Takako apareció poco después alertada por el alboroto. Tanto ella como Akihiro ordenaron a las chicas a quedarse en sus habitaciones por el momento. Nishigaki por su parte estaba en shock y casi no podía articular palabra, Takako la acompañó al salón para que se quedara allí mientras se desarrollaba la primera investigación. Aprovechó el paseo para ver los alrededores por si algo había cambiado. Los padres de Matsumoto se habían marchado esa misma noche de viaje para dejar tranquilas a las compañeras de su hija y, por tanto, no volverían hasta el domingo por la noche.

- Menos mal que los padres de la chica decidieron salir anoche a su viaje.. Aunque seguramente cuando llamemos a la policía acabarán enterándose.- dijo Takako.

- ¿Qué has encontrado por ahí?- preguntó Mena.

- Toda la residencia está salvada por una valla electrificada, supongo que será una medida de seguridad de la familia Matsumoto. Quien entró aquí a cometer el asesinato tenía que saber por dónde colarse. Además no hay manera de encontrar el generador, así que por lo pronto no podemos salir de aquí.- dijo Takako.

- Voy a llamar al jefe primero para contarle la situación y después llamaremos a la policía.- contestó Akihiro.

Mena se dispuso a coger su móvil para llamar, pero observó que no había cobertura.

- Esta residencia está en medio de las montañas y rara vez llega la cobertura por satélite, tendremos que llamar desde un teléfono de la casa.- dijo Takako.

Los dos fueron al despacho del padre de Matsumoto y descolgaron el antiguo teléfono que había sobre su escritorio.

- ¿Eh? Esto sí que es extraño.- apuntó Akihiro.

- ¿Qué pasa?- preguntó Takako.

- No hay línea.- dijo Akihiro.

- ¡¿Qué?!- Takako no podía creerlo.

- Vamos a comprobar todos los teléfonos que haya aquí, a ver si alguno da señal.- propuso Akihiro.

Revisaron uno por uno los teléfonos de la residencia, incluido el del gran salón, pero no hubo resultado. Todos los teléfonos estaban sin señal.

- Alguien ha cortado todos los cables de las líneas de teléfono. Estamos incomunicados con el exterior.- dijo Akihiro.

- ¡¿Cómo?! ¡Akihiro, esto me está dando mal rollo!- decía Takako.

- No eres la única, créeme.- dijo Akihiro.

- ¡¿Qué hacemos?!- preguntó su compañera.

- Lo que haría la policía. Empecemos con la investigación.

No tenía instrumental forense en aquella residencia, solo el que necesitaba para la búsqueda de la reliquia familiar. Pero la experiencia de Akihiro en la policía les bastaba por el momento. Primero, se dirigieron al cadáver. Tenía una herida profunda en la cabeza, seguramente provocada por un objeto contundente.

- ¿Una pequeña estatua o algo así?- dijo Takako.

- Takako, allí, justo debajo de la chica.- dijo Akihiro señalando el cuerpo.

Takako se detuvo un momento, no estaba acostumbrada a ver cadáveres y le costaba reaccionar.

- Ya lo hago yo.- dijo Akihiro.

Mena levantó el cadáver rápidamente y sacó de debajo una piedra del tamaño de un puño.

- ¿U-una piedra? ¡Pero si son del jardín! Quien fuera cogió la piedra del jardín y golpeó a la chica.. Pero, ¿por qué una piedra cuando aquí dentro hay estatuillas bastante más manejables para golpear..?- preguntó Takako.

- ..Porque la persona que lo hizo venía de fuera.- Akihiro se quedó mirando la puerta con umbral de cristal que daba al jardín interior. Dicho cristal tenía un agujero de un tamaño aproximado al de la piedra.

- ¡Oh! ¡Utilizaron la piedra para romper el cristal y poder abrir la puerta para entrar!- dijo Takako atando cabos.

- Es muy probable. La persona que mató a la chica, a diferencia de todos los que estamos aquí, no tenía las llaves de la residencia. Vino desde fuera, cogió una piedra para romper el cristal y poder agarrar el pomo de la puerta y entrar. Después de eso, usó la misma piedra para matarla.- terminó Akihiro.

- ¿..Pero qué motivos había para matar a una chica inocente de instituto?- dijo Takako.

Mientras tanto, en las habitaciones las demás chicas seguían afectadas por lo ocurrido.

- C-Chitose.. l-la presidenta..- decía Ayano a punto de echarse a llorar.

- Lo sé, Ayano-chan. Siéntate e intenta tranquilizarte.- dijo Chitose.

Chitose sentó a Ayano en una silla que había en la habitación y le puso su mano en el hombro. Notó inmediatamente que su amiga temblaba por el miedo. Chitose estaba también asustada, pero le preocupaba que sus amigas estuvieran en shock en ese momento.

- Hey..- Kyoko abrió despacio la puerta para entrar.

- Ah, Toshino-san. ¿Cómo estáis tú y Funami-san?- preguntó Chitose al verla asomarse.

- Bueno.. más o menos.. Yui ha ido a la habitación de Akari y Chinatsu-chan para ver cómo estaban. ¿Y vosotras?- Kyoko miró a Ayano como si ya supiera la respuesta.

- Yo dentro de lo posible estoy bien, Ayano-chan está un poco nerviosa.- dijo también mirando a Ayano, la cual ni siquiera había mirado a Kyoko desde que entró al tener la cabeza hacia abajo.

Kyoko se agachó delante de Ayano para que la mirara. Lejos de querer hacer cualquier broma, más bien parecía preocupada por la vicepresidenta.

- Ayano..- decía Kyoko mientras ponía una de sus manos sobre las de ella.

- Toshino-san, quédate un momento con Ayano-chan por favor. Voy a ir a la habitación de Furutani-san y Oomuro-san, deben de estar asustadas también.- dijo Chitose.

- Sí, no hay problema.- dijo Kyoko.

Chitose salió de la habitación con cuidado de no ser vista y caminó hasta el cuarto de Himawari y Sakurako.

- Perdón por la intromisión.- decía Chitose entrando.

- Ikeda-senpai..- dijo Himawari.

- ¿Cómo están?- preguntó la chica de las gafas.

- Un poco asustadas. Akihiro-san dijo que era un asesinato, ¿verdad? Quizás estemos en peligro.- dijo Sakurako preocupada.

- Por ahora debemos tranquilizarnos y dejar que Mena-san haga su trabajo.- contestó Chitose.

- ¡Ah, Sugiura-senpai! ¡¿Cómo está ella?! ¡¿La ha dejado sola?!- decía Sakurako.

- La he dejado con Toshino-san, aunque está muy triste.. Espero que Toshino-san consiga animarla un poco..- dijo Chitose.

Al mismo tiempo en la habitación de Chitose, Ayano seguía sin decir nada y Kyoko se empezaba a preocupar bastante.

- Ayano.. dime algo. Aunque sea uno de tus gritos o juegos de palabras..- decía Kyoko.

- T-Toshin..- Ayano alzó un poco la vista para mirar a Kyoko. Quizás incluso ni se había dado cuenta hasta ahora de que ella estaba allí.

- ¡Ayano!- Kyoko se puso de rodillas frente a ella.

Ayano no decía mucho más, tenía aún el miedo en el cuerpo de haber visto aquella horrible escena.

- K-Kyo..- Ayano balbuceaba el nombre de Kyoko con notable dificultad.

- Ayano, tranquila, estás bien. Estoy aquí contigo.- dijo Kyoko.

Las lágrimas en los ojos de Ayano empezaban a caer sobre sus piernas y Kyoko la alcanzo para darle un abrazo.

- ¡Ayano, estás temblando!- dijo Kyoko al notar su cuerpo.

Kyoko podía escuchar perfectamente la respiración un poco agitada de Ayano, que con el tiempo se fue calmando mientras la tenía abrazada.

- G-Gracias..- pudo decir finalmente Ayano.

- De nada.- dijo Kyoko con una sonrisa.

Pasó una hora. Akihiro ocultó el cuerpo de Matsumoto en un cuarto en el que no se alojara nadie para evitar sustos innecesarios a las demás chicas. Takako fue habitación por habitación indicándoles que ya podían salir y que no se alarmaran. De camino al salón, Yui echó un ligero vistazo a la puerta con el cristal roto y acto seguido le llamó la atención algo en el suelo junto a la puerta.

- Qué extraño..- pensó Yui.

- ¿Pero qué vamos a hacer? Puede que este lugar ahora sea peligroso.- dijo Himawari.

- ¡¿Y si el asesino anda ahí fuera para matarnos a todos?!- dijo Sakurako.

- Oomuro-san, no alarme..- decía Chitose.

- ¿Cómo está Nishigaki-chan por cierto?- preguntó Kyoko.

- Akihiro-san dijo que estaba descansando aún en su habitación.. el golpe emocional ha sido muy fuerte para ella.- explicó Yui.

- ¿Sería verdad eso de que Nishigaki-sensei y la presidenta tenían una relación más allá de la amistad?- dijo Chitose.

- De todas formas.. tenemos que ayudar en todo lo que podamos para que se solucione lo más pronto posible.- dijo Ayano con determinación.

- Gracias por vuestra colaboración, os prometo que resolveré este caso y os sacaré de aquí sanas y salvas. Por el momento, vayamos al gran salón. Tengo que contaros lo que hemos averiguado hasta ahora.- dijo Akihiro.

Finalmente llegaron al salón. Nada más entrar se dieron cuenta de algo muy importante y que no encajaba con lo que estaba ocurriendo.

- ¿E-eso es..?- dijo Chinatsu.

- Pero.. ¿cómo es posible..?- Akari tenía los ojos como platos.

- N-no puede ser..- Akihiro no podía creer lo que estaba viendo.

En el estante donde siempre había estado, como si nadie hubiera perturbado su eterno descanso, allí estaba..

- ..La urna- terminó Akihiro.