titulo:Divergente
Aclaraciones: Este fic es una adaptación de la película Divergente la cual le pertenece a Verónica Roth, Naruto y compañía tampoco me pertenece si no a masashi kishimoto.
Capitulo 9: Cuatro
Saco mi brazo libre y me paro, dejando a Ino en el suelo y salgo de allí con dirección a los dormitorios pero cuando estoy por llegar veo a Cuatro. Ahora no estoy de humor para hablar con el así que paso de el y sigo caminando a los dormitorios
- Hinata.- me llama pero yo no me detengo.- Hinata.
- Dejame tranquila.- le digo, pero el me toma de la muñeca.
- Lamento lo de Kiba.- me dice, eso hace que me sienta mal.
- Es mi culpa que este muerto.- le respondo sosteniendo mi cabeza con mi mano.
- No, no es tu culpa, el eligió su camino, hubiera quedado fuera no iba a pasar la prueba final.- dijo él viéndome fijamente.
- Yo tampoco.- conteste. Cuatro me observó con el ceño fruncido.
-. Porqué lo dices.- me dijo.
-. Ya sabes por qué-. respondí.- y cuando ellos se enteren me matarán.- Cuatro negó lentamente.
-. Yo no voy a dejar qué eso pase.- me dice y me lleva al cuarto de pruebas, entramos y él comienza a buscar todo lo necesario para comenzar la prueba.- cierra la puerta.- me dice y yo obedezco.- vamos a practicar.
-. ¿Con mis miedos?.- le pregunto.
-. No, con los mios.- responde.
Muerdo mi labio. ―¿A tu Paisaje del Miedo?
―Sí.
Mientras camino hacia él, pregunto: ―¿Puedo hacer eso?
―El suero te conecta al programa ―dice―, pero el programa determina a qué paisajes irás. Y ahora, está determinado para ir al mío.
―¿Me dejarás que lo vea?
―¿Por qué crees que estoy yendo? ―pregunta en voz baja. No levanta la vista―. Hay algunas cosas que quiero mostrarte. Él sostiene la jeringa, e inclino la cabeza para exponer mejor mi cuello. Siento un dolor agudo cuando la aguja entra, pero estoy acostumbrada a eso ahora. Cuando ha terminado, me ofrece la caja negra. Adentro hay otra aguja.
― Nunca antes he hecho esto ― digo mientras la saco de la caja. No quiero herirlo.
―Justo aquí ―dice, tocando un punto en su cuello con su uña.
Me pongo de puntillas y meto la aguja, mi mano tiembla un poco. Él ni siquiera se encoje. Mantiene sus ojos en los míos todo el tiempo, y cuando he acabado, pone ambas jeringas en la caja y la coloca cerca de la puerta. Él sabe por qué lo he seguido hasta aquí. Sabe, o espera. De cualquier manera, está bien para mí. Me ofrece su mano, y deslizo mi mano en ella. Sus dedos son fríos y frágiles. Siento como si hay algo que debería decir, pero estoy tan aturdida que no puedo decir ninguna palabra.
Él abre la puerta con su mano libre, y lo sigo a la oscuridad. Ahora estoy acostumbrada a entrar a lugares desconocidos sin dudar. Mantengo firme mi respiración y agarro con firmeza la mano de Cuatro.
―Veamos si puedes averiguar por qué ellos me llaman Cuatro ―dice.
La puerta se cierra detrás de nosotros, llevándose con ella toda la luz. El aire está frío en el pasillo; puedo sentirlo entrar en mis pulmones. Me acerco unos centímetros más a él así que mi brazo está junto a él y mi mandíbula está cerca de su hombro.
―¿Cuál es tu verdadero nombre? ―pregunto.
―Veamos si también puedes averiguar eso.
La simulación nos toma. El suelo donde me paro ya no está hecho de cemento. Resuena como metal. La luz se dispersa de todos los ángulos, y la ciudad sale alrededor de nosotros, los edificios de cristal y el arco de las vías del tren, y nosotros estamos muy por encima de eso. No he visto un cielo tan azul en mucho tiempo, así que cuando se extiende por encima de mí, siento como el aire queda atrapado en mis pulmones y el efecto me marea.
Entonces el viento comienza. Sopla tan fuerte que tengo que inclinarme sobre Cuatro para permanecer de pie. Él quita su mano de la mía, y en su lugar envuelve su brazo alrededor de mis hombros. Lo primero que pienso es que es para protegerme; pero no, él tiene problemas para respirar y necesita que lo estabilice. Él fuerza su respiración: inhala, exhala por la boca abierta y sus dientes están peso es hermoso para mí, pero si está aquí, esta es una de sus peores pesadillas.
-. Era la altura, no me sorprende.- le digo.- esto no es real, podemos saltas.
-. No, saltar es lo que haría un Divergente, un osado buscaría la manera de llegar al al otro lado.- me dice y comenzamos a caminar por unas vigas que habían, hasta un viejo edificio, Cuatro caminaba cada vez mas rápido hasta llegar al edificio entro pro la ventana y yo lo seguí.
Luego la escena desaparece, y estoy sobre mis manos y mis rodillas en el piso, sonriendo. Estuve feliz el día que elegí a los Osados y lo amo a mí, Cuatro jadea y pone una mano en su pecho.
Me paro y lo ayudo a ponerse de pie. ―¿Qué sigue?
―Es…
Algo sólido golpea mi columna vertical. Salgo disparada hacia Cuatro, mi cabeza golpea su clavícula. Unas paredes aparecen a mi izquierda y a mi derecha. El espacio es tan reducido que Cuatro tiene que poner sus brazos en su pecho para caber. Un techo sale sobre las paredes y nos encierra con un crac, y Cuatro se agacha, gimiendo. El espacio es apenas lo suficientemente grande para que se acomode su tamaño, no más grande.
―Confinamiento ―digo.
-. Bueno aquí debemos detener la pared.- dijo Cuatro.- ¿qué haría un osado?.miro hacia el suelo y observo unos tornillos y comienzo a colocarlos debajo de la pared.
-. Bien hecho.- dice Cuatro.- tomate tu tiempo, me gusta estar atrapado entre estas paredes.- logre colocar bien los tornillos y la pared se detuvo.
Cambiamos de paisaje y nos levantamos y vemos a una mujer sentada a unos cuantos metros de distancia, amarrada a la silla. Ella está completamente quieta, sus rasgos son simples, a mi derecha una mesa aparece. En ella hay una pistola y una bala. Oh, Pienso. El miedo tiene que ver con la pistola en la mesa.
-. Como un soldado de Osadía debes seguir órdenes.- dice Cuatro tomando el arma que está en la mesa y la coloca en la cabeza de la mujer.
-. ¿Quien es ella?.- pregunto
-. Una inocente.- responde.- debo matarla, pero nunca puedo hacerlo, a menos que no la mire.- Cuatro desvía la mirada y aprieta el gatillo. enseguida cambiamos de paisaje.
-. ¿Porqué estamos en Abnegación?.- pregunto.
-, El ultimo es tu peor miedo.- dice el.- vive en lo profundo de tu mente.
Una figura oscura se mueve por delante de nosotros, moviéndose sigilosamente por la orilla del círculo de luz, esperando que diéramos otro paso. ¿Quién es? ¿Quién frecuenta las pesadillas de Cuatro? el hombre que emerge es alto, delgado e imponente tiene el cabello negro. Él tiene las manos detrás de su espalda. Y tiene la ropa gris de Abnegación.
―Fugaku, Fugaku tenia un hijo, ¿cómo se llamaba?―Miro a Fugaku, quien camina lentamente hacia nosotros.
―Sasuke.- Fugaku nos muestra sus manos. Un cinturón envuelve uno de sus puños. Lentamente lo suelta de sus dedos.
―Esto es para tu bien ―dice, y su voz hace eco una docena de veces. Una docena de Fugakus se presionan contra el círculo de luz, y sostienen el mismo cinturón, con la misma expresión despreocupada. Cuando los Fugakus parpadean de nuevo, sus ojos quedan vacíos, y con puntos negros. El cinturón cae al piso, el que ahora es de baldosas blancas. Un escalofrío sube por mi espalda.
El Erudito había acusado a Fugaku de crueldad. Por primera vez el Erudito tenía razó a Cuatro ―Sasuke― y parece congelado. Su postura se decae . Se ve años más viejo; se ve años más joven. El primer Fugaku agarra su brazo, el cinturón está detrás de su espalda preparado para golpear. Sasuke se encoge, y junta los brazos para proteger su cara.
Me pongo enfrente de él y el cinturón golpea mi muñeca, envolviéndola. Un dolor caliente sube por mi brazo hacia mi codo. Aprieto los dientes y jalo tan fuerte como puedo. Fugaku pierde su agarre, así que suelta el cinturón y lo agarro por la hebilla.
Muevo mi brazo tan rápido como puedo, mi hombro duele por el repentino movimiento, y el cinturón golpea el hombro de Fugaku. Él grita a todo pulmón hacia mí y viene con las manos estiradas, y sus uñas parecen garras. Sasuke me pone detrás de él, así que está entre Fugaku y yo. Se ve molesto, sin los fugakus desaparecen. Las luces se encienden, revelando una habitación larga y estrecha con paredes de ladrillo y piso de cemento.
Al terminar volvemos a la habitación de Cuatro. -. Cuatro, cuatro miedos.- le dije.
-. Cuatro entonces y cuatro ahora.- contesta-. entro allí todo el tiempo, pero nunca lo superas.
-. ¿Te puedo preguntar algo?.- le digo.
-. Claro.
-. ¿Qué es tu tatuaje?.- le pregunté y le Sonreí levemente y el a mi.
-.¿ Quieres verlo?.- miré a Cuatro y asenti levemente. Él se dio la vuelta y se quitó la camisa.
-. Es fabuloso.- dije viendo su tatuaje.- son las facciones.- coloque una mano en su espalda y pasé mis dedos por cada una de las insignias de las facciones.- ¿porqué las tienes todas?.
-. No quiero ser de una sola facción.- dice él.- no puedo serlo... Quiero ser valiente, altruista, inteligente, honesto y generoso. se voltea y me observa.- sigo trabajando en lo de generoso.
Por un segundo, sus ojos oscuros se encuentran con los míos, y está tranquilo. Luego toca mi rostro y se inclina más cerca, frotando sus labios contra los míos. Sonrió y presionó su boca a la mía. Me tenso al principio, insegura de mí misma, así que cuando él se aparta, estoy segura de que hice algo equivocado, o malo. Sin embargo, él toma mi rostro entre sus manos, sus fuertes dedos contra mi piel, y me besa otra vez, firme esta vez, más seguro. Envuelvo un brazo alrededor de él, deslizando mi mano hacia arriba de su cuello y dentro de su cabello.
Fin del Capítulo
Bueno niñas hasta aquí por ahora nos vemos el martes tratare de publicar dos capítulos mas :D
