto.

- ¡¿Está atacándolo para que le haga un favor?! ¡Señor Aioria, no lo haga!.- Rogó Lithos, pero en aquellos momentos, cuando la ofensiva de Aioria iba en directo hacia Mu, ésta fue repelida por una extraña defensa.

- ¡EL RELÁMPAGO APENAS LO TOCÓ! ¡SE MUEVE MUY RÁPIDO, DEMASIADO RÁPIDO!. Encima no deja saber hacia qué lado lo esquiva. Su Cosmos está fusionado con esta habitación.- Quedó Aioria sorprendido de aquel ataque fallido contra el Caballero de Aries, viendo la gran destrucción dejada a su paso.- No es la Naturaleza de un movimiento veloz, ni una falla de percepción, es...¡como si despedazara la habitación y viniera de Otra Dimensión!.- Señaló el joven, viendo aquel peligro.- ¡Ahora su Cosmos está detrás de mí! ¡No puede ser! ¡Él...! ¡AGHHHHHHHHHHHHHHHH! ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! ¡ESTOY PARALIZADO! ¡ENTONCES ES VERDAD!.- Gritó el joven rubio, al ver que no podía moverse.- "Es extremadamente talentoso. ¡Es tan fuerte como Hyperion del Ébano! ¡No, más fuerte incluso!".- Pensó el chico, recordando su combate contra el Dios de cabellos negros, viéndose atrapado por aquellos "Anillos" que Mu había lanzado como contra-ofensiva, aprisionando al mismo.

- No me gusta usar la fuerza para hacer cambiar la opinión de los demás. ¿Te detienes ahora y regresas a casa?. No importa lo que intentes, ¡no puedo reparar tu Armadura!. En todo caso, no es para alguien como tú, compadezco a la Armadura de Leo.- Señaló el joven peli lila.- Se ha sacrificado para protegerte, una Armadura que vive desde los Tiempos Mitológicos: ¡Tu Armadura Dorada está muerta!.- Dio Mu aquel "diagnóstico" final para el joven rubio, mientras que se mostraba a la misma en su Estado Object.-

- ¿Mi Armadura está muerta?.- Preguntó Aioria sorprendido al oír tales palabras de Mu.


Mientras tanto, en el Santuario, sobre la zona de "Star Hill", allí se encontraba el Patriarca ante los Cielos de la Noche Eterna.

- "Las Estrellas parpadean rápida y confusamente hoy. El Guiño de las Estrellas que llueve sobre la Tierra, nos enseña el destino de los Humanos. Un Mal Augurio, ¡¿es el destino este Mal Augurio?!. El León tiene la mente en su hermano mayor, sus Garras han engendrado numerosas batallas y ríos de sangre".- Pensaba el Patriarca, cuando en aquellos momentos, éste se arrodilló ante un misterioso invitado a aquella zona prohibida.

- Desde hace tiempo ha sido el deber del Patriarca observar las Estrellas en lugar de Athena. ¿Puedes tú ver el Mal Augurio que cubre la Tierra?. Me pregunto si las Estrellas pueden mostrarle a un Ser Falso como tú la verdad".- Señaló aquel misterioso personaje, mirándolo con seriedad y frialdad.

- Pontos, Señor de los Mares. ¿Qué haces aquí?.- Preguntó el Patriarca, quitándose el Casco Dorado.- ¿Has venido personalmente por ella? ¿El Arma de Cronos que duerme debajo de la Estatua de Athena?: Megas Drepanon.- Quiso saber aquel hombre de sumo poder ante el "invitado", dando a conocer la ubicación y el nombre de aquella Arma.

- No deseo nada más, rijo todo lo que fluye, observo el flujo de los fenómenos.- Respondió Pontos con severidad, mirando hacia los Cielos Estrellados.

- ¿Quiere decir que es inamovible, Mi Señor?. Pero, ¿por qué ha venido hasta aquí?.- Quiso saber el Patriarca.

- He venido a preguntar por el Futuro que se refleja en tus ojos.- Dio a conocer aquel objetivo.- Si un Ser Falso como tú puede entender las Estrellas, ¿es la prueba de que te puedes convertir en uno real?. ¿Quieres probar que mi figura puede ser derrotada por alguien? ¿Por qué no estamos discutiendo si mi poder es igual al de un Patriarca?

- Puedo vislumbrar un Mal Augurio: "Muerte" y "Fatalidad", la Resurrección de un Dios muy poderoso.- Reveló aquel Patriarca su rostro: Éste era un joven de cabellos negros y ojos azules.- Un "Flujo" Ideal y nos guiará hacia una Victoria Inevitable como agua que escapa de tus manos.- Advirtió el joven, quien se retiró de allí, dejando helado de la impresión a Pontos.-

- ¿Por qué no estamos haciendo el flujo más rápido?.- Preguntó Pontos.

- ¿Acaso deseas manipular el Flujo del Tiempo?.- Interrogó el peli negro.

- Es solo una prueba para alguien como tú que tiene a los Malos Augurios en sus manos. ¿Acaso hará el Flujo del Tiempo más rápido? ¿O creará uno Nuevo?. ¿Quieres ver?.- Fueron las preguntas finales de aquel peli azul-violáceo, quien miró a los ojos al Patriarca.


- ¡AGH!.- Gritó Aioria, prisionero de los "Anillos" de Mu.

- Si es que deseas romper mis Poderes Psíquicos con tus Puños, permíteme decirte que no podrás.- Intentó Mu en convencerlo.- La fuerza ataca directamente a tu cerebro y paraliza tu cuerpo, no tienes manera de defenderte.

- Solo existe una Armadura lo suficientemente fuerte para bloquear su ataque, ¡LA ARMADURA DE ORO!.- Gritó Aioria, mirando a su Armadura de Leo, cuando de golpe aparecieron unos ojos felinos, los de un León, de la nada.- ¡¿Qué es eso ?! ¡Proviene de la Armadura! ¡¿Acaso sigue con vida?!.- Se preguntó sorprendido y de ahí, la misma se unió a su Portador.- Como un Caballero protegiendo a su Señor, ¿esta Armadura está protegiendo a su Dueño?. ¡ANTES QUE LA LLAMA DE LA VIDA SE EXTINGA, VAMOS A INFLAMARLA UNA VEZ MÁS! ¡USAR MI PODER PARA DERROTAR AL MAL!.- Juró el joven, listo para el combate contra Mu.

- ¡Mi Señor Aioria, no!.- Pidió Lithos, pero Claude la detuvo, ya que el rubio estaba listo para lanzar su bombardeo contra el rival.

- ¡"RELÁMPAGO DE VOLTAJE"!.- Lanzó Aioria su ofensiva, destruyendo aquella "Prisión de Anillos", liberándose por fin.

- Excelente.- Lo felicitó Mu por haber "aprobado ese examen".

- ¡¿Qué?!.- Preguntaron Lithos y Claude.

- Nunca planearon enfrentarse el uno con el otro. Un Cosmos invisible y perverso nos ha seguido todo el camino. Ambos lo notaron y fingieron tener un combate para tener un ataque sorpresa.- Analizó Aldebaran con seriedad la situación planteada.

- "Diablos, espero que funcione pero apenas acerté. La Armadura es muy pesada para mí, me muevo muy lento".- Pensó Aioria, cuando en aquellos momentos, la Torre en donde Mu habitaba comenzó a arder en llamas, a incendiarse por completo, mientras que entraba en escena un misterioso enemigo de Armadura Negra junto con su Cosmos que se estaba aproximando.- Es él, oh bien, aquí vamos.- Dijo el chico, listo para la pelea.

- ¡Espera, por favor! ¡No hay razón para que luches!. Yo protejo este lugar y si alguien viene a causar caos...- Pidió Mu y con educación, desde el interior de la Torre, una Pandora´s Box comenzaba a abrirse y salía la Armadura Dorada del joven hacia él, para unirse a la batalla. De ahí el cuerpo del Arriano se cubrió con la Armadura Dorada de Aries.- Entonces, mi deber es enfrentarlo.- Sentenció con seriedad y con los ojos cerrados.

- ¿Deber? ¿El deber de un ser tan pequeño y tan poco importante? ¡Qué patético!. El Deber del Humano no te salvará del Deseo de los Dioses, ¡MUERE, HUMANO!.- Sentenció el enemigo, quien se preparó para enfrentarse contra los dos Santos de Oro de Athena.


¿Quién será el nuevo enemigo? ¿Será Hyperion de Ébano o alguien más que ha llegado y dará por comenzada la Batalla de Jamir? ¿Intervendrán Marinette y Adrien en esta pelea?. No se lo vayan a perder :D. Cuídense y nos vemos la semana que viene :3.

Saludos para todos.