Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Un miércoles más que estoy aquí, puntual, como muchas veces antes no lo he sido, bueno, aprovechando mi mañana que comenzó más productiva que nunca y no con prisas, aprovecharé para actualizarles ahora, porque me espera un día ajetreado con el trabajo y no sé si después tenga tiempo, y se me olvide que no actualicé, contando también que con esta historia no me he retrasado ningún día de actualización, así que tengo que sentirme bien por eso, pues ojalá la historia siga gustándoles, muchas gracias por todo el apoyo que me brindan 💖 nos leeremos después.
Gracias por todo.
Cualquier cosa, no duden en hacérmelo saber.
El tren iba a una velocidad demasiado lenta, o eso pensaba Lily, que por alguna extraña razón, estaba enfadada con su mejor amiga, tanto que aceptó que Terry Nott se uniera a ellas de regreso, intervino algunas veces en la charla, pero no recordaba con exactitud sus aportes, la nota seguía apareciendo frente a ella cada que cerraba los ojos.
«Te tengo.»
—En serio, tus vacaciones tendrán que ser las mejores de todas –murmuró Terry –tengo años intentando convencer a mi padre de ir a un lugar donde pueda broncearme lo suficiente, pero se niega a eso.
—Ahora eres mayor de edad –sonrió divertida Alice.
—Cierto ¿y qué harás en vacaciones, Lily? –le sonrió, la joven posó su mirada olivo en él y cerró los ojos un momento.
«Te tengo.»
—Mis padres estarán de vacaciones en algún lugar –murmuró –y mis hermanos, ciertamente estarán haciendo lo propio.
—Y ¿qué pasará contigo? –elevó una ceja.
—Bueno –Lily hizo un mohín, que le ameritó cerrar los ojos.
«Te tengo.»
—Pasaré vacaciones con Teddy, el ahijado de mi padre.
—El ahijado de tu padre –murmuró Alice confundida –pensé que Teddy, era tu amigo.
—Supongo que estás más familiarizada con sus relaciones que yo –se encogió de hombros Lily, sin quitar la mirada enfadada de su amiga.
—Pues no –se encogió de hombros –pero solía estarlo de las tuyas.
—Creo que no es el caso, Alice –se burló, sin poder quitar el tono cortante –supongo que pasar un fin de semana con él, te ha vuelto más amiga suya que yo.
Terry se quedó en silencio, sin despegar la vista de la pelirroja, que se acomodó en el asiento subiendo sus piernas en los espacios vacíos, Alice no dijo nada, simplemente se quedó callada.
—Iré a buscar a la señora del carrito –murmuró Alice.
—Pasó por aquí hace una hora ¿no lo recuerdas? –Soltó Lily –ah, es que tu mente está bastante ocupada en Teddy.
La rubia volvió a sentarse en su lugar, observó a Terry, que se encogió de hombros sin poder dar una explicación de la actitud de la pelirroja, así que para aminorar la incomodidad, se enfrascó con Alice sobre algunas cosas del colegio, eso pareció relajar a Lily.
—Estamos por llegar a la estación –murmuró Terry –espero que pasen unas increíbles vacaciones, chicas.
—Sin duda, pasar las vacaciones en el caribe, se volverá en mi tradición –rieron.
—X—
Las dos amigas bajaron del tren, encontrar a Teddy entre el mar de gente nunca había sido un reto para Lily, salvo en esa ocasión, que fue Alice la primera en verlo, levantó la mano para saludarlo, el metamorfo sonrió de oreja a oreja y se acercó a ellas, su mirada fue hasta Lily, que estaba más que seria.
—Ah –se aclaró la garganta –hola chicas.
—Hola –soltó cortante Lily.
—Hola, Teddy –sonrió Alice –espero que te llegara mi recado.
—Sí lo hizo, olía bastante peculiar –soltó una risa.
—Lo notaste, le rocié perfume, bueno, verás, es que olía un poco mal –se encogió de hombros.
—Aunque, la verdad, no lo entendí del todo.
—Yo los dejaré en su –Lily hizo un ademán extraño –su romance.
Alice suspiró, logrando que Ted la observara y elevara una ceja completamente confundido sobre lo que estaba pasando en ese momento.
—No comprendo –murmuró.
—Ah, mi nota iba en el sentido de que… ya sé que te gusta Lily –sonrió.
—Es que… bueno –el nerviosismo aumentó cuando la pelirroja regresó con su baúl.
—No te preocupes, es nuestro secreto, nadie se enterará.
—Y ¿ya podemos irnos o seguirán cortejándose aquí?
—No, no, vamos ¿vienes, Alice?
—No, me iré sola a casa, no creo que…
—Traje auto –murmuró –te llevaremos al Caldero, no creo que a Lily le moleste ¿o sí?
—Para nada –soltó fingiendo entusiasmo y se alejó de ellos.
—No sé qué le pase –murmuró Alice para Ted.
Alice ocupó el asiento del copiloto, ganándole a Lily, no dijo nada, simplemente se limitó a abrir un libro que había sacado de su baúl, en lo que ellos caminaban de forma lenta hasta el auto, como si fuesen la pareja más enamorada del mundo.
—Gracias por traerme y ¿piensas quedarte ahí, Lils? –sonrió.
—Ah, es que te vas.
—Sí –sonrió –no lo dejarás ir solo ¿o sí?
—Vengo en la parte trasera, si no se dieron cuenta en todo el trayecto.
—Pero ahora puedes venir adelante con él.
—Te ayudo a bajar el baúl –soltó Teddy y bajó del coche.
Lily descendió lentamente, podía verlos por la pequeña rendija que había por la cajuela, la mano de Alice acarició la de Teddy, éste cerró la cajuela y la rubiecita se estiró para besarlo en la mejilla de modo más que cariñoso.
—Con cuidado, está de muy mal humor.
—Lo tendré, tú igual ¿quieres?
Encendió la radio cuando Teddy abrió la puerta y subió, la observó con una linda sonrisa que ella no pudo imitar, se limitó a observar por la ventana, haciendo que él comprendiera que esas vacaciones serían completamente diferentes a lo que él había pensado, realmente no lo había perdonado del todo.
—Me mudé –le informó –dejé el apartamento, así que espero que mi hogar te agrade, digo, pasarás tiempo ahí.
—Como sea.
—Por cierto, Rose me pidió que te dijera que…
—Ah, Rose ¿la has visto?
—Sí, un par de veces, hemos ido a cenar juntos.
Lily sonrió, así que al final, salía con Rosie, y quería mantener algo en secreto con Alice ¿Qué clase de persona era realmente Teddy, que nunca se había dado cuenta? Sacudió la cabeza tratando de alejar la idea de su mente, cerró los ojos y suspiró.
«Te tengo.»
Estacionó el auto, en una zona de muggles, así que eso queriendo y no, atrajo a Lily a un súbito de adrenalina, siempre habían hablado de hacer algo así, alejarse de los magos y ser simples y tontos muggles, sería divertido, obviamente tomarían sus precauciones.
La emoción murió cuando recordó que habían estado peleados, el muy idiota había preferido hacer algo así cuando ellos pasaban por su peor momento, por un momento, la bilis mató la emoción, no dejó que él le ayudara con sus cosas.
Una casa.
Teddy había rentado una casa, ¿era para él solo? ¿Los muggles no tomarían a mal ver a tantas mujeres entrando y saliendo de ese lugar?
—Estás seria ¿qué es lo que cruza tu mente?
—Que quizás tus vecinos crean que eres una clase de gigoló –observó alrededor, la decoración parecía tener tiempo ahí.
—Ah ¿por qué lo dirían?
—Alice, Rose, ahora yo ¿qué crees que piensen los muggles?
—No me interesa lo que piensen de mí, además, la chimenea está conectada a la red flu, las ventanas tienen un encantamiento, aquí sólo se ve y se escucha lo normal para ellos.
—Ya veo –comentó sin externar lo emocionada que estaba.
Por alguna extraña razón, ya no se sentía cómoda con la idea de abrazarlo por cosas sin sentido como esa emoción, ahora su ex mejor amigo y confidente, tenía una casa para sí mismo, y quería bailotear y brincarle encima, mientras le besuqueaba las mejillas.
—Sólo te falta el gato o el perro, para que pases desapercibido.
—Ah no, eso está prohibido aquí –murmuró –en el contrato establecía que nada de mascotas, de ninguna clase.
—Espantoso, que bueno que… -borró la sonrisa y salió al patio trasero.
El espantoso aire helado golpeó sus mejillas, haciendo que su nariz se pusiera roja y sus labios se resecaran, había olvidado el gorro y el abrigo dentro, ese lugar tendría que ser maravilloso en primavera, sin duda había elegido un buen lugar para vivir.
—Sin duda a Rose le encantará.
—En realidad no le gusta mucho, ni a Domi.
—Ah, ya han venido.
—Sí –hizo un mohín –sé que las cosas entre nosotros no están del todo bien, pero ¿puedo ser honesto contigo?
—No lo sé ¿puedes? –entrecerró los ojos.
—Ellas han estado actuando especialmente raro desde las vacaciones pasadas, es como…
Lily se rió, divertida, no había prestado mucha atención a sus primas por estar en primer lugar, intentando conquistar a Scorpius y después, sufriendo por ser traicionada por Ted, que ni le había pasado por la mente que el chico por el que peleaban esas dos, sólo era Edward Lupin, no era otro chico más especial que él.
—Ahora te ríes.
—Dime ¿cuál de las dos te gusta? –Elevó la ceja –se honesto, elige a una.
—No es tan simple –se encogió de hombros –y no veo porqué tendría que elegir entre alguna.
—Porque ese acoso no se detendrá hasta que decidas cuál de ellas, es el gran amor de tu vida por el cual dejaste a Vic.
—Yo no dejé a Vic por ninguna de ellas –informó.
—Por alguien la dejaste ¿no es así? –Se encogió de hombros –es mejor que pongas en orden tus sentimientos por alguna de ellas, o simplemente, seas honesto con alguien en tu vida y les digas que ninguna te interesa.
—Supongamos que les digo que no me interesan de esa forma ¿qué crees que pase?
—Te superarán –se burló.
—Ah, significa que ya superaste a Scorpius –Lily se giró hasta él, enfadada.
—Eso no te interesa –bufó.
—Pensé que intentaríamos ser amigos, de nuevo, Lily.
—Perdí mi confianza en ti, Edward, no esperes recuperarla tan pronto y de la nada ¿o pensabas que pasaría? –Se burló –creo que sería más fácil un obliviate.
—Jamás recurriría a algo tan bajo, Lily.
—Es bueno saber que no lo harías.
Los copos de nieve comenzaron a caer, pero ninguno se movió, Teddy tenía su abrigo puesto pero no estaba abotonado, mientras la pelirroja frente a él no tenía nada abrigador que le cubriera, sus mejillas se pusieron rojas, así que él suspiró, dando por terminada la charla.
—Es mejor que entremos o te enfermarás –murmuró.
—Sí, es una buena idea.
Lily entró ocultando el rostro, tratando de quitar de su mente el impulso que un momento atrás había tenido, de ir hasta él y abrazarlo de tal forma de quedar cubierta por el abrigo del metamorfomago.
Últimamente esos pensamientos iban muy seguido a su cabeza, jamás antes los había tenido, ahora era como si tuviera un filtro que le evitaba ser impulsiva con él, si no hubiese pasado nada con Scorpius ese verano, quizás afuera lo hubiese abrazado y llegando a la casa del chico ella le habría brincado encima.
—X—
Lily despertó temprano al día siguiente, no había ruido alguno ni siquiera olor delicioso que le diera a entender que Teddy la consentiría para ganarse su cariño de nuevo, bajó las escaleras, pero se detuvo a la mitad.
—Así que se va a casar –murmuró Ted.
—En año nuevo, después planearán las cosas para que toda la familia esté reunida, pero lo primero será íntimo.
—Hay algo en Violet que no me agrada –musitó Ted.
—Quizás la forma en que te coquetea ¿no es eso? –se burló Rose.
—Oh, vamos, Rosie –se burló Ted –no soy la clase de chicos que les gusta a las mujeres como ella.
—Ted, eres… -se quedó callada un momento –atractivo, inteligente y divertido, ya no está tan joven, incluso tiene cuatro años más que James.
—Sí –se burló –eso ni por un momento…
Lily terminó de bajar la escalera, observó a Rose y le sonrió, yendo hasta ella y abrazándola fuertemente.
—Qué bueno que estás aquí Rosie –chilló feliz –significa que pasarás Navidad con nosotros ¿cierto? –sonrió Lily.
—Ah –la pelirroja de piel mulata observó a Ted.
—Ayer no paraba de decir lo mucho que le encantaría que vinieras a pasar Navidad con nosotros –informó, ambas observaron a Ted, Rose con una sonrisa que podría iluminar medio país, y Lily, disfrutando meterlo en ese aprieto.
—Sí, ven, me encantará a mí y a Lily pasar Navidad contigo.
—Bien –aceptó encantada –los veré después, tengo cosas que hacer en el trabajo.
—Ten un día encantador –la besó Ted en la mejilla.
—Hasta luego, Lily –se despidió de su prima y usó la red flu.
—Eso fue cruel –musitó Ted enfadado.
—Cruel ¿qué? Ya decídete.
—Fue cruel, porque estás alimentando una esperanza que obviamente no existe, es como si Scorpius hiciera algo así contigo, iré a trabajar, y por favor, evita meterme en problemas.
Lily suspiró abatida, ella simplemente quería que Ted admitiera la verdad, si le interesaba alguna de sus primas, que lo dijera o si simplemente, ninguna lo hacía, exactamente, que evitara de una vez por todas seguir alimentando una ilusión en ellas.
Lily mejor que nadie comprendía como se sentía eso.
—X—
Se dejó caer en el sofá de tres plazas, estiró los brazos, elevando un poco su playera de su pijama y cerró los ojos un instante, había perdido el apetito después de la manera en la que Ted le había contestado, jamás había sido así de rudo y grosero con ella.
Bueno, no es como si ella estuviese comportándose de una manera más agradable, así que se prometió que intentaría ser menos cruel con las personas, ellos no tenían la culpa de las preferencias de Scorpius, de que él jamás se fuese a fijar en ella.
Teddy llegó a su casa después del trabajo, colgó su abrigo y su sombrero y colocó las llaves en un espantoso contenedor en forma de Duendecillo de Cornualles que Lily le había obsequiado hacía casi trece años.
Entró a la sala, esperando encontrar alguna cosa diseñada para pelear, pero no, la jovencita estaba dormida en el sofá, completamente acurrucada, se veía tan hermosa, que no pudo evitar sonreír.
No la despertó, por su atuendo, no había probado bocado alguno en todo el día, así que se apresuró a preparar la cena, el olor debió despertarla, porque lo sacó de sus pensamientos cuando sintió el calor de su cuerpo junto a él.
—Estará listo dentro de unos minutos.
—Genial –sonrió, caminando lentamente hasta el otro lado de la isla.
Ted siguió en los suyo, mientras las mejillas rojas de Lily complicaban su concentración, aunque no dijo nada, colocó un plato abundante frente a Lily y dejó el suyo frente a la chica, que le sonrió y agradeció suavemente.
—Y ¿qué tal tu día?
—Bien, lo normal –admitió Ted –y… ¿el tuyo?
—Entretenido –sonrió –lamentablemente un hombre murió en tu patio trasero –la cuchara de Ted se detuvo a mitad de su trayecto –un hombre de nieve –informó, dos ángeles de nieve volaron con él –rió.
—Ajá ¿y al menos te abrigaste? –elevó una ceja.
—Claro, no, la verdad no, descubrí después del tercer ángel de nieve que el abrigo los deja panzones, y bueno, tuve que solucionar el problema.
—Lily ¿qué voy a hacer contigo? –negó.
—Ya no soy una niña –refutó.
—Eso lo sé, créeme que no necesitas recordarlo.
—Comenzaré a portarme como alguien de mi edad, cuando salga de Hogwarts, y pueda hacer magia –sonrió.
—Come, o te sentirás peor –la animó.
Lily observó a Ted ir hasta una gaveta, sacó una poción y la puso frente a ella, la chica sonrió, no importaba cuán enojada estuviese con él, lo adoraba.
