Espero que disfrutren este capítulo.

Capítulo 10. Dudas

Esa misma noche los seis Portadores Oscuros se reunieron para establecer su siguiente movimiento. Afuera comenzaba a hacer mucho más frío. La nieve no dejaba de caer, los vientos se hacían más fuertes con el paso de las horas. Los pronóstico apuntaban a una tormenta en los próximos días, pero aquello no iba a significar nada con lo que los Inmortales Terrestres tenían planeado para la humanidad, definitivamente iba a ser mucho peor.

Carly, o mejor dicho el dios inmortal, estaba algo molesto, aún no se recuperaba del todo "Estos humanos son muy débiles" pensó irritado, pero tenía que conformarse, a fin de cuentas él había elegido a la chica como su "vasija". Misty le había dicho que mejoraría con descanso "-En un día o dos estarás bien"- le aseguró. Sin embargo eso no le importó a Rex Godwin. Gracias a los recuerdos de la joven, el ser sobrenatural entendía por qué: al padre nunca le había gustado decir las cosas dos veces; además no dejaría que alguno le informara después sobre lo dicho en la reunión pues aseguraba que se crearían malentendidos. De igual manera se encontraba allí, sentada en el mismo lugar entre las varias sillas de aquel comedor, a un lado de Kiryu, en las sillas a la derecha de su padre, el cual siempre encabezaba la mesa. El hermano menor Godwin se encontraba en el asiento frente a ella; a su lado Demak, siempre con esa expresión neutral en su rostro; el dios oscuro trató de buscar información sobre éste sujeto pero sólo obtuvo que la joven no sabía muy bien cómo es que ese hombre había llegado a su familia, simplemente un día su padre lo trajo a casa y lo presentó a todos. Siguiendo con la el orden de acomodo, Misty se posicionaba a la izquierda de Demak. Ella era más tranquila, su expresión era serena en todo momento, se sentaba con las manos sobre sus piernas, tan apacible que cualquiera que la mirara se contagiaría.

El silencio, la oscuridad y el frío gobernaban el lugar, Rex miró a su hermano con aprobación, entonces Rudger comenzó a hablar.

-Bien es sabido que el momento de la batalla final está cerca. Con ayuda de nuestra última adquisición por parte de los salvadores, podremos acabar definitivamente al Dragón Carmesí. Cada uno se asegurará de que aparezcan los dragones restantes y tendrán que capturarlos, no sirve si los destruyen, a él o al humano. Cuando lo hayan logrado, Rex y yo nos encargaremos del resto.

-¿Eso es todo?- preguntó irritada la muchacha frente él. – Creí que a ustedes, humanos, se les ocurriría una manera más divertida de derrotarlos.

-Es un honor contar con su presencia- dijo Rex con tono cortés- Inmortal Terrestre Aslla Piscu.

-Hmp- la aludida se cruzó de brazos.

-¿Propone alguna otra idea? Aceptaremos los términos que indique-sugirió el líder.

-Mmmm- pensó la chica- Primero, quiero escoger al salvador con quien me enfrentaré; segundo, esto es algo que sólo ocurre cada cinco mil años, es algo digno de celebrarse y por ello debe tener invitados dignos.- una sonrisa se dibujó en su rostro.- Denme papel y pluma, escribiré una carta- Rudger no tardó y le dio lo que pidió en unos momentos. Al instante comenzó a escribir.- Cómo iba diciendo- prosiguió mientras doblaba el papel- seamos buenos anfitriones invitándolos a encontrarse con su fatal e inevitable destino. Kiryu- se dirigió al albino- Tendrás ese honor, ve y entrégales esto- le tendió el sobre que contenía el escrito- No te quedes mucho tiempo, ¿entendido?- ante esto el joven asintió.- Entonces, después de esta leve pausa, repartamos a las víctimas…

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Se levantaron de sus asientos rápidamente y se dirigieron hasta la puerta cautelosamente. Era muy tarde ya, definitivamente quien había tocado del timbre no era alguien a quien esperasen, además las marcas en sus brazos resplandecían y dolían, sin embargo en esa ocasión no era tan fuerte como la anterior; los salvadores sabían el significado de eso: sólo era uno. Tardaron un poco en decidir si abrir o no, hasta que el timbre volvió a sonar algo más impaciente. Jack decidió al fin abrir, giró la perilla y rápidamente jaló la puerta con un poco de fuerza. Frente a él estaba el mismo joven con quien se había enfrentado unas horas antes. Éste le tendió un sobre de papel y en cuanto el rubio lo tomó, el enemigo se fue, dejando muy confundidos a todos.

El ojivioleta cerró, se dio la vuelta y regresó hasta su asiento. Los demás lo imitaron con curiosidad, ansiaban saber qué ocurría. Jack abrió el sobre y leyó en voz alta:

-"En cinco días celebraremos una fiesta que sólo tiene lugar cada cinco mil años, si a sus majestades les complace acompañarnos en esta gran celebración estaremos esperándolos a la media noche en donde nadie llega, sólo por casualidad.

PD. Su amigo desea que asistan, los espera ansioso"

-Con nuestro amigo se refiere a…- habló el pelinaranja.

-El Dragón Hada Antiguo- contestó la niña, un poco triste pues se sentía culpable por su captura. Rua notó esto en seguida y la abrazó para consolarla un poco, entonces para distraer su atención dijo:

-¿Dónde nadie llega? ¿si nadie llega entonces como iremos?

-Tonto- lo regañó su hermana- eso debe significar algo más, sólo que no se me ocurre qué…

Cada uno trató de pensar qué podrían ser aquellas palabras; Crow se rascaba la cabeza, definitivamente eso nunca había sido lo suyo, siempre dejaba esos problemas a Yusei y hasta a Jack.. Aki cerró los ojos, aquella frase no le recordaba ningún sitio conocido. Yusei y su padre se miraron, como si estuviesen comunicándose por telepatía, sólo podía verse como negaban o movían la cabeza.

"-¿Qué haces aquí Carly?- preguntó. La chica no podía creerlo, recordaba su nombre. Se sintió algo emocionada pero pronto lo desechó.

-No tengo por qué contestarle a un desconocido- respondió un poco altanera aunque en broma.

-Mi nombre es Jack Atlas y nos encontramos ayer, no soy ningún desconocido- la joven no sabía que decir o hacer, él tenía algo de razón. - Aún no me contestas.

-Juguemos un poco- contestó sintiéndose astuta, cuales fueran las intenciones del rubio las averiguaría.- Por cada pregunta que hagas, yo tendré derecho a preguntarte algo ¿te parece justo?

-Bien- asintió Jack- yo empecé, ahora contesta.

-Bueno. Estoy aquí porque necesitaba un poco de tranquilidad. Mi turno. ¿Por qué estás tú aquí?

-Por lo mismo supongo- de nuevo hubo silencio.

-¿Cómo llegaste hasta aquí? Sólo yo conozco el camino, además no es tan fácil el trayecto- cuestionó Carly para romper al abismo que se había creado.

-Casualidad- dijo después de pensarlo un poco- Ayer caminé sin fijarme mucho y llegué hasta aquí. Hoy sólo recordé el camino.."

Repentinamente Jack se levantó de su silla, como impulsado por un choque eléctrico, asustando a todos en el proceso. Al parecer sabía a qué podía referirse con esa frase, seguramente Carly había escrito aquella nota… Si, definitivamente así fue, ella sabría que él entendería.

-¿Jack?- Yusei lo sacó de sus pensamientos.

-Sé dónde es- respondió- Dí con él por casualidad, no es muy lejos.

-¿Estás seguro?- inquirió Aki.

-Nadie llega porque es complicado dar con el sitio- continuó el rubio- y como dije sólo fue casualidad que lo encontrara, además…- hizo una leve pausa, no sabía si continuar la frase.

-¿Si?¿Además qué? ¡Vamos, continúa!- incitó Crow.

-Allí conocí a Carly- el silencio sepulcral volvió, algunos agacharon la mirada; si para todos esa batalla era algo que no soportaban o no deseaban hacer, para Jack debía ser el doble o más difícil pues después de todo el sentía algo por la chica.

-¿Aceptarán entonces?- el Doctor Fudo rompió con aquel ambiente tenso que se había creado, devolviéndolos al verdadero meollo del asunto.- ¿Irán?

-Bien podría ser una trampa…- señaló Ruka un poco indecisa; ella quería encontrarse con los portadores pues era prioridad rescatar al Dragón Hada Antiguo, sin embargo existía la posibilidad de que aquello fuese mentira.

-De igual manera no tenemos nada mejor, no sabemos su ubicación- dijo Aki, con un poco de resignación.

-Sólo podemos ser precavidos y prepararnos para enfrentarlos- completó Yusei.

-Sabemos que tan poderosos son sus bestias inmortales pero nosotros también tenemos nuestros dragones.- añadió Crow con entusiasmo. Todos se miraron, más animados y sobre todo, decididos.

-Aún tenemos un par de días para practicar- Rua saltó de su asiento con mucha energía y una gran sonrisa en su cara- Les enseñaremos a esos Portadores Oscuros quienes somos.

-Está dicho.- el Doctor Fudo también se levantó, aunque no con el mismo ánimo que los dos anteriores- Descansemos o no tendrán la fuerza para confrontarlos.

Cada uno se dirigió a su habitación, no se habían percatado de la hora, casi amanecía. Los primeros rayos de sol comenzaban a aparecer. Pronto la gran casa quedó en total paz y tranquilidad que cualquier sonido podía ser audible fácilmente. Jack miró cómo cada uno de sus amigos desaparecía detrás de las puertas correspondientes a sus cuartos. Cuando se halló solo miró por la ventana, el bosque se extendía esplendorosamente.

"Jack Atlas nunca falta a una promesa, Carly"- pensaba mientras caminaba hacia su recámara.

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"¿Qué es esto? ¿En dónde estoy?- dijo con mucho miedo. La oscuridad la rodeaba, no podía ver nada a su alrededor y eso la aterraba- ¡¿Hay alguien allí?! –gritó con desesperación- ¡Kiryu! ¡Papá! ¡JACK!- llamó pero no hubo respuesta y eso la hizo sentir muy miserable. ¿Qué podría hacer? No sabía qué era ese lugar y el pensar en su soledad la hacía estremecerse. Al fin decidió levantarse y caminar un poco. No lograría nada si se quedaba allí a llorar solamente. Avanzó por largo rato mas la vista no cambiaba: totalmente negro. Entonces escuchó algo después de mucho tiempo, parecían voces.

-¿Hola?- habló- ¿Quién está allí?- preguntó, no obstante nadie contestó. El ruido era cada vez más fuerte y casi entendible. Aceleró el paso y pronto divisó una luz, corrió hasta ella, ésta iba acrecentándose conforme se acercaba hasta reemplazar la inmensa penumbra. Era tan intensa que encegueció a la chica por unos instantes, cuando pudo abrir los ojos de nuevo se sorprendió al ver con lo que se encontró: era un mundo casi infernal, lleno de destrucción, con volcanes en constante erupción, el suelo agrietado en miles de partes por donde lava corría incesantemente, el aire era pesado, incluso dificultaba la respiración, pero lo que más le sorprendió fue ver de donde provenían los sonidos, o mejor dicho, lamentos: personas escuálidas, sucias y pálidas cuyo andar era lento y sus rostros reflejaban una increíble desesperación, dolor y muerte. Éstas caminaban sin rumbo, como esperando el momento de su muerte. La joven retrocedió ante tal visión.- ¿Qué es esto?- se cuestionó asustada.

-El futuro- dijo una voz algo familiar. Carly volteó y su sorpresa fue enorme al ver al hombre detrás suyo, que le había contestado. No podía creerlo, era Jack, el mismo muchacho rubio, de piel blanca y con dos hermosas amatistas… No, los ojos de este hombre eran negros donde debía haber blanco y de iris opacos a pesar de seguir siendo violetas. Además las ropas que usaba eran oscuras con algunos dibujos lineales en naranja. Su expresión era gustosa al ver a las desdichadas personas delante de él.

¿Q-Quién eres tú?- trató de alejarse pero el muchacho la retuvo aprisonándola fuertemente.

-Jack Atlas por supuesto, el Rey de este mundo, nuestro mundo- dijo mientras pasaba su mano con ternura y deseo sobre la mejilla de la chica, aun sin soltarla.

-¡Tú no puedes ser Jack! ¡¿Qué es lo que quieres?! ¡Déjame ir!- ordenó tratando de safarse pero fue en vano.

-Je, te ves linda cuando te resistes- se acercó hasta que sus frentes chocaron, haciendo que Carly enrojeciera un poco, después de todo no dejaba de ser apuesto y casi idéntico a su novio- Vallamos a casa.- la cargó sin dificultad y caminó hacia la única construcción en muchos kilómetros a la redonda, un colosal edificio el cual aterraría a cualquiera que lo viese en lugar de admirarlo pues despedía un aura completamente maligna. Debía tener al menos treinta pisos de altura, parecía estar abandonado ya que el exterior se veía descuidado, sin embargo en el interior era todo lo contrario. Al momento de cruzar la entrada el "otro Jack", como Carly lo llamaría después, la bajó delicadamente sin dejar de agarrarla pues sabía que ésta podría intentar escapar. Enseguida llamó a unos sirvientes y les ordenó llevar comida a algún número de habitación; la chica no escuchó bien porque pensaba en cómo saldría de aquella situación y observaba detenidamente el lugar hasta sentir como el rubio la jalaba indicándole avanzar. Tomaron el elevador, el cual los llevó casi hasta el piso final, pudo deducirlo por el tiempo ocupado, ella se sorprendió pues no creyó que ese tipo de tecnología funcionara en un mundo como ese. Al fin llegaron ante una gran habitación, con sólo una cama, un tocador y un closet como decoración. Más adelante se veía un balcón bastante amplio. En cuanto la pelinegra entró, el muchacho cerró la puerta con llave, mostrándosela a la dama antes de guardarla en un bolsillo de su chaqueta en señal de juego. Carly lo entendía perfectamente: no la dejaría ir tan fácilmente. Acabó por resignarse, de igual manera no podría salir de allí en un buen rato.

Los días avanzaban y la situación no mejoraba, es decir, no encontraba una forma de escapar. Siempre que la joven intentaba algo él se anticipaba; así pues necesitaba otra estrategia. Entonces se le ocurrió ganarse la confianza de ese Jack, muy a su pesar, pues éste le causaba algo de miedo por la manera en que la miraba y la trataba. "Aunque creo que no es del todo malo" pensó pero en seguida se regañó a sí misma por siquiera haberlo hecho. Era cierto que hasta ese momento él no la había lastimado, ni ofendido o algo más grave, al contrario, se tomaba la molestia de preguntarle de vez en cuando si se sentía cómoda o si necesitaba algo, y de ser así no tardaba en gritarle a alguno de aquellos hombres escuálidos para complacer sus deseos. "Podría intentarlo" decidió finalmente. Pondría en práctica su plan esa misma tarde.

-¿Cómo está mi pequeño colibrí?- preguntó el rey en cuanto entró, se acercó a la joven quien lo miró algo frustrada al principio pues no le gustaba cómo la llamaba; siempre le decía un sobrenombre diferente pero ninguno acababa por agradarle. Tal vez era porque estaba acostumbrada al Jack serio. Muy a su pesar cambió enseguida su mirda por una más alegre, como si se regocijara de verlo.

-Agradecería que su majestad me llamara por mi nombre- respondió algo burlona, sentada en la cama.

-Veo que estás de buen humor- señaló pues era notable el cambio en la actitud de la portadora oscura. Generalmente nunca le contestaba así, incluso llegaba a no pronunciar palabra alguna - ¿Me pregunto qué querrás conseguir con esto?

Aquél comentario la puso un poco nerviosa, ese sujeto era listo y podría descubrirla fácilmente. -Nada- respondió- Sólo pensé que si iba a estar aquí por un laaaaargo tiempo podría tratar de hacer las pases- Sí, lo sabía, no era muy creíble pero fue lo mejor que se le ocurrió, además no sabía mentir.- A veces es bueno matar el tiempo platicando- intentó cambiar el tema o por lo menos distraer la atención del rubio, éste la miró algo pensativo, sabía que algo tramaba pero decidió seguir su juego, ella no lograría salirse con la suya, y él tenía la confianza suficiente para asegurarlo.

-Entiendo, ¿de qué quieres hablar entonces?- se sentó al lado de la pelinegra.

-De amm...- la tomó por sorpresa, no creyó que fuese a funcionar así de fácil- Primero ¿qué es este lugar?

-Mi reino, ya lo había dicho.

-Si... lo sé pero yo quiero decir amm cómo, por qué, para qué ¿me entiendes?- algo tenían en común los dos Jack, sus respuestas eran demasiado cortas.

-Aqui es donde nos encerró ese maldito Dragón Carmesí- dijo con enojo y apretando los puños.

"¿Nos? Supongo que se refiere a los Inmortales Terrestres" pensó- ¿También eres un dios oscuro?

-Si

Eso la dejo mucho más confundida ¿por qué ese ser se veía como Jack?- Papá solo mencionó seis: cóndor, araña, mono, lagarto, gigante y colibrí, entoneces tu eres...

-Scar-Red Nova

A cada respuesta surgían mil preguntas más.- ¿Por qué no elegiste un humano para ser tu recipiente?- ella sabía aquella información gracias a su padre.

-No quise.

-¿Qué querías conseguir con eso?

-No te importa- se estaba impacientando, eso era notable

-¿Qué tengo que ver Yo con todo esto?- el espacio entre preguntas y respuestas era cada vez más corto.

-¡Suficiente! - se levantó y caminó pesadamente hasta la salida.

-¡No! ¡espera! ¡¿Por qué dijiste que esto era el futuro?!- intentó detenerlo mas no pudo lograrlo.

-Porque lo será- abrió un poco la puerta y se detuvo- cuando los salvadores fracasen.- dijo cerrando con tal fuerza que sobresaltó a la desanimada joven en medio de la habitación.

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Estaba molesto por alguna razón. Creyó que sería porque lo trataron como mensajero, su propia hermana lo mandaba... No, ella no era su verdadera hermana, un ser diferente había tomado su apariencia, su cuerpo, pero nada más; Carly nunca haría algo así y él lo sabía perfectamente, esa niña, a la que siempre protegía nunca sería capaz de pensar en dañar a alguien, ya lo había comprobado pues la chica constantemente se quejaba sobre el propósito de los portadores oscuros.

"-¿Es necesario esto?- dijo muy agitada la joven pelinegra de rodillas sobre el suelo. Su agotamiento era notable.

-Si, debes lograr tu invocación lo más pronto posible- contestó serio el muchacho de cabellos color plata de pie frente a ella.

-Pero- se sentó para descansar y recuperar el aliento- ¿por qué? ¿por qué nosotros?- de nuevo esa mirada de perrito que hacía sentir mal a quien la viera y sobre todo a él.

-Porque nos escogieron, nada más. Ya lo sabías.- miró hacia otro lado, no lo convenciera, no la dejaría esta vez.

-Aun así sigo sin entender ¿para qué destruir el mundo? ¿qué pasará después?

-Eso...- iba a responder pero no supo cómo responder. No tenía una respuesta, jamás le habían dicho que sucedería cuando todo eso terminara, ni siquiera se había puesto a pensar en ello. -No lo sé, preguntale a papá.

-Si no me evitara cada vez que lo intento...- dijo para sí- Como sea yo no quiero destruir la Tierra ¿tu si, hermano?- temía a la respuesta.

El albino no contestó, caminó de vuelta a la casa sólo diciendo- Terminamos por hoy."

Siguó caminando por el inmenso bosque, "¿tu sí, hemano?" se repetía en su mente una y otra vez. En aquel instante iba a decir que Sí sin dudarlo pero algo lo había detenido y no sabía qué. Efectivamente, eso era lo que más lo irritaba ese momento, ¿por qué tan de repente surgía ese recuerdo? Y más importante aún ¿por qué no podía asegurar que sí deseaba acabar con el mundo? Era sencillo, no quería hacerlo, muy dentro de él existía una parte que no deseaba acabar con todo, sin embargo jamás aceptaría aquellos pensamientos, su padre no lo perdonaría, ninguno de sus compañeros de hecho. Si lo hacía, si los llegaba a traicionar como lo hizo su hermana él seguramente sufriría el mismo destino que ella, su alma sería reemplazada por la de un Inmortal Terrestre el cual se encargaría de terminar el trabajo. Sumergido en sus pensaminetos entró a su casa sin darse cuenta, incluso había ignorado a Misty, ésta lo saludó cariñosamente y él simplemente pasó de largo hasta su cuarto. Eso desconcertó totalemente a la joven.

-¿Kiryu?- lo llamó extrañada cuando al fin llegaron a la habitación del albino. Éste se recostó en su cama.

-Oh, Misty- la miró un poco sorprendido pues no había notado su presencia- ¿sucede algo?

-Es lo que te pregunto yo- se sentó en el borde del colchón.

-No pasa nada, no te preocupes- sonrió levemente y se sentó también. Ella lo miró directamente a los ojos, estaba usando aquél don que siempre había tenido: leer las miradas. Kiryu se lo notó y trató de evitarlo pero fue algo tarde.

-¿Es Carly, cierto?

-Podría decirse que si- aceptó al fin contarle pues sabía que su novia no lo dejaría hasta saber el verdadero problema.

-Sabes como son las cosas y siempre supimos que esto podría pasar.

-Lo sé, es sólo...- hizo una leve pausa- ¡ah!¡me molesta pensar en todo lo que dijo!- entonó con enojo.

-No te entiendo- posó su mano en el hombro del chico para tratar de calmarlo.

-¡Estos recuerdos vienen a mi tan derrepente! ¡Y justo a un par de días de la batalla!

-¿Recuerdos? ¡Kiryu! ¡¿No estarás teniendo dudas, o...?!- al ver cómo su novio agachaba la cabeza dedujo la respuesta- ¡No! ¡No puedes!- se levnantó muy alterada- ¡No debes!

-¿Y si Carly tenía razón?- la miró triste y desorientado.- Tal vez podríamos dejar...

-¡Jamás!- cortó rotundamente- No me pidas algo así...- en su rostro el dolor se hizo presente- ¿Has olvidado todo el sufrimiento que hemos sentido a causa de esos salvadores?- el muchacho quedó pensativo- ¿Has olvidado que mi hermano murió por su culpa? ¿O el dolor que sentiste cuando se llevaron al tuyo?

La pelinegra había tocado un punto sensible, recordar aquello era insoportble para él, siempre lo ponía furioso. Se levantó; en seguida la abrazó fuertemente. -Tienes razón, no sé cómo pude dudarlo. Gracias Misty- la besó y cuando se separaron la tomó de la mano llevándola fuera de la habitación- Vamos, debemos prepararnos- ambos salieron con una sonrisa de entisuasmo.

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Tenían poco menos de un día. Los avances en sus invocaciones eran notables, podían mantener al menos dos monstruos a la vez, incluyendo a su dragón salvador, y por un buen periodo de tiempo. Sus cuerpos estaban exhaustos y el frío era cada vez más intenso, pero no por ello dejarían de practicar. Debían ser lo suficientemente fuertes para enfrentar a sus enemigos, el mundo dependía de ello. No sabían por qué el destino los había elegido sin embargo no les importaba, darían lo mejor y harían todo lo posible por preservar la vida. La nieve caía lentamente y ocasionalemnete una corriente de aire helado se presentaba haciendo temblar a los cuatro jóvenes y dos niños invocadores que trabajaban arduamente en el patio de aquella gran casa, hogar de muchos niños, entre ellos cierto muchacho pelinaranja.

Había dejado de entrenar unos minutos antes, estaba congelado y necesitaba algo caliente para devolverle la energía. Fue hasta la cocina y tomó una taza llena del chocolate que Akí les preparó aquella mañana; se lo agradecía enormemente en esos momentos. Tenía un sabor exquisito sólo faltaba un delicioso pan dulce para hacer perfecto aquel instante. "Un pedazo de pan para cenar en navidad" pensó y se sorprendió. Hacía mucho tiempo que no recordaba su vida antes de vivir con Martha, de hecho todo ese periodo era muy borroso en su mente, aún así mantenía presente un sentimiento agrdable. Trató de encontrar entre sus memorias quién pronunció la frase. De pronto algo llegó a su cabeza, una figura, más alta que él.

"-Vamos, deja de llorar, no te preocupes- dijo una sombra al niño de cabellos alborotados color naranja- De ahora en adelante seré tu hermano mayor y te protegeré. No debes temer cuando yo esté cerca- aseguró con animo. El otro pequeño se tranquilizó, hubo un pequeño silencio que fui interrumpido por el estómago del menor- Ja, veo que tienes hambre. Estás de suerte, apenas iba a conseguir algo de cenar. Es navidad y no podemos celebrar sin comida- tomó al infante de la mano y lo jaló para que lo siguiera. Caminaron unas cuantas cuadras hasta estar frente a un puesto de pan. El dueño los miró con repugnancia y molestia.

-¡¿Qué quieren aquí?! ¡Largo!- les gritó, lo que asustó al más pequeño pero el otro sólo rio divertido.

-Disculpe señor, ya nos íbamos- dijo y rápidamente tomó como pudo dos panes antes de comenzar a correr con el otro niño detrás suyo. El panadero saltó de sorpresa y trató de perseguirlos sin conseguirlo. Los pequeños sólo escuchaban las quejas del hombre mientras se alejaban cada vez más.

Llegaron hasta un callejón, al final de éste una puerta verde era la entrada a un edificio totañmente abandonado. El mayor quitó una tabla de la entrada y le indicó al otro que pasara. Cuando ambos estuvieron dentro le dió uno de los panes al de cabellos naranjas y él se quedó con el otro. Enseguda comenzó a comerlo- Un pedazo de pan para cenar en navidad- dijo con la boca llena- Anda, come el tuyo- el otro chiquillo obedeció inmediatamente- ¿Cómo te llamas?

-C-Crow- respondió con tímidez.

-Genial, yo soy Kiryu pero puedes llamarme hermano."

En ese momento los dos niños de cabellera verde entraron también en la cocina, lo buscaban para que los ayudara a practicar otro rato. El joven con resignación aceptó pues aun no terminaba su bebida, pero no podía negarse a los infantes, a ningno en general. Había prometido que ayudaría a todos los que le fuera posible, como alguna vez alguien lo había hecho por él.

Salieron y pudieron ver a los otros tres jóvenes terminando una pequeña batalla que acordaron. Aki se alejó pues su monstruo había sido vencido, sólo quedaban el de Yusei y el de Jack. Sin embargo éstos decidieron tomar un descanso pues debían recuperar la fuerza suficiente para esa noche o no serían capaces de siqueira causar un leve rasguño a sus oponentes. El rubio se recargó en un árbol no muy lejos de allí, desde donde observaba a los más jóvenes realizar sus invocaciones; en cambio los otros dos tomaron un sitio más apartado para no interrumpir a sus compañeros..

-No puedo creer que este momento haya llegado- habló Aki sin dejar de mirar a los infantiles salvadores. Yusei la miró algo confundido.- Pensé que estaría muy contenta por ello pero no es así.

-¿Lo dices por tus padres?- preguntó con calma el muchacho.

-Si, supuse que me encantaría poder vengarlos pero...- la pelirroja agachó la mirada como si el remordimiento la consumiera.

-Ya veo- se acercó más a ella poder verla de frente. En verdad era una chica realmente hermosa. Sus ojos café claro y brillante hacían un complemento perfecto a su cabellera carmín, por decir lo menos. -No te preocupes, sé que estás haciendo lo correcto.

-Yo...- al igual, ella se perdió en su mirada zafiro. -tengo miedo- confesó. Él iba a contestar algo para animarla pero esperó a que terminara. -Tengo miedo de mi misma. ¿Qué pasará si no logro controlar mis poderes, como aquella noche? ¡Podría destruir Satélite!¡Y..!

-Aki- interrumpió el pelinegro tomándola de las manos- Eso no ocurrirá. Puedo asegurarlo. Y si esas dudas regresan, recuerda que no estás sola. No tienes que enfrentarlo tú únicamente, te apoyaremos.

-Yusei...gracias- no aguantó más y lo abrazó, una pequeña lágrima apareció y recorrió su mejilla pero el salvador no pudo verlo pues ella escondió su rostro, sólo correspondió a la caricia envolviéndola con sus brazos. Sus corazones latían con fuerza, de emoción y temor a la vez. Estar de esa forma con el otro los sonrojaba hasta sentir estallar su ser sin embargo también sabía que ese podría ser el último momento para estar juntos; después de eso las posibilidades de no regresar estaban presentes. Una sonrisa apareció en sus rostros porque concluyeron que no debían pensar de esa forma; lo lograrían definitivamente pues luchaban por todo lo importante para ellos. Entre todos tenían la fuerza necesaria para lograrlo, sus vínculos crecían cada segundo que pasaba. El tiempo los confortaba y a esos dos jóvenes éste no importaba en ese instante. Permanecieron en esa posición largo rato sin notar que sus amigos ya se habían retirado, dejándolos a solas bajo la lluvia blanca.

Rua y Ruka fueron a buscar un suéter o algo más abrigador, una bufanda, unas ojereras, lo que fuera. El frío les calaba hasta los huesos, sabían que cada vez estaría peor; los pronósticos indicaban una peligrosa tormenta; ésta se encontraría con Satélite en la madrugada. No había tiempo, algo peor los esperaba sin embargo estaban listos, o al menos uno de ellos parecía estarlo. El niño no dejaba de sonreír y de decir "No puedo espererar, quiero ver sus caras cuando los derrotemos" no obstante la niña no contaba con la misma seguridad de su hermano. Le preocupaba que éste fuese a lastimarse gravemente por su culpa, pues lo conocía perfectamente y sabía cuanto se arruiesgaría por protegerla, cual fuera el costo.. Sin importar que no tuviese marca de salvador. La pequeña pensó en buscar al sexto héroe, así posiblemente su hermano no tendría que exponerse por ella, más no hubo pista de él; lo intentaron por todos los medios posibles pero nunca apareció.

-No tienes por qué hacerlo- dijo Ruka a su gemelo el cual finalmente había encontrado algo para taparse.

-¿Huh? ¿De qué hablas?- preguntó mientras se ponía una chamarra azul ultramar.

-Sobre lo de alrato. Puedes quedarte si quieres.

El niño se sorprendió ¿acaso ella no deseaba que la acompañara y ayudara? No, la conocía bien y supo enseguida que ese no era el motivo. -Ruka deja de bromear.

-¡No lo hago! ¡Puede ser muy peligroso! Yo sólo...- comenzó a llorar. Evidentemente tenía miedo.

Su hermano corrió a abrazarla-Sé que quieres protegerme pero no es necesario. Soy tu hermano mayor y yo debo ser el que te proteja a ti.- las lágrimas también querían aparecer en su rostro, no soportaba verla de esa forma, por eso prometió siempre cuidarla.

-¡Rua!- se hundió más en él, eso le daba el animo suficiente. No sabía por qué había pensado en dejarlo si él le brindaba el valor necesario para salir adelante, sin él seguramente se sentaría a lamentarse todo el día en lugar de enfrentar la situación.

-B-basta d-deja d-de-llorar.-no pudo más y salieron todas las lágrimas que trató de contener momentos antes.

-No, no lo haré- dijo entre sollozos.

-¿Qué les ocurre?- preguntó Crow quien los había idos a buscar pues tardaban demasiado.- Vamos, tranquilos, todo va a estar bien- los consoló abrazándolos a permanecieron el tiempo que les fue necesario, estaban asustados pero sabían que se tenían el uno al otro y además a sus demás amigos. Incluso a Jack.

El rubio decidió permanecer alejado de sus compañeros. Por unos momentos. Necesitaba aclarar su mente. Conocía la situación, debía rescatar a Carly de alguna manera o perecer en el intento. ¿Por qué pensaba tan drásticamente? Porque le debía mucho; gracias a ella dejó de ser el tonto apático que era; y aunque para otros eso podría ser nada, para él significaba mucho. Ella le recordó su propósito y lo animó.

"-Oye Jack- dijo la chica pelinegra a su lado.- ¿Tienes alguna meta o algo por el estilo?

-Por supuesto.

-¿Y cual es?- vaya que le gustaba preguntar, pero tratándose de esa chica en particular no le importaba.

-Ser el "Rey".

-Eso suena muy egocentrista ¿sabes?- lo miró un poco desilucionada. No pensaba que él fuese a ser de ese pensamiento. Decidió indagar un poco más- ¿Rey de qué?

-No lo sé, lo que sea. Tal vez de invocaciones.

-Eres muy bueno para eso, estoy segura de que lo conseguirías- le sonrió.

-Por supuesto- contestó como si fuese muy obvio.

-¿Y por qué quieres ser el Rey? ¿Dinero?

-No.

-¿Fama?

-Tal vez- al ver que la chica se impacientaba fue más explícito- Quiero demostrarles a todos cómo Jack Atlas, un satelital, puede ser el mejor del mundo.

-Ya veo, con eso podrías generar más respeto hacia los satelitales por parte de toda Ciudad Neo Domino, incluso de todo el planeta. - lo meditó unos segundos y luego se lanzó hacia el ojivioleta en un fuerte abrazo que lo hizo perder el equilibrio a tal punto de caer.-Sabía que no eras malo.- concluyó. Ambos recostados sobre el pasto podían ver el cielo despejado con algunas estrellas que se asomaban por allí.

-Por supuesto- dejó que la joven se recostara sobre su pecho y la tomó de la mano. Permanecieron así largo rato y en silencio hasta que Carly lo comenzó de nuevo- Te estaré animando siempre, hasta que lo consigas.- ese último comentario agradó mucho al salvador y de nuevo la tranquilidad regresó.

-Jack- él sólo hizo un sonido en señal de que la escuchaba- ¿Querrías empezar a responderme con más de dos palabras?

-Si, quizá podría"

La salvaría, en definitiva, a cualquier costo. La haría regresar y cuando al fin lograra tenerla de nuevo a su lado nunca la volvería a dejar.

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El momento llegó. Media noche y el lugar del encuentro estaba desierto. No había ningún sonido aparte del ocasionado por los fuertes vientos que movían con desesperación los árboles. Generalmente en aquel sitio se escuchaba eventualmente el riuido de algún animal que entre los arbustos, o el cantar del buho; esa noche alguien había apagado el bosque. La nieve golpeaba insesantemente a las siete figuras que se alzaban enmedio de ese claro, pero no les importaba, estaban alertas a cualquier movimiento.

De pronto, como si hubiesen hecho enfadar al dios de la ventisca, el aire comenzó a adquirir extranamente más fuerza. Definitivamente no estaba bien, se percataron de ello sin embargo fue demasiado tarde; la corriente se convirtió en un torbellino que los atrapó antes de que pudieran evitarlo. En un instante el caos reinaba el lugar y al otro la calma lo gobernó.

En aquel lugar, donde nadie puede llegar, sólo por casualidad, desaparecieron siete personas en solo unos segundos.

Cada vez se acerca más el final; me divertí mucho escribiendo este capítulo. ¿Qué les está pareciendo? ¿Alguna duda o sugerencia?

Gracias por continuar leyendo.