Disclaimer: Shingeki no Kyojin así como sus personajes pertenecen a Hajime Isayama. Ésta historia es para entretenimiento, sin fines de lucro. Queda prohibida la copia o re-subida a cualquier otro sitio o plataforma sin mi consentimiento.

Advertencias: Esta historia contiene Riren (LevixEren) y avanzará de manera lenta aunque los capítulos puedan ser relativamente cortos. Uso de Ooc, Au, lenguaje soez, violencia y actividades ilegales. Recuerden, esto no es nada más que mera ficción, en ningún momento fomento o aliento la realización de cualquier comportamiento o actividades acá descritas. Posibles Spoilers, quiero advertir sobre esto, ya que sacaré personajes cuya aparición aún no se ven en el anime así como nombres de lugares/territorio, intentaré no comprometer detalles mismos de la trama original.

Agradecimientos: a mi Beta MagiAllie.

Dedicatorias: Para todos ustedes que me leen y han esperado por esto, gracias, me han alegrado mi corazoncito.


Capítulo 10

Picaba perezosamente con el tenedor el fino corte de ternera en su plato, voltea a ver de vez en vez a los demás comensales en la mesa, Levi come solemne, imperturbable, como es costumbre, no hay nada más que el chirrido y el choque de los cubiertos sobre la loza de la vajilla.

El castaño suspira aburrido, medita sobre los logros que ha conseguido hasta el momento, después de aquel extraño encuentro en su habitación no había vuelto a tener otro acercamiento tan íntimo. Se lamentaba el no saber prácticamente nada acerca de aquel frío hombre, no encontraba ningún punto débil al cual atacar, ya no podía dar ni un paso más.

Petra entra con el postre, una gran tarta de durazno, corta un trozo para cada uno.

—Petra, ¡Es magnifica! —Farlan dice saboreando su bocado.

—Podría haber sido mejor. —Isabel aparta con cara de asco los trozos de fruta en su plato.

—¡Oh! Isabel, lo lamento tanto, —la mira compungida, —olvidé que el durazno no es tu favorito.

Eren se gira para ver a Levi, éste se ha levantado dejando la rebanada de pastel sobre su plato, el castaño abre la boca en una perfecta "o" para decir algo, sus palabras se ahogan en su garganta al dejarlo marchar.

—¿Eren? —Petra lo llama con su dulce y melodiosa voz. —¿Te encuentras bien? Casi no has probado bocado, ¿Te duele algo? —Dice con preocupación.

—No me pasa nada, simplemente no tengo apetito. —Musita con desanimo, desliza el plato hasta el centro de la mesa apartándolo de él para finalmente levantarse y abandonar el comedor. El trio lo mira marchar.

—¿Es idea mía, o Eren luce triste? —Farlan se dirige a Petra, se lleva otro gran trozo de tarta a la boca.

—No luce, lo está, Eren es bastante expresivo, aunque todo el tiempo trate de ocultarlo. —Isabel habla seria mientras juega con los trozos de fruta en su plato.

—Izzy, te la pasas molestándolo, ¿Cómo podrías saber eso? —Farlan la mira curioso con la cabeza apoyada sobre su mano en la mesa.

—Y es precisamente por esa razón que lo molesto, me divierte ver su cara cuando se enoja. —La pelirroja sonríe juguetona, observa como aquellos dos le regalan miradas incrédulas. —¡Ey! No soy una estúpida, no sé porque no habían notado algo tan evidente. —Farfulla indignada.

—Te daré la razón, Izzy, —Farlan es el primero en demostrarle su apoyo, —es divertidísimo ver como se cabrea, frunce su ceño y lanza esa mirada de "los mataré a todos mientras duermen" —se mofa, intenta imitar la expresión del chico, Isabel carcajea sonoramente. —Es casi tan bueno como verte a ti cuando te enfurruñas.

—¡Ey! —Para de reír mirándolo con enfado, Farlan vuelve a carcajear.

—Muchachos, basta. —Los reprende con su típico tono severo. —Esto es serio, Eren realmente me preocupa.

—Lo único que a mí me preocupa es que bajo toda esa repentina cooperación, tenga un muy elaborado plan de escape, ¿Saben que el jefe está siendo más flexible con él? —su gesto se contrae al instante. —No quiero perder mi trabajo por su culpa.

—Farlan, eso no pasará en ésta vida, somos cómo familia. —Isabel dice con una gran sonrisa.

—No me confiaría tanto, recuerdo cómo reaccionó aquella vez con Kenny cuando lo de Kuchel. —Farlan vacila al pronunciar aquellas palabras, juega con el chantillí sobrante de su plato.

—¡Sshh! —Petra se apresura a acallarlo, su rostro molesto hace que esos dos bajen la mirada pesarosos. —Todo está en las manos de Ryven y, él mejor que nadie sabe lo que hace, si es su decisión ser más complaciente con Eren, ¿Quiénes somos nosotros para juzgarle? —Dice con gesto serio.

—0—

Se removía con impaciencia en su mullida cama, reprendiéndose mentalmente a sí mismo, era la primera vez desde su llegada que pasaba una noche en vela, no daba crédito a su repentina cobardía, estuvo parado fuera del estudio cerca de cinco minutos con el puño en el aire sin atreverse a entrar, si iba en busca de aquel hombre ¿corría el riesgo de comenzar una batalla campal? No era como si no pudiera enfrentarle y defenderse, claro que podía hacer eso y más, pero eso significaba faltar a su palabra de "portarse bien" y correr el riesgo de que todas sus permisiones se fueran a la mierda, obviamente reconocía que siendo más obediente había logrado obtener ciertos privilegios y él quería más, sin embargo, ser complaciente y sumiso no era su fuerte, ya no soportaba quedarse de brazos cruzados, el tiempo se le estaba escapando.

Salió de su habitación con el rostro lleno de determinación, afuera todo estaba a oscuras, miró en ambas direcciones en el pasillo, se sentía perdido, su habitación era la última en esa planta, nunca le importó curiosear por aquel lugar así que ahora no estaba seguro de a dónde ir; incluso desconocía si Petra tenía una habitación "principal" o dormía en el área de empleados, probar suerte de habitación en habitación ahora le parecía una muy mala idea.

A punto de dar un paso, la voz melosa inconfundible de Petra lo hace retroceder y ocultarse al costado de la mesilla decorativa en el pasillo, pega su cuerpo en la pared y ruega porque no se dé cuenta, a medida que ésta se acerca se vuelve más fácil entender sus quejas.

—Muchachita estúpida, no sé a dónde pensaba llegar con eso… ¡Ja! Como si eso pudiera pasar. —Suelta una cruel carcajada en voz baja, acto que sorprende a Eren, es la primera vez que puede percibirla de ese modo.

Una vez que sube por las escaleras que guían hasta la tercera planta, el castaño sale de su escondite, camina hasta la orilla de las escaleras principales, quedándose muy callado puede escuchar unos tenues sollozos provenir de la cocina, da un último vistazo a la planta alta antes de bajar a investigar.

Dos muchachas se ponen alerta cuando lo miran atravesar por aquella puerta, una de ellas, la de cabello más corto, viste un camisón de algodón gris claro mientras la otra, que tiene el rostro lloroso, lleva un babydoll color vino con detalles en encaje blanco, su cabello negro lo lleva atado en dos coletas despeinadas.

—Mina, ponte una manta encima. —La menuda mujer reprende incomoda a su acompañante, la aludida la mira con pesadumbre.

—Como si eso fuera importante ahora, Nifa. —Musita hipando por el llanto, Eren las observa con atención.

—Lo sentimos mucho, ahora mismo nos marchamos, —Nifa le hace una reverencia al castaño y toma por el brazo a su compañera intentando levantarla, ésta pone resistencia. —Vamos a dormir ya. —Enfatiza con irritación.

—No se preocupen por mí, sólo bajé por un vaso de agua. —El castaño dice la típica excusa despreocupado, espera que las dos mujeres frente a él crean sus palabras mientras camina con pesadez hasta la alacena.

—Joven, yo lo atenderé. —Nifa deja de forcejear con Mina deteniendo a Eren, es ella la que toma un vaso de cristal y lo llena con agua fresca para después ofrecérselo al chico.

—¿Para qué haces eso? —Mina bufa reprochando la acción de su compañera. —Ese no es nuestro trabajo, da igual si se muere de sed. —Mirándolo despectivamente.

—¡Mina! —reprende, —nuestro trabajo es servir en ésta casa, a cualquiera que esté sobre nosotras. —Le llama la atención con voz severa.

—A mí me da igual, las ordenes fueron claras, ese idiota era obligación enteramente de aquella perra. —Suelta venenosa limpiándose la nariz con un pañuelo de papel.

—¡Mina! —Vuelve a reprenderla, —no hables de esa manera. —Nifa hace un gesto con la mirada para recordarle la presencia de Eren, ésta sólo vuelve a mirarlo aún más molesta que antes. —No importa cuál sea el papel de éste jovencito, hablar de ese modo delante de él podría hacer que perdiéramos nuestro trabajo. —Habla con inquietud entre dientes, mira a Eren y le sonríe nerviosa.

—¡No me importa! —Grita impetuosa sus palabras cargadas de ira, —Por su culpa, él… por él todo cambió, —balbucea entre llanto, —Desde que llegó aquí él ya no me mira, ya no me toca… —Solloza escondiendo el lloroso rostro entre sus manos.

—Mina, por favor, deja de hablar sobre eso. —Le acaricia la espalda haciendo un mohín de molestia. A Eren se le ilumina el rostro, por fin algo relevante a lo cual sacarle provecho.

—¿Hablas de Farlan? —Vacila tentando el terreno, —lo lamento tanto, he estado pidiendo que le reduzcan las horas de trabajo, yo de verdad… —Habla con fingido pesar.

—¡Puf! ¿Farlan? —Nifa se mofa con evidente irritación. —Ojalá fuera él, pero ésta chica tonta apuntó a un pez mucho más gordo, —la morena lloriquea con más intensidad, Nifa vuelve a acariciar su espalda con cansancio. —Ya no llores, por favor, cálmate.

—¿Qué quieren decir con "pez gordo"? ¿Acaso se refieren a Ryven? —El castaño pregunta curioso, oculta cualquier rastro de maldad en sus palabras. Mina lo mira con reproche, vuelve a limpiarse la nariz que ya tiene completamente roja, seca bruscamente las lágrimas de sus mejillas con el dorso de la mano y aparta su mirada vidriosa negándose a responder. Eren mira con complicidad a Nifa.

—No creo ser la indicada para contar esto. —Mira condescendiente a su amiga, ésta levanta los hombros con desinterés.

—Ya no importa, Nifa, —masculla con una voz ronca y temblorosa. Nifa suspira con fastidio, se siente agotada mental y físicamente, Eren se aleja de la alacena para sentarse a la mesa frente a ellas.

—Sé que te llevas muy bien con Petra, ella es bondadosa y muy maternal, era evidente que pidiera hacerse cargo por completo de ti, a pesar de eso, yo misma desconozco cuán involucrado estés en éste ambiente o con determinadas personas, —juega con sus dedos nerviosa, —te seré sincera, a personas como nosotras, de nuestra categoría, no se nos informa de nada más que no sean nuestras tareas domésticas asignadas en determinado día, nos morimos de curiosidad por saber de ti, cuál es tu estatus o la relación que tienes con el Sr. Knoks. —Eren frunce el ceño ligeramente fastidiado, no se imaginaba que el conseguir información significaría soportar esa aburrida conversación. Nifa ignora su gesto y continúa. —Por cómo te veo, es obvio que estás muy alejado de los chismes de alcoba, ¿por qué te importarían? —ríe tontamente, —El Sr. Knoks es alguien importante, bastante influyente, pero, sobre todo, caprichoso, así como un niño, él siempre debe salirse con la suya y obtener todo lo que quiere, una vez pone la vista en algo, no descansará… —Eren carraspea con impaciencia interrumpiéndola, ésta entiende la indirecta, —se creó un rumor acerca de eso, si le gustas, seguro terminarás desnuda en su cama.

—No era un rumor. —Mina vuelve a hablar con la voz quebrada y molesta.

—Mi amiga intentó colarse en su habitación ésta noche, fue rechazada, —dice despectiva, —el Sr. La sacó casi a rastras, con ese tipo de pruebas queda más que comprobado que sólo es un rumor.

—¡Que no era un rumor! Yo era su favorita, —asegura hipando con más sentimiento que antes, —Yo de verdad era especial para él. —Se señala el pecho mirando a Eren con dolor.

—¡Mina! ¡Deja ya de mentir! —Bufa irritada.

No es mentira, —se limpia la nariz sonoramente, —de entre todas, yo era su favorita, sus caricias suaves, —traga saliva con dificultad, —tiernas, sus besos apasionados, el vigor con el que cada noche me hacía el amor, todo eso era mío, sólo mío, —vuelve a lloriquear, goterones de lágrimas escurren por sus mejillas, Eren la mira con hastío, —¡Hasta que te metiste en su vida! —Señalándolo acusadoramente con el índice.

Basta ya, no son más que simples calumnias, éste jovencito no tiene la culpa de absolutamente nada. —gruñe irritada, empuña sus manos conteniendo las ganas de abofetear a la mujer de su lado.

—¡Claro que sí! —Golpea con agitación la mesa con las palmas de sus manos, —él dijo que está interesado en una "criatura" más exótica, más difícil de domar, ¡Estoy segura que eres tú! —Chilla exaltada clavando su mirada asesina en el castaño.

—¿Puedes asegurar que soy yo? —Eren masculla con seriedad, su mirada no refleja irritación, permanece sereno frente a ellas.

—¡Eren! —Petra lo llama desde atrás, su acostumbrado timbre melodioso de voz va cargado de severidad, —¿Qué estás haciendo a ésta hora aquí? —El castaño se levanta de inmediato, mientras ella mira con enojo a las mujeres, que minutos antes había ordenado regresaran a su habitación sin hacer alboroto.

—Bajé por un vaso de agua. —Eren responde con un tono despreocupado, da algunos pasos más cerca de la salida con vacilación.

—¿Qué sucedió con la jarra sobre la mesita de noche? —Señala dubitativa, lo mira fugaz, él le regala una sonrisa indolente. —Ustedes dos, ya deberían estar en sus habitaciones. —Reprimenda con voz severa a sus subordinadas dejando de lado la respuesta de Eren.

—Estábamos por irnos. —Nifa toma por el brazo a Mina, ésta deja de oponer resistencia y camina secándose las lágrimas con el dorso de su mano.

—No tengo pruebas, pero mi instinto nunca falla. —Susurra con enojo al pasar junto al castaño, éste las mira partir sin hacer ningún tipo de expresión.

—Dime, ¿De qué estaban hablando? —Pregunta perspicaz, su ceño fruncido delata su enojo.

—Nada importante, sólo pregunté si podía hacer algo por ella, estaba muy abatida. —Responde en el mismo tono despreocupado fingiendo no saber nada sobre el tema, camina tranquilo con el vaso de cristal entre sus manos.

—Eren, no tomes en serio nada de lo que el personal diga, ni te involucres con ellos, sólo te darán más problemas. —Intenta darle un toque relajado a sus severas palabras.

—No sé de lo que estás hablando, —sonríe cálidamente para subir las escaleras, al pisar el primer escalón se gira para mirarla. —Tampoco te preocupes por mí, sé cuidarme sólo. —Suelta despectivo.

—0—

El tráfico de esa tarde no le molestaba en lo absoluto, ni el tipo de atrás que no paraba de tocar con insistencia el claxon podía borrarle la sonrisa del rostro. El rubio repasaba en su mente, una y otra vez aquellas palabras que el presidente Frizt le había dicho esa mañana, con las cuales tenía luz verde para avanzar. El caso ya era de seguridad nacional y podía proceder como mejor le pareciera, le emocionaba volver a enfrentarse a su némesis después de todos esos años.

Toca con insistencia la descuidada puerta de madera de aquella casa, Shingashina albergaba a una moderada población de clase media, media-alta, le sorprendía ver que aquella casucha que casi podía caerse a pedazos aún siguiera en pie, reflejando el descuido y el parcial abandono en el que la tenían. Vuelve a llevar su puño enguantado hasta aquella puerta de barniz desgastado para golpear con más fuerza, ésta vez escucha el andar lento de los pies arrastrándose por el piso.

—¿Sí? —Una voz ronca se deja oír desde el interior antes de asomar las narices fuera.

—Grisha. —Es lo único que puede articular después de ver el deplorable aspecto de aquel hombre. Vestía una bata de satín azul rey, estaba manchada de la bastilla, al parecer por café, su castaño cabello estaba enmarañado y sucio, su barba lucía descuidada, tenía los ojos rojos y vidriosos.

—Erwin, qué grata sorpresa, pasa. —Masculla con voz apagada. Se hace a un lado dándole espacio al hombre para que atraviese por el umbral.

El recibidor tiene el piso empapelado por cartas y recibos de cobro, folletos, propagandas y diarios pasados, el sofá de la sala está cubierto por ropa, duda que sea limpia, el viejo televisor transmite el noticiero de la noche, la mesita cafetera tiene una caja de pizza y al lado, un plato con trozos rancios.

—Está buena, —Grisha señala en la dirección a la caja abierta, —sólo un poco fría, la trajeron hace ya bastante. —Erwin hace una mueca asqueado. —No te quedes ahí, toma asiento a mi lado. —Sonríe sin ganas mostrando sus dientes amarillentos.

—No viene para pasarla bien, —habla con repulsión, —tampoco vine a saber sobre tu miserable nueva vida. —El rubio mete su mano dentro de su gabardina para sacar una carpeta bastante gorda, Grisha la observa con atención. —Esto es todo tu expediente de investigación. —Lo mueve de un lado a otro frente a sus ojos.

—Has buscado evidencia hasta debajo de las piedras, ¿No es así? —Sus palabras tienen cierto aire presuntuoso. —Pero estoy seguro…

—No vine exactamente por eso, —interrumpe, coloca la carpeta sobre el banco del recibidor, —más bien estoy aquí para darte un ultimátum, sé perfectamente lo que estás pensando, pero quiero darte la oportunidad de que te nos unas por tu propia voluntad. —Sonríe de medio lado.

—Imposible. —Refuta tajante.

—Tengo las pruebas suficientes como para detenerte, incluso tengo algunos contactos que están dispuestos a testificar en tu contra. —Dice orgulloso de sí mismo.

—¿Bajo qué cargos? —Pregunta suspicaz, su cuerpo se tensa nervioso.

—Asesinato, principalmente, —da unos pasos por la sala, pasa el dedo por la mesita de la lámpara, se sacude con desagrado el polvo de ésta, —no tienes que pensarlo demasiado, Grisha, ven a nosotros por las buenas.

—¿Piensas que me uniré a ti por esa simple amenaza? —Grisha se cruza de brazos tranquilamente.

—Tengo otros medios, puedo hacer público tu caso de experimentación en el hospital Maria, hubo muchas muertes, ¿no lo crees? —Sonríe con malicia. Sus profundos ojos azules se fijan en la actitud serena de aquel hombre. —Veo que no te importa ni un poco, pero, ¿Qué crees que piense Eren de ti cuando te vea en los titulares de todos los diarios del país? ¿O en los noticieros? Me lo estoy imaginando, "Reconocido médico mata a cientos de personas por intereses propios, experimentaba de las formas más inimaginables…"

—Sólo arréstame de una buena vez. —Interrumpe molesto.

—No lo haré, —expresa con diversión, —tienes algo que yo necesito, no, más bien, que el país entero necesita, —una enorme sonrisa socarrona se dibuja en su rostro, —vamos, accede por las buenas. —Le pone una mano en el hombro de forma amistosa.

—No lo haré. —Niega autoritario quitándose la mano del contrario.

—Estoy seguro de que lo harás, no es la única manera que tengo de convencerte. —Habla con toda seguridad.

—Deja de jugar, haz las cosas correctas, sigue el camino de la rectitud, del que tanto te gusta jactarte. —Alega con voz gélida.

—He pasado largos años de mi vida tras esto, me hice tu amigo e hice que confiaras plenamente en mí, sólo para saber si cooperabas fácilmente conmigo, pero tengo que darte crédito, eres bastante difícil de convencer, —sonríe, —en fin, es un caso bastante interesante y de verdad valoro tu amistad, por eso, dame la oportunidad de divertirme, —el rubio camina nuevamente hasta la salida, se sacude la gabardina con las manos como si tratara de quitarse algo de encima, —tienes el tiempo contado, —advierte.

—Creo que deberías volver al ejército, un cargo de detective no te queda. —Sisea despectivo desde dentro de la casa.

—Tú deberías asearte un poco, vuelve a tu faceta de científico loco, eso de ahogarte en tu miseria y depresión no van contigo, —el rubio abre la portezuela de su auto, —¡oh! Dale un vistazo a tu expediente y estudia la manera en la que nos vas a retribuir.

—Sobre mi cadáver. —Suelta determinante.

—Me temo que tendremos que esperar para eso, insisto, yo también tengo mis medios para hacer que cooperes, pero, estoy seguro que una vez leas todo eso que tienes en tus manos vas a volver arrastrándote hasta mí. —En su rostro se dibuja una sonrisa maliciosa.

—Ten un buen viaje, Erwin. —Cierra la puerta, el rubio se queda de pie un momento y carcajea antes de entrar y sentarse tras el volante.


Notas: Éste cap tampoco tiene notas importantes, eso me asusta, porque puedo estarme pasando detalles que quizás no entiendan y necesiten aclaraciones... en fin, no duden en preguntar si tienen alguna duda. Gracias por esperarme y leerme, hasta dentro de 2 semanitas.