Harry Potter no me pertenece y bla bla bla.

8- Ardiendo.

Para Lucius Malfoy, la normalmente insulsa habitación de huéspedes era en ese instante un escenario erótico que lo llenaba de pasión.

La señorita Granger se encontraba totalmente desnuda, recostada en la enorme cama, esperando por él.

Dispuesta a complacerlo como solo una mujer apasionada sabia.

La miro con ardor y el pene completamente erecto. Como una serpiente hambrienta se abalanzo sobre su presa.

Sin desperdiciar un solo segundo se apodero de esos labios rosados. Sin pudor invadió su boca con su lengua, mientras una sumisa Hermione respondía fascinada a cada uno de sus juegos.

Ella se encontraba en la gloria. Consideraba que el señor Malfoy era un hombre hermoso y perfecto.

Estoy siendo parcial se dijo, pero es que cada parte de ese hombre la volvía loca, sus brazos fuertes, esas piernas duras de las que no se cansaba de frotar con las propias.

El hombre no se conformó con su boca a sí que al siguiente instante dejaba un camino de besos por su cuello y sus besos.

Lo éxito de sobremanera a él gemido femenino que broto de los labios de esa adorable criatura en el momento que mordisqueo uno de sus pezones.

Amo y mimo el vientre de Hermione, probo el sudor en su piel. El sabor lo volvió loco, tan cálida y salada, perfecta.

No estaba seguro de que intimar con la amiga de su hijo era una buena idea.

Tan solo es sexo pensó y sin más siguió besando su cuerpo, al fin tocaba esas pierna que lo estuvieron obsesionando durante semanas, al fin la tenía a ella: su fantasía hecha realidad.

La miro a los ojos brillantes de deseo y expectación, sus manos traviesas llegaron hasta su parte íntima y sin pudor alguno la penetro con los dedos.

Sonrió de forma lasciva al verla arquearse y cerrar los ojos. Exlla estaba tan caliente y húmeda que su entrepierna palpitaba con ansia por poseerla por entero.

No pudo evitar gruñir de placer al verla abrir la boca jadeando por más.

Finalmente ella alcanzo el orgasmo, bastante satisfecho con su desempeño. El hombre probo en sus dedos el sabor dulce de su bella amante.

Cambio de posición para que ella gozara la sensación ardiente de rozar su pene contra su entrada.

Hermione levanta baba las caderas rogando por más de ese hombre, pero él no la complacía.

Aun no. Ella tenía que comprender lo que le estaba haciendo, ella debía saber cómo lograba transformarlo en una bestia irracional.

Ya sin fuerzas para resistirse Lucius la penetro de forma rápida y ligeramente dolorosa.

Hermione estaba impresionada de que semejante longitud entrara en ella.

Después de agónicos segundos el empezó a embestirla con fuerza, ella no se quedaba atrás y rápidamente igualo su ritmo coso que impresiono bastante al mago.

Se besaban, se tocaban y mordían. Lucius estuvo a punto de correrse prematuramente al sentir las uñas de esa gatita desgarrar su espalda. Dulce Merlín como le gustaba esa niña.

Hermione jamás había tenido un encuentro sexual tan pasional como ese y no podía decir que le disgustara, al contrario.

Cada vez que el la tocaba se sentía en la gloria, un nuevo orgasmo llego a su cuerpo arrastrando también a Lucius que acabo corriéndose dentro del cuerpo de la joven.

Él no se separó de inmediato de ella, anhelaba tanto la conexión de sus cuerpos.

Sentirse por primera vez en mucho tiempo completo. Y es que el peso de su soledad había sido drásticamente reducido y todo gracias a una impura que pensaba exactamente lo mismo de él.

Esa familiar sensación de bienestar lo asusto, por lo que en menos de un segundo dejaba la habitación. Sin resistirse a besar castamente a la que hace poco fuera su amante.

Es solo sexo se repitió antes de caer rendido en su cama, es solo sexo se dijo ella aspirando el aroma de sus sabanas que olían a él.