Kyouya y Haruhi habían decidido darles un tiempo a sus amigos para asimilar la noticia que las habían dado, pero nunca creyeron que se lo tomarían de la manera en que lo hicieron:

Hikaru y Kaoru habían empezado a tomarle medidas todos los días para podérselas dar a su madre y ella por su parte haría el más perfecto de los vestidos de novia a lo largo de la historia.

Por su parte, Tamaki había estado deprimido por varios días, y en el único momento en que lo veían sonreír, hablar y comer era cuando Azali llegaba i le solicitaba como su host. Hasta que un dia fue y abrazo a la pareja, y luego les dio su bendición como padre de Haruhi.

Y ciertamente complacidos por la aceptación de sus amigos, Kyouya y Haruhi se habían empezado a preocupar por fechas, y la primera que venía era la fecha fijada para su baile de compromiso. Yoshio Ootori había insistido en hacer público el compromiso de su hijo, y tanto le había insistido, que el menor de los Ootori termino por aceptar, no sin antes quejarse i fulminar a su pro genitor con la mirada, pensando en que eso traería una gran pérdida económica para el club, pues todos se enterarían del genero de Haruhi.

Pero la reacción de Haruhi fue mucho peor, pues cuando su prometido le dijo a cerca del baile, puso una cara idéntica a la que ponía cuando había tormenta y se oían rayos; estaba asustada, por esa gran gala en la que todo el mundo la miraría como la futura señora Ootori.


Honey estaba volviendo a su pequeño pero lujoso departamento junto a su primo Takashi, había tenido un dia difícil, y si se le sumaba el pequeño asunto, lograban q el azúcar de su sangre se viera en niveles críticamente bajos.

Cuando paso por la puerta principal del edificio en el que habitaban, el hombre que atendía la recepción lo llamo

-haninozuka sama, morinozuka sama, les dejaron dos sobres- le grito el hombrecillo.

-eh, gracias- Honey jalo a su mejor amigo hasta la recepción, i le pidio que recogiera ambos sobres, luego, los dos subieron a su departamento.

Me pregunto que será lo que mandaron-pensaba Honey, pero no lo pregunto hasta que llegaron a su piso.

-Ábrela Takashi, quizás sea algo importante i no-le solicito a su primo con una su vocecita tierna, pero con una nota de cansancio.

El estoico moreno leyó en silencio el nombre del remitente en ambos sobres: Kyouya Ootori. Abrió el sobre que venía a su nombre, bastante sorprendido de que el remitente fuera su amigo. Dentro del sobre blanco, habían una tarjeta y una nota escrita a mano, Mori no le prestó atención a la tarjeta y se puso a leer la nota que Kyouya había escrito con su puño y letra, en la que solo había una línea.

Me gustaría que mis más cercanos amigos estuvieran a mi lado en este momento, por favor no faltes.

La nota de kyouya dejo intrigado a Takashi, y con toda esa confusión tomo la tarjeta blanca con letras doradas en sus manos, y leyó

Haruhi Fujioka y Kyouya Ootori

Tienen el agrado de invitarlo a la gala que se realizara en honor de su compromiso matrimonial…

Mori solo fue capaz de leer hasta ahí, porque su sorpresa era tal que dejo caer la tarjeta, con una mirada ausente, mientras agradecía que su primo hubiera ido al baño.

-que decía el sobre, Takashi?- pregunto el pequeño rubio cuando volvió del servicio higiénico.

Como respuesta, el moreno le tendió la tarjeta se dio media vuelta i se fue, con la intención de darle espacio al pequeño amante del dulce.

Leyó, y mientras lo hacía, sentía como algo se rompía dentro de él.

Cuando termino de leer la tarjeta, Honey tenía los ojos vidriosos, pero no lloro, solo se dijo a si mismo:

Es hora de decírselo.


El dia del baile, los gemelos fueron a la casa de Haruhi desde media tarde, porque ella les había pedido contra todo pronóstico que fueran a ayudarle a alistarse. Entonces comenzó la tortura de Haruhi, porque los gemelos le empezaron a poner todo tipo de tratamientos y menjunjes con la finalidad de que esa noche, su amiga luciera perfecta. Le aplicaron cremas, la depilaron con cera (ouch), le arreglaron el pelo, la vistieron y calzaron, hasta que al final, Haruhi lucia como toda una obra de arte.

-somos geniales- dijeron los gemelos al mismo tiempo cuando contemplaron a la host natural, vestida y arreglada, tan hermosa que las rosas palidecían a su lado; ambos hermanos se halagaron, pese a que su propio estado era calamitoso.

-muchas gracias chicos, son mis salvadores- les agradeció la chica

-no nos des las gracias, nos debes…-empezó el gemelo mayor

-…un baile a cada uno, esta noche -concluyo el menor.

-claro que si- les respondió la castaña, mientras le daba un beso en la mejilla a cada uno.

-ahora Hikaru, vamos a cambiarnos- le dijo Kaoru a su hermano, a lo que este solo asintió; luego ambos se tomaron del brazo y salieron de la casa de Haruhi.


-me gustaría presentar ante todos ustedes, a mi futura nuera, la señorita Haruhi Fujioka.- anuncio Yoshio Ootori, con una anómala sonrisa en su rostro.

En ese momento, la castaña entro al gran salón donde se llevaba a cabo el baile, llevando un hermoso vestido rojo con una cinta negra que marcaba su cintura y el pelo en una complejo recogido a un lado;del brazo del menor de los Ootori. Estaba ligeramente sonrojada, pero sonreía, mas por cortesía que por otra cosa, porque dentro de ella, su muy bien escondido pánico a ser juzgada hacia trizas su autocontrol, en cambio Kyouya tenía una sonrisa triunfal en el rostro, de esas que deslumbran.

A su paso, todos los invitados, en su mayoría estudiantes del instituto Ouran con sus respectivas familias, los miraban con las mandíbulas en el piso por la sorpresa; en un inicio, cuando habían recibido la invitación las clientas del club se habían negado a creer q el host cool se fuera a casar con un hombre, pero cuando vieron a la preciosa muchacha que entraba no les quedo ninguna duda de que era real, de que no era una broma de mal gusto, de su tan amado host natural era mujer. Los varones, en cambio, veían a Haruhi con ojos enamorados, reprochándose el no haber reparado en el género de la beldad que anunciaba su compromiso.

Haruhi pudo a sus amigos desde donde se encontraba: Tamaki con un traje de etiqueta blanco, de la mano de Azali que usaba un vestido verde agua, los gemelos, ambos vestidos con terno negro, camisa gris y corbata rosa. Pero Haruhi no espero ver al lado de los host, a Mori y a Honey, acompañados de dos muchachas bellísimas:

La que iba del brazo del ex host salvaje, era alta, casi tanto como su acompañante, de hermosos ojos verdes y cabellos negros ligeramente ondulados, hasta media espalda; tenia la figura que todas las mujeres quieren tener, busto grande, cintura pequeña y caderas bien formadas. En conjunto, tenia la apariencia exacta de una amazona, totalmente indomable, pero su delicado y hermoso rostro era exacto el de una diosa de la mitología, buena y piadosa.

La otra mujer su polo opuesto, con el cabello en hermosos tirabuzones del mismísimo color del chocolate fundido que le llegaban a las caderas, ojos color caramelo, una sonrisa preciosa y pequeños hoyuelos en sus mejillas. Tenía la apariencia de una muñeca de porcelana, con un cuerpo esbelto, pero sin curvas exageradas, solo lo suficiente como para hacerla ver como una mujercita.

Ambas llevaban vestidos preciosos; el de la dama alta, era negro, con bordados plateados, y el de la pequeña era de color amarillo, al estilo de una túnica griega.

Haruhi sintió un vuelco en el corazón cuando se topó con los ojos dorados de Honey, y vio en su mirada resignación, pero se vio obligada a apartar la mirada cuando escucho a su futuro suegro hablarle.

Kyouya se dio cuenta en el momento en que las miradas de Honey y Haruhi se encontraron, de que ella necesitaba hablar con él, aunque eso no le gustara ni un poco. Por eso, cuando terminaron de bailar la primera canción y luego del pequeño discurso que su padre les había dado a ambos, se la llevó hasta donde sus amigos se encontraban.

-chicos, como me alegra de que estén aquí- les dijo Haruhi a sus amigos, evitando mirar a Honey, pero no lo pudo ignorar cuando el empezó a hablar.

-nos alegra verlos chicos, los extrañamos mucho-dijo mirando fijamente a Haruhi

-gra..gracias, Honey sempai- respondió ella, con la voz quebrándose.

- quienes son estas encantadoras señoritas?- pregunto el mayor de los gemelos, para rescatar a su amiga.

-soy Lesty Vondergeist, encantada- se presentó la mujer de ojos verdes.

-es mi prometida-dijo Mori

-Es verdad- acoto la morena- nos conocimos en el rally femenino, yo era competidora, y él fue solo para observarnos correr; al final se acercó a felicitarme por la carrera, creo que fue ahí cuando me enamore de este galán.

Todos rieron, mientras Mori y Lesty intercambiaban una mirada enamorada.

-Podemos bailar, Haruhi?- le pidió Honey a su ex novia, ante la sorpresa de los demás, ella tomo la mano que el Loli shota le ofrecía, y se fue con él a la pista de baile, donde se pusieron a girar al copas de la música, sin decir una palabra; pero cuando la música termino, no regresaron al con sus amigos, sino que él la llevo de la mano fuera del salón, hasta un pequeño corredor.

-me alegra verte de nuevo, Haru chan- le dijo el rubio, ella no respondió, por lo que él le lanzo la pregunta que la mantendría despierta las noches siguientes.-Haruhi, quiero que seas sincera conmigo, ¿tu aun sientes algo por mi?

-no lo sé- le contesto ella, apartando la mirada

-quizás esto te ayude-le dijo, mientras se acercaba a ella, y sellaba sus labios con los de el, en un beso tierno y dulce, pero que no transmitía amor, i ambos lo pudieron sentir, por eso se apartaron.

-Gracias Haru chan, por haberme hecho tan feliz, y por ser la primera mujer de mi vida.-

- Honey, lo siento- le dijo ella, mientras rompía en llanto- no debí traicionarte asi…

- no lo hiciste, solo cumpliste con tu promesa, sé que lo amas, lo veo en tu rostro, y estoy feliz por eso, por favor no llores- le contesto mientras la abrazaba; este es el momento adecuado, díselo, díselo no seas cobarde, si no se lo dices ahora no la harás nunca.-quería decirte algo, eh… recuerdas a la chica que antes estaba conmigo?

-te refieres a la pequeña muñequita de porcelana?- le contesto ella, con una pisca de humor tras sus sollozos.

-si, ella- Honey esbozo una pequeña y fugaz sonrisa-mi padre quiere que me case con ella

Haruhi no esperaba tener que oir eso de los labios del chico al que había amado profundamente, pero no le dolió como había supuesto que dolería, las muchas veces que se había planteado una situación asi.

-oh.- estaba realmente sorprendida, no dolida, solo sorprendida

-no quise aceptar el compromiso, porque pensé que te dejaría sola, pero ahora sé que estas en buenas manos…-Haruhi lo miro confundida

-a que te refieres?

-Kyo chan te ha querido desde que entraste al club, en silencio, pero mucho más de lo que te quisimos todos los demás juntos, así que me siento muy feliz de que el sea con quien vas a casarte- le dijo el loli shota con mucha tranquilidad, pero sus palabras eran una fachada, para ocultar lo que realmente sentía.

-yo no lo sabía- la muchacha estaba más calmada y podía responder sin sentir q volvería a llorar- o quizás no quería saberlo.-pensó.

-me alegra de que puedas corresponderle Haru chan-el rubio se acercó un poco y rozo la frete de la castaña con los labios, antes de despedirse- adiós, primer amor.

Y se fue caminando tranquilamente con las manos en sus bolsillos, mientras ella solo lo miraba.


-usa chan, no hay pastel- se quejó el pequeño rubio-como puede ser que en nuestra casa no haya pastel?

Honey no había podido dormir desde que se retiró de la fiesta, le habría gustado poderse sumergir en sus sueños, asi no seguir recordando todo lo vivido con Haruhi, asi no evocar cada una de sus sonrisas, o el sabor de sus labios, pero no pudo conciliar el sueño, y ahí estaba, buscando desesperadamente un pastel a pocas horas del amanecer. Luego de buscar un rato más, se dio por vencido y se dejó caer al piso, abrazando a su conejito de felpa que le recordaba a su bondadosa y amable abuela.

Su abuela

Ella hacia el pastel más delicioso que había probado en su existencia, una delicia, aun sin decorado; el extrañaba ese pastel y a su abuela, porque los pasteles reflejaban a su abuela, era dulce y tan solo con estar presente lo hacía sentir feliz. Lástima que ya nunca volvería a probar ese pastel.

Recordó el pastel que una vez hiso Haruhi para él y que a ese pastel le faltaba azúcar.

-por qué estas despierto a esta hora?- le pregunto una melodiosa voz desde la puerta de la cocina. Era ella: Karchela, la dulce hija del embajador japonés en Alemania, su prometida. Podía reconocer su voz de caramelo a kilómetros. Sus padres habían insistido en que ella se quedara en casa de Mitzukuni el tiempo que durara su visita a Japon.

-No podía dormir- le contesto, mientras hundía su cabeza entre sus rodillas, aun abrazando a usa chan; no había levantado la mirada en ningún momento.

-oh, y que buscabas como poseso en la cocina?

- pastel- le dijo con calma- me ayuda a dormir cuando no puedo- fue ahí cuando levanto la mirada, y se encontró con la "muñequita de porcelana" vestida con un camisón largo de ositos. Muy linda.

-y no hay pastel?

-no

-bueno, mi madre me enseño a preparar pastel, creo que puedo preparar uno

El no respondio, solo la miro mientras que con toda confianza se ponía a buscar entre las gavetas los distintos ingredientes que necesitaba para preparar su pastel, la miro mientras mezclaba y batía, la miro mientras vertía el contenido en un molde, la miro mientras metía la mezcla al horno, la miro, la miro ,la miro.

Cuando ella termino, se fue a sentar al lado de Honey, también en el frio piso.

-estas triste ¿no es verdad?- le pregunto Karchela

-si, lo estoy

-es por esa chica, por Haruhi Fujioka, me di cuenta de cómo la mirabas, te importaba mucho no?

- ella, fue la primera mujer a la que ame en mi vida, pensé que sería más duradero, pero siento como si a ella no le hubiera importado nada de lo que vivimos juntos, y se fue a comprometer con uno de mis mejores amigos.

- quizás no fue su culpa

- dices que yo fui el culpable?

-no, digo que la distancia y el tiempo hacen desbarajustes con las relaciones; no fue culpa de ustedes, solo del tiempo.

- no debí haberme ido, no la debí dejar- se reprochó el de ojos dorados

- no es así, piensa en que fue como se tenían que dar las cosas- Honey la miro, extrañado- me refiero a que quizás no era la mujer perfecta para ti, no lo se, tal vez su pastel no era el adecuado…

- cómo dices?- él estaba sorprendido, por eso la miraba con los ojos como platos, literalmente.

- ya sabes, su pastel no era el adecuado para ti; siempre me han gustado los pasteles, y siempre pensé que las relaciones eran asi, como pasteles y sabores

- de que hablas?

- pienso que cada persona tiene un pastel diferente dentro de ellos, y a cada persona le gusta un pastel diferente, cuando encuentras a una persona que disfruta del sabor de tu pastel y tu del suyo, entonces te das cuenta de que era la persona indicada, tu alma gemela.

Ambos se mantuvieron un rato en silencio, ella tenía la mente en blanco, el meditaba sobre las palabras de la pequeña que se sentaba a su lado; entones recordó:

a ese pastel le faltaba azúcar…

-Tienes razón, creo que su pastel no era el indicado- le dijo- gracias

- por qué?

-por abrirme los ojos a algo que no quería ver, y por sentarte en el piso conmigo a oir mis lamentaciones. -Ella solo sonrio, y los hoyuelos de su rostro se marcaron.

-qué lindo conejito

-es usa chan, mi mejor amigo, después de Takashi.

- yo tengo un oso, llamado Meyu, pero se quedó en Alemania, me gusta mucho, me lo regalo mi abuelito cuando era una niña

- a usa chan lo hizo mi abuela.

Ambos se miraron y luego soltaron una carcajada, que coincidencia. En ese instante sonó el horno, indicando que el pastel ya estaba listo. Karchela se paró, se puso un par de manoplas y saco con cuidado la budinera con el pastel, que desmoldo con cuidado y lo puso en una fuente de vidrio, luego le corto un gran pedazo a Honey, lo roció con miel y le dio el plato al rubio, con un pequeño tenedor para postres.

-me sorprendes mucho kary chan- le dijo el- conoces mejor mi cocina que yo

Ella se sonrojo un poco y se sentó al lado de su nuevo amigo, también con un plato de pastel.

-espero te agrade- Mitzukuni sonrió y empezó a comer el pastel que ella había preparado.

Ni bien probo el primer bocado, algo cambio en el, porque ese pastel era perfecto, era dulce y delicioso, con la consistencia perfecta y el sabor perfectol. Quizás no había sido tan mala idea esperar, porque ahora sabía que esa pequeña tan madura, era capaz de hacer su pastel ideal.

-gracias, Kary chan, por esta conversación y por el pastel.

- no te preocupes Mitzukuni kun,

-solo Honey

-bien, solo Honey, vamos a casarnos pronto, asi que en vista de que no nos amamos, por lo menos podemos ser amigos- le contesto, esbozando una sonrisa hermosa- buenas noches, solo Honey.


kiss kiss fall in love

odio como me quedo el capitulo, pero eran peores los otros siete intentos, asi que he ahi la explicacion de porque tarde en actualizar.

amo sus reviews, las amo a ustedes que me leen, amo el pastel, y a meyu, el osito de Karchela.

POR CIERTO, ESTE CAP VA POR KARCHELA, y porque no se enoje por haberla metido en este enredo amoroso.

en el proximo cap

* La empresa suo en bancarrota

* Haruhi se va a vivir a la mansion Ootori

*Honey empieza a enamorarse de su pastel ideal

las quiero, i no me odien por este cap

-DeinoO-

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