Un paso más...


_Maldición_ gruñí jadeando mientras cerraba los ojos repetidamente por la tierra que el viento del desierto libio traía a mis ojos. Tragué en seco, sentía mi garganta seca y sedienta como el infierno, desde la mañana que no había podido tomar un trago de agua.

_Masen!_ volteé sobre mis talones entornando mis ojos para ver a la persona que me había llamado. Garrett estaba ya casi en el jeep esperando por mi, me había quedado rezagado… me sentía cansado, sediento y sudaba como un puerco en el matadero. _Nos vamos!... si no te apuras tendrás que irte caminando._ luego lo oí reír junto a Stefan mientras arrancaban el jeep… Hijos de puta.

_Váyanse a la mierda idiotas!_ grité a duras penas, mi voz salía como si en mi garganta hubiera pegado papel de lija.

Maldita misión de reconocimiento.

Me habían enviado a reconocer el terreno circundante entre Sirte y la costa del Mediterráneo junto con un grupo de soldados, en otro momento no me hubiera importado hacerlo de no ser porque ahora, Bella…se interrumpía nuestra comunicación asidua y eso era lo que más lamentaba.

Las fotografías que me habías enviado fueron por lo que estaba en este momento aquí, no precisamente porque me las enviaste, por dios… eso fue lo más hermoso que me sucedió hasta ahora… cielos, si no lo hubieses hecho te las iba a pedir de todas maneras, realmente eres una mujer hermosa y quiero un recordatorio de sus ojos para admirar cada vez que pudiera. Lo que había sucedido con los libios cuando los encontré husmeándolas fue lo que produjo mi inserción en esta misión, literalmente hablando era una especie de castigo por mi exabrupto.

Y esta situación me tenía al borde de todo. No quería estar aquí, no quería de ningún modo seguir participando de esta mierda. En mis noches solitarias me preguntaba como antes de conocerte podría haber pensado que enlistarme en la armada iba a ser un acto de honor y nobleza… podría decirse que estaba aburrido de mi vida y por eso lo hice, mis padres acababan de morir y no vi otro camino para mí.

Idiota… diez mil veces idiota.

Lo único bueno que había venido con esta decisión que tomé eres tú. Mierda… ¿Qué estaba pensando?... no te hubiese conocido si no me hubiese enlistado… mierda.

Bella… lo único que sucedía era que extrañaba escribirte, extrañaba tus letras… y esta mierda no me dejaba, me hubiese sentido mas solo de lo que estoy si no fueran por tus cartas, no hubiese tenido ganas de vivir porque nada en mi vida valía la pena hacerlo. Dios… te extrañaba, tan simple como eso.

Y me hubiese gustado escuchar tu vos… me hubiese gustado hacerlo cuando te llamé mientras Emmett me ayudaba a hacerlo y dar contigo. Alice, tu amiga, me dijo que estabas ocupada, cielos… yo estaba nervioso como adolescente en su primera cita. La desilusión que sentí cuando lo que oí solo fue la negativa, mierda, fue algo de lo que aún me estaba recuperando.

Bella…

¿Qué me estabas haciendo hermosa?...

Subí al jeep de un salto y caí en el asiento como una bolsa de papas, agotado y con cada hueso de mi cuerpo zumbando de dolor, habíamos caminado kilómetros y kilómetros, habíamos dormido en una tienda improvisada en el frio de la noche del medio oriente cada noche de esta semana que había durado nuestra misión, habíamos comido carne enlatada y habíamos racionado el agua hasta que no quedó nada, habíamos desactivado algunas minas terrestres por las que suponíamos que por allí habían pasado los insurgentes. ¿Cómo podían ser capaces de poner trampas mortales en su propia tierra solo para atraparnos a nosotros, cuando sus niños, sus agricultores y pastores de ovejas recorrían esos campos? Hijos de puta… sus intereses propios eran más importantes que su pueblo y el hecho de que yo y todos los aliados estemos luchando por esa injusticia, me hacía sentir mucho mejor.

_Masen!_ Garrett volteó a mirarme desde el asiento del conductor, _cuando lleguemos a Sirte el comandante nos dará esta noche libre y el día de mañana, ¿vienes con nosotros a la ciudad?, vamos con Bashir a entretenernos unas horas_ dijo asintiendo hacia nuestro compañero libio que había venido con nosotros todo el viaje _ él dice que las mujeres libanesas son sumisas a la vista pero unas leonas en la cama.. ¿qué dices?_ me preguntó meneando las cejas.

Quise reír… lo que menos ganas tenía en este momento era andar liándome con prostitutas. Solo quería darme una ducha y sacarme los kilos de tierra que tenía hasta en el ultimo rincón de mi cuerpo para luego comenzar a escribirte. Pero no negaba que no quería tomar aire y distraerme un poco de la mierda esta,. Cielos… también quería una maldita cama donde tirarme y dormir horas y horas, también quería escuchar tu vos si se podía. Pero no todo lo que uno quiere en la vida puede ser otorgado ¿no es cierto?.

_No lo sé, veremos cuando lleguemos_ dije simplemente cerrando los ojos. Y lo primero que se me vino a la cabeza cuando lo hice fue tu rostro, enmarcado por tu largo y ondulado cabello castaño, ese par de ojos marrón chocolate en los que podía zambullirme y tu hermosa piel blanca. ¿Cómo estaría ahora? ¿Bronceada por el sol tunecino? Así te imaginaba… caminando por las playas de Tunes mirando el mar azul verdoso del mediterráneo, tu cabello azotándose al viento y tus largos vestidos ondeando junto con él. Mirando el cielo… mirando el agua, tal vez pensando en mí… en esas veces en las que mi mente me traicionaba y soñaba despierto contigo, era cuando más quería tirar mi arma y correr hacia ti.

Te necesitaba… de todas las maneras que pudiera concebir, de todas las formas posibles.

Las horas se hicieron largas hasta que cayó la noche y el frio sobrevino, mi cuerpo entumecido se estremeció… el sol nos pegaba la mayor parte de las horas del día y la noche nos refrescaba, pero ahora, mientras viajábamos en el jeep al descubierto, me hacía temblar. Al fin las luces de la ciudad de Sirte surgieron de la oscuridad como un faro de esperanza, teníamos la noche libre y el día de mañana también, entonces sabía que debíamos partir una vez más hasta encontrar al dictador, esta vez sin descanso.

Cuando llegamos a la base mis piernas temblaron al saltar del Jeep, recibí palmadas de mis compañeros que estaban en el hangar donde dejamos nuestro transporte, me tenté a pedirle encarecidamente a alguno que me diera un poco de agua, pero tenía que llegar al interior solo para ver a Emmett. Mi mochila colgaba del hombro y mi arma del otro, en un principio, mi arma era mi bien más preciado, ésta tenía un código, que correspondía con el que tenía en mi dog tag, yo era su dueño y esto nos hacía inseparables, casi como Harry Potter y su maldita varita mágica. Por lo que debía cuidarla como oro, si se me perdía o me la robaban, no podía pensar en lo más severo que podrían hacerme, seguramente encerrarme por varios días y hacerme pagar por ella al gobierno de los Estados unidos. Y luego, estaba mi mochila, que había pasado a ser mi segundo tesoro más importante, porque en ella, en mi bolsillo oculto, te tenía a ti.

Tus imágenes y saber que realmente existías era lo que cada noche antes de dormir me decía que tenía que seguir… anhelando ese día en que volviéramos a vernos, que pudiéramos caminar juntos en esas playas arenosas de Túnez. Era un deseo que parecía inalcanzable, pero del cual no perdía las esperanzas de hacerlo realidad.

_Edward!_ alcé la mirada que tenía fija en mis zapatos mientras caminaba y encontré la sonrisa exuberante de Emmett, ¿cómo mierda este hombre podía sonreír tanto mientras estábamos aquí lidiando con esta mierda? A veces su exceso de optimismo me exacerbaba, solo por el hecho de que él podía disfrutar algo que yo no podía, el contacto con sus seres amados.

Oh cielos… sí Bella, tú eras mi única ser amada.

_Estaba preguntándome cuándo volverían…_ dijo cuando me tuvo cerca, palmeó mi espalda con su enorme mano unas cuantas veces y alzo su cantimplora.

_Mierda… gracias_ gemí aferrándome con ambas manos al recipiente que tenía ese líquido tan preciado y escaso al menos para nosotros en esos días. Lo llevé a mi boca y realmente gemí mientras se derramaba por mi garganta. Oí la risa de Emmett mientras yo bebía como corderito del biberón. Mierda…

_Creo que estas sediento ¿no?_ rió el idiota. _Valla… creo que tendré que esperar a que tomes tu agua antes de darte la noticia que te hará escupirla si lo hago ahora_

Bajé la cantimplora y parte del agua se derramó por mi barbilla, mis ojos bien abiertos lo miraban preguntando qué era esa gran noticia que tenía para darme, oh cielos… casi podía oírlo decir. Él rió de nuevo…

_¿Qué mierda Emmett?_ rogué entregándole la cantimplora vacía.

_En realidad son dos noticias_ dijo tomando mis hombros con un brazo y comenzando a caminar hacia el interior de la base _tenemos noticias y sabemos hacia donde dirigirnos de ahora en más, esta información es más certera de la que hemos estado recibiendo, la OTAM la aprobó y mañana por la mañana estaremos saliendo hacia allí_ dijo de forma confidente. Asentí ante esa noticia, significaba que estaba cada vez más cerca de que esta guerra llegara a su fin, solo eso deseaba.

_¿Cuál es la otra notica?_ pregunté mirándolo interrogante. Él sonrió…

_Tu Bella… llamó_ dijo alzando los hombros.

Me detuve en seco.

Lo miré perplejo y por primera vez en esta puta semana, luego de tragar tierra del desierto, luego de temblar de miedo por cada mina terrestre que desactivábamos, luego de secarme por dentro de sed, luego de la desilusión… sonreí.

_De hecho…_ Emmett miró hacia atrás y de manera confidente se acercó a mí _puedes hacer una llamada satelital al refugio, esa Alice es muy cooperadora_

Oh cielos…

Simplemente me quedé sin habla… allí mismo, frente a Emmett mientras los demás, indiferentes a los latidos errantes de mi corazón, corrían y continuaban haciendo estrategias a mi alrededor.

Solo fui consciente de Emmett tomándome del brazo y arrastrándome por el corredor hasta una oficina, el área de comunicaciones. Solo fui consciente de estar parado de repente frente al teléfono satelital, nadie rastrearía la llamada, nadie impedía que pudiera escuchar tu voz.

_Vamos Edward, ella llamó cinco veces esta semana, es una pequeña mujercita inquieta debo decir… ella estaba ansiosa por saber de ti_

_Mierda…_ gruñí llevando mi mano hacia mi cabello, rastrille con mis dedos mis hebras cobrizas. Y tomé una respiración profunda… exhalé mientras tomaba el auricular del teléfono con una mano temblorosa, lo coloqué en mi oído y con mi dedo inestable de los nervios, comencé a discar los números.

Con mi corazón tronando en mi pecho y mi respiración errática esperé con cada tono del teléfono como si fuera cada paso más cerca de ti… Bella… oh cielos, vamos, alza el teléfono y háblame, hazme sentir vivo otra vez.


Un paso y ya, ¿hablaran?... aauuuuu... para este capi, usé esta canción: Mirando al cielo, de Huecco. Si lo quieren ver pasen a este link sacandole los espacios. http :/ /www .youtube .com/ watch? feature =player_ embedded&v =6s3EzrCJCoM