Hola! No m he olvidado de este fic... palabra. Atrasada, pero llego.

Espero que les guste y agradezco a todos los que me han dejado un mensaje y aun mas a quienes leen entre las sombras y los invito a dejarme algún mensaje de que les pareció

Enjoy

Seis Meses

POV EMMA SWAN

Calor…

Suspire molesta, bote todo el aire que contenía en mí, saque una pierna bajo las gruesas frazadas de la cama de Regina, porque demonios tenían que ser así, no podía poner las delgadas… Dios, no recordaba sentir este tipo de calor cuando estuve embarazada de Henry, sino supiera que mis hijos son de Regina, pensaría que son dragoncitos que me están quemando por dentro.

Me gire para ver a mi novia suspirar ante el movimiento de mi cuerpo, mientras admiraba su rostro, me puse a pensar que durante el tiempo a su lado había descubierto cientos de cosas: adoraba un trocito de chocolate amargo en las noches, que su rutina de belleza era sumamente importante de cumplir al igual la selección de esos trajes elegantes que combinaba con el calzado y accesorios, pero que también le gustaba usar uno que otro pantalón holgado en nuestro cuarto. Moví mi mano ligeramente para apartar un pequeño mechón que cubría su bello rostro… suspire una vez más, estaba perdidamente enamorada de mi reina.

- Haces conmigo lo que quieres Regina Mills – Lo dije casi en un susurro, esperando no haberla despertado con mi comentario, con lo bella que se ve durmiendo, quiero que se quede así.

A pesar de todo el amor que sentía, no pude evitar sentir la incomodidad física, me volví para mirar la hora de la mesita de noche… 2:30 Am y yo aún despierta… mi cuerpo me estaba jugando unas pasadas horribles.

Gruñí por el frio, me fastidiaba que mi cuerpo no se decidiera, metí mi pierna dentro de las sabanas para voltear hacia la ventana y darle la espalda a Regina, me sentía molesta… no era justo, ¿Por qué ella dormía tan cómodamente? ¿Por qué yo debía de sufrir entre el calor y el frio?

Solté un bufido ante la ola de calor que volvía a sentir en mi cuerpo, en este punto ya sin importarme el sueño de mi novia, quite las sabanas de un solo tirón, me levante de la cama para caminar hacia la ventana y abrirla de golpe, aire bendito y preciado, que en algo aliviaba mi sufrir. Me cruce de brazos murmurando maldiciones a mi suerte personal, buscando liberación para mi frustración, iba imaginando formas de eliminar por un par de horas a toda la gente del pueblo y torturándolos de diversas maneras.

- Te vas a resfriar… - Escuche a mi espalda, sonreí al sentir los brazos de Regina tratar de envolver a duras penas mi abultado vientre.

- Tengo calor – Le explique con voz infantil, quería tanto que me mimará aunque fuera un poquito.

- Lo note entre el millón de vuelta que te diste en la cama – Me dice con calma mientras olía mi pelo.

- ¿Te desperté? – Pregunte, como si no me hubiera dado cuenta del ruido que hice con mis movimientos.

- Me mantiene despierta el querer saber tu molestia – Dejo un ligero beso en mi nuca, que me estremeció por completo – Háblame cariño… ¿Estas preocupada por el embarazo? – Sus brazos me rodearon un poco más, creo que buscaba darme confort.

Negué enfáticamente con una sonrisa estampada en el rostro, la noticia de nuestros bebes nos había traído gran tranquilidad y felicidad a nosotras, reí aún más al pensar en las noches que nos hemos quedando hablando de nuestros planes como familia, de las cosas que podríamos hacer todos juntos.

- Solo tengo calor… - No quería comentarle las ideas que bullían en mi cabeza, solo me apoye en su pecho, buscando su apoyo.

- Emma… - Mi reina me conoce tan bien que de hecho no dejaría pasar el hecho con una simple frase.

- Es solo que la mudanza de Rubie y Zelena… - Me gire en sus brazos he hice un gesto con los dedos, esperaba no molestarla con lo que iba a decir – Te tienen un poquiiiiitoooo alterada

Si, como lo esperaba, me soltó, la observe dar un paso hacia atrás con los brazos cruzados.

- Debes de admitir que el ruido, el desorden que han traído a la mansión, los cambios que quieren hacer, todo es de proporciones bíblicas y… - Escucharla decir esas cosas me hizo perder la poca calma que mis hormonas tenían.

- ¡Pero TÚ las invitaste! – Le detuve molesta, señalándola – ¡Tú y tu miedo de asumir esta relación frente al pueblo, asumir que te acostaste conmigo y me dejaste embarazada! – Fue mi turno de cruzar mis brazos como pude, sobre mi no tan pequeño vientre.

- No tengo por qué darle explicaciones a este pueblo de lo que hago o no – Levanto su ceja, molesta por lo que pensaba que le pedía.

-¡No tienes por qué hacerlo! – Levante la voz molesta al ver como se cerraba – Claro, tú no tienes nada que decir, porque no te afecta, porque es de MI de quien hablan, es sobre la facilidad que tengo con las mujeres para no saber quién es la supuesta madre de mi bebe.

- Estuviste de acuerdo en su momento – La vi cerrar la mirada y replicarme molesta – No puedes dar pie atrás ahora.

- ¡Porque pensé que sería por un par de semanas! – Alce mis brazos al cielo

- Cálmate Emma, te estas alterando y eso no le hace bien a los bebes… - Golpee mi frente e hice un gesto fingiendo que ahorcaba algo para calmar mi ira y no soltar más improperios contra Regina, odiaba cuando alguien me decía que me calmara, eso me molestaba más que ayudarme.

- Vete a dormir Regina, no necesito tu compañía – No quería verla en ese momento, esta situación comenzaba a hartarme.

- Emma… - La escuche llamarme pero yo no podía más.

Ignore su llamado, necesitaba algo de paz, voltee a mirar por la ventana para calmarme y respirar… si bien era cierto que había aceptado la estadía de nuestras hermanas por un tiempo, lo que realmente me enervaba no solo era como quedaba mi reputación ante el pueblo, sino que, su llegada había a reducido a 0… CERO TOTAL todo intento de contacto físico con mi novia, ya fuera por las interrupciones en cualquier momento de ellas o de Henry, o era el desorden que colocaba de pésimo humor a mi novia y cuando no era eso se trataba de todos intentando tocar mi barriga: por todo ello debía de conformarme con un frio beso en las noches, claro, tras horas de escucharla maldecir a Rubie y Zelena.

- Háblame Emma… - Escuche un tono de súplica en su hablar, demonios porque estaba enamorada de esta mujer, que solo su voz me hacía flaquear de mi molestia.

Me gire a su llamado, estaba sentada sobre la cama, con las manos sobre sus rodillas mirándome.

- Mañana daré un comunicado diciendo que esos bebes son míos - Soltó un suspiro cansado – Les diremos a todos que yo soy la madre, que tendremos dos bellos niños, ya nadie hablara de ti y tú podrás volver a dormir.

- ¿Por qué no quieres que todos sepan? – De verdad quería entenderla, camine hasta ella y sin importar mi peso, me senté sobre sus piernas, colocando las mías a cada lado de las suyas y rodeando con mis manos su cuello.

- ¿Honestamente? - Me pregunto, como buscando el confort en mi mirada, pasó sus brazos por mi cintura y acaricio mi espalda en el proceso – El pueblo es poco lo que me importa, sus opiniones no tienen influencia en mi vida…

- ¿Entonces? Sabes que puedes ser sincera conmigo – Le dije mientras acariciaba su rostro.

Solté un gemido cuando dejo caer su cara entre mis pechos y respiro profundamente, el aire caliente de su boca provoco un escalofrió en mi cuerpo, la sentí mover su nariz entre ellos, disfrutando del calor de mi cuerpo mientras sus manos habían bajado hasta mis nalgas de forma nada disimulada.

- Es tu madre… - Gruño antes de seguir buscando más contacto con mi piel.

Tuve que sacudir un poco mi cabeza, para poder concentrarme, olvidar por un momento el calor que subía por mi columna, gire los ojos y aparte su rostro con mis manos para verla a los suyos.

- ¿Podrías evitar hablar de mi madre cuando tus manos están en mi culo y tu cara está a punto de arrancar mi pijama? – Le pedí fingiendo molestia.

La observe hacer una mueca de asco ante la idea y con un simple movimiento de magia me encontré bajo su cuerpo, en nuestra cama, no podía creer que por fin tendría algo de acción.

- El hecho de que existan tres posible madres ha desviado la atención de Nieves, ahora está concentrada en la búsqueda de respuestas y no enfocada en lo que es lo más importante – Susurro antes de besarme calmadamente y sin prisa

- ¿Y qué seria? – Pregunte una vez que su boca se trasladó a mi cuello y sus manos buscaban hacer desaparecer mi camiseta, me estaba esforzando dantescamente para no perder el hilo de la conversación.

- Disfrutar a sus nietos – Su frase me confundió, ladee mi cabeza buscando entender sus palabras y llevando mis manos a su cabello busque que me mirara y explicará a que se refería.

- No quiero a tu madre metiendo la nariz en tu embarazo, eligiendo la ropa, los muebles, los nombres, querer acompañarte, no la quiero metida en nuestra casa, es nuestro momento y de nadie más – Por fin entendía lo que deseaba.

Sonreí antes de besarla con ganas y sacando la parte superior de su pijama con mi magia

- Tengo calor… - Le susurre para incitarla.

- Déjame ayudarte – Cuando la oí decirme eso, sonreí internamente "Objetivo logrado", me dio esa sonrisa malvada que había aprendido a amar y sin perder el tiempo, con un pase de su mano me dejo solo en bragas, prendo sus labios sobre mi pezón con fuerza hasta hacerme soltar un gemido lastimero ante el placer y el dolor…

- Ahora vamos por el otro para que no tenga celos – Susurro entre dientes y volvió a atacar con hambre mi pecho, yo solo podía estremecerme de placer.

- Regina… de verdad que tengo calor – Logre decir entre gemidos, para que atendiera otro lugar de mi cuerpo que clamaba por ella.

- Déjame ayudarte entonces amor… - Adoraba que me llamará de esa manera, aunque en este momento amaba que entendiera donde la deseaba mi ser.

Sonreí al verla deslizarse por mi cuerpo, dejo pequeños besos a lo largo de mi abultado vientre sin dejar de acariciar mis pezones con sus manos. Sus rodillas se habían instalado entre mis piernas y con cierta presión me instaba a separarlas para dejarla instalarse como dueña del lugar, obviamente yo no me iba a quejar.

- La primera vez que estuvimos juntas… tú hiciste de mi cuerpo lo que quisiste Swan – Susurro sobre mi cuerpo arrancando lo poco que quedaba de mi ropa – Así que esta noche yo estoy a cargo de tu calor – Sentirla romper ese último pedazo de tela solo me excito más.

Solté una carcajada antes de verla realizar unos simples hechizos que aseguraban que nadie nos interrumpiría o escucharía, eso me dejo muy feliz, por fin tendría a mi mujer solo para mi.

- Y para asegurarme que eso ocurra – Me miro arrodillada entre mis piernas pasando sus uñas sobre mis piernas, dejando escalofríos en mi cuerpo – Vamos a evitar que esas manos curiosas interfieran

- No es justoooo – Gemí al verme atada de manos sobre mi cabeza e inmóvil – Me gusta tocar – Yo deseaba poder tocar ese magistral cuerpo.

- La vida no es justa señorita Swan y si sigue reclamando sus piernas serán atadas… - Me dijo con su mejor sonrisa malvada.

Apreté los labios para evitar que cumpliera su amenaza, sabía que lo haría, independiente del amor que había entre nosotras, no era ciega ante la necesidad de control que tenía y solo por deducción había asumido que no tardaría en presentarse en nuestra cama… no es que me fuera a quejar de ello, sabía que mi reina me dejaría satisfecha.

-Voy a probarte Emma – Señalo bajando su rostro por el borde mi ingle – Voy a comerte y saborearte hasta hacerte gritar mi nombre tantas veces que lo vas a gastar.

Lance mi cabeza hacia atrás cuando la sentí respirar profundamente, sin dar aviso dejo caer sus labios sobre mi excitado botón; sus brazos se envolvieron sobre mis muslos de manera que quedaron inmovilizados, ella los quería abierto y yo los cerraba de forma inconsciente en cada tirón que daba con sus dientes, le gustaba jugar conmigo, eso me excitaba más.

- Regina… necesito más – Roge tras un lametón altamente caliente – Mucho calor amor

Sin soltar mis piernas bajo aún más entre mi entrepierna hasta lograr introducir su lengua de forma lenta y profunda, me sentí mojar más, seguramente mis jugos corrian ahora por su barbilla.

-Maldición Regina – Gruñí al ver que se tomaba su tiempo en cada penetrada – Más rápido – Sabia que lo hacía a propósito para provocarme.

- Impaciente… - Se burló sin cambiar su manera de penetrarme, creo que se estaba vengando de algo.

Mi morena no cambiaba el ritmo, estaba angustiada al ver que mí orgasmo seria retrasado hasta volverme loca y sin importarme las consecuencias, solté las ataduras mágicas de mis manos y las lleve hacia su negro cabello para ejercer mayor presión. Sorprendida ante mi acto de rebeldía solo sonrió y apuro su lengua. Suspire de felicidad al ver que no me iba a dejar sin mi liberación.

- Necesito más cariño – Pedí cada vez más cerca de llegar, quería que fuera más rápido.

Instándola con mis manos a subir un poco más, llevo su pulgar a mi botón y aumento sus penetraciones hasta lograr sacarme un grito profundo con su nombre en él. La felicidad me nublaba, por fin tenia un orgasmo con mi mujer después de tanto esperar.

Bajar de mi nube pos orgásmica me tomo cerca de 15 minutos, el tiempo suficiente para contemplar la belleza de la vida, los colores del cuarto, mi felicidad al lado de mi morena, creo que también le dio el necesario a Regina para que volviera a acomodarse a mi lado cubriéndome con su cuerpo y las suaves sabanas.

- Te amo Emma, a ti y a nuestros bebes – Me susurro suavemente – No lo dudes, uds son mi familia.

- Le diremos a mi madre una vez que nazcan los bebes, que tú eres la madre de ellos – Le dije con los ojos puestos en su bello rostro.

- ¿De verdad? – Me pregunto con una alegría que no podía ocultar.

Hice un gesto con los hombros semi dormida, hablaría con Zelena y Rubie para que mantuvieran a mi madre lejos de Regina, necesitaba a mi novia de buen humor para volver a tener orgasmos así, haría lo necesario para poder pasarla así de bien.

POV RUBIE

- Con cuidado… - le pedí temerosa, no quería que me haga daño.

- Está bien – Soltó un suspiro de paciencia antes de retroceder para volverse a acomodar

- ¿Así mejor? – Antes de volverse a mover me pregunto.

Asentí nerviosa y contuve la respiración al verla cada vez más cerca de mí, estaba un poco paralizada por lo que pudiera pasar.

- No puedo apuntarle si estas tan nerviosa – Me dijo cuando me vio temblar ligeramente.

- Es solo que tus pausas dramáticas me colocan nerviosa – Intente justificarme, pues veía su cuerpo muy cerca a mi.

- Es mi primera vez en esto – Se justificó bajito – Podrías tenerme un poquito más de paciencia, además si me apresuro, puedo hacerte daño.

Gire los ojos, entre fastidiada por mis miedos y contenta por su preocupación, respire con paciencia extendiendo la mano para darle firmeza a su agarre.

- Muy bien, aquí vamos… - Me dijo ya con casi todo su cuerpo recostado hacia mí.

Observe su rostro de concentración, no apartaba la vista en cada pulgada que iba entrando y parecía empecinada por lograr llegar hasta el fondo, eso me tenía sudando, no sabía si en ese pequeño espacio lograría caber todo eso.

- Creo que deberías de entrar más despacio – Le sugerí, colocando una mano en su hombro, para hacer más lento sus movimientos– Algo de experiencia tengo en el tema, el truco no está en hacerlo entrar de golpe, sino en que gire un poco y acomodarte para darle un mejor empuje.

Me lanzo una mirada de odio ante las indicaciones que le daba, creo que no le gusto mucho saber que ya lo había hecho antes, sin embargo, me hizo caso.

- No sabía que tenías experiencia en el tema… - Ahí estaba el meollo del asunto, definitivamente no le gusto saber eso.

- Lo hice un par de veces en el bosque encantado – Hice un movimiento con la mano restándole importancia, no quería que eso afectará lo que estábamos haciendo.

- Nunca me hubiese imaginado que estuvieran tan avanzados con el tema ahí – Dijo como si le hubiera incomodado escuchar sobre el par de veces.

Levante los hombros para que olvidara el asunto, la apure con un movimiento de mi cuerpo, pero para evitar que se moleste, acaricie su rostro.

- ¿Puedes ir un poco más rápido? – Le sonreí para evitar que mi pregunta la incomode - La idea es que llegues hasta el final para probar como se mueve – Le dije guiñándole el ojo

La vi fruncir el ceño molesta, trague saliva, creo que tente a mi suerte, no me equivoque, de golpe lo metió hasta el fondo.

- ¡Auch! ¿No podías ser más suave acaso? – Eso realmente me había dolido, fue muy brusco cuando lo metio por completo.

Le di un golpe en el hombro, estaba algo molesta por como lo hizo, me crucé de brazos enojada ante la falta de delicadeza que había mostrado.

- ¿Te vas a cruzar de brazos y no vas a hacer nada? – Me dijo entrecerrando los ojos.

Gire la vista para demostrar mi enfado e ignore su bufido de frustración, vi sus brazos intentar extenderse y tocarme.

- Lo siento… - Lo dijo tan bajito, que casi no la escucho, pero sé cuanto le costaba decírmelo.

Sonreí y dejé un suave beso en su mejilla al escuchar su lastimera disculpa.

- Puedes moverte Zel – Le dije pegándome a su oído.

Asintió rápidamente, vi una ligera sonrisa en su rostro, antes de pasar a una expresión de alta concentración, tras unos minutos de continuos movimientos y rítmicos, para probar la resistencia soltó un grito de júbilo y éxtasis, cuando vio que había logrado su cometido. Yo me sentía satisfecha con lo obtenido.

- ¡SI! – Lo dijo con tal felicidad que solo podía sonreir por ella.

Gire los ojos, fingiendo molestia, aunque en realidad me alegraba al ver la emoción en su cara.

- ¿Tanta exageración para durar tan poco? – Le moleste colocándome de pie con ella – Mejor ve a lavarte las manos, estas toda pegajosa – Le susurre al oído.

- Deberías de ser más considerada – Respondió caminando al baño – Era mi primera vez – De verdad no dudaba de esa aseveración.

Gire la vista para ponerme a ordenar u poco del desastre que habíamos hecho, habían muchas cosas desperdigadas por el suelo.

-Espero que aprendieras bien, porque toca ahora la segunda ronda – Le decía mientras la veía regresar del baño, aun con algunas gotas de sudor en su rostro.

- ¿Segunda Ronda? – Me pregunto con un ligero temblor en sus piernas.

- ¿Debo de recordarte que son dos bebes los que vienen? – Me miro de nuevo con esa mueca de molestia.

Rei con fuerza al ver la cara de frustración al entender lo que significaba, se veía adorable cuando se molesta.

- No puede acaso Regina colocar a los dos bebes en una sola cuna – Bufo con fastidio, tomando nuevamente las herramientas para meter los tornillos.

Levante la ceja ignorando sus gruñidos y maldiciones, el brillo en sus ojos cuando se fastidia es adorable.

- Deja de reclamar Zelena – Me acerque a ella y acaricie su brazo – Te propongo algo – Le dije en mi mejor tono seductor.

- Dime – Me miro con picardía mientras se lamia los labios al preguntarme.

- ¿Un café tras el armado? – Le ofrecí, mas que por el armado, por seguir a su lado

- Pasadme el martillo Rubie, esta cuna no se armará sola – Se volteo rápido, para acabar con la tarea, al menos sabía que ella quería pasar tanto tiempo conmigo, como yo con ella.

Espero que les gustara este capítulo… y de verdad agradecería si tienen sugerencia para los nombres xD

Amor! Me encantas bb mío… comienza la cta atrás para nuestras vacaciones… paciencia que ya llegara … te quiero

Saludos desde Chile