Gracias a todos los que están leyendo esta historia (el tiempo vale más que el dinero, y si le dedican tiempo a leer este fic entonces, se podría decir que están gastando dinero en mis locuras, ¿Verdad?, je je) Y gracias especiales a Naiala-ares, Alec Winchester, Jess, Cerdo Volador y .Onryo por dejar un review. Los reviews son como pequeños rayitos de sol que alegran mi día. Voy a vomitar, qué cursi. Ja ja, en fin, ahora llegó la hora de conocer al que no estaba muerto sino que andaba de parranda. Disfruten el capi.
SNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSN
"¡Dean! ¡Háblame! ¿Quién es ese hombre?"
Esta vez Dean lo miró como si lo escuchara por primera vez y necesitó aún de unos segundos para procesar la pregunta. Finalmente respondió con voz muy baja.
"Es… ese hombre… es el hombre que maté hace diez años."
SNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSN
Una vez instalados en la habitación del motel Sam creyó que era el mejor momento para pedir una explicación. Dean no había querido hablar con él afuera así que tras conseguir una habitación lo más pronto posible, ayudó a su hermano a llegar hasta la cama. No era fácil caminar con una muleta y una mano enyesada, aunque por suerte se trataba de su mano derecha y la que usaba para la muleta era la izquierda.
"Dean. ¿Podemos hablar ahora?"
Dean se arrepentía por lo que había dicho, pero no podía sacar de su cabeza la imagen de ese hombre. ¿Por qué ahora? ¿Por qué justo cuando había revivido ese incidente tenía que verlo? Habría creído que se trataba de un espíritu de no haber sido porque lucía verdaderamente "vivo".
"¿Dean?"
"No lo sé, Sam. Estoy cansado."
"Y parece que te vas a desvanecer en cualquier momento, pero no es por el cansancio, sino por ese hombre. ¿Quién es, Dean?"
"¡No lo sé! ¡Nunca supe su nombre! ¡Nunca…" Dean meneó la cabeza, confundido. Sam se sentó a su lado.
"¿Quieres contármelo?" Por favor, Dean. Por favor. Sólo quiero ayudarte.
"¿Otra historia? Sabía que no debí haberte contado todos esos cuentos para dormir." Murmuró Dean tratando de combatir con humor la situación.
"Lo quieras o no más a tener que decírmelo. ¿Un tipo que debió haber muerto hace años y ahora está caminando por la calle? Suena como un trabajo para nosotros."
"Sí, eso es raro. No me lo explico."
"¿Quizá lo confundiste?"
"No, Sam. Su rostro… es algo que nunca olvidaré."
"Entonces, cuéntame qué pasó."
Cuando Dean levantó la mirada, Sam supo que había ganado la batalla.
"Yo había empezado a cazar con papá y tras un período de pruebas y cacerías fáciles finalmente empezó a dejarme participar en las grandes. Así que, cuando papá creyó haber encontrado un Wendigo en Minnesota nos llevó para allá. Nos alojamos en una cabaña un poco alejada del pueblo pero no demasiado dentro del bosque, después de todo, papá no quería ponerte en peligro. Yo había estado con una fuerte gripe y aunque ya estaba recuperado, de todas formas la medicina me había dejado soñoliento y recuerdo irme a dormir temprano. En medio de la noche, un ruido me despertó. Me levanté con cuidado y entonces lo vi parado junto a tu cama."
SNSNSNSNSNSNSNSNSNSN
Una sombra. Parecía estar sosteniendo un cuchillo y estaba parado junto a la cama de Sammy. Dean tomó la pistola que tenía junto a su cama y se levantó sin hacer ruido. Iba a dar un paso hacia la sombra cuando la vio levantar el brazo que sostenía el cuchillo.
'Va a herir a Sammy. Va a matarlo.' Fue lo único que pudo pensar Dean en ese momento y sin dudarlo disparó.
Dean corrió hacia la cama de Sam para asegurarse de que su hermano estuviera bien y se quedó sin respiración cuando la encontró vacía. En su lugar, había una nota escrita por su padre.
'Llevé a Sam donde el Pr. Jim. Estaré de regreso antes del amanecer.'
"No está. Sam y papá no están. Entonces…" Dean se obligó a sí mismo a voltear a ver al 'ser' al que había disparado. Estaba oscuro pero pudo distinguir una forma humana.
'No puede ser. Quizá es un hombre lobo o alguna otra criatura, sino fuera así, ¿por qué entraría armado?'
Dean encendió las luces y sólo vio a un joven muerto. La bala le había atravesado el corazón. Sus ojos estaban abiertos y el cuchillo aún estaba en su mano. Dean se arrodilló junto a él y buscó pulso aún sabiendo que no lo encontraría. Estaba muerto.
John regresó un par de horas después y encontró a su hijo arrodillado junto a un cadáver. La pistola de Dean yacía a su costado y el atacante misterioso tenía un cuchillo en la mano. Ambos estaban frente a la cama de Sam así que no fue difícil para John deducir lo que había pasado.
"¿Dean?"
"Papá. Yo…"
En ese momento la mayor preocupación de John era 'arreglar' ese desastre. Con suerte nadie había escuchado el disparo. Tampoco es que hubieran otras cabañas a sus alrededores. Y ésta vez no se trataba de una criatura sino de un ser humano, alguien con familia y amigos que lo extrañaran. Sólo era cuestión de tiempo para que la policía investigara y John no quería ni pensar lo que podría pasarle a Dean así que hizo lo que mejor sabía hacer. Dar órdenes.
"Empaca tus cosas. Nos vamos ahora mismo."
Dean no se movió ni un milímetro.
"¡Dean! ¡Empaca ahora mismo! ¡Te espero en el auto en cinco minutos!"
"Sí señor."
Dean se levantó y como si estuviera en piloto automático dejó de pensar y sólo cumplió con la orden que se le había dado. Cinco minutos después Dean subía al auto junto a su padre.
SNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSN
"¿Simplemente se fueron? Quiero decir… ¿papá lo dejó ahí?, ¿dejó el cuerpo?"
"Papá me dejó donde el Pr. Jim y regresó a encargarse de todo. Nunca me lo dijo pero cuando regresó su ropa olía como cada vez que quemamos un cadáver así que asumí que… bueno, ya sabes, lo quemó y lo enterró. Supongo."
"Y nos fuimos."
"El Pr. Jim llamó a otro cazador para que se ocupara del Wendigo y nosotros mantuvimos el perfil bajo por un tiempo."
"Dean. Odio preguntarte esto, pero… ¿estás COMPLETAMENTE seguro de que ese hombre estaba muerto?"
¿Qué crees que soy, idiota? ¡Tenía 16 años pero créeme que sabía distinguir entre un hombre vivo y uno muerto!"
"Lo siento, tenía que preguntar."
"Por meses busqué en los periódicos de la zona tratando de encontrar una noticia que indicara que habían encontrado el cuerpo, o que hablara de un hombre desaparecido. Traté de averiguar quién era. Su nombre por lo menos. Pero nunca encontré nada."
Los hermanos se quedaron en silencio. Ninguno sabía qué decir. Sam sentía que su repertorio de palabras de ánimo se había agotado y nada de lo que pudiera decir podría confortar a su hermano. Y en cuanto a Dean, simplemente no estaba con ánimos de hablar.
SNSNSNSNSNSSNSNSNSNSNSN
"¿Puede invitarle un trago?"
Dean había estado sentado en esa barra por veinte minutos y se sobresaltó al escuchar al desconocido que se sentaba junto a él, pero casi escupe lo que estaba tomando cuando vio que el desconocido era nada más y nada menos que su "muerto".
"¿Perdón?" Dijo tan pronto hubo recuperado la voz.
"Vi que tienes la mano enyesada, y una muleta. Yo sé lo que es eso, hermano. Una vez me rompí las dos piernas, ¿puedes creerlo? Los peores meses de mi vida. Así que, al ver que no estabas pasando un buen momento quise invitarte un trago. Lo siento si fui inoportuno."
Dean no sabía si reír o llorar. El tipo parecía tan amigable y sin embargo, al verlo sólo podía ver su rostro sin vida sobre el piso de esa cabaña. Quizá hubiera huido de no ser por la muleta. No había forma de que pudiera correr con la pierna tan lastimada, así que, evitando verlo a los ojos, Dean le siguió el juego.
"No me caería mal un whisky, la verdad."
"Perfecto. Hey, dos whiskies." Dijo el 'muerto' al cantinero. "Mi nombre es George."
"Dean."
"Así que, ¿pudiste apuntar la placa del camión que te atropelló?" Dijo George con una sonrisa.
"En realidad, fue un accidente en el bosque."
"Oh. A mí sí me atropelló un auto. Vi pasar mi vida frente a mis ojos. Es una experiencia que cambia tu vida por completo. Das un giro de 180º."
"¿En serio?" Dijo Dean interesado. Parecía que sin proponérselo iba a descubrir el misterio.
"Sí. Después del accidente decidí que tenía que tomar las riendas de mi propia vida. Y ahora soy un hombre nuevo."
"Así que, ese accidente de auto fue algo así como… una experiencia cercana a la muerte."
"Pues… sí, podría decirse."
"¿Y es la única que has tenido?"
"¿Qué? No creerás que ando por el mundo saltando frente a autos en movimiento, ¿verdad?"
Si no hubiera sido por el 'pequeño' detalle de que se trataba de un hombre al que había matado hace años, a Dean le habría agradado George.
"¿Nunca, nunca te pasó nada raro antes?"
"¿Raro cómo muerte?"
"Así es."
"Bueno, no exactamente. No a mí por lo menos."
"¿Qué pasó?"
George dudó por un momento pero por algún motivo se sentía atraído a este extraño. Era como si necesitara hablar con él.
"Yo tenía un hermano. Éramos muy unidos. Dicen que eso pasa con los gemelos."
Gemelos. Claro, era la única explicación razonable.
"Pero cuando entramos a la universidad él se juntó con un mal grupo y abandonó los estudios, de hecho, se fue y desapareció por un tiempo. Unos años después me contactó y nos encontramos en una cafetería. Se veía muy mal, tenía los síntomas del típico drogadicto. Le supliqué que regresara a casa conmigo y pude convencerlo. Dijo que sólo necesitaba arreglar sus asuntos y que estaría en casa la siguiente semana. Recuerdo que hablé con él una noche. Dijo que ya estaba en camino, que sólo necesitaba cobrar una deuda y dejaría Minnesota para siempre. Pero nunca llegó. Se desvaneció."
"¿No sabes qué fue de él?"
"No, y eso es lo peor. No saber si está vivo o muerto. A veces desearía que lo encontraran y por más dolorosa que pueda ser, por lo menos podría cerrar esa página en mi historia. Pero la incertidumbre es… es lo que destrozó mi vida. Hasta ese accidente. Es gracioso cómo un evento trágico me ayudó a curar las heridas de otro. Oh, lo siento, estoy seguro que no interesa saber nada de eso."
"No, está bien. Creo que te entiendo." Tu hermano murió. Puedes seguir adelante. Puedes dejar de preguntarte qué pasó. Yo sé la respuesta. Tu hermano murió. Yo lo maté. "Y quizá pueda ayudarte."
George miró a Dean ansioso. Él no solía invitarle tragos a extraños y mucho menos contarles sobre su hermano pero ese impulso que lo había hecho hablarle en primer lugar, le decía que este extraño tenía respuestas. Era como si su hermano lo hubiera guiado a él.
"¿Cuál era el nombre de tu hermano?"
"Paul. Pero, acabas de decir 'era'. ¿Hay algo que sepas sobre él?" Dean se quedó callado luchando consigo mismo. "Escucha. Esto te sonará raro pero… ¿has escuchado alguna vez sobre esa especie de 'conexión' que tienen los gemelos? A mí me pasaba mucho con Paul. Cuando uno estaba triste el otro lo sentía y si tenía problemas acudía en su ayuda. Desde que desapareció yo dejé de sentir eso. Hasta hoy. Cuando te vi afuera del motel sentí como si mi hermano estuviera otra vez entre nosotros. Te seguí aquí. No creas que soy un psicópata ni nada parecido, simplemente quería… quería volver a sentir a Paul."
"Yo… lo que pasó con tu hermano… yo…"
"Tú necesitas descansar." Dijo Sam parándose entre su hermano y George. Había llegado a tiempo para escuchar las últimas palabras de George y al ver que su hermano estaba a punto de confesar había acudido en su auxilio. "Lo siento, soy Sam, su hermano." Sam saludó a George y luego se dirigió a Dean. "Creo que ya es hora de que regreses a la habitación. Aún no estás totalmente recuperado y necesitas descansar."
"Claro. Sólo estábamos conversando, pero tienes razón, el descanso es a veces la mejor medicina." Dijo George. "Fue un gusto hablar contigo. Espero no haberte asustado con todo eso de la 'conexión'. Usualmente soy un tipo normal." Agregó sonriendo.
"Creo que eres un tipo excelente, George." Dean le dio la mano mientras Sam lo ayudaba a levantarse.
Tan pronto los hermanos salieron del bar, Sam dio rienda suelta a su rabia.
"¿Estás loco, Dean? ¿En qué estabas pensando? Primero te escapas de la habitación mientras me estaba bañando. Y después estás a punto de contarle a un tipo que mataste a su hermano. ¡Es que acaso quieres que te metan preso!"
"¿Cómo supiste que era su hermano?"
"Era eso o el espíritu más vivo que he visto. Además, escuché parte de su conversación."
"Eso creí. Sólo regresemos al motel, quiero recostarme."
SNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSN
"Dean , algún día tendrás que hablar de eso."
"No, no es así. Ahora déjame en paz."
El día anterior Dean había tenido ese extraño encuentro con George y no había querido entrar en detalles con Sam. Ahora, Dean había ido a averiguar si George aún estaba en el motel y el encargado le había dicho que se había marchado muy temprano. Dean yacía en su cama con el control remoto en la mano y tratando de ignorar las miradas de Sam.
"De verdad creo que te haría mucho bien si tan sólo pudieras…"
"¡Suficiente, Sam! Sólo… olvídalo."
Sam suspiró. Sabía que cuando Dean se empecinaba en algo no había nada que lo hiciera cambiar de opinión. Ni siquiera su mirada de cachorrito había funcionado. Era hora de darse por vencido. Por lo menos por el momento. Mirando su computadora, Sam cambió de tema.
"Encontré un buen lugar. Un Centro de Rehabilitación Física. Está a tres días de camino."
"Ni lo pienses, Sam. No iré."
"Dean, ni siquiera debí dejarte salir del hospital. ¡Tu pierna fue atravesada por una estaca y pretendes salir caminando como si nada!"
"Lo estoy haciendo, ¿verdad?"
"¡No! ¡¿Crees que no me doy cuenta de cuánto te cuesta usar la muleta?! ¡Sin considerar que puedes estar empeorando la situación! ¿Es que acaso quieres sanar mal y usar un bastón por el resto de tu vida?"
Dean estaba muy enfadado con su hermano. ¿Por qué no lo dejaba encerrarse en una habitación y pretender que nada había pasado? No quería pensar en su padre, ni en Liz, ni en Peter, ni en George y su maldito hermano. Prefería convencerse de que los últimos días habían sido una pesadilla, y quizá lo habría logrado de no ser por las heridas físicas que cada día le recordaban que era real. Su mano enyesada y su pierna lastimada. Sin contar con el resto de golpes y magulladuras que cubrían su cuerpo.
Muy a su pesar, Dean tuvo que morderse la lengua y admitir, sólo para sí, que Sam tenía razón. Eso era lo que más le molestaba. Pero si no recibía la terapia física que necesitaba entonces las huellas de esos días oscuros perdurarían por siempre.
"De acuerdo. Pero sólo por un mes."
"Dejemos que los especialistas digan cuánto tiempo necesitas."
"Ni siquiera sé cómo vamos a financiarlo."
"No te preocupes por eso. Yo me encargo."
Dean no estaba acostumbrado a que otros se preocuparan por él. Era siempre lo contrario. Pero estaba tan cansado que no quiso seguir discutiendo y se dejó llevar por su hermano.
Esta vez voy a hacerlo bien, Dean. Te voy a ayudar. Y mientras sanan tus heridas, espero poder ayudar también a tu corazón.
SNSNSNSNSNSNSNSNSNSSNSN
Dos meses y una semana. Se había estimado que Dean necesitaría cuatro meses para tener una rehabilitación completa pero éste se había empeñado tanto en los ejercicios y su cuerpo había respondido tan bien que en dos meses y una semana le dieron de alta.
Por supuesto que aún tenía que realizar algunos ejercicios por su cuenta y tomarlo con calma por un tiempo, pero lo peor había pasado. Incluso habían retirado el yeso de su mano y había llegado a tener unas cuantas sesiones de rehabilitación para recuperar la movilidad de sus dedos. Habían recomendado que regresara dos veces por semana para seguir con los ejercicios pero Dean ya no soportaba seguir en ese lugar y quería irse. Quería volver a cazar.
Tras una fuerte discusión, Sam no tuvo más remedio que aceptar la voluntad de su hermano y ambos regresaron al camino, deteniéndose en un motel al llegar la noche.
"¿Cómo pretendes cazar si todavía no puedes disparar tu arma?"
"Dispararé con la izquierda."
"Sólo vas a lograr que nos maten. Esperemos un poco más. Sólo unas semanas." Suplicó Sam.
"Sam, estoy a punto de volverme loco de aburrimiento. Además, ni siquiera parece algo complicado. Se trata de averiguar quién es el espíritu que está molestando a las personas de ese pueblo y luego quemamos sus huesos. Lo único que voy a hacer es entrevistar a algunas personas y sostener la linterna mientras cavas una tumba."
"Las cosas nunca son tan sencillas, Dean. Y si el espíritu decide atacarnos tú no vas a poder defenderte."
"Ni siquiera es que no puedo jalar del gatillo. Simplemente aún no puedo apuntar bien. No creo que falle en dispararle a un espíritu. Hasta un niño de diez años puede hacerlo."
Aunque Dean no tenía la mirada de Sam, pudo conmover a su hermano lo suficiente para considerarlo. Además, Sam hasta se sentía aliviado de ver a su hermano interesado en algo. Los últimos meses durante la rehabilitación, Dean había parecido más muerto que vivo. Casi no hablaba y todo lo hacía mecánicamente. Sam había tratado innumerables veces de tener una charla, pero Dean siempre lo había evitado. El hecho de que pareciera emocionado ante la idea de una cacería era un gran progreso en su estado de ánimo y Sam no tenía corazón para negarle esa satisfacción.
"Está bien. Vamos a ese pueblo e investigamos. Pero si se trata de algo más complicado entonces nos retiramos y lo dejamos en manos de otro cazador, ¿trato?"
Dean suspiró y lo pensó por un segundo, luego le dio la mano a Sam aceptando el trato.
"Ahora sí, voy por nuestra cena. ¿Estarás…"
"Si dices 'bien' juro que te mato."
"Sólo preguntaba." Dijo Sam levantando los brazos rendido.
"No tengo cinco años, Sam. Y aún entonces era yo quien te cuidaba, así que deja de preocuparte y tráeme una hamburguesa. Voy a tomar un baño."
Sam tomó las llaves del auto y salió de la habitación. En todo ese tiempo se había acostumbrado a que Dean no protestara cada vez que se portaba como una mamá gallina. Quizá era porque Dean estaba tan destrozado emocionalmente que ni siquiera le importaba pelear con su hermano. Pero ahora, que habían dejado atrás el Centro de Rehabilitación, Dean parecía haber pasado la página finalmente y volvía a ser el de antes. Me pregunto si esa será una buena señal.
Lo que Dean menos necesitaba era aplicar el método Winchester para tratar con el dolor. O sea. Nunca hablar de ello. Nunca demostrarlo. Siempre negarlo.
Sam había visto lo doloroso que había sido para su hermano revivir viejas heridas y temía que en el futuro volviera a ocurrir. Pero por mucho que quisiera evitarlo, Sam sabía que terminaría cayendo en lo mismo. Nunca hablar de ello. Nunca demostrarlo. Siempre negarlo. Nuestra familia está tan arruinada.
Dean tomó ropa limpia y se preparó para entrar al baño cuando escuchó el sonido indicando que se había recibido un email. Una gran sonrisa apareció en sus labios. Si Sammy había sido tan descuidado como para dejar su computadora encendida y con la sesión iniciada, él no iba a desaprovechar esa oportunidad de gastarle una broma. Rápidamente tecleó sobre el nuevo mensaje para leerlo.
"Sammy, Sammy. Me las vas a pagar todas." Dijo Dean frotándose las manos. Pero tan pronto se abrió el mensaje su sonrisa se borró. Era un artículo con fecha de hacía una semana. Decía: Accidente en carretera mata a siete. Y aparecía la foto de las siete víctimas. Una de ellas, era George.
El mensaje era de Caleb y decía: 'Me pediste que te avisara si oía algo extraño sobre George Reeds. Espero que no fuera un amigo tuyo porque no te va a gustar lo que encontré.' Luego estaba adjunto el artículo y eso era todo.
"Está muerto." Susurró Dean, y todos los eventos que tanto se había esforzado en negar regresaron con más fuerza a su memoria.
SNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSN
Cuando Sam entró a la habitación escuchó el sonido de la ducha así que sólo se limitó a gritar un 'Ya llegué'. Puso la comida sobre la mesa y empezó a sacarla de las bolsas mientras retiraba lo que estuviera estorbando. Cuando tomó su computadora para ponerla sobre su cama, vio el mensaje abierto en su pantalla. Oh, no. Estuvo hurgando en mis cosas. Qué estúpido, debí apagarla. Espero que no haya enviado un mail a todos mis contactos con alguna foto bochornosa. Pensó Sam recordando la última 'broma' informática que su hermano le había gastado. Pero cuando leyó el mensaje y vio el artículo con la foto de George Reeds, supo que el asunto era más serio de lo que creía. Si Dean leyó esto entonces…
Sam se acercó preocupado a la puerta del baño y tocó.
"Dean, ¿todo bien?"
No hubo respuesta. Sólo se escuchaba el agua cayendo.
"¿Dean? Responde."
Aún no había respuesta.
"¡Dean, abre la puerta o la abro yo!"
Nada.
Sam pateó la puerta y ésta se abrió con fuerza. En la ducha, parado y con las manos en la pared, estaba Dean. Tenía la cabeza inclinada y el agua caía por su espalda. No se había movido ni un milímetro ante la irrupción de su hermano.
"¿Dean? Traje hamburguesas y pastel. Será mejor que salgas ante que se enfríe."
Dean no se movió.
"Creo que ya estás bastante limpio. Voy a cerrar la llave, ¿de acuerdo?" Dijo Sam moviendo su mano con cautela hasta alcanzar la llave. Cuando el agua le salpicó sintió que estaba helada, recién entonces se dio cuenta que su hermano estaba temblando.
"Dean, ¿cuánto tiempo has estado aquí? Te vas a congelar. Vamos." Sam puso una toalla sobre el cuerpo de su hermano y lo tomó de los hombros para hacerlo salir de la ducha.
"Con cuidado."
Sam guió a su hermano hasta su cama y éste se sentó pesadamente. Al ver que no hacía ningún esfuerzo por secarse o vestirse, Sam tomó otra toalla y se acercó para ayudarlo. Dean vio sus intenciones y levantó la mano para detenerlo.
"Ni se te ocurra, Sam. Puedo vestirme solo."
"Oh. Lo siento." Sam tomó la ropa que había quedado en el baño y la puso frente a su hermano. Éste se puso los bóxers, el pantalón y las medias. Cuando iba a ponerse la camiseta, notó una pequeña mancha de sangre en ésta y se quedó mirándola. Sam se sentó frente a él interesado en saber por qué se había detenido.
"¿Sangre?"
"Supongo que es imposible encontrar algo que no esté manchado." Dijo Dean con tristeza.
"Es pequeña, no se nota."
"Yo la noto."
Sam suspiró sin saber cómo abordar a su hermano. Un ataque frontal. Ahora o nunca.
"No es tu culpa."
Dean lo miró a los ojos.
"Lo sé."
Sam se acercó aún más y le devolvió la mirada.
"No es tu culpa."
"Te escuché la primera vez, Sam." Dijo Dean un poco fastidiado. Sam siguió mirándolo.
"No es tu culpa."
"¡Maldición, Sam, ya te escuché!" Dean meneó la cabeza, enojado, y quiso levantarse pero Sam puso sus manos sobre sus hombros y lo obligó a quedarse sentado. Lo miró directamente a los ojos y volvió a repetir.
"No es tu culpa."
Esta vez Dean no pudo seguir luchando y escondiendo la cabeza entre las manos se dejó caer hasta quedar sentado en el piso.
"¿Por qué haces esto, Sam? Sólo déjame ir."
"Porque eres mi hermano y te quiero y me preocupo por ti. Y tienes que creerme cuando te digo que NO. ES. TU CULPA."
"Sí, lo es. Es mi culpa."
"No es tu culpa."
"¿Qué no lo entiendes? Yo maté a ese tipo. ¡Era sólo un ser humano! ¡Le quité la oportunidad de rectificar su vida, de regresar con su familia!"
"¡Tenía un cuchillo, Dean!"
"¡No iba a lastimar a nadie, probablemente sólo iba a robar algo para poder regresar a casa!"
"¡Sólo querías protegerme!"
"Debí disparar a una pierna, debí disparar a su brazo y no directo al corazón." Dijo Dean entre sollozos.
"Seguiste órdenes y me protegiste."
"Disparar primero y preguntar después. Disparar primero y preguntar después." Murmuró Dean. "Tú mismo lo dijiste, Sam. Siempre sigo órdenes. Pero resulta que tengo un cerebro y sé cómo usarlo. Debí usarlo esa noche. Tomé la decisión equivocada y un hombre inocente pagó por eso."
"Todos cometemos errores. Nadie es perfecto, ni siquiera tú."
"¿Sabes qué es lo más gracioso? Que después de eso, cuando pasó lo de Liz, creí que era un castigo por lo que había hecho. Nunca… nunca he creído en esas cosas pero, aquél día, cuando nos marchamos del pueblo y dejé a Liz atrás, sólo podía pensar en el hombre al que había matado y me decía a mí mismo que era justo. Era lógico. Yo no merecía ser feliz. No merecía la vida de ensueño que había visualizado con Liz. Y por eso, cuando Mary nos contó lo que había pasado. Lo que Liz había hecho…" Dean rió amargamente. "Recordé a ese hombre. Y luego ¿qué hice? Me dejé llevar por la ira y terminé asesinando a otro muchacho inocente. ¿Te das cuenta de la ironía? A veces pienso que estoy maldito. He derramado tanta sangre que ésta me sigue a donde voy. Ni siquiera puedo encontrar una camiseta limpia porque todo lo que toco se contamina. Así que sólo puedo seguir adelante. Seguir cazando. Seguir matando. Porque no queda nada bueno para mí."
Sam luchaba para no llorar con su hermano. Sabía que si él también se quebraba entonces no habría forma de ayudar a Dean a salir del hoyo en que estaba. Por meses había esperado ese momento y ahora que su hermano finalmente se abría ante él, tenía miedo y no sabía si al final podría ayudarlo o terminaría empeorando las cosas.
"Tienes que perdonarte a ti mismo. Si no lo haces tú nadie podrá hacerlo por ti. Creo que ni siquiera George habría podido hacerte sentir mejor porque eres demasiado duro contigo mismo."
Sam se quedó en silencio unos momentos para dejar que su hermano procesara lo que le había dicho. Luego continuó.
"Me culpé por mucho tiempo por la muerte de Jess, y no voy a negar que aún me siento responsable. Pero después de conocer a Charlie y de ver lo que la muerte de su novio había hecho en ella, me di cuenta de que Jess no habría querido que yo siguiera hundiéndome en la culpa. Y empecé a perdonarme. Tú has guardado la culpa por muchos años, has guardado remordimiento y dolor y todo eso te está comiendo vivo. Es como si tuvieras una herida y no la atendieras, y la dejaras llenarse de pus e infectarse y creo que es hora de acabar con todo eso. Es hora de limpiarla y dejarla sanar. Pero esta vez, tiene que ser diferente. Esta vez, tiene que ser real."
Dean asintió lentamente pero no sabía si podría hacerlo. El perdón era algo que prodigaba a los demás pero nunca a sí mismo.
"Gracias, Dean."
"¿Por qué?"
"Por estar siempre para mí. Por cuidarme aunque eso significara que tú salieras lastimado."
Una pequeña sonrisa asomó a sus labios y Dean sintió que las palabras de Sam empezaban a surtir efecto en él. Era como si fueran un bálsamo para sus heridas.
"Mereces lo mejor de este mundo. Tú lo mereces más que nadie." Sam se movió y se colocó junto a su hermano y ambos se quedaron en silencio por algunos minutos. Cada uno sumido en sus propios pensamientos.
Perdonarme. Como si fuera tan fácil. ¿Cómo perdonarme cuando sé que soy culpable? Pero Sam dice que no es mi culpa. Quisiera creerlo. En verdad quisiera hacerlo.
Sé cómo te sientes, Dean. Yo también me he sentido culpable, pero tú siempre estuviste ahí para mí y no dejaste que me hundiera. Quisiera hacer lo mismo por ti. Ser la mano que te sostenga y no te permita caer. Si tan sólo confiaras lo suficiente. Si tan sólo me creyeras cuando te digo que mereces ser feliz.
¿Cuándo empezó todo esto? ¿Cuándo lo perdí? ¿Cuándo perdí a mi familia?... ¿Cómo pude creer en algún momento que merecía ser feliz?¿Cómo me atreví a soñar que Liz, el bebé, Sam y yo podríamos volver a empezar? No lo merecía y por eso los perdí. Pero Sam dice que no es así. Dice que merezco lo mejor. ¿Qué habrá visto en mí para decir eso? Porque yo no veo nada que valga la pena. Quisiera creerte, Sam. Sólo tengo que creer y perdonar. Si no puedo creer en mí mismo entonces creeré en él. Sam dice que no es mi culpa. Debo creerlo. Debo confiar. Pero algunas heridas nunca sanarán. El bebé. La familia que pudo ser… Los voy a extrañar.
"Los voy a extrañar."
"¿A quiénes?"
"A Liz y al bebé. Es increíble cómo puedes extrañar a alguien a quien nunca conociste."
"Habrías sido un excelente padre, Dean." Lo fuiste para mí.
"¿Tú crees que… crees que ellos estén bien? ¿Donde sea que estén?"
"Sí. Estoy seguro de eso."
Sabía que tomaría tiempo, pero finalmente Dean sentía que podía cerrar esos capítulos en su historia y volver a empezar uno nuevo. Había empezado a perdonarse.
"Sam."
"¿Sí?"
"Gracias."
Sam sonrió.
"Pero si alguna vez mencionas algo de esto, juro que voy publicar en Internet tus fotos del baile de graduación. Y estoy hablando de las fotos después del bar. Ya sabes. Las que te dije que había borrado."
"No. No lo hiciste. No te atreviste." Dijo Sam asustado.
"Están en un lugar seguro, Sammy." Dijo Dean sonriendo maliciosamente.
Sam golpeó a Dean en el hombro pero estaba feliz de que las cosas finalmente estuvieran regresando a la normalidad, o por lo menos, lo que era normal para ellos. Dean dejó a un lado la camiseta que iba a ponerse y buscó otra entre sus cosas, cuando por fin encontró una e iba a ponérsela, Sam vio la famosa cicatriz que había iniciado toda esa pesadilla. Sabiendo que no era el mejor momento para hablar de ella decidió callarse. Después de todo, Dean acababa de revivir hechos muy dolorosos y recién había empezado a dejarlos en el pasado así que no era momento de recordarle otro más. Pero antes de que su cerebro le ordenara a su boca silencio, ésta ya había hablado.
"¿Y esa cicatriz?"
"¿Qué cicatriz?" Dijo Dean poniéndose la camiseta.
"Nada. Olvídalo." Estúpido. Estúpido. No retrocedas lo andado. Se dijo Sam a sí mismo. Dean volteó y notó la expresión en su rostro. Luego miró hacia su espalda y supo de qué cicatriz estaba hablando su hermano.
"Ah. Esa cicatriz."
"Si no quieres hablar de eso, por mí está bien."
"¿Quién eres y qué has hecho con mi hermano?" Dijo Dean extrañado.
"Sólo quiero que sepas que si no estás listo para hablar de eso… yo entiendo."
"Sam. Acabamos de tener a la madre de todos los momentos cursis que pudiéramos tener en toda nuestra vida y ahora ¿te echas para atrás? Me sorprendes."
"Está bien, como quieras. Háblame de la cicatriz, entonces."
"¿Quién ha dicho que quiero hablar de eso?"
Sam levantó los brazos y los dejó caer frustrado. ¿Quién entendía a su hermano?
"De acuerdo. Entonces no hablemos de eso."
"¿No vas a insistir? ¿No vas a decir que debo 'liberar mi alma' o algo así? No, no, mi favorita es la de las heridas con pus. Eso estuvo asqueroso, Sammy."
"Sólo… ¡Era una metáfora, Dean! Y funcionó ¿cierto?"
"Sí, sí, como quieras."
Dean se metió bajo las sábanas listo para dormir mientras Sam se cambiaba.
"Mañana tomaré un baño. Cierta persona se acabó el agua caliente." Dijo Sam lo suficientemente alto para que Dean lo escuchara.
"Sólo duérmete, princesa. No vas a morir por dormir sin bañarte una noche."
Sam apagó las luces y se metió en su cama pero no podía dormir. La imagen de esa cicatriz seguía dando vueltas por su cabeza. Quizá debo preguntar. Debí insistir. Si lo hubiera hecho me lo habría contado. Pero quizá no es buena idea. No quiero que se deprima otra vez. Aunque por otro lado, yo mismo lo dije. Esas heridas deben curarse y no ignorarse. Debo preguntar. Sam miró hacia la cama de su hermano sin poder distinguir si éste seguía despierto. Ya debe haberse dormido. Se lo preguntaré en la mañana… Pero quizá sea demasiado tarde. No va a querer hablar. Debí hacerlo cuando tuve la oportu…
"Ya basta, Sam. Sólo pregunta." Dijo Dean desde su cama.
"¿Qué? ¿Cómo supiste?" Preguntó Sam consternado.
"Estás dando vueltas en tu cama y suspiras sin cesar. Es lo que haces cada vez que tienes una discusión contigo mismo en tu cabeza, Sam. Lo haces desde que eras niño."
Sam sonrió pensando en lo bien que lo conocía su hermano mayor. A veces hasta lo asustaba pensar que Dean lo conocía mejor de lo que él mismo se conocía.
"De acuerdo. Quiero saber. ¿Cómo te hiciste esa cicatriz? Dijiste que había sido papá y quiero saber qué pasó."
Dean se sentó en su cama pero no encendió la luz. Se sentía más cómodo en la oscuridad, quizá porque había vivido la mayor parte de su vida en ella. Ahora Sam le pedía recordar esa noche. La primera noche en que supo que su vida había cambiado. La noche en que la oscuridad lo atrapó.
"Diciembre de 1983. Nuestra primera navidad sin mamá."
SNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSNSN
Ya está. Por fin entramos a la última historia en este viaje por el alma torturada de Dean. Y sí, creo que dos capítulos más y estará terminado. Espero sus reviews! :)
