Disclaimer: En esta semana santa, Kishimoto y yo iremos a la playa, y trataré de convencerlo de que Naruto debe ser mio, mientras tanto, sigue siendo de él.

NA: MUCHISIMAS GRACIAS a todos y todas por dejarme un review, como siempre, me encanta que lean y les guste. CamiSXN, Daneshka Boticcelli, Moon-9215, Veruto kaname, Michi Roll, Jennita, Jekiwis, Kazahayaa, Hikari x Takeru, Blacksheepp, GabaD, Susana Mode. Si se me ha olvidado alguien o he escrito algun nombre mal, disculpenme en serio.

Me siento realizada porque esta vez no he durado tanto verdad? bueno aqui esta la conti, espero la disfruten mucho, me parece que esto esta basado en algo que nos pasa a muchos o nos puede pasar al momento de salir con alguien, ese pequeño momento de incertidumbre del "Somos o no somos" o algo asi, pero ya no dire más nada, lean y disfruten. :)

La primera vez

La relación (El te quiero)

"Entonces…" suspiró una chica, sus ojos verdes cruzándose fugazmente con los azules, para luego retirarlos nuevamente hacia la hamburguesa frente a ellos.

"¿Entonces?" respondió el de ojos azules, arqueando una ceja a la expectativa.

"¿Tu y Sasuke ya son novios?"

"Sakura por milésima vez, no, no somos novios" pronunció indignado el rubio. La chica le había estado preguntando lo mismo todos los días durante la última semana y la respuesta siempre era la misma.

"¡Por Dios pero si han estado saliendo por más de un mes Naruto!"

"No me jodas" pronunció sarcásticamente el chico "Eso ya lo sé, no sé si lo recuerdas pero es conmigo que él está saliendo"

La chica le cortó los ojos, tomando su hamburguesa para devorarla finalmente. No había necesidad de ofenderla, después de todo, ella solo se preocupaba por la felicidad de su amigo, y aparentemente esa felicidad no iba a crecer, sino que se iba a quedar en el mismo sitio, si del Uchiha dependía.

"Es extraño que comas conmigo, ¿acaso tu y Sasuke no almuerzan juntos todos los miércoles?"

Sakura tan meticulosa como siempre. El rubio dejó caer su cabeza hacia atrás mientras trataba de buscar una explicación lo suficientemente creíble y lógica para callar a la chica y que dejara de hacer tantas preguntas que el rubio realmente preferiría no responder.

"Eso también lo sé" pronunció levemente, volviendo a echar su cabeza hacia adelante, cruzando una vez más sus ojos con los de su amiga.

"Naruto, ¿Qué diablos está pasando?"

"¿Por qué haces tantas preguntas Sakura?"

"¿Por qué no me has respondido ninguna?" rebatió molesta la pelirrosa "ahora, habla" demandó, a lo cual, Naruto no pudo hacer más que acceder.

No era que estuviera pasando algo malo, era solo que el rubio realmente no entendía qué había pasado entre ellos dos exactamente para que todo estuviera tan mal. La última vez que había hablado con Sasuke había sido el domingo, cuando el pelinegro en cuestión había ido a su casa para pasar el rato.

Naruto trató de reprimir una sonrisa al recordar cómo habían "pasado el rato", mientras llenaba a Sakura de los últimos detalles, sin revelar nada muy intimo. Todo había ido bien ese día, de lo que el rubio podía recordar. Sasuke había llegado a su casa alrededor de las cinco de la tarde y le había llevado un delicoso helado de nueces, el cual el Uzumaki devoró al instante, sin siquiera compartir, no que a Sasuke le gustaran los dulces como quiera. Posterior a eso, se habían sentado a jugar video juegos en la sala del apartamento del rubio, Sasuke saliendo victorioso en la mayor parte de las contiendas. Sí, definitivamente todo estaba yendo bien. El problema ocurrió ya entrada la noche, cuando estaban acurrucados en el sillón del rubio, discutiendo sobre unos nuevos zapatos de football que Naruto había visto en internet, algo absurdo y sin sentido, hasta que Sasuke se ofreció a comprarlos. Y no, no era el hecho de que el pelinegro se los comprara, lo que desmoronó todo fue la frase que siguió después.

"¿En serio me los comprarías?"

"Si mi dichoso novio los quiere…"

Y entonces todo en la cabeza del rubio se volvió un laberinto. Su novio, no, no, no, no, no somos novios. Seguramente había escuchado mal, su mente le estaba jugando una mala pasada.

"¿Qué dijiste?"

El pelinegro lo miró incrédulo, dudando realmente que el rubio no lo hubiera escuchado, estaban prácticamente pegados, no era posible que tuviera que repetirse.

"Que si tú los quieres, te los compro"

El rubio se movió hacia un lado para zafarse del abrazo en el que estaba envuelto con el azabache, mientras este lo observaba indignado, tratando de descifrar la mueca extraña que se había formado en la cara del chico.

"Me llamaste tu novio"

"si… ¿y?"

"Pues…" titubeó. Tal vez estaba exagerando, pero había algo dentro de él que no lo dejaba dar ese paso. "No creo que debamos ponerlo así todavía"

"¿Así todavía?" Sasuke sentía que estaba en un universo paralelo, donde Naruto actuaba incluso más idiota de la cuenta. "Esto no es un objeto para ponerlo de una manera u otra Naruto" expresó el pelinegro, tratando de contener la creciente ira que se formaba en su interior.

"No me mal entiendas, solo digo que tal vez deberíamos esperar un poco más"

"¡¿Esperar qué maldita sea?"

"¡Esperar y ya!"

De repente, el Uchiha se levantó bruscamente del sillón y empezó a recoger sus cosas, seguido por la atenta mirada del rubio que lo observaba desde su asiento, sin saber qué decir o qué hacer. ¿Acaso debía pararse y pedirle disculpas? ¿O debía dejar que se fuera? El pelinegro lo estaba entendiendo todo mal, y él no había dicho nada malo.

"Si no somos novios, somos amigos, y yo no te considero solo eso" Volteó a mirarlo una vez más antes de abrir la puerta y cerrarla de un solo golpe, dejando salir su furia.

Sakura no parpadeaba, parecía que había entrado en un trance a la mitad de la historia. El rubio se acercó a ella desde el otro lado de la mesa y pasó su mano frente a sus ojos, tratando de que la chica reaccionara. La pelirrosa se dio cuenta de ello y agarró la mano del chico, doblándola hacia el lado contrario, ocasionándole un inimaginable dolor al rubio.

"¡Mierda Sakura! ¿Qué te pasa?" dijo, mientras se frotaba la ahora adolorida mano. Gracias a Kami que su cuerpo resistía bastante.

"¡No lo puedo creer!" Exclamó la pelirrosa. "Todo este tiempo he pensado que todo era culpa de Sasuke, ¡pero el idiota eres tú!"

"¡No es mi culpa! Solo le pedí tiempo y el reaccionó así…"

Sakura bufó molesta. Era obvio que el chico no sabía nada de relaciones, a veces se preguntaba como las personas que salían con el rubio soportaban tales idioteces.

"Naruto lo único que hiciste fue demostrarle que no estabas seguro de lo que sentías, y tú no eres así, te conozco"

Tenía razón. Sabía que Sakura tenía razón. El rubio estaba completamente seguro de lo que sentía, no había ninguna duda en él, y sí quería que fueran una pareja formal. Pero cuando el chico había mencionado la fatídica palabra, novio, las imágenes llegaron a sus ojos como por arte de magia, sin que él lo pidiera, y no pudo hacer nada más que encerrarse en él mismo. Lo que tenía con Sasuke era demasiado especial, y no quería arruinarlo como la última vez que había intentando algo así con alguien.

"Lo sé lo sé, es que la ultima vez-"

"Asique de eso se trata" Interrumpió la Haruno.

Ya se lo esperaba, sabía que algo lo había estado molestando, pero no podía creer que el rubio todavía siguiera pensando en algo que había pasado hacía casi un año.

"Naruto" Susurró, arrastrando su mano hacia la de su amigo, tratando de reconfortarlo "Si sigues pensando en relaciones pasadas, nunca te saldrá bien ni con Sasuke ni con nadie, olvídate de eso, ni siquiera fue tu culpa"

El rubio le sonrió, tomando su mano con la de su amiga, dándole una pequeña sacudida, dejándole a entender que realmente apreciaba lo que estaba haciendo por él. Sabía que siempre que necesitara algo, Sakura estaría ahí para él y hacerlo entrar en razón, aunque fuera a golpes, pero lo haría.

SasuNaruSasu

El timbre sonó una vez, dos veces, tres e incluso 4 veces más. El pelinegro sin embargo no movió ni un musculo para atender a quien fuera que estuviese tocando su puerta. Después de que Naruto había hecho esa fiesta en su casa, algunas semanas atrás, había estado recibiendo extrañas visitas de personas que nunca en su vida había visto, o por lo menos eso juraba el azabache, asique había optado por simplemente no abrirle a nadie.

Sintió su celular vibrando en el bolsillo y lo sacó lentamente, tampoco tenía prisa por ver de quien se trataba, lo más probable es que fuera Itachi mandándole mensajes absurdos por sexta vez ese día.

Ábreme la puerta idiota! – Naruto

El pelinegro lo meditó por unos segundos, debatiéndose en que tal vez no debería abrirle. Tenía tres días sin hablar con el rubio, y para variar no sentía que esto fuera su culpa, aunque no iba a negar que se le había cruzado por la mente ir a disculparse, pero no sabía por qué diablos debía pedir perdón, ¿Por querer tener algo formal? Al diablo con las estupideces, él era un Uchiha, y los Uchihas no necesitaban problemas absurdos en su vida. No obstante, a pesar de catalogarlo como absurdo e insignificante, no había dejado de pensar en ello durante los tres días seguidos.

Se levantó de la comodidad de su sofá, para abrir la puerta y darle paso a la causa de todas las novedades que ocurrían en su vida. El rubio estaba hermoso, no, decir que estaba simplemente hermoso sería poco a los ojos del Uchiha, pero no encontraba palabras para describir la manera en que veía a Naruto. Tres días sin verlo definitivamente habían hecho efecto en él.

"¿Puedo pasar?" Suplicó levemente el rubio, tratando de ocultar la felicidad que le provocaba ver nuevamente al pelinegro.

"hn"

El rubio lo tomó como un sí y se adentró en el apartamento. El pelinegro lo siguió por detrás, y pudo notar que el chico traía una bolsa de supermercado, seguro comprando más ramen de camino a su casa.

"¿Qué se te ofrece?" Preguntó tajante el Uchiha. No era que quisiera echar al rubio de su casa, pero si no podía besarlo ni pasarla bien con él, entonces no tenía caso que viniera aquí a provocar otra pelea.

"Lo siento"

"…"

"..."

El pelinegro rodó los ojos mientras se recostaba de la pared y cruzaba los brazos. Si el rubio estaba esperando que él siguiera la "conversación" estaba más que equivocado. Naruto al darse cuenta de ello, no tuvo más opción que suspirar largamente, dándose tiempo para organizar las ideas en su cabeza.

"Sé que tal vez sea un poco tarde, pero quiero que seamos pareja…oficial, novios, o como sea" el rubio posó sus ojos fijamente en los del azabache, realizando un increíble esfuerzo por mantener la calma. "La última vez que tuve un novio, fue desastroso, pero eso no tiene nada que ver con nosotros, yo…te quiero, y quiero intentarlo…"

Se quedaron mirando uno al otro por varios segundos, y el rubio comenzaba a desesperarse, ¿acaso Sasuke ya se había hartado de él? No respondía, no se movía, no parpadeaba, no hacía absolutamente nada, ni siquiera estaba seguro de que el pelinegro estuviese respirando, y eso era mucho decir. Pero para fortuna del rubio, antes de que intentara aplicar una respiración boca a boca fallida, el Uchiha por fin respondió.

"Es la primera vez que me dices que me quieres"

Un ligero rubor subió a las mejillas del rubio, ni siquiera se había percatado de ello, había estado muy absorto en pedirle disculpas que no se había dado cuenta de que le había confesado tal cosa. ¿Cuándo exactamente su atracción hacia el pelinegro había pasado hacia algo más?

"Si…lo sé, pero no me tienes que responder…" Se apresuró a decir el rubio.

"Ya cállate, lo vas a dañar"

El Uchiha se acercó a él y lo atrajo hacia sí, envolviéndolo en un fuerte y necesitado abrazo por parte de ambos, hacía demasiado tiempo para su gusto que no sentía a Naruto tan cerca.

"Yo también te quiero" Susurró en su oído, dejando que su cálido aliento rozara la piel del rubio, enviando cosquillas a todo su cuerpo.

Se separaron en algunos instantes, simplemente para unir sus labios. El beso empezó lento, apasionado, tan solo queriendo sentir el calor del otro, para luego pasar a algo más voraz. El rubio introdujo su lengua rápidamente en la boca del pelinegro, recorriendo cada esquina y saboreando cada parte de ella. El azabache por su parte, atrajo a Naruto hacia él, hasta quedar pegado de la puerta del apartamento que se encontraba detrás. Se besaban lujuriosamente, ninguno de los dos queriendo romper aquel intenso encuentro, pero la falta de aire, los hacía optar por lo contrario, y tuvieron que separarse.

Ambos respiraban agitadamente, tratando de componerse. El pelinegro entonces vio algo que Naruto había dejado caer en el piso y le dio curiosidad saber qué era.

"Oye dobe, ¿qué es lo que tienes en la bolsa de supermercado?"

El rubio lo miro pasmado por unos segundos, como si no entendiera de qué estaba hablando el azabache frente a él, cuando finalmente una luz se prendió sobre su cabeza, comprendiendo qué era lo que le estaban preguntando.

"ah, esos son tomates" dijo, volviendo hacia atrás para recoger la funda del suelo.

"¿Tomates?"

"Si, los he traído para ti" pronunció el rubio un poco avergonzado, mientras le pasaba la funda a su amigo, mejor dicho, su ahora, novio "Se que no te gustan los dulces….en realidad no te gusta nada, asique la mejor opción fueron tomates"

Sasuke pudo jurar que su corazón se detuvo por un instante, tan solo una milésima de segundo, pero aquello bastó para derretir el estoico corazón del Uchiha, quien no pudo evitar sonreír mientras tomaba de las manos a su rubio.

"Que idiota eres Naruto"

SasuNaruSasu

"Entonces…"

El rubio alzó la mirada que tenía posada en sus libros, encontrándose con su amiga de hebras rosadas, quien le miraba con cierto consentimiento, sin siquiera intentar ocultar su evidente emoción.

"¿Entonces?" Respondió rutinariamente el rubio, en un fallido intento por ocultar su aún más visible felicidad, él sabía que ella sabía, porque no había nada importante que ocurriera allí y ella no se enterara, pero seguirle el juego era más divertido.

La chica le sonrió como nunca antes lo había hecho, y se dispuso a preguntar por innumerable vez lo que con tantas ansias había esperado.

"¿Tu y Sasuke ya son novios?"

Y el chico, por primera vez, no se molesto ante tanta indagación.

"Sí"