C a p í t u l o 10:

- Oh por dios...- Musitó, totalmente en shock.

Me vió de pies a cabeza, no podía ser cierto, no podía estar ahí, casi sin fuerzas sobre esa camilla, apunto de morir.

- Amor...- Dije, entonces pudo notar el quebramiento de mi voz. Avanzó hacia mí y se me quedó viendo, Alicia salió de la habitación junto con la enfermera y sonreí.

- Hola...- Saludé, el siquiera quería darme la palabra.

- No creí que fueras así.- Escupió, fríamente.

- ¿Qué?- Pregunté, la verdad no entendía nada.

- ¿Quien es ese tal Ian?- Preguntó, elevando su voz, yo me quedé con los ojos abiertos.

- El... yo...- Traté de decir pero el negó con la cabeza.

- ¿Me estuviste engañando todo este tiempo?

Miré hacia abajo y lo ví, unas lágrimas comenzaron a salir de mis ojos, negué con la cabeza.

- ¿Entonces?. ¿Me vas a decir que ese tipo miente? Porque si es así...

- No, el no miente...- Susurré, tratando de calmarlo.- Pero yo no te he engañado, puedo explicártelo.

- Explícaselo a el, el y yo estamos en el mismo estado y...- Tragó saliva, parecía costarle mucho.- Claro... claro ahora lo entiendo.

Yo lo miraba, el sonreía mientras negaba con la cabeza.

- ¿Por eso querías romper conmigo, no?- Preguntó.- Porqué no lo había pensado antes... eres igual que otras, un día te dicen que te aman y al otro te salen con que no quieren nada contigo y...

- ¿Y también te salen con que están enfermas y se van a morir, no?- Pregunté, irónica, casi llorando.- No es cierto Frank... yo nunca estuve con el, pregúntale a Ali... ella sabe todo, yo era feliz contigo y todo... incluso pensé en...

- ¿En...?

- Dejarte... irme lejos de aquí sin despedirme... sin decir adiós, solo... solo yéndome.- Expliqué, con una gran amargura.- Pero no pude, porque supe que si lo hacía iba a devolverme al siguiente día, no podría vivir sin tí, no podría vivir sin tus caricias, sin tus abrazos... sin tus... besos...

- Si tanto me amas... ¿Porqué estuviste con el?- Preguntó, yo suspiré, hastiada.

- No estuve con el, el y yo siquiera nos hablábamos. Y cuando te conocí... mandé todo al infierno, incluso traté de contactarlo para decirle que entre el y yo no había nada pero...- Suspiré, ya no podía hacer nada, ya no podía hacerlo entender.- Si me crees bien, si no... puedes irte. No voy a obligarte a estar conmigo, mírame... soy un desastre, así que mejor vete ya...

- Pero...

- Yo no sé que voy a hacer después, si voy a morir o no, tu sabes... tu sabes que debes de hacer Frankie... mi Frankie...- Murmuré, mirando a otro lado, el me tomó del mentón y me volteó hacia el.

- Te creo, te creo y... lo siento, perdóname, soy un imbécil.

- ¿Porqué ahora Frankie?- Pregunté, viéndolo a los ojos.- Ahora que te amo y que tengo miedo a perderte, a no ser nada más que un recuerdo... un recuerdo olvidado, solo una triste canción olvidada...

- Serías mi triste canción olvidada, entonces.- Repuso, sonriendo y entrelazando sus dedos con los míos.- Yo nunca te olvidaré, nunca. Y si llego a hacerlo tendría a Mikey, Alicia y los demás chicos, que revivirían igual tu pasado y... me harían recordar que viví junto a tí, algo más que amor.

Mis ojos se desbordaron de lágrimas y lo abracé, diciéndole que lo amaba y abrazándolo cada vez más fuerte para sentirlo conmigo, para sentir los latidos de su corazón.

- ¿Pensaste en lo que te propuse?- Preguntó, sin dejar de abrazarme.

Lo separé de mí y lo ví, agaché la cabeza y asentí lentamente.

- ¿Y que decidiste?

- Yo... está bien Frankie... vamos a hacerlo.- Confirmé, el sonrió y me besó.

Decidimos no decirle nada a nadie, o nos detendrían y era seguro, lo haríamos afuera del hospital, en un área donde casi no iba nadie y era para los pacientes nada más, sería a la media noche y nos aseguramos de que los chicos no fueran a llegar en pleno acto, o meterían a Frank en un manicomio y a mí pues...

Me sacó en una silla de ruedas, no sin antes asegurarme de tomar su celular, ya que iba a ocuparlo después.

- ¿Estás seguro de que... debemos hacer esto?- Pregunté, mientras el se sentaba en el pasto.

- Si queremos estar juntos... ahora ven conmigo.- Dijo, extendiéndome un brazo, tomé su mano y caí al pasto con los ojos cerrados, boca arriba.

El me abrazó y me puso frente a frente con el, quitó un poco de cabello de mi frente y sonrió, besándome en los labios.

- ¿Que debo hacer?- Pregunté, viéndolo, el sacó dos jeringas de su bolsillo.

- Son... jeringas con morfina... suficiente para que nuestro corazón se detenga en cinco minutos.- Susurró, no quería hacer tanto ruido.

- Mmm...- Dudé un poco, pero asentí con la cabeza.- De acuerdo, tu toma esta y dame la otra.

Me dió una jeringa y se la quiso encajar pero lo detuve.

- Espera, aún no.- Susurré, sonriendo.- Tú me la encajarás a mí y yo a tí... ¿De acuerdo?

- ¿Estás segura?- Preguntó, algo inseguro.

- Sí... a la cuenta de tres...- Dije, tomando aire.- Una... dos... tres.

Sentí un intenso dolor en mi pierna izquierda y miré a Frankie, sonriendo.

- Ahora... sigo yo.- Musité, con un hilo de voz, la sostuve fuerte y le pedí que cerrara los ojos. Los míos se empezaron a llenar de lágrimas y lo abrazé.- Perdóname.

Esperó sentir la aguja entrando en su pierna, al igual que yo, pero no fue así, extrañado, me separó de el y vió que estaba encajada en mi muñeca.

- ¡¿Que hiciste?!- Preguntó, histérico. La sacó de mi muñeca pero había sido demasiado tarde, la morfina había pasado a mis venas y era solo cuestión de segundos para que mi vida acabara.

- Lo siento...- Susurré, sonriendo, aunque me costara la vida hacerlo.- Te... amo.

- No... no... ¡Eres una estúpida!. ¡¿Por qué hiciste esto?!- Preguntó, ya estaba llorando.

- Sonríe, yo te estaré esperando, mi cielo.- Me despedí, cerré mis ojos y se le paró el corazón, no aún no había muerto.- Ve a mi habitación del hospital... toma las cartas que están dentro el jarrón y nunca olvides que ayer, viviste junto a mí... algo más que amor.

- No... no... no te vas a ir aún... por favor...- Suplicó.- ¡No te vayas!

Pero mis oídos dejaron de mandarme señal al cerebro, mi corazón dejó de latir y mi piel empalideció.

- Te amo, mi amor... mi cielo, mi corazón...- Sollozó, abrazando a mi cuerpo, ya sin vida.

Me recostó sobre el pasto, acomodándome el cabello sin que las lágrimas dejaran de caer de sus ojos, en mis manos colocó una rosa y las juntó, besó mis labios tiernamente y se secó las lágrimas. Ya no había nada por hacer.

Caminó en un silencio abrumante y con unos pasos tambaleantes hacia mi habitación, tomó el jarrón y lo aventó al suelo, haciendo demasiado ruido y cortándose, pero no le importaba. Vió varias cartas, una era para Alicia, otra para Mikey, una para Gerard y otra para él, en la cual venía escrito en el sobre; "Para mi amor, el chico del otro lado de la línea". Rió y la desdobló, sacando un papel de ella con perfume, mi perfume.

"Veo que has recibido mi carta, mi amor.

Voy a pedirte que por favor no hagas estupideces, que continúes tu vida. Ahora muy seguramente mi cuerpo yace en el jardín de afuera... ¿No? Ahora sé que todo lo que hiciste por mí significaba algo más que amor, desde la vez en que te me quedaste viendo... cuando te dije enano por primera vez... ¿Lo recuerdas? Y cuando fuimos a tu departamento a ver la película, sin duda esa película fue la mejor que había visto en toda mi vida, sobre todo por el final"

El rió y negó con la cabeza, sin embargo, continuó leyendo;

"Y me di cuenta en esa misma noche que te amaba con locura y que no quería perderte, míranos ahora... el tiempo pasó, aunque fuera solo una semana, fue la mejor semana de toda mi vida. Supongo que no has olvidado la técnica que me dabas antes de que yo me pusiera a escribir... ¿Verdad?

Frankie... mi querido y adorado Frankie... quiero que conserves esta carta hasta el resto de tus días, recuerda siempre que estaré ahí contigo, solamente háblame y yo iré. Aunque no suene fácil, batiré cielo, mar y tierra para poderte encontrar. Cuando esté contigo sentirás que unos brazos van a rodearte por la cintura, no te asustes, es sólo que... tienes un culo muy tentador.

Sin embargo, tuve que irme ya... y, que daría por estar contigo en este momento, abrazándote y besándote... lástima que no se puede. ¿Podrías hacerme un favor? Por favor toma mi celular y llama a Will, dile que le dejé Rose Roll y que hay Ana para el rato, que solo me llame. Cuéntale todo lo que pasó y dile que por favor, sea discreto. Y si vas a enterrarme, solo hazlo como creas que me gustaría que lo hicieran; no tan hondo y con una foto tuya a mi lado... ¿Sí?

Creo que es todo, no olvides que te amo y que te deseo, ten en mente que ha llegado la hora de que andes tu camino ya sin mí y no llores, vuélvete a enamorar... me gustaría verte sonreír de nuevo.

Te mando millones y millones de besos, y quiero que sepas, que la parte más difícil de esto... fue dejarte.

Tu amor por siempre, Ana"

Pegó el papel a su pecho y se echó a llorar en mi cama, sintiéndose culpable por todo lo que había hecho... si tan solo no me hubiera propuesto nada... si tan solo no me hubiera encajado esa jeringa... si tan solo... no me hubiera conocido...

El velorio fue lo más doloroso que pudo haber sentido Alicia en toda su vida, ahí estaban todos, y por decir todos solo digo a los chicos de la banda; Bob, Ray, Mikey, Gerard y Frankie, que estaba de lo más triste, pero sonreía, sonreía porque me lo había prometido y lo haría, a pesar de que todas las noches después de ese día me recordaba y ansiaba, con muchas ganas, la muerte, para estar conmigo.

- ¿Algo que quieran decir?- Preguntó el sacerdote.

Todos negaron con la cabeza, Alicia lloraba en el pecho de Mikey y todos miraban mi ataúd, no parecía ser que, después de una vida sana, esa chica terminara en ese estado, y peor aún, la chica de un buen hombre que ansiaba con hartas ganas casarse con ella, tener un montón de hijos y... que sé yo, envejecer juntos hasta el final...

Pero... ¿Que clase de final era éste?