Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, la historia es 100% MIA!

Hola chicas disculpen por la demora pero aquí esta su capítulo. Espero les guste, es el capítulo más extenso que he escrito hasta ahora.

Capitulo 10.- Celos, lágrimas y un corazón roto

Se movió incomoda en el asiento, se sentía triste por el hecho de no recibir ni una llamada ese día, la única alegría que tuvo fue encontrarse con aquel muchacho. Llevaban pocos minutos de haber salido de aquel restaurante y en esos instantes se dirigían a su casa. Llegaron en unos cuantos minutos más, pero la casa de ella se encontraba en penumbras, era un poco extraño, pero suponía que su padre se encontraba dormido. Sus pensamientos se dispersaron al escuchar la voz del muchacho que se encontraba manejando el automóvil.

-Ahome, sé que no me conoces mucho, pero ¿podrías hacerme un favor?-

Ahome dudo un segundo pero después acepto, era un favor el que le pedía, no matrimonio.

-Sí ¿que necesitas?- Preguntó la de ojos chocolates.

-Necesito que cierres tus ojos por un momento, quiero indicarte algo.- Dijo finalmente.

Bajo del auto con la ayuda de Koga, caminó despacio porque Koga tenía sus manos en sus ojos así que no podía ver nada. Su única duda era saber que quería indicarle. Subió los escalones de su casa y al parecer estaban entrando a la sala, Koga dejó de cubrir sus ojos y un ruido fuerte hizo que se asustara quedando en los brazos de aquel muchacho.

-¡SORPRESA!- Gritaron todos los presentes.

No podía creerlo, en verdad por un momento pensó que todos se habían olvidado de ella, pero al parecer era todo lo contrario. Se separó de Koga un poco sonrojada por lo cerca que se encontraban y caminó a abrazar a su madre y a su hermano.

No entendía mucho como habían planeado esa loca fiesta pero ya más tarde pediría explicaciones.

Su padre se acercó, la felicitó y antes de que ella preguntara como había planeado aquella fiesta, el empezó a hablar.

-Koga fue una pieza importante en esta sorpresa, aunque casualmente se conocieron, tenía planeado presentártelo para que nos dieras tiempo a organizar todo.- Dijo Keisuke mirando a Ahome y dándole una sonrisa de agradecimiento al joven de ojos azules que se encontraba detrás de ella.

Ahome estaba sorprendida, abrazó a su padre; al parecer él había cambiado y lo estaba demostrando en ese momento. Se dio media vuelta y abrazó al muchacho de ojos azules en forma de agradecimiento.


No le gustaba nada la escena que estaba presenciando, Ahome estaba demasiado cerca de ese sarnoso. Sus ojos se pusieron como platos cuando vio que ella se daba vuelta para abrazarlo. Sus puños se cerraron inconscientemente, una cosa era que estén cerca pero otra muy diferente es que ella lo abrazara apropósito, y no solo eso era lo que le molestaba, si no, la estúpida sonrisa que se había dibujado en la cara de aquel sujeto.

No le importó caminar hasta esa pareja para interrumpir aquel abrazo, lo que no pensó era que iba a decir en ese momento.

-Ahome… pues v-verás- Habló el de ojos dorados. Inuyasha no pensó que aquella escena entre Ahome y ese sujeto pudiera causar aquella sensación en el. ¿Era celos lo que sentía? Disperso esos pensamientos. Tal vez eran celos porque ella se había vuelto muy cercana a él y además eran buenos amigos, así que era normal esa reacción, o bueno, eso es lo que quería creer.

-¡Inuyasha!- dijo la de cabellos azabaches lanzándose a los brazos de él, sin darle tiempo de acabar la oración.

Inuyasha se quedó atónito y un notable rubor se hizo presente en sus mejillas. No supo qué hacer, o que decir, pero pocos segundos después correspondió aquel abrazo que lo había tomado desprevenido. Se separó poco a poco de ella para sacar una pequeña cajita que se encontraba en su bolsillo.

- Tonta, ¡Feh! Pensaste que me iba a olvidar de tu cumpleaños.- Dijo el ambarino con la mirada en otro lugar para que Ahome no pudiera notar su sonrojo debido al abrazo que ella propicio.

Ahome agarro la pequeña caja en sus manos, preguntó al ambarino si la podía abrir a lo que contesto con un -"Haz lo que quieras"-. Sabía que Inuyasha no era bueno demostrando sus sentimientos, pero era tierno que él le regalara algo.

Abrió la caja y vio un pequeño collar en forma de corazón. El collar era de oro, era pequeño pero era hermoso. Tenía unas pequeñas piedras preciosas alrededor de la silueta del collar, que a juzgar por su apariencia parecían diamantes. Y por ultimo tenía grabado una "A".

Ahome sacó el pequeño collar y se lo colocó en ese mismo instante, no sin agradecerle más tarde al de ojos dorados con otro abrazo, que provocó la misma reacción que minutos atrás.

En ese mismo instante una pareja apareció por la puerta principal, quedando en la mira de todos los presentes. Inuyasha puso los ojos como platos al verla entrar pero sus facciones cambiaron a una de enojo cuando vio que esa persona estaba acompañada por alguien más. ¿Qué hacia Kikyo en la fiesta de Ahome?

FLASHBACK

-¿A dónde vamos este fin de semana?- Preguntó sonriendo un ojidorado.

-Inuyasha olvidé mencionarte que los planes con mi familia se cancelaron.-

-¿Por qué?-

-Pues pienso quedarme en la ciudad haciendo unos trámites para la universidad.-

-Está bien Kikyo, pero prométeme que conoceré a tu familia después-.

-Claro, mi familia tiene que conocer a mi novio, especialmente mi hermana.- Dijo con un tono de burla.

-¿Tienes hermanas? Preguntó el ojidorado sorprendido por aquel detalle.

-Sí, pero es mi media hermana, gracias a Dios no tengo nada que ver con esa niña.- Comentó

-¿Como se llama?-

-Inuyasha, dejemos de hablar de mi hermana, mejor dime ¿Qué harás tu el fin de semana?

-Pues..- Recordó que le había dicho a Miroku y a Sango que no iría a la fiesta de Ahome pero como cambiaron a última hora los planes, no tendría inconvenientes para asistir a la fiesta de Ahome.

Creo que me quedaré ayudaré a mi hermano con el hotel..- Dijo finalmente, prefirió no decir nada acerca de la fiesta, sabía que a Kikyo no le gradaba Ahome, así que se ahorraría las explicaciones.

FIN FLASHBACK

Inuyasha se soltó del abrazo de Ahome y se fue caminando hasta el baño para disminuir la rabia que sentía en esos momentos. Kikyo le había mentido, quien era el baboso que la acompañaba y más que todo quería saber qué rayos hacia ella en esa fiesta. ¿Acaso ellas dos se llevaban bien? Movió su cabeza fuertemente intentando disipar aquella idea. Pero que tonterías pensaba, se notaba a kilómetros en la mirada de ambas que no simpatizaban en lo más mínimo.

Tomó un poco de agua en sus manos y se lavó el rostro. Quería explicaciones y las quería en ese instante. Kikyo era su novia, así que era su derecho saber qué rayos hacía allí, y quien era el baboso que la acompañaba.

Abrió la puerta y se dirigió hacia la fiesta. Iba a apaciguar sus dudas.


No esperaba que Kikyo apareciera allí, tan impecable como siempre, y ahora al parecer traía un nuevo novio, así que la idea de que Inuyasha y Kikyo estuviesen juntos, se desechaba completamente. No supo porqué, pero al entender eso, su corazón respiró ¿aliviado? ¿Pero que le sucedía? Inuyasha y ella eran solo mejores amigos, así que no le debería importar con quien esté, al fin son solo eso, amigos.

Iba a abrir más regalos, pero decidió que era tiempo de cambiarse de ropa, por una más adecuada. Saludó a todos los presentes y se dirigió a su habitación a colocarse un vestido de acuerdo a la ocasión, en fin no todos los días celebras tus 18 años. ¿Verdad?

Subió los escalones y entró a su habitación, no sin antes mirar a su media hermana. Ella también le devolvió la mirada, pero en esa mirada tenía una especie de burla. Se enfureció ante tal cosa y lo único que hizo fue dar un portazo y cerrar aquella puerta.

Tomó su maleta y sacó un vestido negro con blanco que le quedaba hasta por encima de las rodillas y tenía un escote muy bonito que hacía resaltar su silueta. Entró al baño y decidió darse una ducha rápida para salir a su fiesta nuevamente.


Buscó a la dueña de la fiesta con la mirada para preguntar aquello que le intrigaba hasta los huesos pero no la vio por ninguna parte. Así que decidió ir con su novia, Kikyo. La buscó con la mirada y cuando sus ojos dorados se posaron en los fríos ojos de ella, la vio dirigirse a las habitaciones de la parte superior de la casa. Si Kikyo pensaba que huir era una opción estaba muy equivocada, él quería respuestas por lo que la siguió hasta que ella entró en una habitación.

-¡Me puedes decir quién demonios es el baboso que te acompaña!- Grito furioso.

-Hola mi amor.- Dijo Kikyo intentando calmar a su exasperado novio.

-Ahórrate ese cariño para después.- Dijo furioso.

-El es Bankotsu ¿Por qué?- Dijo Kikyo un tanto impaciente. Si Inuyasha creía que la iba a controlar estaba muy equivocado-.

-¡Como que porque! ¡Porque eres mía Kikyo y no te permitiré que estés con cualquier hombre!-

-Pues te tengo noticias cariño, el es un amigo, o me vas a prohibir tener amigos también.-

-¡Sí!- Inuyasha estaba ciego por los celos, y no pensaba bien lo que decía.

-Pues entonces tú dime qué haces en la fiesta de esa mocosa. Dijiste que estarías con tu hermano el fin de semana, acaso esa mocosa significa más para ti que yo, que me mentiste.- Dijo aquella mujer ya perdiendo la poca paciencia que le quedaba. Si Inuyasha quería Guerra, guerra tendría.

-¡Ella no significa nada para mí! Además tu también me mentiste Kikyo. Como quieres que no me ponga celoso al verte a lado de ese sujeto.-

-¿Entonces si te hiciera escoger entre ella y yo, a quien escogerías?.-

-Vamos Kikyo, que pregunta es esa.-

-¡contéstala! Gritó Kikyo

-¡A ti! ¿Feliz?- Dijo Inuyasha ya un poco harto de aquella situación.

Kikyo dibujo una sonrisa en su rostro.

-Me puedes decir de que te estás riendo.- preguntó Indignado Inuyasha.

-Mi amor, no es nada, además no tienes que ponerte celoso, es solo un amigo, pero si quieres que no esté con él, no lo haré.- Dijo satisfecha.

La puerta del baño se abrió lentamente, dejando ver a una muchacha de cabellos azabaches. Sus ojos cafés se encontraban llenos de un líquido cristalino, había estado llorando.

-¡Hermanita! No sabía que estabas en el baño, pero bueno no has cambiado, sigues siendo tan oportuna como siempre.- Dijo Kikyo en tono sarcástico.

Inuyasha se dio vuelta para ver a quien le hablaba Kikyo, la había llamado hermana, pero no había visto a nadie más llegar con ella. Cuando sus ojos dorados la vieron, su corazón se rompió y un vacio se formó en su pecho.

-Bueno Inuyasha, voy a saludar a mi padre. Te espero abajo cariño.- Dijo dándole un beso en los labios y saliendo de aquella habitación, dejando a Inuyasha y Ahome adentro.

Ahome estaba dolida, no creía que Inuyasha había dicho aquellas palabras tan crueles. Ella se estaba vistiendo cuando escuchó a Inuyasha gritar desde afuera, iba a salir a ver qué pasaba pero después escucho a Kikyo; así que decidió quedarse en el baño y escuchar lo que decían, pero a cada palabra que Inuyasha decía su corazón se hacía pedazos.

Inuyasha no supo que decir solo la miraba, tan dolida, tan frágil, que le dio ganas de golpearse a sí mismo por ser el causante de aquellas lágrimas. La verdad ella si significaba mucho para él, pero en ese momento no supo porque lo dijo.

Quería salir de esa habitación no soportaba estar con él, la había lastimado, había confiado en él, y lo único que hizo fue herirla. No pudo creer lo tonta que fue al pensar que Inuyasha sintiera algo especial por ella, y que por eso le había regalado aquel obsequio que lucía con orgullo. Caminó furiosa hacia la puerta pero algo la detuvo.

Inuyasha agarro el brazo de Ahome para que no saliera, quería decirle que eso no era lo que él quiso decir, que lo dijo sin pensar pero sus palabras no salían de su boca, solo era silencio y una mirada suplicante de parte de él.

-Suéltame Inuyasha, déjame ir.- Dijo con los ojos llorosos.

-Espera… Ahome, en verdad no quise decir eso.

-Ahora me vas a decir que Kikyo te obligo a decir lo que dijiste.- Dijo ya exasperada e intentando zafarse del agarre que propiciaba aquel muchacho de ojos dorados.

-No pensé lo que dije.- dijo finalmente, intentando vanamente dispersar las lagrimas de Ahome, pero a cada palabra que el pronunciaba, ella derramaba más lagrimas.

Después de varios minutos Ahome finalmente logró salir de su habitación, no podía creer que Inuyasha fuera tan sínico y que Kikyo haya ido precisamente a su habitación a hablar con Inuyasha. Ya no quería llorar pero sus ojos no obedecían orden alguna y ese líquido cristalino seguía cayendo como si jamás pudiera agotarse.

Bajó las gradas y Koga apareció. Todavía ella tenía los ojos rojos e hinchados y se notaba que ella había estaba llorando. Intentó fingir una sonrisa pero eso la delató aun más.

-Me puedes decir quién te hizo llorar Ahome.- Dijo aquel muchacho de ojos azules

-No es nada.- Intentó ser fuerte

-Dime quien fue y prometo darle su merecido. Nadie tiene el derecho de hacerte llorar.-

Ahome no se contuvo más y lo abrazó. Necesitaba un abrazo, uno de esos que en los que se sintiera protegida, como si nada ni nadie fuera a lastimarla otra vez, Y Koga se lo estaba brindando en ese momento. Era verdad que lo conocía hace muy poco tiempo, pero él le brindaba una confianza que jamás había sentido con nadie, incluso con Inuyasha. Ambos salieron de la casa para que Ahome pudiera respirar y borrar todo rastro que delatara que había llorado. No iba a arruinarles la fiesta a los demás, no por algo que ya parecía no tener importancia. Si a Inuyasha no le importaba ella, porque a ella si le debía importar el.

-Vas a decirme lo que te pasó.- rompió aquel silencio

Silencio…

-Recuerdo haberte visto feliz hasta que fuiste a tu habitación, y después dos personas más entraron. ¿Fueron ellos los que te hicieron llorar?- Preguntó un poco curioso.

-Ya no tiene importancia.- dijo más calmada

-¡Como que no! A mi si me importa, y si fue ese idiota el que te hizo llorar lo va a pagar muy caro.-

-¿Porque te preocupas tanto por mi? Apenas y nos conocemos.- suspiro

Esa pregunta lo tomó desprevenido, ¿Por qué se preocupaba tanto por ella? Cuando la vio sintió algo que jamás había sentido por alguien y verla llorar así le había roto el corazón, algo dentro de él le decía que la protegiera, y aunque se conocieran hace tan poco tiempo, él le había tomado un gran cariño a la muchacha de ojos cafés, que ahora ya se encontraban como antes, sin un rastro de lagrimas.

-No lo sé, solo no me gusta verte llorar, aunque no lo creas, te he tomado mucho cariño desde que te conocí.- dijo finalmente Koga.

Ahome solo sonrió y lo abrazó una vez más, ella también le había tomado cariño a ese muchacho.

Ambos se levantaron del jardín y se dirigieron hacia el interior de la casa, no dejaría que nadie arruine su cumpleaños, y peor aun que la vieran llorar. No le daría el gusto a Kikyo de verla triste por lo que dijo Inuyasha, y a él no le daría la oportunidad de volverla a lastimar.

Al entrar todo seguía como antes, todos conversaban amenamente, unos bailaban y otros se disponían a comer del pastel. Al caminar un poco más vio como unos ojos dorados se acercaban a ella.

-Ahome.. en verdad..- Empezó Inuyasha

Koga al ver como Ahome volvía a su estado de tristeza, agarro de la cintura a Ahome y habló algo a ese sujeto.

-Que necesitas.- Dijo fríamente Koga, dándole a entender que el sobraba en ese momento, haciéndole ver que su mano rodeaba la cintura de Ahome.

Ahome no dijo nada, iba a salir de ahí nuevamente pero cuando Koga la tomo de la cintura en señal de que no lo haga, se sintió aliviada.

-¡¿tu quien eres?!- preguntó furioso el ojidorado

-A ti que te importa, estas sobrando aquí o que no lo ves.- Espetó

-Tengo que hablar con ella, no contigo sarnoso.- dijo alterado Inuyasha

Antes de que Koga respondiera a ese comentario, Ahome Habló.

-Yo no tengo nada que hablar contigo.- Dijo con un tono melancólico

-Ya la escuchaste, no quiere hablar contigo.-

Antes de que Inuyasha se opusiera a tal comentario, Koga llevó a Ahome a otro lugar lejos de Inuyasha. Ahome no estaba enfadada con Koga, el la había ayudado, sabía que Inuyasha fue el causante de su dolor, así que le agradecía ayudarla en esos momentos.

Unos instantes después Keisuke hizo que la música se detuviera para poder hablar en el micrófono, todos escucharon atentos a lo que iba a decir.

-Ahome, aun no has recibido mi regalo de cumpleaños aun, así que creo que es el momento adecuado.-

Keisuke llevaba en sus manos una caja muy pequeña, Ahome supuso que se trataba de un anillo o de una pulsera. Kikyo por otro lado, se encontraba viendo aquella escena, esa caja era más pequeña que los obsequios que a ella le daban, de seguro era algo sin importancia.

Ahome abrió la caja, y cuando vio el obsequio quedó atónita, una llaves, al parecer de un auto. En ese momento una bocina sonó afuera de la mansión, incitando a todos los presentes a salir a ver aquel auto.

El auto era de un color negro, un Mercedes Benz del año. Ahome estaba realmente sorprendida, el único problema es que ella no sabía conducir.

-Keisuke, olvidaste un ligero detalle, creo que mi hermanita no sabe manejar, ¿o me equivoco Ahome?- Dijo Kikyo apareciendo de entre la multitud.

-¡Yo puedo enseñarte!- Hablaron dos muchachos al mismo tiempo, Uno era Koga y el otro era Inuyasha.

-Gracias Koga, te lo agradecería mucho.- Dijo Ahome restándole importancia al otro muchacho.

-Ahome pero mi regalo de cumpleaños tiene varias partes, esta fue solo la primera parte.- Dijo Keisuke ganándose la atención de todos.

-¿Primera Parte?- No sabía que decir, el auto había sido suficiente regalo para ella.-

-Ahome, te he conseguido una beca para poder estudiar en la universidad Internacional.- Dijo finalmente Keisuke

Koga Sonrió y Ahome quedó en Shock, la universidad Internacional quedaba a unas 4 horas de Tokio, además Koga estudiaba en la misma universidad, eso se lo había comentado cuando se conocieron. La universidad Internacional era una de las mejores de Japón, y tener la oportunidad de estudiar allí era realmente un privilegio.

-Pero papá, la universidad queda demasiado lejos de Tokio. ¿Para eso es el auto?- Dijo Ahome. La idea de viajar 8 horas diarias no le causaba la menor gracia.

-Tengo todo solucionado Ahome, te he comprado un departamento para ti sola, podrás vivir en la ciudad, el auto es para que vayas a la universidad y para cuando quieras visitarnos. Te enviaré dinero cada vez que necesites y además Koga podrá ayudarte en lo que necesites.-

Ahome estaba en shock, la verdad tantas noticias no se las esperaba, eran demasiadas emociones por una noche. Irse de la ciudad, era algo sumamente delicado, jamás pensó estudiar lejos de casa, pero si la oportunidad se daba no se echaría para atrás.

-¿Entonces Ahome, aceptas?- preguntó Keisuke

-En verdad me encantaría, pero la idea de dejar a mis amigos y a mi familia lejos me rompería el corazón.- Dijo sinceramente.

-Ahome, no debes preocuparte es una gran oportunidad.- Habló su madre

-Además cada vez que podamos iremos a visitarte.- Habló ahora Sango

-Ahome esta es una oportunidad que se presenta solo una vez en la vida, aprovéchala, que aunque estemos lejos, siempre podrás compartir con nosotros.- Añadió Rin con una sonrisa en su rostro.

-Koga va a cuidar de ti, se que lo hará.- Dijo Keisuke con una sonrisa en los labios.

-Muchas gracias a todos, bueno entonces no queda nada más que decir. ¡Acepto!.- Dijo Ahome.

…..

Continuará…

Hola chic s, disculpen mucho la demora, la verdad me he demorado mucho en este capítulo, porque necesitaba ubicar bien la pelea, ya vemos que Ahome sufrió mucho por lo que Inuyasha dijo de ella, y que el sintió celos al verla con Koga. A decir verdad no me gusto mucho ponerle a Inu de Malo, pero la verdad tenía que hacerlo, porque después va a aclarar sus sentimientos hacia ella.

¿Qué les pareció el capitulo? Muy mala Kikyo como trata a Ahome, pero más adelante van a darse cuenta que la verdadera mala de la historia no es Kikyo si no alguien más. Ahí les dejó eso como duda, hay una razón por la que Kikyo se comporta así con Ahome, ya lo van a ver. No quiero que la odien…

Les adelanto el nombre del próximo capítulo "Despedida" El nombre dice mucho, así que no les adelanto nada más. Gracias a todos por leer mi historia, por dejar reviews y por ponerla como favorita. Cualquier sugerencia, crítica o comentario, es bien recibido.

Dejen sus reviews! Me encanta leerlos, solo por eso escribo! Cuídense! Nos leemos pronto

Gaby