Muchísimas Gracias por leer hasta aquí!!
La verdad es que me he trasnformado en la mujer metralleta... pero de las palabras P Es que de pronto me inspiro, y no puedo soltar el bendito teclado que me incita a escribir... sálvenme TT
Además de que, no tengo idea porqué, pero en las mañanas, mientras me ducho, siempre me llega aquella "inspiración divina", alguna idea malvadosa, y me digo... tengo que escribir para llegar algún día a eso!! siiiii!!!
Mejor me quedo entre mi cerveza de mantequilla, y mis ranas de chocolate... puchas que son ricas para conversar cosas de lo más profundo del heart...
Saludos Feru, gracias por la propaganda!! Aquí seguiré embalada con mi Estrellita...
Y si me dejan reviews... no me quejo!! xDDD
Música Maestro!!
yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy
Las imágenes estaban revueltas. Cabello rojizo, cabello rubio… ojos café, ojos grises… Un caldero hirviendo lentamente, un vaso, labios bebiendo un vaso…un murmullo de muchas voces… una semana… una semana…conciencia…
Y despertó. Pip estaba a su lado, durmiendo profundamente. Se levantó suavemente… y dejó la pelusa blanca a su lado cómodamente en la cama. Hace tiempo que no le parecía tan maravillosa la ducha… recordó la conversación en el parque con Neville. Le parecía sinceramente agradable… Pero era sábado y tenía que trabajar en las letras, así tendría la semana libre para trabajar en sus transformaciones.
Bajó rápidamente a desayunar, y notó el barullo producido por las "celebridades"… Cruzó el gran salón, y se encontró con Neville, como esperaba.
- ¿Qué pasó ahora?...
- Theodore Nott está de novio con Luna Lovegood, las niñas hiperventilan por Draco y Alex, y los chicos sueñan con Pansy, que parece estar en otro mundo.
- Muy bien. Parece que la competencia fue todo un éxito.
- Si querían generar una revolución hormonal, lo lograron.
- jajaja, no estaba tan lejos de los objetivos. – dijo la niña, feliz.
- Emmm… ¿amaneciste mejor?
- Sí, mucho mejor… gracias, ayer fuiste muy gentil…
- ¿Y qué vas a hacer con tu príncipe?
- Ni idea.
- No vaya a ser que se arranque con otra princesa.
- Jajaja, no, si es mi príncipe, me va a tener que esperar.
- Ummm… ¿sabes? Te tengo una noticia. – dijo Neville, con ojos picarones.
- ¿Qué?
- Voy a bailar.
- ¡Maravilloso¿Haz pensado en el baile?
- Por supuesto.
- ¿Y¿Qué vas a bailar?
- Ummm… te lo digo con una condición.
- Cual.
- Que vayas a celebrar conmigo después del baile.
- Ummm… está bien.
- Voy a bailar Disco… - confesó en un susurro el chico.
- WOW!!! Me parece fantástico. ¿Y con quién vas a bailar?
- Ya le pedí a Ginny que fuera mi pareja de baile, pero me dijo que tenía que preguntarle a Harry y a Hermione, como mínimo.
- Claro, es una chica comprometida…
- Te tengo que pedir un favor más… - dijo Neville, susurrando ahora en el oído de la chica.
- ¿Qué cosa?
- Que nos asesores con el baile.
- ¿Te digo la verdad? No tengo ni la menor idea de cómo ayudarte correctamente… pero creo que conozco algunos pasos que pueden ayudarte.
- Perfecto… nos vemos a las 7 en la entrada del gran comedor.
Y se fue… Estrella quedó impactada. El chico estaba muy entusiasmado con el baile, con su compañía… nada más habría que esperar a la noche, a ver qué sucedía…
Por mientras, aprovechó de mirar a su alrededor, debía asegurarse de que Draco estuviera bien. Ni Draco y Hermione habían dado paso al frente para hacer su romance público. ¿Lo estarían guardando en secreto?... Por su parte, Ronald se acercó a Hermione, al parecer quería hablar con ella…
- No, no, no… ese chico tiene cara de que tiene algo entre manos… - masculló mascando un pedazo de pan.
Entonces recordó el sueño de anoche. No podía ser coincidencia, ese pelirrojo algo iba a hacerle a Draco, y tenía que ver con una poción. Más valía mantenerse alerta…
Hermione y Ronald salieron del gran comedor juntos, y detrás salió Draco, con cara de furia.
- Por favor Draco, no vayas a hacer nada tonto…- pensó.
Los platos desaparecieron, y Minerva se acercó a ella.
- Estrellita querida, estoy demasiado feliz. Tienes que venir a celebrar conmigo a mi oficina.
- Minerva… malvada… ¡voy a tener que volver a hacer letras!
- Jajaja, pero son solo 5… B, A, I, L, E… no es tanto… vamos, vamos, a mi oficina.
En la oficina había cerveza de manteca, y varios dulces… grageas Berttie Bott, y muchas… muchísimas ranas de chocolate.
- Estrellita… brindemos. Por un Hogwarts hiperventilado. ¡salud!
- ¡Salud!
- Vamos, abramos unas ranas… cuida que no se te vayan a escapar…
Estrella abrió una ranita, y… pafff, saltó y cayó en la cabeza de Minerva. Ambas murieron de la risa en el acto.
- ¡Estrella! Porqué tienes la costumbre de que todo caiga en mi cabeza…
- No lo sé, yo solo la abrí y saltó…
Un nuevo ataque de risa invadió la oficina de la directora.
- ¿Qué te pareció el baile de Malfoy y Parkinson?
- A ver… me pareció fabuloso… y mi otro adjetivo es sencillamente infartante.
- Jajajaja, sí, de verdad lo fue… hace tanto tiempo que no sentía esa sensación…
- ¿De qué?
- No sé, de… hiperventilación, de pasión, de… ¿amor?...
- Minerva… aprovechemos que estamos comiendo chocolates, y cuéntame, honestamente… disculpando mi indiscreción, por supuesto… ¿porqué nunca te casaste?
A la pobre Minerva casi se le calló el pelo con la pregunta.
- Es una larga historia…
- Tenemos tiempo… bueno, hasta las 7 de la tarde, y son recién las 9 de la mañana, así que creo que alcanzas… vamos, dime, soy tu amiga…
- Pero no le cuentes a nadie…
- Soy una tumba.
- La historia comienza así…
Eran otras épocas, unos… 60 años atrás, o más… Había un chico de mi año en Gryffindor que me encantaba. Era simpático, sencillo… no era tan inteligente, ni muy diestro en los hechizos, pero eso no me importaba en absoluto. Tenía unos ojos celestes hermosos, y una voz cálida. Me fascinaba… Nos hicimos amigos al instante. Siempre me contaba acerca de su hermana, que estaba muy enferma. Sus padres no lo tomaban muy en cuenta, porque su hermano lo opacaba en casa con sus logros en Hogwarts. A veces se sentía solo, inferior… yo le repetía una y otra vez que no importaban esas cosas, lo que importaba era el corazón, y él me daba la razón… Fuimos tan amigos…tan… cómplices.
Pero… un año, dejó de venir a Hogwarts. Y nunca más lo vi… decidí esforzarme, para poder hablar con su hermano, Albus. Me hice íntima amiga de su hermano, para acercarme a él. Incluso, me invitó a visitar su casa. Albus me explicó que tendría que trabajar desde ahora, pues su hermana estaba muy enferma, y sus padres habían fallecido. Cuando fui a su casa, esperaba que él me recibiera con los brazos abiertos, todo lo había hecho por él… pero solo me recibió con una mala cara, y se encerró en su habitación. Al parecer, él odiaba a su hermano aún, y no aprobaba que yo me hubiera hecho su amiga.
Finalmente, una tarde, la hermana de ambos falleció, en unas circunstancias muy extrañas. Él le echaba la culpa a Albus de que su hermana hubiera fallecido, Albus alegaba que fue un accidente. Desde entonces sus caminos se separaron…
La siguiente vez que lo vi, fue en la antigua Orden del Fénix, el grupo de resistencia contra Voldemort, antes de que Harry naciera. Estaba tan contenta de verlo nuevamente, de poder estar cerca de él… pero pronto se desanimó, y dejó la orden.
Lo que sé de él, es que empezó a trabajar con cabras. Por mucho tiempo se mantuvo de eso… al nivel de que le encantan, no puede vivir sin una cabra cerca. Siempre tiene ese olor extraño… no me gusta.
Él fue mi primer amor, y desde entonces no he podido encontrar a nadie que se le iguale… me fui quedando sola, hasta que hoy… me ves como estoy.
Estrella estaba pasmada ante la confesión de Minerva… no lo podía creer.
- Minerva… ¿y qué pasaría si hoy te lo encontraras?
- Pues… nada. Me desilusionaría. Ahora es un hombre viejo, como yo claro, pero está tan… maltratado. Con olor a cabra, vestido con ropa rota, sucio, sin afeitarse ni arreglarse la barba por años… no, no gracias.
- ¿Hay alguna forma en que pueda ayudarte?
- Simplemente… se mi amiga, mi hermana pequeña… con eso soy feliz.
Estrella se levantó, y le dio un abrazo muy fuerte.
- ¿Otra rana de chocolate Minerva?
- Está bien, pero no en el pelo, por favor… ¿una jarra de cerveza de manteca?
- ¡Seguro! Me encanta…
Comieron y conversaron hasta hartarse, y ver la hora. Era pasada la hora de almuerzo.
- Muy bien Estrellita, ahora tienes una cita con cinco hermosas letras que nos harán suspirar la próxima semana.
- Sí… y después voy a encontrarme con Neville a las 7.
- ¿Una cita?...
- No, no, voy a ayudarlo a ganar el próximo concurso de baile.
- ¡No me digas que vas a bailar con él!
- No, tampoco… Ginny Weasly va a bailar con él.
- Jejeje… pero te estás comprometiendo con Gryffindor, así me gusta. Entonces apúrate, no vayas a llegar tarde con Longbottom. Y recuerda que lo de hoy es nuestro secreto…
- Y está a salvo conmigo. Nos vemos…
- Adiós Estrellita.
Debía admitir que mientras hizo las famosas letras, pensaba en Minerva y su amor no correspondido… había sido todo por las cosas de la vida. Nada más… ¿Sería su destino quedarse sola?... ¿Tendría alguna oportunidad más adelante?... Eso no lo sabía, pero tampoco sería malo buscar alguna solución… si hubiera una salida a Hogsmeade pronto…
Terminó la famosa palabra mucho más rápido de lo que imaginaba. La guardó junto con las otras, detrás del escenario… No sabía que hacer, y quedaba 1 hora. Así que simplemente salió a caminar al aire libre…
A decir verdad, no se había dado cuenta de que empezaba a hacer frío. La túnica ayudaba bastante, pero no era suficiente para sentirse bien en el ambiente helado…
- ¿Desde cuando se ven Estrellas durante el día?...
- ¡Neville! Debo admitir que me gustó tu piropo.
- Toma… no vayas a resfriarte.
Neville puso su chaquetón en sus hombros, y la cubrió completamente. Estaba tibio… era el calor de Neville. Estrella se ruborizó…
- Gracias… pero tú eres el que debería cubrirse, no vayas a resfriarte, y tienes que bailar…
- Estoy acostumbrado al frío, me siento como si fuera mi ambiente natural.
- Pobre de ti si te veo resfriado después…
- Ah… ¿y cómo me vas a castigar?
- Ummm… tendrás que hacer letras como las que hice para el escenario, que digan "Estrellita, eres la mejor"
- Eso sería agotador… pero quizá no sea tan malo…
- ¡Neville!
- Jajajaja…
Pasearon cerca del lago… Estrella por fin descubrió al monstruo del lago de Hogwarts, y tuvo que ser afirmada por un rápido Neville para no caer de espaldas. Hasta que llegó la hora…
- Muy bien, es hora de bailar… tenemos que apresurarnos ¡vamos!
- Neville… ¡porqué me tomas de la mano, no corras tan rápido, adónde vamooos!...
Un cierto Neville Longbottom estaba más que seguro de sus sentimientos, y había comenzado su plan de acción… esta vez no la perdería.
