HE´S A WHAT?

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AUTOR: Ana-chan86

TRADUCCIÓN: Meliza Malfoy

BETA: Bellatrix_2009

DISCLAIMER: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Ana-chan86, sólo la traducción es de nuestro grupo.

RESUMEN: Él podría haber sido cualquier cosa. Un Duende. Un Troll de las Montañas, un Ogro. Caramba, pudo haber sido el Rey de Gnomos, para lo que a Harry le importaba. Pero NO, de todas las criaturas mágicas, Draco Malfoy tenía que ser un Vampiro.

CAPITULO 10

Harry se dio la vuelta por enésima vez en su cama. Enterrado bajo las mantas gruesas, se maldijo a sí mismo de nuevo por la siesta de la tarde. Él sabía muy bien que eso le haría aún más difícil dormir por la noche.

Suspiró. Sabía que estaba siendo muy previsible en estos días, se levantó de todos modos. Sí, iría a volar un poco, ¿y qué? Capturar la Snitch un par de veces le ayudaría a estar lo suficientemente cansado para dormir. Se puso algo de ropa al azar, agarró su escoba y se detuvo, preguntándose dónde demonios había puesto su Snitch. Después de buscar durante unos diez minutos, se golpeó en la frente. Él era un maldito mago, ¡por el amor de Circe! Agarró su varita en su mesita de noche. Consciente de que sus compañeros de cuarto estaban dormidos, murmuró en voz baja:

— ¡Accio Snitch!

Pasaron unos segundos. Entonces…

¡GOLPE!

Harry frunció el ceño. Debía de haber estado imaginando cosas.

— ¡Accio Snitch! — repitió.

¡GOLPE!

Harry frunció el ceño de nuevo. Algo estaba mal. Tenía que saber de dónde venía ese ruido.

— ¡Accio Snitch! — dijo de nuevo.

¡GOLPE!

Se dio la vuelta rápidamente, justo a tiempo para ver a la señora Norris, deslizándose fuera del cristal de la ventana, con los ojos en forma de cruces y la lengua fuera.

— Pero que jodida maldición…

Y entonces se dio cuenta. Ese remedo de alfombra mordida se había tragado su preciosa Snitch, y el encanto de convocatoria le había hecho volar todo el camino desde el exterior, tratando de llevar la Snitch que actualmente residía en algún lugar del estómago del gato. Harry se apretó el puente de la nariz. Muy bien. No iba a volar esta noche. La señora Norris estaba todavía noqueada por los tres golpes desagradables que había recibido y seguía deslizándose contra la ventana, con un sonido de succión repugnante. Suspirando, Harry abrió… la ventana, no el gato, aunque lo había dudado un poco, pero había decidido no recuperar la Snitch en este momento, el maldito gato debería alegrarse de que se sentía generoso y levitó la señora Norris dentro.

Bueno. Todavía podía salir a caminar, tenía que sacar al gato apolillado de la torre de Gryffindor de todos modos. En silencio, se puso su capa de invisibilidad y levitó a la Señora. Norris. Una vez que estuvieron fuera de la Torre, dejó al ofensivo animal cerca de una armadura.

¡Te lo mereces, Bola-De-Pelos-Comedora-De-Snitch! Mentalmente se burló. Luego bajó las escaleras, pensando que bien podría tomar algo que comer en la cocina. Después de estar concentrado en tener cuidado con los nombres de Filch o de Snape en el mapa de los Merodeadores, Harry recibió una desagradable sorpresa cuando llegó al Vestíbulo.

¡Merlín, estoy maldito! pensó desesperadamente mientras miraba a la persona que estaba a punto de salir al exterior. Todo el mundo podía salir y encontrarse con alguien a cualquier hora del maldito día, pero no, tenía que ser justo ahora, tenía que ser él mismo y tenía que ser Draco Malfoy en toda su gloria vampírica. Harry tragó saliva al ver al Slytherin acercarse a él.

¡AAAAARGH! Armas secretas #2 y #3 están fuera! Nooooo!

Condenado, él estaba condenado. El rubio no sólo había dejado su cabello suelto y libre de gel, también usaba un par de jeans negros ajustados, así como una suave camisa de seda negra que convirtió las entrañas de Harry en gelatina. Mientras Harry se quedaba congelado en el acto, el Slytherin de repente volvió la cabeza en su dirección. Sus ojos eran de un brillante plata fundida y terriblemente vivos, había un ambiente de expectación que envió escalofríos por la columna vertebral del Gryffindor. Harry tragó saliva de nuevo. Nunca había sido tan consciente de que Malfoy era un vampiro. El Elfo esperaba fervientemente que no fuera considerado como una especie de vampiro como el Señor Freeze, el sabor de la sangre, eww, ya que era bastante obvio que el rubio había estado a punto de ir a cazar en el bosque prohibido.

— Potter. No hay necesidad de que te ocultes bajo tu capa ya sabes, puedo olerte desde aquí — el vampiro dijo con calma.

Harry de repente se molestó. Se quitó la capa y dio unos pasos hacia Draco.

— ¡Vamos, di que apesto, imbécil! — Harry hizo un puchero. Draco parpadeó, sorprendido con la guardia baja. Entonces, para sorpresa de Harry, él se echó a reír.

Era una risa tan natural, hermosa.

Harry se encontró incapaz de moverse. La risa de Malfoy no tenía que sonar tan agradable. El pequeño mago estaba dividido entre gritarle al Slytherin por burlarse de él y hacer nuevamente lo que había hecho reír a Malfoy para poder escuchar ese sonido cristalino para siempre. Harry hizo una mueca. Sonaba como un verdadero tonto, que Merlín le ayudara porque le fascinaba el rostro sonriente de Malfoy. Parecía tan… humano, realmente una paradoja. Harry sabía muy bien que Malfoy no mostraba ningún tipo de emoción y le hizo aún más feliz el haber provocado una reacción tan fuerte. Lo que más le intrigaba sin embargo era el hecho de que no había podido detectar un solo rastro de maldad en esa risa. Condenado, perdido para siempre. Él lo estaba en realidad. Malfoy había combinado las tres armas secretas y Harry tuvo que patearse mentalmente para no tratar de alcanzar la hermosa cara frente de él.

¡Vamos, Potter, es Malfoy con el que estás tratando! ¡Contrólate Imbécil! Se gritó mentalmente.

Finalmente, después de lo que parecieron siglos, pero sólo duró unos segundos, Draco dejó de reír y miró a su supuesto enemigo.

— Nunca dejas de sorprenderme, Potter — dijo, con un brillo alegre en los ojos. —Cuando digo que puedo olerte, quiero decir que puedo detectar tu presencia y que reconozco tu olor, eso es todo.

— ¿Qué eres, un perro?— Harry resopló, todavía con un poco de mala cara.

— No, un vampiro.

— Ummm. Pregunta tonta.

— No me digas.

— De acuerdo. Umm… Entonces —Harry dijo, destruyendo su cerebro tratando de recordar lo que supuestamente tenía que decirle. No necesitó hacerlo porque en ese mismo momento, Draco señaló con la cabeza las enormes puertas y salió. Harry lo siguió sin vacilar. El Slytherin se sentó en las escaleras que conducían al castillo y volvió a hablar.

— Entonces, ¿qué te trae por aquí a estas horas de la noche, enano?

Aceptando la invitación silenciosa para una conversación civilizada, Harry cuidadosamente se acercó al rubio y se sentó en el otro extremo del escalón, a pocos metros del vampiro alto. Sólo en caso de que éste de pronto se volviera loco y comenzara a abrazar a Harry o, peor aún, a besarle.

Sí. Tenían que hablar.

Harry vaciló visiblemente antes de decidirse a hablar con la verdad. Él quería una respuesta honesta por lo que bien podría comenzar consigo mismo y decir la verdad, ¿no?

— No pude dormir porque he tomado una siesta que fue demasiado larga.— ¡Oooh, eso fue tan interesante, Potter!pensó burlonamente.

— Parece que estás haciendo eso mucho. Debes tener cuidado, necesitas todo el sueño que puedas obtener o yo finalmente podría superarte en el próximo partido de Quidditch — bromeó Draco.

Harry sonrió un poco antes de fruncir el ceño.

— ¿Cómo sabes que tomo siestas largas todo el tiempo?

El Slytherin se agitó completamente.

— Soy un Malfoy, lo sé todo.

— Ugh, suenas como Hermione — Harry hizo una mueca.

Draco se ahogó.

—¡Cómo te atreves a compararme a ella cuando…!

Harry esperó el comentario de sangre sucia, ya con el ceño fruncido.

— …Mi pelo es mucho más bonito que el de ella!— el Slytherin dijo con altivez.

Fue el turno de Harry de ahogarse y echarse a reír.

— ¿Eso es todo lo que su Majestad tiene que decir?— el Gryffindor sonrió.

— No, yo soy mejor que ella en Pociones — El rubio hizo una mueca. —Me duele decir que en realidad es en el único tema que me las arreglé para ganarle. Juro que esa chica sabe demasiado para su propio bien — Él se quejó.

— ¿Qué, ningún "Sangre Sucia"?— Harry preguntó con suspicacia.

— No, siento decepcionarte. Eso fue parte de la "Ley de lavado de cerebro". Sabes, cuando tu única opción para sobrevivir es fingir que quieres ser un Perfecto Mini Mortifago, no haces las cosas a medias. Soy un Slytherin, pienso en mi propia supervivencia antes de pensar en las consecuencias de mis acciones.

Se produjo una pausa. Entonces Draco dijo lentamente, mirándolo desconfiado:

— ¿Es esta la parte en la que se supone que debo decir que siento haber insultado a tus amigos desde el primer año, y tú confiesas que has estado enamorado secretamente de mí todos estos años?

— Sigue soñando, Malfoy — dijo Harry con los dientes apretados. Oooh No me tientes…

— Bueno, porque yo no pienso dar una disculpa tonta. No lamento el haber tenido que atormentarte a ti y tus amigos todos estos años, ya que fue muy divertido, ¿no crees?— sonrió.

Harry balbuceó.

Sin embargo, en el fondo, sabía que Malfoy tenía razón. Su competencia le había dado una razón para seguir avanzando siempre más alto, para ser siempre el mejor. Los insultos que habían intercambiado hasta entonces sólo habían sido otra forma de competencia, y él nunca había estado aburrido con alguien como Drac… Malfoy a su alrededor.

— No puedo creer que todo eso fuera un acto — reflexionó Harry. —En realidad, sí tiene algún tipo de sentido, cuando piensas en la forma en que torturaste al pobre Ron—, dijo dramáticamente. Una vez más, Harry vaciló. —Pero hay algo que todavía no entiendo. ¿Por qué me defendiste en el almuerzo? ¿Fue el vínculo el que te obligó, como me arrastra a mí cada vez que estás en peligro? — preguntó con tal sinceridad que Draco tuvo que golpearse mentalmente para no tratar de agarrar al chico más pequeño.

— Yo… No, no era el vínculo — dijo el vampiro, mirando hacia sus manos que estaban en su regazo. —Simplemente no era correcto — negó con la cabeza, molesto por el mero recuerdo.

— Pero, cincuenta puntos para esto… — Harry intentó.

— No fue suficiente para castigar a esa estúpida perra — gruñó Draco. —Me hubiera gustado haberle dado su detención, después de todo. Snape hubiera estado encantado de tener a una esclavo personal para llevar de aquí para allá sus terribles pociones por alrededor de un mes — murmuró el rubio. —No creo que haber estado actuando muy agradable por el gusto de hacerlo. También le dije que eras un tonto y torpe, siempre metiendo tu lamentable culo en problemas y creo que ese es el caso — se burló. Harry no dijo nada, sintiendo que el rubio no había terminado. De hecho, Draco frunció el ceño y empezó a jugar con los cordones de sus zapatos. Haciendo cualquier cosa para evitar mirar al chico de pelo negro a su lado. —Realmente quise decir lo que dije. Porque hiciste lo que la gente creía que era correcto y el oh gran Harry Potter lo hizo, lo que ellos creen que debías hacer. Ahora que nos has librado del Señor Oscuro creen que no eres más que otro pequeño y agradable Gryffintonto, listo para instalarse en una pequeña casa de campo y llevar una vida tranquila. Eso es un montón de tonterías. Como tú "enemigo" aquí en la escuela, he estado observándote durante años y sé que no eres tan simple como a la gente le gustaría que fueras. No sé exactamente por qué o cómo, pero sé que no eres quien pretendes ser delante de todos. Hay algunas cosas que eres absolutamente incapaz de esconder… pero también hay otros detalles que estoy seguro que Granger y la comadreja ni siquiera sospechan A veces no puedo evitar pensar que habrías estado brillantemente en Slytherin —se detuvo.

Harry se quedó estupefacto.

— Cómo… Cuando… por qué… — intentó sucesivamente, olvidándose de sentirse ofendido por sus mejores amigos.

— Tan elocuente como siempre, enano — el vampiro sonrió, aliviado de cambiar el tema de su conversación surrealista.

— Te voy a decir, rubio que no te olvides que yo también te he estado observando, pensando que podrías ser peligroso y eso es exactamente por lo que no entendía nada de lo que pasó en sexto año: ¡Salvaste a una chica de primero de Slytherin que estaba siendo intimidada por miembros de tu propia casa, estaba debajo de mi capa de invisibilidad y pensé que acababas de unirte a la paliza. Yo estaba a punto de lanzarles una maldición desagradable, pero tú lo hiciste en mi lugar. Maldijiste a los compañeros de tu casa por defenderla, cuando no te generaba ningún interés el hacerlo — Harry sonrió burlonamente. —Esto podría ser en realidad un buen material de chantaje: El Príncipe de Hielo de Slytherin en realidad tiene un corazón y actúa demasiado como un Gryffindor. ¡Imagínate! La mitad de tus compañeros de casa morirían de un colapso cardíaco. ¡Eso si es que ellos tuvieran un corazón! — Harry añadió en el último momento.—Extrañamente, no es del corazón que dudo mucho, sino del cerebro, en realidad.

—Me duele decirlo, pero que no podrías tener más razón. Piensa en Crabbe y Goyle… en Parkinson… Bulstrode… — Draco concordó de nuevo.

Los dos chicos se estremecieron ante la idea.

— Por cierto — dijo Draco tranquilamente —gracias por salvarme esa vez. Bulstrode no se ha atravesado en mi camino desde entonces — El Slytherin sonrió. — ¿Quieres una recompensa?

— ¡NO!— Gritó Harry, saltando hacia atrás.

Draco levantó una ceja.

— Quiero decir… umm… no, gracias — dijo el Gryffindor murmurando y sonrojándose. —Yo te salvé, me salvaste, estamos a mano — añadió nerviosamente.

— ¡Pero no sabes lo que iba a ofrecerte!— el rubio dijo en un tono falso de indignación.

— Eso es porque no quiero saberlo, muchas gracias — replicó Harry, alejándose un poco del mago más alto. No había manera de que fuera a hablar sobre el beso, ahora. ¡Maldito sea ese confuso y estúpido vampiro!

— Awww, vamos, es sólo un pequeño abrazo — el Slytherin trató de persuadirlo.

Harry no dijo nada, pero se ruborizó aún más fuerte. La sonrisa de Draco se volvió peligrosa.

— ¿Qué? ¿Tienes algo más en mente?

— ¡NO!— Harry gritó de nuevo, completamente aterrorizado.

— Vas a tener que agradecerme por el hechizo de privacidad, de todos modos, o definitivamente tendríamos a Filch sobre nosotros en este momento —dijo el rubio de manera casual.

Harry se retorció. Esto era ridículo, él no le debía nada a Malfoy. Así que ¿por qué su conciencia le estaba molestando? Al ver que su plan podría fallar, Draco intervino.

— Sabes, yo podría dejar escapar un comentario a Granger diciéndole que fuiste tú el que puso las ranas en su cama la última vez que estuviste enfadado con ella.

El Gryffindor se quedó sin aliento.

— ¿Cómo sabes…? –él comenzó antes de darse cuenta que estaba siendo chantajeado. —Draco Malfoy, eres un malvado, desagradable y monstruoso Slytherin — lo miro echando chispas por los ojos. —Y hay una mancha en tu camisa — añadió inocentemente.

— ¿UH? ¿Dónde, dónde? — el Slytherin escudriñó frenéticamente su camisa negra, en busca de la mancha ofensiva. Sólo cuando oyó la risa de Harry se dio cuenta de que no había tal cosa como una mancha. Draco se lanzó hacia el Elfo. —¡Tú, traidor, mintiendo un poqui…!

— ¡Eeeep!— Harry corrió para salvar su vida. Durante unos minutos, se había olvidado con quien estaba hablando.

¿El chico que salvaste de estudiantes lujuriosos?

Sí, definitivamente ese chico.

¿El que te comenzó a abrazar a la menor oportunidad?

Sí, eso mismo.

¿El que te besó anoche?

¡Uf, maldición no estas ayudando aquí! Harry le gritó mentalmente a la inquietante voz.

¿Ayudar? Pero yo estoy ayudando. Estoy ayudando a que te atrapen, la voz concluyó con aire de suficiencia.

¿Cómo?

Pero ya era demasiado tarde, Draco se había abalanzado después de una corta persecución por los desiertos terrenos de Hogwarts.

— ¡Eeeep!— Harry chilló.

— ¡Te atrapé!— Draco dijo victorioso cuando se abalanzó sobre su presa. Ellos habían aterrizado cerca del borde del bosque prohibido. Harry estaba un poco preocupado por su situación, ¿qué opción sería la mejor? ¿Morir a manos del vampiro o en el Bosque Prohibido? Pero no permitió que nada saliera a la vista.

— ¡Hey, eso era injusto, eres un maldito vampiro! — trató de mirar furiosamente al Slytherin, pero el efecto se perdió un poco, ya que el rubio en ese momento estaba sonriéndole.

—Sí, pero tú eres un elfo, que podría ser mejor que eso — dijo el chico de ojos plateados condescendiente.

— ¡Soy un elfo, no una maldita gacela!— replicó el Gryffindor. —Ahora bien, serías tan amable de salirte de encima…

Se dio cuenta demasiado tarde que el vampiro se había inclinado hacia abajo, con los ojos vidriosos.

— ¿Sabías que hueles muy bien, Harry?. Tan bueno. Tan apetecible…

Uh oh. Eso no es bueno.

Draco tenía los ojos cerrados, la cara suspendida sobre el cuello de Harry, saboreando el tentador olor delicioso, la poderosa sangre, la madera y la hierba mientras Harry estaba tratando de no entrar en pánico.

— ¿Malfoy? ¡MALFOY! ¡Escúchame! No estás en tu sano juicio y… — fue interrumpido por la nariz de Draco acariciando su cuello.

— Necesito… Sangre… Por favor, Harry.

El chico de cabello negro se quedó atónito. ¿Draco le estaba pidiendo permiso? Eso significaba que podía negarse y regresar corriendo a la seguridad del castillo…

¡Pero fuiste tú quien lo retrasó! ¡Él estaba en camino de alimentarse y tú le impediste hacer precisamente eso! ¡Es culpa tuya que haya perdido el control de sus instintos!

Harry se sentía un poco culpable. La voz tenía razón.

Y también está el hecho de que a pesar de todo amas la forma en que él dice tú nombre, la voz dijo en broma, de regreso a su tono presumido.

¡Cállate!

Harry finalmente reunió todo su coraje Gryffindor.

— Está bien, Draco — dijo en un susurro.

Ni siquiera se había dado cuenta de que había llamado al vampiro por su primer nombre. Los ojos de Draco brillaron intensamente antes de bajar su rostro en el cuello de Harry otra vez. El pobre elfo estaba seguro había llegado su hora. Por un instante, se preguntó si se suponía que debía rezar por su alma o decir una especie de gran frase para las generaciones venideras, pero nadie estaba allí para grabarlo, de todos modos. ¿Debería mantener los ojos abiertos y afrontar a la muerte de frente, o solo debería cerrarlos y esperar? Esta última opción parecía muy razonable en este momento, y así lo hizo. Estaba preparado para cualquier cosa.

Bueno, cualquier cosa excepto los labios suaves y cálidos en su cuello, lamiendo y mordisqueando suavemente en el área de la piel que cubría la palpitante vena. Los ojos del Gryffindor se abrieron de golpe. ¡Eso no era parte del guión! Estaba a punto de protestar cuando Draco dejó un rastro de besos a lo largo de su mandíbula. Y Harry se derritió. Ahora estaba completamente relajado en los brazos del vampiro, que pronto regresó a la zona de piel suave. Después de un último y largo beso, Harry sintió dos afilados dientes hundiéndose en su cuello; él gritó. Sin embargo, cuando pensó que iba a desmayarse, el dolor desapareció de repente.

¿Pero qué…?

En su lugar, él podía sentir una cálida sensación creciente en su cuerpo, cogiéndolo por sorpresa, una especie de magia parecía estar corriendo por sus venas, haciéndolo sentir completo, tranquilo y libre. Durante unos segundos, se preguntó distraídamente si estaba volando, pero su cerebro a través de la niebla finalmente logró decirle que sin duda no estaba volando, ya que eso habría sido muy incómodo. En serio, ¿Quién estaría de acuerdo en dejarse morder por un vampiro mientras estaba volando? ¿Y quién en su sano juicio podría incluso estaría de acuerdo permitir ser mordido por un vampiro en primer lugar? Tal vez una persona normal. Sí. Definitivamente normal. ¿Quién era normal? Bueno. Obviamente no Harry, esto era demasiado bueno.

El Gryffindor sabía que su mente estaba divagando, pero a él no podría importarle menos. Había pasado tanto tiempo desde que se había sentido tan bien. Ni siquiera podía recordar si había habido alguna vez que se sintiera tan bien en su vida. Una vez que estuvo saciado, Draco dio una lamida final a la herida para cerrarla.

— Mmm… ¿Draco? ¿Tú… estás bien, ahora? — dijo el Gryffindor arrastrando las palabras, todavía en un estado borracho.

Una vez recuperado de su hambre, Draco se quedó momentáneamente aturdido.

Merlín. Confía en el maldito Niño-Que-Vivió para preguntar si me siento bien cuando él fue el mordido, pensó. Sacudiendo la cabeza, el Slytherin respondió suavemente:

— Sí, estoy bien, Harry.

— ¡Bie…! Yo también —Harry soltó una risita antes de caer dormido. El rubio rápidamente agarró al inconsciente cuerpo en sus brazos, mirando la cara pacífica. Las orbes plata se volvieron brevemente de un verde brillante antes de volver a su color habitual.

— Gracias.

El elfo sonrió en su sueño.

— El Niño-Que-Vivió o no, no hay manera de que te deje ir ahora — murmuró el rubio antes de dirigirse hacia el castillo. Tenía que llevar a su precioso paquete donde Madame Pomfrey.