Este ultimo mes, ha sido la muerte. La Universidad me exige muchísimo, y entre pequeños lapsos de unos minutos podía huir a mi celular a escribir ideas para este capitulo.
Jamas de los jamases sufrí tanto para escribir, este capítulo me exigió mucho, cambié muchas cosas, muchas ideas, y al final así quedo. No se que paso aquí, sinceramente, he estado todo el día escribiendo, es tarde y tengo muchísimo sueño.

En toda esta semana me leí un fic ItaDei, maravilloso! Madre mia, tenia años que no leía una historia tan buena!

Es todo, a leer. Los quiere, Kumii;


Génesis.

-Necesito que me confirmes mañana… Claro que sí, lo sé. Espero tu llamada.- Dijo Madara mientras estaba dentro de su auto llamando por teléfono.

Mientras colgaba la llamada, escucho a Izuna subirse al auto.

-Mierda, ¿no te cansas?- Regaño Izuna.

-Jamás…- Se limitó a responder, mientras volvía a llamar.

-o-o-o-o-o-o-o-o-

-Estas fotografías son hermosas, definitivamente irán en el vestíbulo del evento- Dijo una hermosa rubia de ojos miel.

-Claro que si, Tsunade-sama.- Respondió Sakura, para después pasarle otro grupo de folios con los respectivos datos de los artistas invitados al evento.

Su mirada se detuvo en cierto invitado.

-Deidara de verdad tiene mucho talento, es todo un honor que este representando a la Universidad...- Alabo Tsunade. Como directora de la escuela, era también parte de la organización

-Deidara declinó la invitación, así que ya no será parte de la exposición.- Anunció Shizune, olvidando que debia tachar el nombre del explosivo artista.

-¿En qué momento?! Lo podía creer de cualquiera, pero, ¿Deidara? Él se ha esforzado muchísimo para estar donde ha llegado, ¿cómo pudo hacer algo así?- Pregunto Tsunade, esperando respuesta. No era secreto que Deidara tenía un talento excepcional, de los mejores alumnos que podía tener la Facultad de Artes.

-Problemas personales-dijo Sakura, mientras repasaba los horarios programados.

-Es una verdadera lástima, tiene un gran talento- Repitió Tsunade, para después desechar los datos de Deidara. Posteriormente, Tsunade y Shizune se retiraron, mientras Sakura fue a la sala de juntas de la escuela a buscar a Sasori para confirmar detalles de sus obras exhibidas.

Al encontrarlo adentro, habló.

-Aun no empieza el evento y ya tienes muchísimos compradores interesados.- Dijo Sakura, mientras guardaba las fotografías de Sasori para llevarlas al evento.- Y además, te tengo excelentes noticias! Adivina quien llamó esta mañana…-

-¿Por qué lo hiciste?- Interrumpió Sasori.

Sakura cambió por completo su semblante, pasando por un rostro completamente serio.

-Porque así debimos terminar Sasori… Juntos- Respondió sin mirarlo.

-¡¿Cómo puedes afirmar eso?! Tú sabes que en su momento te quise muchísimo… Te pedí estar juntos, te lo pedí por tanto tiempo. ¿Por qué ahora? Yo era feliz con Deidara, inmensamente feliz! – Levantó la voz Sasori ante la falta de tacto de Sakura.

-No me importa Sasori! Tú y yo debimos estar juntos. No estuvo bien lo que pasó esa noche, y lo reconozco. Pero ya lo hice. Nunca debí rechazarte… Pero aquí estamos Sasori, solo tú y yo… podemos ser felices juntos. Como tú lo querías hace dos años.- Suavizó el tono de su voz, hablando de un modo casi seductor.

-¡Tu entiende! ¡Arruinaste mi vida! Lastimaste a Deidara como no tienes una idea. ¿Y todo porque? ¿Por tu capricho? Eres tan insanamente egoísta. – Sabiendo que ya no tenía sentido hablar, Sasori solo se levantó y salió de la sala, ignorando los reclamos de Sakura por irse de esa manera.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Su corazón latía con fuerza, deseando que el día terminara pronto. Preguntándose qué hacía ahí, encerrado en el baño de hombres, esperando que al abrirlos estuviera en un lugar sin tanta gente que no quería ver.

Desde que llegó a la Universidad fue bombardeado con preguntas como: ¿Qué pasó? ¿Por qué terminaron? ¿Tú lo dejaste? Y ni hablar de otras tantas preguntas como: ¿Entonces, ya estás libre? ¡Ya tengo una oportunidad! ¡Deidara-kun está soltero otra vez!

Su mente divagó en un buen rato tratando de encontrar como fue que toda la escuela ya sabía de su ruptura con el pelirrojo. Obviamente Sasori no dijo nada, Madara… menos. ¿Izuna, quizás? Estaba apenas formándose en su mente la imagen de esa chica pelirrosa de ojos jade, hasta que una voz interrumpió sus pensamientos:

-No puedes estar ahí siempre, Deidara- Dijo Yahiko.

-Largo.-Respondió.

-Sabes que no me iré. Tampoco te seguiré preguntando, suficiente tienes con todos sobre ti. Vamos, sal. Es hora de comer y Konan y Nagato son están esperando.- Respondió Yahiko, tratando de animar al rubio a salir.

-¿Ahí está?- Preguntó el rubio, sin decir nombres, esperando que Yahiko supiera de quien hablaba.

-No, Sasori no está.- Respondió Yahiko.

Deidara se sintió muchísimo más tranquilo y salió encontrándose con un Yahiko muy animado y una gran sonrisa en su rostro. Envidia como ese hombre era tan positivo en ocasiones. Ambos salieron, omitiendo detenerse para no seguir con el interrogatorio que Deidara debía soportar.

Se sentó entre Konan y Nagato quienes saludaron animadamente. Deidara respondió el saludo y más tarde se unieron Kisame e Itachi.

Toda la plática siguió normal, hasta que finalmente Konan preguntó aquello que todos desean saber pero nadie se atrevió a mencionar.

-Deidara ¿Estás bien? ¿Qué pasó?- Preguntó suavemente, esperando no incomodar más al rubio.

El ojiazul suspiró. La verdad esperaba que contarle como se sentía lo hiciera relajarse más. Además, estaba con sus amigos, gente que conocía desde hace tiempo, y el confiaba en ellos, así como ellos confiaban en él.

Así que explicó tratando de no sentirse vulnerable.

-El viernes que estuve toda la tarde terminando el mural de la escuela llegué tarde a casa. Muy tarde, casi a media noche. Subí las escaleras y ahí esta Sasori… con…. Sakura… en la habitación.- Dijo, omitiendo decir esa palabra.

-Acaso… ¿Ellos…?- Intentó asegurar Konan, con la misma suavidad para hablar, sabiendo que era un tema delicado.

Deidara solo asintió con la cabeza, suspirando.

Todos guardaron silencio.

-No puedo creer lo que me dices...- Dijo Konan

-Yo menos, en serio. No sé quién es este Sasori, Konan. El jamás me haría algo así, él siempre me demostró su amor y su respeto. Pero aquí estamos... Separados.- Respondió Deidara sin mirarla, pensando en su respuesta.

-¿Que paso cuando viste eso? - Pregunto Nagato.

-Me fui… Muy lejos, en la calle me encontré a Madara y me dejo dormir esa noche en su casa. Después intente hablar con él en más de una ocasión... Pero está muy alterado por todo esto y la verdad también yo, lo mejor será esperar a que baje la tensión de todo esto- Suspiro Deidara, deseando con todas sus fuerzas que todo mejore.

El resto del grupo decidió no insistir más, sabiendo que era un tema delicado. La plática se desvió a mejores temas, todo estuvo tranquilo, hasta que llego Kakuzu y Hidan.

-Hey! Rubia, que Sasori te dejo?!- Exclamo casi gritando.

La cara del rubio no podía descifrarse.

-Hidan... eres un idiota- Dijo Kakuzu.

-Todos en la escuela están diciendo eso! Mierda rubio, tendremos que soportar otra vez tu club de fans detrás de ti.- Dijo Hidan tomando asiento.

-¡No me importa nada de eso! Y tu deja de ser tan indiscreto! - Devolvió el ojiazul levantando la voz, dando a entender que se retiraba.

-Hey! No fui yo quien te dejo!- Gritó Hidan, esperando que Deidara lo escuchara.

-Joder Hidan, como te encanta armar escandalo- Sentenció Kakuzu.

-Deidara, tienes clase.- Dijo Itachi, con esa calma que lo caracterizaba y sacaba de quicio al rubio. Este solo lo miro con rencor.

-¿Te importa mucho mi educación?- Preguntó con desdén.

-Más que a ti, según parece.- Respondió.

-Demonios… Ayer dejé un asunto pendiente que me urge arreglar en mi casa, así que me voy.- Explicó el rubio para después irse.

Con paso apresurado, tomo el camino que solía tomar todos los días.

Agradeció profundamente haber guardado las llaves de su ahora antiguo hogar. Decidió no entrar a la última hora de clase e ir corriendo para llevarse la mayor cantidad de arcilla que podía, incluyendo sus pinceles y pintura. Aunque no podía llevarse todo, al menos trataría de llevarse lo más que pudiera. No podía dejar eso atrás. Su arte era lo único que le quedaba después de todos estos caóticos días.

Guardó todo en la mochila y se fue ahora hacía aquel refugio que le fue ofrecido, que no sabía si podía llamar hogar.

Antes de cruzar la puerta, tomó aquella foto que estaba en la sala. Esa que Sasori tomó en su primer aniversario.

Al salir, cerró con llave y cuando volteó sus ojos azules se toparon con esa cabellera rojiza.

Antes de siquiera decir algo, Sasori lo tomó entre sus brazos.

-Lamentó tanto lo que hice esa noche… Y peor, nunca debí lastimarte. Vuelve conmigo, por favor. Cometí un error… pero si me dejas siquiera explicarte, no te pido que vuelvas aquí, pero quisiera que me escuches.- Pidió Sasori.

Deidara vio ojos hermosos ojos castaños, puso las manos tras su cuello y olvidando todo, besó a Sasori.

El pelirrojo al principio no sabía que estaba pasando. Podía sentir que pasaron años sin probar esos labios, cuando reacciono puso sus brazos en la cintura del ojiazul atrayéndolo más a su cuerpo, profundizando ese beso.

Se aventuró más y pidiendo permiso Deidara abrió paso a su lengua en la boca de Sasori, olvidando lo acontecido esa noche, olvidando ese horrible golpe, olvidando que el pelinegro hacía todo para que Deidara no sufriera más.

Deidara solo quería volver a probar esos labios que tanta falta le hicieron y sentir ese cuerpo cerca del suyo, el beso seguía más y más… Pero la mente de Deidara pensó racionalmente por un momento y se separó.

Respirando con dificultad y los labios hinchados. Sasori por su parte solo deseaba llevarse a su rubio tras la puerta y hacerlo suyo hasta el día siguiente.

El ambiente se puso tenso por un momento hasta que el ojimiel pregunto:

-Te extraño, Deidara.-

Mierda… Pensó el rubio. Pasó de la excitación hasta el desagrado. Pensar que beso a Sasori después de que Sakura estuvo con él lo hizo sentir miserable.

-Fue… un impulso. No debí besarte. Si vine fue por cosas mías… Solo quiero decirte…- Intentó decir el rubio.

-Perdóname.- Interrumpió Sasori.- Por esa noche, por golpearte, por pensar eso de ti… Estos dias han sido un infierno sin ti mi Dei, por favor, regresa a mi lado.- Suplicó Sasori.

Deidara sintió su corazón desbocado.

-No puedo… - Dijo en voz casi inaudible.

-Sabes más que yo que me necesitas, así como yo a ti.- Dijo de nuevo Sasori, buscando ese amor en sus enormes ojos azules.

Deidara sabía que se lanzaría de nuevo a sus labios. Suspiro y trato de controlar sus impulsos. Pensó con la cabeza fría y calló los gritos que daba su corazón.

-Sabemos que tú y yo nos seguiremos viendo en la escuela… No quiero incomodidades contigo, quiero que estemos tranquilos y en calma... Tú y yo, Sasori.- Dijo con pesadez en la voz.

-¿Por cuánto tiempo estaremos así?- Preguntó Sasori, sorprendiendo al rubio.

-¿A qué te refieres?- Pregunto Deidara.

-Lo sabes, debes decidir… Si quedarte conmigo, o irte.- Respondió Sasori, sabiendo que arriesgaba muchísimo al darle esa libertad al rubio, pero ya no podía pedirle nada él después de todo lo que hizo.

Sabiendo que la conversación ya no llegaría a más, besó la frente del rubio y volvió a su hogar. Dejando a un Deidara confundido y pensando que el pelirrojo tenía razón.

Debía tomar una decisión.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Madara solo cerró de portazo la puerta. Izuna entró unos minutos después esperando que el mayor se calmara un poco. Ganas no faltaban para decir "Te lo dije". Pero no podía culpar a su hermano.

Desde hace años, aunque al principio Izuna no podía creerlo, no falto mucho para darse cuenta que por primera vez en toda su vida, Madara se había enamorado.
Perdidamente, sin pedir nada a cambio. Ese rubio lo volvía loco. Aunque eran completamente opuestos, Madara deseaba a Deidara.

Por eso hacia todo esto por él. No era para aprovecharse del rubio en su situación. Lo hacía porque él era feliz cuando Deidara sonreía. Y desde lo más profundo del corazón de Izuna, realmente deseo que Deidara abriera sus ojos… para ver todo el silencioso dolor que pasaba su hermano.

Porque incluso Madara Uchiha tenía derecho a sufrir. Y más cuando vio al rubio besar a Sasori.

o-o-o-o-o-o-o

No volvió a casa de Madara, regresó a continuar ese enorme mural que llevaba todo el mes pintando. Mientras continuaba con los trazos, su mente pensaba en que hacer…

Amaba a Sasori, eso era un hecho. Pero era tan difícil hacerse la idea que el chico que ama estuvo con alguien más… Que besó labios que no eran suyos, era más de lo que podía soportar. Y mejor que ni siquiera tocara el tema de haberse negado a la Galería porque lo haría sentir peor.

Suspiró…

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando escucho su teléfono sonar. Vio en la pantalla el número de su jefe.

-¿Diga?- Respondió el teléfono.

-Deidara, ven en un par de horas para darte lo acordado.- Escuchó y con eso colgó.

El rubio se extrañó muchísimo. ¿Acordar qué? Y para que quería que fuera cuando hoy era su día de descanso.

Continúo con su mural para después ir a donde le habían pedido.

o-o-o-o-o-o-o-o

Otra vez, ahí estaba, sintiéndose patético.

No lo había hecho en años, pero lo necesitaba, pensó mientras volvía a darle una calada a su cigarrillo, mientras estaba en el balcón de su habitación.

Él ya sabía bien que ver a Deidara y Sasori en demostraciones de amor lo hacía sentir como basura. Pero después de todo lo que el pelinegro había estado haciendo por Deidara, hizo que el golpe fuera peor. No importaba nada de lo que hacía, podría sacrificarse, sufrir, llorar, morir; todo. Y el rubio siempre iría tras los brazos del pelirrojo.

Suspiró mientras veía que el cielo comenzaba a oscurecer, fumó otra calada a su cigarrillo, exhalando; deseando que todo su dolor se fuera junto con el humo que salía de sus labios.

Y como hace mucho no hacía, se hundió en sus recuerdos, en días que eran más optimistas.

-¡Eres pésimo en esto, Uchiha!- Gritó el rubio, mientras Madara trataba de moldear arcilla.

-Ahí está tu pieza terminada, lo hice tal y como lo pediste.- Respondió Madara con esa exasperante calma que parece que todos los Uchihas tenían, esa calma que hacía que el rubio perdiera los estribos. Y su perturbación se sumaba cuando Madara hizo una pieza relativamente buena con la arcilla. Ese maldito nunca la había manejado. Agh, malditos Uchihas perfectos, no había algo que hicieran mal.

-Está horrible.- Mintió el rubio, aunque no era una obra extraordinaria, no podía negar que era de su gusto. No. ¡Por supuesto que no! Estaba espantosa. Sí, espantosa. Como su creador. - No sé porque me pediste que te enseñara a hacer esto. ¿No deberías estar más ocupado haciendo millones para tu maldito ego de empresario?- Escupió Deidara.

-Jaja, ¿te parece si te invitó a comer esta tarde?- Dijo Madara.

Deidara se sonrojo ante esta petición.

-¿Qué tramas?- Preguntó sospechando de sus Uchihas intenciones.

-Tengo hambre- Respondió el pelinegro.

Deidara volvió a negarse, pero ni dando negativas por casi 40 minutos fueron suficientes. No supo en que momento terminó en aquel simple restaurante comiendo pizza en compañía del moreno.

Madara sonrío, ese explosivo rubio era perfecto para él.

-o-o-o-o-o-o-o-o-

A veces el Uchiha podía ser… Agh, no podía ni describir como se sentía en ese momento. ¿En qué carajos estaba pensando Madara?

No sabía cómo pudo hablar a su jefe (tomando en cuenta que tampoco sabe cómo consiguió su número) para pedir la renuncia del rubio a su nombre.
Deidara gruñó. Era un trabajo de medio tiempo con el que podía desahogarse ligeramente para comprar sus materiales de artes, juntando el dinero que en ocasiones recibía por sus obras. No era mucho pero sustancial.
¿Por qué le quito su casi único sustento? Solo vendiendo sus obras no le sería suficiente… Trató de convencer a su jefe que todo fue un error, él quería seguir trabajando como mesero. Pero su maldito jefe tan bien organizado, en cuanto supo de la "renuncia" del rubio, de inmediato contrató a alguien más. Así que ya no podía contratar a más personal.

Frustrado tocó la puerta, cuando Izuna abrió, solo entro, cansado, para después decir: Buenas noches.

-Madara está en el balcón.- Únicamente soltó con un semblante muy serio.

"A veces no sé cómo pueden ser tan amargados…" Pensó el rubio.

Subió hacia la habitación en silencio, observando que el Uchiha estaba a casi oscuras, sin que el moreno se diera cuenta de su presencia, Deidara sacó un su mochila un lienzo con cuidado, era del tamaño de una hoja de papel regular.

Solo la tendió frente al Uchiha, cuando el notó que el rubio ya había llegado. Antes de decir algo, tomo el lienzo para ver que estaba plasmada una hermosísima acuarela donde los colores cálidos predominaban, era una bellísima ave fénix batiendo sus alas, mientras su plumaje se perdía en intensas llamas de impresionantes tonos rojos y naranjas.

Notó que el lienzo aún estaba húmedo, notándose que no llevaba mucho tiempo de hacerse.

Entonces se dio cuenta.

Por primera vez, desde que conoció al rubio, este dejó su orgullo a un lado. Y todo para darle un pequeño obsequio.

El rubio estaba ligeramente sonrojado, suspiro para decir palabras que nunca pensó que se las podía dirigir a Madara.

-Es un agradecimiento… Gracias por abrirme las puertas de tu casa.- Dijo con la cabeza baja.

Madara moría por dentro.

Sus penas de disiparon. Porque aunque ya veía a Deidara más alejado de él, esto fue como un regalo para su alma, y más al sentirse tan apreciado por el rubio. Recordó porque hacía lo que hacía por el rubio; por motivos como esté.

-Te lo agradezco a ti… Es un regalo excelente.- Dijo Madara para después entrar a la habitación y con cuidado poner el lienzo en su escritorio. Al ver tan semejante pieza de arte su corazón se sintió con una embriagadora calidez, y está aumento cuando vio la firma del rubio al pie del cuadro.

Deidara se sentó en la cama, había sido un día muy estresante y acostarse era lo que necesitaba en ese momento. Entonces recordó eso tan extraño que hizo el azabache con cierta llamada a su ahora ex – jefe.

Pero la pregunta no pudo ser formulada ya que sintió las manos del Uchiha en sus mejillas y sus labios sobre los suyos.


Por supuesto, este final no estaba para nada contemplado, pero decidi arriesgarme y sha lo puse. Otsea, yolo.

Recibi un review! Eso me hace inmensamente feliz, saber que al menos alguien recibe todo mi cariño por esta historia n_n Hasta el próximo capitulo!