Nuestroamorseráleyenda
"No more mistake, 'cause in your eyes I'd like to stay"
Thinking of you
Katie Perry
Sus grandes ojos verdes se abrieron de sorpresa y confusión al leer las primeras líneas de la carta, y con cierto temor siguió, sintiendo como un mal presentimiento se apoderaba de ella.
No podía ser cierto. ¡No podía haber sido tan despistada! Salto de su cama y comenzó rebuscar en la gaveta donde guardaba todas sus cartas, la desesperación se adueñó de ella a medida vaciaba el cajón y con ello las lágrimas comenzaba a aglomerarse en sus ojos.
—¡Maldición! – rugió dando un puñetazo en el suelo.
—¿Sakura? ¿Está todo bien? – La voz de Ino la saco de sus pensamientos, y con un brusco movimiento de manos quito la evidencia de las lágrimas en su mejilla. Se aclaró un poco la garganta antes de poder contestar, disipando el nudo que se había formado, al tiempo que metía todas las cartas en el cajón de manera apresurada.
—Sí, Cerda. ¿Qué haces aquí? – Sakura abrió la puerta de la habitación, dándose vuelta inmediatamente para que la rubia no notara su estado y darse el tiempo de recomponerse.
Ino pasó a la habitación, mirando cuidadosamente a su amiga.
—Tsunade-sama me mando a entregarte estos informes del hospital. Dijo que ya sabias que hacer. – menciono Ino acercándose y dejando los documentos en el escritorio de la pelirosa. Sus ojos azules se detuvieron un momento en la foto del equipo 7. Naruto, Sasuke, ¿Cuánto tiempo había pasado? Ino saco esos pensamientos de su mente, Sakura no necesitaba que ella estuviera melancólica precisamente en ese momento.
—Vale, lo hare enseguida.
–Oye, frentona, ya dime que te sucede. – dijo la rubia sentándose en su cama. Sakura se dio la vuelta hacia ella y le sonrió. La falsedad brotaba de cada musculo empleado en el gesto y a Ino le parecía tan notorio que no pudo evitar alzar la ceja sintiendo ofendida.
—No me sucede nada. – respondió con tranquilidad Sakura, aun de pie.
—Sí, claro. Por eso casi haces un hoyo en el suelo antes de que entrara, ¿Cierto? – Sakura desvió la mirada, torciendo sus labios por el enojo. Ino se cruzó de brazos y se acomodó aún más en la cama, indicando que no se movería hasta saber la razón. – ¡¿Te hizo algo el imbécil de Fudo?! – Exclamo de pronto. Era casi una aseveración, e Ino abrió los ojos en desmesura ignorando la expresión confundida de su amiga — ¡Lo matare!
—Él no me ha hecho nada, Cerda. – Sakura suspiro con fastidio y se sentó a la par de su amiga. – Antes no te desagradaba tanto. – Esta vez era Sakura quien miraba analíticamente a su amiga, quien simplemente se encogió de hombros.
—Pero ahora sí. – afirmo Ino, después de que el silencio fue demasiado largo para su gusto.
—Es solo que no soportas la idea de que tenga novio antes que tú, y hasta Shikamaru… — rio Sakura por lo bajo.
—No te creas mucho, frente de marquesina, es simplemente que mi belleza intimida. – Ino hizo un ademan con la mano, moviendo su rubio cabello en el proceso, esbozando una pícara sonrisa.
—Cerda, fea y mal perdedora.
Sakura rio una vez más, apoyando su espalda en la pared del fondo y cruzando sus piernas.
—Sabes que no es por eso. – se defendió Ino. – es simplemente que no es para ti y tú lo sabes.
La tímida sonrisa que Sakura había compuesto, se desvaneció de golpe y su vista se clavó en la cama.
—Vamos, frentuda, cuéntame lo que te sucede.
Sakura se estiro y cogió la carta, que había caído al suelo en su arrebato, y se la tendió a Ino sin emitir ninguna palabra. La rubia la vio con duda y lentamente la tomo sin apartar su vista de Sakura.
—Léela. – la animo. – Ya entenderás todo.
Sakura se acomodó una vez más en el rincón de su cama, mirando atentamente como los ojos voraces de Ino iban de un lado al otro del papel.
—No tienes por qué hacerle caso. – dijo Ino con voz suave después de unos segundo. – Es un tonto.
—No es verdad, tú también lo has dicho… Aunque no de esa forma tan grosera. – agrego con resentimiento, Ino rio suavemente y volvió su vista, leyendo la parte que le faltaba.
—Bueno, claramente está molesto… — Sakura bufo ante el comentario, como si no se hubiera dado cuenta antes. – Aunque no tengo muy claro por qué…
—Vaya, cerda, ¡Si lo dice al principio de la carta! – exclamo molestándose aún más. – Por mis falsos sentimientos, porque olvido a las personas y… y que solo hablo y al final nunca cumplo lo que digo. – Su voz, molesta al principio, fue disminuyendo a medida hablaba, hasta no ser más que un murmullo. – Y creo que tiene razón.
—Aja, y dime ¿Por qué todo eso le incumbe? No es de él de quien te has olvidado, de ser así ya no le escribirías.
—¡Ay, si serás…! – exclamo, negando con la cabeza. — Él se coloca en el lugar… en el lugar de Sasuke-kun. – El silencio las abrazo por unos segundos, después de la mención del tema tabú para la pelirosa. — ¿Crees…? – comenzó a preguntar con timidez, colocando un mecho rosa detrás de la oreja. — ¿Cómo crees que reaccionaria Sasuke-kun al enterarse?
Ino se lo pensó por unos momentos. Su amistad. No, eso era decir mucho; su interacción con el Uchiha había sido poca, por no decir nula. Y aparte de lo sucedido en los exámenes Chunnin, solo conocía de él lo mismo que todo el pueblo… nada.
—Se exactamente lo que opinaría. – respondió después de unos segundos, esbozando una sonrisa traviesa. Sakura ladeo levemente su cabeza intrigada, esperando que Ino continuara. – "Hmp" – imito con una voz grave.
Ambas chicas se miraron unos momentos antes de estallar en carcajadas.
—Como te decía, — prosiguió Ino después de recuperar el aire – Nada de esto le incumbe a él, se ponga o no en los zapatos de Sasuke-kun. No puede esperar que la vida de los demás se detenga porque él no está. A mí me huele a celos. – canturreo con un poco de picardía.
—¿Celos? ¿De qué? Claramente, tu, estas demente.
—Entonces dime a que se debe esto: "…no tienes porqué pedirme permiso. Tienes a un chico perfecto a tus pies…" – apunto señalando el contenido de la carta. – Y después se atreve a insultar a Mi Uchiha. Te pone en mal a los dos chicos y se hace el resentido. Eso, amiga mía, son celos.
Sakura rio con saconería, y le arrebato la carta de las manos a la rubia. Leyendo nuevamente.
—Solo dices frases sin el contexto, así no se valen. Además, — agrego apuntando otro sitio de la carta, mostrándosela a Ino. – Aquí dice claramente, que compararme con su querida compañera de equipo solo ha hecho que ensucie el recuerdo de una chica con sentimientos reales, que sabe lo que es el amor y que no es una hipócrita como yo, porque si lo esperaría a él. –Sakura se cruzó de brazos molesta, recargándose en la pared de su habitación. – Si va a hablar así de alguien, no entiendo porque la abandono en primer lugar.
Ino contuvo la carcajada que amenazaba con salir de sus labios ante él arrebato de Sakura, y solo un pensamiento se formulaba en su mente. – Esos también son celos. –
—Sera mejor que me marche, te dejare responderle a tu enamorado secreto.
—¡Oye! — pero antes de que ella pudiera replicar más, la rubia ya había abandonado el lugar.
Sakura miro nuevamente la carta, el mal sabor aún estaba en su boca, pero el error ya estaba hecho. Solo que no le permitiría hablar así de ella, o de Sasuke.
Le mostraría quien era Sakura Haruno.
Se sentó en el escritorio y saco papel y lápiz. Comenzando a escribir con su ira bullendo.
"¿Qué sabes TU de mis sentimientos? No conoces nada de mí, así que no te atrevas a juzgarme.
Si te conté todo eso fue porque estaba confundida, porque quería el consejo de un amigo; no para que me atacaras con toda la porquería que traes por dentro.
¿Y sabes porque es eso? Porque te molesta que el mundo gire sin que seas tú el centro, porque te molesta que la gente siga adelante sin ti, que no seas tan esencial como tú creías. ¿Acaso no es por eso que estas molesto? ¿No es eso lo que te duele que te haya demostrado?
Eres más egoísta de lo que imaginaba.
Pero te aclaro que jamás mentí al decirte que esperaría por quienes se fueron. Porque lo sigo haciendo hasta que estén a mi lado, pero es suficiente de sufrir por ellos.
También necesito ser feliz.
Aunque te doy la razón en algo. Somos afortunados de que yo no sea ella, porque amar a alguien como tu debe ser demasiado doloroso se nota que eres tu quien no sabe amar, porque estas lleno de odio y no quieres salir de ese agujero; y lo peor, es que nunca se sentirá lo suficientemente correspondida.
Y digo suficientemente, porque es tan obvio que la extrañas (a ambos), vuelve a revisar lo que escribes de tus amigos y te darás cuenta."
Quería guerra, eso le daría.
Los días pasaban y su angustia aumentaba más. Sentía de nuevo aquella ansiedad por recibir otra carta, pero esta vez a diferencia de cuando empezaban a escribirse, no era porque dudara que le respondiera – ya que estaba seguro que lo haría –, sino por el contenido de la futura carta.
Había sido muy cruel con él. O eso sentía. Pero se convencía de que se lo merecía, cada vez que volvía a releer la vieja carta su sangre volvía a arder para terminar hecha polvo y preguntarse si lo que decía era verdad.
Para preguntarse qué pensaría Sasuke de lo que había hecho.
"¿Que no te conozco? Físicamente, lo acepto. Pero sabes que puedo decir de ti. Que eres una niñita sentimental, que se ha sentido de menos por sus compañeros y que ahora da todo de sí para demostrar que está a la altura, ¿No fue por eso que te hiciste medic-nin? También te gusta ayudar, porque eso te hace sentir útil. Y tienes un genio del demonio, porque puedes ser muy dulce y comprensiva, para al segundo siguiente dar los peores insultos que he leído.
¿Y sabes algo más? En este momento estas hecha una furia porque tengo razón en cada una de mis palabras.
¿Sigues creyendo que no te conozco?
Por eso puedo asegurar que después de… uno o dos años, ¿Cuánto ha pasado? Te decidiste finalmente por el camino fácil y los hiciste a un lado. Esperaba más de ti.
Y si, dentro de mi está lleno de porquería, ¿Y sabes porque? Porque quise a muchas personas, las quise demasiado y todos, absolutamente TODOS terminaron muertos. Por eso solo queda odio dentro de mí, odio hacia quienes me arrebataron todo y me condenaron a ser quien soy.
No sabes lo que es amar hasta que te lo arrebatan y sientes el vacío que dejaron."
"El amor no está ligado al sufrimiento. En eso estas muy equivocado. Puedes amar y ser feliz respetando su memoria, recordando lo bueno que te enseñaron y poniendo en práctica esas lecciones de vida.
Por eso te molesta que yo intente ser feliz, porque crees que por no tener a quienes más quiero me debo revolcar en el dolor y sufrimiento y hundirme cada vez más en la oscuridad.
Te lo digo en este momento.
No lo haré.
"El amor no está ligado al sufrimiento. Bonita frase, ¿Lo dices por experiencia propia? Solo por si lo olvidabas, déjame recordarte que el chico que tanto dices querer te abandono, yo pensaba que eso podía causar algún dolor, pero gracias por aclararme que no es así. Afirmas mis palabras sobre lo superficiales de tus sentimientos.
A mí no me molesta que quieras ser feliz, ve y juega a las parejas perfectas con tu noviecito ese. El mundo está lleno de gente como tú."
"¡Eres un maldito imbécil! No comprendes, no lo quieres hacer por estar metido en tu burbuja de soledad. ¿Crees que me tienes que recordar que no fui lo suficientemente amada para impedir que se fuera? Pues te aclaro que no. Lo sé, y lo tengo presente cada maldito segundo de mi vida. Y duele tanto, que puedo sentir como mi alma se despedaza con cada respiración.
Ni siquiera sé si alguna vez me considero más que un maldito estorbo.
Pero según tú, debo conformarme en ver siempre su espalda y soportar el martirio de que la persona que amo me desprecie…
Sakura se sobresaltó al ver una gota de agua caer en el papel y correr algunas líneas de tinta. Apresuradamente intento quitar la evidencia de las gotas sobre el papel y luego aparto las traicioneras lágrimas de sus mejillas. En la búsqueda de recuperar su compostura, sus ojos acuosos se toparon con el retrato del equipo siete e inevitablemente un sollozo salió de su garganta.
¡¿Porque tenía que hacer todo más doloroso?! Acaso no era suficiente con su conciencia.
Y en ese momento decidió que era tiempo de sacar todo lo que llevaba escociéndole el alma en los últimos años.
Quiero salir adelante, ignorar mis sentimientos, y no desmoronarme cada vez que estoy sola y su recuerdo me atormente. Porque lo amo tanto que sé que no podré olvidarlo, pero quiero ignorar que mi corazón se hace pedazos cada día más. Guardar todos esos sentimientos para poder ser fuerte y traerlo de regreso… salvarlo del abismo al que entro. Cada día suplico porque este bien, porque este vivo.
Ni siquiera tengo el consuelo de saber eso.
A ti te arrebataron a todos. Pero conmigo se fueron voluntariamente de mi lado. ¿Enserio piensas que eso es mejor?
Y no te atrevas a compararme con tu perfecta compañera de equipo. Tal vez no sea ella y he decidió seguir con mi vida muy pronto, pero eso no quiere decir que mis sentimientos sean menos reales, es simplemente que me di cuenta que yo también merezco ser feliz.
Es momento que me dé una oportunidad a mí también.
¿Pero qué te asegura que ella no te ha olvidado ya? ¡La abandonaste! Por dios, no tienes ni idea de lo que duele.
Y si soy hipócrita por fingir ser feliz e intentar no pensar tanto en todo lo patética que es mi vida; entonces lo seré e intentare ser felices a otros.
Ya no soporto sus miradas llenas de lastima."
"Sé lo que es eso.
También odio esas miradas de falsa comprensión y palabras amables, que no soluciona nada. Simplemente les ayuda a llenar sus vacías existencias por que no conocen la magnitud del dolor, después siguen con sus vidas sin importarles lo que te ocurra.
Eso es la soledad.
Bienvenida a ella."
"Eres tan cortes"
"Acéptalo. Así dejas de vivir la mentira que te estas inventando."
Sus ojos jades se clavaron en el maravilloso cielo estrellado mientras las palabras del chico inundaban sus pensamientos. Soltó un profundo suspiro y regreso su atención a las distracciones de esa noche. Diviso la cabellera castaña de Fudo a unos metros de ella y se centró nuevamente en las personas a su alrededor. Todas riendo ignorantes de su sufrimiento, él tenía tanta razón.
"Estoy en una feria… no voy a encontrar caras amargadas aquí"
—¿Qué pasa, frente de marquesina? ¿De nueve problemas con tu príncipe azul?
Ino se acercó hasta ella en una apretado kimono rosa y sonrió con picardía.
—Fudo y yo no tenemos problemas.
—Y claramente no me refiero a él con "Príncipe azul". – Ino negó con la cabeza con decepción, como si lo que había mencionado era lo más lógico del mundo. – me refiero al "otro" que tan mal te ha tenido en los últimos días.
—¡No lo digas así! Suena como si lo estuviera engañando.
Ino soltó una estridente carcajada ante la apenada expresión de Sakura, quien no hallaba donde meterse, y luego alzo una ceja con picardía.
—Y no es lo que estás haciendo. Prácticamente tienes dos relaciones.
—Sí, una se llama amistad. Que te quede claro cerda.
—Pero tienes que admitir que tu "amistad" – enfatizo la palabra con sus manos haciendo cada vez más amplia la sonrisa. – es mucho más interesante.
—Cada vez me convenzo de que estas más loca.
Sakura se acercó a donde el chico la esperaba, dejando a Ino mientras reía a carcajadas.
—¡Mándale mis saludos en la próxima! – Grito la rubia antes de desaparecer en la multitud.
Los colores subieron al rostro de Sakura, mientras hacía uso de toda su concentración para ignorarla y seguir su camino hacia el castaño.
—¿Era Ino-san? – Fudo le entrego el dulce de azúcar que ella había visto, con demasiado antojo, momentos antes. Solo lo tomo murmurando un pequeño "gracias" y escondiendo su cara aun roja por la indiscreción de su amiga.
—Solo ignórala. No le hagas caso a nada de lo que diga.
El castaño soltó una leve risa antes de que ambos continuaran con su camino observando cada escaparate que se exhibía en la feria.
No había duda que estaba con Fudo, riendo levemente y comentando sobre la festividad, en una cita perfectamente planeada. Sin embargo, su mente estaba a kilómetros de distancia. En un lugar incluso desconocido para ella.
Los saludos que recibía, los niños que pasaban correteando por el lugar, las luces que llegaban a cada rincón… todo pasaba como una borrosa mancha ante sus ojos. Contestaba con frases cortas y mostraba las sonrisas condescendientes que había aprendido a esbozar con los años.
'Te dije que vivías en una mentira'
La voz socarrona retumbo en su cabeza burlándose de ellas y su sangre se incendió al instante.
Lo que le faltaba, que sus subconsciente haya decidido darle una voz al misterioso chico y esta opinara cada momento de su vida como si él realmente estuviera ahí.
Soltó un bufido antes de meterse un puñado del algodón de azúcar en su boca, obviando completamente la presencia de su acompañante.
—¿Qué te sucede? Te he notado demasiado distraída hoy.
¡Me sucede que me llego una carta de ÉL, precisamente hoy! – pensó, mordiéndose la lengua para que no saliera de sus labios.
Desde que su pelea comenzó, su autocontrol se iba al suelo al recibir una respuesta. Era vergonzoso que lograra causar tanto en ella.
—No es nada. – otro suspiro salió de sus labios. Siguió a Fudo hasta sentarse en una ladera, (que no supo en que momento llego) al lado de él. – es solo que… tenemos demasiado trabajo con Tsunade-sama últimamente… ya sabes, papeleo. – hizo una mueca de desagrado para luego recorrer con sus ojos el lugar.
Las luces de la feria se extendían a sus pies iluminando el cielo y haciendo competencia con las estrellas que tiritaban tímidamente en la negrura. La risa y el barbullo de la gente apenas llegaba hasta ellos como un suave susurro que se fundía con el canto del viento al atravesar las hojas del bosque a sus espaldas.
—¿Qué hacemos aquí? – pregunto en una voz un poco más alta que un susurro. Por algún misterioso motivo no se atrevía a alzar más la voz. Sus ojos se clavaron en el chico, quien simplemente se encogió de hombros y fijo sus ojos azules, que parecían brillar en la tenue oscuridad, en ella.
—Pensé que sería el lugar perfecto.
—¿Perfecto para…?
Sus palabras murieron cuando una explosión lejana llamo su atención. Se voltio rápidamente hacia el frente, asombrándose con el show de luces multicolores que danzaban en el cielo para luego caer como lluvia sobre el festival, desapareciendo a medida se acercaban y acrecentando la algarabía de los aldeanos. Sonrió como si fuese la primera vez que lo miraba, y cada destello de luz se reflejo en sus propios jades dándoles un poco más de vida.
El castaño también sonrió, pero él apenas y se percataba del espectáculo. Su atracción principal era verla tan llena de felicidad aunque sea por unos instantes.
Porque él no era tonto, y si se había percatado de la tristeza que siempre albergaba la chica y que escondía de una manera magistral, era porque realmente se había tomado el tiempo de conocerla. No obstante, prefería no involucrarse en sus tormentos, al menos hasta que ella se abriese voluntariamente, haciéndose el desentendido con una caballerosidad implacable, y ayudándola de una manera más sutil.
Deslizo los dedos hasta la mano de ella, disfrutando del tibio roce y llamando su atención.
—Gracias… ha sido todo un detalle. – dijo Sakura, con la radiante sonrisa implantada en su cara.
—No tienes que decirlo. La magia se la has dado tú con tu sonrisa.
Un leve sonrojo tiño sus mejillas de inmediato y eso pudo con él. Paso su mano Poso su mano en el rebelde cabello rosa que se escapaba del moño y enmarcaba su cara, colocándolo detrás de la oreja para luego acariciar el rostro de la Kunoichi. Acorto la distancia que los separaba, fundiéndose en un dulce beso.
'mentira'
La voz volvió a resonar en su cabeza, con más saña que antes.
Y lo peor era que sabía que era cierto.
Porque aunque su cuerpo estaba junto al del castaño disfrutando del beso, regalándole sonrisas e inundándolo de abrazos; en su mente solo estaba presente un ninja desconocido y su corazón anhelaba estar con el shinobi que la había abandonado.
Con quien menos compartía era con él, en sus pensamientos y corazón aquellos gestos iban dirigidos a otras personas y el chico, simplemente, le permitía materializar sus fantasías.
No era justo para ella… y mucho menos para él.
"¿Seguirás por el camino fácil?"
"¿Por qué lo preguntas? Porque estás seguro de que él regresara o porque quieres saber si ellos te esperaran."
"Por ninguna de las dos.
Ni siquiera yo estoy seguro de regresar, y su tú no sabes si lo esperas o perdonaras… entonces, ninguno de los dos está capacitado para dar una respuesta."
"Odiare decirte esto, pero siempre supe que tenías razón. — Solamente en que estaba sumergiéndome en una mentira. – y no quiero seguir este camino. No es justo para nadie, y ya he pintado por mucho tiempo mi vida de rosa. "
"Entonces ya sabes que tienes que hacer.
Demuéstrame que aun confías en tus compañeros, que yo aún tengo una posibilidad."
"Lo hice.
No por mi compañero de equipo.
Lo hice por ti, porque si nadie más lo hace, yo te esperare"
Sakura apretó el pedazo de papel que yacía en su bolsillo y donde había escrito algo que aún no hacía, pero que le daría fuerzas para realizar ese pasó.
El ocaso se ponía a sus espaldas y la torre de la Hokage se alza frente a ella cada minuto. Se sentía extraña. Decidía pero asquerosamente fría, ni una mísera de compasión se asomaba a su ser y lo único que la hacía dudar era la falta de sentimiento que, paradójicamente, la asustaba.
La risa del par de Chunnins la saco de su mente. Fijándose en ellos diviso al castaño sonriendo, con una calidez y paz propias de él, y que hacia refulgir sus ojos como zafiros. La culpabilidad hizo su pinchazo por unos momentos ya que en instantes borraría esa expresión de su rosto.
Pero era lo mejor. Lo justo
Se separó del árbol en el que estaba apoyada y permitió que los shinobis la miraran. El compañero de su – hasta ese entonces – novio, lo codeo de una forma nada disimulada y picara para luego retirarse.
—¡Vaya! Realmente es una sorpresa encontrarte. – el chico paso una mano por su cabello, con su típico gesto de nerviosismo. — ¿Ocurre algo?
Su primera reacción fue encogerse de hombros y desviar la mirada. Inmediatamente recordó el papel en su mano derecha y la determinación volvió a ella.
—No… bueno… — Exhalo todo el aire de sus pulmones y saco las manos de sus bolsillos, dejando que la carta acariciara la yemas de sus dedos y le transmitieran el aplomo inquebrantable de aquel chico. Sus ojos verdes se afilaron, fijándose con fiereza en Fudo. – Tenemos que hablar.
Las palabras robaron la felicidad de aquel rostro risueño, tal y como ella temía, pero ya no había vuelta atrás.
Lo haría por el otro chico y aunque eso no la reconfortara en lo absoluto, le daría las fuerzas necesarias para seguir con su cometido…
Y para seguir con su camino ninja.
Porque después de todo, lo hacía por un sentimiento real y no para seguir alimentando una falsedad.
—1—
El paso de los días lavo las culpas, paulatinamente. Verlo en la torre de la Hokage se volvía cada vez menos tenso y para su suerte, su maestra – que no compartía su decisión ya que pensaba que la razón era un chico de ojos rojos. – la ayudaba y les asignaba responsabilidades donde remotamente pudieran encontrarse.
Se sentía liberada.
Y finalmente supo porque le había contado todo a su remitente misterioso. La verdad dolía y el chico se la diría sin anestesia; y lo haría porque él había pasado por la misma decisión. Elegir entre algo que sin duda lo hacía feliz o su verdadero camino.
Aquel día era particularmente tranquilo. Camina completamente relajada hacia la entrada de la aldea, disfrutando del ir y venir de los aldeanos al realizar los asuntos de cada tarde. En su camino se había encontrado con el hiperactivo Konohamaru y su equipo, que habían decidido acompañarla mientras contaban su aventura en la misión de atrapar a un gato.
Qué situación tan familiar.
Rio con nostalgia pero felicidad, aquellos días de gennin donde se dedicaban a hacer misiones de las más absurdas siempre tendrían un lugar especial en su corazón.
Naruto
Ver a Konohamaru irremediablemente le recordaba al ninja hiperactivo y cabeza hueca número uno de Konoha.
—Ya han vuelto. – las palabras de Kotetsu la desubicaron totalmente. – Ir por ahí.
—Se encontraran con una sorpresa.
Lo supo en el instante. No podía ser de otra forma. Solo había una persona por la que habían estado esperando tanto tiempo.
Salió corriendo sin pensar en nada mas, el corazón le bombeaba con una alegría como pocas veces lo había hecho desde que sus compañeros se fueron. Lo diviso a lo largo, aquel punto naranja no lo podría confundir nunca y aun así grito con todas sus fuerzas y una alegra contenida:
—¡Naruto! ¿Eres tú? — Porque debía comprobarlo. Tantas veces había soñado con el regreso de uno de los dos. — ¿Cuándo has vuelto?
—Hace un momento.
El chico salto hacia ella, desde el poste donde se había subido. En un instante creyó que la abrazaría, pero el nuevo rubio se detuvo a unos pasos. Ella no supo cómo se había contenido, ambos lo habían hecho, porque lo que ella quería era estrujarlo entre sus brazos.
El rubio había crecido mucho, incluso era más alto que ella y sin duda era mucho más fuerte de lo que recordaba.
—¿C…como me vez? ¿Te parezco más mujer que antes?
—¡Tranquila estas exactamente igual!
Después de todo aquel hombre que estaba frente a ella era Naruto Uzumaki, y no podía esperar más de alguien tan despistado. No solo estaba más alto, sino que menos impulsivo y las palabras que le dirigía a Konohamaru le hicieron saber que había madurado… ambos lo había hecho.
Se sonrojo levemente.
Ya ninguno de los dos eran unos niños. Todo sería diferente de ahora en adelante.
—¡…Te mostrare el nuevo jutsu erótico que he desarrollado!
¿Justu ero…? ¡¿JUSTU EROTICO?!
—¡NO SEAS PAYASO!
Su puño se incrusto en la cara del rubio haciéndolo, literalmente, besar el suelo.
Era el mismo Naruto.
Las cosas no serían tan diferentes después de todo.
Aquella noche se sentó en se cama con una felicidad que nadie será capaz de arrebatársela. Y con la nueva carta terminada en sus manos, se acercó a la ventana admirando el bello firmamento.
Uno estrella fugaz cruce el cielo. Solo había un deseo que ella podía ser capaz de pedir.
Que todo fuera como antes.
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