¡Que hay chicos! Traigo el nuevo capítulo de "Identidades Ocultas" el MaBill oscuro, este fic ya casi acaba solo quedan pocos capítulos.

Disclaimer: Aclaro que la serie de televisión y comics de Gravity Falls no me pertenecen, y que todos los derechos de este mismo pertenecen a su creador Alex Hirsch, y a la compañía Disney. Yo solo hago esta historia ficticia con fines de entretenimiento para el Fandom y lectores.

Personajes: Mabel Pines/Estrella Fugaz, Bill Cipher.

Clasificación: M

N: ¡Tengo una advertencia! UwU Mayores de 18+

Relación menor, Leve muy pero muy leve soft lime. Lo demás sigue en pie pecadores.

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Capítulo Diez: Final de la Pesadilla, por ahora.

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El rubio soltó un largo suspiro frustrado, observo a la castaña que tenía aun sentada en su regazo con el rostro oculto en su pecho. Desde esa vista se veía adorable. La tomo de la cintura y la levanto con sumo cuidado para llevarla a la cama, depositándola suavemente separándola de él. Bill observo su expresión llena de confusión y tristeza, sus mejillas rojizas y las pocas lágrimas que manchaban su rostro inocente. Con su mano se enjugo las lágrimas apartándolas. Tomo su rostro levantándolo y capturo sus labios en un corto beso. Que reflejaba una promesa de regreso.

- No salgas. – Acariciando su rostro. – Espera aquí. – Acomodándose parte de su ropa, la observo que mantenía su mirada en él. – Regresare… - Besando su frente.

- Bill… yo. – Dije un poco dudosa en mi voz.

- Solo espera.

Bill camino hacia la puerta abriéndola y mostrando una última mirada a la castaña. Había desaparecido por aquella puerta de roble oscuro, dejándola dentro de esa habitación, donde estaría segura.

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Mientras tanto parte de la pandilla del demonio de sueño luchaban contra los rebeldes. Bill había llegado al lugar del ataque, viendo un mecanismo robótico de la cabaña atacando sus secuaces y parte de su castillo. Ninguno de su ejército podía con la cabaña.

- Pacifier ¿qué ocurre aquí? – Preguntando al demonio de la pesadilla que estaba en el suelo algo derrotado.

- Señor, no podemos tocar la cabaña. Es como si hubiera una barrera bastante fuerte. – Dijo Pacifier.

- Tonterías no hay nada fuerte. – Dijo Transformándose enormemente para proporcionar un puñetazo a la figura robótica, llegando a empujarlo, pero consiguiendo quemarse parte del dorso de su puño. – Una magia especial. – Dijo curioso. – Nada de eso impedirá que yo los aniquile.

El demonio arremetió con golpes la estructura robótica haciendo que rebotaran sus ataques y consiguiendo conseguir quemaduras, sin llegar a provocarle un daño a la cabaña.

- ¡¿Por qué maldita sea no te destruyes?! – Dijo furioso mientras conseguía ponerse rojo y con el ojos oscuro y la pupila blanca. - Intestas resistir inútilmente a tu derrota.

Dentro del robot de la cabaña se encontraba Dipper, Stanley y los demás luchando contra Bill.

- Llego el momento para realizar el siguiente movimiento. – Dijo Dipper, jalando una palanca para ir directamente en el ojo del demonio triangular consiguiendo anclarlo para tirar de él y arrancarlo.

- El dorito esta tuerto, repito el dorito esta tuerto. – Dijo Grenda confirmando con éxito el golpe de Dipper.

- Hemos logrado sacarle el ojo. – Dijo Candy.

– ¡Lo tenemos! – Dijo Dipper. Habían conseguido dejarlo ciego. – Chicos no hay tiempo que perder, vamos a continuar como lo planeamos.

Todos se colocaron en los tubos de escape para ser expulsados directamente al castillo.

- Recuerden hay que rescatar al tío Ford y Mabel. – Dijo Dipper. – Y si es posible el pueblo, entre más seamos, más posibilidades tendremos para derrotar a Bill.

- Nosotros buscaremos a Mabel. – Dijo Stan señalando a Wendy. – Ustedes busquen a mi hermano.

- Soos tú me acompañaras al igual que tú viejo McGucket, iremos a buscar al tío Ford. – Dijo Dipper.

- ¡Hey! no nada más irán ustedes – Colocándose en uno de los tubos. - Yo también voy pero iré a buscar también a Mabel. – Dijo Pacifica.

- De acuerdo. – Dijo Dipper.

- ¡Todo listos! – Dijo Wendy antes de golpear el botón de eyección y salir disparados al castillo.

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Dentro del castillo habían pasado unos 30 minutos desde que Bill se había ido. La castaña seguía sentada en el mismo lugar donde la había dejado.

Mabel se llevó sus dedos tocándose los labios, donde la había besado anteriormente. Su corazón latía fuertemente ante lo que habían hecho. Estaba confundida por que se había dejado llevar por el momento de sus emociones. El miedo que le tenía al igual que la pesadilla, lo había desechado por solo un momento. Aunque no estaba segura de que tuviera sentimientos de amor hacia él.

- ¿Qué me está pasando? – Murmuro para sí misma. – Es lo mismo que en la burbuja.

De repente se abrieron las puertas revelando a una persona que jamás imagino ver.

- ¡MABEL! – Grito una voz mayor y rasposa.

La castaña alzo la vista y vio parado frente a la puerta a unos de sus seres queridos.

- ¡Tío Stan! – Se levantó de la cama para correr a su lado y abrazarlo.

- ¡Calabaza! Me alegra que te hayamos encontrado. – La abrazo con fuerza derramando unas lágrimas. – Pensé que te había pasado algo malo. No te hallábamos en ninguna parte de este castillo.

- Tío estoy bien. – Dijo apartándose para verlo. – Dime que eres real. Por favor… - Tocando su rostro.

- ¿Real? Lo soy querida, soy el único estafador y viejo avaro del pueblo que conoces. – Dijo riendo. – Ahora hay que irnos. No hay tiempo que perder.

- ¡Stan! – Grito una pelirroja acercándose a la habitación junto con la rubia. - ¡Mabel! Dios que bueno que estas aquí. – Abrazando a la castaña. – ¿Estás bien? ¿Te hicieron algo? – Examinando a la chica.

- ¡Mabel! – Dijo Pacifica abrazando a la chica.

- Wendy, Pacifica… díganme que son reales. – Tocando a la pelirroja y a la rubia. – Dime que eres real. – Diciéndole a Wendy.

- Sí, lo soy. – Tomando su mano. – No hay tiempo que perder, hay que irnos. Solo tenemos muy poco tiempo para escapar. Los demás están distrayendo a los secuaces de Bill y a él mismo.

- Cierto hay que salir de aquí.

- ¡Esperen!… esperen un momento, yo no puedo irme. – Soltándose de la pelirroja. – No puedo abandonar esta habitación. – Temía que volviera ocurrir lo de la última vez.

- Mabel no hay tiempo, vamos no sabemos cuánto nos queda antes de que ese triángulo endemoniado destruya la cabaña.

- ¿Y Dipper? – Pregunto Stan.

- Buscando a Ford junto con Soos y McGucket.

- ¿Dipper está también aquí? – Dije con mi voz rasposa.

- Niña no hay tiempo de preguntas, debemos salir rápido de aquí, él podría regresar. – La tomo de la cintura para cargarla contra su hombro.

- ¡Esperen! No bájenme, no puedo dejar aquí… - Dijo, mientras pataleaba. - ¡Wendy, Pacifica, Tío Stan! ¡Déjenme! – Dijo alarmada.

- Mabel cálmate. – Dijo la rubia tratando de tranquilizarla.

- Mabel, lo siento no me dejas otra opción. – Menciono antes de darle un golpe en el abdomen y dejarla inconsciente.

- ¡Estás loca o que! – Dijo Stan alterado.

- ¡La has golpeado! – Exclamo la rubia.

- Me lo agradecerá cuando salgamos de este maldito lugar. – Dijo la pelirroja. – Ahora vámonos.

Stan la sujeto entre los brazos cargándola como novia mientras seguía a Wendy por el pasillo, cuidándose de que las criaturas o algún secuaz de Bill los viera. Llegando a la sala de trono donde se encontraba despejado observaron a Dipper, Soos y McGucket.

- ¡Chicos encontramos a Mabel! – Dijo Wendy acercándose a ellos. - ¿Encontraron a Ford?

- Tenemos un problema. – Dijo Dipper. – Mi tío se encuentra ahí. – Señalando el reposa brazo del trono. – Incluso están más chicos de que los recuerdo.

- Bill debió encogerlos. – Dijo Stan.

- Maldita sea como los des petrificamos. – Dijo Wendy furiosa al ver a su familia en el trono.

- Mis padres ahí están. – Dijo Pacifica viendo a su familia congelada.

De repente escucharon el sonido de un chistido provenir de arriba de unas jaulas. Dipper y los demás vieron que dentro de las jaulas se encontraba las reclusas de la pandilla de Gideon.

- Son ustedes. – Dijo el castaño. - ¿Qué hacen ahí?

- Ese temible demonio nos colocó aquí y nos empezó a torturar a cada uno de nosotros. - Dijo uno de los reclusos. - No para de preguntar por la chica y a donde había ido.

- El último que saco información fue de nuestro jefe. – Dijo Ojos blancos. – De él no tuvo piedad, mientras que a nosotros nos convirtió en piedras.

- ¿Cómo es que se mueve y pueden hablar? – Dijo Soos.

- Uno de nuestros compañeros se separó y cayo, rompiendo lo que podría decirse su conjuro. – Explico. – Tengo entendido que si mueven a una persona de ese trono, todos regresaran a la normalidad.

- Rápido busquen alguien suelto o fuera de su lugar. – Dijo Dipper.

Buscaron alrededor del trono encontrando que el acalde Tyler era el que estaba colocado en una mala posición, tomándolo del extremo de su brazo lo jalaron rompiendo el conjuro. Todos regresaron a la normalidad entre ellos el autor de los diarios.

- ¿Somos libres? – Dijeron algunas personas.

- Todos salgan. – Dijo Stan. – Escapen. – Todos los del pueblo salieron, excepto algunos quienes estaban dudosos de salir del lugar.

- Tío Ford. – Dijo Dipper ayudando al hombre mayor. – ¿Estás bien?

- ¡Dipper! – Dijo Ford algo alterado tomándolo de los hombros. - ¡Tu hermana hay que salvarla!

En ese momento observo a la chica siendo cargada por Stan.

- Oh cielos, gracias a dios. – Acercándose a ella. – Pero ¿está inconsciente?

- Tuvimos problemas con el rescate. – Dijo Pacifica. – Ella estaba…

- Mabel estaba resistiéndose. – Dijo Stan.

- Se rehusaba ser salvada, quería que la dejáramos en ese cuarto. – Dijo Wendy.

- Y no la culpo, lo que le hizo Bill no tiene juicio ni perdón. – Recordando la tortura que le hizo a su sobrina. – Debe ser estrés post traumático.

- Dices ¿que ese mal nacido le hizo algo? – Dijo Stan enojado.

- Sí. – Viendo con tristeza a la pequeña.

- Maldición, sabía que Bill iba tras ella, pero pensé que dejaría de molestarla cuando centrara su venganza en mí. – Dijo Dipper. – Mabel no merece esto.

- Créeme que yo tengo más culpa en esto. Y los daños que le hizo no son agradables. – Examinando a la chica y viendo que no tenía ni una lesión. – ¿Esto es extraño? Juraría que él la había golpeado severamente.

- Tío te acuerdas que tenías un plan para derrotar a Bill. – dijo Dipper.

- Por supuesto. – Apartándose de Mabel. – Si logramos hacer la rueda del zodiaco. ¡alguien tiene un lápiz o un bolígrafo! – Fijo su vista en unas latas de pintura que tenía los adolescentes del grupo de amigos de Wendy.

Se acercó a tomar una lata de pintura y empezó a dibujar un círculo y varios símbolos.

- Ehm… tío Ford, ¿no sabemos cuánto tiempo tenemos para detener a Bill?

- Genial, mi hermano perdió la cabeza y se puso a dibujar un círculo. – Dijo molesto Stan.

- Mi cabeza está bien y no es un simple círculo lo que dibujo. – Dijo Ford. – Es una fórmula para derrotarlo, el zodiaco de Cipher. – Empezó a nombrar a los símbolos. – Dipper tu eres el Pino, Mabel es la... Estrella fugaz. – Viendo que seguía inconsciente.

- Descuiden la cuidare. – Dijo una morena de pelo purpura. - ¿Ella va aquí? – Colocándola en su símbolo.

- Sí, intenta despertarla. – Dijo Ford.

- Háganlo cuidado. – Dijo Stan viendo con enojo a Wendy.

- Despertara, no la deje tanto tiempo inconsciente. – Cruzándose de brazos la pelirroja.

- De acuerdo, el signo de interrogación es Soos, el corazón es… Robbie. – Dijo Dipper señalando a los otros dos. – Pero ¿quién es hielo?

- Los símbolos no siempre son literales Dipper, puede ser una persona que es frio contra el peligro.

En ese momento los amigos de Wendy la nombran para que entre al círculo, tomando la mano de Dipper.

- Bien los lentes debe ser alguien erudito. – Dijo Ford viendo que entraba su amigo y colega al círculo. – La Llama. – Observando a la rubia entrar al círculo y tomar de la mano al anciano. – Stanley ven. – Señalando el símbolo de Fez.

- De acuerdo pero falta los dos símbolo. – Señalando el símbolo de la estrella de cinco picos y la estrella fugaz.

- El pentagrama… - Menciono Ford buscando en los presentes alguien que representara el símbolo.

Estaban a punto de completar el zodiaco cuando noto que faltaban dos personas: la estrella fugaz y el pentagrama.

- Demonios ¿quién es el signo de la telepatía? – Dijo Ford.

- ¡Gideon! – Dijo Dipper. – Pero él… ¿Dónde está?

- Muchachos. – Dijo Ojos blancos. – Nuestro jefe, fue asesinado.

- Gideon… - Menciono el castaño viendo el cuerpo sin vida del albino. – Perdón... – Diciendo tembloroso.

- Esto es grave. – Dijo Wendy.

- No puede ser, sin él el zodiaco está incompleto. – Dijo Ford. – También Mabel ¿Ella aun no despierta? – Pregunto a la chica que la cuidaba.

- Señor Pines ella aun no despierta. – Dijo Tambry.

- Lo sabía, sabía que esto no iba funcionar. Debemos buscar otra forma. – Dijo Stan volviendo a cargar a Mabel. – Primero que nada salir de aquí rápido…

- ¡NADIE SALDRA DE AQUÍ!

Una voz seria y con el tono molesto se alzó hacia ellos. Observando a un enorme demonio triangular entrar al castillo.

- Pensaron que se saldría con la suya, vaya humanos de intelecto inferior me sorprende más. Tal vez hayan liberado a los habitantes de este miserable pueblo y hayan dejado libre a mi estatuilla de oro de Seis dedos. – Acercándose a ellos. – Pero eso no impedirá que los extermine y los torture hasta el punto de suplicar por sus vidas. – Viendo que cargaban el cadáver de Gideon. - ¿Quién dijo que podrían llevarse mi decoración?

- Suficiente Cipher no dejaremos que continúes con esto. – Dijo Ford en medio de amenaza. – Te detendremos.

- Cerebrito sí que eres un estúpido, me trajiste todas las amenazas reunidas aquí. – Riéndose de ellos. – Muy fácilmente puedo eliminarlos. – Chasqueando los dedos atrapa a Ford y a Stan sujetándolos con la manipulación de las sombras.

- ¡Oh no Mabel! – La chica cae de los brazos de Stan, cayendo en el suelo siendo golpeada contra el piso. – Diablos.

Mabel lanzo un quejido de dolor despertándose del golpe, entre abrió los ojos notando a las personas presentes. Su hermano gemelo corrió a auxiliarla ayudándola a levantarse.

- Mabel ¿estás bien? – Dijo el castaño abrazando a su gemelo.

- ¿Dipper? – Con duda en su voz. – No es un sueño. – Correspondiendo su abrazo, detrás de su hombro vio a Bill con su ojo fruncido. – Bill… - Dijo con temor en su voz.

- Un momento que hace Estrella fugaz aquí. – Viendo a la chica aferrada a su gemelo. – Ella no debía salir, lo recuerdas… ¡Mabel! – Dijo furioso. - Pero descuida veo que no es tu culpa, estabas inconsciente querida, buscaremos quien fue el culpable. – Dirigiéndose a los demás signos. - ¡¿Quién de ustedes la saco?!

- Espera no, no lo hagas. – Dijo asustada la castaña, pero sus amigos se pusieron frente a ella para defenderla. – Chicos.

- Esto se acabó. – Dijo el viejo McGucket. – No nos dejaremos dominar. ¡Criatura de un solo ojo!

- No dejaremos sigas destruyendo el pueblo. – Dijo Pacifica apuntando a Bill.

- Cierto no te tenemos miedo. – Dijo Wendy mostrando su hacha.

- Has llegado muy lejos totopo parlanchín. – Dijo Robbie.

- No dejaremos que sigas con tus planes malévolos, sujeto triangular. – Dijo Soos.

- ¡Ah! Pero deberían. – Abriendo su ojo y chasqueando los dedos tomo posesión de todos ellos. – Creo que este castillo necesita redecorarse. – Termino convirtiendo a los símbolos en banderas a excepción de los chicos y los tíos. – Ya es muy tarde para tus amigos, Stanford Pines. – Con un movimiento en sus manos encerró dentro de una jaula a Dipper y a Mabel.

- ¡Niños! – Grito Stan preocupado por sus sobrinos. - ¡Déjalos ir ciclope!

- Cierra la boca vejete. – Dijo Bill sellando sus labios. – Ultima oportunidad Stanford, dime como hacer el Raromagedón universal.

Dipper y Mabel veían con horror la escena, sus amigos sellados en banderas y sus tíos atrapados por Bill. El castaño se separó de su gemelo y se levantó enojado acercándose a la jaula. No iba dejar que continuara el triángulo endemoniado.

- Tío Ford no lo hagas. – Dijo Dipper. – No entregues la formula.

Mabel vio cómo su hermano protestaba para que su tío no entregara la fórmula que los condenaría a un apocalipsis extremo. Apretó las manos hasta formar un puño y se levantó acercándose a la jaula. Colocando fuerza en sus piernas y una mirada determinada.

- Tío… - Dijo Mabel tomando el valor para hablar. – Tío Ford no lo hagas, Bill hace malos tratos. No entregues la información.

Bill al escuchar la voz de la chica oponiéndose, se volteó con la mirada llena de sorpresa.

- No juegues conmigo, Estrella fugaz. – Acercándose a donde estaban Dipper y Mabel. – No sabes lo que estás diciendo. – Dijo con voz seria. – Te perdone una vez, ya te lo había dicho anteriormente. No doy misericordia dos veces. – Sujetando uno de sus mechones de cabello y tirándolos a través de la jaula. – Piensa bien en lo que dices.

Dipper aprovecho cuando Bill estaba demasiado cerca para tirarle spray de pintura cerca de su ojo. Obligándolo a soltar a su hermana y sus tíos, aprovechando para sacar su linterna y agrandar la jaula liberándolos.

- Tío Ford, tío Stan. – Dijo. – Huyan, nosotros distraeremos a Bill.

- No, niños ésa es una misión suicida. – Dijo Ford.

- Descuida… lo vencimos una vez. – Dijo Dipper decidido.

- Y lo venceremos. – Tomando la mano de su hermano, la castaña.

Ambos llamaron la atención de Bill a través de sobrenombres e insultos, sus tíos iban a seguirlos pero fueron detenidos y colocados en una jaula.

- A no, ustedes se quedan aquí. – Dijo Bill. – Yo iré a atrapar a los mocosos, tengo unos niños que convertir en cadáveres.

- ¡Niños! – Grito Ford golpeando la jaula.

Dipper corría junto con Mabel escapando de Bill en su forma más grotesca y terrorífica, llegaron a un tramo donde lo había perdido un momento. Se acercó a su hermana y como pudo le explico su plan para perderlo y regresar con sus tíos.

- Mabel hay que separarnos, tratare de llamar la atención de Bill. – Dijo su hermano. – Corre y regresa con mis tíos, no puedo permitirme perderte nuevamente.

- Dipper… - Tome su rostro golpeando sus mejillas. – No seas tonto, te atrapara. No quiero perderte, no con lo que paso con Gideon. No quiero volver a perder a alguien más.

- Estaré bien, Mabel. – Dando un abrazo rápido. – Solo necesito que estés bien… Mabel, lo siento tanto. Has sufrido más que yo, no mereces seguir sufriendo. – Besando su frente. – Todo estará bien. Por favor solo, corre y huye.

Se escuchó los pasos de Bill desde lo lejos, ambos gemelos se miraron fijamente y asintieron antes de volver a empezar a correr, Mabel tomo por un corredor distinto. Dipper tomo una roca de los escombros y comenzó a golpear las paredes para atraer su atención. O eso es lo que pensaba.

En ese momento apareció Bill enfrente de él en su forma terroríficamente monstruosa.

- ¡PINO!

- ¡Oh cielos! – Retrocediendo y lanzándole una piedra para después utilizar la linterna y agradarla.

- Déjate de juegos. – Atrapando la enorme roca para pulverizarla. - ¿Dónde está ella?

- Lejos de ti.

- Eso crees. – Dijo con una voz burlesca. - No seas estúpido, inservible marioneta. – Golpeando al chico para retacharlo contra la pared. – Sabes necesitare un prisionero para sacarle la información a Seis dedos, y no quiero utilizar a Estrella fugaz. No, ella le tengo planes especiales.

- No… - Dijo débil del dolor. – ¡Déjala idiota puntiagudo!

- Cuida tu lenguaje, chico. Oh podrías terminar siendo un cadáver como Gleeful. – Con su magia lo encerró dentro de una burbuja. – Hazle compañía a Seis dedos y a Fez. Yo tengo que buscar a cierta niña escurridiza. – Cambiando a una apariencia humana. – Estoy jugando con ella a las atrapadas.

- ¡Bill, déjame salir!, ¡Bill! – Golpeando la burbuja.

- Disfruta tu confinamiento, Dipper Pines. – Menciono antes de desaparecer en las sombras. – Porque cuando regrese contigo, sufrirás un infierno.

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La castaña corría con todas sus fuerzas hasta lo que dieran sus piernas, buscando la manera de regresar a la sala de trono. Jadeaba cansada y veía diferentes caminos que conducían a un laberinto en el mismo pasillo. Se limpió el sudor en la frente con la manga de la camiseta, buscando con la mirada que camino la conduciría de regreso a la sala.

- Ya había pasado por aquí… - Viendo a su alrededor con una expresión que demostraba que estaba perdida. – Oh no, Dipper. Soy una tonta. – Llegando a un camino cerrado. – ¿Qué hago? – Tocando la pared. – "Vamos Mabel piensa, piensa como regresar con el tío Ford y el tío Stan". Pensó para sí misma.

- ¿A dónde ibas exactamente?

Mabel se giró para encontrarse al rubio quien se reía divertido mientras flotaba de cerca suyo.

- Pero ¿cómo? – Mostrando una mirada estupefacta. – Dipper.

- Tú hermano trato de engañarme. – Embozando una sonrisa. – Me ataco y después trato huir para atraer mi atención. – Lanzo una risita divertida. – Obviamente no funciono. - Se acercó a la castaña para acorralarla contra la pared. – Mi ejercito ¡hum! Derrotado, no lo creo. Pero el pueblo fue liberado, tal vez destruyeron e hicieron algunos daños en mi castillo. Y posiblemente uno de mis planes fallaron, pero aún tengo a Stanford. Y hare todo lo posible para sacarle la respuesta. – Dijo. – Aunque sea obligarlo a ver como despellejo a Pino frente a sus ojos, arrancando de su piel y carne, uno a uno. – Tomando un mechón entre sus dedos para envolverlo. – Tengo a Pino.

- Deja en paz a mi hermano. – Dije furiosa.

- Tienes fuerza para responderme. – Pasando una mano para acariciar su rostro. - Eso me agrada querida. – Pasando su dedo por sus labios. – Tienes coraje para enfrentarme aun sabiendo tu situación y todo lo que experimentaste. – Se inclinó para quedar a centímetro de su rostro. – ¿Me odias? Debes tener un rencor hacia mí. – Riendo. – Pero por el momento no quiero tu odio.

De un momento a otro coloco su rodilla entre su entrepierna, sujetando sus muñecas con una mano y con la otra sujetando su rostro.

- Mabel… - Rozando sus labios contra los suyos. – ¿Que sentías cuando estábamos en la habitación? – Presionando sus labios contra los suyos en un beso demandante y algo brusco. – Tú también lo sentías, lo deseabas al igual que yo. – Besando sus labios en un corto beso. – Me estas volviendo loco querida, por un sentimiento por el cual no conozco bien. – Dirigió sus labios a besar su cuello y lamer su piel, envolviendo su brazo en su cintura. - Es tú culpa que este así, si tan solo hubieras dejado que te matara aquella vez en esa estúpida obra. Si no te hubieras interferido en mis planes, si tan solo no te hubiera conocido.

- Aah~. – Gimiendo al sentir su pierna presionando contra mí intimidad. – Detente…

- Como deseo hacerte mía en este momento. – Hablando cerca de su oído para después morderlo con suavidad. – Cuando termine de hablar con Stanford. Tú y yo tendremos un asunto que resolver. – Dando un beso suave en sus labios para después soltarla. Haciendo que cayera al suelo. – Pero antes mi dulce estrella, necesito que me acompañes. – Chasqueo los dedos vistiéndola en un vestido guinda de volantes, medias oscuras, tacones bajos del mismo color del vestido y su cabello ordenado en un recogido de coleta baja. – Perfecto, ven. – Atrayéndola hacia él para que quedara aferrada a su brazo, mientras empezaban a caminar de regreso a la sala de trono. – Debemos atender a los invitados indeseados.

- ¡No! – Dije asustada tratando de alejarme.

- Descuida no sufrirán, no menos como 5 personas. - Menciono divertido. – Ya se te dejare elegirlas. – Mostrando una sonrisa entre dientes. – Tú eliges el castigo.

- Preferiría morir.

- Silencio o me obligaras a sellarte esos labios. – Dijo molesto el demonio.

PV Mabel

Llegando a la sala de trono vi a Dipper dentro una burbuja, mis tíos en una jaula y las banderas donde se encontraba atrapados mis amigos.

Bill hizo aparecer un trono de oro al ver que su trono de personas congeladas había sido destruido, subimos los escalones y él se sentó mientras me hacia una seña para que me sentara a su regazo, el cual me negué. Pero con su telequinesis me atrajo y me obligo a sentarme en sus piernas, viendo como su brazo envolvía mi cintura, aferrándose cual tesoro valioso era.

- Muy bien, todos reunidos y presentes. – Mostrando una sonrisa que reflejaba su victoria. – Supieron utilizar sus jugadas. – Dijo Bill. – Seis dedos te ofrezco un trato, dame la ecuación y te dejare libre a ti y tu familia. – Manteniendo el agarre en la chica. – Suena justo para ustedes Pines.

- Tío Ford… - Dijo Dipper.

Stan trataba de hablar pero no conseguía separar sus labios.

- ¿Qué dices Fordsie? Es un excelente trato.

- Eso incluye a Mabel. – Dijo en tono serio.

- Lamentablemente, no. – Dijo con tono severo. – Ella se queda.

- Dijiste que toda mi familia maldito monstruo.

- Pero ella es una excepción. – Abrazando su cintura. – Ella no entra en el trato.

De repente sus secuaces llegaron con un grupo de personas que participaron para el rescate y la distracción de Bill.

- Jefe ¿qué hacemos con los rebeldes? – Menciono una de las pesadillas.

- ¡Suéltenos! – Gritaron los del grupo.

- Qué agradable sorpresa, verdad Mabel. – Volteando a ver la expresión de consternación de la castaña. – Ya tenemos a los sujetos que nos molestaron. Y destruyeron parte del castillo.

- No… no les hagas nada. – Le rogué.

- Deben aprender la lección estos seres despreciables. – Les indico con una seña que los acercara a su presencia. – ¿Puedes ver el espectáculo Stanford? – Mostrando una sonrisa llena de cinismo.

- ¡Cipher! ¡Déjalos ir maldito desgraciado! – Golpeando la jaula.

- ¡Bill para! – Dijo Dipper golpeando la burbuja.

- Silencio Pino. – Dijo Bill, haciendo un movimiento para sellar sus labios. - Veamos ¿por quién empezamos querida? – Acariciando el cabello de la chica. – Elige, te prometí que te dejaría elegir a cinco.

El grupo se mostraba aterrado ante el aura oscura que los rodeaba, las amigas de Mabel miraban en espera de ser salvadas por ella, pero también estaban preocupadas por cómo se encontraba su amiga. Ella reflejaba una expresión llena de tristeza en su rostro.

- Y bien, ¿a quién eliges?

- Vete a la mierda, Bill. No elegiré a nadie para que los tortures. – Trato de zafarse de su agarre pero el demonio se lo impidió.

- Mala elección. – Con un movimiento en su dedo atrajo a Tobi. – Supongo que empezare con él.

- ¿Quién yo? – Dijo el sujeto.

- No tienes ningún valor. – Menciono en forma burla. – Nadie lo extrañara.

Bill con un movimiento en su mano invoco múltiples brazos que se adhirieron al cuerpo del sujeto, cubriéndolo completamente sin dejar un lugar descubierto. Ella conocía esa sensación horrible.

- No te parece familiar pequeña Pines. – Tomando su rostro para que viera al sujeto aprisionado en la masa oscura. – Fue una de tus torturas que te aplique, mi doncella de hierro personalizada. Recuerdo que estabas aterrada aquella vez.

Todos e incluidos su familia estaban protestando para que se detuviera, pero el demonio solo levanto su mano y cerro en forma de puño, terminando por despedazar y triturar al humano dentro. Escuchándose solo el crujido de los huesos y la carne rasgándose, mientras que la misma masa oscura se formaba una esfera. Con el cual al final termino abriéndose para dejar esparcido en el suelo el charco de sangre, carne molida y huesos. Consiguiendo un olor penetrante y metálico, que hizo esparcir en la habitación.

- Que recuerdos Estrella. – Dijo contento Bill. – Podría decir que esa fue la segunda vez que moriste.

- ¡No! – Grito ladeando el rostro. - ¡Para! No sigas.

- Veamos quien sigue. – Atrayendo a un chico pelirrojo. - Hola chico, listo para tu castigo. Que tal unos azotes.

- No, no por favor. – Rogando el chico pelirrojo.

Tenía que hacer algo para detenerlo, mire a mis tíos y a mi hermano con una expresión de horror. Después vi a mis amigas y al hermano de Wendy, viendo con terror lo que sufrirían. Sin pensarlo dos veces o tal vez ninguna vez lo pensé, tome su rostro con mis manos y lo mire a los ojos fijamente para después juntar mis labios y presionarlos con los suyos en un beso casto. Temiendo que terminara abofeteada o en algo peor, por tal acción imprudente de mí parte.

Pero fue todo lo contrario.

Sentí como él pasaba su mano atrás de mi nuca, se acercó y volvió a juntar sus labios con los míos con algo de deseo, yo termine correspondiendo al beso, mientras con su mano me acercaba más a hacia él. Me beso de una extraña forma delicada y dulce, sin llegar a ser brusco o violento. Nos separamos con las mejillas sonrojadas y la mirada fija el uno al otro.

- Bill... – Hablaba nerviosa en mi voz. – Yo…

- Supongo que es inevitable. – Rio suavemente. – Pospondremos estos castigos. – Dijo haciendo que los prisioneros fueran llevados a un calabozo. – Estrella fugaz y yo debemos aclara cosas inmediatamente.

Uno de los prisioneros mis amigas empezaron a gritar y protestar, viendo que yo les suplicaba con la mirada y en palabras silenciosas que no lo hicieran.

- No te dejaremos. – Dijo Grenda.

- No es justo que sufras Mabel. – Dijo Candy. – No permitiremos que le hagas daño.

- Chicas… - Musite con dolor. – No continúen.

- Mabel te conocemos perfectamente cuando algo malo anda. – Dijo Grenda, lanzando golpes a las pesadillas. – No dejaremos que te hagan daño.

- Basta no, lo hagan.

- Dos rebeldes que vuelven a interrumpir, ¡jum! – Chasqueo los dedos e hizo que ambas chicas fueran aprisionaras por varias sombras. – Dos globos que reventar. – Iba tronar los dedos pero Mabel tomo su mano y le suplico.

- Por favor… por favor, yo estaré contigo… - Temblando. - No les hagas daño, por favor… o yo te odiare. Te odiare mucho, si dañas a algún ser querido mío.

- Interesante. – Dijo Bill, liberando a las chicas que estaban heridas de sus extremidades con marcas de quemadura. – De acuerdo.

Las chicas miraron a su amiga con tristeza en los ojos.

- Mabel. – Dijeron ambas chicas.

Bill se levantó de su asiento recogiéndome en estilo nupcial, mientras iba bajando de su trono. Escuchaba a mi tío Ford decirle que me dejara o que no me hiciera nada. Dipper golpeaba con insistencia la burbuja con lágrimas en los ojos, mi tío Stan arañaba su boca para poder gritar estaba rojo de la ira y su mirada reflejaba enojo y tristeza.

No quise verlos para no hacer más fuerte este dolor y agonía. Escuche a Bill susurrarle algo a uno de los de su elite, acerca de vigilar a los prisioneros del calabozo.

Empezamos a emprender un camino por los extensos pasillos de su castillo. Iba aferrada a su pecho con fuerza, mi cuerpo temblaba y mantenía mi vista fija al camino sin llegar a ver su rostro.

Mantuvimos un silencio incomodo entre los dos hasta que llegamos a la zona más alta de la pirámide. Mi corazón no paraba de martillar el solo estar con él, los dos solos. Me lleve las manos al rostro y dije mentalmente.

"Solo tengo doce años ni siquiera sé que es el amor"

Cuando llegamos a la habitación me bajo al piso y escuche como la puerta se cerraba detrás nuestro. Cerré mis ojos teniendo miedo de lo que vendría. Sentí la mano de Bill acariciar mi cabeza con algo de ¿Ternura? Para después escuchar su voz profunda.

- Mabel.

- Ehmm… ¿sí? – Dije con un rubor en mis mejillas abriendo mis ojos para ver a Bill sentado en su silla.

- Ven. – Me hizo un ademan con su mano.

Me acerque a él con paso lento, como si así pudiera evitar lo que vendría. Cuando estuve lo suficiente cerca tomo mi brazo y me jalo hacia él, sentándome en su regazo. Empezó a acariciar mi pelo con sumo cuidado.

- No deberías engañarme. – Dijo en tono serio. – Te he dicho que no hagas cosas imprudentes frente a los generales de mi ejército ni mucho menos con mis súbditos a la mira.

- Perdón. – Mencione cortamente.

- Un acto más ofensivo y te hubiera castigado en ese mismo momento. – Se detuvo y la giro para que quedar en frente suyo dejándola a horcajadas encima de él. – Todo tu pequeño acto salió a la perfección o es lo que pensabas, ¿que habías tenido éxito con convencerme en ese pequeño afecto?

Me sentía avergonzada y asustada, pues había logrado enfurecerlo. Agache mi cabeza en señal de tristeza al a haber cometido un error más. Pero después sentí su mano enguantada levantar mi rostro.

- ¿Quién dijo que apartaras tu mirada de mí? – Acariciando la mejilla de la castaña. – Y bien todo era una farsa, por lo que puedo regresar a terminar de torturarlos. – Iba apartarla pero fue detenido por la pequeña que se abalanzo sobre el sujetándose de sus hombros y empujándolo. - ¿Qué haces? – Arqueo una ceja. – Sigues intentando.

- Es mi primera… - Dije apenada.

- Primera ¿Qué? – Pregunto con una sonrisa sarcástica. – Beso o relación.

Tenía ganas de llorar al verlo burlándose de la situación. Más si estaba siendo sincera en mi experiencia. No había besado a otro chico, más que ha Marmando y tal vez por accidente a Dipper. Y la última vez que se habían besado fue antes que él se retirada. Estaba molesta y enojada con él rubio.

- No te enojes estrellita. – Mostrando una sonrisa y revelando sus dientes afilados. - De todos modos eres una inexperta.

- Tonto. – Evitando detener unas gotas que se habían deslizado por mis mejillas.

- Si es tu plan de seducirme, no está funcionando. – Dijo. – Creo que regresare a molestar a los mortales. Tengo muchos castigos que aplicar y gente que ejecutar.

- Bill.

No podía permitir que le hiciera daño a mis amigos y a la gente del pueblo ni mucho menos mi familia. Me acerque a besar sus labios pero lamentablemente termine besando su mejilla. En mi distracción no supe lo que hice, pero volví intentarlo besando sus labios pero con poca experiencia, moviéndolos lentamente.

Un gruñido escuche de su parte y en un instante Bill me tenía sujeta con su mano aferrada a mi espalda y su otra mano tomando mi cabeza por la parte de atrás. Su beso fue algo salvaje y sus labios se movían con agilidad sobre los míos, mordió mi labio inferior y yo lance un quejido de protesta. En ese momento aprovecho para adentrar su lengua y acariciar la mía. Le permití que continuara.

Todo se sentía extraño para mí y yo termine correspondiendo de la misma manera, aunque mis movimientos eran torpes. El beso se intensifico y mi respiración se hacía más descontrolada. Mi rostro ardía, suponiendo que debería estar roja como una cereza. Nos separamos por falta de oxígeno, más en mí. Intentaba respirar atrapando bocanadas de aire e intentando regular mi ritmo. De mi boca salían sonidos vergonzosos que intentaba a callar. Un hilo nos conectaba nuestras bocas y vi como ese demonio se relamía los labios y mostraba esa sonrisa de orgullo en su cara. Su mano acariciaba mi espalda provocándome una sensación estimulante y electrizante por mi columna. Se sentía bien.

- Nada mal. – Besando mi mejilla y mi quijada. – Podemos continuar lo que hacíamos. – Se acercó a besar mi cuello provocándome que gimiera suavemente.

- Bill. – Aferrándome a sujetarme de su cuello. – Bill~ - Note que Bill me separa y me levantaba. - ¿Eh? – Dije confundida.

- Eres adorable en tu tiempo. – Dijo Bill, besando mi mano. – Pero quebrantar reglas en mi mundo, si está permitido. De todos modos mi dimensión y el tuyo están mezclados.

- ¿Mezclados?

- La dimensión de los sueños y pesadillas. – Mostrando una sonrisa. – Mantén cerrados los ojos. –Chasqueando los dedos influyo en el tiempo sobre ella. – Puedes abrirlos, querida.

Al abrir mis ojos note que era un poco más alta, mi cuerpo se sentía apretado por el vestido que se había ceñido a mis ¿curvas?, me di vuelta para ver que tenía una cintura más delgada y mi pecho había crecido no tan grande ni chico. Más de una medida que podía considerarse bien. Incluso mi cabello era más largo llegándome por debajo de mi espalda baja. Dando un paso más cerca tropecé siendo atrapada por los brazos de aquel demonio, lo mire confundida.

- ¿Qué me has hecho? – Dije sorprendida.

- Solo te hice crecer un poco. – Atrayéndola cerca de él. - Vaya Pines serás una hermosa dama en el futuro. – La sujeto de las caderas y la atrajo nuevamente a sentarse encima. - Ya no eres una adorable y pequeña humana. – Besando sus labios. – Ahora eres una humana muy sexy. – Hablo ronco y rozando sus labios en su cuello. – Nadie nos molestara. – Lamiendo su piel.

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PV Normal

Habían pasado unas pocas horas después de que Bill se hubiera retirado con Mabel, y de que algunos guardias que estaban vigilando la jaula, se habían retirado de la sala del trono.

Stanford se encontraba con Stanley buscando una forma de salir de su prisión, hasta que vio a su hermano abrirse con fuerza la boca arrancándose parte la piel de los labios. Dejándolo adolorido y con sangre en los bordes.

- ¿Qué hiciste Stanley? – Dijo preocupado Ford.

- Necesito hablarte. – Tomo a su hermano de los hombros. - ¡Mabel! Hay que salvarla, no me gusto como la miraba. No quiero que le suceda algo más.

- Lo sé, pero con los símbolos del zodiaco incompleto, Bill manteniendo cautiva a Mabel y nosotros atrapados en esta prisión. Es imposible. – Dijo. – Lo único que queda es ese estúpido trato. Tal vez Bill domine la galaxia y cause mucho caos, eso y mucho más. Pero tan siquiera ustedes estarán a salvo.

- Pero eso sería dejarla. – Dijo Stan. – No ha mi pequeña calabaza, ella no.

- Estamos derrotados… - Dijo Ford. – Si tan solo no tuviera está estúpida placa en la cabeza, eliminaríamos a Bill con la pistola borra memorias.

- ¿Y si lo hace conmigo? – Dijo. – No tengo mucho en la cabeza.

- No, tiene que ser conmigo. Eso es lo que desea.

- Oye ¿y crees que ese triángulo parlante respete el trato? Tú sabes ofreciéndolo a mí. – Comento. – Si lo intentamos, engañarlo.

- No lo sé. Seria riesgoso, no sabríamos lo que haría.

Por un momento se quedaron serios, no sabían si sería fácil engañar a Bill Cipher. Pero decidieron arriesgarse. Ambos se cambiaron de ropa e incluso se crearon las mismas cicatrices que tuvieran para no diferenciarlos.

- Solo esperemos que funcione. – Viendo a Dipper desde su burbuja. – Recuperaremos a tu hermana.

- ¿Cómo lo llamamos?

- No necesitamos llamarlo. – Dijo Ford viendo desde lo lejos como se acercaba el demonio triangular. – él viene. – Le susurro en voz baja a Stan. – Solo sigue el plan.

Bill se acercó al par de gemelos mientras ofrecía el trato nuevamente a Ford.

- Le prometí a Estrella fugaz no lastimarlos. Pero creo que tú y yo Ford tenemos un trato que hacer. – Sacando al autor de los diarios fuera de prisión y al otro solo siendo sujetado junto con Dipper a un lado, con unos brazos sombra. – Hacemos el trato.

- Solo si dejas ir a mi familia sin hacerles daño.

- Trato hecho. – Dijo Bill. – Pueden llevarse a Estrella fugaz también.

- ¿Qué le has hecho? – Dijo extrañado.

- Solo decidí que podrían llevarla con ustedes Pines, al menos que no la quieran de regreso. – Dijo con seriedad en su voz.

Dipper tuvo un mal presentimiento sobre su hermana, al escuchar las palabras de Bill.

- De acuerdo, con tal de ver a mi familia lejos de ti. – Levantando su mano para estrecharla.

Bill estrecho su mano con fuego azul para sellar el trato, logrando meterse a la mente de Stan. Dejando su forma física hecha una estatua de piedra. Ford se quitó el sombrero y saco de su gabardina la pistola borra memorias, escribiendo el nombre de Stanley Pines en la pantalla. Apunto hacia el cuerpo de su hermano, llegando a disparar borrar su memoria.

Cuando termino de borrar la memoria de su hermano el castillo empezó a temblar y las banderas de los símbolos del zodiaco se deshacían liberando a todos ellos. Todos se acercaron a ellos para preguntar lo que había sucedido.

- Chicos no hay tiempo que perder, hay que ir a liberar a nuestros compañeros. – Dijo Ford. – Están en el calabozo. – Tomo a su hermano para apoyarlo contra su costado y con ayuda de Soos.

- Tío iré a busca a Mabel. – Dijo Dipper al fin pudiendo hablar.

- Te acompañare. – Dijo Pacifica.

- Y yo también. – Dijo Wendy. – No sabemos qué clase de trampa haya dejado ese maldito malnacido.

Corriendo por los pasillos que se iban desmoronando, llegaron arriba para abrir las puertas de una habitación para encontrarse a Mabel levantada y cubierta con una sábana envuelta alrededor de su cuerpo y con lágrimas en su rostro.

- ¿Bill?… - Dijo en un susurro.

- ¡Mabel! – Dipper la abrazo con fuerza. – Dios lo siento tanto, Mabel perdón.

- Mabel… - Wendy se retiró la camisa de franela de cuadros para colocársela. – ¡Dipper voltéate!

El castaño se volteó mientras que Wendy le terminaba de poner su camisa, llegándole a cubrir a mitad del muslo.

- Solo será un momento, hasta que salgamos de este maldito infierno. – Dijo con una voz triste y llena de enojo. – Perdón. – Musito.

- Debemos salir de aquí. – Dijo Pacifica también temblándole la voz. – Mabel todo estará bien.

Los cuatro salieron de la habitación, Wendy cargo a Mabel por su estado llevándola con los demás del grupo. El castillo se iba destruyendo e iba cayendo hacia el suelo, al punto de que él aterrizaje fue forzado.

Cuando se recuperaron de la caída vieron en el cielo como la misma brecha que se había abierto en el cielo, succionaba de regreso toda criatura, monstruo o ser que no pertenecía en su mundo de regreso a su dimensión.

Mabel vio como ese final de esa pesadilla terminaba, viendo con una mirada perdida el cielo. Sintiendo como el fuerte viento golpeaba su rostro, unas últimas lagrimas derramo antes de cerrar sus ojos.

"Había terminado por fin el Raromagedón"

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Continuara

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¿Creen que es el final?

Pues todavía no :D

Los deje con las ganas de lemon entre estos dos, pues que creen, no hubo :3 *Porque la ONU me amenazo*

El siguiente capítulo veremos que le dijo Bill a Mabel cuando estuvieron solos en esas horas, y cuál era la razón por la que lloraba. Así que estarán con duda por unos dos días ;3

JuliannaDelicius no se me olvida tu regalo XD

Sección de Preguntas, respuestas a comentarios y agradecimientos.

Guest/Xion-chan: Que crees, no hubo lemon :,v jajaja pero ya que los sigo torturando XD amo torturarlos, antes de liberar los capítulos fuertes :3 Por cierto ¡Saludos!

Jazmin Chan: Bueno chica ya hablamos mucho en Wattpad :D gracias por seguir mis historias las de Mabill y las de Precure (ya subiré el segundo capítulo muy pronto de ese darkfic) he leído tu fic de Yo kai watch! XD escribes bien, aunque como dije en un principio aun no me pica el mosco de ese fandom, pero ya me da curiosidad. ¡Saludos! :D

4lily6: No te puedo dar spoiler, y según yo si se puede haber un final feliz "si se le podría decir a un Darkfic" Pues el final que tengo preparado no sé si sea feliz para ustedes o feliz para mí. Y no es raro que te gusten los darkfic, yo tengo muchas historias que me han gustado y son darkfic entre finales medio felices y malos. Pero que todavía me gustan :D

Meli Star: Dices que habrá romance al final de esta historia… quien sabe, sigo haciéndolos sufrir.

Sra. Meow: Ya los compensare :3 pues, pero me encanta hacerlos sufrir mucho. ¡Saludos!

Rina12: Gracias por fijarte, así me ayuda a que yo le dé una leída nuevamente y corrija los horrores de narración. ¡Saludos!

Y otra vez gracias a los de Wattpad por seguir esta historia, saben que siempre les regreso los comentarios a su tiempo. Y por darle voto a esta historia y un seguire :D