Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos son propiedad de la grandiosa Stephenie Meyer.


Llevaba cuatro meses saliendo con Edward. Luego de su declaración, nos volvimos inseparables. En verdad se me hacía difícil comprender como pude haberlo aborrecido en un principio. Ahora, lo amaba más que a nadie.

Faltaban solo unos días para que terminara el curso, y se notaba en el ambiente escolar. Todos estábamos entusiasmados por las vacaciones de verano.

Yo, por mi parte, estaba sumamente feliz, ya que el fin de semana, vendría Renée a visitarme, y pasaríamos dos días enteros juntas.

El jueves al terminar las clases, me encontraba esperando a Edward recargada sobre su Volvo. Lo vi correr desde la entrada del edificio para llegar rápidamente hasta donde yo estaba.

-¿Qué tal tu día?-preguntó.

-Genial. ¿Y el tuyo?

-Excelente.-respondió con una sonrisa. Luego se acercó lentamente a mí, me arrebató lo que traía en las manos y lo puso en el techo del auto.

Colocó sus labios sobre los míos, besándome dulcemente y acariciando mi rostro. Yo entrelacé mis brazos alrededor de su cuello y acaricié sus suaves cabellos. Y, al igual que todos los momentos en que estábamos juntos, nos sumergimos en nuestra propia burbuja; bien podría estar incendiándose la escuela y nosotros seguiríamos besándonos sin darnos cuenta de nada.

Me separé de él cuando escuché la voz de Emmett. No podía evitar sus burlas cada vez que nos veía en tales situaciones. Edward protestó pero cuando miró a su hermano se apartó de mí y abrió la portezuela del auto.

Yo tomé mis cosas y subí al coche. Los chicos pasaron a nuestro lado y los saludé con mi mano.

Edward subió y encendió el auto, a continuación salió del estacionamiento a gran velocidad.

-Oye Bella, ¿Éste fin de semana es cuando viene tu madre?-preguntó.

-Si, ¿Por qué?

-Los chicos y yo estábamos planeando irnos de fiesta, ya sabes, para festejar que por fin terminan las clases. ¿Crees que podrías escaparte solo una noche?-dijo con emoción.

-Mmm… no lo sé, Edward. Tal vez.-respondí en voz baja.

-Ok, ojala vengas con nosotros. No la pasaré bien si tú no estás.

-¿Por qué dices eso?-pregunté asombrada.

-Por que estaría extrañándote todo el tiempo, y no podría divertirme a gusto.

-Trataré de ir, lo prometo.-dije en vista de sus palabras.

Gracias a la manera de conducir de Edward, estuve en mi casa en un abrir y cerrar de ojos. Me dio un beso en la mejilla antes de que bajara.

-Nos vemos mañana.-me dijo sonriendo.

El sábado por la mañana me levanté más temprano que de costumbre. Limpié un poco la casa, no quería que estuviera desordenada cuando mi madre llegara.

Cerca de las once, alguien tocó la puerta ¡Seguro era ella!

Me apresuré a abrir y me encontré con mi madre empapada de pies a cabeza.

-¡Mamá! Entra ¿Qué te pasó?

-¿En verdad quieres saberlo Bells?-preguntó mientras me envolvía entre sus brazos.

-Si.-respondí.

-Olvidé la cámara que te prometí la última vez, así que cuando aterricé en Port Angeles estuve paseando por las tiendas para ver si lograba encontrar una. Todo estaba cerrado a esas horas, pero no me rendí. Caminé por mucho tiempo y una fina lluvia comenzó a caer, pronto se convirtió en un terrible aguacero. Mis maletas se mojaron completamente, y tardé casi una hora para conseguir un taxi. ¡Ni siquiera pude comprar tu cámara!

-No importa, mamá. No la necesito. Pero, ¿Es que no trajiste paraguas?

Reneé negó moviendo su cabeza algo arrepentida de haber olvidado algo tan importante.

-Me alegro de que estés aquí.

-Yo también estoy muy contenta. ¿Podrías darme algo de comer? Estoy hambrienta.

-Claro, mamá. Aún queda un poco de café, puedes tomarlo de aquel termo. Te prepararé algo.

-Gracias, Bells, lo haría yo, pero ya sabes que soy pésima cocinando.

Reí al recordar sus fallidos intentos de preparar la cena cuando vivíamos en Phoenix. Preparé un par de huevos estrellados y un poco de tocino. Seguro le encantaría. Ella era como yo, prefería lo sencillo sobre lo ostentoso.

Llevé los platos a la mesa y platicamos por un largo rato sobre las cosas que ambas habíamos hecho. Yo le conté todo, excepto lo referente a Edward. Mi madre era aun peor que Alice –lo sé, es difícil imaginar alguien peor que Alice- pero en serio, jamás le contaba nada sobre los chicos que me gustaban, aunque no tenía mucho historial que digamos.

Luego de que terminara, le ayudé a desempacar sus cosas. Casi todo estaba mojado, así que nos dimos a la tarea de arreglar cada prenda. Luego me mostró un montón de fotos de los lugares que había visitado con Phil en lo que iba del año. Me sentía feliz por ella.

Preparé una cena especial, que estuvo lista justo cuando Charlie traspasó la puerta de la entrada.

Saludó a Reneé y luego se sentó junto a ella. Mi madre inmediatamente comenzó a parlotear y yo me compadecí de Charlie.

Llevé las cosas a la mesa y los tres cenamos juntos. Charlie y yo en silencio, y mamá hablando hasta por los codos. Fue la última en terminar.

Mi celular sonó en ese momento. Era un mensaje de Edward, quería saber si iría con ellos a festejar esa noche. Aún no me había querido decir a qué lugar iríamos, según él era una sorpresa.

Le respondí diciéndole que no, pues mi madre se pondría como loca si se lo dijera.

Estuvimos platicando otro rato, le mostré los cambios que habíamos realizado en la casa durante los últimos meses. Prometió que me enviaría un cuadro pintado por ella misma para que adornara la pared de mi habitación. No me hice muchas ilusiones, seguro lo olvidaría apenas aterrizara en Phoenix.

Llegó la hora de dormir y Charlie se ofreció a dormir en el sillón para que ella ocupara su cama. Reneé discutió un poco antes de aceptar.

Ayudé a mi padre a acomodar las cobijas para su improvisada cama.

Mi madre me dio un beso antes de que me fuera a acostar. Una vez que estuve en mi cama, observé el reloj. Eran las doce de la noche. Cerré los ojos pensando en Edward, imaginando que estaba junto a mí, rodeándome con sus brazos, lo extrañaba casi a cada minuto del día.

Me adentré en un sueño ligero, así que desperté con facilidad cuando mi celular comenzó a vibrar encima de la mesita de noche. Era Edward.

-¿Hola?

-Bella, voy para tu casa, ya sé que dijiste que no irías, pero te aseguro que ellos no notarán que no estás, puedes brincar desde tu ventana y…

-¿Bromeas, cierto? No saltaré desde la ventana, ni siquiera puedo caminar correctamente cobre el suelo firme, ahora imagina como me iría en una caída de más de cuatro metros.-dije en voz baja para evitar despertar a alguien.

-Ok, fue mala idea. Debí haberlo sabido, Emmett fue quien lo sugirió. Entonces…

-Edward, no quiero que mi mamá se entere de nada, y si me fugo ella se dará cuenta y me pedirá explicaciones. Además, Charlie me mataría si descubre que me fui sin su permiso.

-Bella, por favor… -insistió.

-Lo siento, no iré.-dije con tristeza.

-Ok, nada de lo que diga te convencerá ¿Verdad? No hay problema, te entiendo. Supongo que nos veremos luego.-susurró Edward desanimado.

-¿Vendrás el lunes? Charlie se va a ir todo el día a la comisaría.

-Ahí estaré. Buenas noches.

-Edward…-dije antes de que colgara.

-¿Si?

-Te amo.

-¡Oh, Dios mío! ¡No lo puedo creer!-gritó una voz detrás de mi.

-¡Mamá! ¿Qué haces aquí?-pregunté al verla parada detrás de mí con la boca abierta.- Edward, tengo que colgar.

-Claro, Bells, espero no haberte causado problemas. –dijo Edward.-Adiós.

-Bella, ¿Acaso escuché que dijiste "Te amo"?-preguntó Reneé apenas colgué.

-Mmm… si. –respondí avergonzada.

-No me habías dicho que tenías novio.- exclamó con tono acusatorio.

-Seguro lo olvidé. Lo siento.-dije tratando de restarle importancia al asunto.

-¿Cómo vas a olvidar una cosa así? Seguro te extrañaba tanto que no le importó llamarte a estas horas. ¡Es tan romántico! –exclamó con ojos soñadores, seguramente imaginando ya toda la historia de mi vida.

-No me extrañaba, mamá. Quería que saliéramos a no sé donde con sus hermanos.

-¿Y por qué no estás preparándote para irte?-preguntó.

-¿Estás loca? Charlie jamás me dejaría ir.-repliqué.

-Pero yo estoy al mando por este fin de semana. Tu padre no tiene por que enterarse.-susurró como si me estuviera confiando un secreto.

-¿Hablas en serio?

-Si. Anda, llámale y dile que venga por ti.

-Gracias, mamá.-dije emocionada y le di un fuerte abrazo.

Llamé a Edward para contarle las buenas noticias y prometió estar ahí en cinco minutos.

Me vestí casualmente ya que no tenía la menor idea de a donde iríamos. Edward llegó antes del tiempo acordado.

-Diviértete, hija. Y mañana me contarás mañana todo lo que hicieron ¿Eh?

-Claro, mamá. Gracias.

Crucé la cochera de la casa para legar hasta donde estaba el Volvo. Abrí la portezuela y subí rápidamente. Edward se puso en marcha enseguida.

-¿Qué te hizo cambiar de opinión?-preguntó cuando tomamos la carretera.

-Mi madre.-respondí.

-¿Y qué dijo Charlie?

-No se enteró. Tenemos que llegar antes de que amanezca, de lo contrario notará mi ausencia. No queremos que te arreste o algo así.

-No lo creo. Le caigo bien.

-Es cierto.-dijo riéndome al recordar la primera vez que había ido a mi casa, y mi sorpresa al darme cuenta de que se llevaba mejor con él que conmigo.

Encendí la radio a bajo volumen, la lluvia comenzó a caer suavemente, unas cuantas gotas al principio, pero luego de unos minutos se convirtió en un fuerte aguacero. Los limpiaparabrisas se movían rápidamente de un lado a otro.

El coche avanzaba lentamente bajo la lluvia, cada vez más lento. Creí que Edward estaba disminuyendo la velocidad, pero me basto un vistazo a su cara para adivinar que algo andaba mal.

-¿Qué sucede?-pregunté.

-No lo sé. Creo que esta cosa ya no quiere avanzar.

-¿Que dices? Creí que estaba en perfectas condiciones.

-Yo también pensé lo mismo.-dijo con enfado cuando el auto se detuvo por completo.-Voy a llamar a Emmett, no sé nada de mecánica. Diablos, no hay red. Odio estas cosas.

-¿Qué haremos ahora?-pregunté algo preocupada.

-Supongo que… esperar a que los demás vengan de regreso para que nos ayuden. No se me ocurre nada mejor.-dijo con expresión abatida.

-Ok.-susurré y subí el volumen de la radio para ignorar el sonido de la lluvia. Me ponía algo nerviosa.

-Bella, lo siento mucho. Esto no es para nada lo que había planeado para esta noche. Yo quería darte una sorpresa y lo arruiné.

-No te preocupes. –murmuré mirando las gruesas gotas que resbalaban por la ventanilla. –Edward… ¿no te molesta la lluvia?

-No, ¿Por qué? ¿A ti si?

-Me pone nerviosa. En especial el sonido de los truenos. Creo que aun no me acostumbro a pesar de que llevo mucho tiempo aquí.

-Ven aquí.-dijo y alargó sus manos hacia mí.

Yo desabroché el cinturón de seguridad y crucé hacia el asiento de Edward, sentándome sobre sus piernas. Él me abrazó y besó mi frente.

-No tienes nada de qué preocuparte. De verdad siento que haya pasado esto.

-No es tu culpa. Además, no importa el lugar en el que estemos, lo que importa es que estamos juntos.

Nos quedamos en silencio, tan solo disfrutando de nuestra mutua compañía.

-Gracias-dije en algún momento.

-¿Por qué?- preguntó extrañado.

- Por darle sentido a mi vida. No soy la misma de antes. Desde que estamos juntos, veo las cosas de forma diferente. Me encanta la manera en que me miras, la manera en que me tocas, y lo que me haces sentir cuando me besas. Sencillamente, me vuelves loca, Edward. Y te amo por eso.

-Yo también te amo. –dijo antes de agacharse y besar mis labios. Afuera, el agua golpeaba con fuerza los vidrios, pero en ese momento, no me importó. Tampoco me importó el hecho de que estuviéramos varados en medio de una carretera desierta, en medio de la noche. Estaba con Edward, y mientras lo tuviera junto a mí, todo lo demás carecía de importancia…


Hola chicas!!!! Creyeron que ya las había abandonado? Nop!!!! Jaja, si aún faltaba el epílogo. En verdad siento muchísimo la tardanza, pero nos salía nada bueno xD.

En fin, quiero darles las gracias a todas las chicas que me apoyaron a lo largo de la historia, con sus comentarios tan bonitos. Me hicieron muy feliz.

Ojala les haya gustado, estoy muy contenta porque es el primer fic que termino!!! Jeje, y espero que por ser el último capítulo me dejen muchos reviews!!!

Si les gustó, les recomiendo que lean alguno de mis otros fics. Les deseo lo mejor. Gracias por leer.

Besos.