Descargo de responsabilidad: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Fox y Ryan Murphy, yo solo utilizo sus nombres con fines de entretención; al igual que las canciones mencionadas en esta historia antes o después pertenecen a los artistas y/o compositores que las crearon, yo no pretendo lucrar con ellas. En este capítulo se menciona World War III de Jonas Brothers y Truly Madly Deeply de One Direction.
N/A.: He vuelto. He dicho esto tantas veces y realmente quisiera no tener que hacerlo porque lo que sea que diga a estas alturas va a sonar a excusa barata, pero me disculpo profunda y sinceramente por la tardanza. Estas últimas semanas la causa no ha sido la universidad sino una situación familiar más o menos delicada que ni siquiera permitió acercarme al computador hasta hace poco, por lo que desde que las cosas volvieron a estabilizarse he estado quemando el teclado para volver y este es el resultado que he obtenido, el capítulo más largo que haya escrito hasta ahora a modo de ofrenda de paz. Y reitero mi promesa, no abandonaré la historia, no me detendré hasta que esté completa.
Gracias, Gracias, Gracias infinitas a quienes siguen y esperan la historia todavía a pesar de la demora. Este capítulo es para ustedes. :)
"Me tengo que ir".
El inicio de una serie de huidas y torbellinos emocionales.
Cuando pasas mucho tiempo con una persona es inevitable que tengas algo que decir. Para Rachel Berry esa necesidad se multiplicaba porque quería más, quería salir con Quinn, salir de verdad, a un lugar más allá de los rincones de la escuela, sus autos o sus casas, quería poder tomarla de la mano más tiempo del que duraba un beso, quería ser libre de decirle lo que en realidad pasaba por su mente y hacerla saber que podía contar con ella siempre. Era tan difícil callar que… Dios, se moría por conquistarla. Si se tratara de otra persona no dudaría en hacerlo con su forma convencional, pero Quinn era diferente a Finn o a Noah, no bastaba con vestirse de forma provocativa o con ser verbalmente insistente, claro que sabía que quizá podría llamar su atención, pero más allá de eso también era muy probable que se alejara de ella para siempre y muy a su pesar le importaba demasiado como para dar un paso en falso. Necesitaba un plan, el plan más perfecto que hubiese trazado alguna vez… después de todo ese tiempo debió haber aprendido que la vida puede cambiar tus perspectivas de un momento a otro y derrumbar todas las estructuras.
Estaban en casa de Rachel, en la Habitación de los Óscar, al día siguiente de haber regresado con una victoria en las regionales y ambas estaban de buen humor, tanto así que Quinn admitió que Rachel tomara su micrófono en off y se subiera al escenario a interpretar la canción que según su "humilde" opinión les dio el triunfo y que casualmente fue su solo. Después de un rato Quinn se levantó de su lugar como público, se acercó al escenario y aprovechó que la diva estaba concentrada en lo suyo para agarrarla por detrás de las rodillas y tirarla hacia ella. Rachel gritó sorprendida y terminó hincada en el piso de su escenario, cosa que Quinn aprovechó para subir gateando por él hasta posicionarse sobre la cantante.
"Suficiente, presumida. Yo también lo hice muy bien ¿Y qué es lo que obtengo a cambio?"
"¿Tú? ¿Hiciste algo?" –Quinn alzó una ceja en clara señal de amenaza, en otras circunstancias Rachel hubiera temido a esa expresión –"Solo bromeaba". –le sonrió.
"Lo haces terrible".
"¡Oye! ¡Ah!" –chilló cuando Quinn comenzó a hacerle cosquillas. Nunca habían jugado así, pero tampoco era momento para notarlo, Rachel estaba removiéndose desesperada por que se detuviera. –"P-por favor… Quinn, para. ¡Te doy mi trofeo de elemento más valioso del equipo pero para!"
"No me interesa tu trofeo". –ronroneó Quinn, deteniendo el juego para enfrentar su mirada.
"¿Y qué te gustaría entonces?"
No supo a ciencia cierta si ese era el premio que la capitana estaba reclamando o no, pero después de quedarse en silencio y dedicarse únicamente a escuchar el sonido de sus respiraciones, se acercó a Rachel y unió sus labios en un roce lento pero intenso. Realmente estaba disfrutando de eso hasta que comenzó, esa molesta sensación que la aquejaba desde hacía días cada vez que la besaba, quiso ignorarla pero cada vez era más fuerte. Respiró profundo y se apartó de Rachel, observando cómo la chica aún no asimilaba que el beso había terminado porque seguía teniendo los ojos cerrados y los labios entreabiertos.
"Me tengo que ir." –dijo Quinn, haciendo reaccionar a Rachel.
"¿Qué? ¿Tan pronto? ¿Por qué?" –preguntó la chica desconcertada, incorporándose junto a la rubia.
"Recordé algo que tengo que hacer". –contestó con la voz apagada y sin mirarla –"Adiós". –con esa escueta despedida quiso dirigirse a la salida pero Rachel se lo impidió tomándola del brazo.
"¿Todo está bien?"
"No pasa nada. Te llamo después". –se apresuró a salir de la casa de la morena.
No pudo seguir besando a Rachel, esa era la verdad, porque besar a Rachel implicaba ganas de decirle cosas, cosas que no quería compartir con nadie nunca, cosas que sabía que debía enterrar pero que cada vez que percibía esa fracción de segundo en que sus labios se separaban antes de volver a encontrarse sentía la amenaza de esa necesidad de hablar deslizándose a la superficie.
Le dijo que la llamaría y en verdad esperaba hacerlo y llegar al siguiente encuentro como si nada, pero no pudo, ni a ese ni a los que siguieron. Los días fueron pasando y Rachel podía percibir cada vez más la actitud distante de Quinn, empezando porque desde esa tarde no volvieron a besarse, también influyó un incidente en el club glee en que estaban ensayando una coreografía para su típica competencia de chicas vs chicos, pero Quinn erraba algunos pasos porque estaba distraída y Rachel se acercó sigilosamente por detrás para guiarla.
"Hey, puedo ayudarte con eso". –se estiró para susurrar en su oído.
Quinn se tensó y sin poder evitarlo volteó en dirección al sonido de su voz.
"No necesito ayuda". -Rachel sabía que algo extraño sucedía, pero no quiso hacerlo evidente para no presionar a Quinn.
"Tal vez no… tal vez es solo una excusa que inventé para..."
"Muy bien, chicas, es una buena idea. Todas trabajen en parejas, así pueden evaluarse entre ustedes, una opinión extra siempre es buena". –interrumpió Mr. Schue.
"Okay". –Rachel se movió con gracia y siguió la indicación–"Primero te mueves así". -Guió a Quinn suavemente -"Muy bien, entonces yo…" -hizo un movimiento complementario -"Y ahora juntas…" -en ese momento sincronizaron sus movimientos a la perfección y finalizaron con una vuelta que las dejó frente a frente. La morena sonrió, pero Quinn no devolvió el gesto.
"Mr. Schue, ¿Puedo cambiar de pareja? Rachel es muy pequeña para mí..." -pidió Quinn de pronto.
"¿De qué hablas? Lo estábamos haciendo perfectamente". -susurró Rachel para que únicamente ella la escuchara.
"Creo que lo haría mejor con alguien como Brittany". -siguió la rubia.
"¡Ni en tus sueños, Barbie!" –exclamó Santana que obviamente estaba emparejada con Britt.
"Tal vez tengas razón, Quinn". –meditó el profesor –"Además la estatura de Rachel y Santana también son parecidas. Sí, Brittany, ve con Quinn, Rachel, tú con Santana". –la latina no podía creerlo, y se cabreó más cuando oyó las risas de Mercedes y Tina, ¡Que ella no era una enana, joder!
"Más vale que no digan ni una palabra sobre esto". –les advirtió con una mirada que prometía echarles encima a todo Lima Heights Adjacent como no le hicieran caso.
Después de eso la rubia siempre estaba ocupada o apurada, entrenaba más de la cuenta, ya no contestaba sus mensajes y los efímeros momentos en los que se encontraban a solas por casualidad en la escuela acababan discutiendo sin saber cómo, hasta que Quinn optaba por seguir su camino y dejaba a la diva desconcertada intentando entender lo que había ocurrido; más de una vez quiso ir tras sus pasos y aclarar las cosas pero se contenía al darse cuenta de que la capitana siempre se dirigía a lugares públicos y que un acto impulsivo en esas circunstancias solo podía empeorar las cosas.
Una mañana por fin se decidió a esperar a Quinn en el estacionamiento para hablar claro de una vez por todas, pero inoportunamente llegó Mr. Schue y le pidió el favor de que organizara unas partituras que él había seleccionado para la clase pero que por todos los exámenes que debía revisar se le habían quedado esparcidas en su escritorio y él todavía se demoraría un poco en ir a su oficina, por lo que a regañadientes la diva recibió las llaves y tuvo que dirigirse al interior del recinto; justo cuando iba a salir con las partituras en sus manos se encontró con Finn que estaba buscando al profesor, pero como solo faltaban unos minutos para que sonara la campana decidió acompañarla a la sala de coro. En realidad Rachel tenía pensado volver a esperar a Quinn, pero entonces la vio conversando con la entrenadora Silvester al final del pasillo y se resignó a caminar con su amigo.
Cuando llegaron al salón Finn notó que a la diva le sucedía algo porque no seguía la conversación y normalmente era él quien tenía que concentrarse para seguirle el ritmo a ella, pero cuando le preguntó ella lo negó así que creyó que eran imaginaciones suyas y le regaló una sonrisa, a la que Rachel respondió con un abrazo fraternal, entonces él pensó que lo que pasaba era que quizás la chica extrañaba pasar tiempo juntos y le propuso acercarse a la batería para enseñarle a tocar, ella se mostró reacia al principio pero finalmente aceptó para que él dejara de insistir y justo cuando empezaba a coger un ritmo medianamente decente Sam entró ofuscado al salón, seguido por Puck.
Después de una pequeña charla descubrieron que Sam había tenido una discusión con Mercedes y Puck creyó que tenía una solución a su estado de ánimo.
"Todos tenemos problemas de chicas alguna vez, Bro. Pero no es el fin del mundo". –dijo Puck mirándolos a todos en busca de apoyo moral. –"Cuando estaba con Lauren peleábamos todos los días…" -se quedó en silencio unos segundos y luego sonrió maliciosamente –"Ahora que lo pienso creo que lo hacíamos porque le tomamos gusto al sexo de reconciliación…"
"¡Noah! ¿Tienes que decir eso cuando estoy presente?" –exclamó Rachel con las mejillas sonrojadas.
"Lo siento, nena, pero ya lo probarás tú misma algún día y sabrás lo bueno que es". –la aludida estaba a punto de abandonar la sala, ¿Qué hacía en medio de esa conversación de todos modos?
"Puck, deja de incomodar a Rachel". –dijo Finn, ligeramente sonrojado también. Después de todo el único que sabía de sexo a ciencia cierta era el mohicano.
"Bueno, bueno, a lo que iba, cuando peleábamos me quedaba muy exaltado y necesitaba descargarme de alguna manera, entonces…"
"Decidido, los dejo solos, no necesito escuchar esto". -resolvió la diva levantándose.
"¿Qué está pasando por tu pequeña mente? Yo hablaba de cantar una canción acompañándome con la guitarra". –dijo el chico disfrutando de la expresión de vergüenza de Rach.
"No sé, Puck, no creo que una canción me anime ahora". –dijo Sam, recordándoles por qué habían empezado a hablar de eso.
"Yo creo que la idea de Noah podría funcionar, Sam. Eso es lo que hacemos aquí de todas formas, ¿No?" –intervino la morena con una sonrisa, en parte para que Puck no empezara a burlarse de ella por su pequeña confusión.
"Exacto. No tenemos nada qué perder. Probemos y luego nos cuentas si sirvió o no". –terminó Puck dándole unas palmadas en el hombro a Sam para luego ir por la guitarra, y Finn por su parte tomó su lugar en la batería.
Puck dio la introducción comenzando a cantar World War III de los Jonas Brothers, en el coro se unió Finn y finalmente en la segunda estrofa entró Sam esbozando una pequeña sonrisa. Rachel intervenía también durante los coros, pero al concluir el segundo, Puck la apuntó con su guitarra para que hiciera su aporte individual y ella le guiñó un ojo aceptando el reto.
"Well you gotta chill out cause baby I don't wanna fight with you. And every battle we fought just made us look like fools".
Pero al terminar de cantar esa frase la canción se interrumpió porque todos oyeron la puerta cerrarse fuertemente. Sam se acercó a la puerta para ver qué había pasado y a la única persona que vio caminando por el pasillo fue Quinn.
"¿Quinn?" –dijo Sam extrañado.
"¿Qué?" –preguntó Rachel alarmada. ¿Quinn había golpeado la puerta así? ¿Por qué? –"Eh… chicos, acabo de darme cuenta de que olvidé algo en mi casillero, vuelvo en un momento… ¿Por qué los demás no han llegado todavía? Esto es inaceptable… Y Sam, espero que te hayas animado un poco, Mercedes y tú se arreglarán pronto, ya verás".
Y dicho eso salió apresuradamente del salón.
"Te lo dije, Evans. Todos tenemos problemas de chicas alguna vez".
Rachel empezó a recorrer el pasillo pensando en los posibles lugares en los que podría estar la rubia, pero no necesitó pensar mucho porque Quinn la sorprendió tirándola del brazo hacia su lado en un costado de los casilleros. La cantante miró alrededor pero al parecer nadie había notado la interacción.
"¿Fuiste tú quien…?"
"Detrás de las gradas. Ahora". –dijo Quinn en tono cortante y se fue caminando primero.
Cuando finalmente ambas se reunieron detrás de las gradas Rachel intentó leer la expresión de Quinn, pero la mezcla de decepción y rabia que descubrió en su mirada solo la confundieron más.
"¿Te estás burlando de mí?" –empezó Quinn.
"¿Qué? No, ¿Por qué piensas eso?"
"Te oí cantando, Berry. ¡Dios! ¿Es necesario exhibir toda tu vida con canciones? No entiendo cómo pretendes que dejen de pensar que estamos saliendo cuando haces cosas como esa".
"La canción de hace un momento ni siquiera fue mi idea, aparte era para animar a Sam, pero ya que lo mencionas al menos reconoces que tenemos problemas, y bien que podría buscar o escribir una canción para eso pero no lo he hecho".
"Ah, tenemos problemas… por favor, no somos pareja para que vengas a hablar así".
"Sé que no somos pareja, ese no es el punto, el punto es que me has estado evitando estos días y me dejas en el aire. Y-y no soy tonta Quinn, aunque no me digas nada me doy cuenta de que algo sucede, pero no puedo saber si en realidad estás tan inusualmente ocupada o si hice algo que te molestó o si tienes problemas personales o si simplemente es tu forma de decirme que ya no quieres seguir adelante con nuestro acuerdo". –espetó la diva a una velocidad imposiblemente rápida.
"¿Y tu concepto de no tener problemas es pasar cada segundo libre juntas? Porque no vi nada de eso en tus tontas diapositivas". –replicó con sarcasmo.
"No denigres mis diapositivas que no tienen nada que ver en esto. Lo único rescatable de eso ahora es que acordamos comunicarnos, pero cada vez que he intentado hablar contigo lo que haces es ignorarme o ponerte a la defensiva".
"¿En serio? Porque yo recuerdo algo muy diferente, como por ejemplo a ti enfadándote y siendo irritante solo porque modifico tus planes".
"Es que no los modificas, de plano los cancelas y luego te vas antes de que nos podamos poner de acuerdo para algo más". –Quinn levantó la mano para indicarle que se callara.
"No he terminado, no me interrumpas. Se suponía que nuestro trato era mientras las dos nos divirtiéramos, pues te doy noticias: No me estoy divirtiendo. No deberíamos tener "problemas" como tú dices, ¿Solo eran beneficios, no? Pues ahora mismo no los veo".
"Bueno, tampoco me estoy divirtiendo ahora. ¿Fue tan difícil decirme eso? ¿Y era necesario huir?" –dijo la morena lo más neutra posible para que Quinn no notara que sus palabras la estaban afectando.
"¿Quién está huyendo?"
"Perdóname, pero para mí una persona que golpea una puerta de la nada y se va como un fantasma antes de aclarar sus preconcepciones erróneas es alguien que está huyendo".
"Tú crees que lo sabes todo, ¿Verdad? No tienes idea".
"¿Cómo creer o saber algo si ya ni siquiera me contestas? Ahora sí, pero ¿Qué hay de todos los otros días? Lo único que sé es que cambiaste de nuevo y ya me había acostumbrado a esa otra parte de ti". –dijo Rachel intentando contener su frustración.
"No hay otra parte de mí ni nada que necesites saber. ¿Por qué no simplemente esperas hasta que te llame? Eso fue lo que te dije que haría y si no lo he hecho deberías captar que no estoy de humor".
"Primero, porque esto es entre las dos y no puedes manejarme a tu antojo, y segundo, está bien que no estés de humor, lo entiendo, pero al menos deberías tener la consideración de avisarme, además puede que esa llamada nunca llegue y si va a ser así quiero enterarme".
"¿Tiene que ser así? ¿Blanco o negro?" –suspiró pesadamente–"Vete, Rachel, tienes que ir a glee y yo tengo otros asuntos qué atender. Eso será lo mejor".
"Tú no quieres que haga eso. Puedo verlo, conozco tu lenguaje corporal. ¿Qué pasa, Quinn? Puedes confiar en mí, puedes decirme…"
"¡Solo quiero espacio! ¿Es tan difícil de entender? Te lo estoy diciendo, ni siquiera tienes que esforzarte por interpretar nada así que no busques más allá. No trates de entrometerte en mi vida, Rachel, no era parte del trato y no quiero que lo hagas".
"Solo me preocupo por ti, mi intención nunca ha sido acosarte, ¿Eso es lo que piensas que hago?"
"Si me conoces tanto como supones deberías saber lo que pienso, ¿No?" –le dijo con una mirada desafiante. Fue todo el sarcasmo que podía soportar por un día, Rachel necesitaba salir de ahí antes de… tenía que salir de ahí.
"Bien". –dijo con un nudo en la garganta –"Quizás tengas razón, quizás no, pero no lo sabremos, discutir no nos está llevando a ninguna parte. Tendrás tu espacio, y puedes estar tranquila, no trataré de "entrometerme" en tu vida de nuevo. Adiós".
"Adiós". –Quinn se despidió en voz baja y suspiró, sin ver cómo Rachel se detuvo a medio camino por varios segundos queriendo volver. Un par de minutos después ella misma también dejó las gradas y el campo.
Espacio. Es un concepto interesante cuando los involucrados no lo quieren en realidad porque se tambalea a la primera oportunidad. Por ejemplo el cumpleaños de Blaine.
Kurt le pidió consejo a los gleeks para que lo ayudaran a planear la celebración porque quería hacer algo especial pero atípico, y Santana vio en eso la excusa de salir un viernes por la noche, así que propuso que todos fueran a festejar a una discoteca alternativa a la que iba con Britt a veces, tenía buen ambiente, buena música y conocía al guardia, era perfecto. Kurt no estuvo muy de acuerdo al principio porque prefería algo más íntimo y menos ruidoso, pero por votación a todos los demás les parecía una excelente idea, además Blaine estaba llegando a la sala de coro en ese momento, escuchó la idea y le encantó. Desde ese momento todo fue una cuenta regresiva.
Quinn no iba a ir, no tenía ganas de salir esa noche y como cada semana debía presentarse a su entrenamiento privado el sábado temprano, así que tenía al menos una excusa plausible para declinar la invitación. Pero tras la presión de Snixx y la suave persuasión de Britt se terminó comprometiendo a por lo menos hacer acto de presencia por un rato para felicitar al cumpleañero, después de todo Blaine siempre le había caído bien y no quería hacerle un desaire.
Rachel no quería salir esa noche, pero Blaine era un buen amigo y el novio de su mejor amigo, así que se obligó a sí misma a hacerse el ánimo para arreglarse y al menos llegar a compartir un poco con los chicos.
La fiesta de cumpleaños estaba siendo un éxito, todos se estaban divirtiendo, en especial Blaine que en ese momento estaba en la pista de baile con Kurt, incluso Quinn había sonreído sinceramente en más de una ocasión y Puck y Santana estaban haciendo uso de sus identificaciones falsas comprando tragos en la barra para los que quisieran. Rachel por su parte estaba en una mesa conversando con Mercedes y Tina hasta que algo inusitado sucedió.
"¿Entonces afirmas que nada de nada con Quinn?" –preguntó Mercedes después de haber dado muchos rodeos. Como amigas habían sido pacientes y esperaron que en algún momento la diva les hablara del tema voluntariamente, pero hasta la fecha la chica no parecía tener intenciones de hacerlo y especialmente ella consideraba que ya era momento de soltar la información. También estuvo tentada de preguntarle a Quinn, pero la rubia siempre había sido más reservada, así que sabía que tenía que agotar sus recursos con Rachel primero.
"Nada de nada, Mercedes, nunca salimos. ¿Por qué insisten tanto con eso?"
"Porque ustedes empezaron con todo, chica. Tienes que entender que una escena como la que ustedes hicieron es difícil de olvidar".
"Mercedes tiene razón, Rachel. Nos sorprendieron a todos y nunca más volvieron a hablar de eso, no tuvo sentido; y es como mínimo desconcertante". –dijo Tina algo más suave que Mercedes.
"Lo sé, las entiendo pero no fue más que el efecto colateral de una de nuestras discusiones, se salió de control es cierto, pero además de eso no hay nada qué contar". –insistió Rachel esperando que sus dotes de actuación fueran suficientes para convencerlas y que cambiaran el tema de una buena vez.
"Si tú lo dices…"
"Pero también dicen que del odio al amor hay un paso y ustedes…"
"¡Qué trillado es eso, Tina!" –rió la diva.
"Puede que lo sea, quizá lo que Quinn buscaba en realidad era decirnos algo a todos".
"¿Algo como qué?"
"No lo sé, pudo haber sido su forma de salir del clóset, ¿No?"
"Oh, vamos, Mercedes, no busques cosas donde no las hay. Además si Quinn quisiera hacer eso simplemente lo diría".
"No, si yo lo digo porque se ve muy cómoda coqueteando con esa chica en la barra".
"¿Qué chica?" –Rachel volteó inmediatamente pero sin lograr ver nada –"Debe ser Brittany o Santana". –intentó restarle importancia.
"A menos que alguna de ellas se haya teñido el cabello en la última media hora se trata de una chica completamente distinta". –entonces Rachel volvió a enfocar su vista hasta que las vio, ¿Qué hacía esa pelirroja tan cerca de su… de Quinn?
"Oh, cierto, no son las Brittana… Chicas, tengo que ir al baño, vuelvo en un rato." –se excusó Rachel levantándose de la mesa apenas consciente de lo que hacía.
"¿Te acompañamos?" –preguntó Tina.
"No es necesario, podríamos perder nuestra mesa, y nunca he acabado de entender por qué las chicas vamos al baño en grupo de todos modos". –Tina asintió, pero Mercedes la miró sospechosamente, aunque no dijo nada.
Bien, lo admitía, el baño había sido una excusa –poco convincente, pero una excusa al fin y al cabo –. Rachel no sabía qué estaba haciendo ni lo que iba a hacer cuando llegara a la barra, pero improvisaría llegado el momento, solo sabía que no le gustaba la idea de que Quinn estuviera con otra chica y lo sentía mucho pero no había podido evitarlo. Una cosa era darle a Quinn el espacio que quería, pero eso nunca incluyó a una pelirroja.
"Dos botellas de agua mineral sin gas, por favor." –le pidió la diva al barman al llegar a la barra, haciéndose notar y abriéndose paso justo en medio de Quinn y la desconocida.
"Perdona, estábamos en medio de algo aquí y te estás interponiendo". –dijo la pelirroja picándole el hombro y con un tono de voz que claramente denotaba molestia. Quinn por su parte se preguntaba ¿En medio de qué exactamente? Y ¿A dónde quiere llegar Rachel?
"Me doy cuenta". –contestó Rachel secamente –"Y dime, ¿Existe una razón en particular para que te acerques tanto a mi novia?" –preguntó antes de ofrecerle una botella de agua a Quinn para que a la chica no le cupieran dudas de a quién se refería.
"¿Tu novia? No me hagas reír". –la chica miró a Rachel despectivamente de arriba abajo y luego se dirigió a Quinn como si la situación fuera muy graciosa –"Creo que alguien ingirió un alucinógeno muy fuerte". –Quinn alzó una ceja.
"Mi novia". –la capitana le dio a la desconocida una mirada asesina y tomó la mano de Rachel para reafirmarlo. ¿Por qué se había sentido bien decir eso? –"Y cuidado en cómo te diriges a ella porque en primer lugar tú no podrías compararte con ella".
"Oh, en verdad es tu… lo siento. Yo solo… emm… debo ir a… sí". –la extraña se fue sin mirar atrás, solo entonces ambas observaron sus manos unidas y se soltaron bruscamente al no saber cómo más reaccionar.
"Gracias por ayudarme, yo venía con la intención de hacer eso por ti". –dijo Rachel.
"¿Venías a ayudarme? ¿A qué?" –preguntó Quinn repentinamente interesada en la respuesta. Hacía casi una semana que no hablaban y podían tacharla de loca pero se había acostumbrado tanto a su voz que hasta la echaba un poco de menos.
"Creí que esa chica quería… ya sabes, seducirte".
"¿Y querías ayudarme a ligar?"
"¡No! Solo pensé que…" -saltó la diva. Interesante reacción.
"Espera, ¿Que ligara con ella o con cualquier otra persona sería un problema porque…?"
"No es que fuera un problema, es que tal vez tú no querías eso y como ni Brittany ni Santana estaban aquí contigo pues…" - ¿Rachel estaba nerviosa? Quinn se descubrió a sí misma queriendo ver más de eso.
"¿Acaso no recuerdas quién soy? Puedo cuidarme sola". –insistió con una pequeña sonrisa, pero la diva se lo tomó con mucha seriedad.
"Tienes razón, eres perfectamente capaz de cuidarte sola y hacer lo que quieras. Y supongo que no te estoy dando espacio así que volveré a mi mesa. Adiós".
Rachel se fue apresuradamente, sintiéndose idiota porque al parecer Quinn sí quería llegar a algo con esa chica pero entonces había llegado ella y la rubia debió actuar como lo hizo por una especie de compromiso de compañeras de escuela o algo así y… rayos, ahora sí tendría que ir al baño para recuperar la compostura porque si no se le correría el maquillaje que se había puesto aunque fuera ligero y eso significaría otra ronda de preguntas incómodas por parte de sus amigos. Tenía que recordarse que en realidad no eran nada, lo que había hecho no tenía sentido. No obstante, en medio de su perorata mental no notó la presencia de alguien detrás de ella acercándose cada vez más hasta que la sacó de su ensimismamiento envolviéndola con sus brazos por la espalda y congelándola en su sitio.
¿Espacio? ¿De qué estaba ha…? Ah… cierto. Recordó Quinn, aunque durante esos minutos no sintió esa sensación incómoda con Rachel, tal vez se había acabado por fin y si era así entonces quizá sería posible convencer a la diva de reconciliars… de retomar el acuerdo y aprovechar lo que quedaba de la noche. Buscó a la cantante con la mirada y lo que vio no le gustó para nada; la encontró, sí, al parecer se dirigía hacia el baño, pero al pasar no dejó al público indiferente, unos metros más atrás había un par de chicas que ni siquiera estaban cerca entre sí como para haberse puesto de acuerdo pero que no le despegaban la vista del culo y lo consideró totalmente inapropiado. ¿Acaso no había otras chicas en ese lugar? ¿Por qué tenían que mirarla precisamente a ella? Cuando quiso darse cuenta ya estaba caminando hacia Rachel y sin previo aviso la rodeó con sus brazos y la atrajo hacia sí misma al punto que sus cuerpos se rozaban al mínimo movimiento. También había extrañado hacer eso. Vale que hubiera estado distraída últimamente, pero ¿Cómo lo había hecho para obviar esa sensación durante tantos días?
"Shh… tranquila novia, soy yo". –dijo para apaciguarla cuando sintió que Rachel tembló bajo sus brazos.
"¿Qué haces?" –preguntó Rachel en voz baja –lo más baja posible considerando el volumen de la música ambiental- Ya la había reconocido, por eso tembló, en teoría solo habían sido unos días de distanciamiento pero se había sentido como mucho más tiempo.
"¿Sabes? Nunca entendí por qué la gente cree que es atractivo mirarle el trasero a otras personas, pero eso es justo lo que están haciendo contigo" –dijo en tono casual, obviando el hecho de que para haberse dado cuenta de que precisamente eso estaba ocurriendo ella también tuvo que poner su atención en esa zona del cuerpo de la diva. Detalles, pequeños detalles, ¿Quién los cuenta de todos modos? –"así que pensé que ya que te tomaste la molestia de cruzar toda la pista para cuidarme de cosas como esa podría devolverte el favor".
"Quinn, estás demasiado cerca".
"¿Y eso te molesta?" –tanteó sus posibilidades pegándose un poco más y juraría que Rachel dejó de respirar unos segundos.
"Mm… no puedes simplemente hacer esto después de… quiero volver con las chicas". –intentó sonar decidida mientras cerraba sus ojos, aunque Quinn no pudo verla.
"No te conviene, las vi muy atentas a nosotras cuando llegaste a marcar territorio".
"¡No estaba haciendo eso!"
"Pues eso parecía".
"¿Cómo sabías dónde estaban?"
"¿Intuición?" -dijo como si no hubiese sido plenamente consciente de su ubicación toda la noche.
"¿Qué… propones?" -respondió la morena casi sin aire.
"Podemos quedarnos a salvo aquí y hacer lo que hacen los demás". –Rachel abrió los ojos y vio a varias parejas besándose, entonces volteó su rostro y miró a la rubia inquisitivamente. –"Bailar". –aclaró Quinn.
"No sé si sea…"
"Dime que en toda la noche no has tenido esta fantasía, tú y yo solas y sin coreografías. Al menos yo sé que he querido eso desde aquel ensayo en glee".
"Pero si ese día fuiste tú la que… Quinn, estos días…"
"Olvida estos días, al menos por esta noche". –Rachel quiso voltearse para quedar frente a frente y Quinn la liberó de su agarre para facilitarlo– "¿Qué dices? ¿Tregua?"
Apenas se giró sus miradas conectaron, coincidiendo con el comienzo de una nueva canción. Quinn no pudo evitar buscar la señal que esperaba con algo más que paciencia; su acercamiento tentativo fue tan fluido que aún sin ser parte de un baile combinaba a la perfección con las luces y la música hipnótica. Buscó sus labios con la mirada y luego volvió a centrarse en sus ojos, sonrió levemente y a Rachel nunca le pareció más cautivadora, ¿Tregua? Adiós espacio, pensó la morena, dándole su respuesta con un suave y pausado beso en la mejilla. Quería más, pero entonces no podrían bailar.
Por otra parte Kurt y Blaine habían decidido descansar un poco así que se encaminaron a la mesa de Mercedes y Tina, a la que se habían agregado Sam –Sí, Sam y Mercedes se reconciliaron – y Mike. Por su parte Kurt estaba ansioso por saber si las chicas habían logrado descubrir algo.
"Entonces ¿Faberry está pasando o no?" –preguntó Kurt apenas llegó.
"Según Rachel no". –contestó Tina.
"Pues su reacción luego de que vio a Quinn conversando con esa chica dijo todo lo contrario". –repuso Mercedes.
"Aunque luego se alejó. Tal vez solo pensó que esa mujer la estaba incomodando y quiso ayudar, ya saben cómo le gusta estar en todo".
"Puede ser, pero se tomaron de la mano". –insistió Mercedes.
"¿Lo hicieron? Yo no pude ver bien". –se lamentó la asiática.
"Sí, lo hicieron, aunque se apartaron apenas se fue la otra chica".
"¿Ven? Eso apoya mi teoría". –dijo Kurt. Habían tenido innumerables conversaciones sobre eso y él no acababa de creer que fueran compatibles.
"Pero Quinn ya no está en donde estaba".
"¿Tú crees que están juntas ahora?"
"Es muy posible, pero ¿Por qué ocultar su relación de todos nosotros?"
"Mejor dicho, ¿Por qué ocultar su relación de todos nosotros, luego hacerla pública y enseguida volverla a ocultar?"
Quinn tenía razón, bailar solas y sin coreografías era mucho mejor. Rachel estaba disfrutando de eso más de lo que creía posible, especialmente cuando Quinn tomaba sus manos y la hacía girar encadenándola en un abrazo que provocaba que se movieran al mismo tiempo, el único problema era que eso le hacía desear algo más que bailar, no quería arruinar el momento pero se moría por arrastrar a Quinn fuera de la pista de baile ¿Quién podría culparla? Parecía que habían pasado siglos desde que se había sentido su tacto por última vez y ese distanciamiento había sido una tortura sostenida en una base muy frágil. Quinn no se encontraba en una situación muy diferente, le estaba costando un gran esfuerzo recordar en dónde estaba y por qué no debía besarla ahí mismo; y como no encontró argumentos que la obligaran a detenerse lo hizo, un rápido beso en los labios sin profundización fue más que suficiente para que la pequeña cantante sintiera que se incendiaba por dentro. Lo siguiente que supieron fue que estaban corriendo en dirección al baño, al llegar la puerta se abrió para permitir la salida de un grupo de chicas, revelando además que el lugar había quedado convenientemente vacío; entraron rápidamente y cuando la espalda de Rachel se estrelló con la pared del fondo la puerta de uno de los cubículos se abrió de golpe.
"Mierda…" -susurró Quinn, justo antes de hacer un movimiento rápido y encerrarse con la diva en el último cubículo.
Se oyeron pasos, besos y especialmente unas voces muy conocidas antes de que el lugar quedara en silencio nuevamente. Ni Rachel ni Quinn movieron un músculo hasta varios segundos después.
"¿Eran Brittany y Santana, verdad?" –preguntó Rachel; Quinn asintió muy segura-"¿Fue por esto que no estabas con ellas antes?" –continuó, haciéndose una idea de lo que había ocurrido entre esas dos.
"Supuestamente venían al baño y volvían enseguida. No puedo creer que… no, en realidad sí lo creo". -miró hacia el piso antes de darse cuenta de que con la prisa de entrar Rachel se había tropezado y caído sentada sobre la tapa del váter.
"Eso me recuerda que le dije a Mercedes y a Tina algo parecido hace ya no sé cuánto tiempo".
"No me extraña, siempre he sabido que eres un mal prospecto de amiga". –se burló en tanto se acercaba y colocaba su rodilla en el borde del asiento improvisado, provocando que Rachel separara un poco las piernas al hacerse espacio.
"¡O-oye! No olvides quién fue la razón de que no regresara". –ante eso último Quinn sonrió con porte orgulloso y sin perder más tiempo la atrajo a un beso demandante.
Pero no todo era tan simple, porque el revivir las sensaciones que había descubierto con Rachel no borraba lo demás, en la vida existe más que simple deseo y justo en ese instante su mente se empeñó en recordárselo.
"No, no, no…"
"Sí…" -dijo Rachel con la voz ronca antes de seguir besando el cuello de la capitana.
"No".
"¿Quinn?"
"Maldición". –murmuró al apartarse de Rachel cuando el dejo de molestia se convirtió en una invasión dentro de sí. Se sintió frustrada, no se había acabado después de todo y tal vez nunca lo haría, ¿Por qué con ella y con nadie más? No lo comprendía, solo sabía que tenía que aprender a resignarse a aceptarlo aunque detestara la idea. –"Yo… debo irme. Mañana tengo entrenamiento temprano; es totalmente insensato estar aquí ahora".
"¿Es totalmente insensato estar aquí o estar aquí?"
"Este no es lugar para hacer esto de todos modos". –dijo Quinn en tono indiferente.
"Oh, vamos". –replicó Rachel sin poder creer que esa fuera su excusa después de que hubieran tenido tanta historia en los baños de la escuela.
"…No puedo" -la rubia desvió la mirada.
"¿No puedes?" –preguntó la cantante en un tono más suave al percibir un cambio en el tono de Quinn.
"No puedo… decirte". –la morena quiso indagar pero los ojos de Quinn le pidieron silencio y por una vez en su vida acató por la paz, tenía el presentimiento de que lo que quiera que fuera no se trataba de cualquier cosa y si lo averiguaba no sería en un baño público. Finalmente suspiró.
"¿Necesitas que te lleve?" –Quinn negó con la cabeza.
"Está bien, traje mi auto".
"¿Segura que estás bien para manejar? De todos modos yo no iba a quedarme mucho tiempo tampoco".
"No bebí nada con alcohol hoy, no te preocupes".
"Al menos déjame acompañarte hasta tu auto".
"No, realmente quiero estar sola ahora".
Quinn sintió que al decir esas últimas palabras fue como si se hubiera despedido, la diva no querría retomar las cosas después de ser abandonada en un baño. Bueno, tarde o temprano iban a terminar así, fue el propósito del trato desde el principio, ¿No?
Rachel se quedó atrás, pero no por mucho tiempo, quería asegurarse de que Quinn llegara bien a su casa aunque la rubia no se diera cuenta, así que tras una despedida relámpago a los gleeks corrió a su propio auto. Cuando encontró a las Brittana en el camino ellas le preguntaron si vería a la capitana pronto para que le entregara su teléfono, que por alguna razón Santana llevaba en el bolsillo y como ambas habían bebido no querían correr el riesgo de perderlo, Rachel les dijo que sí, en parte para evitar que el móvil se extraviara y también para tener una excusa en caso de que Quinn la descubriera.
Una vez que vio a Quinn entrar a su casa Rachel suspiró aliviada y retomó el camino hacia su hogar, prometiéndose regresarle el celular al día siguiente. La intención era ir a casa de Quinn cuando ella hubiera vuelto del entrenamiento, supuso que no necesitaría su teléfono con urgencia si ella misma se lo había dado a Santana, sin embargo, un extraño mensaje de Sue Silvester cambió su plan radicalmente; le había parecido oír el sonido del teléfono de Quinn mientras se duchaba pero se dijo a sí misma que no debía meterse con su privacidad, por lo que lo dejó pasar, pero fue imposible de ignorar cuando el mensaje de voz llegó a su propio teléfono.
Fabray, debes aprender a contestar tus llamadas, en fin, más vale que estés muriendo o no tendrás ninguna excusa por no haber llegado al entrenamiento de hoy. Y Berry, si descubro que la culpa es tuya prepárate para las consecuencias.
En ese momento la idea perturbadora de que la entrenadora tuviera conocimiento de su número de móvil pasó a segundo plano, Quinn no se había presentado al entrenamiento y ella jamás faltaba. ¿Qué está ocurriendo, Quinn?
Llegó a la residencia Fabray lo más rápido que pudo, y fue Judy quien le abrió la puerta; le dijo que su hija estaba en su habitación pero que se sentía indispuesta, Rachel le pidió permiso para subir a verla y la mujer asintió pensando que no había ningún inconveniente en ello.
Dio unos ligeros golpes a la puerta pero no obtuvo respuesta, después de un tiempo considerando sus opciones decidió entrar, recordando que siempre tenía el pretexto del teléfono. Lo que vio la dejó perpleja, Quinn estaba tendida en su cama, dormida sobre el cobertor, con sombras bajo sus ojos, los audífonos puestos y la música tan alta que ella podía escucharla desde la entrada, pero eso no fue lo que más llamó su atención, fue la fotografía que la rubia sostenía contra su pecho… Beth.
La revelación se sintió como caer a un estanque de agua helada, ese mismo día hacía un año habían competido en las regionales, ese mismo día hacía un año había nacido Beth. Nadie había vuelto a mencionarlo pero no significaba que no hubiera sucedido, y era obvio que Quinn debía sentir algo al respecto; hubiese sido normal que pasara por un duelo, lo verdaderamente extraño era retomar su antigua vida enseguida como si nada. Una vez Mercedes había comentado que Quinn no estaba tan segura de dar a Beth en adopción... Rachel se sintió terrible por no haber imaginado que esos días cercanos a las regionales serían extremadamente sensibles para ella, no, en vez de eso se enfocó en las discusiones que estaban teniendo y en sus propias emociones y frustraciones. Claro que Quinn no tenía cabeza para pensar en eso en ese momento.
Lo peor era que tenía la certeza de que Quinn no hablaba con nadie al respecto, Santana había recurrido a ella precisamente por eso y ni su madre había dado atisbos de saber exactamente por qué su hija estaba indispuesta. Aunque entendía que no quisiera hablar, debía pensar ¿De qué serviría? Unas palabras de consuelo no cambiarían nada… excepto porque ella sí podía cambiar algo.
Finalmente tomó una resolución, se acercó silenciosamente, dejó el teléfono entre la ropa que había amontonada al final de la cama con la esperanza de que la rubia pensara que siempre había estado ahí y luego fue hasta la cabecera para despedirse sin despertarla, sabía que a Quinn no le gustaría que la viera así. Presionó levemente los labios en su cabello y se sintió tentada a retirarle los auriculares por el daño inminente debían estarle haciendo a sus oídos, pero se contuvo, teniendo presente que no debía despertarla.
Al salir de la casa le pidió a la madre de Quinn que por favor no le dijera que ella había estado en su casa y luego puso en marcha su plan de acción.
Unas horas después un teléfono sonó en un penthouse de Nueva York.
"Shelby Corcoran al habla, ¿Puedo ayudarle?"
"Aunque admito que resulta frustrante tener que conseguir tu número telefónico por medio de mi profesor, eventualmente lo considero imperativo".
"¿Rachel?"
"Sé que la última vez que hablamos quedamos en "tenernos en la distancia", pero esto no se trata de ti o de mí así que necesito que vengas a Lima lo antes posible. Si todo lo que me dijiste antes era cierto entonces sé que lo harás".
Quinn se sentía mejor, habían sido unos días difíciles, demasiados recuerdos vívidos, pero finalmente recordó sus motivos, había hecho lo mejor para Beth, lo sabía, esa convicción la había sacado adelante el año anterior y ahora lo volvía a hacer. Se había centrado en el presente otra vez, solo lamentaba que… bueno, su duelo hubiese acabado con lo que tenía con Rachel. Lo sabía, tendría que estar aliviada y satisfecha porque había cumplido su deseo y no había tenido que lidiar con que la diva se obsesionara con ella y se pusiera latosa, pero la verdad era que su juego le gustaba… y también podía admitir para sí misma que se había acostumbrado a dormir con ella, hacerlo era diferente, cómodo y cálido, y fuera por una cosa o por otra siempre le sacaba sonrisas al despertar, aunque en realidad no habían dormido juntas muchas veces, pero era más de lo que había sido nunca y definitivamente más de lo que era ahora.
Menudo lío estás hecha, ¿eh? -Empezó su consciencia.
¿Lío? Acabo de decir que me he librado de un lío.
Casi dijiste eso, pero entre recordar cómo luce mientras duerme y no escribir ni tu nombre en el examen por estarla mirando te contradices un poco.
¡Mi examen! Mierda, ¿Por qué no avisas?
¿Era necesaria la grosería? No te alteres, este examen lo acabas en 10 minutos. El verdadero asunto es qué vas a hacer con Rachel.
Quisiera que dejáramos de llamarla Rachel. No tiene mucho sentido si lo único que nos unía ya no existe.
No entiendo por qué das por hecho que todo se acabó. Tú la quieres de vuelta y sabes que le gustas, ¿Dónde está el problema?
Pero la busqué y luego la dejé sola en el baño.
Eso ni siquiera es lo peor que le has hecho y ella misma confesó que le gustabas a pesar de todo.
¿Finn le está copiando? ¿Por qué siquiera permitió que se sentara con ella?
Ahí hay un ejemplo, puede ser lo que quieras pero al final siempre le da oportunidades a todo el mundo.
Sería injusto que no lo hiciera conmigo, ¿Cierto?
Totalmente.
Quiero decir, la traté bien durante mucho tiempo.
Más que bien.
Sí, y tampoco es como si le fuera a pedir un favor, ella también lo disfrutó.
¿Eso quiere decir que…?
Que esta misma tarde Berry será consciente de que olvidarme no es tan simple.
Ahora nos estamos entendiendo.
Rachel se había prometido a sí misma empatizar con Quinn para poder darle lo que verdaderamente necesitaba en ese momento, y ya que formalmente no tenían más que un mutuo acuerdo de satisfacción física sabía que la rubia no la consideraría como su confidente y pretender forzarla a abrirse sería contraproducente, así que después de una larga discusión con su consciencia decidió darle espacio… otra vez; iba contra su instinto hacerse a un lado a sabiendas de lo que estaba pasando, pero era lo mejor que podía hacer hasta que tuviera una respuesta concreta de parte de Shelby. Realmente tenía que importarle mucho la capitana porque eso debía ser lo primero que hacía sin esperar alguna retribución a cambio; contrario a lo que se pudiera pensar no lo hacía como una táctica para enamorarla, seguiría adelante con ese plan aunque nunca volvieran a estar juntas, tal vez su relación con su madre biológica estaba rota, pero si dependía de ella a Beth y a Quinn no les pasaría lo mismo. Por otra parte, ese momento que compartieron en la fiesta de Blaine hasta antes de que Quinn se fuera le había dejado un buen presentimiento, todo era cuestión de tener paciencia… probablemente necesitaría acudir a su maestro de yoga más seguido.
Llegó a casa de su clase de Ballet un poco más tarde de lo habitual y ya estaba un poco retrasada para su siguiente actividad, por lo que apenas saludó a su padre al entrar y corrió por las escaleras. Entró a su habitación directa a su armario para sacar su bolso con…
"Así que ¿Ballet?" –Rachel se volteó reprimiendo un grito de sorpresa y vio a Quinn sentada en su cama.
"Quinn… me asustaste, no sabía que vendrías, no recibí ningún mensaje." –dijo sacando su teléfono, aunque visiblemente más relajada. La rubia se levantó.
"No envié ningún mensaje, vine de sorpresa". -empezó a avanzar lentamente hacia Rachel.
"¿Por alguna razón en especial?"
Entonces se le ocurrió comenzar por algo frívolo para probar su reacción. Se había cortado el cabello hacía unos días para despejarse y simbolizar que comenzaba otra etapa en su vida, pero también podía usar eso como excusa para ver si Rachel se mostraba abierta o no a la provocación.
"¿Qué piensas de mi cabello?" -preguntó casualmente.
"¿Q-qué?" -Rachel estaba desconcertada y Quinn cada vez a menor distancia.
"Tendrías que estar ciega para no haberte dado cuenta del cambio, ¿Qué te parece?" -ya estaba suficientemente cerca y Rachel no había huido, buena señal. Tomó su mano y la guió para que tocara su cabello mientras recordaba la primera vez que lo había hecho. La diva tragó en seco.
"Yo… sí, sí claro que lo noté, es solo que tu visita me sorprendió y creí que hacer un comentario sobre tu cabello podía no ser lo más apropiado para empezar a hablar". -dijo Rachel atropellándose con sus propias palabras más de una vez.
"Okay, pero ahora sí es apropiado." -Rachel se mantuvo en silencio y comenzó a enredar sus dedos en el cabello de la rubia, acariciándolo y desdibujando los límites del espacio que se había propuesto entregarle. -"Dime, Rachel". -insistió. Estaba tan cerca de ella que rozó sus labios al hablar y la cantante seguía en su posición.
"Eres hermosa... -susurró suavemente y luego se alarmó por la forma en que eso sonó -E-es decir, es un corte hermoso... una decisión hermosa. Te queda muy bien. -acabó diciendo.
"Solo venía para decir algo". -dijo Quinn ahora segura de que podían arreglar las cosas.
"¿Y qué es?"
"Mira, sé que estos días no me he portado de la manera más normal o de la más agradable, pero no es tu culpa. Yo solo quería que supieras que sigo sintiendo lo que sentía cuando iniciamos nuestro acuerdo y pensé que si tú también, si todavía sientes lo mismo podríamos volver a intentarlo". -explicó poniéndose seria.
"Nunca pensé que hubiésemos terminado en primer lugar". –Quinn la miró asombrada. Eso no se lo esperaba, ella en verdad creyó que luego de esa discusión se había acabado todo. –"Y… ya que aclaramos eso ¿Puedo volver a besarte ahora?"
"Eso me gustaría". -esbozó una pequeña sonrisa de lado.
"¿Sí? Aunque por otra parte tenías razón. Habíamos estado viéndonos casi todos los días durante un mes, eso asfixiaría a cualquiera". –dijo pensando en el poco tiempo que había tenido Quinn para estar consigo misma entre todas las cosas. Mientras tanto Quinn fruncía el ceño, pensando que verse casi todos los días durante un mes había sido una buena marca; ¿Eso asfixiaría a cualquiera? pues habían noticias de última hora, ella no era cualquiera; y más bien lo que casi consiguió asfixiarla fue dejar de tenerla así de cerca durante tantos días. Lo que pasó no tenía nada que ver con la relación que ellas tenían. Así que Rachel bien podía irse quitando esa loca idea de la cabeza.
"Hazlo de una vez, Berry".
Rachel no perdió más el tiempo y tomó el rostro de Quinn con las dos manos para atraerla hacia ella; sus labios colisionaron y ninguna fue capaz de contener el gemido que provocó el contacto. Quinn la atrajo más a su cuerpo por la cintura y mientras Rachel pasaba los dedos por su cabello haciéndole sentir escalofríos se preguntó vagamente –por enésima vez –: ¿Por qué precisamente ella le hacía sentir de esa manera? Cada vez que la tocaba era como si su piel despertara, todo se oscurecía alrededor pero cada lugar donde ella acariciaba parecía brillar, le era difícil respirar y sin embargo se sentía más ligera, con ella absolutamente todo era exagerado, era demasiado, pero al mismo tiempo nunca había logrado sentir que había tenido suficiente. ¿Sus ex novios también habrían sentido eso o solo era ella? Era algo que nunca sabría con seguridad; y… por otro lado alejarse no había sido porque quisiera dejar de sentir todo eso, fue porque no quería llegar a pensar que podía confiar en ella, no quería engañarse a sí misma, a Rachel en realidad no le importaba lo que ella pensara, así como a ella no le importaba su colección de musicales en DVD, no tenían que hablar más de lo necesario porque entonces todo acabaría mal… aunque llegó a pensar que sí se había acabado, con lo cual su esfuerzo no hubiera tenido mucho sentido, pero esa reacción tan liviana al decirle que para ella nunca habían terminado y esa curiosa escena en el bar le producían un extraño cosquilleo en el estómago, era… agradable, un pequeño bonus qué sumar.
Mientras tanto en el piso de abajo Hiram estaba contestando una llamada, era Matthew, el compañero de su niña, debía avisarle enseguida. La puerta del cuarto estaba entreabierta y al asomarse descubrió a Rachel y a Quinn en una situación un tanto bastante acalorada… otra vez; había hablado mucho con Leroy y su marido lo había persuadido para que fuera un poco más relajado al respecto, después de todo su hija era responsable, Quinn era buena chica y ellos mismos todavía podían recordar cómo habían pasado su época de adolescencia, así que al final había cedido un poco, aunque en lo posible prefería seguir pensando que su pequeña Barbra seguía siendo una niñita. Bueno, viéndolo por el lado positivo al menos esta vez no había sido en el sofá de la sala.
El padre de Rachel se aclaró la garganta y las chicas se apartaron en el acto. Cuando Rachel se despegó de la pared miró en su dirección lo vio tapándose los ojos con una mano y se sonrojó furiosamente.
"Lo lamento chicas, no pretendía interrumpir".
"Papá, puedes ver".
"Cariño, Matthew acaba de llamar. Te están esperando para empezar". -¿Quién era Matthew?
"No iré hoy. Si sigue al teléfono por favor dile que nos vemos la próxima semana, si no yo lo llamo después". –Rachel contestó sin titubear y tanto Quinn como el señor Berry la miraron como si de pronto se hubiera vuelto azul, ¿Acababa de cambiar un plan previamente establecido sin estar a punto de sufrir un mini infarto? Pero por otro lado ¿Había algo más sexy que escuchar a Rachel Berry postergar sus planes por ella? Un momento… ¿Acababa de usar las palabras "Sexy" y "Rachel Berry" en la misma oración? Al diablo, era la verdad.
"Creo que eso no será posible, dijo que tú tienes su telescopio".
"Rayos, es cierto". –dijo la diva por lo bajo recordando el bolso que había ido a buscar. –"Quinn… ¿Me acompañarías a devolver el telescopio? No nos tomaría mucho tiempo". –preguntó por si acaso, sin querer repetir el desatino del primer día.
"Emm… sí, sí, vamos, no hay problema". –no había nada de malo en eso, después de todo eso era mejor que irse a su casa o quedarse esperándola.
Estacionaron en un suelo de tierra y tuvieron que subir un poco hacia lo que al parecer era un observatorio, Rachel había llamado al tal Matthew en el camino y cuando llegaron a la entrada él las estaba esperando, la morena hizo las presentaciones brevemente y le explicó que no podría asistir al taller ese día, luego le entregó su telescopio y se despidieron. Cuando se quedaron solas Quinn no pudo evitar manifestar lo que pensaba.
"¿Estudias astronomía?" –Rachel se sorprendió por la pregunta, después de todo lo que había visto era lo más evidente, pero que lo preguntara implicaba que quería ahondar más y eso no se lo esperaba; Quinn nunca preguntaba nada e incluso prefería no saber.
"En un nivel aficionado sí. Es uno de los clubes a los que asisto".
"No me esperaba que…"
"¿Que también me gustaran las estrellas del firmamento?" –Quinn asintió –"Lo sé, es un pensamiento común, además no hablo de ello".
"Eso es lo que me parece más impresionante". –Rachel rodó los ojos y la rubia sonrió mientras comenzaron a hacer el camino de vuelta. A medio camino Rachel se ralentizó y miró hacia atrás -"¿Pasa algo?" –se detuvo frente a ella
"No…"
"No te creo".
"Es que no quieres oírlo".
"¿Cómo sabes que no quiero oírlo si no me lo has dicho?"
"Bien, que conste que hice un esfuerzo. Es solo que me gustaría enseñarte este lugar y lo que hago aquí, pero entiendo que no tiene que ver con lo nuestro, así que deberías intervenir ahora si no quieres que continúe".
"¿Quieres mostrarme?" –Rachel desvió la mirada y asintió sonrojada –"Estaría bien… supongo. Es decir, tengo curiosidad".
"¿En serio?"
"…Y esa por supuesto es la galaxia de Andrómeda, me gusta porque se puede ver a simple vista en una noche tan oscura como esta". –indicaba Rachel mientras estaban recostadas sobre el techo en el otro extremo del observatorio, nadie iba ahí mientras realizaban el taller pero tenía muy buena vista.
"¿Por qué tenías ese telescopio en tu casa?"
"Hubo lluvia de estrellas el otro día y Matt me lo facilitó".
"Qué amable, ¿No?"
"Ciertamente lo es. Él es encargado de guardar los telescopios bajo llave y fue muy afortunado para mí que me debiera un favor". –Quinn asintió y decidió cambiar de tema.
"Siempre me ha costado reconocer las formas de las que hablan las constelaciones".
"Tienes que usar un poco la imaginación al unir los puntos".
"A veces creo que es solo imaginación".
"No es así, mira intentémoslo, ¿Logras ver esas tres estrellas de ahí?" –apuntó un grupo de estrellas.
"Sí".
"No las pierdas de vista, las usaremos como punto de referencia, ellas forman el cinturón de Orión, desde ahí podemos ver el nacimiento de las piernas y por allá el torso, la cabeza y los brazos, esas estrellas que están más arriba representan su espada y al otro lado las que están por el frente son su escudo".
"¡Puedo verlo! O sea, no tan bien, no me parece muy exacto pero aún así". –Rachel sonrió. –"Apuesto a que también conoces la historia".
"Oh, sí, Orión era un guerrero muy soberbio que…"
"Eres tan nerd". –se burló Quinn mientras acercaba a Rachel hacia ella.
"¿Lo dice la estudiante del cuadro de honor?" –replicó Rachel con sorna, apoyada sobre su antebrazo para mirarla a los ojos antes de ceder a la presión de la mano de la rubia sobre su cintura y acomodar la cabeza en su pecho.
"...Me gusta dibujar". –dijo Quinn después de un rato de silencio.
"Lo sé." –dijo Rachel con algo de recelo al recordar los explícitos dibujos de su persona en los baños de McKinley, y Quinn estalló en carcajadas como nunca la había oído al darse cuenta de lo que ella estaba pensando.
"No, en serio me gusta dibujar, tengo blocks llenos de bocetos... de paisajes mayormente, esos otros fueron excepciones".
"Suena prometedor, me gustaría verlos alguna vez".
"¿De verdad?"
"¿Por qué mentiría?"
"No sé, podría ser aburrido para ti".
"¿Por quién me tomas? Aprecio toda forma de arte".
"Sí… el solo escuchar eso me aburre a mí".
"¿Te estás haciendo la graciosa?" -preguntó haciéndose la indignada.
"Tal vez."
"Me alegra haber regresado". –dijo Rachel al fin en un suspiro y en su posición notó que los latidos de la rubia se volvieron irregulares.
"Creí que nunca habíamos terminado".
"Es cierto, pero aún así… creo que lo que quiero decir es que me alegra que estés aquí ahora". –después de eso el silencio cayó sobre ellas y Rachel se preocupó.
"También a mí".
Fue apenas un susurro, un susurro y un beso en respuesta justo sobre el corazón.
Despertaron juntas, no podía haber sido de otra manera después de haber pasado tanto tiempo perdiendo la costumbre. Cuando empezó a hacer frío decidieron que era hora de regresar, pero cuando llegaron a la casa de Quinn lo único que hicieron fue mirar hacia el frente sin siquiera quitarse el cinturón de seguridad y luego de una rápida resolución, una llamada a los padres de Rachel y un permiso de la madre de Quinn partieron otra vez a casa de la cantante.
Rachel despertó primero como de costumbre para empezar su rutina en la elíptica, pero no llegó muy lejos porque la rubia se incorporó aún medio dormida y las lanzó juntas de vuelta a la cama, encontrando una forma veloz de entrelazar sus piernas. Bueno… por una mañana que se quedara en la cama no pasaría nada, ¿Verdad? Aún podía mover sus ejercicios para las… entonces la mano de Quinn de forma inconsciente hizo camino ascendiendo por su abdomen y cuando llegó más arriba la morena ya no supo de nada más.
"Ya está bien. ¿Me vas a decir lo que te pasa?" –dijo Quinn cabreada. Justo cuando creía que habían vuelto a la normalidad la diva se había puesto extrañamente distraída y ¿Nerviosa?
"No me pasa nada".
"Eres la peor mentirosa del mundo. Mira si es por lo que pasó antes…"
"No, eso no tiene nada que ver, para empezar si fuera por eso me hubiera inquietado antes…"
"Pero entonces sí pasa algo". –Rachel miró a la puerta con una expresión afligida y frunció los labios, pero luego se rindió.
"Está bien, te lo diré pero prométeme que no te vas a enfadar".
"¿Por qué iba a enfadarme?"
"Promételo".
"Okay, lo prometo". –dijo la rubia a regañadientes.
"Te mentí". -murmuró cabizbaja.
"¿Qué?"
"Recuerda lo que me prometiste".
"Rachel deja de dar rodeos y explícame ya".
"No pude evitar hacerlo y estoy nerviosa porque ya tendría que haber llegado pero..."
"¿Esperas a alguien… mientras estás conmigo? ¡¿Qué mierda, Berry?! Tú dijiste que no habíamos terminado ¡Y no podíamos hacer esto mientras durara el acuerdo!"
"Deja de sacar conclusiones. Sí, espero a alguien, pero no es lo que crees".
"¿Que no es lo que creo? ¡Rompiste las reglas! Y no de las reglas que nos podíamos saltar. ¿En qué estabas pensando?" –Quinn empezó a caminar hacia atrás y Rachel se levantó tratando de evitar que se fuera, pero cuando intentó coger su mano la chica se apartó bruscamente y agarró el pomo de la puerta –"No me toques. Maldita sea, sabía que no tenía que pensar bien de t…"
No pudo terminar de hablar porque cuando abrió la puerta vio a la mujer que no esperó volver a ver en su vida de pie en la entrada sosteniendo a una bebé en sus brazos, una bebé de cabello rubio y ojos color avellana con destellos verdes, y dejó de sentir las piernas, aunque justo antes de precipitarse al piso Rachel notó el tambaleo, se apresuró a llegar a su lado y le pasó el brazo por la cintura para ayudarla a estabilizarse.
"¿E-ella es…?" –preguntó Quinn sin poder creer que esa pequeña niña era Beth.
"¿No le habías comentado nada? Creí que lo sabía". –dijo Shelby, dirigiéndose a Rachel.
"Estaba a punto de hacerlo. Quería estar segura de que vendrían". –contestó la aludida.
Después de la impresión inicial todas entraron a la casa y se sentaron en la sala. Shelby dejó que Quinn cargara a Beth, y le contó los detalles de ese año en la vida de su hija, sus primeras palabras, sus juegos preferidos, sus primeros pasos… luego le mostró el video de su primer cumpleaños, con el que Beth se puso a aplaudir cuando se vio a sí misma en la pantalla justo después de apagar las velas –aunque realmente lo había hecho Shelby –y ese gesto hizo que Quinn se sintiera parte del momento. Rachel estaba conmovida, veía a Quinn sorprenderse por la mínima cosa y se alegró de que la bebé, que al principio se había puesto a llorar cuando Shelby la dejó con Quinn, apenas unos minutos después se veía de lo más cómoda con ella. En un momento Shelby decidió que era tiempo de hablar de cosas más serias y le pidió a Rachel si podía sacar a Beth un momento.
"Sí, claro, yo lo hago, es solo que… nunca he cargado a un bebé, entonces no sé cómo hacerlo. ¿Y si mejor la llevo de la mano?" –preguntó Rachel mientras se ponía cruzado el bolso con las cosas de Beth, un poco intimidada por la posibilidad de cometer un error y hacerle daño de alguna forma.
"Hace poco que dio sus primeros pasos y no tiene mucha práctica así que no creo que sea la mejor opción por ahora". –sonrió Shelby. –"En realidad no tiene mucha ciencia, solo tienes que perder el miedo".
Quinn se levantó del sofá con Beth en los brazos y se la entregó a Rachel gradualmente, Shelby la ayudó un poco a posicionar correctamente las manos y cuando se aseguró de que todo estuviera bien se apartó un poco para ver la escena. Rachel miró a Beth y se sorprendió de lo tranquila que se comportaba en sus brazos, entonces miró a Quinn y la vio sonriendo, le devolvió la sonrisa y de pronto se sintió más segura; se despidió y se llevó a Beth a jugar a su habitación.
"No creí que se fuera a dar tan fácil con ella". –dijo Quinn sin apartar la vista de la escalera aún cuando Rachel y Beth ya habían desaparecido.
"Es probable que se deba a que Rachel se parece mucho a mí". –reflexionó Shelby. Quinn asintió lentamente razonándolo.
"¿Cómo pasó esto? Es decir, aún me cuesta creerlo".
"Lo imagino, yo siempre pensé que era iniciativa tuya. Rachel me llamó una tarde y me convenció de venir aquí y permitir que conocieras a Beth, es más, fue muy enérgica en ir más allá para que tú y yo llegáramos a un acuerdo de adopción abierta, tuve que pensarlo durante un tiempo pero finalmente estuve de acuerdo".
"¿Rachel hizo eso?" -Shelby miró hacia la escalera.
"Cuando Rachel nació yo también era muy joven; estuve extrañándola toda mi vida, y a pesar de eso nunca se me pasó por la cabeza que la historia podría estarse repitiendo contigo. Hubiese querido que las cosas fueran diferentes para mí en ese tiempo, tenía tantas cosas en la cabeza y tantas inseguridades que cuando por fin decidí recuperarla ella ya había crecido y no me necesitaba". –sonrió tristemente –"Puede ser diferente esta vez, yo estoy de acuerdo en que seas parte de la vida de Beth, aunque claro, ya que no lo sabías tendrás que pensarlo bien antes de tomar una decisión, también hablar con el padre y…"
"Sí quiero". –respondió al instante. –"Quiero ser parte de su vida, y seguramente Puck también estará de acuerdo, muchas veces intentó convencerme de que nos quedáramos con ella".
"Muy bien entonces. Desde ahora tendrás que acostumbrarte a llevar listas a todos lados, por ahora aquí está mi número de móvil, mi número de teléfono fijo en Nueva York, la dirección de mi apartamento en Nueva York y la dirección del hotel donde me estoy quedando ahora. Estaré en Lima solo 2 días más por causa del trabajo, de hecho fue muy difícil hacerme un tiempo libre estos días; en realidad pensaba venir desde hace semanas, pero bueno, cuando conversemos con Puck acordaremos las próximas visitas y demás".
"Sí, sí, de acuerdo". –Quinn no cabía de emoción, de verdad estaba pasando.
Pasaron el resto de la tarde jugando con Beth y cuando finalmente se durmió, Shelby decidió llevársela al hotel. Rachel y Quinn las despidieron en el taxi y volvieron a la casa en silencio. Una vez que Rachel cerró la puerta Quinn se abalanzó sobre ella y la abrazó con fuerza. Increíblemente después de todo ese tiempo era su primer abrazo estando ambas despiertas y sin ninguna otra intención que quedarse como estaban.
Terminaron recostadas en el sofá, una frente a la otra, Quinn miraba su mano sobre la cadera de Rachel mientras ella dibujaba formas con los dedos distraídamente sobre su espalda. No recordaba otra ocasión en que se hubiera sentido más tranquila. Se sentía bien poder compartir ese momento con alguien a quien le importaba… porque de verdad le importaba a Rachel; De repente sonrió y volvió a abrazar a la cantante escondiendo el rostro en su cuello.
"Es linda, ¿No?" –dijo Quinn emocionada.
"¿Cómo no iba a serlo? Es igual a ti". –contestó Rachel sonriendo también.
"Y es inteligente, ¿Viste cuando se dio cuenta de que Shelby había guardado su muñeca en el bolso? Ni siquiera estaba ahí cuando lo hizo pero ella lo sabía".
"Sí, lo sé. Fue gracioso ver cómo le ganaba la partida a Shelby".
"¿No era arriesgado dejarla venir a tu casa? ¿Qué hubiera pasado si tus padres hubiesen llegado?"
"Lo tenía todo controlado, por suerte están en una conferencia hoy, así que no había problema. Todavía tardarán en llegar".
"Yo creía que no tenías contacto con ella". –dijo, refiriéndose a Shelby.
"No lo tengo". –Quinn se alzó y la miró con confusión.
"¿Por qué lo hiciste?" - Me importas, Quinn, por eso lo hice.
"Supongo que es ahora donde debo confesar mi mentira, ¿Cierto?" –suspiró –"Me dijiste que no me metiera en tu vida y yo consentí pero de todos modos lo hice. Fui a verte a tu casa al día siguiente de la fiesta de Blaine debido a que recibí un mensaje de Sue Silvester, ella pensó que estabas conmigo y dijo que no te habías presentado al entrenamiento personalizado... me preocupé. Además la noche me había dado mensajes un tanto confusos y quería aclarar las cosas. Tu mamá me dejó entrar, me dijo que estabas en tu cuarto y cuando llegué te encontré dormida abrazando una foto del nacimiento de Beth, entonces relacioné las fechas y me di cuenta de que era su cumpleaños. No quise molestarte así que me fui y le pedí a tu mamá que no te dijera nada acerca de mi visita. Entonces se me ocurrió contactar a Shelby porque después de ver eso era obvio para mí que extrañabas a la bebé, así que investigué un poco, conseguí su número y hablé con ella. Lamento haberte ocultado todo eso pero no quería hacerte ilusiones y que después sucediera algo y no funcionara, prefería que lo supieras cuando fuera inminente".
"Cuando dijiste que me habías mentido pensé que…"
"Sí, lo sé, también me disculpo por no haber sido más elocuente esta tarde".
"No, yo ni siquiera te dejé hablar, lo siento… Pero ¿Sabes que esa ha sido por lejos la mejor intromisión que has hecho en tu vida? Gracias, en serio. Sé que debe haber sido difícil hablar con ella".
"No se trataba de mí. – Rachel guardó silencio durante un momento y luego recordó que no le había avisado nada a Noah. –"Mañana irás a verla con Noah, ¿No es así?"
"Sí. Saliendo de aquí voy a hablar con él. Se pondrá muy contento".
"Lo sé". –sonrió Rachel.
Dos días después ambas estaban recorriendo el centro comercial en busca de un regalo para Beth. El día anterior Puck había hecho un dibujo de una caricatura para volver a conocer a su hija y para que ella se llevara algo de él hasta la próxima vez que se encontraran. Quinn también tenía deseos de darle algo para que la recordara, pero no podía ser cualquier cosa y después de mucho pensarlo rompió otra de las reglas y llamó a Rachel para preguntarle si quería acompañarla temprano a buscar el primer regalo que Beth tendría de su parte.
Así fue como después de entrar en muchos lugares pintorescos acabaron en una juguetería pequeña y discreta, pero Quinn estaba a punto de desistir porque todo lo que veía era demasiado impersonal, hasta que…
"Mira, mira, ¡Este es perfecto!" –Exclamó Rachel.
"Es bonito, pero ¿Perfecto?" -dijo cuando llegó junto a la morena.
"Claro que lo es, es una leoncita adorable y feroz, ¿Ves que no sonríe? Más bien tiene cara de travesura. Es suave, se sienta sola ¡Y mira su colita!" –Okay, esa emocionalidad era un tanto exagerada.
"Eh… te recuerdo que vinimos a comprar un juguete para Beth, no para ti".
"Ya lo sé, Quinn, pero piénsalo, le encantará, además tiene un aire a ti".
"¿A mí?"
"Su mirada, y también la melena".
"¿Qué me estás queriendo decir? Casi no tiene melena, es un cachorro".
"Sí, pero ese mechón de pelo que tiene me recuerda a ti, especialmente desde que te cortaste el cabello, como cuando te despertaste el otro día con mi alarma y tenías todo el cabello revuelto, y gruñiste Quinn, hasta comparten el carácter. Estoy convencida de que si fueras un animal serías una leona". –Quinn sonrió.
"Quizás es por eso que Britt me dice Lion Quinn".
"Yo no lo dudaría". –era una concepción interesante, sin duda.
"Sí, sí, me agrada. Nos llevaremos al león".
"Leona".
"Las leonas no tienen melena".
"Pues tú eres la excepción y ahora ella también lo es".
Al final resultó que Rachel tenía razón, cuando Quinn le entregó el peluche a Beth, la niña alternó la mirada entre la leoncita y Quinn, luego le tocó el cabello a la rubia y rió fascinada. Quinn miró a Rachel a lo lejos sin saber si debía alegrarse u ofenderse por lo que había pasado y la cantante solo se encogió de hombros conteniendo su propia risa.
"Me gusta Rachel".
Fue una gran revelación para Quinn. Sucedió un día cualquiera durante una canción cualquiera que pudo haber sido dedicada para cualquiera, pero con el detalle de que ella no sintió que fueran palabras cualquiera, y en algún punto durante la melodía el conocimiento la golpeó... Aunque quien estaba a un paso de golpearla ahora podría ser mucho más peligrosa que sus sentimientos.
"¡Wow! ¡Fabray ¿Que no sabes tocar la puerta?! ¡Voltéate!" –gritó Santana desde su cama mientras trataba de cubrir a Brittany con lo primero que encontró.
"¿No me oíste? Dije que me gusta Rachel Berry". –insistió Quinn sin darle importancia a la situación en la que se encontraban sus amigas.
"Claro que te oí, la que no me oyó fuiste tú, ¡Voltéate para que Britt se vista, carajo!"
"En realidad a mí no me importa…" -dijo Britt mientras se ponía una camiseta relajadamente.
"¿Y qué tiene de todos modos? Las he visto a las dos en los vestuarios y en la piscina y Britt solo estaba sin camiseta".
"Y tienes suerte de que solo estuviera sin eso porque si no ya te estaría dando una paliza. Además ¿Cómo entraste a mi casa?".
"La puerta trasera siempre está abierta". -Dijo Quinn encogiéndose de hombros.
"¿Cómo puedes ser tan descarada en una casa que no es tuya? Te voy a enseñar a..."
"Por favor, Santana, ¿Podrías dejar las amenazas para después? Les dije algo importante".
"Sí, que te gusta el Hobbit, pero ya sabíamos eso, la única que no se había dado cuenta eras tú… y probablemente Berry todavía no lo asimile, lo que demuestra que la idiotez se contagia por la saliva así que no te acerques mucho que no quiero correr el riesgo de que tus fluidos corporales vuelen hacia nosotras mientras hablas".
"¿Cómo que ya lo sabían? Es decir, sí, obviamente me atrae físicamente…"
"Lo que te convierte en un bicho más raro todavía, nos encuentras a mí y a Britt en ropa interior y pasas de nosotras como si fuéramos invisibles, pero la enana no hace más que aparecer con un sweater de rombos y calcetas hasta la rodilla y tus hormonas hacen una fiesta. Eso no puede ser normal".
"Lo que estoy tratando de decir es que ahora es que me gusta, gusta. Creo que me estoy enamorando de ella". -dijo Quinn perdiendo la paciencia.
"Llevan más de un mes saliendo y todavía no corriste despavorida. Era predecible".
"No precisamente saliendo".
"¿Amigas con derechos?" –preguntó Brittany con un poco más de tacto.
"Ajá".
"Pues déjame decirte algo, Quinnie. Ustedes nunca han sabido ser amigas con derechos".
"Y no es que nosotras seamos las más indicadas para decir eso porque tampoco nos funcionó, pero los amigos con beneficios tienen reglas". -siguió Santana.
"Tenemos reglas. Hasta me hizo un powerpoint sobre eso". –respondió Quinn.
"¿Qué? …Bueno, no sé de qué me sorprendo, es típico de ella. En fin, esas reglas se siguen, Lucy. Usas a la persona y a su vez ella te usa a ti, no pueden compartir otras cosas porque ahí es cuando se empieza a complicar todo, no das explicaciones y no las pides, no tienes ni puta idea de lo que esa persona hace cuando no está contigo y no te interesa".
"Eso es difícil tomando en cuenta que ya nos conocíamos desde antes".
"Pero te apuesto que ahora saben más cosas de su vida privada, a mí no me engañan, especialmente ella que es incapaz de quedarse callada".
"Además no hay que presentar a los padres, Q". –intervino Britt otra vez.
"¿Cómo sabes que le presenté a mi mamá?"
"No lo sabía, pero me lo acabas de confirmar".
"¿Cuánto te tardaste en hacer esa estupidez?" –la latina se cubrió el rostro con una mano.
"Como 2 semanas... pero tengo una excusa, no podía ocultarla, teníamos que irnos a la escuela y mi mamá ya estaba levantada".
"¿Dormiste con ella?"
"Pasó la noche en mi casa, ¿Eso es tan raro? Te recuerdo que pasamos la noche en tu casa también."
"Sí, pero técnicamente no estaban solas esa noche". -dijo Brittany.
"Date cuenta, dormiste con ella, no puedes dormir con la otra persona, Fabray, solo haces lo que tengas que hacer y te largas. Que en su caso supongo que no pasa de un par de besos".
"¿Y tú qué sabes?" –dijo Quinn molesta por el tono de burla de Santana.
"¿Aparte del hecho de que luces como si hubieras vuelto a ser virgen?" –Quinn la fulminó con la mirada. –"Ya en serio, ustedes siempre han sido un poco lentas en eso, solo recuerda cuando Berry nos juntó a todas para preguntar si debía hacerlo con St. James, y no es que tú tengas mucha experiencia tampoco, fue una vez y ni la recuerdas".
"Como sea, ya pasó, me gusta, ¿Qué hago ahora?"
"Es evidente, díselo, eso la hará sonreír". –resolvió Britt.
"Y probablemente te cante otra canción pero sin tener que obligarse a mirar al piso para no saltarte encima". –Quinn la miró confusa y Santana se sorprendió –"No me digas que no lo notaste".
"Esa canción la cantó con Blaine como regalo para Kurt". –dijo algo sonrojada recordando el momento.
"Seguro, le cantó a porcelana, por eso trató de evitar cruzar mirada contigo y por eso falló en el intento cuando dijo lo de… ¿Cómo era, Britt?"
"Despertarte con las palabras que todavía no te ha dicho. Fue muy obvia y muy tierna a la vez".
"¿Cuándo dijo eso? Me perdí en lo de la granola".
"¿Por qué de todas las cursis palabras que tenía esa canción elegiste la parte de la comida para abstraerte?" -Preguntó Santana haciendo una mueca.
"Supongo que porque me llevó el desayuno a la cama el otro día y…"
"¿Te hizo el desayuno? Están más jodidas de lo que yo pensaba". –Quinn negó con la cabeza.
"No lo sé, pero tampoco quiero que llegue a pensar que si se lo digo es como una forma de agradecerle algo que hizo por mí porque son cosas totalmente aparte".
"¿Qué hizo por ti?" –preguntó Santana con una sonrisa ladina.
"Lo que sea que estés pensando descártalo". –contestó Quinn devolviendo la sonrisa, sorprendiendo a sus amigas. –"Pero ese es tema para otro día, una cosa a la vez".
"Bien, pero que conste, no lo olvidaré". –advirtió Santana antes de retomar el tema. –"Puedes ir paso a paso, tampoco te apresures porque tú misma lo dijiste: te gusta, okay, pero también crees que te estás enamorando, todavía no es un hecho".
"Sany tiene razón, además tú nunca te le has declarado a nadie, Q".
"Algo me dice que más temprano que tarde alguien tendrá que retractarse de no tener citas". -picó Santana recordando la discusión que Quinn y Rachel tuvieron el día que ella llegó a hospedarse en la casa de la diva.
"Sí bueno, conozco a alguien por aquí que tuvo que retractarse muchas veces". –replicó Quinn.
"Cállate, Fabray".
Fue a casa de Rachel después de hablar con Brittany y Santana, solo tenía que ir a por lo que quería y convencer a la morena de quitar esas malditas reglas que burlaban cada 10 minutos para poder salir, hablar y sentarse juntas en público sin necesitar una excusa para hacerlo.
De todas las posibilidades nunca pensó que su instinto de HBIC resurgiría cuando Rachel le abriera la puerta, pero eso fue justamente lo que sucedió porque no fue ella quien le abrió la puerta sino el parásito de Jesse St. James.
"¡Quinn Fabray! Pero ¿Tú qué haces aquí? ¿Ahora practicas bullying a domicilio?" –dijo el chico con una sonrisa burlona.
"Yo podría hacerte la misma pregunta, St. James. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Dónde está Rachel?"
"Lo siento, mi querida Juno Macguff, pero esa es información confidencial". –contestó el chico y se movió con intención de cerrar la puerta pero Quinn se lo impidió.
"Tienes 30 segundos para explicarme por qué eres tú quien abre la puerta de su casa".
"¿O qué?" –siguió provocándola el cantante, tan arrogante como siempre.
"No quieres saberlo, créelo".
"Eso suena a lo que un bravucón diría cuando no tiene ideas".
"Oh, ¿Quieres que sea más explícita? Bien". –contestó Quinn agarrando al chico por la solapa de su chaqueta para empujarlo contra la pared.
"¡¿Qué demonios?!" -se quejó Jesse.
"Si le hiciste algo a Rachel me encargaré yo misma de que tu preciado rostro pierda toda posibilidad de aparecer en un comercial alguna vez, si todavía quieres más detalles la siguiente etapa de mi explicación será gráfica y sí, eso significa que te va a doler. A diferencia de ti yo no necesito rodearme de seguidores para encargarme de mis asuntos; sin cámaras ni gloria St. James, piénsalo".
"No es como recuerdo que solías actuar. ¿No usabas a esos torpes jugadores de football para tus trabajos sucios? Aunque claro que no contabas con las animadoras, pero eso era porque te dieron la espalda, ¿Verdad?"
"Me basto y me sobro para acabar contigo, nunca lo dudes". –Jesse apartó las manos de Quinn y alisó su ropa.
"¿Y se puede saber por qué estamos teniendo esta… conversación? Corrígeme si me equivoco pero suenas como si quisieras proteger a tu archienemiga, ¿Acaso descubrieron alguna clase de parentesco mientras no estuve?" –Jesse solo estaba jugando, ya sabía lo que estaba ocurriendo entre esas dos, Rachel había insinuado algo vagamente y él había sido lo suficientemente perspicaz para captarlo, además el ver a Quinn ahí sin razón aparente le había armado el rompecabezas, pero quería ver hasta dónde podía orillarla, especialmente porque la chica lo había amenazado antes de saludarlo, se lo merecía por descortés.
"No necesito una razón, no todos somos tan bajos como tú".
"Ah, yo creí que había algo válido que me pudiera persuadir de mantener distancia con mi estrella, pero si dices que no hay…"
"Jesse, ¿Por qué tardas tanto? ¿La pizza llegó o no? Quinn…" -Rachel vio que la expresión de ambos no era la mejor y el ambiente que se percibía era tenso-"¿Todo está bien aquí?"
"Lo está ahora que veo al repartidor". –dijo Jesse mirando hacia la calle –"Pero debido a las nuevas circunstancias que se presentaron las dejaré un rato para que resuelvan sus asuntos y llevaré mi pizza especial a dar una vuelta. Pero eso sí, cada kilo que suba por comer solo quedará en su conciencia. Arrivederci".
Con esas palabras Jesse se fue a dar un paseo y las chicas se quedaron en medio de un incómodo silencio en la entrada.
Ser plenamente conciente de tus celos solo puede incrementar la emoción y eso era lo que le estaba ocurriendo a Quinn en ese momento, ¿Desde cuándo esos dos habían vuelto a tratarse? Y ¿Por qué? El tipo había sido un auténtico patán, ¿Qué hacía pidiendo una pizza desde su casa? Y maldita fuera Santana que hacía menos de una hora le había recordado que Rachel estuvo a un paso de hacerlo con él.
"Seguramente te preguntarás qué hacía Jesse aquí, pues verás..."
Quinn negó con la cabeza, no quería hablar de él o de cualquier otro en ese momento. Y obedeciendo a su impulsividad tomó el rostro de Rachel firmemente y la atrajo a un beso apasionado mientras entraba con ella en la casa. No le dio tiempo de pensar, ni siquiera para respirar y la puerta seguía abierta.
"Quinn… espera…" -Quinn empujó la puerta con el pie para cerrarla y siguió en lo suyo.
"Calla".
"Pero…"
"Ahora estoy ocupada, Berry". –No quería que nadie más la besara así, un momento, ¿Alguien la había besado así? –"Dime una cosa, además de mí ¿Cuántas personas te han besado?" –logró manifestar Quinn entre jadeos.
"¿Qué?"
"Solo responde".
"C-c-cuatro… ¿Por q….?"
"Porque… justo aquí y justo ahora voy a besarte tanto que lo único que podrás recordar cuando pienses en un beso será a mí, solo a mí, ¿Me oíste?"
"Hmm…" -gruñó Rachel mientras era acorralada contra alguna pared.
Después de un tiempo indefinido Quinn se apartó de Rachel que mantuvo los ojos cerrados y respiraba entrecortadamente a través de sus labios entreabiertos. Tenía los labios rojos e hinchados, ella misma debía verse de forma similar. La morena, extasiada y exhausta, se deslizó lentamente por la pared hasta sentarse en el suelo.
"Entonces… espero que te haya quedado claro". –dijo Quinn tratando de que su voz sonara imponente mientras se agachaba a su altura.
"Te contestaré… cuando deje de ver luces de colores". –en ese momento Rachel solo tenía 2 cosas claras: 1. Si ella era celosa Quinn le ganaba por una larga, larga distancia; y 2. Si las consecuencias siempre iban a ser así invitaría a Jesse a su casa más seguido.
Quinn se rió levemente por la respuesta y se sentó a su lado, apoyando la cabeza en su hombro y acariciándole el antebrazo con la punta de los dedos hasta que finalmente entrelazó sus manos.
"Rachel…"
"¿Mmm?"
"¿Quieres salir conmigo?"
