Victoria! :D

Este capitulo costo mucho escribirlo, y no tanto porque no supiera como seguir: el mundo conspiro horrores, y ciertos cumpleaños acabaron de robarse mi tiempo. Pero en fin, aca esta n,n

Shion es tan divertido de escribir… XD esa cualidad suya de ser serio y pasar a ser troll es infinitamente divertida. Creo que la pobre Lümi acaba de descubrir que tiene hormonas…

Al menos Axl no se entera de nada.

Ya saben, Saint Seiya pertenece al Sr Kurumada (por desgracia) y tanto Axl como Lümi son personajes de Misao-CG, quien amablemente me permite escribir locuras con ellos.

Saludos!

Luz Amatista

"Precauciones"

La llegada de Shion consiguió al fin tranquilizar a Lümi. Aunque pasara gran parte del tiempo discutiendo con su maestro –o aguantando sus regaños-, lo quería mucho y confiaba plenamente en él. Además, a diferencia suya Shion tenía experiencia y sabiduría, por lo que no tardó en tomar las riendas del asunto.

A Lümi le extrañó que no hiciera muchas preguntas, pero supuso que estaba esperando el momento adecuado. Si acaso, preguntó cortésmente a Axl como se sentía y, tras una presentación cordial entre ambos, el Patriarca se había encargado de ayudarlo. La amazona no pudo evitar sonreír suavemente bajo su máscara, en parte aliviada y secretamente agradecida de la presencia de su maestro, que trató a Axl como si se tratara de la propia Lümi y con una actitud casi paternal le pidió simplemente que descansara un rato.

Aunque Shion le sugirió que saliera un poco para despejarse, la amazona no pudo moverse ni un milímetro de su sitio, excepto cuando –por orden de su maestro- se teletransportó a casa de Axl por algo de ropa que sin duda necesitaría en su estadía en el Santuario. Y aún así, Lümi volvió en un segundo y retomó su puesto, observando por vez primera con atención real los cuidados que el Patriarca proporcionaba a Axl: la forma en que revisaba su temperatura, la compresa fresca que colocaba en su frente, su voz calmada… Lümi se sintió más inútil que nunca, y envidió la pericia de su maestro. Si tan solo ella hubiera podido ser de tanta ayuda como Shion…

Tras un rato, Lümi se retiró al fin y se quedó sentada en el sillón, mirando sin ver hacia la pared como si fuera lo más interesante del mundo. Oyó apenas los suaves pasos de su maestro, y antes de que ella lo notara Shion estaba sentado a su lado. La amazona esperó oír algún regaño, pero esta vez no se le ocurría ni que contestar. Axl ocupaba toda su mente, Axl y esa tos horrenda que sonaba peligrosa y antinatural… aunque ahora ya no la oía. Eso era bueno ¿verdad? Agradeciendo la máscara que ocultaba su rostro, Lümi respiró profundo y se preparó para lo que venía.

"Axl… esta bien, ¿cierto?" preguntó, insegura. Shion sonrió de pronto con esa actitud paternal que Lümi tanto conocía, pero estaba tan preocupada y tensa que ni siquiera se sintió indignada de ser vista como una niña ingenua.

"Por ahora duerme, y la fiebre esta bajando" informó Shion, y la amazona reprimió un suspiro de alivio por puro orgullo. "Solo es un resfriado, Lümi" le recordó el Patriarca, con tacto. A la joven le bastó recordar la tos de Axl y la fiebre para discutir la opinión de su maestro.

"Tose demasiado" le recordó. Shion asintió, de nuevo con condescendencia.

"Es un resfriado FUERTE, pero resfriado al fin y al cabo. Estará bien" le aseguró su maestro. Lümi se obligó a creerle, consciente muy en el fondo de que estaba exagerando con su actitud. Todo el mundo se resfriaba, no era el fin del mundo, ¿Por qué entraba en histeria con un simple resfriado? "Lümi… ¿Por qué lo trajiste aquí?" preguntó Shion. Al fin, ahí estaba el regaño. La amazona de Aries tragó saliva.

"Pues… ¡no podía dejarlo solo! Es decir, no tiene a nadie, y cuando lo encontré se veía tan mal… ¡no era correcto dejarlo ahí! ¡No sabía que mas hacer! ¡Además es mi casa! ¡Puedo hospedar a quien yo quiera y no tengo porque explicarle a nadie! ¿o si? ¡Es mi asunto…!"

"Lümi…" la interrumpió el Patriarca, sorpresivamente precavido. "Lo que quiero saber es porque lo trajiste aquí, a tu casa, en vez de llevarlo con Astrea… tu sabes… en la enfermería" aclaró.

Lümi sintió ganas de darle un puñetazo a Shion y luego salir corriendo hasta cansarse. ¡Astrea! ¿Por qué demonios no había pensado en ella? Era la más indicada, y era ante todo una mujer profesional y experimentada. Era sin dudas la mejor opción. ¿Cómo había podido olvidarse de ella? La amazona se sintió aun más tonta que antes, y hundió los dedos en su cabello con frustración.

"Axl te preocupa mucho" comentó Shion. No era una pregunta. Lümi apoyó la cabeza en ambas manos, insegura de como lidiar con todo lo que sentía en ese momento. Le tomó un momento notar el tono del Patriarca, y otro más levantar la mirada aterrada.

"¡No!... es decir, si… pero no es… bueno… ¡ARGH!" gruñó la joven, dejando caer de nuevo la cabeza sobre sus manos. No tenía idea porque era tan complicado explicar su preocupación por el joyero. Bueno, en realidad SI tenía una idea del motivo, pero la sola idea de pronunciarlo o aceptarlo le aterraba.

"No tienes por qué actuar como si fuera algo malo. Todo lo contrario… además, seguro el joven Axl lo agradece mucho" dijo Shion, mirándola como solía hacer antes, cuando ella era una niña y era él su única fuente de apoyo y conocimiento. Lümi suspiró, resignada.

"No sabía qué hacer" admitió, aunque su orgullo protestó al hacerlo. Ella, una amazona dorada, siempre sabía como actuar. Nada la rebasaba… excepto un simple resfriado que ni siquiera la había atacado a ella. Shion sonrió, y puso una mano sobre su hombro en actitud de apoyo.

"Eso no importa. El hecho de que decidieras ayudarlo es suficiente" aclaró su maestro. Lümi no estaba muy segura de ello; después de todo, seguía sin saber como ayudarlo a recuperarse. Y sin embargo… no quería alejarlo de su vigilancia, ni mucho menos llevarlo a la fría enfermería. "Aunque deberías dejar que alguien lo revise. No estaría de mas" sugirió el Patriarca.

"¿Significa eso que lo dejará quedarse?" preguntó Lümi, ligeramente confundida. Si bien Shion se había mostrado comprensivo, la amazona esperaba tener que discutir con él sobre la permanencia de Axl en su casa. El Santuario era un sitio prohibido para gran parte de la gente de Atenas. Y a pesar de ello, el Patriarca volvió a sonreír.

"Por supuesto. Si de verdad te importa tanto, no veo porque no. Después de todo, es tu casa" afirmó Shion.

"Gracias, Maestro" respondió Lümi, sin saber que más decir y agradeciendo más que solo el permiso: los cuidados a Axl, su paciencia… era en momentos así que la joven olvidaba sus constantes discusiones con Shion y realmente agradecía que fuese él su maestro.

Éste de pronto se aclaró la garganta y adoptó una actitud más solemne, lo que hizo que Lümi se pusiera en guardia. Shion de pronto la miró con toda la seriedad del mundo, como si estuviera a punto de enviarla a una misión especialmente delicada y peligrosa. Le puso una mano en el hombro nuevamente, y la miró a los ojos de un modo que hizo que Lümi se sintiera realmente preocupada.

"Lümi, lo único que pido es que sean responsables" dijo Shion, al tiempo que tomaba la mano de Lümi y le daba un pequeño paquete… uno que hizo sonrojar a la amazona a tal punto que casi temió que la máscara transmitiera el rojo de sus mejillas.

"¡¿Qué rayos le pasa, Maestro?!" siseó la joven, avergonzada, taladrando a Shion con la mirada. Si no había intentado golpearlo era sólo porque aún se sentía demasiado avergonzada para moverse.

"No conozco al joven Axl, así que tendré que confiar solo en ti…" explicó, como si fuera lo más natural del mundo repartir preservativos entre sus amazonas. Lümi sintió una oleada de electricidad recorrerle la espalda al ver el preservativo, la mirada solemne de Shion… y recordar a Axl desabotonándose la camisa.

"¡¿Acaso esta loco?! ¡¿Qué demonios cree que pasa…?!" gruñó la amazona, pero lo que sin duda iba a ser un extenso discurso con las mas variadas palabras altisonantes de su vocabulario, terminó siendo poco más que un rugido airado cuando la puerta se abrió de golpe.

"¡Aquí estas, mala amiga! ¡¿Cómo es posible que sea la última en…?! ¿Excelencia?" protestó Juliana de Cáncer, pasando de la ira homicida a la confusión al ver ahí al Patriarca. "¿Pasó algo?" preguntó la mujer, mirándolos a ambos con repentina preocupación. Claro, Lümi debió adivinar que mantener la presencia de Axl en secreto era mucho pedir.

"No pasa nada, Juliana… aunque ese no es el modo de llamar a la puerta" la reprendió el Patriarca, y se levantó del sillón mientras Juliana bajaba la pierna, la misma con la que había abierto la puerta de una patada. Shion volvió la vista a Lümi. "De todas formas, yo ya me iba. Déjalo descansar un poco, Lümi; le pediré a Astrea que venga mas tarde. Y no te olvides de lo que te dije" recitó, con una solemnidad que avergonzó aún más a la amazona de Aries.

"¡No recordaré nada! ¡eso nunca pasó!" gruñó Lümi, pero eso a Shion no pareció afectarle. Su maestro se encaminó hacia la puerta ante la mirada atónita de Juliana, como si nada hubiera pasado.

"Nos veremos luego, Juliana. Trata de no hacer escándalo; esta dormido" sugirió Shion, antes de salir y dejarlas solas. Lümi se dejó caer en el sillón, exhausta y perturbada, y dejó que su amiga se acercara sin protestar.

"Te dio un par de preservativos, ¿cierto?" murmuró Juliana, entre pícara y curiosa. Lümi, por toda respuesta, escondió el rostro entre sus manos aun cuando no fuese necesario.

"¡Argh! ¿Es que no se puede tener un poco de privacidad?" se quejó la joven, a lo que su amiga respondió con una sonora carcajada.

"¡No seas ingenua, Lümi! Si ya sabes que todos aquí son unos chismosos" le recordó Juliana. Lümi gruñó molesta. "Déjate ya de dramas, si la indignada aquí soy yo, ¡¿cómo es posible que no me hayas dicho que estas hospedando a mi cuñado?!" se quejó.

"¡Que no es mi…! Olvídalo" respondió Lümi, rendida, y se quitó la máscara al fin para pasarse las manos por el rostro. Por Athena, quería mucho a Juliana y al Santuario, pero ¿tenían siempre que meterse en otros asuntos?

"¿Cómo voy a olvidarlo? Te tiene embobada, ¡exijo conocerlo!" dijo Juliana, emocionada a tal punto que sus ojos brillaban. Fue hasta entonces que notó que la amazona de Cáncer se había retirado su máscara también.

"¡Pues no puedes! Esta dormido" siseó Lümi. En ese momento sentía que un huracán había pasado por su casa. Juliana sin embargo no pareció notarlo… o lo notaba y decidía ignorarlo.

"Bueno, puedo mirar" aseguró la amazona de Cáncer, y se levantó decidida. Lümi apenas reaccionó a tiempo para seguirla. Afortunadamente, su amiga era sensata y se detuvo en el umbral de la puerta, observando hacia la cama con evidente fascinación. "Vaya que es lindo…" susurró Juliana, sonriente.

"Basta, Juliana" siseó Lümi, pero no pudo evitar darle la razón al mirar a Axl.

El joven dormía tranquilo al fin, y la relajación usual del sueño resaltaba de algún modo sus rasgos: la forma de su nariz, la silueta de su barbilla, el color oscuro de los puntos en su frente… el tono pálido de su piel en contraste con su cabello azul, esparcido sobre la almohada. Incluso el suave ritmo de su respiración tenía algo de relajante, o quizás era que los ojos de Lümi se habían topado de nueva cuenta con esa breve abertura en su camisa, que le permitía mirar apenas su cuello y parte del torso… ¿haría algo de ejercicio? Para ser civil parecía tener buen cue-¡Maldición, no de nuevo!

"Conque este es el famosísimo Axl Lüntz. No te culpo por soñar despierta, es guapo" comentó Juliana, observando al joyero con mirada evaluadora. Lümi sintió ganas de cavar un hoyo lo bastante grande y meterse en él.

"Juliana, por favor…" protestó Lümi, incómoda.

"¿Y que es lo que tiene?"

"Esta resfriado, o eso dice mi maestro"

"¿Y lo has estado cuidando tu sola?" preguntó Juliana, de pronto alarmada. Lümi no se sintió ofendida: era bien sabido que ella no sabía cuidar de nadie, y las últimas horas no habían hecho más que confirmarlo.

"Si, bueno… lo intento" confesó la amazona, abatida. Con Juliana no tenía que fingir. "La verdad es que no sé que habría hecho si mi maestro no hubiera llegado. No tengo idea de como ayudarlo" añadió. Su amiga la miró con exagerada indignación.

"Pues podías haberme llamado a mi, o a Beatriz, que estaríamos encantadas de ayudarte" le recordó. Lümi no pudo evitar una sonrisa irónica.

"Y de paso acosarlo" le recordó Lümi.

"Tu falta de confianza me ofende, Lümi" dijo Juliana, aunque no parecía ni un poco molesta. La joven se puso las manos en las caderas sin apartar la mirada de Axl. "Bien, no se diga mas. Te ayudaré a cuidarlo y así nos aseguramos de que no muera" afirmó.

"Pero…" protestó Lümi. Axl y Juliana no se conocían, y por algún motivo se imaginaba que su amiga no iba a comportarse tan cauta cuando Axl despertara.

"¡Nada, nada! Te ayudaré y punto. ¿Para que estamos las amigas?" insistió la amazona de Cáncer, sonriendo como si acabara de ganar la Guerra Santa. Lümi tuvo que admitir que, pese a todo, confiaba en Juliana y se sentiría más segura con algo de ayuda. Después de todo, su amiga tenía ya un pequeño aprendiz al que visitaba a menudo (puesto que aún era un bebé y no podía traerlo al Santuario), y eso sin duda significaba que sabría mejor que Lümi como cuidar de alguien enfermo.

"Pero NO hagas un escándalo de esto. Axl es mi amigo, solo eso, y necesita descansar, ¿de acuerdo?" pidió Lümi. Juliana sonrió.

"Hecho. Ahora ven; seguro cuando despierte necesitará comer algo. Haré mi receta especial, ¡seguro que le gusta! Y podemos pedirle ayuda a Beatriz también, hace un caldo delicioso…" respondió la amazona de Cáncer, entusiasmada, y tomó de la mano a Lümi para arrastrarla hasta la cocina.

Lümi no pudo evitar lanzar una última mirada hacia Axl. Por fortuna el pobre lemuriano estaba totalmente perdido y ni siquiera se había movido con el escándalo. Era bueno que pudiera descansar al menos un par de horas.

La joven sabía que, una vez Juliana saliera de Aries, todo el Santuario se les vendría encima.

Yamid: Como ves, el Patriarca salvó el dia, sino creo que ya estaríamos sepultando al pobre Axl y Mu no existiría XD. El amor mata XDDD

P. D.: No sé si poner en detalle cuando se conocen Axl y Juliana. Originalmente iba a poner algo mas general, pero… se aceptan sugerencias n,n