Digimon

La Guerra Santa

Capitulo IX: El señor de la ira


14 de Agosto del 2005. Mundo Digital, Isla File. 7:50 Hrs.

En las costas se acumulaban más y más digimon, era el campamento en que las hordas de Demon reposaban, reuniendo fuerzas para el asalto. Había una tienda de campaña en el centro del interminable enjambre, donde presumiblemente estarían el señor demonio y sus generales. Sería un suicidio entrar y atacar al conquistador del Mundo Digital de manera directa.

— Repiteme otra vez. ¿Por qué estamos aquí?

Devimon se volteó a Ruki Nonaka. Ambos observaban el enorme ejército desde un punto alto de la isla, lo bueno era que todavía no habían sido descubiertos.

— ¿Qué es lo que te preocupa? — la chica de ojos lila preguntó irónicamente — Solo se necesitaba un tamer para diezmar a un ejército.

— ¿No habías dicho que enfrentar a Demon en nuestras actuales condiciones sería una perdida de tiempo? — Devimon cuestionó, no muy convencido.

Era cierto, el Rey demonio era muy poderoso, incluso para los de su clase. Hoy Ruki Nonaka estaba jugando todas sus cartas.

"Probablemente no salga viva de esta" llegó a pensar.

— Hay una forma, Evolución Matrix... — con lo cual logró captar la atención del digimon demonio — Es la habilidad que tenemos los tamers de mi mundo, al fusionarnos con nuestros digimon somos capaces de alcanzar el nivel mega.

— Suena interesante.

Devimon mordió el ansuelo.

— Además, si logramos derrotar a Demon, dejaré que te quedes con su información. Por otro lado, podrás apoderarte de sus tropas. Yo me marcharé y ya no habrá nadie que te diga que hacer. ¿Estás dentro?

El digimon maligno frunció el ceño, eso resultaba conveniente. Demasiado conveniente a su parecer. Sin embargo, no parecía mentirle, o era una muy buena mentirosa.

— Esta bién.

Además, si el tamer se descuidaba, podría tomar el control de la fusión. Entonces podría ir al lugar donde estaba la Piedra Oscura y tomarla para sí, luego robaría el Emblema de la Luz lo cual no consideró muy díficil. Restauraría el poder maligno y se convertiría en el ser más poderoso.


Mundo Humano. Japón, Shinjuku. 8:30 Hrs.

Esa mañana despertaron con gritos dados a todo pulmón, obviamente con un gran sobresalto. Miyako, quien despertó primero, identificó que se trataba de su amiga, Hikari, a quien halló de manera desconsolada, en estado de shock. Tailmon estaba a su lado, preocupado e intentando comprender que pasaba con su compañera humana.

Interrogar a Hikari fue inutil, lo que sea que hubiese padecido parecía ser del aspecto traumático. Era algo demasiado horrible como para recordarlo, mucho menos hablar de eso en público. Aun así, pronto todos sus amigos la rodearon en un gesto de preocupación. Daisuke y Miyako, de todos ellos, fueron quienes más se le acercaron. Los digimon presentes se mantuvieron a la distancia.

— Todo estará bien — Miyako susurraba, abrazando a su amiga. Luego de un rato, dijo — Daisuke, ¿puedes traer algo de agua?

El aludido hizo la tarea de manera diligente, buscó entre las cosas que los gemelos les habían brindado alguna botella de agua, que hubiese sobrado de la noche anterior. Fue cuestión de segundos cuando el contenedor de tan preciado líquido llegó a manos de Miyako, quien le dió de beber a su amiga con la mayor calma posible.

Probablemente, la Elegida pensaba que eso ayudaría a calmar los nervios desbaratados de Hikari. Algo en que los demás estuvieron de acuerdo. Sin embargo, a pesar del apoyo brindado, la compañera humana de Tailmon no quiso decir alguna palabra.

Pasó algunos minutos, pero finalmente notaron la ausencia de cuatro miembros de su grupo.

— ¿Dónde esta Takeru? — Daisuke cuestionó.

— Tienes razón — Miyako murmuró — Iori, támpoco lo he visto.

— También hace falta Armadillomon y Patamon — Veemon mencionó.

Los gemelos, Kouichi y Kouji, se voltearon a ver confundidos. Todos se encontraban reunidos la noche anterior, ¿por qué habrían de separarse?

El grupo se vió a las caras mas ninguno encontró la respuesta. Fue entonces cuando una malvada presencia se dio a conocer frente a todos y, como en la última ocasión en que lo confrontaron, Tailmon fue el primero en reconocerlo. El maligno ser se presentó a si mismo como una boca que levitaba en el aire.

— ¡Vamdemon! — los Elegidos y sus digimon, a excepción de Hikari, exclamaron al unísono.

En ese momento, se escuchó su risa característica, tan profunda que llenaba todo el aíre.

— Ha sido un largo tiempo, niños elegidos — el vampiro dijo — no saben cuanto tiempo he esperado por esto, pagarán pronto por todo lo que me han hecho.

— ¿Qué quieres? — Tailmon preguntó con recelo.

A su lado, Veemon y Hawkmon gruñeron a su enemigo, en señal de respaldo al digimon gato.

— Como se habrán dado cuenta, faltan alguno de sus compañeros. En este momento, ellos son prisioneros dentro de mi campo de niebla. Los mataré y me beberé su sangre — Vamdemon contestó sonriente.

— ¡No permitiremos tal cosa! — Daisuke dijo exhaltado, empuñando su mano como si en cualquier momento fuera a golpear al digimon en la cara.

Veemon, el correspondiente digimon elegido, secundó a su compañero humano.

Vamdemon, por su lado, se permitió lanzar otra sonora carcajada. Luego, su maligna presencia se desvaneció, haciendo el aire respirable una vez más.

— Veemon, ¿estas listo? — el moreno dijo al cabo de un rato.

Su digimon asintió, cosa que era de esperarse. Pero...

— Espera — Kouji los interrumpió — esto es una trampa.

No había que ser un genio para deducir tal cosa, además era posible que Vamdemon les hubiera mentido. Sin embargo, la falta de sus amigos ya era algo sospechoso de por si.

— Ese digimon los quiere a todos ustedes dentro, reunidos en un solo punto para acabar con todos ustedes.

— Lo se — Daisuke exclamó algo molesto — pero no podemos dejar a nuestros amigos abandonados, además juntos somos más fuertes.

Su forma de responder le hizo recordar al heredero de los digi-spirits de la luz a un gran amigo suyo, era a causa del fuego interno característico del muchacho que daba ánimo a sus compañeros en las situaciones díficiles. Kouji y Kouichi se vieron a los rostros y luego sonrieron, la idea que habían encontrado el doble de Takuya Kambara les parecía muy gracioso.

— Irémos con ustedes — Kouichi respondió.

Fue un gesto que los Elegidos agradecieron.

— Pero... ¿y tus heridas? — Miyako cuestionó, preocupada.

— Descuida, ya sanaron — aseguró el hermano de Kouji — Como dijo tu amigo, juntos seremos más fuertes.

El plan original no había cambiado, todos entrarian a los dominios de Vamdemon.


Mundo Digital, Costas de la Isla File. 9:00 Hrs.

La carpa roja donde el señor demonio se alojaba poseía un gran tamaño, espaciosa para los digimon que se encontraron en su interior. Demon yacía sentado en una silla acolchonada, diseñada a base de oro. Acompañandolo estaban Piedmon, antiguo líder de los Amos Oscuros, y MetalEtemon.

— Mi señor — el simio pidió permiso para poder hablar — nuestros hombres estan impacientándose, ¿cuándo podremos empezar la invasión?

— Pronto — respondió el Rey demonio — Mientras hablamos, Vamdemon debe estar reuniendo a los Elegidos dentro de su campo de niebla. Sin posibilidades de escapar, desataré mis hordas sobre ellos hasta que se vean totalmente destruidos.

Aunque parecía querer aplastarlos el mismo, esas intenciones eran reveladas por sus ojos furiosos y el azote de sus puños a la silla de su trono.

— No quedarán ni sus cenizas.

— Mi lord, ¿qué hay del tamer? — Piedmon preguntó.

— Es un soñador apasionado, no hay dudas que vendrá a mis manos cuando vea a los Elegidos en problemas...

Entonces otro digimon más entró a la carpa de manera sorpresiva, era un Boogeymon agitado y alarmado. Debía tener una buena excusa por irrumpir de esa forma, eso si no quería ser incinerado en el acto.

— Mis señores, estamos siendo atacados — dijo entre pesados jadeos.

— ¿Atacados? — Piedmon se preguntó extrañado — ¿Quién se atrevería a atacarnos?

En ese instante, la tierra misma comenzó a temblar. Demon y sus generales lo reconocieron como el resultado de una técnica poderosa. El señor demonio, quien había sido tomado por sorpresa dentro de sus dominios, se apresuró a salir de su tienda de campaña. Salió para ver como parte de su ejército era reducido a escombros.


El ataque fue rápido y devastador, peor aun para las hordas del señor demonio que fueron tomadas por sorpresa. Muchos habían perecido en ese primer impacto y el pánico se apoderaba de ellos, era un caos absoluto. Los tres conmandantes de las hordas, LadyDevimon y compañía, arremetían contra la amenaza, sin embargo, su enemigo se burlaba de ellos al esquivar sus técnicas con facilidad.

Se trataba de un ángel oscuro, uno que tenía dominio sobre los poderes la luz y la sombra. Su aspecto era femenino, llevaba una armadura y la mitad de sus alas eran blancas mientras que las otras eran correspondientes a la de un demonio. Su nombre era Mastemon y no era más que el resultado de la evolución matrix entre Ruki Nonaka y Devimon.

"Esta clase de poder..." Ruki escuchó a Devimon decir, extasiado "...es maravilloso, es la clase de poder para conquistar naciones enteras"

El tamer comprendió, debía ser la primera vez que el digimon demonio alcanzaba el nivel mega. Esa clase de poder los hacía comparables a una bomba atómica.

Mas ahora, era el momento en que los poderes de Mastemon iban a ponerse a prueba. Desde la esfera de datos, Ruki vio aproximarse al señor de los demonios.

Devimon, llegó la hora.

Demon levitó en los cielos, hasta alcanzar la altura a la cual Mastemon se encontraba. Ahi fue recibido por LadyDevimon, quien hizo una leve reverencia.

— Mi señor, lamento estos inconvenientes — la dama demonio se disculpó mas fue ignorada por su amo.

— ¿Será posible? — Demon preguntó intrigado, viendo con sus ojos más allá lo que mostraban las apariencias — este es el poder que un tamer puede brindar a un digimon...

Entonces lo sabe — Mastemon pensó.

— ...vienes del mismo mundo del humano que estoy buscando, ¿no lo conocerás por casualidad?

El ángel oscuro no diría nada acerca de ello, lo cual irritó al señor demonio. Por supuesto, decir que Demon estaba irritado era subestimar los hechos.

— ¡Respondé cuando yo hago una pregunta! — bramó soltando una intensa llamarada de la palma de sus manos.

Mastemon se cubrió a si misma usando un campo de fuerza, el cual le resultó efectivo.

— Lo único que debes saber es que tu reinado ha acabado — aseguró el ángel.

Ruki haría todo lo posible para que asi fuera. Aunque si buscaba que su enemigo se viera intimidado, fracasó miserablemente. Tanto LadyDevimon como los demás digimon que pertenecian a las hordas se retiraron, de ninguna manera deseaban quedar en el fuego cruzado.

¡Llama del Infierno!

Demon iniciaría el combate con su técnica característica, la cual no dejaba rastro de las víctimas que la padecían. Mastemon lo esquivaría, dejando que las llamas infernales cubrieran todo el paisaje. Todo lo que la técnica tocaba era consumido por una rabia que era difícil de comprender. El ángel sintió repulsión por la escena que se desarrollaba bajo sus pies, un infierno inclemente creado por el ser malévolo.

Era el turno de Mastemon para contraatacar.

¡Chaos Degrade!

En sus manos junto luz y oscuridad en partes iguales, en una fusión inestable que deformaba el espacio a su alrededor. Lanzó la terrible vorágine, esperando que el señor demonio se viera consumido por esta. No en valde, esa había sido la técnica que mandó a muchos de los digimon del ejército al olvido.

Demon fue impactado pero, para desgracia de Mastemon, este había levantado una barrera mágica muy poderosa, la cual resistió el devastador ataque. No recibió ningún daño debido a esto y, en un movimiento veloz, atrapó a Mastemon por el cuello.

— ¿No lo viste venir? — preguntó con burla — ¿Ese es el poder con el que me desafías?

El rey demonio aumentaba la fuerza en su agarre, pues tenía pensado aplastar su garganta. En un movimiento desesperado, en uno de sus puños Mastemon acumuló luz pura. Golpearía a Demon en el brazo que la sujetaba, obligando a que la soltara. Una vez hecho esto, aplicó una patada en el rostro.

Demon enfureció por las heridas que había recibido en un simple descuido, deseó simplemente destrozar al ángel oscuro con sus garras y dientes. Parecía un perro rabioso, era su pecado capital que se apoderaba de sus sentidos. De esa forma era mucho más peligroso y eso bien lo sabía Ruki, quien debía acabar esa batalla lo más pronto posible.

Mastemon lanzó por segunda vez su técnica, chaos degrade, contra el señor demonio. Esta vez, el ataque lo golpearía y lo lanzaría como proyectíl hacia el suelo. Cayó como un meteoro y dejó cráter como tal.

— ¿No lo esperabas venir? — Mastemon repitió en un murmullo.

Hubo un inquietante silencio, en el cual centenares de digimon de las tinieblas se acercaron al cráter para ver si su señor en verdad había sido derrotado. Todos ellos, asustados retrocedieron cuando vieron emerger una columna colosal de llamas de este, seguido por Demon quien rugía de rabia.

El rey demonio se lanzó como bestia furiosa hacia su atacante y comenzó a golpearla con sus manos de forma brutal. Mastemon apenas podía defenderse con campos de fuerza que proyectaba con sus palmas, sin embargo, estos se fragmentaban en el momento que sentían los poderosos impactos, cada vez más fuertes. Ondas expansivas perturbaban el cielo y el mar cercano a las costas.

Nos matará.

Ruki pensó.

— Esto es... esto es como enfrentar a los Caballeros Reales.

Finalmente, los escudos de Mastemon cedieron.

El ángel oscuro comenzó a sufrir el castigo que no parecía detenerse. Esos golpes no serían nada con lo que seguiría, el mayor daño vendría en la forma de una llamarada. La llamarada de más alta temperatura que podía ser producida.


Mundo Humano, Shinjuku. 9:25 Hrs.

Takato cayó al suelo de manera repentina, impactando el duro concreto con sus rodillas. Agumon se acercó rápidamente hacia él, tratando de ver que era lo malo que estaba pensando.

— Agumon — el joven tamer dijo sin aliento.

— ¿Qué tienes? — el aludido preguntó con preocupación.

Agumon temía que fuera algún efecto adverso de la estadia prolongada en los dominios de Vamdemon. Era lógico pensarlo, sin embargo, no tenía nada que ver con eso.

Takato sintió como si algo importante hubiera sido arrancado de él, como si parte de su vida le hubiese sido arrebatada. Era ese tipo de sensaciones desoladoras que no eran fáciles de explicar.

— Creo que algo malo pasó.

Aunque no supiera de que se tratara.

— Vamos Takato — Agumon le animó, siendo lo único que podía hacer — tenemos que salir de aquí y encontrar a los demás.

El pelicastaño asintió y volvió a ponerse de pie, aun así no fue capaz de deshacerse de tan desagradable sensación. En su interior, algo le pedía desesperadamente su atención mas, por su salud mental, Takato decidió ignorar aquello y seguir con su camino. Había cosas con las cuales debía lidiar, como el futuro encuentro con el señor demonio.

No lo sospechaba, pero ese encuentro se daría más pronto de lo esperado. Como támpoco sospechaba que él y Agumon estaban siendo vigilados, era un Gizumon quien se desplazaba en la niebla, quien aprovechaba que la niebla densa mitigaba los sentidos del digimon de etapa infantil.


Mundo Digital. Costas de la Isla File

Había pasado un tiempo tendida en el suelo, producto del ataque brutal del Rey de los demonios. El dolor era inmenso, al nivel que apenas si podía moverse. Mastemon no podía estar en un estado más deplorable, con su piel quemada, armadura cuarteada y alas chamuscadas. Además, sus sentidos se vieron dañados y apenas se recuperaban: su vista negra poco a poco cobraba el color, el sónido del golpeteo de cientos de campanas ceso y dejó surgir a los sónidos del exterior, su sentido del olfato estaba en una situación similar. En pocas palabras, era un milagro que aun siguiese con vida.

— Estoy sorprendido — escuchó la risa del señor demonio — no me imaginé que fueras tan poderoso.

A Demon, al parecer, también le intrigaba que siguiera con vida. Pero, a su juicio, la batalla ya había terminado.

Mastemon se levantó lentamente pero mostrando que, ante todo, nunca se rendiría. Demon no le tomó importancia y con un gesto ordenó a dos digimon de sus hordas, a cuestión del azar, atacar con su enemigo debilitado. Estos fueron un Persiamon y un Cerberumon, donde el primero atacó con sus garras y golpes rápidos, los cuales fueron bloqueados por el ángel oscuro con algo de dificultad; luego vino el perro del infierno, quien lanzó llamas profanas de su boca.

Mastemon emergió de las llamas, aplicando una poderosa patada en el cuerpo de Cerberumon, venciendo en el acto. Persiamon, aunque temerosa por lo que acaba de presenciar, se lanzó a su enemigo solo para recibir un impacto de luz pura. Como Cerberumon, el digimon felino también fue vencido.

— Lograste vencer — Demon mencionó algo sorprendido, para luego sonreir debajo de capucha — Veamos que haces con tres digimon.

El señor demonio dirigió su mirada hacia otros tres digimon de su ejército, quienes se abalanzaron contra Mastemon sin mediar una palabra. No importaba cual poder poseía el ángel oscuro, no importaba que no tuvieran un plan para hacer frente a su enemigo. Un Devidramon, un MegaSeadramon y un Antylamon corrupto atacaron con sus garras y dientes, con cualquier arma a su disposición. Era el miedo a enfrentar el castigo del Rey del Área Oscura lo que los impulsaba.

Mastemon se defendió y venció mostrando gran habilidad, primero sujetando al dragón oscuro de su cuello, inmovilizándolo con facilidad a pesar de su tamaño. Bloqueó el devastador rayo de la serpiente marina con su mano libre para luego emitir una onda de oscuridad que acabó con esta. Antylamon fue más difícil de derrotar, su agilidad la usaba como una ventaja en contra del ángel que apenas era capaz de bloquear sus ataques. Demon dejó de observar la batalla en un punto para concentrar su atención en el asunto que más le concernía, ya estaba abriendo una puerta entre los mundos.

Mastemon, al ver esto, se apresuró a terminar la batalla. Aplastó el cuello del dragón oscuro, terminando de esa forma con su vida, así tuvo la libertad de usar sus dos manos. Sometió a Antylamon demostrando ser superior y lanzó su técnica más devastadora.

Chaos Degrade.

El señor demonio, en su soberbia, ignoró lo que estaba ocurriendo a sus espaldas mientras mantenía su vista en la puerta entre los mundos, la codicia por un poder infinito nublaba sus sentidos. Por esta razón la técnica del ángel oscuro lo golpeó directamente, tomándolo desprevenido. Demon fue lanzado hacia un lado y la conexión de la puerta con el mundo de los humanos se perdió. Los Soldados de Pesadilla, sirvientes de los antiguos Reyes demonio, que estaban alrededor se dispersaron con rapidez, temiendo ser exterminados por cualquiera de los dos combatientes, sea este Mastemon o el mismísimo gobernante del Área Oscura.

Y pasó algo que no había pasado en mucho tiempo, una quemadura en sus ropajes que representaba una herida sobre su cuerpo. Sin embargo, el Rey de los demonios estaba lejos de ser derrotado, pues seguía con vida. Demon hizo uso de su furia incontenible, la cual sirvió como su arma más poderosa y mortífera, expresada en una llamarada que arrasó con cualquier cosa que se encontrara en su camino. Mastemon, demasiado debilitado para moverse a algún lugar, no pudo evadir el ataque y sin más fue consumido nuevamente. Las llamas cesaron y solo quedó Ruki Makino con diferentes heridas, muchas de esas sangrantes, y Devimon, quien apenas si podía mantenerse de pie.

— Es un humana — MetalEtemon dijo, acercándose desde la distancia.

— Y un traidor en nuestras filas — Piedmon secundó con una sonrisa fría.

Devimon, severamente lastimado, se dio cuenta del grave predicamento en el que estaba. Sentía que Demon lo podía incinerar simplemente con su mirada y si eso no fuese suficiente, Piedmon y el resto del ejército fácilmente podrían eliminarlo. La chica ya no le servía, así que en un acto cobarde desapareció abandonando a su tamer y a sus ambiciones de apoderarse de la Piedra Oscura, al menos por el momento.

— Lo quiero muerto — Demon ordenó y con una sonrisa cruel añadió — ...ya había cumplido su cometido, ya no necesito de él.

Piedmon, quien se encontraba más cerca, asintió.

— Como diga mi señor, partiré de inmediato.

El señor demonio satisfecho miró por última vez a la niña humana que yacía inconsciente, una tamer, agonizante y patético como cualquier gusano a sus ojos inmisericordes. A pesar de eso, una sensación de asombro emergió en él cuando posaba sus ojos sobre ella.

"Si un inútil como Devimon pudo obtener tales poderes con la ayuda de un tamer humano, entonces Takato Matsuda tiene una capacidad infinita más allá de lo que imaginé. Debo de hacerme con su poder, sin importar el precio, sin importar los sacrificios"

Usó su magia negra para abrir la puerta de nuevo, no le importó terminar su trabajo matando a la humana que le había hecho al frente. Cruzaría la puerta con lo que quedaba de sus hordas, así sin más. Después de todo es un asunto que poco importaba, de hecho, no importaría nada cuando consiguiera el poder para conquistar todas las dimensiones.


Mundo Humano, Shinjuku. 10:00 Hrs.

— Takato. ¡Detrás mio, pronto! — Agumon exclamó repentinamente.

En ese preciso instante se había dado cuenta del ser que les azechaba desde hacía un buen rato, el Gizumon que justo revelaba su posición debido a la cercanía, la niebla a su alrededor ya se había despejado. El digimon sintético se encontraba delante de ellos, analizando cada uno de sus movimientos con su ojo. Takato y Agumon se mostraron un poco intimidados y luego desconcertados por lo que sucedió a continuación.

"Objetivos encontrados. Ahora se procederá a la captura del humano y la eliminación del digimon"

El Gizumon habló con una voz preprogramada, automática y carente de expresión. Inmediatamente extendió sus tentáculos hacia ellos mientras continuaba acercándose. El tamer y el digimon se encontraban exhaustos, Agumon más por las batallas recientes; el joven sonrió pues sabía que la máquina no se lo iba a esperar.

El interior de la palma resplandeció con luz rojiza y al abrirla se creó un destello tan potente que cegó al perseguidor, lo cual les daba la ventaja del tiempo. Agumon, quien daba la espalda a la luz, no se vio afectado pero si volteó sorprendido, quizás algo asustado.

— ¿Vas a quedarte todo el día viéndome con esa expresión? — el tamer le preguntó — Hay que movernos, antes de que recupere la vista.

Agumon asintió y ambos empezaron a correr, perdiéndose en la niebla.


Estados Unidos, Colorado. (11:00 Hrs en Japón)

El sol se ocultaba en esa parte del mundo, ya los últimos destellos que entraban por la ventana de su cuarto habían empezado a perder su intensidad. Wallace estaba seguro que su madre subiría en unos momentos para pedirle que prendiese la luz de su habitación y que cerrara las cortinas, cuando eso pasara entonces sus compañeros digimon, Lopmon y Terriermon, se colgarían a si mismos de las paredes y la puerta, aparentando ser simples muñecos de peluche que, por alguna razón, Wallace cuidaba bien de ellos. Esa era la rutina pero esa vez las fuerzas del Destino tenían algo muy diferente preparado para el Elegido y sus digimon.

Su madre, antes de seguir a la habitación de Wallace recibió el llamado a la puerta de su casa. Presurosa, se dirige hacia la puerta y así ignorando lo que acontecía en ese mismo instante. Fue cuando la pantalla del computador del Elegido se encendió y mostró el mensaje que tanto temía ver.

— Wallace, ¿estas bien? — Lopmon preguntó, preocupado al presenciar la cara pálida de su amigo. Terriermon ya se aproximaba con la misma expresión de su hermano.

Hubo un momento de silencio pero Wallace al final respondió.

— Es la hora, él ha llegado... ha pasado la barrera entre los mundos — dijo con pesadumbre.

— ¿Demon? — cuestionaron los hermanos digimon, a lo cual el Elegido del Destino asintió con su cabeza.

— Tenemos un espía infiltrado en las hordas del señor demonio... al parecer habían sido atacados por un digimon tipo ángel que nunca habían visto, sin embargo Demon se deshizo de su atacante y abrió la puerta entre los mundos — pensativo miró a través de la ventana, con una gota de sudor cruzándole en la frente — ... seguramente los estaré enviando a todos a una muerte segura.

— Wallace. ¿Estás seguro que quieres hacer esto? — Lopmon le preguntó.

Del mismo modo su hermano digimon concretó lo que quería decir — ...Si te pasase algo durante esa batalla, nunca nos lo perdonaríamos.

Wallace, en un gesto maduro, negó con la cabeza.

— Es responsabilidad de los Elegidos alrededor del mundo proteger el equilibrio de ambos mundos y hasta ahora toda la carga había recaído sobre Daisuke y sus amigos. Ellos han sido quienes han tenido que enfrentar a los enemigos más peligrosos y fuertes, es nuestro turno de hacer nuestra parte. Si no ayudamos a defender nuestro mundo, quién más lo hará.

Como en aquel apartamento en Colorado, los diferentes Elegidos y sus compañeros digimon se alistaban y daban palabras de ánimo. Lo que harían no era nada fácil, por primera vez enfrentarían a uno de los Siete Señores Demonio, el grupo de digimon que pusó alguna vez al Mundo Digital en jaque. La supervivencia de su mundo dependía de eso. Ellos y Wallace mantuvieron su digivice al frente de su computador y la luz que provino de estos se los tragó junto a sus digimon. Fue momentos después que la madre de Wallace entró al cuarto con una mirada fría y vacía, la cual sostenía un cuchillo cuyo filo reflejaba de manera brillante los últimos rayos del sol.


Shinjuku. 10:58 Hrs

Un grupo de sombras se mueve apenas distinguible en medio de la espesa niebla, a través de calles desiertas y un frío abominable. El único sonido que se escuchaba eran sus pisadas suaves aunque apresuradas. Daisuke y sus amigos estuvieron siguiendo desde hace ya un tiempo la pista de un murciélago negro desde que Vamdemon dejó su mensaje, el cuál seguramente los estaba guiando hacia una trampa. Sin embargo, el emisario de la oscuridad se había desvanecido recién y ellos ahora se encontraban perdidos.

— ¡Maldición! — Daisuke gruñó.

— Ten paciencia — dijo su compañero digimon.

— Escucha a Veemon, Daisuke... — Kouichi intervino — ...Ellos no pueden estar en ningún otro lugar, debemos mantener la esperanza.

Detrás de ellos, Miyako Inoue emitió una risa divertida con la mano en su boca. Hawkmon como todos los demás voltearon a verla, incluyendo Hikari. El digimon ave estuvo a punto de preguntar pero alguien le ganó el turno, por decirlo de alguna manera.

— ¿Se dijo algo gracioso? — Kouji preguntó de manera tosca.

Eso le hizo merecedor de algunas miradas desdeñosas de casi todos los presentes. Su hermano solo pudo suspirar apenado por la situación y se acercó lo suficientemente a él para pegarle con su codo de manera leve, como un modo de llamado de atención; como deseaba que Kouji fuera más amable con los demás.

— No es nada.

A pesar de su personalidad impulsiva y temperamental, Miyako no se mostraba enojada ni disgustada en lo más mínimo. Lo cual sorprendió a Daisuke, Veemon y Hawkmon, quienes ya conocían el dragón furioso que llevaba al interior.

— ...solo que me recuerdas mucho la personalidad de Takeru, él siempre ve la luz al final del túnel pero no me extraña... él es el Elegido de la Esperanza.

Y como cosa de milagro, dos personas y dos digimon se acercaron lentamente hacía donde se encontraba el grupo. Takeru Takaishi llegó a ellos con algunos moretones y un evidente cansancio, pero más allá de ello se encontraba perfectamente; Patamon saltó de su cabeza y revoloteó por el aire, animado por encontrar a sus amigos; Iori y Armadillomon se encontraban igualmente cansados pero sonreían felices.

Hikari enfocó primero a su querido amigo de cabello rubio y sin pensárselo dos veces se lanzó a correr a su encuentro, rodeándolo con sus brazos en un agarre que no quería dejarle ir. Esto tomó a Takeru por sorpresa, sintió apenas como las lágrimas de su amiga se escurrían a través de su camisa, y sintiendo una gran culpa por lo que había hecho no pudo hacer más que consolarla. Mientras pasaba eso, ya Daisuke y los demás se habían acercado y formado un círculo alrededor de ellos; Miyako quería aplaudir y gritar de emoción por la escena tan conmovedora, Ken compartía la misma sensación que Iori (la felicidad de volver a ver a sus amigos sanos y salvos), Daisuke se mostró un poco reacio al ver la expresión de amor entre sus dos amigos pero luego comprendió y se sintió feliz por ellos, hasta los digimon mostraban mucho alivio. Kouji y Kouichi se quedaron un poco atrás, observando desde la distancia. Todos habían olvidado el hecho en que se encontraban en territorio enemigo.

— Muchachos...

— Takeru — Hikari le interrumpió, impidiendo que el chico expresara lo que tenía que decir — ¿Por qué tienes mi Emblema?

La mirada del susodicho se ensombreció y resultó objeto de miradas intrigantes, por supuesto nadie había reparado ese hecho. Ni Hikari hasta que vió el Emblema de la Luz colgado en el cuello de Takeru. Iori le daba consuelo en silencio desde su posición sin embargo su mirada también mandaba un mensaje que el Elegido de la Esperanza sólo podía entender.

"Tienes que decir que pasó, ella lo entenderá"

Takeru se tuvo que armar de valor, tomó una bocanada de aire y apartó con suavidad a Hikari de si. Necesitaba de un poco de espacio para lo que tenía que decir.

Pero, cuando estuvo a punto de abrir su boca.

— Es él — Wormmon dijo con seriedad.

Los digimon acompañantes asintieron con él.

— ¿Hablas de Vamdemon? — Ken le pregunta nervioso, pero algo le decía que no era eso.

Era mucho peor, Ken lo sabía, lo había visto y lo había confrontado en el pasado con la ayuda de sus amigos. Pero ahora solo sentía terror puro, la situación no era nada comparada a la de hace dos años.

— Niños Elegidos, nos encontramos una vez más — la voz del señor demonio retumbó como un eco en el aire.

La niebla se despejaba a su paso y la de su enorme ejército quien le seguía atrás. Demon estuvo lo suficientemente cerca para ser visto con claridad, cubierto por su túnica roja y mantenido sobre el suelo por sus fuertes alas negras, su aspecto no daba inicios ya de la batalla anterior. Se había alimentado de la oscuridad misma para restaurar su fuerza.

Daisuke se adelantó al resto y lo confrontó, con Veemon a su lado.

— Demon, vas a pagar por todo el daño que has hecho al Digital World y a nuestros amigos.

— Curioso — el digimon maligno respondió — uno de ustedes ya antes me había dicho algo similar con tal insolencia, él y sus compañeros recibieron su justo castigo por tal atrevimiento y, como ellos, ustedes también morirán.

Los chicos fruncieron el ceño en señal de odio y miedo, sus digimon entendieron que la hora había llegado.


— Es Demon — Agumon dijo casi sin aliento.

Lo recordaba muy bien, la batalla que sostuvieron contra él mientras aun permanecía junto a Taichi, aquella monstruosa presencia. En ese momento no pudo creer que Daisuke y los demás chicos hubieran podido encerrarlo en el Mar de las Tinieblas, ahora más que nunca lograr aquella proeza parecía imposible. El calor de aquellas flamas infernales aun estaban vividas en sus recuerdos.

— Se ha cansado de esperar — Takato dijo — sin embargo, es nuestra oportunidad..

— ¿Oportunidad? — Agumon le cuestiona.

— De detenerlo de una vez por todas.

Normalmente Agumon hubiera aceptado la idea sin dudarlo, eso era el pasado pero ahora tenía que cuestionarse. Takato no sabía que clase de monstruo era al cual estaban enfrentado ahora, no conocía de todo lo que era capaz y todo lo que su poder le permitía hacer. Nunca antes habían fracasado en su misión de defender el Digital World ni ver cuales eran las consecuencias de ello.

— ¿Te sucede algo? — fue entonces cuando interrumpieron sus pensamientos.

Agumon volteó su cabeza en ese momento, le pareció ver la imagen fantasmagórica de Taichi cubriendo el sitio donde Takato se encontraba de pie, quería decirle que regresara y se quedara con él. Cerró sus ojos y deseó con todas sus fuerzas que Taichi volviera mas cuando los abrió, no pudo encontrar a su querido amigo nunca más; Takato le observaba de manera desconcertada.

— Fue inútil... nunca habíamos peleado con un monstruo semejante... él... — habló con voz temblorosa — ... él los asesinó a todos, los hizo sufrir y disfrutaba con su dolor.

En su mente se repetía la escena una y otra vez.

El siendo apresado con los infinitos esbirros del señor demonio mientras que este sujetaba a Taichi del cuello, viendo con impotencia como las garras del demonio aplastaban su cuello, poco a poco, como si fuera el abrazo de una serpiente. No supo en realidad cuanto había durado su agonía pero para Agumon pareció una eternidad, al menos el tiempo suficiente para llegar hacerle perder su valor y la esperanza.

El tamer le miró compadecido, como si hubiera estado ahí y hubiera podido soportar el mismo dolor emocional de Agumon. Eso era porque Takato ya había pasado por una situación similar, había puntos en los cuales se podía comparar. Aquel dolor después de la perdida era algo que no se podía llegar a describir.

"Esta pelea se termina ahora"

Takato pensó decidido.

"Todo terminará, eso te lo prometo"

Así es, todo terminará después de hoy.

La voz del digimon maligno fue seguida con su aparición, materializándose de una horda de murciélagos vampiros fundiéndose en un solo ser. Era Vamdemon.

— Tú — el humano dijo de manera acusadora.

— Lamento que nuestra última interacción no fuera placentera, sin embargo vengo a advertirte — el demonio dijo sonriente — tu no sabes a lo que te enfrentas.

Agumon salió de su ensimismamiento para enfrentar su mortal enemigo.

— ¿Qué es lo que quieres?

— Un método, existe un método para destruir a Demon.

Fin del Capítulo.

Esta historia continuará con: "Dioses y Demonios"


Notas del Autor.

Después de muchísimo tiempo finalmente pude actualizar esta historia, jejeje me excuso como siempre y le hecho la culpa por los deberes de la universidad. Espero que les guste y déjenme decirles que el siguiente capítulo estará más emocionante, al menos eso es lo que yo espero. Un saludo y un abrazo, no olviden dejar sus comentarios y opiniones sobre como va la historia, es la única forma que tengo que puedo saber que alguien esta leyendo esto :'D. Les deseo un buen fin de semana.