¡Hola! tarde un poco en subir un nuevo capitulo, pero aquí esta por fin, solo es la primera parte, básicamente es lo que esta pulido del capitulo completo, la otra parte aun tiene fallas y errores y falta pulirla, pero para no dejarlos sin actualización... pues subí la primera parte
CAPITULO 10
PINKERTON PURO Y DURO
(PARTE 1)
La noche ya había pasado, desperté al sentir la luz del día tocarme la cara y eso era algo malo, significaba que el juicio de Elizabeth ya había pasado y yo no lo había impedido, de nuevo todo se había arruinado… de nuevo volví a llegar tarde. Nunca debí descuidar mi espalda ¿En que estaba pensando?
Estaba en un cañonero volador, atado de las manos con unas sogas, acostado en medio rodeado por soldados Founders armados con ametralladoras y escopetas, vestidos con sus característicos uniformes azules
-¿A dónde me llevan?- pregunte al recobrar el conocimiento
-¡Miren! Parece que el terrorista ha despertado- dijo un soldado cuyo rostro estaba cubierto por una careta con dos agujeros para los ojos
El resto de los soldados me miraron haciendo caso a su compañero
-¡Vaya, por fin!- dijo otro
-¡¿A dónde mierda me llevan?!- pregunte de nuevo, desesperándome
Todos se miraron unos a otros, hasta que al fin uno me levantó sujetándome del cuello de mi camisa reincorporándome en dos pies
-Te llevamos a Finkton, Falso Pastor. Allí aprenderás buenos modales, trabajaras como el animal que eres… en señor Fink se encargara de ti jeje-
-Tu trabajo será mucho peor que el de todos los que trabajan aquí-
-¿Si? Bueno, a ellos no los asesinare…- respondí serenamente
-¿Ah sí? ¿Y a quién si? - me pregunto un tercero
-A ustedes…- le respondí
-Hhmm, ya veremos Falso Pastor- me respondió el primero con una media sonrisa
Una bolsa de tela oscura cayó sobre mi cabeza haciendo que todo se viera oscuro, ahora no veía absolutamente nada, solo me valía de mi oído, tacto y olfato. Traté de mantener el equilibrio pues solo estaba parado en dos piernas y mis manos estaban atadas en mi espalda y el cañonero se tambaleaba mucho. En poco tiempo empecé a escuchar sonidos de máquinas, ordenes furiosas, cantos de trabajadores, el aire apestaba a grasa, aceite, humo y otras emanaciones, señal más que obvia de que ya habíamos arribado a Finkton. El cañonero se sacudió un poco al atracar en el muelle haciéndome perder levemente el equilibrio, algunos soldados me sujetaron de los hombros y me empujaron para que avanzara, no podía ver en donde estaba, tener una bolsa en la cabeza no se siente nada bien.
Caminaba lentamente asegurándome de no tropezar con algún objeto en mi camino, lo que hacía que algunas veces fuera más lento y como resultado los soldados me volvían a empujar, insultándome y golpeándome para que caminase. Seguían sujetándome fuertemente por los hombros, frente a mi escuché golpeteos en una puerta, seguidos por una conversación
-Oficina del señor Fink ¿Qué se le ofrece? - se escuchaba una voz femenina distante, supuse que la persona estaría del otro lado de la puerta
-Traemos al Falso Pastor- esta vez se escuchó una voz masculina cercana, posiblemente del soldado que llamaba a la puerta
-Adelante- volvió a hablar la voz femenina
Después se escuchó el sonido de la puerta abriéndose
-Camina…- me ordenaron los soldados detrás de mí, los obedecí
Me gustaría poder ver por lo menos el lugar al que están a punto de meterme a la fuerza, una vez dentro (supongo que ya estábamos dentro) los soldados comenzaron a forcejear conmigo, como si quisieran que me posicionase en un lugar específico de la habitación. Dejaron de forcejear y me quitaron bruscamente la bolsa de la cabeza, la luz hizo que cerrara mis ojos acostumbrados ya a la ausencia de luz dentro de la bolsa de tela negra, baje la mirada y cerré mis ojos pues tenía mis manos atadas
-¿A sí que tú eres ese Falso Pastor que ha estado causando terror por las calles de Columbia eh?- pregunto una voz frente a mí, una voz conocida
Mis ojos se acostumbraron a la luz cegadora del día y levanté la mirada abriendo los ojos
-¿Fink?- dije al reconocer la voz y ver a la persona que había hablado
Fink se veía como siempre: vestido con un elegante traje, un sombrero de copa alta en la cabeza usado por la burguesía de Columbia y un gran bigote le adornaba el rostro. Junto a el se encontraban algunos guardias y su asistente, el Señor Flambeau se encontraba a su derecha
-Vaya que me conoces hijo- Fink parecía sorprendido – Pero ¿Cómo si nunca nos hemos visto? -
-Oh, claro que te conozco muy bien, y si… si nos hemos visto- respondí calmadamente, tenía que mostrarme serio, no expresar debilidad o miedo
-¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo? – dijo detrás de su escritorio
-Si te lo digo no me creerás- le dije refiriéndome al otro Jeremiah Fink de la otra Columbia
-Pfff… no estoy para jueguitos… sin embargo yo si te conozco-
Arquee una ceja
-Enserio…- dije en tono aburrido, y el comenzó a hojear unos papeles que tenía en su escritorio
-Booker DeWitt… Batalla de WoundedKnee… Séptimo de Caballería… -Fink pronunciaba algunas palabras en alto, las cortaba, callaba y luego volvía a hablar -…¡Pinkerton!... investigador privado…-
Esto me daba mala espina ¿Cómo era posible que Fink poseyera tal información?
-¡Vaya vaya DeWitt! -continuó Fink -¡Pinkerton! Sin duda me sorprendes, un viejo Pinkerton me será muy útil aquí en la fábrica y en el pueblecito de Finkton, tal vez logres apaciguar a esos revoltosos que vagan por ShantyTown…-
-No me interesa ese trabajo, Fink- le dije y su expresión divertida cambió a una seria
-¡Serias jefe de seguridad de Fink…!-
-¡No me interesa!-
-¡Como quieras DeWitt! Sabes… aquí hay leones, vacas y por ultimo hienas -dijo refiriéndose a su forma de clasificar a las personas: los leones eran los lideres, refiriéndose a él y su círculo; las vacas o el ganado eran sus empleados; y las hienas eran los "revoltosos" y agitadores que se oponían a él y su sistema - ¡Yo te estaba dando la oportunidad de ser un león y estar con otros leones…! ¡Pero si quieres ser ganado, serás ganado, DeWitt-
-No… me… importa- le dije sin expresión en el rostro, y eso lo molestó mas
-Sabes DeWitt… escuche que vivías con alguien… una linda jovencita llamada Elizabeth ¿No es asi? Bueno, me encargare de que nunca la vuelvas a ver, porque nunca saldrás de aquí ¡Eso te lo juro! -
Esas palabras, la sola mención de Elizabeth me hizo sentir vivo, ella era la botella de sales para que mi vida funcionara ¿Otra vez pensando cosas extrañas, diciendo palabras "cursis"? ¿Qué me pasa? Fink volvió a hablar
-¡Saquen a este infeliz hijo de perra de mi vista! Desátenle las manos, si no, no va a poder trabajar ¡Pónganlo a hacer todos los trabajos de todos los trabajadores! y que haga cada uno en menos de diez minutos y si se pasa del tiempo o lo hace mal, o se resiste o niega… ¡Desháganle la espalda a latigazos! -
Fink estaba hirviendo de coraje, mis respuestas y mi cara sin expresiones lo habían vuelto loco. El estaba acostumbrado a que le suplicaran por su vida y se le arrodillaran implorando compasión, pero esta vez era diferente, esta vez se había topado con Booker DeWitt. Y yo ya tenía un plan, todo era cuestión de averiguar si daría resultado o no. Un soldado desenfundó un cuchillo y cortó las sogas de mis manos. Fink siguió hojeando los papeles con información mía.
-Vamos, camina- me ordeno el soldado mientras apuntaba a mi cabeza con una pistola
Comencé a caminar con dirección a la única puerta de la habitación, dos soldados más se encargaron de abrirla y la cerraron una vez estuvimos fuera. Caminamos unos minutos por las calles empolvadas de Finkton, el soldado me ordenaba hacia donde ir y yo lo seguía, esperaba que la primera fase de mi plan resultara… llegamos hasta un lugar apartado en donde había unas tuberías rotas y malolientes
-Allí está tu primer trabajo "león" ¡Repara esas mierdas! -dijo "león" con un tono burlón
Comencé a mover de un lado a otro los pedazos de tuberías, destrozadas sin alguna razón aparente, algunas eran muy gruesas y otras eran muy delgadas, fácilmente confundibles con varillas. Seguí haciendo mi trabajo, pero siempre atento a cualquier movimiento sospechoso del soldado que indicara que estaba a punto de dispararme, en realidad ni yo sabía lo que estaba haciendo, nunca había hecho esto, así que se me dificultaba la tarea, algunas tuberías estaban demasiado enmohecidas o tenían restos de materia fecal y quien sabe que más, eran las tuberías rotas de los sanitarios de Finkton o al menos de las oficinas de Fink y los suyos. El soldado seguía apuntándome, debía deshacerme de algún modo de él, debía pensar en algo lo más rápido posible. No podía abalanzarme sobre el gritando como un desquiciado, debía ser mas… estratégico.
Buscando en los alrededores encontré algunas herramientas, y entre ellas, una llave inglesa…
Me quede parado dándole la espalda al soldado. Sosteniendo la llave en mi mano izquierda.
-¿Qué estás haciendo? Vuelve a trabajar- se escuchaba la voz del soldado detrás mío
Escuche sus pasos acercándose, la sombra del soldado Founder en el suelo me decía que estaba apuntándome a la cabeza
-…- no le respondí, solo respire largamente y exhale por la boca, preparándome para lo que vendría. Uno de los dos acabaría muerto
-¡Dije que trabajes Falso Pastor!-
Me volví rápidamente, aun corriendo el riesgo de que me disparara, me arriesgué a golpear su mano con la llave inglesa. La pistola cayo el suelo y el soldado se agarró la mano, supongo que se la rompí, seguí dándole golpes certeros en la cara con la llave hasta que logré hacerlo caer. Su rostro era irreconocible ahora, no quedaba nada que no estuviera lleno de sangre y pedazos de carne. De la llave inglesa goteaba sangre. Eso había sido fácil, solo golpear su mano para desarmarlo y luego golpearlo en el rostro hasta matarlo.
Busque la pistola en el suelo y al hallarla me apodere de ella
-¿Acaso nadie lo vigila, Falso Pastor?- dijo una voz serena detrás de mí- ¡Pero que!- la voz se sobresalto
Me volví para ver a quien pertenecía la voz, me encontré con un asustado hombre… el Señor Flambeau, quien había llegado a la zona y me había visto sin nadie vigilándome, pero al acercarse vio el cadáver del soldado y eso había hecho que se sobresaltara. Flambeau salió corriendo y gritando. Levante mi brazo derecho armado con la pistola y apunte hacia el asustado asistente de Fink. Apreté el gatillo… solo se escuchó un clickeo, pero ningún disparo… el arma tenía el seguro puesto…
No podía dejar que Flambeau escapara, en un intento desesperado, arroje la llave inglesa tan fuerte como pude. La herramienta que me había salvado la vida volaba ahora por los aires dando vueltas dejando a su paso un chorro de sangre en espiral que caía al suelo. Vi la llave dar vueltas y más vueltas, despidiendo sangre, hasta que se impactó contra la cabeza de Flambeau. Tal vez más por suerte que por puntería la llave dio en el blanco, la cabeza del hombre se abrió, y la sangre comenzó a brotar desde su interior, la llave quedo incrustada en su cráneo. Su cuerpo sin vida se desplomó en el polvo de las calles de Finkton y un pequeño charco de sangre comenzaba a crearse alrededor de su cabeza
-¡¿Qué ha sido eso?!- alguien grito desde una esquina
Dos policías de Finkton que patrullaban la zona habían escuchado los gritos del fallecido Señor Flambeau, entonces me vieron con la pistola en la mano
-¡Esta armado, vamos!- desenfundaron sus armas y corrieron hacia mi
Quité el seguro del arma esta vez y apunté. Sonó un potente disparo y uno de los policías cayó muerto con la cabeza destrozada, el segundo siguió corriendo hacia mí, sonó otro disparo y también cayó muerto con la cabeza destrozada. Pero mi pistola seguía con todas las balas en el cargador, no había disparado… yo no los maté. Las sirenas de alarma comenzaron a sonar, varios policías y soldados me rodearían en cuestión de segundos, pero entonces alguien bajó de uno de los tejados cercanos, tenía el rostro envuelto en harapos rojos y solo se le veían los ojos, aquella persona veía armada con un rifle de francotirador. Con la mano me indicó que le siguiera, lo hice.
Me llevo hasta un callejón estrecho sin salida
-¿Quién eres?- pregunte sin obtener respuesta
Al final del callejón había una alcantarilla, el extraño levantó la tapa y me señalo el interior del pozo oscuro que se había abierto. No tuve más remedio que obedecerle e introducirme en el agujero, el sujeto que me había salvado se metió después de mi cerrando la alcantarilla tras de sí. Me guio por los túneles cilíndricos que conformaban las alcantarillas, hasta que llegamos a una parte en donde había un hueco en la pared del túnel, me indicó con la cabeza que pasara, me introduje gateando en el hueco, encontrándome en un pequeño túnel que también recorrí gateando hasta llegar a una pequeña habitación de un metro por un metro en donde ya podía ponerme de pie tranquilamente. El extraño sujeto salió a gatas de pequeño túnel y se reincorporo a mi lado, el techo de la habitación en donde estábamos era de madera, entonces el empezó a quitarlas y a hacerlas a aun lado. Luz de día, al parecer habíamos salido a otra parte. Hábilmente, el trepó por las paredes de la pequeña habitación para llegar arriba, luego, me tendió su mano para ayudarme a subir también. Una vez estuvimos los dos arriba, comenzó a poner las tablas en su lugar, bloqueando de nuevo la entrada.
El lugar en donde estábamos era una habitación más grande, el techo estaba sostenido por columnas de madera, las ventanas eran grandes agujeros en la pared, había algunos muebles viejos, algunos utensilios y un colchón que simulaba una cama
-Yo construí esto mientras escapaba de los perros falderos de Fink y del Profeta- dijo el extraño al terminar de poner las tablas en el suelo
Su voz me era tan familiar…
-Me oculté en las alcantarillas y encontré este lugar -Continuó -le hice algunos arreglos, hice grandes agujeros en la pared para que fueran ventanas, descuida, estamos en el subsuelo de Finkton, bajo el suelo bajo nosotros no hay nada más que miles de metros de caída libre…-
Su voz era femenina…
-¿Quién eres?- volví a preguntar, esta vez más serio, como exigiendo algo
-¿Ni siquiera das las gracias a tu rescatadora?- dijo serenamente, no respondió a mi pregunta y comenzó a quitarse los harapos rojos que envolvían su cabeza
Su voz era tan familiar… pero no lograba… recordar…
Entonces terminó de quitar los harapos… y allí estaba… ella…
Pregunte:
-¿Daisy?-
LOL...
La llave inglesa que Booker utiliza para romper algunos craneos es como la del primer BioShock, la puse como una especie de... referencia. El señor Flambeau aparece en el juego, el es quien te da el cañon de mano (azotadora). El escondite subterraneo de Daisy esta ubicado bajo las calles de Finkton, mas exactamente en una esquina de la "isla" voladora, recordemos que las islas voladoras de Columbia tienen una especie de base en donde van atados los globos (se ven en el juego).
bueno eso a sido todo por esta ocasion... lamento que sea poco pero los ultimos dias de escuela son los mas pesados para mi. La buena noticia es que ya acabé mi semestre y obviamente ya estoy de vacaciones, por lo que actualizare mas seguido... hasta la proxima.
