Disclaimer:Los personajes de Crepúsculo son de Stephenie Meyer, yo solo fantaseo locas historias con ellos.

Summary: Era un sábado a la noche, salidas con amigas ¿qué podía llegar a salir mal?-"¡Mierda! ¿Dónde estoy?"-Ahora ¿estará lista para las consecuencias?


Celos de Fiera

*

Sentía el frenético martilleo de mi corazón en los oídos, las manos me sudaban y el aire escapaba de mis pulmones poco a poco, al mismo ritmo que esos pasos se acercaban al baño.

¿Cómo iba a salvarme?

Con manos temblorosas y húmedas, levante el maldito teléfono y me senté con dificultad en el inodoro, a esperar… ya nada podía hacer, no había escapatoria.

El sonido de las pisadas ceso de golpe y el pomo de la puerta giró lentamente.

Tuve que morderme labio para no gritar mientras la puerta se abría de un tirón. Sus cabellos rubios despeinados, el ceño fruncido y sus ojos como fuego, habían cambiado drásticamente su apariencia de modelo para dejar pasó a la asesina en serie.

-¡Tú!- Gruñó como un león y me tomó de un brazo para jalarme.

¡Maldición Bella, si por lo menos hubiera tomado las clases de defensa personal que Charlie me ofrecía!

-¡Maldita perra buscona! Ahora mismo me vas a decir qué tienes con mi marido.- Las palabras rebosaban odio y me arrojo contra los lavados.

Contuve la respiración y cerré los ojos con fuerza, cuando sentí el contacto de mi carne con el lavado y una profunda punzada de dolor me recorrió la espalda. ¡Dios, ella iba a matarme!

-¡Anda dime! ¿Desde cuándo te acuestas con mi marido?-Volvió a rugir y me acorralo contra el lavado.

De tras la modelo, una figura reía bajito, mientras yo trataba de no aullar del dolor. No sé de quién se trataba, pero parecía estar disfrutando del espectáculo. La rubia melena me tapaba la vista y el golpe me había dejado algo mareada. ¿Por qué no asía nada? ¿Por qué no me defendía o llamaba a alguien? A seguridad a Alice a quien sea, antes de que la modelo me cortara en pedacitos.

-¡Yo no tengo nada con Emmett!- Articule con dificultad mientras mis manos iban a parar a mi vientre.

Lo admito, el miedo podía olerse en la habitación. Pero ya no era miedo por mí el que sentía. Cuando mi cuerpo impacto pesadamente contra el lavado, lo único que había pensado era en aquel, que crecía en mi vientre- Por favor créeme, si apenas lo conozco. Ah sido todo un mal entendido.-Las lagrimas se agolparse en mis ojos.

-¡No me digas!- Dijo con ironía- Ósea que tu sucia boca no estuvo a centímetros de la de mi marido. ¿Ah sido todo un malentendido?-Me preguntó, pero no fui yo la que respondió.

-¡Pero si todos los vimos!- Dijo una voz chillona desde el fondo, y ambas giramos para ver de quien se trataba.

Pelo rubio fresa, sus ojos color ámbar.

No había duda, solo ella podía llevar ese vestido azul metálico, tan ceñido a su cuerpo como si se tratara de una segunda piel. Y una oleada de miedo me volvió recorrer.

-Yo que tú, no la dejaría viva por hacer eso Rose- Sonrió con malicia, luego de incentivar mi muerte.

Jadié, me había reconocido y se vengaría.- Si alguna perra como ella se acercara a Edward, me encargaría de darle una lenta y tortuosa lección, para que se le quitaran las ganas de volver a acercase.

-¡No me hagas daño, por favor! ¡Yo he hecho nada!-Grite.

-Mírala… se hace la mosquita muerta Rosaline, pero no le creas nada. Todo el salón vio cuando ella quiso besar a Emmett, y burlarse de ti.-

-¡Es un error! Yo no hice eso.-

-Pero fue por poco querida, si no llegaba Rose, solo Dios sabe que pasaría.- volvió a hablar.

-No le creas, yo nunca haría eso… si, si apenas conozco a Emmett- Le supliqué a la modelo y estaba a punto de poner de rodillas para rogarle por mi vida, cuando la puerta del baño se abrió de golpe.

-¡Bella!- Por todos los santos, salvada por mi hermanita.

Alice pasó su mirada por Tanya, Rosaline, hasta posar sus ojos en mí. Podía ver como su cerebro se retorcía para entender la escena.

La modelo con sus brazos a mi acostado, acorralándome contra los lavados. Mi cara de terror y Tanya más al fondo con su actitud de dictador satisfecho.

-¿Qué… qué pasa Bella?- Lentamente soltó la puerta y comenzó a caminar así mí, mientras la modelo se alejaba y se ponía al lado de Tanya con una sonrisita cínica.

Baje la cabeza y me limpie las lágrimas con el dorso de la mano.

-Bueno querida…- Hablo Tanya- Al parecer tu amiguita se sentía… algo enferma y nosotras solo le ofrecimos nuestra ayuda-

-Sí, ¿Quieres que llamemos a un medico?- Continuo la modelo. ¡Arg! Las odiaba.

-¿Eso es cierto Bella, qué te pasa?- Dijo Alice con cara angustiada mientras pasaba su mano por mi mejillas.

Cerré mis manos en puño mientras me mordía la lengua. ¡Ay, quería gritar que no! Que esas brujas estuvieron a punto de matarme, ya sea de un paro cardiaco, o a golpes.

Pero la vida me había enseñado que era mejor cortar por lo bueno y no meterse con dos rubias que hierven en celos.

-Solo estoy algo mareada Alice, pero ya se me pasara- Trate de sonreír.

-¿Te duele algo, quieres que llame a Jasper?- Podía ver la duda y el miedo reflejada en su rostro. ¡No era justo! Se suponía que esta noche estaba reservada para mi hermana y su novio y… y esa dos me la había arruinado. Suspire pesadamente. ¡Ellos no se lo merecían!

-No te preocupes Alli, solo saldré un rato a tomar aire y de seguro se me pasa.-

-Te acompaño estas muy pálida, no quiero que te desmayes-

-Alice… en serio, estoy mejor no hace falta que me acompañes, por qué mejor no regresas con tu novio… que tal si una de esas estiradas se interesa por el rubiecito y intenta robártelo- Trate de bromear, pero por lo visto mi hermana no se trago nada y se me quedo viendo.

-¿Qué va mal?- Preguntó con vos dura y esa mirada que la hacía cien años mayor que yo.

-¿Mmm?...- Trague saliva y estruje los costuras de mi vestido. Ella no lo podía saberlo no aquí, no ahora, con las víboras a unos metros de nosotras.

Tome su mano y comenzamos a recorrer el pasillo en silencio. No hacía falta las palabras, ella sabía que algo andaba mal, y que no iba revelar absolutamente nada. Era como una especia de telepatía entre hermanas.

Llegamos al salón, sin las rubias, y empuje delicadamente su espalda hacia el grupo de hombres donde se encontraba Jasper, y con un simple, Ahora vuelvo escape por los ventanales.

La brisa me causo un leve cosquilleo en la cara y mis fosas nasales se llenaron del aroma a mar. Era el mejor paisaje que había visto en mi vida. No había nada mejor que ver la luna reflejada en el agua.

Apoye mis manos en el balcón y baje mi cabeza para hacer un par de respiración y tratar de calmarme. Había estado tan ocupada en convencer a Alice que hasta había olvidado el dolor en espalda, que poco a poco volvía invadirme.

¿Señor, acaso no me ibas a poner nada fácil?- Rogaba cuando escuche un ruidito, como el crujir de algo. Rápidamente me incorpore y la brusca velocidad hizo que el dolor se volviera más profundo y gemí.

-¡Oh! Lo siento no sabía que este sitio ya estaba ocupado.- Dijo una cálida voz vacilante.

No dije nada, apenas podía distinguir su traje de marine entre las sombras y un mechón de pelo castaño.

-Pero si no te molesta preciosa, puedo hacerte compañía- Dijo algo más confiado y un jadeo involuntario salió de mis labios. ¡Genial lo que faltaba! Automáticamente di un paso a tras y el salió de entre las sombras. No parecía mal chico, ojos celestes, altura media y hasta parecía mucho más joven que yo.

-Lo siento no quería asustarte. Por lo visto no, nos gustan las fiestas-Dijo sonriente y yo solo asentí con la cabeza.-Pero dime… ¿Quien es el imbécil que te ha dejado sola?- Se acerco un poco más, y pude ver mejor su cara redonda y un cierto brillo en los ojos.

-Yo… yo…- Quería hablar. Pero por alguna absurda razón las palabras no salían.

-¡No!-Hablo algo afligido y se llevo las manos a la cabeza, echando a perder su fachada de seductor- ¡Oh, Dios! No me digas que eres Marine. Y ahora, estúpidamente te he faltado el respeto, seguro que me patearas el culo, me vas a acusar con el almirante o peor aun…- hizo un ruido parecido a un gruñido y comenzó a despeinar su cabello- ¡Maldición! Seguro que ahora me echarás a los leones. Claro que si… si aquí todo el mundo tiene más rango que yo. ¡Solo falta que el cocinero me grite y me ponga a hacer lagartijas!- Comenzó a pasease en el reducido espacio mientras hablaba- Y qué le voy a decir a Jane cuando se entere que me quise pasar de listo con un Marine.-

De pronto se paró en seco y me miro con sus ojos como- ¡Santísima Mierda! –Murmuro-No… no me digas que sales con uno de ellos, tú no tienes pinta de Marine. Por Dios, con todos menos con McCarthy-No sé si fue su cara de susto o su postura de zombi, pero una gran carcajada inundo el balcón.

-No… no entiendo lo que dices- Hable con dificultad- Pero… no soy Marine y no, no salgo con ninguno de ellos.-Dije entre risitas.

-¿Enserio?- Dijo algo incrédulo y agradecido- No sabes el peso que me has quitado de encima, si alguno de ellos se llega a entera que intente ligar con unas de sus chicas terminaría en la sala de terapia intensiva-

-Pero ellos son militares, se supone que no pueden golpearte-

-Si preciosa, pero te puedo asegurar que una semana en el campo de entrenamiento con un novio-extremadamente-furioso basta para que uno termine en una camilla.- Dijo con un gesto de dolor que volvió a hacerme gracia.

-¿Así que tu eres Marine?- Me comenzaba a caer bien el chico, después de todo no parecía malo. Y dudaba que hiciera algo malo si mencionaba a Emmett.

-Bueno...no. Lo intento-Sonrió- Soy lo que ellos llaman un maldito niño llorón, soy novato.-

-Y que, acaso los niños nuevos no pueden estar en la fiesta.- Pregunte dudosa.

-Claro que si, de hecho esta es mi fiesta… mía y de todos los llorones- Pude captar el rastro de burla- Pero ya tengo suficiente con chuparles las medias en el cuartel, que creo que si vuelvo a forzar una sonrisa más frente un uniformado, vomitare. ¡Dios, ni cuando iba a misa era tan educado!- Dijo algo exasperado, y me causo gracia su comentario.

-¿Ósea que te estás escondiendo, de la etiqueta?-

-No tengo ningún problema con ser un perfecto caballero contigo, pero ellos…- Resoplo- Es otra historia. ¿Quién puede ser amable con alguien que te grita y te patea el culo las 24 horas del día?

-Valla, esa es información que no ponen en el folleto no.- Dije recordando el folleto que encontré en la sala. En ella aparecían un perfectos y sonrientes Marines en un campo de entrenamiento comentando la fabulosa vida de ser Marine y servir a la patria y más y más blabla…

- No; pero uno cuando se apunta a la Marina sabe que esperar, trabajo duro y sacrificio.-

-Bueno… pero si esto no es lo que te gusta siempre tienes la posibilidad de elegir otra cosa ¿no? siempre está la universidad, algún trabajo o incluso…-

-No preciosa, esa ya no son mis opciones- Dijo algo desanimado, pero la sonrisa aun seguía en sus labios.

No quise ser entrometida y preguntar por su vida. Después de todo ni siquiera nos habíamos presentado, así que estire mi mano y –Bella Swan- Dije con las mejor de mis sonrisas.

El me devolvió el apretón y se presento como- Alec Volturi.

-¿Si no estás con ninguno de los uniformados, entonces dime con quién has venido?- Dijo sin soltar mi manos.

-Con mi hermana, de hecho ella es la que está con un marine, yo solo…- Una profunda voz masculina me interrumpió y tanto Alec como yo giramos nuestra cabeza asía la puerta.

-¡¿Qué diablos haces aquí Volturi?!- Mi mano entre la de Alec se tenso y la garganta se me seco de golpe. Yo conocía muy bien esos ojos… y no parecían estar muy alegres de verme.


N/A: Si... Sé que me demore una eternidad en actualizar pero... -.- qué tal si me dejan un review. Si mañana me va bien en mi examen prometo actualizar más rápido.

Besitos las amo.

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