Harry Potter es propiedad de JK Rowling.

Esta historia participa en el reto Como en las películas del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Película sorteada: Pretty Woman

→ Hay una referencia a "Amapola roja", el OS #1 de esta compilación.

→ Yew Tree Inn es un restaurante ubicado en Whitsbury Road.

→ Hyde Park es uno de los parques más grandes en Londres central, Inglaterra.


Brezo de lavanda

—Sirius Black & Dorcas Meadowes—


I

Upavon, Condado de Wiltshire, Inglaterra.

2 de Agosto de 1981.

Es una fortuna que se haya adaptado a mancillar las sagradas horas para dormir. Dorcas Meadowes se ha desplomado en el sillón al ingresar en el apartamento y ha ignorado el desorden, que en otras circunstancias la hubiese enloquecido; ha cerrado los párpados en un intento por conciliar al menos media hora de sueño pero no lo ha conseguido. El estrés, la fatiga, los mortífagos que han escapado en la última misión y los atentados se mantienen en su mente, haciendo que se centre en la realidad e imposibilitando un pequeño y merecido descanso.

Ella se ha esforzado por dar lo mejor de sí en cada momento, no permitiendo que sentimientos y emociones se interpongan en el camino; siente respeto hacia las familias Potter y Longbottom por combinar y manejar el amor en contraste con la guerra, pero no se ve haciéndolo o conservando la poca cordura que todavía le queda.

A veces no puede evitar preguntarse si el esfuerzo que está haciendo realmente servirá para algo, si no se está esmerando en vano por un objetivo que nunca será hecho realidad. Las noticias en El Profeta se vuelven desgarradoras cuando hay niños huérfanos involucrados, o las instituciones no gubernamentales son las que sufren los perjuicios sin oportunidad para recuperar lo que se ha destruido. Hay familias que no pueden enterrar a sus muertos sin tener que organizar un segundo funeral, porque no importa de dónde provengas, qué planes tengas o quiénes dependan de ti: la guerra no perdona a nadie, y menos si antagoniza la meta que uno de los bandos pretende conseguir por cualquier medio.

Los momentos felices que ha compartido con antiguos compañeros del colegio se han desvaneciendo poco a poco, hasta que han sido substituidos por el dolor de la pérdida y la angustia que es causada por la desesperación. No es fácil mantenerse al margen de los problemas que no conciernen a la Orden. Si tan solo Caradoc aun viviese, le pudiese pedir un consejo para saber cómo afrontar la situación.

—Meadowes.

Quien está de pie en frente de ella es Sirius Black, con grandes ojeras y la túnica chamuscada de la cintura para abajo. Dorcas quiere saber la razón que ha llevado a Black a allanar su propiedad pero decide que se va a quedar donde se encuentra, medio acomodada en el sillón en una posición que le resulta cómoda, a pesar que le acarree un dolor infernal en el cuello cuando se levante. Parece que Black tiene un asunto medianamente importante que tratar con ella ya que se ha quedado obstinadamente en su sitio; la primera vez que ha cruzado palabra con él ha creído que se ha comportado como un insensible imbécil, días después ha recordado lo dicho por él y ha reconocido que ella es la que se ha equivocado.

—¿Qué es lo que quieres? Estoy tratando de descansar.

—Ya —dice Black—, la verdad es que sentí curiosidad cuando te desapareciste del cuartel, pensé que tenías una misión pero vi que te dirigías aquí.

Qué curioso.

—No sabía que podías ser… —Dorcas se detiene para buscar la palabra correcta. Una que nunca ha creído que pudiese usar para definir a Black—… Desinteresado.

—No lo soy, pero estamos juntos en la guerra. —Black se sienta en la alfombra, llenándola del hollín que todavía tiene en la parte inferior de la túnica—. Y ya casi no quedamos miembros de la Orden, no podemos perder a otro.

—Lo sé.

—Y tú no pareces tan repelente como pensé.

Hay cuestiones que nunca cambian. El impulso de Dorcas es dar una respuesta tajante y exigir que se vaya del apartamento a base de maldiciones, sin embargo, Black se ha comportado muy tranquilo hasta que ha dicho esta frase. Lo que ha hecho en la época escolar es difícil que se borre fácilmente pero no dejará que sea la base para sus deducciones, aun cuando estas tengan su fundamento. Es cierto que han madurado bastante rápido que en los años que han estado en Hogwarts.

Lo único que sabe que Black son historias que ha oído de los estudiantes que han tenido la desgracia de toparse con Lupin, Pettigrew, Black y Potter, es decir, James. Mientras Dorcas ha estado en séptimo año ha oído rumores que Black es atractivo, quien en ese entonces ha ido a tercer año. A pesar que no ha demostrado ningún interés en tener una novia formal, sí que se ha logrado de una y otra muchacha desee ser algo más para él, pero a Black solo le ha importado hacer jugarretas con su grupo de amigos que el amor en sí.

—Y tú tampoco eres tan rompecorazones como pensé —le dice, tentativamente.

—¿Rompecorazones? —repite él, incrédulo, antes de bufar irritado—. Dos únicas amantes y ya me tachan de eso. ¿Y después qué? ¿Me he convertido en el sex symbol que desvela sus secretos a viva voz por los pasillos del colegio?

—No creo que nadie desvele sus secretos —dice Dorcas, sentándose en el sillón y ve cómo Black mueve los labios como si estuviese insultando. Dorcas decide cambiar el rumbo de la conversación ante que termine todo en llamas—. ¿Alguna vez James le escribió un poema a Lily?

Black la mira, antes de sonreír burlón.

—Y acabó con la cara marcada por una irascible Lily. —Sí, Dorcas ve a Lily haciéndolo y a James pidiéndole perdón, cuando ha descubierto que ha dicho algo incorrecto—. No sé en qué estaba pensando cuando se decantó por la poesía, pero Peter le advirtió que no terminaría bien. Ni Remus ni yo leímos el poema, es un secreto que esos tres se llevaran a la tumba. Y Alice también, creo, ya que estuvo aquella tarde en la Sala Común.

—¿Y qué más planeó para enamorar a Lily?

—¡No me vengas con que es otro rumor! —dice Black, malhumorado. Dorcas se sorprende por el grito, lo deja seguir—. Vaya que a las personas les gusta joder donde no las llaman. Vale que James estuviera enamorado de Lily, pero eso comenzó en quinto año. Y no fue hasta sexto que él descubrió lo que sentía por ella. Antes él la consideraba pesada por su actitud de superioridad y Lily lo odiaba por ser desagradable debido a su comportamiento arrogante, y eso tuvo su justificación cuando James robó la snitch del baúl para presumir.

—¿No fue cuando James le dijo a Lily que dejaría de molestar a Snape si ella salía con él? —dice, recordando que Emmeline lo ha dicho.

—En el mismo año, sí; y te aseguro que la intención de James no fue enamorarse, sino seguir humillando a Snape porque sabía que Lily declinaría.

—¿Y luego se interesó por ella, lo que se convirtió en un creciente enamoramiento?

Black asiente, luciendo nostálgico.

II

Upavon, Condado de Wiltshire, Inglaterra.

10 de Agosto de 1981.

No sabe qué en el mundo le ha dado la autorización a Black para que se haya invitado a volver a allanar el apartamento de Dorcas, pero su presencia no le está incomodando.

Hace falta dos horas para que sean las nueve de la noche, se supone que estar preparándose una rápida comida para luego aprovechar las escasas horas que le quedan antes de recibir un patronus que le alerte o informe de la situación, y así ponerse en marcha al instante. No obstante no tiene la fuerza de voluntad para despegar el cuerpo del cómodo mueble. Black se encoge de hombros, seguramente viéndose ignorado por la anfitriona, así que conjura un pergamino y una pluma para escribir frases que no alcanza a leer desde dónde está. Esta es una de las pocas veces que ha visto a Black tan concentrado en el trabajo, perdiéndose en sí mismo e ignorando el mundo que le rodea; y, siendo aún más extraño, sin que estén involucradas las bromas.

La escena delante de ella la hace pensar en el pasado, en Caradoc específicamente. A pesar de Caradoc y ella han estudiado en el mismo colegio mágico, la diferencia de edad ha evitado que ellos se crucen aunque sea por accidente en los pasillos, solamente viéndose de vez en cuando a la entrada del Gran Comedor, en la enfermería o en la biblioteca. Lo que ha sabido a partir de la instancia en Hogwarts es que Caradoc ha sido el Slytherin que se ha empecinado en sobrevivir en un entorno hostil para él por naturaleza, y ha reservado bastante información para sí mismo. Un nacido de muggle en Slytherin es una sentencia de muerte ahora, por lo que un reducido número de personas lo han sabido.

Ella forma parte de ese número, no obstante, lo ha descubierto en el tercer año de la Academia de Aurores. Ella ha sido una bruja experimenta y a punto de graduarse cuando se ha encontrado con un novato recién salido de Hogwarts, particularmente decidido a que conseguirá ser auror para detener a los mortífagos. El escaso año que han tenido en la Academia han hecho buenas migas que les ha servido para unirse más en la Orden. Lo malo es que Caradoc ahora está muerto por haberse empecinado en ser partícipe de la Orden del Fénix, algo que ella nunca ha querido para él.

—Y —dice Black, haciendo conversación. Dorcas le ve, curiosa—, ¿qué tal tu día?

—Bien.

Se yergue hacia adelante, intentando averiguar qué está escribiendo. Palabras inconexas y frases sueltas es con lo que se encuentra.

—Es una carta para mi hermano —dice Black, cuando sus ojos se han encontrado. Dorcas se avergüenza y agradece la explicación.

—Tiempo que no te veo con él.

—Tenemos nuestra historia turbulenta, supongo. Quiero hacer las paces con él.

—¿Qué pasó?

—Nada —dice Black. Dorcas no le cree, solo asiente—. Culpa de ambos. Y como yo soy el mayor, depende de mí.

—Has crecido mucho, Black. El crío que conocí no actuaría de esta manera.

—El crédito es de Euphemia, que metió sensatez en mí —dice Black, más animado que antes pese a que sus ojos se han apagado al mencionar a la madre de James—, creo que no estaría haciendo esto si ella no me hubiera hecho que se lo contara. La mujer fue tan amable que me sentí fatal por pensar en mandarla a freír espárragos. —Dorcas lo ve, sin entender qué ha dicho—. No sé qué significa lo que dije: Lily lo usó una vez contra James en sexto. James no me ha dicho si lo ha averiguado o no.

—Es agradable hablar contigo —dice Dorcas, interrumpiéndose antes de pronunciar la primera letra del apellido del muchacho. El pequeño instante de unión ha servido para que vea que ha estado más que equivocada con el antiguo matón de Gryffindor y que, quizá, deba darle una oportunidad para demostrarle que ha cambiado más que un par de actitudes—, Sirius.

Sirius se ha quedado estático, posiblemente tratando de descifrar por qué Dorcas ha pasado a tener esta clase de confianzas con él o lo que sea que esté pasando por su mente. Una casual conversación le ha enseñado a no creerse todo lo que escuche en los alrededores ya que una no puede estar segura que la información sea verídica, pese a que resulte imposible de no creer cuando se dice con tanta convicción.

El sillón deja de ser un encanto cuando su estómago le exige que le dé de comer, así que se levanta desganada y se va a buscar en la alacena para ver si todavía tiene algo que pueda utilizar.

III

Mansión de los Potter, Londres, Inglaterra.

12 de Agosto de 1981.

Sirius deambula por la desordenada sala de la mansión más confundido que nunca.

Hubiese entendido que ella ahora le llame por su nombre de haber tenido una especie de misión para que resuelvan la tensión que ha existido desde que James, Peter, Remus, Lily y él se han unido a la Orden del Fénix. Nunca ha entendido el particular desdén que Dorcas le ha dado cada vez que ellos han tenido que socializar y sabiendo que no es momento de descifrar este tipo de misterios, no le ha dado más vueltas al asunto. Dorcas es linda, hay que estar ciego para no notarlo, pero eso no significa que la vaya a querer para que estén una noche y se ha acabado la historia.

Ha habido brujas que ha entrado en sus estándares, ya sea de la Orden o que las haya visto en el Callejón Diagon o donde sea que decida pasear para despejarse la mente. El peso de la guerra y de haber sido un adolescente de diecisiete años recién graduado de Hogwarts, sin formación en la Academia de Aurores le ha obligado a ordenar sus prioridades. Él sabe que algunos de la Orden han tenido que hacer su formación en la Academia de Aurores para ser aceptados por Dumbledore, los tiempos han cambiado. Ahora lo importante es que prometan que van a ser leales a la causa y que estarán a dispuestos a sacrificarse por el bien mayor.

—Creo que debí aceptado la petición de Peter —dice—, no estaría confundido si lo hubiera hecho.

La verdad es que ni siquiera pasar unas horas con Peter le hubiese animado tras la noticia que acaba de recibir. El año pasado ha sabido que Fleamont y Euphemia han enfermado de viruela de dragón, lo que es alarmante para la edad que han tenido y James se ha esforzado por mantenerse fuerte por Lily, no dejando que ella vea que él está más estresando por saber que sus padres pueden morir mientras un hijo nacerá en medio de la guerra. Con las misiones que han tenido y el que los Potter hayan tenido que esconderse de Voldemort faltando pocas semanas para que Harry viniese al mundo, él no ha sabido hasta hace unos minutos que Fleamont y Euphemia han fallecido.

No ha podido decir a James que lamenta la pérdida ya que la opción de más prudente es limitar las visitas a solo cuando es estrictamente necesario, y aun así hay que planteárselo las veces que sean necesarias para no infringir el Fidelio. No obstante, James le ha jurado y perjurado que las puertas de la mansión Potter siempre están abiertas para él y que puede quedarse los años que le plazcan.

Hay muchas cuestiones de las que ya no se encuentra seguro, una de ellas es sobre las amistades que ha escogido. Se supone que conoce a Remus desde que han ambos se han conocido en la clase de Astronomía y que se ha esforzado hace años por convertirse en un animago para apoyar a su amigo mientras está la luna llena en el cielo; sin embargo, con los licántropos uniéndose a la orden de Voldemort y muchas traiciones que ha oído cuando visita El Caldero Chorreante o Cabeza de Puerco, duda.

Una parte de él sabe que Remus nunca los traicionaría pero la otra sospecha que se está chivando a Voldemort sobre lo que él nunca necesita saber. Lily le ha dicho en infinidad de ocasiones que no desconfíe en sus amistades y que si les causa de traición que tenga una evidencie la sospecha que tiene.

Hasta ahora no tiene nada.

El único que le continúa escuchando acerca de este tema es Peter, quien se ha vuelto más retraído de lo que ha sido nunca en la vida, pero es Peter de quien se está hablando y es habitual en él comportarse de manera extraña cuando parece que todo va mal. Por ejemplo, en quinto año Peter ha comprado un montón de baratijas para repeler la mala suerte y atraer la buena suerte. El cómo ha hecho para conseguir tanto dinero no tiene idea, aunque sospecha que James está involucrado. A Sirius le divierte recordar las aventuras que han tenido en Hogwarts, le suben la moral y le ayudan a mantener la lucidez. Lo que no es tan fácil como parece; Voldemort es una amenaza mayor que Gellert Grindelwald en la Guerra Mágica Mundial, según lo leído en Historia de Magia en sexto año.

Los mortífagos han bajado el ataque hacia el mago en turno que se presente para hacerle frente y se ha centrado en el pequeño Harry, para horror de James y Lily. Esta es la razón principal para que Sirius haya decidido y convencido a los más testarudos de alejarse de la casa Potter, no hay que incrementar el riesgo solo por una visita que durará un par de horas. Ese período de tiempo es más que necesario para que rastreen la ubicación y buscar la manera de romper el encantamiento que lo protege.

Si es que llegan a enterarse que el verdadero guardián es Peter y no Sirius.

IV

Yew Tree Inn, Upavon, Condado de Wiltshire, Inglaterra.

24 de Agosto de 1981.

Quizá sea suposición de él el que últimamente esté pasando más tiempo con Dorcas que con Peter y que le esté dedicando la mayor parte de su atención, y quizá sea imaginación de él el que le esté gustando acaparar a Dorcas por un par de horas antes que cada quien tenga que volver a sus respectivas responsabilidades. Sirius sabe en qué clase de lío se está metiendo, pese a que en esta ocasión no se ha impacientado por llevarse a Dorcas a la cama.

Es extraño.

Conoce el sentimiento que puede estar experimentando pero, al ser la primera vez que le sucede, está confundido. Le ha enviado una carta a James para preguntarle qué hacer, pero su amigo solo se ha reído y le ha dicho que él escogerá la mejor opción al final.

¿Es que Lily ha estado leyendo la carta que explícitamente le ha dicho a James que no la enseñe? En esta ocasión se encuentran, por pedido de Dorcas, en un restaurante vegano en alguna del condado. Sirius no está interesado en conocer de direcciones, lo único que necesita es saber dónde tiene que aparecer para no escindirse por error. El restaurante no es el tipo del lugar al que él escogería ir por cuenta propia, sin embargo, la sonrisa radiante de Dorcas hace que valga la pena. Estuviesen almorzando en el apartamento de Dorcas pero no hay comida en la alacena de ella, y Sirius ha sobrevivido a base de la comida rápida.

Ella está moviendo la cuchara por el borde del bol mediano de ensalada vegana que ha pedido; él, en cambio, está preguntándose una y otra vez si realmente debe ingerir lo que tiene enfrente de él. Sencillamente, no es de su tipo. Como medida de precaución, ha puesto un hechizo de protección que evita que les escuchen a menos que ellos quieran que pase. Piensa en que no volverá a dejar que Dorcas elija dónde comerán, a pesar que sabe que se tragará su queja para hacerla feliz.

—¿Y qué has estado comiendo, entonces?

—Últimamente he calentado lo que cociné hace una semana —dice—. ¿La misión que hice con Emmeline para descubrir quién ha asesinado a los hermanos Prewett? Descubrimos que han sido Dolohov junto con otros cuatro mortífagos que debemos identificar. O tal vez Moody lo haga, él se está volviendo más paranoico que antes.

Fabian y Gideon Prewett. Los mejores aurores que ha tenido la Orden del Fénix han sido brutalmente asesinados en un ataque a traición y son considerados héroes caídos en combate. Nunca ha visto a Molly tan desconsolada como el día en que Sirius y Benjy le han informado que sus hermanos menores han sido encontrados muertos. No es la noticia que una mujer con seis hijos ha debido recibir.

Marlene McKinnon. Fabian y Gideon Prewett. Caradoc Dearborn. Benjy Fenwick. En ese orden, desde el dos de julio hasta la fecha actual, asesinados o desaparecidos en combate.

—¿Cuántos crees que veremos el inexistente final de la guerra? —dice Dorcas, con una sonrisa tensa en el rostro y un brillo de locura en los ojos—. ¿O es que perderemos a alguien más? Me gustaría creer que no y que estaremos todos para festejar cuando pase, pero, ¿sabes algo?, ni siquiera ya creo que lo que estamos haciendo sea útil.

—No eres la única que está dudando —dice Sirius—, Edgar está planeando desertar para mantener a su mujer, a sus hijos a salvo.

—¿Realmente crees que conseguiremos algo, por más mínimo que sea?

—No. —Mentir no cambiará la realidad—. Pero sé que no me rendiré. Tal vez no tengo familia, pero sí un ahijado que me necesita. Mis amigos me necesitan. No les abandonaré.

Dorcas suspira.

—No me veo capaz de hacer esto.

—¿Lo dices por Dearborn? —dice, en un tono más bajo del que ha usado. La reacción es inmediata. Los ojos de Dorcas se llenan de lágrimas que intenta reprimir—… Si hay algo que he aprendido es que debes dejar ir el dolor.

La mente le juega una mala pasada. El recuerdo de un Regulus de ocho años aparece. En aquel momento Regulus ha usado su escoba de juguete para aprender a volar, lo que ha terminado en un accidente con las masetas rotas y con varios pétalos de las preciadas flores de Walburga desparramadas por el suelo. Walburga se ha enfadado tanto que le he dado una mirada de decepción a Regulus para irse a encerrar en la habitación más cercana. Lo que a Walburga le sobra de orgullo le falta de empatía, por lo que ha sido responsabilidad de él animar a Regulus y asegurar que Walburga no se ha decepcionado de él. Inclusive Kreacher ha ayudado, sospecha que es por Regulus.

De haber sido él, Kreacher le hubiese arrojado el botiquín a la cara y que haya visto Sirius como se las haya arreglado.

—¡No me olvidaré de mi mejor amigo! —dice, alzando el tono de voz a uno más alto.

¿Qué? Quizá se ha explicado mal.

—Me refiero a que no dejes que controle tu vida. Sonará cruel lo que te diré: solo harás que te maten. —Piensa en Regulus y en cómo se ha arruinado el lazo de hermanos que han tenido—. No eres la única que ha sufrido.

—Tus amigos están vivos —dice Dorcas, casi con rencor.

Sirius se encoge de hombros.

—Estoy hablando de Emmeline. ¿Sabías que estaba tan locamente enamorada de Fabian que iban a casarse? Todavía guarda el anillo que él le dio.

—No lo… —Dorcas se limpia las lágrimas—. Ni siquiera lo imaginaba…

—Si ella pudo ser fuerte, tú también. Tú perdiste a tu mejor amigo y ella a su prometido.

Y él a Regulus, pero no lo va a decir. No a Dorcas, al menos.

—Creo que tienes razón.

Y Sirius le sonríe, comprensivo.

V

Liverpool, Condado de Merseyside, Inglaterra.

10 de Septiembre de 1981.

—¿Por qué estás en mi apartamento a las dos de la madrugada?

Peter vuelve a bostezar mientras hace un esfuerzo por mantenerse despierto y no desplomarse en cualquier momento, su amigo ha salido de la recamara en pijama y viéndolo muy irritado. Peter odia ser despertado a menos que haya una muy buena razón para interrumpir sus horas de sueño, y las bromas organizadas por James y él nunca le han parecido tan importantes como para ir trasnochando a través de los escondrijos secretos descubiertos. Peter espera varios minutos, luchando por seguir consciente mientras que Sirius continúa con el mismo buen humor que ha tenido desde el día anterior, cuando Dorcas ha accedido a ser su novia.

Realmente él no ha esperado enamorarse, verdaderamente enamorarse, en medio de la guerra, sin embargo, no ha podido evitar atraerse por todo lo que representa Dorcas Meadowes para él.

—Soy novio de Dorcas.

—Ajá, ¿y por qué estoy despierto?

—Soy novio de Dorcas.

—Te escuché la primera vez, pero si no me dices por qué me has despertado tendremos un problema. —Sirius se lleva ambas manos detrás de la cabeza, en un gesto despreocupado. Peter le ve, más irritado que antes y menos somnoliento que hace unos segundos—. Necesitas ordenar tus prioridades.

—¿Es qué no ves lo emocionado que estoy?

Peter niega con la cabeza como si pensase que Sirius ha enloquecido. Sirius bufa, no obstante piensa que esta es la mayor reacción que obtendrá de Peter, quien nunca ha demostrado interés en el amor romántico, igual que Remus y él hace varios años. A diferencia de Sirius y Peter, Remus siempre se ha considerado indigno e impuro de recibir el menor trato amable hacia él dada su condición de licántropo, por lo que se ha escapado de la chica que le ha amado hasta que ella se ha resignado. Sirius nunca entenderá a Remus completamente, ni ninguno de los otros Merodeadores.

Ellos no llevan el peso de la mordida de un licántropo de por vida; por eso, no han confrontado a Remus. De por sí, que Remus aceptase su amistad ha sido una odisea en el primer año y no ha sido hasta segundo que Remus ha aceptado que tiene amigos que sí se preocupan por él. ¿No odiarle por ser un licántropo y forzarle a vivir al ostracismo en Hogwarts, siendo ellos los únicos que se han acercado a ese enigmático niño que repele el menor acercamiento hacia él?

La mejor prueba de una amistad que han podido dar.

—¿Crees que sea buena idea? —dice Peter, luciendo más calmado y angustiado.

—Buena o mala, yo amo a Dorcas y lucharé por ella.

Peter le da un puñetazo juguetón en el hombro. No lo demuestra, pero el golpe le ha dolido.

—Entonces, qué tengas suerte.

—No la necesito. Sé que estaré bien mientras estemos juntos.

Peter parece que quiere añadir algo más, pero le sonríe como si le estuviese dando esperanzas y le pone una mano en el hombro.

VI

Hyde Park, Londres, Reino Unido.

10 de Octubre de 1981.

Se ha cumplido un mes desde que han iniciado el noviazgo. Puede que las responsabilidades como miembros de la Orden impida que se encuentre seguido y que las misiones se estén tornando cada vez más peligrosas con cada segundo que pasa, no obstante, ahora tiene una motivación para continuar vivo. Está seguro que Regulus hubiese estado muy feliz si todavía tuviese algún medio para comunicarse con él, lo que es prácticamente imposible.

Hay cosas que quisiese tener en su vida para que todo sea perfecto, igual que cuando ha sido un niño pequeño con una familia que le ha amado y con amigos a los que puede visitar, en los que puede confiar sin vacilar.

Lamentablemente, el pasar del tiempo crea un cambio que no siempre es aceptado por los afectados.

Es extraño que Dorcas no haya aparecido puntual, supone que se debe que esta es la primera cita formal que tienen y quiere estar lo más presentable que sea posible. Los momentos esporádicos que han estado uno con el otro, los besos robados, el buscar la mirada del otro mientras están en un enfrentamiento o enviarse una lechuza para preguntarse cómo están, a pesar que la respuesta sea más que evidente, ha ayudado a que el noviazgo se mantenga a flote.

—Sirius.

—¿Peter? —dice Sirius, confundido de ver a uno de sus mejores amigos ahí—. Bueno, sea lo que sea que quieras, estoy esperando a Dorcas.

—Es por ella que estoy aquí. Es un pedido que Moody me ha hecho.

Hay una tristeza subyacente en la frase. Al principio Sirius no entiende a qué se refiere y está a punto de preguntarle a Peter a qué se refiere, la comprensión llega y un nudo aparece en la garganta. No, esto tiene que ser una broma. Esto no puede estar sucediendo precisamente en este día que es tan importante para Sirius.

Sirius retrocede torpemente, apoya una mano en el banco que se halla a unos centímetros de él entretanto se lleva la otra mano a la cara, viendo a la lejanía sin enfocar nada. No oye lo que Peter está diciendo, que seguramente deben ser palabras que intentan transmitir un tipo de confort.

¿Por qué?

—¿Quién?

—El Que No Debe Ser Nombrado la mató en persona —dice Peter.

Una lágrima traicionera rueda por la mejilla de Sirius y Peter coloca la palma en el hombro de Sirius, en silencio.

Primero Regulus, ahora Dorcas. ¿A quién más tiene que perder?


Tomé la idea de la película de que uno influencia para bien al otro.

BREZO DE LAVANDA:

→ Simboliza la admiración, la soledad y la belleza.

Siguiente flor:

CLAVEL ROSA