Disclaimer: Junjou Romantica no me pertenece. Su creador es Shungiku Nakamura, yo solo utilizo los personajes para hacer un tributo a su obra.
Nowaki entro a la nueva habitación de Misaki. Esta vez le habían llevado a una donde las ventanas tenían barrotes, la habitación era de un escalofriante tono blanco, la habitación apenas y tenía una mesa como decoración, y para colmo, ahora el pasillo era vigilado de lado a lado. El médico no pudo evitar sentirse mal, cada vez más parecía que estaban en una cárcel y tristemente ninguno de los dos podía hacer nada, de una u otra forma, eso era lo mejor.
Sintió la mirada de Misaki posarse sobre él y se vio en la necesidad de forzar una sonrisa. Debía hacer todo lo posible para que se mantuviera tranquilo.
― ¿Cómo te sientes? ―Supo que era un pregunta estúpida pero también sabía que era la mejor manera de saber qué es lo que había pasado. Respiro lentamente esperando por una respuesta que nunca llego, camino hasta sentarse a un lado de él y le quito el cabello que le cubría el rostro―, deberíamos cortar un poco tu cabello, ya está muy largo ―Dijo casualmente para tranquilizarlo un poco más.
― ¿Puedes abrazarme? ―Nowaki le sonrió y paso su brazo por sobre sus hombros―, no sé cómo paso ―Comenzó en voz baja―, el doctor Kai estaba hablando, diciéndome que poco a poco comenzaría a recordar, después empecé a sentir sueño y de repente él ya estaba frente a mí ―Lentamente los dos se acostaron en la cama frente a frente.
― ¿Por qué no llamaste a los guardias? Estaban al otro lado de la puerta ―Misaki cerró los ojos comenzando a sentir el cansancio.
― No lo sé ―Cuando los volvió a abrir los ojos amables de Nowaki le consolaron―, cuando estábamos encerrados no importaba cuando gritara, nunca nadie iba a ayudarme… suponía… suponía que nadie lo haría esta vez… que no importaba cuanto suplicara, nadie iba a venir...
Nowaki sonrió con tristeza, comprendía esa sensación, comprendía su miedo y su desconfianza. Se acercó más a el hasta que su brazo rodeo su delgada cintura y sus narices se rozaron―, Misaki… ―El nombrado entrecerró los ojos sintiendo su aliento golpeándole el rostro, el calor subiéndole a la cabeza―, las cosas cambiaron… tenemos que dejar de tener miedo ―Los ojos verdes le miraron confundidos―, ahora hay personas que nos están apoyando, que nos están protegiendo… no dejes que él te atrape, no dejes que juegue con tu mente ―Paso uno de sus dedos por el puente de su nariz―, si él llega a volver no dudes en gritar, si algo te perturba no dudes en llamar a alguien, vas a ver que mucha gente va a venir a ayudarte y no dejaran que te vuelva a hacer daño.
― ¿Vendrás tú?
― Así me cueste la vida ―No quiso que la frase sonara tan seria como había salido de sus labios pero la sonrisa del muchacho le hizo olvidarse por completo de eso―: ¿Te parece si dormimos?
― ¿Tu pecho ya está bien? ―La mano de Misaki toco por sobre la ropa de hospital sintiendo las vendas debajo de esta.
― Parece que sano rápido, lo que va a tardar más es mi bra… ―Sintió como Misaki se recargaba contra su pecho―, buenas noches ―Sonrió y enterró sus dedos en el espeso cabello―, de verdad tenemos que darte un pequeño corte.
La seguridad en el hospital se había reforzado y gracias al cielo los pacientes y familiares no habían puesto ninguna resistencia a las nuevas medidas de seguridad, los que se habían sentido preocupados por su seguridad habían recibido el apoyo del departamento de seguridad para trasladarlos a otras instituciones médicas.
Se registraba a todo aquel que entraba y salía, incluso aquellos que laboraban en el hospital debían ser revisados. Los únicos que estaban al tanto de las sospechas de que el Informante podía ser alguien interno al hospital eran aquellos que estaban a cargo del caso.
El arreglo de flores que había llegado a la habitación de Misaki había tardado más de dos horas en autorizarse para entrar a las instalaciones. Era un jarrón azul con rosas de varios colores, predominando las blancas.
Habían llegado cuando él y Nowaki estaban tomando el desayuno. Los dos se habían sorprendido cuando vieron entrar por la puerta semejante cantidad de flores y de inmediato comenzaron a preguntar por quién las había enviado. Una de las enfermeras le había sonreído enormemente mientras le entregaba una pequeña tarjeta que venía acompañando el arreglo. Se sorprendió cuando vio que las había enviado el amigo de su hermano.
El muchacho las había recibido nervioso pero le habían alegrado enormemente, Nowaki le había sonreído y le ayudo a acomodarlas en un buen lugar antes de irse a recibir sus terapias físicas. La habitación se veía más alegre ahora y le daban un aura de paz que disfrutaba enormemente.
― ¿Puedo pasar? ―La voz alegre de una mujer había llenado la habitación, Misaki le sonrió y asintió dejándole pasar―: ¿Cómo te has sentido? ―Aikawa le había visitado varias veces desde lo que había ocurrido aquel día y siempre le llevaba algún regalo, normalmente dulces y mangas. La mujer sabía que lo mejor que podía hacer era ayudar al muchacho a relajarse, así que siempre trataba de llevar algún tema interesante del que hablar.
― Bien, gracias por preguntar ¿Y usted? ¿Ah tenido mucho trabajo? ―Recibió contento una caja de donas.
― Disculpa si están algo apachurradas, cosas de seguridad, ya sabes ―El castaño asintió y le dio una mordida a un bollo relleno de crema―, y no, en realidad el trabajo ha estado ligero ―Aikawa ladeo la cabeza con una sonrisa mientras miraba al menor comer. En realidad no había tenido nada de trabajo, Akihiko no había podido escribir nada desde que todo esto había comenzado, no quería llegar a tal extremo, pero si el escritor no podía continuar con sus trabajos se iba a ver en la necesidad de empezar a trabajar con otros escritores. Ella también necesitaba su trabajo.
― ¿Eso es algo bueno? ―Se pasó la lengua por los labios saboreando la crema que había quedado en ellos.
― No estoy segura ―Giro un poco la mirada y vio el jarrón―: ¡Pero que belleza! ¿Quién te las envió? ―Camino rápidamente hasta la mesa en donde las habían colocado y se agacho para poder olfatear ligeramente una de las flores.
― El amigo de mi hermano mayor, Usami-san ―Quiso comerse otro panecillo pero creyó que sería demasiada glotonería.
― ¿Ha estado viniendo a visitarte?
― Viene casi todos los días. Me alegra que esté tratando de que recuerde cosas ―Miro fijamente las flores―, pero… me da la sensación de que a nadie le gusta la idea de que el venga… el otro día vino cuando mi hermano estaba aquí y ni siquiera le devolvió el saludo ¿No se supone que son mejores amigos? También Nowaki…
La sonrisa de la mujer se desvaneció por unos momentos pero inmediatamente volvió a retomar su posición―, bueno… tal vez tengan alguna razón… Misaki-kun ―El menor la miro―: ¿De verdad no has recordado nada? ¿Nada de los últimos años? ¿Ni siquiera de tu tiempo en la universidad? ―El castaño negó con una expresión acongojada. Sabía que todas las personas estaban esperando que recordara algo, así fuese lo más mínimo, pero por más que intentaba no lograba hacerlo, cuando creía que por fin había algo nítido simplemente desaparecía―, no te fuerces a ti mismo, todo vendrá a su tiempo.
― El doctor Kai dice lo mismo… pero siento que debería esforzarme más… tal vez de esa manera… podrían atraparlo más pronto… tal vez así todo esto, todo esto acabaría más rápido ―Misaki apretó las sabanas entre sus dedos.
― No, no pienses así… ya te lo dije, todo vendrá a su tiempo ―Se sentó a su lado y tomo una de sus manos con cuidado―, solo… solo tomate tu tiempo. Y no te estreses.
Misaki le sonrió y asintió suavemente, tomo la caja de donas y le ofreció a la mujer para que ambos pudiesen comer. Estuvieron hablando un rato más, Eri solía hablarle todo el tiempo de los mangas que solía leer antes de que todo eso pasara y que incluso había tenido la oportunidad de conocer a uno de sus mangakas favoritos.
Al castaño le gustaba cuando ella iba a visitarlo, le hacía olvidarse de que estaba en un hospital vigilado y le hacía sentir que era una visita común y corriente a su casa, donde hablaban de su día a día. No había palabras para agradecerle a la mujer por darle esos momentos de tranquilidad.
Ambos estaban riendo cuando de repente llamaron a la puerta. Ninguno de los dos llevaba noción del tiempo que había estado pasando mientras estaban ahí, así que creyeron que era hora de la comida o que los oficiales venían a decirles que las horas de visita acabarían pronto, pero en lugar de eso entro Akihiko cargando un oso. Aikawa y él se miraron intensamente. Ninguno de los dos había tenido oportunidad de hablar con el otro desde lo que había pasado la última vez en el departamento del escritor, así que la situación se había tomado ligeramente incomoda, Misaki no paso por desapercibido esto, pero pensó que era mejor no decir nada.
― Buenas tardes ―Akihiko cerró la puerta tras de él y miro receloso la segunda cama que se hallaba en la habitación mientras saludaba a ambos―: ¿Cómo has estado? ―Miro a Misaki con devoción mientras se acercaba a donde estaba, entregándole el oso.
― Bien, en lo que cabe ―Le sonrió y después miro el oso que le había llevado. Era bastante grande y tenía un listón verde con un estampado de corazones amarillo atado en un moño de gran tamaño. Se le quedo viendo, recorriendo con la mirada las costuras y pliegues de la felpa―, Suzuki-san… ―Los dos mayores voltearon a verlo shockeados.
― Si, se llama Suzuki-san ―El escritor no pudo ocultar la emoción de su voz causando que el castaño le mirara confundido―, los colecciono, aunque tú te encargabas de cuidar de ellos ―Los ojos verdes le observaron fijamente antes de regresar al oso. Frunció ligeramente el entrecejo tratando de recordar alguna otra cosa pero solo había regresado a su cabeza su nombre.
― Suzuki-san ―Repitió más para sí mismo que para los otros dos que estaban en la habitación. No entendía claramente el porqué, pero sentía que podía hablarle al oso como si de una persona se tratara.
― Lo traje para que te hiciera compañía ―Akihiko se recargo contra la pared―, espero que no haya problemas.
― No lo creo ―Misaki miro el arreglo de flores―, si aceptaron el arreglo de flores no veo porque no pueda tener un inofensivo oso de felpa.
― A todo esto ¿Te gustaron?
― Si, me gustan mucho las rosas.
― Lo sé ―Aikawa miro a los dos sin saber si debía introducirse en la plática. Comprendía que el escritor sintiera necesidad de que Misaki recordara los sentimientos que sentía hacia él, pero no podía evitar pensar que él estaba olvidando que eso traería consecuencias que tal vez solo harían más difícil su situación.
Misaki podía recordar quien era, pero eso significaba que recordaría su historia juntos, todos aquellos bellos momentos que tuvieron juntos, pero también lo malos. Y recordaría todo lo que los llevo hasta ese preciso momento. Sus ojos miraron preocupada como los dos hablaban tranquilamente, Misaki movía los brazos del oso sin darse cuenta, simplemente jugando. Aikawa no quería que esa expresión de paz y felicidad dejara el semblante del muchacho, deseaba volver a verlo feliz, viviendo con la única preocupación de que es lo que haría ese día para la cena y lo importante que era terminar de forma correcta los proyectos de su clase de literatura mientras le preguntaba cómo era la vida de un editor.
Nowaki llego poco antes de que la hora de visitas terminara. Tanto Aikawa como Misaki habían notado la relación tan tensa que se había desarrollado entre el médico y el escritor, creando un ambiente algo incómodo para todos.
Para Akihiko era doloroso ver como Nowaki captaba enteramente la atención de Misaki apenas él se aparecía, dejando a las demás personas en segundo plano, si bien ya no se la pasaba pegado de el cómo había estado ocurriendo cada que los veía juntos, no podía soportar que sus sonrisas tímidas y su mirada feliz le pertenecieran únicamente a él.
Le estaba perdiendo lentamente, frente a él y con la impotencia de no poder hacer nada para evitarlo. Tenía que tragarse sus celos y su rabia para no causar algo de lo que pudiera arrepentirse.
― Usami-sensei ―Llamo Aikawa cuando salían del hospital. Akihiko se había quedado un rato mirando el edificio, el encendedor en su mano y el cigarro en su boca.
― ¿Qué ocurre Aikawa?
― ¿Qué va a hacer cuando Misaki recuerde todo? ―El escritor soltó el aire―, ¿Cree que…? ¿Cree que su relación con Nowaki-san…?
― Prefiero no hablar de eso Aikawa ―Levanto la mano que sostenía el encendedor y lo acerco hasta su boca pero se detuvo y lo guardo en su bolsillo―, simplemente no quiero imaginar eso ―Tomo el cigarrillo entre sus dedos y lo aplasto, caminando hasta el estacionamiento, tirando el cigarro en una papelera.
Riku miraba a todos y cada uno de los miembros del personal médico, tratando de memorizar sus rostros lo más rápido posible. Podía notar el nerviosismo que todos tenían, especialmente los enfermeros y médicos que eran nuevos o realizaban servicio o residencias. Un trio de enfermeras susurraba en medio de la multitud, el director del hospital se hallaba aun lado del detective.
Él se encontraba más preocupado que el resto del personal. Riku no lo culpaba. El prestigio de su hospital y la de su trabajo y la de todo su equipo pendía de un hilo ¿Cómo la gente podría tener confianza en ellos si en realidad un asesino en seria estaba entre su personal? Kai miraba al personal con expresión tranquila, tratando de trasmitirles la misma sensación.
― ¿Puedo saber porque estamos aquí? ―Tomo la palabra uno de los médicos que estaba al frente. A pesar de que trataba de mantener estable su voz la expresión de su cara notaba su nerviosismo.
Riku le miro severamente antes de contestarle―, están aquí porque necesitamos hacerles unas preguntas. Estoy seguro que ya están al tanto de lo que está pasando, necesito que me den toda la información que puedan de eventos extraños o algo que haya llamado su atención.
― ¿Algo que haya llamado nuestra atención? ¿A qué se refiere con eso? ―Una enfermera salió de entre las personas que estaban en medio.
― Si ―Kai le sonrió―, personas extrañas, comportamiento extraño entre el resto del personal ―Al decir eso todos se miraron entre ellos―, no importa si son internos o miembros del servicio de limpieza, en estos momentos cualquier cosa nos es útil ―La habitación se quedó en silencio. Tanto Riku como Kai observaban como se removían y se miraban entre ellos, como si estuviesen esperado que de repente alguno de ellos se soltara a gritar que él era el culpable. Estaban a punto de darse por vencidos cuando una mujer al fondo alzo su mano.
― Mi nombre es Atsuya Anna… son una interna del área de pediatría… estoy supliendo al doctor Kagawa Tatsumi, quien decidió tomar sus vacaciones debido a que su hija dio a luz a su primer nieto… yo he estado ocupando su puesto tanto en el área de urgencias como en los consultorios ―La joven de cabello castaño y rostro delgado mantenía sus manos dentro de las bolsas de su bata, más sin embargo era notable que las movía incesantemente por los nervios―, puede que le parezca estúpido, pero siempre he sido una persona obsesivo compulsiva, siempre he tenido la necesidad de mantener todo en estricto orden. Tal vez esa sea la razón por la que el doctor Kagawa me eligió para suplirlo… el punto a todo esto es que… siempre que entro al consultorio tengo la sensación de que alguien más ha estado ahí… que alguien ha estado tocando sus cosas, he notado que incluso algunas cosas se han movido ―Movió su cabeza de lado a lado, descansando los nervios de su cuello, como si de solo recordar lo que había visto crispara sus nervios―, son apenas unos milímetros, pero como le dije, yo noto hasta los más pequeños detalles ―La mujer se quedó con la boca abierta unos segundos, las palabras se habían quedado atoradas en su garganta.
― ¿Algo más que nos pueda decir? ¿Alguna otra cosa que haya llamado su atención?
― Hay algo… ―Giro un poco la mirada―, la otra noche tuve que volver a los consultorios ya que había olvidado la USB donde tengo mi tesis… al ser bastante tarde no había nadie más en la torre médica, así que el vigilante me acompaño… lo primero que note fue que la puerta no estaba cerrada correctamente…
― Alguien ajeno al hospital estuvo ahí… ―Dedujo rápidamente el detective, la castaña simplemente asintió―: ¿Alguien más sabe de esto?
― No, en realidad no me gusta hablar de mis obsesiones… pero cuando dijeron que esa cosa estaba en este hospital supe que tenía que decirlo.
― Puede que no lo parezca, pero los obsesivo compulsivos muchas veces nos hacen más fácil el trabajo ―Bromeo de repente el rubio para relajar el ambiente, la joven se sonrojo ligeramente y tomo aire tratando de relajarse.
― Por ahora, no vuelva en las noches a la torre médica, no sabemos si la está vigilando a usted también ―Riku se masajeo las sienes. Tenía un par de noches sin dormir y el dolor de cabeza le estaba matando―, un agente la escoltara cuando regrese a su hogar, si no le incomoda ―Sintió como le palmeaban la espalda, giro su cabeza y se encontró con la enorme sonrisa de Kai, le tomo unos segundos pero le devolvió la sonrisa. A veces le sorprendía la facilidad con la que ese hombre renovaba sus energías.
― ¿No te lo dije? Cada día estamos más cerca. Te aseguro que pronto todo esto va a terminar ―Riku cerro sus ojos y rezo mentalmente porque eso fuera verdad.
Hiroki se deslizo lentamente hasta el piso. Su espalda pegada a la pared mientras su mano sostenía una botella de whisky. A unos metros de él se hallaban regados por el piso los trozos de vidrio del espejo que acababa de romper, mezclándose con los cristales de una botella vacía de vodka que era el objeto que había lanzado contra su reflejo.
Le había causado una vergüenza terrible mirarse a sí mismo en semejante estado. Jamás creyó que volvería a ponerse ebrio para tratar de disminuir el dolor que habían causado sus acciones. La vergüenza se había trasformado en furia y eso había causado que lanzara la botella vacía contra el espejo.
Estaba furioso consigo mismo porque sabía que el había podido detener todo. Había tenido tantas oportunidades para detener todo lo que estaba pasando. Lo encuentros. La culpa. Las mentiras.
El dolor.
Pero ahora ya no importaba. Lo sabía. Había perdido a Nowaki. Conocía tan bien a ese hombre cálido, dulce y amoroso que sabía que lo que estaba sintiendo por Takahashi no era un simple cariño o la simple necesidad de protegerlo. No. Sabía que se había enamorado de él.
Se llevó las manos al rostro cubriendo sus lágrimas. Había arruinado su vida perfecta junto al hombre perfecto por simple calentura, porque no hallaba otra forma de explicar todo lo que había hecho. El amor que había sentido por Akihiko hacia mucho que se había secado, hacia muchísimo tiempo que lo veía únicamente como un hermano. Y de un momento a otro los dos habían terminado en la cama de un hotel cogiendo como si no hubiese mañana, como si no hubiese alguien que los estuviese esperando en sus respectivas camas.
Sintió el whisky mojando sus ropas pero no le dio importancia, simplemente se quedó en la obscuridad de su frio y solo departamento llorando en silencio, incapaz de sentir compasión por sí mismo.
Nowaki y Misaki habían pedido permiso para salir a los jardines del hospital. Les había costado mucho pero al final habían logrado convencer a Riku y a Kai, cuatro guardias iban vigilándolos pero sin llegar a invadir su espacio personal y les permitían hablar tranquilamente sin sentirse intimidados o espiados.
Se habían sentado en el pasto, en medio de dos enormes árboles. Ambos miraban entretenidos como las hojas se movían con la brisa del viento que comenzaba a sentirse fría. Dentro de poco entraría el otoño. Hablaban de cosas banales, simplemente buscando sacar nuevos temas de conversación para que la plática no terminara. Recientemente Misaki había estado preguntado mucho sobre la profesión de Nowaki, que era lo que hacía y si no era muy agotador trabajar durante tantas horas. El simplemente se reía y le contestaba que sí, pero que nada era difícil si era lo que te gustaba. Por su parte Nowaki le ayudaba a que recordara cosas preguntándole cosas de su vida diaria, que era lo que quería estudiar, que es lo que se imaginaba siendo mayor, que es lo que más le gustaba hacer. El menor respondía pero las respuestas no traían nada a su mente, sabía que estudiaba en la universidad Mitsuhashi, pero nada más.
― Ya quiero quitarme esta ropa ―Se quejó Misaki sorprendiendo al mayor―, comienzo a aburrirme de vestir siempre lo mismo.
― Oye, al menos ya no son las batas que te dejaban descubierto el trasero ―Los dos rieron―, ¿Sabes que es de lo que yo estoy aburrido? De la comida.
― Trabajas en un hospital ¿Cómo te vas a aburrir de la comida de hospital? ―Misaki le miro confundido pero sin perder la sonrisa.
― Es muy diferente la comida de la cafetería a la que le dan a los internos. Con este frio que empieza a sentirse se antoja algo de dango-jiru.
― ¡Oh! ¡Yo sé cómo hacerlo! Cuando salgamos de aquí te hare algo.
― Eso suena genial ―Le revolvió suavemente el cabello.
― Lamento interrumpirlos muchachos ―Kai había llegado con un muchacho castaño a un lado de él.
― Hola Misaki ―Le saludo con una sonrisa―: ¿Me recuerdas kohai? ―Misaki le miro intensamente y negó después de unos momentos.
― Lo siento ―Bajo la mirada apenado―, espere… ¿Kohai?
― Así es, estudiamos la misma carrera en la universidad Mitsuhashi ―Kai le hizo una seña a Nowaki para que los dejase hablar en privado, el asintió y se levantó ayudando a Misaki a hacer lo mismo.
― Te veré en la habitación ¿Esta bien? ―Asintió y vio cómo se alejaban.
― Vamos a refrescarte un poco la memoria. Mi nombre es Sumi Keiichi, voy un año delante de ti ―Misaki le correspondió la sonrisa a pesar de que mantenía su distancia―: ¿Te parece si vamos a sentarnos por halla? ―Apunto a una banca, los oficiales les siguieron cuando caminaron y se sentaron en ella―, veo que estas bien vigilado.
― Si… puede llegar a ser un poco incómodo, pero no es muy seguro que este solo. De hecho no había salido de mi habitación hasta hoy ―El menor había pensado que era un poco extraña la sonrisa que el otro mantenía todo el tiempo, pero no le molestaba, era la clase de sonrisa que de una u otra forma te tranquilizaba.
― Si, me imagino.
― Podría… ¿Podría hablarme de cómo era yo como estudiante?
― Hum… ―Miro hacia el cielo e hizo un gento con los labios―: ¿Por dónde podría empezar? ―Le volvió a mirar con una sonrisa, mucho más ligera y agradable que las anteriores.
Estuvieron hablando por un largo rato, Misaki se había emocionado mientras su sempai le platicaba todas las cosas que habían hecho como estudiantes. Había recordado un par de cosas, nombres de personas y eventos que en realidad no tenían relación los unos con los otros, pero le hacía feliz que su memoria estuviera volviendo.
Comenzó a responder con más seguridad las preguntas que Nowaki le había hecho en su mente. Que se imaginaba haciendo, quienes eran sus amigos, que era lo que más le gustaba hacer.
― ¿Y bien Misaki? ―Sumi recargo su cabeza en su mano―: ¿Te ha servido de algo mi compañía?
El castaño asintió con una sonrisa―, mhm, muchas gracias sempai, de verdad, me sirvió de mucho.
― Me alegra… pero dime ¿Usami-sensei te sigue buscando?
― Ah, si… viene casi todos los días a verme…
― ¿Pero cómo? Después de lo que te hizo sigue buscándote ―Misaki le miro confundido.
― ¿Eh? ¿A qué te refieres? ¿Qué hizo Usagi-san? ―Le siguió con la mirada cuando apoyo su espalda en el respaldo de la banca―, Sumi-sempai ¿Qué pasa? ¿Por qué todo el mundo dice eso de Usagi-san? ¿Qué fue lo que hizo que todas las personas lo tratan tan mal?
― Bueno… Misaki… si él no te lo ha dicho… no creo ser el más adecuado ―Suspiro y volvió a su antigua posición―, bueno… creo que ya me tengo que ir ―Se levantó.
― No, sempai, por favor. Dígame lo que sabe ―Lo sujeto del brazo causando que los oficiales se giraran a verlos.
― Es en serio Misaki, no creo ser el más adecuado para decirte semejante cosa… sería mejor si le preguntaras a alguien más… como a ese muchacho con el que estabas, estoy seguro de que él sabe.
― Nadie me quiere decir, sempai, por favor ―Le suplico, aun aferrado a su brazo.
― Sus razones tienen Misaki ―Le sonrió―, pero si insistes lo suficiente estoy seguro de que te contestaran ―Le palmeo la cabeza―, nos vemos, kohai.
Misaki le miro irse con la respiración agitada, miro a su alrededor y sintió una brisa de aire frio golpearle la espalda, dándole escalofríos.
Takahiro había recorrido toda la ciudad buscando algo que pudiese levantarle el ánimo a su hermano menor. Le alegraba de sobremanera que había recuperado su humor y la confianza en las personas, hasta cierto grado, y que comenzaba a abrir sus pensamientos no solo a los médicos o a ese muchacho que lo acompañaba, si no también a las personas que lo visitaban.
Manami llamo su atención y apunto a una vitrina al otro lado de la calle. Ahí se exponía un peluche del persona principal del manga que a Misaki tanto le gustaba. Abrazo a su mujer y su hijo antes de que los tres cruzaran la calle y fueran a comprar el muñeco.
Se despidieron en la entrada del tren ya que tenían que tomar rutas diferentes, sabían que el hospital no era el mejor lugar para Mahiro, así que se tomaban turnos para visitar a Misaki en el hospital. Les beso la frente a ambos y camino hasta la estación en la que tenía que tomar su tren.
Le costaba aceptar que no era de mucha utilidad en estos momentos, solo podía apoyar a su hermano porque no podía hacer nada para hacerle recordar los años que estaban perdidos en su memoria. Durante todo ese tiempo el había estado en otra ciudad, confiando en aquel hombre que había considerado su mejor amigo.
Apretó los puños con furia.
Aun no podía soportar que Akihiko hiciera eso. Le había confiado la vida de su hermano, su seguridad, y en lugar de eso le había herido de la peor forma posible. Le había hecho promesas de amor y al final las había roto de una manera horrible. Era lo peor que un hombre podía hacer.
Agradeció mentalmente que a esas horas el transporte no estaba demasiado lleno a estas horas, pero sin duda cuando regresara iba a ser difícil por la salida de escolares, el viaje le tomo alrededor de veinte minutos pero el tiempo se le paso muchísimo más rápido.
Se registró en el hospital y espero a que todas las cosas que llevaba con el fueran revisadas. Más que molestarle agradecía a aquellos que se dedicaban a cuidar a su hermano, también agradecía a las personas que permitían que los revisaran cuando iban a visitar a otras personas. La gente solo le sonreía y asentía con la cabeza, muchas veces más incomodos que alagados.
Al ir caminando por el pasillo se encontró con Nowaki, quien iba acompañado de un enfermero, seguramente a sus terapias, le sonrió amable pensando que tenía prisa.
― Takahiro-san ―Al escuchar su tono preocupado Takahiro supo que algo no andaba bien―, Misaki ha estado preguntando acerca de Usami-san.
Frunció el ceño confundido―: ¿Por qué? ¿Qué es lo que ha estado preguntando?
― Todo, cuál era su relación con él, que fue lo que hiso para que la gente fuera tan hostil con el ―Se pasó una mano por la cara―, se puso así después de que recibió la visita de uno de sus amigos de la universidad. Y no he visto al detective Riku o al doctor Kai para preguntarles si debería contestarle.
― ¡NO! ―Nowaki le miro sorprendido por la respuesta―, lo siento… es solo que… no quiero verlo más por algo así… preferiría que él no lo recordara.
― Takahiro-san… sabíamos que esto iba a pasar tarde o temprano, no hay nada que nosotros podamos hacer para evitarlo…
― Lo sé, lo se… yo hablare con él. No te preocupes ―Le sujeto de los hombros y le atrajo hasta en un abrazo―, gracias por cuidar de mi hermano de esta manera ―Nowaki sonrió apenado y continúo hasta el área de terapias del hospital. Por su parte Takahiro siguió hasta llegar a la habitación, apretando la bolsa en donde llevaba su regalo. Llamo a la puerta ligeramente y espero hasta que Misaki le diera permiso para entrar. Cuando entro el mejor estaba sentado en la cama mirando un oso de peluche. No le costó mucho reconocer y saber de dónde venía―, Misaki.
― ¡Nii-chan! ―Le miro contento dejando el oso a un lado.
― ¿Cómo estás? ―Se sentó a su lado en la cama y le dio la bolsa―, lo compre, espero que te guste ―La sonrisa le respondió por él, pero supo que las preguntas venían en cuanto esta desapareció.
― Nii-san… por favor… necesito que me contestes con la verdad ―Sus ojos le miraron llenos de súplica―: ¿Qué fue lo que hizo Usagi-san? ¿Tuvo…? ¿Tuvo algo que ver con lo que me paso?
― Misaki, por favor, no pienses en eso…. ―Apretó suavemente su hombro―, no sé qué es lo que te hace pensar que…
― Lo pienso porque todos me hacen creer eso, nadie me contesta mis preguntas y siempre parecen que quieren que se aleje de mí, no entiendo ¿Por qué todos se quedan callados? ―Takahiro le miro nervioso sin saber que decir, miro la puerta como esperando que alguien entrara y le salvara de la situación―, por favor Nii-san, contéstame.
El mayor cerro sus ojos con pesar―, lo siento Misaki, pero… pero tú tienes que recordar eso por ti mismo… nosotros… yo… simplemente no puedo ¿Qué sentido tendría si no puedes recordar que fue lo que hizo? Tienes que hacerlo por ti mismo, buscar entre tus memorias. Yo sé que puedes hacerlo, creo en ti…
― Pero Nii-chan… ¿Cómo? ¿Cómo cuando nadie contesta mis preguntas? ―Miro el piso, un nudo en su garganta comenzando a formarse.
― Lo siento Misaki… desearía poder ayudarte más, pero no puedo ―El menor miro la tristeza en los ojos de su hermano y se acercó hasta poder recargar su cabeza en su hombro―, no tienes idea de lo culpable que me siento ―Misaki le miro sorprendido mientras Takahiro contenía las lágrimas―, si no hubiese aceptado ese trabajo, si jamás te hubiese dejado solo esto no te habría pasado. Rompí la promesa que les hice a nuestros padres. Siempre prometí que te cuidaría y que nada te faltaría ni te haría daño ¿Y qué fue lo que paso? Todo esto, y no pude hacer nada, y aun no puedo hacer nada.
― Takahiro ―Misaki hizo que se girara a verlo y lo abrazo con fuerza―, no digas eso, eres el mejor hermano que jamás pudiese haber tenido, desde niño me cuidaste, sacrificaste tantas cosas por mi… tú no tienes por qué culparte por las cosas que pasaron.
― Lo siento ―Lloriqueo el mayor, avergonzado de quebrarse de esa manera ante su hermano.
― Esta bien… solo… por favor, no me oculten más cosas.
Los dos se quedaron en silencio abrazados hasta que un oficial llego a avisarles que la hora de visitas había terminado. A pesar de no haber hablado mucho los dos hermanos sabían que de alguna u otra forma esto les había ayudado bastante. Se sonrieron y se despidieron con la promesa de volverse a ver al día siguiente.
Hiroki entro hasta la sala de profesores después de terminar un agotador día de clases. La cabeza parecía quererle explotar debido a todo lo que había bebido y lo poco que había dormido. Los estudiantes se habían visto más asustados de su comportamiento de lo normal, y no los culpaba, no estaba de humor para soportar a nadie, y eso incluía al profesor Miyagi y su relación con el hijo del director.
Se había acostumbrado a llegar y encontrarlos en algún tipo de situación comprometedora pero ese día le molesto ver como el profesor parecía sostenerlo con tal cariño que parecía olvidar en donde estaba y lo peligroso que podía ser si alguien más llegaba a descubrirlos.
Bufo y los ignoro mientras comenzaba a acomodar el material que había estado usando. Escucho como el muchacho le susurraba algo al otro y salía de la habitación.
― ¿Se puede saber qué te pasa? ―El tono preocupado del profesor lleno la habitación.
― Nada ―Contesto de forma seca.
― ¿Cómo que nada? Hasta Shinobu sintió que algo no estaba bien contigo ¿Qué pasa? Sabes que puedes confiar en mí.
― No pasa nada, ni pasara, así de simple ―Se levantó y fue hasta la cafetera para servirse algo de este. Cuando termino de prepararse de café se giró y se encontró con la mirada preocupada del profesor―, se acabó ―Escupió de golpe―, todo se acabó. Perdí a Nowaki y no hay nada que pueda hacer para volver a tenerlo.
― No entiendo ¿Qué paso? ―Se sentó más cerca del él.
― Se enamoró de Takahashi, eso fue lo que paso ―Hiroki parecía estar a punto de tener un ataque―, y estoy siendo un terrible mentor al dejar que mis emociones se involucren en mi trabajo porque sé que estoy descargando todo mi enojo con los alumnos, que definitivamente no tienen nada que ver con mis malas decisiones.
― Hey, hey, tranquilo hombre… ―Le miro preocupado―: ¿Haz estado bebiendo? ¿Sabes? El alcohol es un mal compañero, te lo está diciendo un hombre con experiencia.
― Ya lo sé pero no sé qué más hacer. No sé de qué manera puedo deshacerme de esta sensación.
― Siguiendo adelante Hiroki ―Le miro serio―, siguiendo adelante aceptando todas las consecuencias de tus actos. Nadie se muere por amor, y créeme que esta vez te estoy hablado de experiencia propia ―Hiroki alzo la mirada nublada por la lágrimas y se encogió sobre sí mismo. Se sentía como un niño que estaba siendo regañado por su madre. Y como cuando una madre te regañaba diciendo "Te lo dije" sabía que el profesor tenía toda la razón.
Misaki había despertado varias veces durante la noche. Sueños extraños habían estado perturbándole pero sin llegar a asustarle. Soñaba con una persona sin rostro que le besaba y le abrazaba. En la obscuridad de la noche su mirada se quedó fija en Suzuki-san―, háblame Suzuki-san ―Susurro suave, Nowaki dormía a su lado y no quería despertarlo―, dime lo que sabes.
Rio en su mente ¿Realmente esperaba que un oso pudiese contestarle? Cuando llego a esa conclusión simplemente cerró sus ojos y continúo durmiendo. Cuando volvió a abrir los ojos la luz del sol entraba por la ventana.
Desde el día anterior había llegado a la conclusión de que la única forma de disipar sus dudas seria únicamente si le preguntaba a Usagi-san directamente. Él no tenía por qué mentirle u ocultarle cosas, todo lo contrario, estaba seguro que el también quería explicarle muchas cosas.
Su mañana transcurrió normal y asistió a sus terapias que habían sido renovadas desde el día anterior. No le dijo nada a nadie de lo que pensaba hacer, pero le daba la impresión de que todos ya sabían que lo iba a hacer, como si estuviesen esperando eso desde hacía mucho.
El y Nowaki habían salido a caminar por los jardines como el día anterior antes de que el mayor se fuera a sus terapias físicas. Y cuando la hora de las visitas llego él se quedó sentado esperando al hombre que esperaba pudiera resolver todas sus dudas.
Tomo a Suzuki-san y lo sentó a un lado suyo. Cuando llamaron a la puerta supo que el momento había llegado.
― Adelante ―Y tal cual lo había predicho, el escritor había entrado por la puerta cargando un pequeño ramo de flores.
― Hola ¿Cómo estás? Perdón por no venir ayer ―Le entrego las flores―, pero estuve tratando de arreglar unas cosas en casa.
― Creí que me había dicho que no podía arreglar nada en su casa ―Rio suavemente.
― Si… bueno, ahora que no estás en casa de alguna manera tengo que hacerme cargo ¿No?
― Sí, creo ―Bajo la mirada, el escritor noto de inmediato el cambio de actitud del muchacho y se acercó hasta estar sentado a un lado de él.
― ¿Pasa algo?
― ¿Eh? No… bueno ―Se rasco nerviosamente la nuca―, si… Usagi-san… ¿Por qué la gente parece quererte lejos de mí? ―La expresión del mayor se tornó seria. El momento había llegado y definitivamente no estaba listo―, es que… siempre que tú vienes la gente parece querer alejarte de mí y cuando pregunto por qué nadie me quiere contestar ―Le miro a los ojos y comenzó a sentir un nudo en el estómago. Inmediatamente lo relaciono a la culpa―, ni siquiera Nowaki o mi hermano quisieron contestarme, por eso… por eso quiero que usted me responda el porqué.
― Misaki… yo
― Por favor, necesito saberlo. Todos quieren que recuerde pero nadie me quiere ayudar a hacerlo ―Sujeto sus manos―, por favor, usted tiene que ayudarme.
Akihiko miro sus manos unidas y por un momento deseo poder regresar el tiempo y poder detener todo antes de que empezara―, está bien ―Soltó con un suspiro, cerrando los ojos y mentalizándose para lo peor que pudiese pasar―, cierra tus ojos… y confía en mi ―Misaki le miro inseguro pero le obedeció, cerrando los ojos lentamente―, escucha mi voz y por nada del mundo vallas a abrir tus ojos ―Se acercó hasta su boca estuvo cerca de su oreja―, no voy a hacerte daño ―Misaki tembló cuando paso sus manos por su cintura, atrayéndolo más a el―, recuerda Misaki, recuerda quien soy ―Le beso la mejilla suavemente, Misaki apretó los ojos pero se dejó hacer―, recuerda lo que éramos ―Y sin más presiono sus labios contra los del otro.
Misaki no correspondió el gesto pero tampoco se separó de él. El escritor profundizo el beso y poco a poco sintió como el menor comenzaba a corresponderle. La manos de Misaki se deslizaron hasta sus hombros y se sostuvo de ellos mientras ladeaba ligeramente la cabeza, cuando ambos sintieron la necesidad de respirar se separaron. Los ojos verdes se abrieron lentamente observando al hombre frente a él, un sonrojo intenso en sus mejillas mientras las memorias regresaban a él, todos los besos y todas las caricias que habían compartido―, Usagi-san ―Supero haciendo sonreír al mayor, quien se acercó para besarlo nuevamente pero se detuvo cuando Misaki se llevó las manos a la cabeza.
Un dolor punzante le había azotado mientras más imágenes le llegaban a la cabeza. Recordó las noches que paso junto a él, los viajes que habían hecho juntos, recordó a su familia y todas las cosas que habían pasado en su relación. Y entonces llego la imagen de Usagi en una cama desnudo en los brazos de una persona que no era el, recordó los gritos y las lágrimas que esa imagen había causado. Recordó el último abrazo, el último beso que se dieron antes de que toda esa pesadilla comenzara.
Cuando alzo la vista un pudo retener la lágrimas y de un salto salió de la cama, alejándose lo más posible de el―, tu… ¡TU!
― Misaki… ―Susurro dolido Akihiko. Esa era la reacción que quería evitar, esa era la reacción que rogaba al cielo no llegase―, Misaki, por favor…
― Lárgate…. ¡LARGATE! ¡NO TE QUIERO VER! ―El mayor se levantó y quiso acercársele para abrazarlo pero Misaki reacciono tomando el jarrón que estaba en la mesa y lanzándolo.
En cuento escucharon el alboroto los oficiales entraron a la habitación solo para ver a Misaki a punto de tener un ataque de nervios, uno de ellos salió rápidamente por uno de los doctores y el otro trato de sacar a Akihiko de la habitación pero este se resistió.
― Misaki, Misaki por favor escúchame…
― No, vete ¡Me mentiste! ¡ME MENTISTE! ―Kai llego corriendo a la habitación y de inmediato caso una jeringa de la bolsa de su bata y se la paso a uno de los enfermeros que venían con él para que preparara un tranquilizante ligero.
― Misaki, tranquilízate ―Hablo el rubio―, por favor, solo tranquilízate, todo está bien ¿Qué pasa?
― Por favor… dígale que se valla ―A ambos hombres les dolió ver en semejante estado, Kai miro al otro y le hizo una seña con la cabeza para que saliera―, no se preocupe, yo me encargare de tranquilizarlo ―Y le sonrió. Akihiko sabía que no tenía otra opción, así que salió de la habitación.
Lo primero que hizo al estar afuera fue golpearse la frente con la pared que se hallaba delante de él. ¿Cómo puedo ser tan estúpido y creer que nada de eso pasaría? Paso los siguientes cinco minutos en esa posición hasta que el medico salió de la habitación.
― ¿Me puede explicar qué demonios acaba de pasar? ―Kai le miro con reproche.
― El recordó todo lo que paso ―Se pasó las manos por el cabello, ante eso el otro relajo sus facciones―, sabía que esto iba a pasar. Sabía que cuando me recordara lo primero que haría sería pedirme que me alejara de el…
― Bueno… si, todos estábamos conscientes de ello… ¿Se encuentra bien?
― No ―Contesto de inmediato―, no lo estoy y no creo que pueda llegar a estarlo.
― ¿Quiere que le dé un tranquilizante? ―Negó con la cabeza―, bueno… Misaki ya se quedó dormido, así que por ahora es mejor que se valla, tal vez cuando se tranquilice y digiera todo quiera hablar con usted.
― Si, tal vez ―Suspiro pesadamente. Tal vez.
Hola cositas de mi adoración 3 bueno, parece que esta vez regrese antes de lo esperado ¿No? Tengo la sensación de que esta vez tarde menos en actualizar. Si no fue así, de nuevo, perdón ^^U
Quiero darles la maravillosa noticia de que al fin se cómo va a ser el desenlace para esta historia, me costó decidir porque tenía mil y un ideas diferentes pero al final elegí la que más me ¿Satisfacía? No sé si esa es la palabra correcta.
La otra noticia es que a este fic solo le queda dos capítulos más (Eso si no decido cortarlo a uno) y un extra o epilogo. Así que, de nuevo, mil gracias a las personas que han seguido el fic desde que empezó, es súper importante para mí todo eso ¿Saben? Y Mil gracias a las nuevas personas que llegaron a leer, me hacen feliz ;_;
Bueno, sin más de mi parte, me despido (Son las 2AM y me tengo que levantar 5:30AM xD) Surte y mucho amor 3
PD: Perdón si tiene muchas faltas ortográficas, por la misma hora no me di el tiempo de releer todo.
